Esto de actualizar tres historias juntas, da un poco de dolor de cabeza, porque ya después de escribir dos veces "Gracias por los reviews mandados", a la tercera no sabes como escribir, para que quede creíble… Pero ustedes saben perfectamente que se los agradezco de corazón.
Ahora, los dejo con el siguiente capitulo… Espero que sea de su agrado.
Capitulo 9
Cómo te extraño pelirroja!!
Uno de los mayores problemas que casi mata a Harry durante su forzada paternidad, fue sin duda alguna, la vez que llegando del trabajo muy cansado, no encontró a nadie en su casa.
Había estado en una importante misión dos días, y alegre de volver al hogar, sólo encontró pegada al refrigerador una nota de Ginny. Al principio pensó que allí le diría que estaba en casa de Hermione, o de su madre y que llegaría tarde. Abrió el refrigerador tomó una cerveza de mantequilla y se sentó cómodamente en una silla, cerca de la mesa, para leer la nota. Sonrió al ver encabezado, pero a medida que iba leyéndola, su rostro iba cambiando, hasta llegar a atorarse con la cerveza. Escupió todo lo que pudo y se golpeó el pecho, blanco como un papel. Lo que había leído no le gustó para nada, y para cerciorarse de que esto era verdad, le leyó nuevamente.
"Harry: Espero que te haya ido bien en tu misión y hayas pateado varios traseros mortífagos, que no dudo a estas alturas estén por el suelo de viejos. Carrie y yo estamos bastante bien. Ya le salió su incisivo! Parece una pequeña Drácula, ese personaje de la película que alquilaste (Y de la cual tengo aun pesadillas) Pero no escribí esta carta para contarte de lo que te has perdido en estos dos días. El motivo de esta es que… me voy… No te infartes Harry! Resulta que Bill al fin tuvo a su bebé!(Eso ya lo sabias!) Pero lo que no sabías, es que me nombraron su madrina!!! Estoy súper feliz, y a no sabes qué? El bautizo será esta semana!! Por lo que (Oh, OH) tengo que dejar a Carrie… Todavía estás lúcido, ya volviste del desmayo? Y la mala noticia para ti es que tendrás que cuidarla tu… Porque Hermione también vendrá junto a Ron y su familia. Ella tiene a Carrie y te esperará hasta que la busques. Lo siento mucho, pero por primera vez deberás hacerte cargo de algo que tiene vida, aparte de Hedwig. Volveré en una semana. Cuídala bien y Harry… por favor alimentala! Te mando muchos besos Ginny.
P/D: el pañal tienes que cambiarlo al menos tres veces al día!"
- Maldición! Maldición! Maldición! – gritó al momento en que desapareció. Al instante se materializó en la puerta de entrada de la casa de Hermione. Se escuchaban gritos de alegría. Tocó despacio… lo atendió Ron.
- Ey! Al fin viniste! – dijo sonriendo, o mejor dicho burlándose de su amigo. Harry tenía cara de haber visto a varios dementores…
- Hola Ron – dijo con desgano – Vengo a…
- HARRY! – gritó Hermione – viniste por la niña?
- No Hermione, vine a suicidarme! – se sentó en el sofá – Claro que vengo por ella! Tengo otra opción?
- No lo veas de esa manera… – rió Ron – piensa en esto como una oportunidad para crear lazos con la niña.
- Estoy creando lazos, pero no por eso tengo que atenderla las 24 horas! – bufó – quién va a cuidarla mientras trabajo?
- Tendrás que pedir una semana de licencia – dijo Hermione mientras iba de un lado al otro de la sala buscando cosas y guardándolas en un bolso.
- Estaba esperando la licencia para irme de vacaciones con Rachel!
- Es que no piensas que tienes una familia? - preguntó indignada – Crees que te vas dejando todo en manos de Ginny? Es que no piensas que ella tiene derecho a vacacionar también?
- Hermione – dijo Ron tratando de calmarla – déjalo, quieres, ya te he dicho que no eres la madre de Harry…
- Ronald Weasley! – gritó – agradece que estoy ocupada…
- Mira Hermione… – dijo Harry levantándose – dame a Carrie y me voy – suspiró – al menos estaré tranquilo sin escuchar los parloteos y comentarios ácidos de Ginny, para ahora escuchar los tuyos…
- Por qué no le pides ayuda a Rachel?– preguntó Ron.
- Rachel está en un congreso de sanadores en Suecia – comentó – no vendrá hasta dentro de diez días.
