Estoy viva! Por dios, no lo puedo creer, estoy viva!

Si, queridos lectores, aún no me morí! Aunque estoy enferma, así que mejor no hablemos más de eso, por las dudas!

Les podría dar un millon y una escusas par la tan larga demora, pero para qué molestarse? No es como que si eso va a cambiar el hecho que me demore todo este tiempo en terminar este maldito capitulo, no?

Así que pasemos directamente a LEER LAS ADVERTENCIAS! Y después leer el capítulo!

Advertencias del capítulo: genderswap, Yuri (relaciones chicaXchica), violencia, malas palabras, viejos valores, violencia de genero, me esforcé mucho en lograr que esto no sea un non-con/dub-con, es más bien sexo violento (lo se, lo se), no es una situación de doble personalidad, si no más bien una de "la persona que fuiste VS la persona que quieres ser", y como era de esperarse, mi gran habilidad para evitar escenas de sexo completamente explicitas! (No, en serio, soy un asco).

Disclaimer: Beyblade no me pertenece...por desgracia.

Aclaración: a diferencia de en el resto del mundo, en argentina, la palabra 'joder' se usa como un sinónimo de 'molestar' o 'bromear', así que cuando un argentino les dice "¿Me estás jodiendo?" quiere decir "¿Estás bromeando?". También, para nosotros, la palabra "concha" se usa para describir cierta parte de la anatomía femenina que es se encuentra entre las piernas.

Que disfruten del capítulo!


Capítulo V: Esas cosas que te enferman.

Kai abrió la puerta de su oficina y suspiró aliviada al ver que su chaqueta (y seguramente también su celular) estaba arriba de su escritorio.

Tomó la prenda y buscó en sus bolsillos, encontrando, para su suerte, su teléfono. Sujetó el aparato y vio que tenía tres mensajes sin leer y una llamada perdida.

La bicolor se quedó mirando la pantalla del celular sin saber qué hacer. Esos mensajes y esa llamada eran todos provenientes del mismo número, el de Hilary.

"Cuando tengas un rato libre, pásate por el apartamento" eso decía el último mensaje, y ella tragó saliva.

Kai se puso su chaqueta y decidió que, si, tenía un rato libre justo ahora.

/-/-/-/-/-/

Hilary abrió la puerta, encontrándose con una bicolor, quien se veía un poco inquieta, del otro lado.

-Hey- Kai saludó mirando para otro lado; todavía era incomodo estar cerda de la castaña.

-Por dios, ¿qué te pasó?- la pregunta de Hilary hizo que se sonrojara, pues se había olvidado que, básicamente, aún se veía para la mierda.

Había tenido tiempo para descansar, pero las ojeras todavía no se habían ido y su piel aún conservaba ese enfermizo tono pálido.

En verdad debió haberse maquillado un poco.

-Nada, solo…- ¿debería decirle la verdad? -…tuve un mal día- no quería hacerlo. En cualquier caso, nunca le había dicho la verdad sobre sus "aventuras" con la bebida cuando estaban juntas, así que…

-¿Estás bien?- quizás ya no eran una pareja, pero eso no significaba que a la castaña no le importaba el bienestar de la otra, en especial cuando se veía así.

-Si, estoy bien- dijo la bicolor, esperando con eso zanjar el tema -¿me llamaste?-

Hilary la dejó pasar y caminó hacia la mesita de té, en donde se encontraba una mediana pila de cartas.

-Te llegaron estas cartas- dijo juntando las susodichas y pasándoselas a la otra mujer.

-¿Me estás jodiendo?- Kai resopló enojada, revisando las cartas para ver qué eran –Llamé tres veces para cambiar mi dirección-

Eran algunas facturas y cosas sin importancia, nada que requería que la castaña se molestara en entregárselas personalmente.

-Gracias- dijo, tras lo que un silencio incomodo se asentó entre las dos. Ninguna sabía que decir o qué hacer, había algunas cosas que Kai quería decir y algunas preguntas que Hilary quería hacer, pero ambas sabían que solo una palabra mal pronunciada podía encender el fuego y no querían quemarse.

-Debería irme- la bicolor dijo después de un rato, guardando las cartas en su chaqueta, y la castaña asintió con la cabeza.

-Es lo que mejor sabes hacer- casi había llegado a la puerta cuando escucho ese no-tan-bajo susurro y se detuvo, dándose la vuelta para ver a la otra mujer.

-¿Qué dijiste?- Kai preguntó con el ceño fruncido.

-Lo que escuchaste- Hilary respondió a la mirada de la otra con la misma intensidad, cruzándose de brazos y manteniendo el mentó en alto, incitando a una pelea.

