Creo que este es el capi más AU de todos, no tanto por lo que cuento como por lo que he llegado a poner en boca de Harry. Es un capi donde se muestra a un Harry un poco menos fuerte de lo que es en los libros. Mis disculpas por ello.


CAPÍTULO 7. 6to Año

Draco aún tenía la respiración agitada después del último recuerdo mostrado por su novio, además de completamente ruborizado por al atrevimiento de Harry al mostrarle semejante escena. El rubio no pudo evitar sonreír con malicia, definitivamente le encantaba esa faceta descarada de su león. Siempre buscando nuevas maneras de excitarle, siempre encontrando nuevas maneras de jugar; en cuanto diese con él le demostraría cuan complacido estaba con su regalo.

Decididamente, si antes estaba ansioso por conocer el contenido de las botellitas restantes, ahora estaba completamente excitado y con grandes expectativas ante las dos botellitas que quedaban; y eso que sexto había sido el peor año de sus vidas.

A causa de la petición de Dumbledore de no obrar en contra de su padre hasta que no fuese necesario, se encontró con que Lucius le llevó, por sorpresa y sin posibilidad de avisar ni a Severus ni a Dumbledore, frente a frente con el mismísimo Señor Tenebroso que le pedía que se uniese a sus filas para seguir honrando el nombre de los Malfoy. Como si aquello no hubiese sido poca cosa, el Lord le exigió una prueba para poder ingresar en ejército de mortífagos: Matar a Dumbledore.

Si lo lograba sería un miembro con honores entre los mortífagos, si no lo lograba, el Lord le mataría a él y a su madre. Draco se sintió aterrado ante la posibilidad de que Voldemort les matase, amén que pensaba que no era justo para su madre arrastrarle a ella en las consecuencias de sus decisiones y en la confusión inicial, mantuvo en secreto el encargo ante los miembros de la Orden. Afortunadamente, después de su primer torpe intento de asesinar a su nuevo protector, su padrino descubrió lo que ocurría y prometió ayudarle. Entre él y el director forjaron un plan que dio resultados; debía fingir que seguía intentando matar a Dumbledore con algún método idiota e ineficiente, para tener a Voldemort entretenido mientras la Orden lograba rescatar a su familia.

Avergonzado, tanto por su cobardía como por lo que había hecho no le contó a Harry nada de lo que había estado pasando pero siguió con el plan de fingir ataques para asesinar a Dumbledore, hasta que por error, la comadreja bebió de un hidromiel envenenado que había enviado al nuevo profesor de pociones. El plan inicial era que el hidromiel fuese interceptado inmediatamente por el profesor; Draco suponía que al ser perro viejo, sospecharía de un regalo anónimo y no dudaría en analizarlo y descubrir el veneno antes de poder dañar a nadie y así quedaría cubierta su coartada con un nuevo intento de asesinato frustrado. Jamás imaginó que Slughorn se quedaría el licor y mucho menos que se lo ofrecería a un alumno.

Nada más saber lo que le había ocurrido a Weasley fue a ver al moreno sabiendo que estaría afectado por la suerte de su mejor amigo; y efectivamente, su león estaba muy afectado, tanto que se derrumbó, llorando y maldiciendo desquiciado. Draco jamás había visto así al ojiverde, roto de dolor, destrozado ante la posibilidad de perder a quien consideraba su hermano. Y al verle así el rubio se rompió y confesó todo. Milagrosamente, Harry fue comprensivo y le perdonó; y después de deshacerse del Lord, comenzaron su noviazgo oficial.

Ambos habían lidiado con las reacciones de sus respectivas familias (que habían sido bastante predecibles). Los Weasley fueron comprensivos, aunque hubo de todo un poco nada más comunicarlo, sin embargo, su padre había sido otra historia. Había montado en cólera, diciendo que estaba ensuciando el nombre de los Malfoy, rompiendo la línea Sangrepura al mezclarse con el mestizo que asesinó al Señor Tenebroso. Incluso llegó a insinuar que iba a desheredarle, pero con lo que Lucius no contaba era con encontrarse con la férrea oposición de su esposa que apoyó a su hijo, pese a que Harry no era de su total agrado. Todo muy previsible, realmente.