- Vaya! Parece que tus mujeres te dejaron solo!! – rió Ron.
- Al menos descansaré los oídos – dijo sonriendo.
Pero si Harry pensó que todo esto tenía un beneficio, esa noche terminó por darse cuenta que estaba muy equivocado. Al parecer la bebé extrañaba a Ginny. Por qué lo dedujo? Pues por los constantes alaridos que pegaba al no poder dormir…. El la paseaba por toda la casa y la bebé ni señales de calmarse. Trataba de acordarse como era aquello que le había comentado Ginny sobre el llanto diferente…. "Cómo era? Si chilla como una sirena fuera del agua, que querrá decirme?... de seguro tiene hambre…" y corría hacia la cocina con la bebé en brazos, la sentaba en la sillita, y no sabiendo que hacer le daba una banana.
- Bueno! Qué esperas? Cómela! – decía sonriendo. Carrie tomó la banana le chupó la cáscara, y haciendo cara de asco, la tiró…- Al menos sé que no quieres banana…- decía ofuscado. Luego recordó que tenía que darle leche - Eres un idiota! Como es que… no te das cuenta, es una bebé… Ginny, si sobrevivo a esto te juro que voy a matarte! Cómo se te ocurre dejarme ahora! – la bebé lo miraba y hacia muecas….- Oh no! No lo hagas! No te atrevas a… Diablos justo ahora se te ocurre ensuciar el pañal! Haciendo arcadas de asco, tuvo que cambiarla. Carrie balbuceaba un sin fin de cosas y sonreía divertida, viendo la cara de su famoso tío. Es que si alguien, mas precisamente Rita Skeeter, reportera del Profeta, lo viera haciendo tareas domésticas, seguro le dedicaría la primera plana por meses. Y se imaginaba el titulo "El gran auror Harry Potter cambia la varita por el talco y el pañal" Reía. A pesar de ser las dos de la mañana, no haber pegado un ojo y arrastrar los pies de cansado, todavía le quedaba algo de energía para reírse. – Ahora vamos, dime qué es lo que quieres…. Quieres tu mamadera? Tienes hambre? Por qué no puedo hacerte legeremancia… Voy a probar… "Legilemens!" Pronunció, y un parloteo sin sentido vino a su cabeza. Había comprobado lo que le había dicho Ginny. Pero aun no estaba dispuesto a aceptar que no podía leer la mente de su sobrina. Al parecer Después del cambio de pañales esta se durmió, por lo que despacio, sin hacer ruido, partió hacia el cuarto de la bebé. La acostó en la cuna y se dio vuelta para mirar las cosas de Ginny. Estaba su adoraba bata de ovejas, acomodada en un perchero. Se acercó hacia el tocador y vio el frasco de perfume. Sintió la necesidad de abrirlo y olerlo, era su esencia… Jazmines y rosas, en una mezcla perfecta. A través del espejo reparó en la cama. Estaba tendida, y el cuarto a simple vista ordenado. Tuvo la necesidad de acostarse en aquella cama, y muerto de cansado se durmió…
"Estaba en un campo verde, era una pradera cercana a la madriguera… el día estaba esplendido, por lo que Harry decidió caminar. La suave brisa golpeaba su frente haciendo que el flequillo de su cabello se moviera graciosamente dejando al descubierto su famosa cicatriz. Siguió caminando y a lo lejos divisó la figura de una mujer, que estaba bajo un árbol, sentada en una hamaca. De lejos no podía identificarla… pero a medida que se acercaba, reconoció la larga cabellera pelirroja de Ginny. A simple vista era la misma Ginny de siempre, solo que para él estaba distinta. En realidad había cambiado la forma en que Harry la miraba. Para él, ya no era la pequeña hermana de Ron, era una mujer. Tenía un vestido blanco de hilo, con mangas cortas, que le llegaba hasta los tobillos. Al parecer ella no se había percatado de la presencia del joven. El, lentamente, llegó por detrás y se agachó para rodearla con sus brazos. Ella sonrió, y él instintivamente posó sus labios en el cuello. Ella lanzó un suave suspiro y dio vuelta su rostro para quedar frente a frente. Lo miró a los ojos, ella no parpadeaba, y sonriéndole se acercó lentamente y lo besó. Al principio fue un beso suave e inocente, pero no en vano era el lujurioso Harry Potter. La tomó de la cintura y la alzó, para sacarla de la hamaca, y llevarla debajo del árbol. Allí la recostó en una manta, y sin preguntarle, comenzó a acariciar la pierna y a subirle el vestido. Estaba exaltado, nunca pensó que podría estar así con la hermana de su amigo, pero ella era adictiva, mirarla era como una droga, a la que no quieres dejar… aunque eso te haga daño. Atacó nuevamente el cuello de la joven. Su lengua recorría la cuenca de la garganta provocando en la joven gemidos entrecortados. Ella quería lo mismo que él. Quería sexo, él podía sentirlo debido a que el cuerpo femenino temblaba… y ya estaba a punto de bajarle las mangas del vestido cuando el sonido intermitente de una oveja que por allí pastaba…"