La bicolor inhaló hondo y exhaló despacio para controlar su ira. Una pequeña vos en la parte de atrás de su cabeza le decía que no debería dejar que ese tono irrespetuoso quede impune, pero la ignoró.

-No quiero discutir contigo, Hilary- ella no había venido para eso y esta situación se estaba tornando fea.

-Nunca quieres, siempre te vas- la castaña frunció el entrecejo y mantuvo su posición. No sabía por qué tan de repente quería pelear con su exnovia, definitivamente no era lo que había pensado cuando la llamó más temprano, pero no tenía ganas de detenerse.

Kai mantuvo la boca cerrada, su mandíbula doliendo por la fuera que usaba para mantenerla así y no decir nada que después lamentaría.

No podía negar lo que la otra había dicho. Durante los seis años de su noviazgo, todas las grandes peleas habían terminado con ella dando un portazo y marchándose, pero no por las razones que pensaba la castaña.

No del todo.

-No. Me. Provoques- dijo entre dientes, apretando los puños a cada lado de su cuerpo. Esa insistente vocecita en la parte de atrás de su cabeza diciéndole que debía poner a esa mujer en su lugar.

Sonaba sospechosamente como la de su abuelo.

-Oh, disculpa, ¿te estoy molestando?- Hilary no sabía por lo que estaba pidiendo y Kai tuvo que morder su lengua para evitar que un insulto molesto se escapara de sus labios.

El primer instinto de la bicolor fue el de marcharse, salir por esa puerta y golpear una pared si era necesario para ventilar su enojo, pero ¡tenía que IRSE!

-Adiós, Hilary- se dio vuelta, puños temblando por la furia reprimida, con toda la intención de largarse del departamento y cerrar la puerta de un golpe.

-¡Claro, huye como siempre lo haces, cobarde!- el silencio reinó en la habitación ni bien esas palabras dejaron la boca de la castaña.

La bicolor se quedó dónde estaba, medio cuerpo a fuera del apartamento. Inhaló hondo y exhaló despacio, calmadamente serrando la puerta, quedándose adentro; ya no tenía la más mínima intención de salir sin una pelea.

-Discúlpate por eso- dijo tan amenazadoramente como pudo, su mirada clavándose en la otra y dio un paso hacia esta.

Hilary dio un paso hacia atrás y tragó saliva, un escalofrío atravesando su espina. Era seguro decir que estaba asustada por el repentino cambio de actitud de la otra.

Kai caminaba hacia ella con una calma que la ponía nerviosa, y aunque la bicolor no era muy alta, sí era más alta que ella y estaba usando este hecho para hacerla sentir inferior (lo que, desgraciadamente, estaba funcionando), y sus ojos color carmín estaban tan fríos como un pedazo de hielo.

La castaña había visto esa mirada antes, pero nunca dirigida a ella.

-O-oblígame- Hilary maldijo ese tartamudeo, pero mantuvo su lugar y devolvió la mirada, parándose bien derecha para que la otra no pudiera ver el temblor de su cuerpo.

Kai apretó los puños, su enfado aumentando, y en el abrir y cerrar de un ojo empujó a la otra mujer contra la pared, sujetándola de los hombros con fuera.

La bicolor no podía recordar la última vez que había atemorizado tanto a alguien, ya hasta creía que no era capaz de hacerlo, pero a juzgar por la mirada en los ojos marrones de la otra y el temblor en su labio superior, todavía lo era.

Se había olvidado lo bien que se sentía.

Una sonrisa perversa curvó sus labios y se inclinó un poco más cerca a la cara de la castaña, sus manos abandonando sus hombros y ubicándose a cada lado de la otra, atrapándola entre la pared y su cuerpo.

-Créeme que no quieres eso- susurró en su oído, disfrutando del escalofrío que recorrió la espalda de la otra. La parte racional de su mente le estaba diciendo que se detuviera, que esta persona no era ella, ya no, y que no podía volverse a convertir en esto; pero no podía escucharla, los sonidos eran sofocados por esa vos que sonaba tan familiar pero tan diferente a lo que recordaba.

-Andate a la concha de tu madre- fue la respuesta de la castaña. Hilary se pegó tanto a la pared como podía, cerrando sus manos con fuerza mientras sudor empezaba a bajar por su cuello. No la gustaba la calmada y atemorizante actitud que había adoptado su exnovia, pero para su desgracia, no podía negar que disfrutaba de su cercanía y de su cálido aliento en su oído.

-¿En serio?- Kai dijo, molesta. La parte de ella a la que no le gustaba nada relacionado con esa parte de la anatomía humana momentáneamente tomando control y haciendo que retrocediera un paso, brazos todavía manteniendo a la otra cautiva.