Además, pensó pícaramente, ese año también tuvo el mejor orgasmo que había experimentado en toda su vida; y estaba deseoso por comprobar si su moreno había incluido esa escena en sus recuerdos; así que sin permitirse distraerse más, sacó la penúltima botellita y vertió el contenido en el pensadero para instantes después sumergirse en la extraña sustancia.

Tal y como había pensado que ocurriría, después de sentirse arrastrado por ese algo oscuro y frío hasta el primer recuerdo, se encontró, una vez más, en el mismo aula en el que se encontraba mirando el pensadero y que ya había sido protagonista en anteriores recuerdos. Se sentó en un pupitre cercano a esperar a que comenzase la acción; al instante la puerta se abrió para dejar paso al moreno con una expresión en su rostro de preocupación. El moreno se puso a pasear arriba y abajo por el aula hasta que un par de minutos después apareció Draco.

Harry se abalanzó a los brazos de su yo de sexto antes de tomarle la cara en sus manos y comenzar a besarle por todo el rostro.

- Harry, pequeño, ¿Qué te pasa? – Dijo el rubio extrañado, pero estrechando el abrazo.

- Que tengo miedo, rubio, eso pasa. – Le contestó el Gryffindor. – Cada vez que te reúnes con tu padre tengo miedo de que descubra la verdad y te haga daño.

El ojigrís sonrió quedamente antes de darle un beso ligero en la sien.

- No tienes que preocuparte, mi padrino me está enseñando oclumancia y mi padre es tan soberbio que jamás se daría cuenta de que su hijo, el orgullo de los Sangrepura que ha educado, está siguiendo un camino diferente al suyo, por poco que le guste ese camino.

- No entiendo, si como dices, tu padre no está feliz siguiendo a Voldemort porqué no ha salido de sus filas y se ha pasado a la Orden.

El rubio tomó de la mano a ojiverde para llevarle hasta un pupitre y sentarse allí ambos.

- Porque es un Malfoy, y los Malfoy no pueden estar del mismo bando que los traidores a la sangre o los – hizo un signo de comillas con los dedos – sangresucia. Y para Lucius Malfoy, comportarse como un Malfoy es más importante que cualquier otra cosa, inclusive sus propios deseos. Aunque no te engañes, mi padre puede no estar de acuerdo con los métodos pero sí con el fondo. Antes de juntarse con un traidor a la sangre, mestizo o no digamos un nacido de muggle, se arrancaría la piel con su propia varita.

- Rubio, disculpa que te diga esto… pero tu padre es idiota. – dijo el Gryffindor mirándole de reojo.

Draco no pudo por menos que reír antes de darle un beso en los labios.

- Pues sí, un poco, para que negártelo. – la confesión del rubio le ganó un beso de su amante de esos que tanto le gustaban al ojigrís, lento, pausado, disfrutando de la caricia del labio contra el labio, sintiendo como su león le delineaba la boca con su deliciosa lengua, saboreando con delirio los suaves labios del moreno, dejando que su amante le atrapara el labio con los suyos, deteniendo el tiempo en cada roce de sus lenguas.

Harry se separó levemente para mirarle con profundidad a los ojos; con determinación le tomó la cara con las manos y acercando la suya a su rostro le confesó muy bajito:

- Draco Malfoy… creo que te amo.

Al rubio le brillaron los ojos extrañamente, antes de pasar sus manos por la espalda de su moreno para atraerle firmemente y dejarle a escasos milímetros de su boca:

- Harry Potter, te amo.

Ambos chicos se fundieron de nuevo en un beso profundo mientras sus manos volaban por el deseado cuerpo del otro, susurrando de tanto en tanto un te amo que se escapaba tanto de unos labios como de los otros.

La escena se volvió a negro cortando el recuerdo, una vez más en lo mejor, y dejando a Draco con la sensación de que su amado novio no era otra cosa que un sádico torturador, porque una persona normal no cortaba SIEMPRE las escenas en la mejor parte.

El humor del rubio no mejoró especialmente al darse cuenta que la nueva escena transcurría una vez más en esa misma aula. Cuando miró a su alrededor lo reconoció a la perfección, ese recuerdo lo tenía grabado él mismo a fuego en su mente.

Ambos jóvenes se encontraban acurrucados y abrazados en el suelo en un rincón del aula. Harry lloraba silenciosamente y apretaba los labios para evitar gemir mientras Draco apoyaba su cabeza en el hombro del moreno mientras le acariciaba la espalda suavemente. Al cabo de un rato, el Gryffindor rompió el silencio:

- ¿Por qué? ¿Por qué tenía que pasarle a él? ¿Quién querría matar a Ron?

