Bien… otro capitulo largo… creo que desde aquí seran largos casi todos… de verdad no lo recuerdo!

Capítulo 11

Nunca hagas enojar a una Weasley

La mañana después de la fiesta de Ron, Harry se levantó con un humor de perros. No había podido pegar un ojo, hasta que la oyó llegar tarde en la noche. Ella parecía contenta, al menos eso percibió porque al abrir un poco la puerta de su habitación, la vio pasar aun bailando y sonriendo hacia su cuarto, cerrar la puerta y ahogar un gritito de triunfo con la almohada. O al menos eso se imaginó.

Llegó a la cocina ya bañado y vestido para irse al trabajo. Y grande fue su sorpresa cuando la vio preparando el desayuno. Carrie estaba ya en la casa. Movía rabiosamente la mamadera, como en señal de protesta. Ginny tenía una sonrisa distinta. A ver de Harry algo bueno le había pasado, porque su sonrisa no cabía en su rostro.

- A qué hora llegaste esta mañana? – Le preguntó, sin decirle buenos días. Ginny lo miró sorprendida.

- Buenos días, en principio! – él no contestó.

- Si, está bien, pero a qué hora viniste?

- No tan tarde! – dijo alcanzándole la taza de café, y unos bollitos de miel y jengibre. – Por qué te fuiste de la fiesta tan temprano?

- Qué te importa! – dijo enojado.

- Ey, por qué me contestas así? – dijo sentándose frente a él – Acaso te peleaste con Rachel?

- Qué te importa! – dijo nuevamente pero esta vez la voz sonó mas rabiosa. – este café está asqueroso! – se levantó de la mesa y salió hacia su cuarto. Buscó su capa y se disponía desaparecer cuando una versión muy joven de la señora Weasley lo esperaba con las manos en la cintura en la sala.

- Me vas a decir qué diablos te picó Potter?

- Ya te lo dije, no te importa!

- No te comportes como un niño chiquito conmigo Harry! – dijo y lo tomó del brazo – me vas a decir que te pasa?

- Nada! – dijo tratando de serenarse. No ganaba nada comportándose así – tienes razón, lo siento… yo, no tengo que… disculpa.

- No te enojes conmigo ahora Harry… – le dijo mirándolo a los ojos. El no quiso mirarla.

- Te fue bien con Oliver? – dijo y se lamentó de haberlo preguntado porque la cara de alegría de Ginny lo hundió en las profundidades del infierno.

- No te puedo decir, lo bien que me fue! – dijo –"Y entonces no me lo digas!" pensó él, ensayando una tonta sonrisa. – iremos a cenar el viernes a la noche…

- El viernes? No creo… - ella lo miró – no, no puedes ir el viernes…

- Por qué? – "Piensa, piensa rápido una excusa, ella no puede seguir con Wood!!"

- Eh… Porque tengo que irme a cenar a la casa de Rachel… verás sus padres quieren conocerme…

- Oh… – dijo en una voz apagada – Entonces tendré que posponerlo para le sábado…

- No lo creo… - ella lo miró – Tengo que irme de misión todo el fin de semana…

- Diablos Harry cuándo podré…

- Quizás, la semana que viene…

- Si, a lo mejor…Ey!, pero si lo invito a cenar aquí…

- NI SE TE OCURRA! – gritó. Ella lo miró sorprendida. – recuerda la regla, nada de hombres ni de mujeres en la casa Ginny! – y desapareció.

- Y a este qué mosco le picó? – se preguntó rascándose la cabeza – ERA SOLO UNA IDEA! – Gritó hacia donde hace instantes estaba Harry.

Durante la mañana fue peleando con cuanto auror joven y novato se le cruzaba, tratando de sacarse la bronca de alguna manera. Después se puso analizar el por qué de su bronca. "Ginny, por que me molesta que ella este con ese imbecil!" "Es un buen hombre, Wood. Con él estaría bien, siempre fue un caballero en la escuela… pero no deja de ser un jugador de Quiddich y ellos tienen una reputación… con las mujeres!" Siguió analizando a Wood hasta que se encontró con Kinsley Shaklebolt, el jefe de los aurores.

- Potter! – dijo sonriendo.

- Kinsley! – dijo él, estrechándole la mano – cómo estás?

- De malas! – dijo y pasó su pañuelo por la sudorosa frente. Era demasiado alto y aun tenía el aro redondo de oro en su oreja. Su tez morena parecía que brillaba del sudor – Estamos algo escasos de personal. Han dejado la fuerza varias aurores mujeres, porque se casan.

- Vaya! Y cuántas son?

- Al menos siete! – Si no se casan, están de encargo – suspiró – tendremos que hacer uso de las reservas…

- Si, bueno… era hora que… - dejó de hablar. Recordó que ella era…

- Si, ya estuve viendo los registros y hay unos buenos especímenes – dijo el jefe – Tendremos que enviar los telegramas urgentes, pera que ingresen a la división.

