Capítulo 8
Aioria empezó a introducirse muy lentamente para que su compañero se acostumbrara a las sensaciones simultáneas de placer y dolor. Shaka no pudo reprimir un pequeño grito ni que un brillo intenso refulgiera en sus bellos ojos celestes pero siguió incitando a Aioria para que continuara.
—Sólo te dolerá un momento —le dijo con gran ternura en la voz mientras acariciaba su cuerpo para que la sensación de placer prevaleciera. Poco a poco, tal como Aioria le había prometido, el placer fue en aumento y Shaka se sintió transportado al paraíso por aquel magnífico amante que se movía más rápidamente dentro de su cuerpo hasta que no pudo contenerse más y dejó la evidencia sobre el abdomen de Aioria.
Aioria tampoco pudo controlarse por mucho más tiempo debido especialmente al oír los jadeos y gemidos de su amante. Shaka gritó esta vez gracias al placer que le provocaba aquel líquido tan cálido que estaba llenando su cuerpo. Cuando Aioria salió de él permanecieron largo tiempo abrazados contemplándose el uno al otro en silencio, de cuando en cuando se besaban y acariciaban; los dos tenían tanto que decirse pero finalmente el cansancio los venció y se durmieron sin soltarse el uno del otro.
Nada más salir el sol Shaka se despertó y contempló durante unos momentos al quinto guardián, quien no tardó en despertarse y en unir sus carnosos labios a los del rubio. También fue él quien rompió el silencio:
—Shaka, te quiero tanto.
—Aioria, yo también te quiero desde hace mucho, ¿qué te hacía pensar que no sentía nada por ti?
—Siempre parecías tan indiferente...
—Tal vez porque nunca creí que fuera posible sentir algo así por otra persona sin faltarle el respeto a las enseñanzas de Buda.
—Perdóname, nunca estuve seguro si yo te gustaba.
Shaka le dirigió una mirada cargada de infinita ternura.
—Hay algo que me tiene intrigado... —le comentó con una voz más alegre y Shaka le dirigió una mirada interrogante—. ¿Qué dice la inscripción en la estatuilla que me regalaste?
—¿De verdad no lo sabes? —sonrió Shaka mirándole de reojo.
—No, no entiendo sánscrito.
—Eso ya me lo imaginaba, hombre, pero... ¿en todo este tiempo no se te ha ocurrido mirar la base? —le dijo a modo de respuesta mientras enarcaba una ceja y ponía una cara de exasperación exagerada.
Aioria vio una inscripción en griego que decía:"La flor tardía es siempre la más hermosa". Esta vez Aioria sí que comprendió el mensaje y le dio las gracias.
—De nada, hombre. Me alegro que te gustara —dijo Shaka con una sonrisa pintada en su bello rostro.
—Aunque mi parte favorita del regalo era y sigue siendo la nota que me dejaste antes de irte de viaje.
—¿La nota? —le preguntó un tanto intrigado.
—Aquella nota me hizo ver que sentías algo por mí y me devolvió la esperanza de poder conquistarte, la figurita lo confirmó —le dijo mientras revolvía algo que estaba dentro de una cajita oculta bajo la mesita de noche—.¡Se me olvidaba!, tengo algo para ti.
Shaka se quedó muy sorprendido al ver una miniatura de una muchacha que sostenía un cachorrito de león entre sus brazos.
—Es preciosa, ¿pero a qué viene esto?— preguntó Shaka al ver aquella bella figurita con la que Aioria había correspondido a su anterior regalo.
—¿No sabes qué día es hoy?
—¡Tengo que ir a ver al Patriarca! —respondió alarmado— ¡Shion se pondrá furioso si llego tarde!.
Al verlo intentar levantarse para vestirse, el griego lo detuvo.
—¡Shaka, espera! Shion dijo que pospondría tu visita . Milo y Shura van a cumplir con nuestros encargos en los próximos tres días y tus alumnos estan ocupados en la India.
—¿Eh?, ¿por qué?
—¡Qué desmemoriado estás! Hoy es el 19 de septiembre.
—¿Y..?
—Pues que como todos sabemos que no te gustan las fiestas, los caballeros de oro decidimos hacer un esfuerzo en común y darte algo que quizás te gustara. No fue nada fácil, ¿sabes?
—Ahora entiendo porque nadie me dejó entrar a mi casa cuando llegué de viaje.
Aioria le explicó que Saga le contó que Afrodita y el caballero de Cáncer trajeron rosas del jardín de Piscis tras haber pasado varios días removiéndoles el veneno; Camus, con la ayuda de Hyoga, hizo las estatuillas de hielo; Milo y Shura cubrirían los turnos de ambos durante unos días; Dohko les regaló las túnicas de seda (lo del viaje a China no fue mas que una distracción). Saga y Kanon le decoraron la casa, las vasijas eran de Aioros; Aldebarán trajo los aceites perfumados. Mu fabricó la figurita de metal que Aioria le comisionó, se encargó de ayudar a los gemelos a organizar a los caballeros con sus tareas e hizo algunas modificaciones para mejorar su armadura.
—Entonces, ¿todos saben que hemos pasado la noche juntos?
—¿Y qué?—preguntó Aioria mientras se encogía de hombros—. El único que quizá sospeche algo es Mu y eso es sólo gracias a sus poderes psíquicos. Aries es un buen amigo nuestro y es una persona muy discreta, de todas formas, no creo que ninguno tenga el mal gusto de preguntar detalles "escabrosos"
—Tienes razón, además, los dos nos bastamos y sobramos para mandarlos a paseo si lo hacen. Así que... ¿qué más da que lo sepan? Yo no tengo nada de que avergonzarme— le contestó mientras acariciaba su rostro. Después le dirigió una mirada muy salaz y Shaka se colocó rápidamente sobre Aioria atrapándolo con su cuerpo— y cambiando de tema, mi querido gatito, tenemos tres días libres y hay que aprovecharlos...
— Feliz cumpleaños, Shaka de Virgo. —contestó Aioria entre risas.
FIN
