Hola a todos!1 Gracias por elegir este fic! Por ahora les voy dejando el sexto capitulo. Espero que lo disfruten. Para aquellos que quieren una mas rápida actualización, tendrán que esperar a cuando no trabaje, dentro de un mes, y no tenga que rendir materias… Solo les pido paciencia…. (Ver nota al pie)

Capitulo 6

Hogar?

El día comenzó de la peor manera para Harry. Después de pasarse la noche dando vueltas y tratando de desenredarse de las sabanas, se había dormido ya tarde en la madrugada. Lo bueno es que, en ningún momento en que estaba despierto escuchó llorar a Carrie. Pero una vez que el sueño le hubiera ganado, aproximadamente a las siete de la mañana, escuchó una estridente música que venía desde la cocina. Se despertó, sentándose bruscamente. Igual que un puercoespín, que eriza las púas que recubren su cuerpo en señal de defensa, toda su cabellera azabache estaba levantada. Después de lograr abrir los ojos, volvió a escuchar la música y esta vez, la voz de Ginny sonaba como si tuviera un megáfono. Se levantó sin siquiera percatarse que estaba solo con la ropa interior, y sin ponerse el calzado salió como un demonio hacia la cocina. Abrió la puerta de golpe, pero los que estaban allí, ni se percataron de su presencia. Estaba tan enojado que ni se había puesto los anteojos.

- QUE SE SUPONE QUE ESTAS HACIENDO A ESTA HORA MUJER! – gritó –NO TE DAS CUENTA DE QUE HAY PERSONAS QUE QUIEREN DORMIR? –Ella se había quedado pasmada, no por los gritos de Harry, nunca lo había tenido para ella sola en esa situación. Cubierta toda su anatomía sólo con un bóxer negro; y sin anteojos, sus tremendos ojos verdes se veían a la perfección. Después del shock que le causó el verlo en esas condiciones, decidió hablar.

- Yo… - carraspeó – Lo…

- Qué vas a decir ahora? Eh? – dijo poniéndose las manos en la cintura.

- Bueno… yo… - bajó la mirada – te diría que el espectáculo que estas dando es muy bueno, pero tu me matarías… - y rió. Harry que veía todo nublado, pensando que esto era a causa de la rabia, se puso rojo al instante, pues se había dado cuenta que estaba casi desnudo frente a la hermana de su amigo. Sin decir nada, salio rápidamente, no sin antes golpearse la frente contra el marco de la puerta a causa de su poca visión, y se perdió en su habitación. Ginny ni siquiera quiso reírse, aunque se moría de las ganas. No quería que hubiera un Weasleycidio. Media hora después, Harry se apareció sin decir una palabra, vestido de jeans y camisa azul marino, su cabello perfectamente peinado (Si es que se podía hacer) y con los anteojos puestos. La miró, y mascullando un buen día, se sentó a la mesa. Ella sólo sonrió y se dedicó a servirle el desayuno.

- Está algo frío – dijo. La pelirroja torció los ojos, y con un movimiento de varita lo calentó. Harry bebió y casi lo escupió – ahora esta caliente!

- Déjalo que se enfrié un poco! – dijo seria – Carrie, bebé, quieres tomar tu leche! – lo miró – Harry, no le has dicho buenos días a tu princesa!

- Ya te dije buenos… - se paró en seco – ah, si… bueno… es que… no se supone que ella no me responde?

- Si, - dijo ella algo sonrosada en las mejillas – es que no interesa que ella te responda – sonrió – quieres ir con tu tío Harry, preciosa?

- Yo no voy a sostenerla! – dijo serio – para eso te contraté, eres la niñera, tu ocúpate de esas cosas. – Bebió el café y comió unos bollos de crema – Esto es una porquería!

- Ey, yo no los prepare! – dijo enojada – A ver si cambias ese humor de perros que tienes…

- Mira – se volvió – si tengo mal humor, es porque no dormí bien anoche! – ella lo miró – y cuando al fin pude hacerlo, una loca se puso a escuchar música a todo volumen y logró exasperarme. Así que no me digas lo que tengo que hacer o como comportarme! Ya te lo dije anoche, no eres mi niñera!

- Pero si solo te dije que saludaras a la bebé! Tanto te cuesta demostrarle cariño?

- Mira, el hecho que esa niña esté en la casa es un accidente del destino – Ella abrió los ojos sorprendida – yo no lo quise así. Demasiado hago pagando sus gastos y dándote algo en que ocupar tu tiempo para… - no quiso decir nada más. Tenía en frente a la mas conocida y temida en Hogwarts por lanzar el hechizo mocomurcielago y si continuaba, tendría que pelear toda la mañana con aquellos desagradables mocos verdes en la cara.

