Gracias a todos por sus comentarios! ahora que dispongo de un poco de tiempo, seguiré escribiendo los capítulos de la secuela… quizás, si Merlín me ayuda, podré publicarla una vez que termine esta! Pero no esperen mucho!

Capitulo 3

Abandonado a su suerte

Llegó a la casa de su amiga con los nervios de punta. La bebé comenzaba a lloriquear y él no sabía el por qué de su llanto. Tocó la puerta desesperado. Al rato, la cabeza algo desaliñada de Hermione, le abrió. Tenía la cara algo colorada y gotas de sudor en su frente.

- Qué haces aquí Harry? – preguntó enfadada.

- Hermione! Ayúdame! – dijo y entró rápidamente. Cuando estuvo en la sala, se dio cuenta que su amiga estaba en bata.- Yo, no interrumpo nada, o si?

- Oh no, Harry! – dijo la enfadada voz de Ron desde la escalera – no interrumpes mi encuentro con Hermione!

- Yo… lo siento – dijo rojo – no venías recién mañana? – el pelirrojo estaba a punto de matarlo – de verdad Ron lo siento, pero necesito a Hermione!

- Yo también! Hace una semana que no…

- RONALD WEASLEY! – gritó Hermione – déjalo hablar!

- Pero Amor!

- Disculpen – de pronto la bebé comenzó a llorar. Hermione se acercó y miró el moisés…

- Qué tienes ahí Harry? – peguntó Ron, poniéndose la remera y bajando la escalera.

- Oh Harry es hermosa! – sonrió Hermione – Y necesita urgente un cambio de pañal!

- Llora, no sé qué le pasa! Le pregunto y ella nada… - dijo algo preocupado.

- Harry! - rió la muchacha – qué tiempo tiene?

- Seis meses.

- Es claro que a esa edad no hablan, idiota! – rió Ron, acercándose a la bebé – diablos, parece que expiró su fecha! – dijo haciendo cara de asco.

- Llora porque tiene hambre! – Le respondió Hermione. Miró a Ron – Cariño, podría fijarte en su bolso si tiene…

- Hay un biberón con leche! – dijo Harry, como si hubiera encontrado un gran tesoro.

- Primero dime como es que tu… - Hermione lo miró – Te dije que tus aventuritas te traerían un gran problema!

- No es mía! – dijo alarmado.

- Y entonces? – dijo Ron hurgando el bolso.

- Es la herencia de mi primo Dudley! - dijo fastidiado y pasando su mano por el cabello. – Mi primo murió y me pidió para que cuidara a la niña… soy su tutor. - Ron lanzó una carcajada.

- Te dejó una hija? – más risas – vaya, sí que te odiaba!

- Ronald – dijo Hermone, acariciando la bebé – es un encanto! – la bebé sonrió – mírala! Ojalá alguno de los míos hubiera sido tan calmado como…

- Se llama Carrie – dijo Harry, mirándola con aprehensión.

- Y qué harás con la niña? – Preguntó Ron.

- Lo primero es cambiarla – dijo Hermione – Vamos Harry te enseñaré cómo se hace…

- Para qué?

- Es que no te vas a hacer cargo?

- Yo… no creo…

- Qué? – se levantó Ron – vas a abandonarla? Es tu familia!

- Yo tengo mi vida resuelta! – gritó exasperado.

- Querrás decir deshecha! – inquirió su amigo.

- Qué quieres decir?

- Mírate – dijo Ron – estás hecho una calamidad. Tienes una novia a la que engañas con la que se te cruce. Te la pasas de misión en misión. No tienes vida! Qué pasó con tus sueños de una gran familia?

- Yo soy mi familia!

- Ahora tienes a Carrie… – protestó Hermione – y debo decirte que era hora que alguien te hiciera sentar cabeza.

- Yo no…

- Ya que no encontraste una mujer que lo haga…

- Pero si ya tiene la mujer que lo hará sentar cabeza! – rió Ron – Carrie Dursley.

- Ven Harry acompáñame, te enseñaré a cambiar el pañal. - Con desgano, la siguió hasta el cuarto de Sam.

- Dónde están los niños? – peguntó. Si Hermione y Ron tenían una tarde algo agitada, como podría ser que lo hicieran con los niños en la casa?

