Ok, aquí la continuación, espero que les guste.
Antes
-La retaste, la insultas y ofendiste, ¿sigo con la lista?-
Y ahí me salvo la campana, la alarma sonó, oí cosas rompiéndose, todo se volvió un caos Wild corrió a la habitación de Rubí, no la vio se siguió yo salí corriendo, Fiera, era todo lo que importaba, no quería que le pasara nada, si alguien le hacía daño lo mataría, una X salió volando me saco de mis pensamientos y me alcanzo. Me corto toda la pierna, el muslo, oh no, salió mucha sangre la arteria femoral, pero aún tenía que llegar con Fiera, importándome un comino seguí corriendo a la habitación, le grite, no me respondió, abrí la puerta con mis manos, la vi ahí llorando en una esquina, asustada, me acerque y la protegí, era todo lo que quería protegerla, la abrace de una forma sobre protectora.
-Ray- Balbuceaba mi nombre
-Shh, estarás bien.-
-No, tu pierna.-
-Me importas más tú.-
Ahora
Abro los ojos con pesadez. No tengo mi capa. La cabeza me da vueltas. Estoy en la enfermería. Me trato de mover. Me duele todo. Genial. No recuerdo nada me quede con Fiera y que, ¿que mas hice? Reviso mi pierna, está bien, ya curo, es bueno tener sangre de demonio de vez en cuando.
-¡CYBE!, DESPERTO ¡RAY DESPERTO!-
-¿Qué demonios me paso, que hago aquí, porque me duele todo?- Pregunte, mi visión era borrosa, pronto se aclaro vi a Fiera ahí con los ojos rojos. NO PUEDE SER. Ella no puede llorar por mí, no es posible, yo soy, nada.
-Me protegiste.-
-Era mi deber.-
Genial, bien dicho, baboso. Al menos no dijiste que era la acción del día. Un segundo, de seguro me pegue en la cabeza, ¡me estoy hablando en tercera persona!
-¿Por qué?-
Ok otra oportunidad. No la eches a perder. Por favor, cerebro di algo coherente de acuerdo a mi perfil y temperamento.
-Eres mi mejor amiga, haría lo que fuera por ti-
Bueno eso estuvo mejor que lo anterior. Y literalmente pero porque le dije amiga. Ella era más que eso para mí, pero cuesta tanto trabajo decirlo. ¿Cómo reaccionara?, podría destruir una amistad de años por esto, no, a la mejor la amistad no es lo que quiero, pero tenerla es mejor que nada.
-¿Estás bien?- Pregunte, gran pregunta genio.
-Yo sí pero tu no.-
-¿Qué me paso?-
-X, fue lo que paso, juro matar a la maldita.-
-No.-
-Pero.-
-No está bien matar, no para ti, déjamelo a mí que ya estoy condenado al infierno, no quiero que te ensucies tus delicadas manos con su asquerosa sangre.-
-No estás condenado al infierno.-
-Claro que sí.-
Entro Cybe al cuarto. Interrumpiendo nuestra charla demonio, metamorfo. TODOS ESTÁN EN CONTRA MÍO O QUE, PUEDE HABER SEGUIDO UN POCO MÁS Y TALVEZ, DIGO TALVEZ DESCUBRIR SI SOY CORRESPONDIDO, PERO NO LO CREO, SOY UN PATÁN Y TAMBIÉN UN IDIOTA.
-Ray, ¿estás mejor?-
-Sí, ¿por?-
-Umm, es que.- Titubeo, algo malo hice y salí herido, ¿Qué estupidez hice ahora?
-Mira Ray, creo que eres un pokemón.-
Tenía que ser Fiera, un pokemón, ¡EN SERIO!, digo sé lo que son y todo eso, solo lo sé porque a ella le gustan esas cosas y pensé que algún día me servirían de tema de conversación, pero no, jamás ocurrió hasta hoy, creo.
