Hola! nuevamente aquí, con ustedes, dejándoles un nuevo capitulo… Gracias a todos por los comentarios vertidos!!
Capitulo 8
Una nueva Conquista!
Pasadas las navidades, los momentos de paz desaparecieron, y la tregua impuesta se vio rota abruptamente cuando Harry decidió que ya era tiempo de seguir con su descalabrada vida de soltero lujurioso. Es que de una semana eran contadas las veces que dormía en su casa. Las restantes noches las pasaba quién sabe donde, y con quién. Ginny se exasperaba un poco, por no decir bastante. Pero no era por alguna razón escondida. Era porque Harry, desde que ella se hizo cargo de la bebé, nunca, pero nunca prestaba atención a Carrie. Ni un cariño, ni una palabra. Para Harry la hermosa bebé pelirroja, no existía. La de veces que Ginny trató de que él se acercara, pero no había caso. Harry había puesto una barrera infranqueable entre esa niña y él, y cuando la pelirroja lo acorralaba para que asumiera sus responsabilidades simplemente desaparecía, dejándola sola con el peso de la crianza.
- Te lo juro Hermione… – decía enfurecida, cada vez que visitaba a su cuñada – esta es la última vez que Harry me lo hace!
- Qué fue esta vez? – decía, un poco cansada de las constantes quejas.
- Desaparecer cuando me toca el día libre! Sabe que es parte del trato, y él simplemente no lo cumple!
- Sabes que sería mas fácil que exista la cura para los hombres lobo, que Harry asuma una responsabilidad – rió su cuñada.
- Pero es su sobrina! – decía moviendo los brazos – cómo puede ser tan insensible?
- Lo es… y realmente lo siento por la beba.
- Lo peor de todo es que está siendo igual a… - no pudo terminar, porque por la chimenea aparecieron Ron y Harry riendo a más no poder.
- Vaya!! – dijo Hermione – al menos hay algunos que se divierten! – Ron se puso serio y saludó a su esposa con un beso. Harry se quedó parado mirando a la enojada pelirroja.
- Hasta que por fin te vemos el pelo!- dijo Ginny.
- Yo… lo siento. Tenía cosas que hacer…- bajó la mirada.
- Si? Y no te diste cuenta que yo también tengo cosas que hacer?
- Como cuáles? – dijo desafiante.
- Como vivir mi vida! – él se rió.
- Desde cuando tienes una? – Ron y Hermione tomaron a Sam y rápidamente desaparecieron rumbo a la cocina.
- Eso no te importa! – rugió Ginny – Lo que debería importarte es…
- …No me vengas con que asuma mi responsabilidad Ginevra! – Rugió mas fuerte Harry – Sabes muy bien que yo no pedí esto!
- Eres el colmo! – Tomó a la bebé – realmente no te mereces nada de lo que tienes…
- A dónde vas? – dijo siguiéndola por toda la sala. Ginny la recorría buscando las cosas, y juguetes de Carrie – Digo… es que tienes algo que hacer? – rió.
- Mira Potter… – se paro frente a él y lo miró desde abajo. Harry se enderezó. Sabía que era pequeña pero cuando él se enderezaba en toda su altura, la diferencia era mayor. Ella se puso en puntas de pie – Será mejor que dejemos esto! – Tomó su bolso – Seguramente tendrás una de tus "misiones de emergencia" – él no dijo nada – y supongo que no te veremos hasta mañana…
- Supones bien.
- Bueno – respiró profundamente – solo te diré que el viernes Carrie tiene una cita con su sanadora –
- Por qué? Esta enferma?
- Te preocupa acaso que lo esté?
- Yo…
- Déjate de palabrerías. Los niños necesitan un control periódico y si no te diste cuenta – la señalo – ella es una bebé! – se fue hacia la chimenea – viernes 15:30 sanadora Robinson. Por supuesto es en San Mungo. – Y tomando polvos Flu, desapareció ante una gran llamarada verde.