Draco solo le abrazó más fuerte en silencio – Estoy seguro que nadie pretendía matar a Ron, cariño.

- ¿Entonces que pretendían al envenenar ese hidromiel? ¡Dios! Draco, casi le pierdo. Casi pierdo al único hermano que tengo.

- Shhh tranquilo, cariño, tranquilo – Draco se veía cada vez más angustiado. – No le has perdido y ese cabeza de chorlito no tardará en ponerse bien.

- No puedo perderles, amor. Ellos son la única familia de verdad que he tenido jamás, si le pasa algo a Herms o Ron no sé qué… ¡Oh Dios! – El rostro de Harry volvió a llenarse de silenciosas lágrimas.

- No llores, pequeño, por favor. – Draco estaba él mismo al borde de las lágrimas. – Ven abrázame.

Harry se abrazó a él fuertemente. – Lo siento, amor. Nunca lloro, jamás, pero no puedo evitarlo. He pasado mucho miedo; Ron es muy importante para mí, es la primera persona que se acercó a mí y me ofreció su amistad sincera. No estaría vivo si no fuese por él. Se enfrentó a un asesino por mí, ¿sabes? Se topó de morros con él y le espetó que para tocarme a mí primero debía matarle a él. Y cada vez que tenía que enfrentarme a Voldermort, él ha estado allí… - Harry calló de repente – Amor, ¿Estás llorando?

- Lo siento, cariño, lo siento muchísimo – Draco tenía la cara bañada en sus lágrimas. – Es culpa mía. Todo es culpa mía.

- Draco, ¿qué estás diciendo? ¿Cómo va a ser culpa tuya? – Harry le miraba horrorizado.

- El Lord… me encargó… y yo no pude… mi madre… ¡Harry lo siento mucho! – Balbuceaba entre sollozos el rubio.

- ¿Qué maldiciones estás diciendo, Draco Malfoy?- exigió Harry.

Como pudo, porqué seguía sollozando, el muchacho le explicó todo al ojiverde, que en un principio quedó muy callado, transmitiéndole al Slytherin con sus ojos lo traicionado que se sentía, mientras el rubio seguía intentando conseguir su perdón.

- Te lo suplico, Harry. Perdóname, cariño.

- ¿Quién más lo sabe? – preguntó el moreno sin mirarle a los ojos.

- Mi padrino y Dumbledore.

- ¿Dumbledore? ¿Dumbledore lo sabe y ha permitido que casi mates a Ron? – Chilló Harry.

- ¡No! No es así, pequeño. Cuando Voldemort me amenazó con asesinarme a mí y a mi madre, tuve tanto miedo que intenté llevar a cargo el encargo, pero inconscientemente no era capaz de hilar un plan consistente, hasta que pensé en el collar maldito, que debía llegar directamente a manos de Dumbledore, pero me salió mal. Después de eso, mi padrino nos sonsacó y presionó a mí y a mi padre hasta que consiguió averiguar lo que ocurría. Entonces, él se puso en contacto con el director y me dijo que no me preocupara que la Orden conseguiría salvarnos a mí y a mi madre, pero que para ganar tiempo, fingiera seguir intentando matar a Dumbledore planeando estrategias para que fracasasen. Uno o dos días antes de lo de Ron le mandé la botella a Slughorn, pero no pude avisar a mi padrino porque estaba de misión y tampoco era seguro hablar directamente con Dumbledore. El plan era, que al haber ataques, si Slughorn recibía una botella anónima de hidromiel, siendo alguien experimentado, lo primero que haría sería analizarlo y descubriría que estaba envenenado. Pero ese idiota, no solo no lo analizó si no que se lo dio a un estudiante.

- ¿Por qué no me lo contaste? – preguntó aún serio pero viéndose menos herido el moreno.

- Porque estaba avergonzado, pequeño. ¿Cómo iba a mirarte a la cara y decirte lo que debía hacer? Tenía miedo de Voldemort, sentía desprecio por mi mismo por lo que debía hacer, estaba completamente confundido porque no veía ninguna salida. Y me daba vergüenza, con todo lo que estás haciendo para derrotarle, llenarte con más preocupaciones.