- Brian esta en la escuela primaria – dijo Hermione llegando al cuarto de su tercer hijo – Brandon y Sam están en el jardín de niños. Molly los recogería y los llevaría a la madriguera. – sonrió. Colocó la bebé en el cambiador y la desvistió. Lentamente fue haciendo los pasos para limpiarla, para que Harry lo entendiera. Después de hacerlo la alzó y juntos fueron hacia la cocina. Ahí Ron, estaba preparando el biberón.

- Tiré la leche que había, porque ha estado fuera de la heladera cielo – Harry se sorprendía de ver a Ron preparando la leche. Ronald Weasley, el gran guardián, haciendo tareas domésticas.- No me mires así – rió – teniendo tres, hay que colaborar.

- Te hubiera resultado mas fácil comprarte un televisor… – rió Harry.

- Gracioso! – le alcanzó el biberón – toma galán, dáselo – Harry lo miró con terror.

- Yo… no. – Ron lo empujó y lo sentó en una silla. Tomó la bebé, haciéndole unos mimos y la puso en los brazos del pelinegro. Tuvo una extraña sensación al tenerla. Ella lo miró y sonrió, y a él se le hizo un nudo en la garganta.

- Si, entiendo como te sientes – Harry miró a su amigo – yo sentí el mismo nudo cuando tuve a Brian. Imagínate! Teníamos 18 años, éramos unos niños! Pero si yo pude, tu también lo harás. – Le dio el biberón y él se lo puso a la boca – Ella hará el resto – La niña comenzó a succionar con fuerza y a tomar la leche. Miraba a Harry a los ojos, y él no podía romper el contacto. De pronto sintió que no podía dejarla. Pensó que él había estado en la misma situación que Carrie, cuando Voldemort mató a sus padres y que sus tíos a regañadientes lo aceptaron. El no podía dejar a esa adorable bebé sola.

- No sé como haré, pero no puedo dejarla… es tan indefensa. – Ron sonrió. El gran seductor Harry Potter, estaba dejando salir su instinto de padre. Lo miró y rió – cuando Cho se entere!

Y Cho puso el grito en el cielo, al ver a Harry llegar con aquel equipaje. Parecía que hubiera visto a Voldemort. Harry trataba de calmarla, pero no había caso. Ella lo había estado esperando con un sensual camisón, toda la tarde, y Harry recién se dejó ver a la hora de dormir, cuando Hermione le hubiera dado oralmente y luego por escrito, todas las indicaciones para cuidarla. A Pesar del gran desafío, estaba contento. La bebé no era tan molesta como los hijos de Ron. A decir verdad, era la niña mas tranquila del mundo. Después de comer, se durmió en el camino, así que él tuvo que pasar por la tienda de muebles para comprarle una cuna. En algo tenía que dormir, y ese moisés de tela se le hizo algo incómodo. La miraba y no podía creer que Dudley haya tenido una bebé tan bonita. Luego había partido hacia su casa para encontrarse con la gritona de Cho.

- Qué significa esto, Harry?

- No lo ves? Es una bebé!

- Si! Lo sé! pero qué hace aquí?

- Mi primo me nombró su tutor, así que la criaremos…

- Perdón? Dijiste la criaremos?

- Claro, eres mi novia, vives conmigo! Como vas a…

- Discúlpame Harry… – gritó la chica – es tu responsabilidad así que tú te las arreglas solo! – él la miro con rabia – Yo tengo la cuenta… no tendré tiempo, además… – lo miró furiosamente – espero que esa bebé no moleste. Te lo dije, necesito paz y tranquilidad.

Pero eso fue lo que no tuvo. Porque tan solo segundos después de decir esta frase, la bebé, como dándole a entender que odiaba a la oriental, comenzó a llorar desconsoladamente, por espacio de dos horas. Harry la llevaba a un lado y a otro, mientras Cho trataba de redondear una idea de publicidad. Carrie, después de lograr su cometido, hacer llorar a Cho, se calmó y se durmió. Al parecer sólo quería usar su chupete. Claro que Harry lo supo, después de probar con cuanta cosa se le ocurría para callarla. Después, casi a la medianoche, realmente reventado, se fue a la cama, rogando que Cho no tenga uno de sus arranques de sensualidad. Hoy no los soportaría. Afortunadamente la chica estaba tan molesta que ni siquiera le dirigió la palabra, cosa que agradeció, y se durmió. Aunque el descanso no le duró mucho. Tres horas después lo despertó el llanto de Carrie. En realidad lo despertó el manotazo furioso de su novia que se había despertado a causa de los alaridos.

