Hey! Cómo están?
Yo aprovecho que mi profesora de hoy estaba enferma para actualizar, yay! xD
Honestamente, este capitulo se suponía que iba a ser más largo (y Hilary iba a aparecer), pero después de meditarlo mucho me di cuenta que la segunda parte medio que corta con el flujo de la primera, así que decidí hacerla en un capítulo aparte.
De todas formas, espero les guste y presten atención a las advertencias!
Advertencias del capítulo: Consumo de alcohol, OOCness (provocado por el alcohol), implícito non-con/dub-con (relaciones no consentidas o con consentimiento dudoso, depende de como lo quieran ver), traumas de la niñez, pasado consumo de alcohol por menores, decisiones difíciles, explico un poco pero no tanto, y de ya, vayan sabiendo que el rating va a subir!
Disclaimer: Beyblade no me pertenece o no tendría tantos problemas para comprar los materiales para mi facultad.
Capítulo IV: Esas cosas que no puedes olvidar.
-Tal vez deberías empezar a buscar un lugar donde vivir- eso fue lo primero que le dijo Tyson después de tres días en los que no se hablaron más que lo necesario –Creo que es lo mejor para los dos-
Kai no dijo que estaba de acuerdo, ni que no entendía por qué decía eso, de hecho ella no dijo nada, solo se quedó callada y terminó su desayuno.
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Kai agitó el contenido de su vaso. Su visión se había vuelto borrosa hace como dos vasos y medio, pero hace mucho que había pasado la etapa de preocuparse.
El sol se estaba ocultando en el horizonte, si la luz que entraba por la ventana de su oficina era una indicación, y ella terminó su bebida de un solo sorbo.
Debería haberse ido a casa hace como una hora (si es que todavía podía decirle casa, claro está), pero mientras buscaba entre los cajones de su escritorio encontró esa botella de brandy que alguien le había regalado cuando se graduó de la universidad, y ¿por qué no abrirla? Ella no conducía y nadie la estaba esperando.
Era una porquería barata, quien sea que se lo regaló no debía apreciarla mucho, pero tenía alta graduación alcohólica y ella no se había dado cuenta cuanto quería un trago hasta que vio la botella.
La bicolor apoyó el vaso de vidrio contra su frente, debería irse a casa, pero no antes de pasar por una licorería.
Hombre, si su psicólogo pudiese verla ahora, se estaría descostillando de la risa.
Maldito bastardo pretensioso…¿Alguna vez le contó a alguien sobre esa parte de su vida?
No, nunca. Hmm, interesante.
Una de las cosas que eras obligado a hacer cuando te volvías "propiedad del estado" bajo circunstancias como las suyas, era ir a ver a un psicólogo una vez a la semana.
¡Oh, había odiado a ese hombre con una pasión! Egocéntrico, desgraciado presumido que pensaba que estaba por encima de cualquiera que entraba a su consultorio. Esas sesiones de dos horas habían sido una perdida completa de tiempo.
Ahora, no la mal interpreten, ella no está en contra de la psicología, solo que no cree que una persona con tantos o más problemas que ella pueda ayudarla a arreglar su vida.
Especialmente cuando todo lo que él había hecho era tratar de que admitiese un abuso infantil que ella no sufrió…bueno, no de la forma que él pensaba, al menos.
Había un montón de cosas despreciable que su abuelo había hecho, pero por fortuna, eso no era una de ellas.
Oh, dios, ¿por qué estaba pensando en eso justo ahora?
El alcohol, ese era el problema. No había suficiente alcohol.
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Tyson miró su reloj una vez más; estaba a dos segundos de llamar a la policía.
¿Por qué? ¿Por qué no la había ido a buscar después del trabajo? ¡Quién sabía lo que le había pasado en el camino a casa!
¡Muy bien, es suficiente! ¡Iba a ir a buscarla ahora mismo!
-¡Hey, compañero!- ya había agarrado sus llaves cuando la puerta de enfrente fue abierta y la voz de su faltante compañera de casa se escuchó.