- Eres un maldito idiota, Malfoy. Tendrías que haber confiado en mí. Y en tu padrino. Y en Dumbledore. ¡Estuviste a punto de matar a Ron! Y seguro que se podía haber evitado desde el principio si hubieses confiado en nosotros.

- ¡Lo siento mucho, Harry! ¡Estaba paralizado por el terror! – Draco comenzó a sollozar de nuevo.

- ¡Oh! Ven aquí, cariño – Harry le envolvió en un abrazo – Entiendo que tuvieses miedo, amor, pero aún así debía haber confiado en nosotros.

- Padrino me dijo lo mismo, pero… yo…

- Vale, ya déjalo. Ron se pondrá bien y Katie también, por fortuna para todos. – Harry le miró a los ojos – No sé si hubiese podido perdonarte si Ron hubiese muerto. Te amo, pero él es mi hermano y lo amo también.

- Lo sé, cariño. Jamás fue mi intención dañar a nadie con ese hidromiel, te lo juro.

- Te creo, Draco.

Y justo cuando iban a besarse, la escena volvió a negro, ante la desesperación del Draco espectador. Cuando se aclaró la imagen, vio que seguía en la misma aula. Harry y él estaban discutiendo a voz en grito. Por la ropa y las heridas a medio curar que llevaban ambos, además de que recordaba perfectamente esa discusión, supo que era poco después de la batalla donde derrotaron a Voldemort, cuando descubrieron que Granger llevaba varios meses enredada con su amigo Theo.

- ¡Un mortífago, Draco! – Chillaba Harry.

- Eso no es cierto y lo sabes, Potter. – Arrastró las palabras el rubio – Theo jamás estuvo de ese lado, no tiene la marca y se desentendió de su padre durante todo el curso. Sabes perfectamente que tanto Blaise como Theo estaban bajo la vigilancia de la Orden por su seguridad por no haberse posicionado del lado de Voldemort.

- Tus amiguitos desprecian a los nacidos muggle – volvió a arremeter Harry – No me fio de él.

- Harry, deja ya de hacer de hermano sobreprotector, eso es cosa de Weasley. Si Theo ha visto algo en Granger, y créeme que pese a que lo respeto, soy incapaz de imaginar que ha podido ser, nosotros no podemos meternos en medio. Ellos se han elegido, dejémosles tranquilos con su elección y ya les apoyaremos cuando rompan.

- ¡Ajá! ¡Tú también piensas que ese noviazgo es un error! – Acusó el moreno.

- Yo no pienso nada, Harry. El único noviazgo que me interesa es el nuestro – declaró pacientemente el rubio.

- ¿Qué? Nosotros no somos novios. Ni siquiera sé lo que somos – dijo furioso el moreno.

- Pues este es un buen momento para que solucionemos esa cuestión, ¿No crees? – Dijo con seriedad Draco, que se puso de pie arreglándose unas inexistentes arrugas en la ropa – Harry Potter, ¿Quieres ser mi novio?

Evidentemente, en ese preciso instante, la escena desapareció para, dejar paso al negro y al rubio con ganas de asesinar a su león, ya que le hubiese encantado escuchar de nuevo a su chico decir el apresurado y efusivo ¡Sí! con que le deleitó aquel día; afortunadamente, al esclarecerse la imagen, pudo comprobar aliviado que estaba en el mismo sitio, y mismo momento, solo que se había saltado una pequeña parte, para adelantarle en los acontecimientos.

De hecho, ambos ya habían perdido la ropa que había quedado olvidada en un montón, sobre la mesa en la que se encontraban apoyados. En el recuerdo, Draco podía verse a sí mismo sentado en uno de los pupitres con la cara desencajada reflejando el dulce martirio al que le estaba sometiendo Harry. Concretamente, el moreno estaba acuclillado delante del rubio y lamia con fruición su miembro. El Gryffindor iba jugando con la lengua en el glande para después recorrer tortuosamente con los labios por toda la longitud del sexo, volver a subir y tragárselo entero; después de repetir la secuencia decidió empezar unos vaivenes arriba y abajo lentos y tortuosos, haciendo que el rubio sintiese espasmos a cada milímetro que su hombría era acariciada con los lujuriosos labios. El moreno repetía la cadencia de estos movimientos con los ojos cerrados, estimulándose su propia erección con una mano, hasta que el rubio, enloquecido ya, le sujetó la cabeza y comenzó con unas poderosas embestidas en su boca que hicieron que Harry mirare a su serpiente con los ojos verdes inyectados de orgullo ante la lujuria que había conseguido desatar en su rubio.