- Esa cría del demonio esta cansándome! – dijo la mujer – Ve a ver que quiere!

- Por qué no vas tu? – dijo ofuscado – Estaba muy bien durmiendo!

- HARRY! – gritó Cho – ES TU MALDITA RESPONSABILIDAD! MAÑANA DEBO DESPERTARME TEMPRANO Y TENER UN ROSTRO LOZANO! NO PUEDO DORMIR CON ESA MOCOSA LLORIQUEANDO DE ESA MANERA!

- Mira – se levantó tirando las frazadas – voy a ver que quiere porque prefiero aguantar su llanto a tus alaridos! – salió del cuarto y se dirigió a la sala de estar. Allí había improvisado el cuarto de la bebe. Ella estaba llorando desconsoladamente – qué te sucede ahora? No puedes dormir? – la alzó y la bebé sollozaba profundamente – extrañas a tu mami? – dijo con ternura- Diablos estás mojada! Creo que debí cambiarte el pañal – sonrió – Pensé que durarías un día con uno solo! Por qué Hermione no me lo dijo?- La llevó hacia el sofá y la recostó, y como pudo le cambió el pañal. Después de tres intentos y dos pañales inutilizados, lo logró. Carrie pareció agradecer su logro porque al cabo de media hora volvió a dormirse. Harry que a esta altura ya arrastraba los pies de cansado, decidió dormirse en el sofá. Desde ahí podría escucharla por si necesitaba ayuda. Al día siguiente, con unas grandes ojeras, se dirigía a la casa de Hermione para que le ayudara a cuidarla. Y rogaba porque Cho depusiera su actitud y se involucrara en la crianza de la bebé.

Pero para desgracia de Harry esto nunca sucedió. Parecía que Carrie aborrecía a Cho, y le hacía la vida imposible. Los peores momentos, la hora de la cena. Harry le daba el puré y Carrie lo escupía, y el producto del escupitajo iba a dar en la ropa de Cho, dejando a la mujer llena de comida. Así durante varias semanas, en la que Harry no servía para nada. Llegaba a su trabajo con unas tremendas ojeras, a causa del insomnio y se dedicaba a dormir en algún rincón del cuarto de archivo. Seis semanas después de la llegada de Carrie, Harry tuvo el primer escollo en la crianza. Todas las mañanas la dejaba a cargo de Hermione, y ella se encargaba de cuidarla mientras Harry trabajaba. Y ese día fatídico, llegó a la casa de su amiga con ese propósito. Cuando tocó el timbre, Hermione lo atendió pero no lo dejó pasar. El se extraño por la actitud de su amiga.

- Hola Hermione! – dijo sonriendo, ella lo miró preocupada – déjame pasar, dejo a Carrie y me…

- Harry – dijo seria – lo siento, Carrie no podrá quedarse…

- Qué?

- Que no puede quedarse, Harry – dijo con una voz apagada.

- Pero Hermione! Yo necesito que alguien la cuide! Yo no puedo…

- Mira Harry, yo lo hago con placer… pero resulta que ayer Brandon tuvo mucha fiebre…- suspiró- para resumírtelo, tiene varicela! – Harry arqueó una ceja – es una enfermedad eruptiva y contagiosa – Harry asió a la bebe y la alejó de la puerta –no podré atender a Carrie hasta que Brandon se cure.

- Cuánto será eso? – dijo nervioso. Si no la cuidaba Hermione, no sabría que iba a hacer…

- Depende – lo miró – de seguro con Brandon serán diez días – Harry bufo – Pero el doctor me dijo que de seguro caerán Sam y Brian, así que estamos hablando de… un mes aproximadamente.

- Como un mes? – Harry casi deja caer el bolso – Qué voy a hacer Hermione? Quién va a cuidarla? Yo… no puedo! Y Cho, ella la odia…

- Lo siento Harry- dijo apenada su amiga.

- Diablos, si hubiera sabido que criarla daría estos problemas… no puedes tenerla, no?

- Harry quieres que se enferme? Ella es muy chiquita!