Kai estaba parada en la entrada, una mano sosteniéndola de la pared y la otra sujetando una botella medio vacía, e incluso desde esta distancia podía oler el hedor a alcohol que provenía de ella.
-¿Dónde mierda estabas?- estaba gritando, pero tenía todo el derecho a hacerlo, la bicolor ni se había molestado en llamar y se aparecía completamente borracha, y aunque no estuvieran en buenos términos por el momento, él aún la quería.
-En una licorería- respondió, agitando la botella en su mano, como si debería ser obvio donde había estado, y se adentró en la casa sin siquiera cerrar la puerta.
-¿Qué rayos estabas pensando? Y…- Tyson fue a cerrar la puerta, pasando al lado de la otra, quien apenas podía mantenerse de pie -¿Cuánto tomaste?-
-¿Qué? ¡Soy mayor de edad!- la mujer protestó, tomando un sorbo de su botella -¡Puedo hacer lo que se me da la regalada gana!-
Tyson respiró hondo y trató de no enojarse mucho con su amiga, quien obviamente no estaba en su sano juicio.
-¿Por qué no me llamaste?- le preguntó, yendo a atajarla cuando ella se tropezó con sus propios pies.
-No encontré mi teléfono- la bicolor se sujetó de él, aun tratando de coordinar sus piernas.
-¿Dónde lo dejaste?- Tyson la sostuvo derecha y trató de arrebatarle la botella.
-En mi chaqueta- Kai lo empujó cuando vio que trataba de sacarle su botella, y tomó otro sorbo de esta.
-¿Y dónde está tu chaqueta?- el peliazul respiró hondo otra vez, maldiciendo los reflejos que la otra tenía aún en tal estado de ebriedad.
La mujer lo miró confundida por un rato, como si no entendiera el significado de las palabras que acababa de decir, pero después se dio cuenta de algo.
-Está donde esté mi teléfono- caminó hacia el sofá y él trató con muchas fuerzas de no abofetearse a sí mismo.
-¿Cómo siquiera llegaste a casa?- la siguió a una distancia prudente, por si acaso tenía que volver a atajarla.
-Pedí un aventón- respondió, sujetándose del respaldo del sofá.
-¿Qué hiciste qué?- Tyson preguntó, espantado, ¿quién sabía qué tipo de dementes había ahí afuera?
-Este tipo en un camión me trajo- Kai no parecía compartir su preocupación –Fue tan amable, solo quería un favor a cambio-
-¡¿Un qué?!- el peliazul deseaba que no fuera lo que estaba pensando. De seguro la otra no tomaría ese tipo de cosas tan a la ligera, aun estando borracha.
-¡Bueno, nada es gratis, Ty!- ella no dijo "¡duh!", pero estaba implícito por la forma en que habló.
-¿Qué hiciste?- por favor, por dios, no dejes que sea eso.
-¡Soy una mujer!- respondió poniendo especial entonación en la última palabra y dejándose caer de cara al sofá –Hice lo que hacemos mejor-
Tyson se sintió enfermo al escuchar esas palabras. No quería en verdad saber lo que su amiga había hecho, la camisa abrochada rápidamente y el cabello alborotado (que él había inicialmente atribuido al alcohol) eran prueba suficiente.
-¡¿Qué carajo hiciste?!- en verdad no debería estar gritando, ni enojándose con ella, pero la forma casual con la que ella estaba tomando esto lo hacía enojar.
¡Digo, esta es Kai de quien están hablando! La única persona en el mundo que con casi veintiséis años de edad todavía no podía pronunciar la palabra "sexo".
-Shh…- la bicolor lo calló, moviéndose solo lo suficiente como para poder verlo –Es fácil, solo no tenés que tragar-
Tyson tenía una gran necesidad de estrangular a su amiga en ese momento, especialmente cuando ella volvió a beber de su botella.
-Ok, creo que ya tuviste suficiente- trató de quitarle la botella, pero ella no iba a entregarla tan fácilmente, y al parecer la otra era tan fuerte como en su adolescencia.