- Cua… cuáles son los nombres? De los aurores? – dijo temeroso.

- Aquí tengo la lista – le mostró un trozo de pergamino con varios nombres, y la peor pesadilla de Harry estaba haciéndose realidad. Allí, encabezando la lista, estaba el nombre de Ginevra Molly Weasley. Su rostro se puso blanco. – conoces a alguien Potter?

- Yo? esta de aquí – la señalo.

- Ginevra Weasley... – dijo el jefe y se rascó la barbilla – Ese nombre… no es la hija pequeña de Arthur Weasley?

- Así es… ella es la niñera de mi sobrina.

- Pronto dejará de serlo – sonrió – el señor de los registros me dijo que la muchacha insistentemente pregunta si hay una posibilidad de que se sumara a los aurores. Creo que su sueño se hizo realidad. Ey! Mira estos registros, fue la primera en su clase! Cómo se nos paso por alto? – Harry no lo escuchaba. Ella si se enteraba de la llamada, lo dejaría, lo abandonaría a su suerte con la niña.

- Si quieres yo le digo… - le respondió – no hace falta que le envíes una lechuza, vive en mi casa…

- Me harías ese favor Harry? – dijo Kinsley, él asintió – bueno me quitas algo de trabajo. Iré inmediatamente a escribir las cartas para estos.- se iba – Ah y dile que si no contesta en quince días se desestimara su llamado!

- Está bien! – se sintió una porquería, pero tampoco podía dejar a Carrie sin su niñera, y con ello dejarlo al cuidado de la niña. Si, era verdad de que él estaba más pendiente de la niña, que a veces la cuidaba, o que la arrullaba o daba de comer. Pero algo distinto sería tener que ocuparse al cien por ciento de ella. No podría. Ya lo había corroborado la vez que Ginny se fue a Egipto. Suspiró y decidió que no decirle nada sería lo mejor.

Aun con la conciencia sucia, se encontró con Ron en el Caldero Chorreante. El pelirrojo firmaba algunos autógrafos, cuando Harry llegó a la mesa.

- Parece que estás siendo algo famoso – sonrió – al fin no serás el tonto amigo de Harry Potter.

- Ey Harry, cómo estas? – dijo y Harry pudo notar las ojeras de la resaca de la fiesta.

- No tan bien como tu – rió – creo que anoche perfeccionaste el baile del robot – Ron se puso rojo.

- Ni me lo menciones… – torció los ojos- Hermione me grabó en esas cosas muggles.. video filmadora- Harry rió – y esta mañana me mostró el papelón que hice.- Se acercó – incluso pude ver la manera en que Wood y Ginny…

- Qué vas a comer? – dijo él cambiando abruptamente de tema – Yo me muero de hambre!

- Cambia de tema…- dijo el pelirrojo.

- No cambio de tema – dijo sonriendo – sólo creo que Ginny tiene su privacidad y yo la mía, no tengo intenciones de ver algo que ella no me contó…

- Hermione me dijo que anoche estabas de mal humor…

- Tu no? – el pelirrojo negó. Y Harry explotó – Te das cuenta que Tu hermana está con un famoso jugador de Quiddich? Que tiene muchísimas admiradoras? Que esta catalogado por la revista corazón de bruja por el soltero mas codiciado del mundo mágico? Que tiene una horda de admiradoras que lo acosan? Que tiene la tentación al alcance de la mano? Que puede hacerla sufrir?

- Harry, quieres que te conteste cada una de las preguntas?

- Si puedes…- el mesero les entregó la comida y Ron se mandó una cucharada de puré. Tragando con dificultad le contestó.

- Si, es un famoso jugador de Quiddich, pero también debo decir que es un gran tipo. Si, tiene muchas admiradoras, pero nunca se lo ha visto con una y otra, como a alguien que conozco… – Harry bajó la vista – Que es el soltero mas codiciado? No, tú eres el soltero más codiciado, desde los veinte años… cinco años seguidos lo has sido. Wood sólo salió este año… y en octavo lugar.

- Que tiene que …

- Déjame terminar… - dijo Ron – Si, las admiradoras lo acosan. A mi también y él como yo, nunca les ha hecho caso. No como otros…

- Yo no estoy en el banquillo de los acusados, Ron! – dijo molesto.

- Lo sé amigo – sonrió – solo estoy exponiendo una idea.- tomó cerveza – Sobre la tentación al alcance de la mano? No, de ti puedes decírmelo, porque siempre sucumbes a la tentación… y sobre hacerla sufrir… tu la has hecho sufrir desde los 10 años… - Harry lo miró sorprendido.

- Yo no…

- Ella te ha querido desde que te vio en la estación King Cross, cuando nos conocimos… Y desde ese día solo ha sufrido en silencio por ti… Ahora, ella te ha olvidado, y quiere ser feliz… déjala.