- Si tienes razón… - suspiró. – Creo que hoy no iré a trabajar – Se despidió de su amiga y partió hacia su casa. Allí estaba Cho y si le rogaba de una manera convincente, de seguro ella no se negaría a ayudarlo.

Pero que equivocado estaba. Cuando Cho lo vio entrar a la casa, los colores de la cara le cambiaron por completo. Ella había decidido quedarse para terminar la presentación de su publicidad, en paz y tranquilidad, y Harry había decidido volver a casa con ese demonio con pañales. El dejó el bolso en la mesa, y sin querer derramó el vaso de jugo que había, en los papeles de Cho. La mujer gritó desesperadamente, y se transformó. Harry rojo, le pidió mil disculpas y trató de arreglar el problema pero lo empeoró más. Para colmo, la bebé comenzó a gritar estridentemente, y la casa, de repente, se convirtió en un caos. Cho que chillaba y despotricaba hacia quien se le venía a la mente. Carrie que chillaba, Merlín sabía por qué, y Harry que trataba de no sucumbir ante semejante barullo. Decidió sacar a pasear a la bebé. La llevó a la plaza cerca de su casa. Y resultó que la niña era un imán para las mujeres. Todas se acercaban para ver a ese tremendo padre, al parecer soltero, que se desvivía por la niña. Y Harry que no dejaba pasar ninguna oportunidad, volvió a su casa, dos horas después, con el bolsillo de su pantalón lleno de números telefónicos. Claro que la satisfacción le duró poco, porque cuando abrió la puerta, lo que vio lo dejó pasmado. Cho iba de un lado a otro buscando cosas. Sus cosas.

- Cho, amor, qué sucede? – dijo.

- Qué sucede? – vocifero la chica – trataré de decírtelo de una manera calma- respiró profundamente – Harry, me largo.

- Qué?

- Dije que me voy! – levantó la maleta – Estoy harta! Te lo dije necesitaba algo de paz.

- Pero yo no te he dado motivos…

- Vamos! Crees que esa maldita mocosa no es motivo suficiente? Teníamos una vida fantástica, y tu decidiste traerla y arruinar nuestro idilio… - "idilio? Se preguntó Harry. De qué idilio me hablas? Querrás decir fastidio!" – Pero así no puedo dormir. Esa bebé interfiere en mis planes…

- Cómo puede interferir una beba de meses en tus planes, Cho! – gritó exasperado.

- Yo no quiero hijos! – bufó – y tu tampoco…

- No puedo abandonarla, es una bebé – le contesto – crees que yo la quiero? No! yo tenía una vida perfecta, mi primo me hizo la peor trastada al entregármela, pero no puedo hacer nada!

- Lo lamento por ti, que tendrás que criarla…

- Mira Cho… – la tomó del brazo – sé que hemos pasado unas semanas terribles, pero no puedes abandonarme así, como así – suspiró – Hermione no puede cuidarla y yo necesito que tu…

- Quieres que te ayude a cuidarla? – rió sarcásticamente – Crees que yo soy como tu amiga Hermione, o la madre de tu amigo Weasley? No cariño! Yo soy una profesional! Tengo una carrera, no quiero hijos, ni propios ni ajenos, entérate. – Se soltó de su brazo. – Adiós Harry, y que la magia te ayude! – salió y cerró dando un portazo, dejando a Harry con la bebé en brazos.

- Y ahora qué voy a hacer? – Carrie lo miraba – yo no puedo solo… maldición Dudley! Esta vez si que me la hiciste! Diablos me dejo la muy idiota! Que es una profesional! No soy como tu amiga o como la madre de tu amigo…- al recordar esa frase, se le ocurrió lo mejor… tomó las cosas de Carrie y salió a la calle, si tomaba el autobús noctámbulo, llegaría al destino previsto antes del mediodía.

Nota de la autora: Bien… eso es todo por hoy. Se darán cuenta que odio a Cho… es un personaje que nunca me cuadro en los libros… pero bueno, Rowling la puso por algo no? A pesar de est, en este fic, fui algo buenita con ella… si han leído mi otro fic, "Aprendiendo a ser romántico", comprenderán por que hago este comentario.

Dejen un review para saber si les ha gustado o no…

Los que quieran anotarse para ayudar a Harry, pónganse en la fila por supuesto, detrás mío!

Saludos Silvia