El peliazul peleó por la botella, no podía creer que alguien tan en curda pudiese tener tanta fuerza; y Kai no pensaba soltarla, y para sacárselo de encima, lo pateó justo en la boca del estómago, quitándole el aire.
Tyson cayó al piso, sujetándose el estómago, y Kai cayó sentada contra el sofá, sujetando su ahora vacía botella.
Tyson respiró hondo, tratando de apaciguar el dolor, y miró hacia el techo queriendo calmarse.
-¿Por qué hiciste eso?- no estaba enojado, estaba preocupado, especialmente después de lo que la otra había dicho
-Soy una chica- Kai sonaba más triste que cualquier otra cosa ahora, y tenía una mirada perdida en sus ojos –Para eso sirvo-
-¿Quién te dijo eso?- él tenía una idea de quien había sido, pero se suponía que la bicolor ya debería haberse olvidado de todo lo que ese hombre le dijo.
-Todos- ella levó la botella a sus labios, esperando tomar las ultimas gotas de alcohol –Mamá era así-
¿Mamá? ¿O sea, la madre de Kai? Eso era…raro.
Kai raramente hablaba de sus padres, pero cuando lo hacía siempre era con "madre" y "padre", nunca nada que demostrara algún nivel de cariño. Incluso había admitido que no los llamaba por sus nombres, pues nunca se había molestado en preguntarlos.
Así que…¿mamá?
-Esa no sos vos- debía estar más ebria de lo que había pensado –Es solo el alcohol hablando-
Al parecer, algo en esa oración era muy divertido para la mujer, ya que se empezó a reír muy fuerte mientras trataba de no hacerlo.
-Shh…- le hiso señas de que se callara ni bien pudo respirar un poco mejor –El abuelito no tiene que enterarse-
-¿Abuelito?- Ok, eso tenía que preguntarlo. ¿De qué abuelito estaba hablando?
-Se va a enojar- Kai asintió con la cabeza, el alcohol asiendo que sus palabras se atropellaran entre sí y que su cabeza se moviera de arriba abajo exageradamente –No le gusta cuando robo de su reserva personal-
-¿Te refieres a Voltaire?- Tyson preguntó y Kai asintió con la cabeza, riéndose de la confundida expresión que tenía.
-Kai…- esperó a tener la atención de la susodicha, quien se cubrió la boca con una mano para tratar de no hacer tanto ruido –Voltaire está muerto-
Una vez esas palabras dejaron su boca, toda risa terminó y ojos color carmín lo miraron con una incomprensible expresión.
-Ah…cierto- la realidad le cayó como un baldazo de agua fría a la bicolor, y esta miró a la botella vacía –Yo no era suficientemente bueno-
Tyson estaba por levantarse y decirle algo para confortarla, ya que se veía tan destruida en ese momento, pero antes de que pudiera hacer algo, la bicolor se cayó a un costado, finalmente desmayándose a causa de todo el alcohol que había consumido.
El excampeón mundial suspiró resignado, y alzó en brazos a su amiga para llevarla a su habitación. Tubo que mantener la respiración durante todo el trayecto, ya que solo el olor proveniente de su boca lo mareaba. ¿Cuánto, exactamente, había tomado la mujer?
-Ahí estás- dijo apoyando a la inconsciente Kai sobre su cama, de costado, tratando de arroparla de la forma más cómoda posible.
-Dios, vas a odiarte tanto en la mañana- una vez la otra estaba perfectamente arropada, y un balde había sido colocado al lado de su cama (por las dudas), el peliazul se quedó mirándola por un rato.
Parte de él deseaba que ella no se acordara mucho de esa noche; Kai ya estaba pasando por suficientes cosas como para tener que lidiar con…bueno, ya saben.
Pero por otro lado, no podía dejar pasar esto tan fácilmente.
La besó levemente en la frente antes de salir de la habitación. Cuando se despertase, tenían que tener una muy seria charla.