Despertó. Estaba todo sudado…. Y cuando abrió los ojos se dio cuenta que estaba acostado en la cama de Ginny y que el molesto ruido de la oveja berreando, era… quedó atónito. Carrie de alguna manera se las había ingeniado para llevar la bata de Ginny hasta la cuna. Cosa casi imposible, porque a menos que ella supiera caminar… Era la única forma en que podría traer la bata desde donde estaba… a menos que…
- Tu mamá era bruja… - sonrió Harry alzándola – No sería extraño que tu… - Sacudió la cabeza. – Extrañas a Ginny…? - ella le tomó la cara – yo también…- Recordó el sueño. Y se sonrojó. había soñado con... ella. La había besado en sueños y estuvo a punto de hacerla su mujer… Se sentía sucio… porque no podía pensar en ella como lo soñó. En su propia cama, y lo peor de todo disfrutándolo a pleno – Bueno Carrie – miró el reloj…- Creo que es hora de tu leche… Vamos a la cocina…
A medida que pasaban los días, los cuidados se iban haciendo más complicados, porque Harry no sabía exactamente qué hacer. Las horas de las comidas eran prácticamente una batalla de comida, donde el que siempre perdía era Harry, porque Carrie lo llenaba de puré o de lo que tenía preparado para ella. Eran incontables las veces que farfullaba porque la bebé le ensuciaba su camisa favorita. Y lo peor de todo es que se moría de las ganas de hablar con Ginny, para preguntarle alguna inquietud que de la crianza surgía, pero una vez que tenía en la mano el teléfono, su orgullo de macho autosuficiente lo hacia colgar y decirse no muy convencido que él podía con la situación. Cosa que en la realidad distaba de ser cierta. En vez de tener controlada la situación, era la situación quien lo tenía agarrado del cuello. Lo peor para él, era que la niña había empezado a tener vestigios de magia. La dejaba en un lugar y cuando se daba vuelta para buscar una cosa la niña aparecía en otro lugar. Esto lo tenía bastante irritado. El no recordaba haber sido así. Es más nunca pensó que la niña sería bruja. Si tenía algo de los genes de su primo, de seguro sería algo inservible. Pero luego caía en cuenta que no conocía a la esposa de Dudley, aunque debía ser algo estúpida para engancharse con su primo. Pero no por eso podría dejar de ser buena bruja.
Lo bueno de esta situación es que tan atareado estaba con la bebé, que cuando caía rendido a la cama, no tenía tiempo para soñar, con cosas de ningún tipo. Aunque eso no le permitía tratar de aclarar en su mente y darle una explicación al sueño… Pero no podía, realmente no sentía nada por ella, aparentemente. Días después creyó conveniente olvidarse por completo del sueño, pero aun rondaba en su cabeza, lo había soñado y eso significaba que muy en su interior lo deseaba. Y llegar a esa conclusión, lo hizo temblar… y arrepentirse de haber llevado a Ginny a su vida. Terminó su café y levantando a Carrie de la silla, la puso en el carrito y salió a la calle.
El día estaba esplendido y la niña necesitaba tomar algo de aire fresco. Decidió ir al Battersea Park, un gran parque situado en Londres, donde ahí se encontraba el zoo. Para poder enseñarle todo a Carrie la levantó del carrito. Carrie se mostraba atraída por todos los animales, en especial los monitos, que se pasaban de rama en rama, haciendo las delicias de grandes y chicos. Siguió caminando y llegó al serpentario... pero no quiso entrar. Recordó que en un serpentario, tuvo su primer vestigio de magia, al poder entender a esa inmensa boa constrictor, y dejarla escapar, y con eso encerrar a su primo en lugar de la serpiente. Se aferró a la bebé reacordando también que esa gracia le costo estar más de una semana encerrado en la alacena casi sin comer…
Después de recorrer en su totalidad el parque, decidió sentarse un rato a la orilla del gran lago que había al centro del Battersea Park, y comer algunos bocadillos que había dejado Ginny en la heladera. Carrie tomaba jugo en su mamadera.