-¿Pokemón?-
-Si bueno, este son unas cria…-
-Sé lo que son, pero porque me describes así.-
-Creo que evolucionaste.-
-¿YO?, será mejor que me digas la sarta de estupideces que hice ayer, tras convertirme en eso, ¿Qué paso realmente? y por favor dímelo con detalles.-
-Fiera es mejor que se lo digas tú, tú estuviste ahí, yo solo sé que encontramos a Ray en el suelo inconsciente afuera de su habitación.-
-X te hecho un químico y parecía peligroso, pero no te importo te cubriste con tu capa, ella te golpeo y aún así no te quitabas, me abrazabas y recibías todos los golpes, te agarro del cuello y te lanzo al otro lado del cuarto y te amenazo de muerte, puso una X en tu garganta y corto, te caíste al suelo, tu sangre comenzaba a brotar. Me sentía aterrada, pensé que podía verte morir. Ella me tomó y empezó a quererme golpear, pero ates de eso según él, le tomaste la mano con la que me quería golpear, y dijo que quemaba como el demonio, se volteo y te vi, tú eras diferente, tu piel negra, ceniza, tu ojos rojos, cuatro, tu capa rojo sangre, colmillos y una sonrisa malvada en tu cara, tomaste a X, del cuello y lo empezaste a estrangular, lo levantaste del piso, parecía que tenía súper fuerza, imploro perdón, no cediste, gruñías, sacaste una daga de quien sabe dónde, y se la clavaste en el abdomen, empezó a salir sangre te reíste, y no pareaste metiste más la daga en su cuerpo, ella gritaba de dolor, te reíste mas y sonreías, X hizo uno de sus trucos y se puso detrás de mí me tomo y me arrastro, grite, saliste detrás de mí, corriendo, no se puede decir corriendo, te parecías a flash, me llevaba y terminaste rescatándome, me llevabas de regreso a la torre, me llevabas en tus dientes, yo me quede inconsciente.-
Mi DEMONIO INERNO salí, al fin salí, quiero decir querer matar y clavar una daga riéndote de cómo vez su sangre correr no es normal.
-DEBO MEDITAR.-
-Pero Rayyysito, estas muy débil.-
-ME TENGO QUE IR.-
-¿Hiciste algo malo?-
-ALGO QUE PASO AYER, IRA, MALO, TERROR, MIEDO, FURIA, SANGRE, MATAR, ASESINO, TRISTEZA, SIN REMORDIMIENTOS, DEMONIO, ME NECESITO IR YA.-
Ella me tomo del brazo, y me zafe, no es que fuera débil ni nada solo que después de ayer no seré el mismo nunca. Salí de ahí, fui a mi cuarto, agarre mi capa, iba a la azotea, vi la habitación de Fiera, sangre, fuego, rasguños, X. Sentí que todo me daba vueltas, me dolía la cabeza. Me agache, puse mi cabeza entre mis rodillas, se quede así unos minutos. Volví a mirar, salí corriendo a la azotea, necesitaba vaciar mi cabeza, darme ánimos, tenía que luchar porque mi demonio interior salió ayer y nada bueno pasa cuando el sale a la luz.
Me senté en la azotea y me quede viendo al horizonte, me parecía tan pacífico, hermoso, no pensaba meditar, por lo menos no podía, estaba impresionado con la facilidad que salío. Nunca había salido, solo sé que cuando mi padre era un poco menor salió su demonio interior y le gusto la sensación, no sentía remordimientos, casi ni recordaba nada, le gustaba y ME TEMO QUE NO SIENTO NINGÚN REMORDIMIENTO, NO RECUERDO CASI NADA, ME REÍ AL VER LA SANGRE. Eso le pasaba a mi padre las primeras veces, después empezó a hacerse adicto a la idea de matar. No podía ser luche contra esto toda una vida. Pero con solo querer recordar que le haría daño a ella me saca de mis casillas de forma instantánea.
Bueno, mejor relájate Ray, tienes otra pelea hoy.
Les gusto ¿no?, comenten