El moreno volvió a cerrar los ojos disfrutando de la sensación de cómo la masculinidad de su hombre le llenaba la boca; los gemidos de Draco iban en aumento junto con los jadeos y las exclamaciones inconexas hasta que el Gryffindor, puso una mano en su vientre para que parase el movimiento de su cadera, para después llevar la otra mano a la base del miembro del rubio y apretó para evitar que se corriese antes de empezar la verdadera fiesta. Se fue levantando para atrapar los labios del rubio, lamiendo con pasión cada centímetro de piel que fue encontrando por el camino, hasta que se topó con su deliciosa boca, y la atrapó con fiereza, batallando con sus lenguas, devorando sus labios, queriendo fundirse con el hombre al que amaba y deseaba.

Después de unos intensos minutos, el rubio se separó de Harry para hacerles invertir las posiciones que habían ocupado instantes antes. El Slytherin se paró un segundo a mirar hacia arriba, gozando de la sensación de poder que le daba la mirada de necesidad en su moreno. Sabiéndole a su merced, engulló su erección sin dejar de mirarle, disfrutando del gemido que se le escapó al moreno. Comenzó una serie de subidas y bajadas con su boca y mano que consiguieron que pronto Harry perdiese la noción de la realidad. Con la cabeza echada hacia atrás y los ojos cerrados, el moreno pasó una mano por el rubio cabello de su amante forzando un aumento del ritmo en las subidas y bajadas, mientras que con la otra mano la posó sobre uno de los rosados pezones de su serpiente acariciando y pellizcándolo, mientras gimoteaba de puro placer.

Cuando el Draco del recuerdo decidió acompañar la felación con un tortuoso masaje en los testículos del león, el Draco espectador al ver el espasmo de placer con el que el moreno reaccionó, incapaz de aguantar un segundo más, sacó su propio miembro, seguro de que nadie podría verle y comenzó a acariciarse. Mientras, el moreno indicó al rubio empujándole suavemente hacia arriba por las axilas que se levantase. Volvió a atrapar sus labios, esta vez con más delicadeza pero profundamente, mientras con una de sus manos iba buscando su varita que había quedado olvidada encima de la ropa desechada. En cuanto la atrapó, conjuró uno de los hechizos de transformación de McGonagall para convertir una de las mesas en una cómoda y enorme cama. Cayeron sobre ella, abrazados y sin dejar de besarse ni un solo segundo. Las caricias sobre sus pieles iban aumentando de intensidad hasta que pronto no fue suficiente.

Sin desprenderse de su boca, Harry fue tanteando por el cuerpo del rubio hasta atrapar su erección y comenzar a estimularla con rápidos movimientos arriba y abajo; el rubio no se hizo esperar y respondió de la misma manera, atrapó el miembro del moreno y comenzó a masajearlo duramente provocando un gemido del muchacho en su boca. Con una sonrisa de maldad, separó su boca de la de su amante y la dirigió hasta uno de los endurecidos pezones de Harry mordisqueándolo, mientras que con su mano atrapó ambas erecciones y comenzó a frotarlas arrancando un jadeo entrecortado del moreno.

- Amor… - Consiguió susurrar Harry antes de gimotear de placer.

Draco aumentó las fricciones de sus sexos sin dejar de torturar los pezones del Gryffindor, que se retorcía y gemía sin control incapaz salir de la neblina de placer al que estaba siendo sometido. El rubio decidió entonces que necesitaba volver a probar el sabor de Harry y separándose cambió su posición hasta quedar en dirección opuesta a la del moreno para atrapar su miembro con la boca; el león aprovechó la ocasión para recolocarse también, hasta quedar con la cara sobre el sexo del Slytherin, atrapándolo con sus labios para deleite del rubio; durante minutos tan solo se pudo escuchar en el aula los sonidos de succión y gemidos acallados de ambos amantes.

Llevando una vez más el control de la situación, el Draco del recuerdo hizo girar a Harry en la cama; le alzó las caderas para dejar ante sí la visión de los perfectos y redondeados glúteos del moreno. El Slytherin, excitado ante la promesa que contenía ese trasero, comenzó a delinear con su lengua el contorno de la suave nalga, dejando leves mordiscos que hacían gruñir de placer al moreno. Este, jadeando y boqueando echó la cabeza hacia atrás mientras comenzaba un movimiento circular con sus caderas para sentir la lengua de su novio por todo el trasero.

