Los párrafos en cursiva son copia literal del libro HP y la Cámara Secreta.
CAPÍTULO 3: 2do Curso
Tomó la botellita que debía corresponder a su segundo año en Hogwarts y la derramó cuidadosamente sobre el pensadero. Tal y como había hecho con el recuerdo anterior, tocó con su varita la sustancia que inmediatamente se volvió transparente. Pudo ver al findo del pensadero la imagen del campo de Quidditch del colegio y sonrió de medio lado; estaba bastante seguro de cuál sería el recuerdo que iba a serle mostrado. Sin perder más tiempo, enterró su cabeza en el pensadero e inmediatamente sintió el tirón que lo absorbió por el túnel oscuro y frío.
Cuando salió de la oscuridad se encontró sentado en una de las graderías del campo de Quiddtich del colegio, delante de él estaban los equipos de Gryffindor y Slytherin al completo, además de la comadreja y Granger. El Draco espectador estaba seguro que iba a mostrarle el recuerdo de las babosas, aquel en el que el idiota del amigo de su novio había intentado hechizarle con una varita rota y el hechizo se volvió contra él, teniéndo al pobre infeliz vomitando babosas durante horas.
El rubio, no pudo reprimir una risita pensando que solo a alguien como al Ron Weasley de doce años se le podría ocurrir intentar hechizar con una varita rota. Cómo habían cambiado, pensó el muchacho, si hasta le tenía cierta simpatía al pelirrojo. Pero solo por el cariño que le tiene mi novio, se dijo.
Sin embargo, al volver la vista hacia donde estaba ocurriendo la acción se le borró la sonrisa de la cara, ya que de repente tuvo la certeza que no era precisamente eso lo que quería mostrarle. Se dio cuenta en cuanto lo pensó dos segundos: su querido novio, iba a mostrarle lo que había provocado ese hechizo fallido.
Prestó atención a lo que ocurría en el terreno de juego a tiempo de escuchar a Granger.
—Pero en el equipo de Gryffindor nadie ha tenido que comprar su acceso—observó Hermione agudamente—. Todos entraron por su valía.
Del rostro de Malfoy se borró su mirada petulante.
—Nadie ha pedido tu opinión, asquerosa sangre sucia—espetó él.
La expresión de la cara de Harry cambió súbitamente a una de desconcierto, pero en cuanto el resto de leones reaccionaron en tumulto pasó a una de comprensión. Pareció como si el moreno no hubiese entendido la gravedad del insulto hasta que sus compañeros reaccionaron violentamente. El Draco espectador vio como su entonces capitán de equipo, Flint tuvo que ponerse rápidamente delante del Malfoy del recuerdo para evitar que los gemelos Weasley saltaran sobre él. Alicia gritó «¡Cómo te atreves!», y la comadreja se metió la mano en la túnica y, sacando su varita mágica, amenazó «¡Pagarás por esto, Malfoy!», y sacando la varita por debajo del brazo de Flint, la dirigió al rostro de Malfoy.
Entonces, súbitamente todo pasó a negro y cambió de recuerdo con el "asquerosa sangre sucia" que él había dicho resonando en el vacío.
Cuando la oscuridad dejó pasó a una nueva imagen, Draco pudo observar que se encontraban el cuarto de baño de Mirtle La llorona. El trío dorado se encontraba alrededor de un caldero en el que había una poción, que Draco, observándolo de cerca, podría pensar por su aspecto que era poción multijugos si no fuese porque era completamente imposible que a los doce años ellos (y nadie) hubiesen conseguido crear una poción tan compleja. Ni siquiera el ratón de biblioteca de Granger podía. Vio como cada uno de ellos tomaba un poco de poción y le agregaban algo que parecían cabellos, (No puede ser, pensó Draco, no puede ser poción multijugos – se resistía a creer el rubio). Cada componente del trío de oro se metió en un cubículo a tomarse la poción, Draco se coló rápidamente en el de Harry antes de que este cerrase la puerta. Más que sorprendido observó al moreno, esperando que lo que fuese a ocurrir a continuación le confirmase o desmintiese que aquella poción fuese la multijugos.
Miró a su novio que, tapándose la nariz, se bebió la poción en dos grandes tragos.