- Mujeres! – masculló en tono bajo. Ron, al no oír más gritos se asomó por la puerta, y volvió a la sala con dos cervezas de mantequilla, ofreciéndole una a su amigo, se sentó en el sofá. Harry lo imitó.
- Te dio mucha lata? – rió
- Te juro, que si no cuidara a Carrie…
- Tiene razón… - Harry lo miró – En parte.
- Y cuál es la parte en la que tiene razón? – bebió un trago de su cerveza y esperó la respuesta.
- La parte en la que no asumes lo que te toca, amigo…
- Yo no llamé a la cigüeña Ron!! – El pelirrojo lo miró confundido. – Es decir yo no pedí una niña! – mas confusión. Hermione se acercó y lo miró enojada - no, tu no, Hermione…
- Sabes que opino lo mismo que Ginny.-El se levantó.
- Mira… - tomó aire – demasiado tengo escuchando los sermones de Ginny – miró a Ron – Lo siento, se que es tu hermana, y que la adoras… pero eso no quita que sea realmente un dolor de…
- Harry!
- Es la verdad! – suspiró – se la pasa todo el día mandoneándome! – Ron rió- tú te ríes…
- Yo ya la sufrí amigo. No tienes que decírmelo!
- Pero Hermione es la verdad! "Arréglate el pelo! Come despacio! No llegues tarde!" – bufó frente a las risas de sus amigos – Lo único que falta es que me escoja a las mujeres con las que puedo salir!
- No le des ideas Harry! – sentenció su amigo – no conoces a Ginny, Es capaz de hacerlo.
- Me voy… yo tengo una cita…
- Es por eso que Ginny está que la lleva el demonio – él la miro sin entender – Tu, le delegas el peso de llevar una casa y una niña, como si fuera tu esposa – Harry se puso rojo – y lo que es peor, una esposa engañada.
- Yo no la engaño! – más color en las blancas mejillas - digo… quiero decir… yo no la considero mi esposa…. ya estaría demente para hacerlo.
- No te olvides que es mi hermana Potter – dijo serio Ron – y aunque sea un dolor de… oídos, yo la quiero y no me gusta que hablen mal de ella.
- Yo no hablo mal de ella. Sólo digo la verdad.- Y diciendo esto desapareció.
- Creo que no terminará esta discusión entre ellos aquí – dijo Ron
- Qué piensas amor?
- El la seguirá en la casa – rió – Últimamente está algo raro…
- Por qué lo dices…
- Umh no sé. Casi no ha tenido citas últimamente… no como antes… desde navidad.
- Pero Ron, Harry no ha ido a la casa varias noches… Ginny me lo ha dicho.
- Es porque se queda en el ministerio. Tiene demasiado trabajo. Además, según me comenta, prefiere rentar una habitación en el caldero Chorreante a quedarse escuchando a "minni Voldemort"
- Quién?
- Así la llama – rió Ron – dice que es más tenebrosa que Voldemort, pero en miniatura… – rieron los dos.
- No creo que sea sólo por eso – inquirió Hermione. Ron no pareció entender el comentario y cambió abruptamente de tema.
- Amor, qué es la cigüeña?
- Un animal – dijo torciendo los ojos
- Ya lo sé! – dijo Ron medio ofuscado. Le enfermaba que su esposa se la diera de sabelotodo. – Lo que pasa es que Harry nombró una cigüeña cuando hablábamos de Carrie
- Ah – sonrió – es una costumbre muggle decir que cuando estas embarazada, o quieres tener un hijo, le escribes a la cigüeña para que te traiga un bebé de Paris.
- Por qué de allí? No puede ser de algún otro lugar…
- Yo qué sé! es una costumbre! Además tú y yo sabemos que los bebés no vienen de Paris – y le dio un suave beso en el mentón.
- Lo que me recuerda…. - Dijo Ron con picardía, abrazando a su esposa – que los niños vendrán más tarde de la escuela.
Ginny llegó a la casa y dejó a Carrie en el corralito. Le pasó suavemente las manos por la sedosa melena rojiza, y le alcanzó su muñeco de felpa favorito. Decidió que aunque estuviera enojada por la actitud de Harry, no iba a gastar tiempo en él... Se fue a su habitación.