Cada vez más impaciente, el ojigrís dirigió su atención a la apretada entrada del Gryffindor que gimió y arqueó la espalda al sentir la lengua sobre tan sensible zona. Draco, lamió y mordisqueó con gula, cada vez más ansioso por introducirse en su amante; los gemidos y espasmos de placer del moreno llevaron al rubio casi a perder el control y envuelto en una bruma de placer y ansiedad sujetó su miembro frente a la entrada de Harry y de una sola estocada penetró en la dulce y apretada cueva del moreno. Harry que estaba aún atrapado por la neblina de placer no llegó a sentir dolor por la brusca intromisión; al contrario, la ruda estocada había rozado su punto más sensible y se sintió arrastrado a un maremoto de placer y lujuria haciéndole perder cualquier contacto con la realidad que no fuese el grueso miembro de su novio entrando y saliendo de su cuerpo. Ansioso por sentir más y más, el moreno comenzó un vaivén con sus caderas aumentando así la fricción y la profundidad de las estocadas del Slytherin que enloquecido se abrazaba firmemente al pecho del moreno con los ojos en blanco, mientras llevaba un ritmo infernal de profundas y rápidas estocadas.

Incapaces de seguir sujetándose, se dejaron caer sobre la cama sin perder en ningún momento el contacto de sus cuerpos. Draco pasando sus brazos por los hombros de Harry se sirvió de ellos de apoyo para seguir con las duras penetraciones. El moreno sentía el cálido aliento de Draco acariciándole el cuello y buscó con su mano su cabeza para llevarle hasta su boca y besarle en un beso tan duro como las estocadas del rubio. Con la misma brusquedad el rubio se separó e hizo girar de nuevo a Harry, se posicionó encima de él, parándose un segundo a deleitarse con la imagen de su moreno expuesto para él, con el rostro reflejando el intenso placer que sentía y el cuerpo perlado de sudor; incapaz de esperar más, Draco fue abriéndole las piernas y penetrándole, esta vez lentamente, disfrutando del dulcísimo recorrido. Una vez dentro de su húmeda cavidad, comenzó un nuevo vaivén que comenzó lento y tortuoso, hasta que Harry con un gruñido de protesta comenzó con unos movimientos rápidos atrás y adelante auto empalándose para deleite del rubio.

El Draco espectador incrementó también las fricciones en su erección, lubricándose con su propio líquido seminal, consiguiendo un movimiento más fluido y una sensación mucho más placentera. Sus gemidos se mezclaban con los de la pareja del recuerdo que seguía con el mismo vaivén coordinado. No pasó mucho tiempo hasta que el Draco del recuerdo empezó a boquear signo de que su orgasmo estaba próximo, a la vez que el moreno sintiendo llegar el suyo arqueó las caderas para sentir las penetraciones más profundamente. El rubio, sintiendo como llegaba su orgasmo, dio unas últimas estocadas duras y precisas llevándose el orgasmo del moreno con el suyo con un gruñido de placer que inundó toda el aula y consiguió que el Draco espectador llegase a su propio orgasmo derramando su semilla en su mano. El del recuerdo se dejó caer sobre el moreno que le abrazó mientras intentaba recobrar la respiración y el ritmo cardiaco. Unos últimos espasmos de placer recorrieron el cuerpo del rubio que rodó al costado del Gryffindor aún boqueando.

- Wow. Eso ha sido… - comenzó el moreno.

- Grandioso – terminó el Slytherin.

El Draco espectador no podía estar más de acuerdo, que sonriendo mientras intentaba recuperar la respiración pensó que por primera vez en su vida, había experimentado dos orgasmos con un mismo polvo. Cuando aún luchaba para recuperar el ritmo de su corazón sintió el tirón que le sacaba del último recuerdo, para volver a ese aula que estaba teniendo mucha presencia en los recuerdos de su novio.

(CONTINUARÁ)


Y ya solo queda un capítulo! Finalmente he decidido no dividirlo y postearlo de golpe. Eso sí, tendrás que esperar al domingo... o al lunes 15, depende de lo malvada que me sienta el domingo. Pero valdrá la pena (o eso espero, vamos), es un capítulo bastante largo, tanto que podría pasar por un Long Shot.