- Creo que me haces recordar a alguien…- dijo con voz apagada.

- Si? A quién? – preguntó con desparpajo.

- Olvídalo. Yo no pondré el volumen de la música alto por la mañana, te lo prometo.

- Recuerda que soy auror – dijo, y Ginny bajo la cabeza – no puedo… - Sonó el teléfono.

- Quieres que conteste?

- No, voy yo – salio a la sala y Ginny aprovecho para ordenar la mesa y llevar todo al fregadero. Carrie golpeaba una cuchara en la mesita de comer, y Ginny trataba de que las hirientes palabras de Harry no la deprimieran. "Por que no la quiere? Si es una bebe tan hermosa… Diablos! Eres un fastidio Potter! Crees que cuidar una casa es algo fácil. Seguro, por algo tu corriste llorando primero a Hermione y luego a mamá" "Yo soy auror, lo remedó, y tu solo eres una desempleada que juega a la ama de casa."– Ginny – ella se sobresaltó y giró para verlo. El rostro de Harry había cambiado por completo. –

- Si?

- Yo… me voy a trabajar.

- Okay...

- No vendré a almorzar. Usualmente lo hago en algún restaurante, o con Ron – "si claro, pensó Ginny, con Ron" – Y luego vuelvo al trabajo…

- Está bien… qué quieres de cenar?

- Yo…- ella lo miró. Sabía que la llamada no podía ser de trabajo. – tengo una importante misión… de emergencia – Ginny se dio vuelta para secar las tazas y sonrió burlonamente "Que color de pelo tendrá la misión, rubio o moreno?" – no sé a que hora regrese…- bajo la mirada. No sabía por que no podía soportar aquellos ojos marrones. – Quizás no venga a dormir…

- Como que es de suma emergencia… - él la miro – la misión.

- Si… eh… claro! – dijo y suspiró – bueno… adiós…- y ya se iba, pero Ginny no podía desaprovechar la oportunidad de ponerlo en evidencia.

- Harry – él se volteo – no entiendo…

- No entiendes que?

- Por qué no me dices que tienes una cita con una chica y que no vendrás a dormir…- él la miro, y se puso rojo – Yo no soy Cho, no tienes por que ocultármelo. – Se dio vuelta y aguantó la risa. La cara de Harry estaba para alquilar balcones.

- Bueno… ya... entonces no sé…

- Adiós Harry – sonrió – Nos veremos cuando vuelvas – y sin decir mas, subió el volumen de la radio y comenzó a cantar. Harry desconcertado salio de la casa rumbo a su trabajo.

A media mañana pasó por la casa Hermione, bastante preocupada con las noticias de que Ginny se haría cargo de la crianza de Carrie. La pelirroja la recibió con alegría y después de un fuerte abrazo, la hizo pasar a la sala. Hermione se vio altamente sorprendida al ver los cambios que había en esa casa. Ginny la había decorado a su gusto. Y aunque sus gustos eran demasiado extravagantes, por no decir alocados, había logrado tener equilibrio, aunado los suyos con los sobrios de Harry, haciendo que la casa estuviera magnifica. Al rato llegó la pelirroja con una bandeja con té y masas, y se sentó sobre sus piernas en el espacioso sofá. A su lado, Carrie jugaba con un cepillo de color bordo. Hermione tomó un sorbo de te y se moría de ganas de hablar, pero fue la pelirroja quien lo hizo.

- Cómo has dejado a esos revoltosos solos?

- Tu mamá se ofreció a cuidarlos. Mañana parte para Egipto y pensó en ir a saludarlos… – tomó una masa – deliciosa!

- Gracias – sonrió – creo que años en casa de mi madre han dado sus frutos…

- Y Harry qué dice? – ella torció los ojos.

- Es un perfecto malcriado! – rió – todo le molesta. No se como se llevaba con Cho.

- Es que no había comunicación fluida – tercio Hermione con la boca fruncida. – Ella estaba muy preocupada con su carrera, y él también, además de… -se calló.

- Estoy conciente de la vida extra que lleva Harry, Hermione – dijo riendo – Hoy mismo tendrá una de sus "Misiones de emergencia" – las dos rieron con ganas.

- Es que algún día tendrá un tremendo problema por eso!

- Pobre, si vieras las de excusas que me puso por no decirme la verdad.

- Por qué?