"Eso es todo lo que les importa. Eso es todo lo que entienden" pero esa vos seguía diciéndole que castigara a la otra por su insolencia, que no tenía que dejar que una mujer la tratara de esa forma; y por ahora iba a hacerle caso, aunque sabía perfectamente que no debería.

La bicolor volvió a acercarse, tratando de mirar directamente en los ojos de la castaña, pero cuando esta reusó su mirada, sujetó su mentó con más fuerza de la que antes había usado en ella, y la obligó a mirarla.

Ninguna dijo nada, pero para Kai era muy claro que su exnovia estaba completamente aterrada, y eso a ella le encantaba.

Oh, se había olvidado de cuanto disfrutaba de esto. Esa sensación de poder y dominio, de completo control sobre la otra persona, era embriagante, mucho mejor que cualquier otra cosa que haya sentido. Amaba esto.

¿Por qué había dejado de hacerlo?

Aplicando más fuera en su mentón para que Hilary no se moviera, presionó sus labios contra los de ella. El beso fue salvaje, violente y completamente en su control, lo que hizo que el fuego de su ira se transformara en placer en su vientre, alentándola a seguir.

Perdida en las sensaciones, la bicolor aflojó su agarre, y Hilary toma la oportunidad para empujarla lejos, abofeteándola con tanta fuerza como tenía cuando fue libre de su agarre.

Kai tropezó tres pasos hacia atrás antes de recobrar su equilibrio, el dolor en el lado derecho de su rostro haciéndola reír divertida. Llevó una mano a su labio inferior, en donde el dolor era más intenso, y cuando la retiró, algo de sangre había manchado sus dedos.

Tenía que reconocérselo a la castaña, no había pensado que tuviera la fuera suficiente como para romperle el labio.

Volvió a ver a la otra, la fría, casi asesina mirada en sus ojos color carmín haciendo que la castaña tragara saliva asustada, y apoyándose contra la parad trató de poner un poco más de distancia entre ambas, pero antes de que pudiera reaccionar y defenderse, la bicolor devolvió la bofetada con fuerza.

El cuerpo de Hilary se fue hacia un lado, pero antes de que pudiera tocar el piso, Kai la agarró y volvió a arrojarla contra la pared, clamando sus labios en otro fiero beso.

La castaña trató de alejarla, no le gustaba el fuerte, casi brutal agarre que Kai tenía en ella, pero aunque no quería, no podía negar que estaba empezando a responder a ese beso.

Dios, le gustaba. De una forma al menos. Ella aún amaba a esta desgraciada y era excitante ver a su mojigata e insufriblemente tímida exnovia tomar control de esta forma, aún si iba a estar adolorida mañana.

Kai bajó sus manos por el pecho de Hilary, palmas apretando fuerte contra la piel, hasta que llegaron a sus caderas, donde prontamente se adentraron bajo la camisa. Clavó con fuerza sus pulgares en el estómago de la otra, justo debajo de las costillas, haciendo que Hilary gimiera en una mescla de dolor y placer, y usó esa oportunidad para introducir su lengua en la boca de la otra.

La castaña se cansó de ser completamente pasiva en el acto, así que empezó a besar con la misma fiereza, dando tanto como recibía. Sus brazos rodearon el cuerpo de la bicolor, una mano enredándose en su cabello y jalando, la otra clavando las uñas en su hombro.

Kai frunció el cejo ante las acciones de la mujer, no le gustaba que estuviera respondiendo con la misma actitud. Sujetó la mano en su hombro y la apoyó contra la pared sobre la cabeza de la castaña, doblando la muñeca hasta el punto en que era insoportable.

Hilary usó su otra mano, todavía enredada en el cabello bicolor, para alejarla, el agarre que tenía la otra en su muñeca haciendo que ambas mujeres trastabillaran.

Kai tomó un momento para recuperar el aliento y abofeteó con fuerza a la castaña, soltando el agarre que tenía en su muñeca y dejándola caer al piso.

Ella se quedó para ahí, la respiración acelerada por las actividades previas, mirando a su exnovia en el piso. Su mente se aclaró por un momento, lo suficiente como para que se sintiera enferma por poner a la otra en esa sensación.

"Son solo un juguete para que te diviertas, y necesitan entenderlo" pero no quería sentirse así, no quería sentir ningún remordimiento ahora. Todavía estaba furiosa, hirviendo en rabia de hecho, y no quería detenerse ni controlarse.

Caminó hacia la mujer caída y la sujetó de la espalda de la camisa, obligándola a levantarse. Contempló en sujetarla del cabello, pero decidió que mejor no; de esta forma estaba en la posición perfecta para darla vuelta y presionar sus cuerpos juntos, y mientras que una mano se encargaba de arrancar la camisa del cuerpo de la mujer, la otra la sujetaba de la nuca y forzaba sus bocas en otro beso.