En ese momento se escuchó un pequeño crack y un furioso Harry, se apareció en la sala. Miró alrededor y como allí solo estaba Carrie, supuso que Ginny estaría en la habitación. Olvidándose de los buenos modales y de lo más importante, golpear antes de entrar, abrió la puerta de golpe, y dejando a la pelirroja con la remera en la mano, solo cubierta su parte delantera con la remera que estaba quitándose, no llevaba sostén. Harry se quedó quieto y mudo por lo que vio, la espalda desnuda de Ginny, mostraba a la altura de los hombros un sin fin de pequeñas pecas sobre la blanca piel. Ella no se había percatado de su presencia así que cuando se dio vuelta hacia la puerta….
- Ahhhh! – gritó asustada y mucho más avergonzada – Qué diablos estás haciendo Potter?! – El no podía decir nada. Para peor, Ginny había bajado la remera así que el espectáculo, para Harry, se ponía mejor. Al parecer, los ojos de Harry le hicieron notar a Ginny la situación por lo que rápidamente se tapó con la prenda.- Que no te enseñaron a golpear la puerta, idiota!
- Ah… yo…- carraspeó – lo siento….- y seguía mirándola.
- Por qué no te das la vuelta y me dejas de ver! Degenerado!!
- Bueno! – dijo él saliendo del trance – no es que haya visto algo grandioso! – La pelirroja tomó un zapato y lo lanzó. Afortunadamente Harry aun conservaba los reflejos que le hicieron el buscador de Griffindor, así que lo asió en el aire.
- Largate! – Harry entendió el mensaje y cerró la puerta escapando hacia su cuarto. Pero algo le decía que eso no se terminaría ahí. Luego recordó lo que vio, y en su rostro se dibujo una pícara sonrisa. Claro que un golpe seco que casi rompe la puerta lo saco de los recuerdos, y le dejó ver a una furiosa muchacha que varita en mano lo apuntaba amenazadoramente.
- Ginny – dijo algo temeroso – Suelta la varita!
- Tienes miedo? – sonrió burlonamente.
- No, solo que no quiero lastimarte…
- Ah... si, el gran auror- rió – Acaso crees que puedes ganarme en un duelo?
- No quiero pelear.
- Por qué no tocaste mi puerta entonces…
- Estoy acostumbrado…
- A asaltar mujeres sorpresivamente?
- Mujeres? - Rió él – dime donde hay una presente y te diré como soy – Las chispas rojas que lanzó el hechizo que invocó Ginny rápidamente fueron desviadas por la varita de Harry que a duras penas reaccionaba - Quieres calmarte? O quieres que venga el ministerio?
- Tienes miedo Potter?
- Lo siento!! – gritó – lamento haber entrado sin golpear! Acaso mis disculpas no son suficientes?
- No vuelvas a hacerlo porque no respondo!
- Creeme que nunca fue mi intención. No estaría tan loco para…
- Vas a empezar otra vez?
- Tu empezaste en la casa de Ron!!
- Solo te planteo mis inquietudes…- dijo ella serenándose y bajando la varita, pero ahora, era Harry él que se enojaba.
- Te lo dije muchas veces, no quiero que seas mi niñera! Solo te contrate para que cuidaras a la niña!
- Y cuando te darás cuenta de que ella no solo necesita cuidados, también necesita cariño?
- Tú se lo das…
- No es suficiente! Necesita un padre!
- Su padre está muerto!
- Tu también tuviste un padre! – sus mejillas estaban rojas.
- Aprendí a vivir sin uno. Por si no lo recuerdas Voldemort mato a mis padres.
- Pero te criaron tus tíos – él se le acercó amenazadoramente. El solo recuerdo de esos seres, hizo que un florero cerca, sin ningún motivo o razón aparente, se rompiera en mil pedazos.
- APRENDÍ A VIVIR SOLO – rugió – CREES QUE ESO QUE HICIERON ELLOS PUEDE LLAMARSE CRIANZA CON AMOR?