- Eso mismo le pregunte – dijo alzando las cejas – Yo no soy Cho! Yo no soy su pareja…

- Y no quieres serlo? – pregunto burlonamente.

- Sabes que la… -iba decir "calentura", pero le sonó algo vulgar –…fantasía con Harry termino hace años…

- Cuando te vea con alguien que no sea Harry, corroboraré tus dichos… hoy permíteme que dude.

- Payasa! – conversaron toda la tarde y luego Ginny la convenció para que la acompañara al callejón Diagon. Ella había escuchado el número de la cámara de Harry en Gringots, y tomado la llave del lugar secreto que Harry tenia en su cuarto. Si tenía que poner en orden esa casa, necesitaba demasiadas cosas. Por lo que se pasaron toda la tarde comprando, cuanta cosa se les aparecía. Hermione aprovechó tener una cómplice y también vació algo la cámara de Ron.

Muy tarde en la noche, y ya acomodado toda la casa como ella lo hubiera querido, cocinó algo frugal, se fue a su cuarto. Acostó a Carrie y luego se cambió de ropa, para ir a dormir. Ahí sola, meditaba acerca de lo que le había dicho Hermione. En verdad no sentía nada por Harry? "Bueno, no es que no sienta, nada de nada, sonrió, pero ya no soy una nena boba. Se que en algún lugar del mundo está ese hombre que me hará completamente feliz. Solo me resta esperarlo, o que me encuentre. Mi corazón está abierto a la posibilidad". De lo que estaba completamente segura era que Harry jamás se fijaría en ella para formar una pareja. Se tapó con la fina sábana de hilo y haciendo un movimiento de su varita, murmurando un "nox" apagó la luz y se dispuso a soñar con aquel príncipe que la sacara de esa vida de hastío que llevaba.

Harry volvió al día siguiente temprano en la mañana. Se dio una ducha, se cambió y se dirigía a tomar una taza de café, cuando se topó con Ginny en el pasillo. Venía con un largo camisón con dibujitos de ositos en pijamas, rascándose la cabeza y bostezando. Se detuvo para mirar a Harry, sonrió débilmente y entró en la cocina. El fue por detrás y se sentó en la mesa. Luego miró alrededor. La cocina estaba diferente. Ella, al parecer, había estado ordenando las pocas cosas que compraron dos días atrás en el Callejón Diagon. Bueno, además de las que habia comprado a escondidas en complicidad con su cuñada. Luego se fijo en Ginny. Colocaba la tetera en el fuego y se refregaba los ojos como los gatos. Sonrió. Era gracioso verla así, y mas en su casa. Ella se dio la vuelta bruscamente y él bajo la mirada.

Ella lo miró un momento. Estaba realmente demacrado. Tenía el pelo húmedo y llevaba puesto aquella camisa negra que hacía resaltar mas sus ojos. Se dio cuenta que el gran Harry Potter llevaba una vida carente de emociones. Solo era simple satisfacción momentánea. Lo miró nuevamente y le dio lástima la imagen que veía. La tetera silbó, sacándola de sus pensamientos y luego de colocar unos bollos de crema y pastel de melaza en una bandeja, le sirvió el desayuno. Harry arremetió con la tarta de melaza. Estaba exquisita, mejor aun que la de la señora Weasley. Al cabo de un rato, ella se sentó y le pasó los huevos y el tocino, con un vaso de jugo de calabaza. Harry abrió los ojos. Era el desayuno favorito que se servia en Hogwarts. Ella se sentó frente a el y atacó con ganas su plato.

- Está bastante bueno este desayuno – dijo el joven al fin. Ella sonrió tímidamente –

- Bueno – carraspeó – ayer te dije que no había tenido tiempo de cocinar algo decente. – tomó un sorbo de té – así que hoy he decidido empezar… aunque no sabía si realmente querías un desayuno así…

- Por qué no habría de quererlo?

- Es que siempre me dices que no quieres una niñera para ti. El la miró serio – y este tipo de cosas son las que hacen las niñeras.

- Si… bueno, lo de la niñera es porque no quiero que te metas en mi vida…

- No quiero hacerlo – Sin saber por que él se atragantó.

- Bueno, eso está bien…- tomó jugo para pasar la comida – Y Carrie?

- Durmiendo – suspiró – anoche estuvo algo molesta.

- La llevaste al doctor?

- Claro que no – sonrió – solo no podía dormir! Creo que en realidad le están saliendo los dientes… Porque la pesque mordiendo ese cepillo de goma, que usas para peinar al perro…

- Qué Perro? – dijo tragando un poco del desayuno que tenía en la boca, y luego agregó – Qué cepillo?