La bicolor dio un paso hacia adelante, y otro y otro, guiando sus cuerpos hacia la habitación. Hilary, todavía algo desorientada por el golpe previo, solo podía dejarse guiar, respondiendo desganadamente al fiero beso.

La castaña reaccionó cuando sus rodillas chocaron contra el borde de la cama, dándose cuenta de que la parte superior de su cuerpo estaba completamente desnuda, mientras que sus pantalones y ropa interior eran removidos en ese mismo momento; y queriendo estar en condiciones iguales, llevó amabas manos a las caderas de la otra, rápidamente desabrochando su cinturón.

Kai empujó a Hilary sobre la cama antes de que esta pudiera desvestirla. La castaña necesitaba entender que la que estaba en control aquí era ella, y si algo pasaba era porque ella así lo permitía y no había discusión.

Necesitaba entender que esto no era para dar placer, no era ni siquiera para tomar placer, esto era sobre control completo y absoluto sobre la otra persona.

Y él prefería morirse antes de dejar que una mujer tuviera la ventaja.

La bicolor se subió arriba del cuerpo de la castaña, sujetando sus manos sobre su cabeza y empujándola contra el colchón, reanudando su beso. Esta vez era suave y tierno, solo una muestra de lo que podía pasar si la mujer debajo suyo comprendía cuál era su lugar.

La castaña gimió ante el dulce tratamiento, su acuerpo acomodándose al de la otra. La fricción entre las ropas de la bicolor y su piel ardiendo, y el brutal agarre que tenía en sus muñecas eran dolorosos, pero solo hacían que el placer recorriendo su cuerpo aumentara.

No podía creer lo masoquista que estaba siendo en este momento, pero le gustaba y ya habían pasado hace mucho el punto sin retorno, así que dejó que la bicolor hiciera lo que se le cantara.

Desde ese momento la habitación se llenó de placer y dolor. Las manos eran bruscas y dejaban moretones, mientras que labios eran dulces y delicados. Las ropas fueron olvidadas y ambas figuras se amoldaron perfectamente con la otra.

El agotamiento pronto le ganó a Hilary, iba a estar adolorida en la mañana y moretones que no iba a poder ocultar iban a cubrir su cuerpo, pero se iba a arrepentir de todo cuando despierte.

Por otro lado, el agotamiento todavía estaba peleando por la bicolor.

Mirando al cuerpo bajo el suyo, Kai se sintió asqueada de sí misma. Su mente todavía no podía creer lo que acababa de hacer, los pensamientos que había tenido durante todo el acto hacían que su piel ardiera, y una profunda sensación de asco empezó a formarse en su estómago.

Había sentido tanto odio hacia la castaña y, lo que era pero, hacia ella misma. Parecía casi inhumanamente posible albergar tanto odio adentro de uno.

Cuidadosamente para no despertar a la otra, la bicolor se deslizo hacia un lado de la cama, las suaves sabanas rasgando su piel desnuda. Se cubrió la boca con una mano, solo en caso de que los gritos atorados en su garganta se escapasen, y se miró a sí misma.

Lo que vio la hizo sentir aún más enferma, temblores empezaron a atacar su cuerpo y sus músculos ya no pudieron sostener su peso.

Kai cayó duramente sobre el colchó y ahí fue cuando el agotamiento terminó de vencer a la tormenta dentro de ella. Sus ojos carmín se cerraron despacio y se dejó sucumbir a un ligero sueño.

Mañana iba a ser un mal día, pero por ahora, ella quería descansar.

Continuará…


Hehe, ok, esto es horrible! Y no solo por que hace meces que no escribo nada!

Ahora, queridos lectores, tengo información muy importante que darles, ESTE FIC ESTÁ LLEGANDO A SU FIN! Solo dos capítulos más y terminamos! Yay!

Claro que se podrán imaginar gracias a lo que acaban de leer (y lo que que leerán en el siguiente cap) que dos capítulos no son suficientes para darle un cierre a esta historia, y es verdad, por lo que VA A HABER UNA TERCERA PARTE! Que era originalmente parte de este fic, pero sentí que sería muy injusto para ciertos lectores, así que decidí separarlas! (ya van a ver a que me refiero).

Por el momento, espero que les haya gustado esta pobre escusa de un capitulo tan esperado, dejen sus review e ideas (especialmente sobre títulos para la tercera parte, ya que a mi se me agotaron), cuídense mucho y tengan un buen día!

MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODOS LOS QUE HAN LEÍDO Y DEJADO REVIEWS HASTA AHORA! LOS QUIERO MUCHO!

Nos vemos!