- Ta! Ma.. ma – dijo la bebé y Harry la miró frunciendo el ceño.
- Diablos Carrie! En estos momentos quisiera en vez de entender a las serpientes, entender qué rayos quieres decirme.
- Ma…ma… - dijo otra vez la bebé.
- Mamá? – le limpió la boca – te refieres a Ginny? Qué diablos le pregunto! Como si pudiera responderme! – torció los ojos. De pronto sonó el teléfono celular. Harry hizo unos movimientos aparatosos tratando de saber donde lo había dejado. Carrie reía. Lo encontró en un bolsillo del bolso cambiador – Si? Harry Potter habla…
- Hola Harry! - se escuchó del otro lado la voz chillona de Ginny – Solo llamaba para ver si aun estas con vida! – y lanzó una carcajada.
- Estoy bien – dijo serio – algo mas? La pelirroja no respondió. Al parecer le sorprendía la forma fría en que le hablaba.
- Yo solo pensé… estás enojado conmigo? – preguntó.
- No… claro que no! – dijo con sarcasmo – Te vas dejándome solo una nota! No te imaginas el problema que me ocasiona esto Ginevra! No estoy yendo a trabajar por el problemita!
- Yo pensé… bueno al fin y al cabo, esto te servirá para estrechar lazos! – dijo exaltada
- Tienes algo mas que decir? Porque esta conversación ya me cansó! – dijo
- Yo… bueno la bebé está bien?
- Te preocupa como esté?
- Claro!
- Pues entonces no te hubieras ido y la hubieras dejado!
- Yo pensé… bueno que quizás… tu no podrías…
- Eso ahora no importa mucho, verdad? Porque la dejaste, y segúnlo que interpreto por tus palabras, crees que no puedo con la crianza de una niña!
- Yo no dije…
- Lo dijiste, y si así fuera, cómo has sido capaz de dejarla a mi cuidado? Si al fin de cuentas tú crees que no puedo hacerme cargo de la situación!!! – a estas alturas los que se encontraban alrededor de Harry lo miraban raro. Es que era realmente raro ver a un joven haciendo lo imposible para tener una bebé, con un gran bolso cambiador en el otro brazo y el celular apretado con la oreja al hombro, y haciendo movimientos para que Carrie no llorara. Ah, y sin dejar de contar el carrito que lo llevaba colgado del codo.
- La bebé está bien, o no? – dijo ya molesta
- Si, y si no tienes nada más que decir… adiós. Nos veremos cuando llegues! Creo que ya no te necesitamos para nada!! – y colgó. No supo por que la trató de esa manera. Realmente, si era un fastidio tener a Carrie y cuidarla, no tanto por lo que pudiera hacer la bebé, sino porque él nunca lo había hecho. Pero a pesar de todo, estaba disfrutando el tiempo que pasaba con su sobrina.
Claro que no contó con que después de la hermosa tarde que pasó en el parque, de la cantidad de porquerías que le dio para que comiera, desde brujas fritas, gusanos de gelatina, ranas de chocolate, la bebé a la noche se encontrara algo molesta. Y cuando digo molesta significa que lloró toda la noche. Harry no podía entender que pasaba…. Y más se alarmó cuando Carrie, al mejor estilo de la niña del Exorcista, comenzó a vomitar hacia todas las direcciones, dejando un reguero por el suelo. Instantes después cuando quiso cambiarla, la notó caliente. Y fue ahí donde se angustió. Estaba completamente solo y no tenía a quién recurrir, y lo peor la bebé y su estado lo preocupaba. No sabía a quien pedir ayuda. Sus mujeres salvadoras estaban lejos… y con la mujer que más necesitaba, había tenido una discusión que él mismo comenzó y que ahora no le veía pies ni cabeza… no sabía que hacer… hasta que se fijo en el panel de notas que estaba en la cocina. Ginny había dejado un cartel con el número de teléfono de la sanadora Robinson. Rápidamente llamó y la mujer atendió. El le dio los síntomas y la sanadora le pidió que la llevara a San Mungo porque, ella estaba de guardia. Tomó a la bebé que aun lloraba, y desapareció.
- Tranquila chiquita! – decía preocupado – ya estará todo bien – llegó al consultorio y lo recibió una mujer de mediana edad con anteojos cuadrados y mirada maternal.
- Buenas noches señor Potter – miró a la bebé – pase a mi consultorio, allí la revisaremos.