- Entonces entiendes mi punto de vista! – ella no se amedrentó ante la cercanía de Harry. El respiraba entrecortadamente, y la miraba. "Diablos por que siempre tiene la razón?" "La odio por ser tan directa" Pensó el joven. Ella ablandó la mirada y se alejó. – Espero que recapacites y cuando te des cuenta no sea demasiado tarde Harry. - Lo dejó solo. Sabia que ella tenía razón, pero no podía. Cada vez que veía a esa niña recordaba a su primo y las trastadas que le hacía. Sus golpes, humillaciones, burlas… Salió de su cuarto y llegó a la sala. Ginny no se encontraba allí. Solo estaba la niña que luchaba por alcanzar su muñeco de felpa. Se acercó al corralito, y la miró. Ella balbuceaba no sabía que, pero Harry entendió que quería su muñeco. El se lo alcanzó y ella sonrió. El le devolvió la sonrisa.
- Hola, linda! - le acarició la cabecita – estás algo molesta por el encierro? Mis tíos solían encerrarme en una alacena, castigado… - su rostro se entristeció. La bebé levanto los brazos y los estiró hacia él. El no entendía que quería. Y una suave voz desde su hombro lo alteró.
- Quiere que la alces, Harry – El se dio vuelta y vio muy de cerca el rostro de Ginny. El se puso serio.
- No me presiones…- suspiró. Ella sonrió y la alzó. Carrie dijo mamá. Ginny le dio un suave beso en la frente – están identificadas… la una con la otra.
- Qué quieres? – dijo y sus ojos marrones se aguaron – solo me tiene a mi – Harry entendió las palabras y lentamente se la quitó de sus brazos y la alzó. Se sentía extraño cargando esa niña que le acariciaba la cara.
- Solo dame tiempo linda… - le dio un beso en la frente. Ginny sonrió. El miró a la pelirroja mayor – a ti también te pido tiempo… necesito que me ayudes…
- Para eso están los amigos Harry – se iba hacia la cocina – No lo olvides, el viernes es la cita con la sanadora…
Pero Harry no iba a cambiar abruptamente. A decir verdad se olvidó por completo de la cita con el sanador, y no fue hasta que Ron se lo hizo recordar que saliendo rápidamente se perdió en los pasillos del ministerio. Se encontró con varias de sus conquistas pasadas pero no se entretuvo. Sabía que si quería seguir con vida y comer decentemente esa noche, tendría que llegar a tiempo a San Mungo. Ya le había costado hacer buena letra, teniendo cuidados con la bebé, cambiándole los pañales, dándole de comer y arrullándola, para arruinar todo llegando tarde, y con ello escuchar el sermón que le tendría preparado su amiga, por la falta de compromiso. Aunque no le había resultado tedioso cuidar a la niña. Harry disfrutaba hacerlo, aunque hayan sido unos cuantos días. Sentía que si Ginny se iba de su vida, realmente podría con la situación. Llegando a las escaleras de San Mungo le dio un vuelco el estómago. Y tuvo el presentimiento de que si Ginny se iba de su vida, se colgaría de la lámpara del autobús noctámbulo. Realmente la pelirroja se había convertido para él, en un mal necesario.
- Disculpe señorita – dijo jadeando a una secretaria que al verlo, le dedicó una sonrisa seductora – puede decirme donde esta la sanadora Robinson?
- Derecho…- pero la muchacha no puso terminar, pues desde el final del pasillo la voz enojada de Ginny le hizo entender que estaba en el piso correcto
- Harry Potter! Llegas tarde! – dijo. La bebé estaba en el carrito, al verlo levantó los brazos.
- Lo siento! Yo tenía demasiado trabajo.
- Rubia o….
- No empieces! – dijo torciendo los ojos y cargando a Carrie
- Hola hermosa! – le dio un beso – ya la atendieron?