El muchacho puso cara de asco, al parecer por el mal sabor de la poción. Inmediatamente, su cara cambió a una de gran dolor, como si algo por dentro estuviese retorciéndole. Le vio encogerse y poner cara de susto cuando de repente, su cuerpo empezó a cambiar, sin hacer cambios reales, como si se preparase para hacer un cambio total de aspecto. Retorciéndose de dolor se miró las manos y pies, para luego jadeando, ponerse a cuatro patas con una horrible expresión de dolor y desconcierto en su rostro. Empezaron a brotarle algunas lágrimas antes de que los ojos y las manos le empezaran a crecer, los dedos se le hincharon, las uñas se le ensancharon y los nudillos se le abultaron como tuercas. Los hombros se le separaron, y el pelo le brotó sobre las cejas. Se le rasgó la túnica al ensanchársele el pecho como un barril que reventara los cinchos. Los pies se le quedaron atrapados dentro de unos zapatos unos cuatro números menos de su medida...
Y de esta manera, un asombrado Draco tenía ante sí, tendido boca abajo, donde antes había estado su novio, a su amigo Goyle. De repente se dio cuenta que tenía la boca indecorosamente abierta de la sorpresa. El maldito trío dorado había conseguido hacer la poción multijugos a la edad de doce años. Si algún profesor se hubiese llegado a enterar le hubiesen dado sin duda mil puntos a Gryffindor.
Pero Draco no estaba sorprendido únicamente por que hubiesen sido capaces de algo así, lo que realmente le sorprendía era que Harry le estuviese mostrando un recuerdo donde le mostraba su talento o sus aventuras con sus inseparables amigos. El moreno no tenía la costumbre de alardear de sus logros, y justo por eso le resultaba extraño.
Cuando Harry se recuperó de la transformación, abrió la puerta del baño y ambos salieron del cubículo para encontrarse con Crabbe, que Draco supuso que sería Weasley. El rubio empezó a sospechar que ese recuerdo no estaba siendo mostrado para que él viese su habilidad, seguramente había algo más y ese recuerdo sería la clave de ese algo más. Entonces, todo se volvió negro y cambió de recuerdo.
En cuanto aterrizó se encontró en la sala común de Slytherin. En un rincón pudo verse acompañado de Vincent y Gregory; fue entonces que empezó a comprenderlo. Estaba en un recuerdo de su novio, pero estaba en un sitio que se suponía que Harry no había visitado jamás en aquel año, por lo que dedujo que los que se veían como sus amigos eran en realidad Harry y la comadreja.
Se acercó para ver que estaban hablando, y pudo verse con un recorte de periódico donde hablaban del padre de Weasley y el problema que había tenido con el coche volador. Estuvo haciendo chanzas sobre los Weasley y sobre Creevey, y la devoción que le mostraba a Harry, siempre queriéndole sacar fotografías. Entonces, su tono de voz cambió:
—San Potter, el amigo de los sangre sucia —dijo Malfoy lentamente—. Ése es otro de los que no tienen verdadero sentimiento de mago, de lo contrario no iría por ahí con esa sangre sucia presuntuosa que es Granger. ¡Y se creen que él es el heredero de Slytherin!
Harry y Ron (porque estaba seguro que eran ellos) parecían con el corazón en un puño, esperando quizás a que su yo de doce años les revelase alguna información vital. Pero en aquel momento...
—Me gustaría saber quién es —dijo Malfoy, petulante—. Podría ayudarle.
Entonces sus caras cambiaron, Ron (o Crabbe) se quedó con la boca abierta, pareciendo Vincent más idiota que de costumbre. Entonces escuchó a Harry (o Goyle) preguntarle:
—Tienes que tener una idea de quién hay detrás de todo esto.
—Ya sabes que no, Goyle, ¿cuántas veces tengo que decírtelo? —dijo Malfoy bruscamente—. Y mi padre tampoco quiere contarme nada sobre la última vez que se abrió la Cámara de los Secretos.
El Draco actual entendió por fin el porqué de esos recuerdos. Harry creyó que él era el heredero de Slytherin y por eso suplantaron las identidades de sus guardaespaldas; para intentar averiguar cómo atraparle. Siempre con ese espíritu de héroe. Volvió la atención al Draco del recuerdo para escucharse decir otra de sus perlas:
— Pero sé algo: la última vez que se abrió la Cámara de los Secretos, murió un sangre sucia. Así que supongo que sólo es cuestión de tiempo que muera otro esta vez... Espero que sea Granger.
El Draco espectador gimió al escucharse. Realmente había sido un milagro que llegasen a estar juntos Harry y él. ¿Cómo había podido perdonarle Harry?
De todas maneras, conocía lo suficiente a Harry como para saber que este último recuerdo era para mostrarle que él también había tenido prejuicios, que había dejado que su odio hacia él le dirigiese, llegando a creer que él era quien estaba detrás de los ataques. Este último recuerdo era para hacerle ver que ambos habían cometido errores.
Con este último pensamiento, Draco sintió un tirón e instantes después se encontró de nuevo en el aula.
(CONTINUARÁ)