- Ella se pondrá bien… verdad?
- Veremos – dijo la mujer, y esto más que tranquilizarlo, lo preocupó más. La mujer le quitó las prendas a Carrie y la revisó minuciosamente – me temo que tendremos que hacerle unos análisis…
- Por qué? Es grave lo que tiene?
- No sabría decirle, señor Potter, con los análisis lo sabré. Ahora le ruego que espere en la sala, yo me llevaré a Carrie para hacerle los estudios correspondientes…
- Yo… le traje su muñeco de felpa favorito – la sanadora lo miró y sonrió tiernamente – no se duerme sin él.
- Está bien – tomó el muñeco y a Carrie y desapareció por el pasillo. Harry se desplomó en una silla y esperó… Después de dos minutos, impaciente, tomó el teléfono y marco un número…
- Bueno? – Contestaron del otro lado…
- Yo… te necesito! – Dijo con voz apagada – Puedes venir? Estoy en San Mungo…
- Qué pasó?
- Carrie… está enferma, van a hacerle unos estudios…. – del otro lado colgaron. Harry guardó el teléfono y cuando se acomodaba en la silla, vio una cabellera pelirroja aparecerse por el final del corredor, en pijamas. El se levantó rápidamente para ir a su encuentro. Necesitaba verla… y había tenido el loco impulso de llamarla… Ella estaba preocupada. Se notaba en sus ojos. Llegó hasta Harry y este sin mediar palabras, la abrazó y la apretó contra su cuerpo. Ginny también lo abrazó.
- Harry… - dijo exhalando el poco aire que traía en los pulmones…
- Te extrañé! – dijo él y se puso rojo – Digo, Carrie te extrañaba…- Ginny lo miró y sonrió.
- Qué sucedió?
- Yo… no sé estuvimos en el zoo – ella lo miraba y asentía – comimos muchas cosas…
- Como cuales? – dijo y sonrió.
- Cosas, tu sabes lo que le gustan a los niños! – se sentó en la silla. Ella le tomó la mano y se sentó a su lado.- Chocolates, caramelos… helado de chocolate…
- Debe ser eso entonces… – dijo. Harry la miró sin entender – Ella es muy pequeña y su estómago no está acostumbrado a comer ciertas cosas. – sonrió.
- Y se supone que yo debo... saber que necesita! – bufó – soy un desastre!
- No Harry! – dijo – todos aprendemos de nuestros errores! – él la miro y sonrió – O crees que todos nacemos sabiendo?
- Pero tu…
- Yo he tenido mas experiencia cuidando niños, además siempre preguntaba cuando no sabía las cosas. No soy como algunos que creen saberlo todo…
- No me regañes si? – dijo él con voz de niño. Ginny sonrió y lo abrazó. El se dejo abrazar. Se sentía bien estar cerca de ella. – Realmente te extrañamos – Ella sonrió, aunque él no la vio – no sabía que hacer sin ti – suspiró – no te vayas nunca mas, si?
- Está bien Harry… te prometo que no volveré a dejarte solo con Carrie.
- Gracias…
- Por?
- Por ser mi amiga… - y luego rió fuerte – Bonito pijama!
- HARRY! Dijo ella dando un salto y poniéndose de pie – mira mis fachas! – él se levantó y le ayudó a ponerse su largo abrigo.
- Póntelo, así nadie verá tu ropa de dormir.- la sanadora llegó y dio los resultados de los estudios. Al parecer Ginny tenía razón y la enfermedad de Carrie se debía a un tremendo atracón con chocolate… Harry prometió nunca mas volver a comprar dulces a la niña. Tomando sus cosas, salieron por los pasillos. – Te irás nuevamente a Egipto con tu familia? – preguntó.
- No, tu me necesitas mas aquí – sonrió – de todas maneras, allá no hay nada interesante para ver…
- Todavía sigues con la idea de buscar novio?
- Marido, Harry… Marido! – y rieron. Aunque Harry rió forzadamente. Esa declaración no le hizo demasiada gracia.
Nota de la autora: Bueno… se que no ha sido una de mis brillantes obras este capitulo, pero en la historia era necesario, porque si no se han dado cuenta, ha sido algo revelador para Harry… (Si soñar lo que soñó, no le revela nada, indefectiblemente, Harry es un nabo con anteojos!!)
Próximo capitulo. Aparecerá alguien en la vida de Ginny, que le dará a Harry bastante dolor de cabeza… y celos?
Esperen hasta el miércoles…. Y dejen reviews!!
Saludos Silvia.