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El sonido del reloj despertador la levantó, y ni se pudo quejar de este que lo tomó y lo arrojó contra la pared, haciéndolo añicos.
Su cabeza dolía demasiado como para siquiera gemir de dolor, y el simple acto de tocar su frente con su mano hacía que su estómago se estrujase dolorosamente.
¿Qué mierda había pasado anoche? Dios, ni quería saberlo.
Lo último que recordaba era abrir esa botella de brandy en su oficina, y después todo era como un agujero negro.
Suspiró con una mezcla de dolor y resentimiento; tenía que levantarse, aunque sea para buscar algo para su dolor de cabeza.
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Entonces ponías dos cucharadas de jabón en polvo, elegías poder medio, apretabas iniciar y ¡listo!
O al menos con eso tenía que bastar…rayos, tenía que empezar a lavar la ropa más seguido, en especial desde que compró ese nuevo lavarropas.
-Hey…- Tyson estaba luchando para arrancar el lavarropas cuando escuchó la vos de la otra persona que vivía en el dojo.
Kai se veía, por falta de una mejor palabra, para la mierda. Las ojeras que tenía eran de un oscuro y furioso color violeta, su cabello estaba más despeinado que nunca, su piel era de un enfermizo tono pálido y el olor que emanaba su cuerpo era simplemente horrendo.
-¡Hey, estás viva!- el peliazul dijo en broma, pero aún estaba enojado con ella, así que si lo dijo un poco más fuerte de lo que debería, ¿quién podía culparlo?
Ella sonrió sarcásticamente y apoyó su frente contra el marco de la puerta, cerrando sus ojos con fuerza.
-¿Qué fue lo que hice?- no era boluda, había notado el enojo en la voz de su amigo, y si el dolor por el que estaba pasando era alguna pista, de seguro era justificado.
-Bueno, veamos…- el peliazul, tras finalmente lograr arrancar esa maldita máquina, se cruzó de brazos y empezó a decir –Te chupaste 200 dólares en alcohol, perdiste tu teléfono y tu chaqueta, le pediste a un extraño que te trajera en su camino y dijiste varias cosas muy interesantes-
Kai sintió la necesidad de abofetearse la cara, fuertemente, pero solo la idea de moverse la hacía temblar de dolor, así que se conformó con gemir de vergüenza (lo que también era doloroso, por cierto).
-¿Qué dije?- preguntó, una parte de ella no quería saber, pero como parte de su castigo autoimpuesto, se obligó a escuchar.
-Bueno…llamaste a tu madre "mamá"- la confusión en los ojos de la otra, que estaban más rojos de lo común, era evidente –Y una puta, aparentemente-
-Caza fortunas- la bicolor cerró los ojos y suspiró antes de decir eso.
-¿Disculpa?- el hombre tuvo que preguntar, en parte porque no había escuchado bien, ya que ella había murmurado, y en parte porque esperaba no haber escuchado bien.
-Mi madre era una caza fortunas- aclaró, muy profundamente sabiendo que eso no debería afectarla tanto como lo hacía –Al menos eso siempre fue lo que Voltaire insinuó-
-¿Él también te dijo que las mujeres solo sirven para una cosa?- una vez Tyson dijo eso, Kai lo miró, sin comprender a qué se refería.
¿Debería decirle todo lo que sabía de la noche pasada? Ella al parecer no se acordaba, y él estaba bastante seguro de que si lo sabía, no querría acordarse.
Pero mantenerla en la ignorancia se sentía…injusto.
Después de un tiempo, la bicolor cayó en cuenta de lo que quiso decir, pero no pidió más detalles; y él dejó escapar la oportunidad de decirle toda la verdad.
-Llamaste a Voltaire "abuelito"- eso le consiguió la total atención de la otra una vez más –Dijiste que se iba a enojar si se enteraba de que robaste su licor-
-Ugh…- la chica gimió enojada, el otro no tenía que decirlo para que ella supiera que él quería una explicación –Eso es de la primera vez que me emborraché-
-La primera vez que te emborrachaste fue en la fiesta de dieciocho años de Max- el peliazul estaba confundido, esto no podía ser verdad…¿verdad?