- Uno de color bordo que estaba en un estante. Supuse que era del perro porque…

- Es el cepillo de Cho – Ginny amagó con reírse, pero rápidamente se mordió los labios – Debe haberlo olvidado.

- Si… supongo… Yo pensé…

- Nunca la quisiste, verdad? – él la miro a los ojos. Ella le retuvo la mirada. Estuvieron así por espacio de segundos. A Harry ya le ardían los ojos, pero no quería parpadear. Hacerlo significaría reconocer que ella lo intimidaba. Cosa que era cierto. Ginny solo lo hacía porque quería ganar. Estaba acostumbrada a las competencias de cualquier tipo, teniendo en la casa a seis hermanos, que apostaban por cualquier cosa. Hasta por quien seria el nuevo novio de su hermana… por mal que les pesase. Así que Harry fue el que sucumbió. Bajo la vista y cargo el tenedor de huevos.

- Sabes que no – dijo secamente y tomó un sorbo largo de jugo.

- Se puede saber por qué? – en este punto ella se atragantó y escupió un poco del jugo. Harry solo atinó a moverse hacia atrás en la silla para no quedar empapado. –

- No tiene por qué haber una razón – dijo secando con una rejilla el desastre. Mientras lo hacía tenia las mejillas coloradas. Harry la miraba desde abajo tratando de sonsacarle algo. Ella lo miró – Sabes que para hacer legeremancia debes tener contacto visual – "Por que sabe todo lo que quiero hacer? Debe ser algo así como psíquica" – Y no me compares con la profesora Trelawney! – dijo molesta.

- Cómo es que sabes todo lo que pienso?

- No eres bueno en oclumancia – él se puso rojo – no vacías tu mente de la manera adecuada.

- Y cómo debo hacerlo, si tanto sabes?

- No tengo ganas de ser tu maestra Potter – Comenzó a recoger la mesa.

- No me dijiste por que la odiabas – ella lo miró – A Cho.

- No tiene por que haber una razón… - suspiró – las personas me caen bien o no desde el principio. Desde que las conozco. En mi caso la primera impresión es la que vale – Mintió. Ella sabia porque esa oriental le caía como una patada al hígado. Siempre fue la culpable de que ella sufriera su primera desilusión. Cuando en tercero le diría a Harry que lo quería, él se babeaba por ella. Y lo peor era que el muy imbecil no lo ocultaba. Era tan pavo y evidente. Y cuando vio que en quinto se habían puesto de novios, su mundo se terminó de hundir en las profundidades del lago de la escuela. La segunda desilusión, Michael Corner, aunque cuando Cho se lo quitó, realmente sintió alivio de sacárselo de encima, pero aun así, culpó a Cho.

- Y en mi caso? – ella si podía inventar un color rojo, de seguro le podrían decir el "rojo Weasley", pues la cara ya no podía estar mas colorada. –

- Bueno… - carraspeó – tu me caíste bien… - sonrió – pero luego… dicen que siempre hay una excepción a la regla…- rió.

- Ey! Entonces te caigo mal.

- Ni mal, ni bien – le quitó el plato y él bufó molesto – Será mejor que te vayas, o llegarás tarde a tu trabajo – él se levantó de mala gana y se ponía la chaqueta cuando ella lo miró y con voz seria le hablo – Harry, antes de irte… - él la miró – deberías lavarte los dientes después de cada comida…-

- Qué habíamos quedado? – suspiró – eres imposible! Me recuerdas a…

- Qué esperabas? – sonrió – soy su hija! – se dio vuelta hacia el fregadero y comenzó a lavar las trastos. Harry, sonriendo, se fue al baño, tomó el cepillo, la crema dental y empezó a cepillarse los dientes y mirándose al espejo, se sintió dominado por esa pequeña pelirroja con un carácter del demonio. Salió de allí y cuando iba a salir de la casa miró por ultima vez a la cocina, todavía estaba Ginny, quien había puesto la música de la radio y cantaba una canción bastante pegadiza, y bailaba mientras secaba las tazas; y muy en su interior tuvo la misma sensación que tenía cuando iba a la casa de Hermione. Ahora en su casa, podía respirarse y sentirse el calor de hogar.

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Notas comentarios, y cualquier otra mención respecto a este fic, por favor vayan a la sección reviews. Gracias. Se que dije que actualizaria los sabados, pero a pedido de mi publico (si, ya me agrande) lo hare miercoles y sabado. Si no hay mas que decir Adios!!

Saludos Silvia