- Al parecer nos atenderá otra sanadora – bufo – la sanadora Robinson está en una emergencia y…- De pronto la puerta del consultorio se abrió y una muchacha rubia, joven, alta de ojos azules, se apareció. Harry abrió los ojos sorprendido y tensó los músculos. Era hermosa. Ginny vio su reacción y sólo sonrió.
- Disculpen la demora – dijo la muchacha – Soy la sanadora Harris – le dio la mano a Ginny – Rachel Harris – sonrió. Harry a estas alturas casi babeaba – Pasen por aquí! – La rubia pasó al consultorio, Ginny lo codeó.
- Por Merlín! cierra la boca!! – susurro, haciendo una risita cómplice. Harry se puso rojo.
- Señor y señora Dursley? – dijo mirando la cartilla de la niña.
- No – dijo Ginny – Mi nombre es Ginevra Weasley… y él es Harry Potter – La muchacha reparó en Harry y en su cicatriz. Y le sonrió seductoramente. Harry hizo lo mismo – El es el tutor de la niña. Yo soy la niñera.- y sonrió.
- Ah! – dijo mirando a la pelirroja – Y díganme, a que se debe la visita?
- Bueno, Srta Harris – dijo Harry, seguro – venimos por un control de rutina – Ginny lo miró y casi se ríe en la cara. Era evidente que Harry estaba coqueteando con la sanadora. Así que se quedó en silencio para conocer las armas con las que Harry atacaba al sexo opuesto.
- Ah – sólo decía la muchacha. A Ginny le pareció que le habían dado el diploma de sanador en la escuela de monosílabos.
- Bueno así que… dónde esta la sanadora Robinson? – Pregunto Ginny
- Tiene una emergencia – dijo Rachel sin quitar los ojos de Harry. Este hacia lo mismo.- entonces revisaremos a la niña- se levanto para buscar los elementos para hacerlo. Ginny aprovechó para levantarse y tomar la capa. Harry la miró alarmado.
- Qué haces Ginny?
- No ves? Me voy- dijo riendo – Es evidente que tienes una conquista en puerta – le palmeó la espalda – suerte. Esta me parece que vale la pena. – Harry le tomó la mano y la aferró
- Me dejaras solo? Que debo decirle de Carrie? - ella sonrió – No me dejes, no puedo vivir sin ti! – dijo desesperado.
- Sobrevivirás – le dio un beso en la mejilla – Te apuesto a que saldrás de aquí con su numero de teléfono – y salió del consultorio. Estaba contenta por su actitud. Años atrás podría haberse deshecho por la manera en que Harry miraba a esa rubia insípida. Pero ahora lo estaba alentando a hacerlo, a conquistar. A pesar de esa madurez que aparecía, le dio un pequeño dolor de estómago. Qué pasaría si Harry se casara y no requiriera mas sus servicios? "Bueno al menos Carrie viviría en un hogar feliz" Se convenció de que eso era lo mejor. Pero aun así seguía sintiendo esa molestia. Decidió quedarse en el hall principal del hospital y esperarlo. Harry llegó a la entrada del hospital una hora después. Tenía una extraña sonrisa, nunca vista por Ginny.
- Por qué hiciste eso? – preguntó, pero la pregunta no sonó como si estuviera enojado.
- Bueno era evidente que ahí sobraba, Galán! – le dijo sonriendo y golpeando suavemente su hombro – y? tienes su número?
- Aha – dijo saliendo hacia la calle – y tengo una cita con esa rubia el sábado en la noche.
- Bien por ti! – Harry la miró y sonrió – y ahora qué sucede?
- Es que Ron me lo advirtió…
- Qué?
- Que tú, de alguna manera, te las arreglarías para conseguirme una mujer adecuada.
- Y esta lo es? – Preguntó curiosa.
- Creo que si….
Nota de la autora: Bien… la historia dio un giro inesperado con la llegada de una mujer a la vida de Harry. Que sucederá de aquí en adelante? No se ustedes pero yo no me lo perdería, porque desde acá viene lo bueno… El próximo capitulo… Ginny tiene que ausentarse, dejando a Harry a cargo de la niña… podrá sobrevivir a esa faena?
Saludos Silvia