-No…esa es la primera vez que conoces- ella en verdad, en verdad no quería hablar de esto.
-¿Qué pasó?- Tyson insistió cuando fue obvio que la mujer no iba a hablar por decisión propia.
-Fue poco antes de que te conociera- Kai suspiró resignada, se podía imaginar cuan preocupado el otro debía haber estado por ella anoche, y le debía una explicación.
-Voltaire tenía esta reserva especial con sus mejores licores, y yo robé algunos y me emborraché- la bicolor tuvo que sostener su cabeza mientras hablaba, le dolía mucho –Mierda que se enojó…la peor paliza que tuve de la cual no me puedo acordar-
-¿Por qué lo hiciste?- Tyson preguntó avanzando unos pasos hacia la otra. Aún estaba enojado con ella por hacer algo tan estúpido, pero se preocupaba por ella aún más.
-No sé. Yo…- Kai suspiró de nuevo; quería tanto golpear su cabeza contra la pared. ¿Qué demonios la poseyó para beber tanto?
-Unas semanas antes de eso, tuve mi…primer menstruación- un pequeño sonrojo es esparció por sus mejillas, dios, tantos años después y aún era difícil de decirlo –Él nunca me volvió a ver de la misma forma después de eso, y para ese entonces, yo nunca había visto a una mujer tomar licor antes- tenía que callarse, su cabeza le dolía y su garganta se estaba cerrando.
-Y pensaste que tomar era algo que solo los hombres hacían- él terminó por ella.
Todo lo que la otra acababa de decir y lo que significaba era terrible y mucho más complicado de lo que él había pensado.
-Supongo- Kai no quería pensar en lo que significaba, ya tenía suficiente como para agregar traumas psicológicos de la niñez a la herida –Solo quería que me viera como solía hacerlo-
-¿Por qué?- siendo honestos, Tyson nunca tuvo que lidiar personalmente con Voltaire, pero conocía lo suficiente de él como para saber que no había sido una buena persona (por no usar otras palabras).
-Hubo un tiempo en que lo quería- ella en verdad no tenía idea como había podido querer a ese bastardo, lo única cosa en la cual podía coincidir con su psicólogo era que tenía algo que ver con Síndrome de Estocolmo –Él era mi abuelito-
Ninguno de los dos dijo nada después de eso, y la bicolor estaba agradecida por ello. Ese era suficiente auto castigo por un día y estaba a un paso de desmayarse.
El peliazul suspiró tristemente, se estaba arrepintiendo mucho de haber querido discutir esto, y técnicamente no debería detenerse, debería tratar de que la otra lo dejara salir todo. Pero no podía obligarse a hacerla sufrir más de lo que ya la había hecho sufrir.
-Ven- la agarró de los hombros y la empujó afuera del lavadero –Hay unas aspirinas en la cocina-
Tyson los guió a la cocina y Kai se apoyó en el todo el trayecto.
Continuara…
Bueno, qué les pareció? Creo que pude escribir la actitud de una persona borracha mejor que en el otro fic, no?
Bueno, hay varias cosas serias acá. Voy a tratar con el alcoholismo de Kai en capítulos futuros, y si se fijan pueden ver unos indicios de la disforia de genero que aparecen aquí.
Con respecto al non-con/dub-con, depende de si opinan que una persona ebria puede dar consentimiento o no. Y si piensan que Tyson estuvo mal en no decirle toda la verdad a Kai, pregúntense primero: ¿qué hubieran hecho ustedes si una persona que fue violada no recuerda que lo fue? ¿le hubieran dicho o no? (yo honestamente no sé que haría, es una situación muy delicada, donde no hay una respuesta correcta).
El próximo capítulo tendrá algo de lime! (algo, tampoco tan explicito) Por lo cual el rating va a subir! Yo les avisé así que no quiero quejas después!
Muchas gracias por leer y nos vemos la próxima! Cuídense mucho y que tengan un buen día!