- Yo no creo que él la haga feliz… - tomó cerveza y miró para otro lado. Ron sonrió. Conocía a Harry desde siempre, tanto para saber que estaba celoso. Pero si Harry no lo decía él nunca pondría a su amigo en evidencia.

- Está bien, lo tendré en cuenta – sonrió – solo no te pongas paranoico!

- Lo hago porque es mi amiga y me preocupo por ella…- dijo algo colorado.

- Si, tú amiga, Claro.

Ginny estaba contenta. Después de varios años sin novio, ahora estaba feliz porque tenía un hombre con todas las letras. Era atento, cariñoso y por sobre todas las cosas la respetaba. Se sentía una niña adolescente cuando él le hablaba por teléfono y las veces que salían, Oliver, a la hora de despedirse lo hacia con un tierno beso en los labios. Eran pocas las veces que salían porque Harry se la pasaba, sino en casa de Rachel, de misión, lo que hacía que ella tuviera que ocuparse de Carrie y las salidas no eran tan asiduas como ella querría. Pero las aprovechaba al máximo. La otra persona en su vida la preocupaba. Harry estaba algo distante con ella y casi no paraba en casa. Y si lo hacía, llegaba tarde, y se encerraba en su cuarto. Y cuando ella lo enfrentaba él bajaba la mirada y se escabullía. No entendía la razón de su proceder.

Lo malo de la nueva relación de Ginny era Harry, sin lugar a dudas. El se había propuesto arruinar todo momento romántico de la pareja y lo malo de todo, bueno para él, es que lo lograba. Las veces que Oliver la visitaba en la casa, Harry siempre interrumpía por cualquier razón. Uno de esos días, la interrupción fue más evidente. Ginny estaba sentada en el sofá charlando con Oliver, y Harry se paseaba desde su cuarto a la cocina, dejándolos con cero intimidad. A lo sumo solo podían tomarse de la mano y mirarse una que otra vez a los ojos y sonreír, ni siquiera podían charlar. La vez que podían hilar una frase referente a su relación, aparecía Harry preguntando una que otra bobada.

- Ginny... – dijo Oliver, luego de la primera interrupción – la verdad es que hubiera preferido encontrarnos en otro lugar…

- Por qué? – preguntó ella tomándole la mano.

- Me siento vigilado aquí – decía algo molesto.

- No seas tonto! – se acercaba un poco – debe ser porque Harry siempre trató de cuidarme como una hermana – Se sintió un ruido como si a alguien (ya sabemos a quien) se le cayó algo de las manos.- No te preocupes, estamos aquí y juntos, es lo importante…. O no?

- Si claro…- dijo Oliver en tono alegre.

- Ginny!!! – la voz de Harry sonó algo preocupado –

- Qué quieres?- respondió ella haciendo una mueca de fastidio.

- Dime… era muy importante para ti la ensaladera de cristal con las florcitas blancas? – pregunto en un tono inocente.

- Si! Por qué lo preguntas? – A estas alturas Oliver ya se había soltado de su mano.

- Pues… porque… debes decirme donde comprarte una… porque… se me cayó.

- HARRY! - chilló la pelirroja.

- Lo siento! – se acercó – estaba algo resbalosa… yo quería ayudarte a lavar los platos…

- Mejor no toques nada y así me ayudarás.- Harry miró a Oliver.

- Que dices tu Oli? – este lo miró frunciendo las cejas – Después se quejan si no ayudamos. – se iba.

- Dónde habíamos quedado…- dijo ella y se acercó – Oliver, me preguntaba si podíamos ir algún día de estos a cenar afuera. Yo tengo entendido que pronto comenzarás las prácticas…

- Te interesa saber qué voy a hacer? – él sonrió y se acercó.

- Bueno, parece que olvidas que tengo un hermano jugador de Quiddich – sonrió coqueta- Ron me dijo que empiezan los entrenamientos y que posiblemente te vayas de gira… -

- Acaso podrías extrañarme? – la tomó de la cintura y cuando iba a besarla…

- Ginny!! – la voz de Harry para Oliver era una desgracia. Rápidamente ella se apartó.

- Qué quieres Harry? – dijo bufando. El llegó a la sala.

- No viste mi agenda?

- Está donde siempre la dejas!

- Si estuviera allí, no te pediría ayuda para buscarla…

- No voy a ayudarte a buscarla! – Oliver chasqueaba la lengua – No sé donde la has dejado!

- Pero…

- Ya déjame tranquila! Que no ves que estoy ocupada?

- Lo siento! Si te pedí ayuda es porque la necesito! Yo no estoy perdiendo el tiempo!

- Yo Tampoco! – El se fue dando un portazo- Lo siento Oliver… Cada día es más estúpido!

- Yo, si quieres puedo irme… - dijo serio.

- NO! Yo quiero estar aquí contigo! – se acercó y lo rodeó con sus brazos, y simplemente lo besó.

- Ginny! – se escuchó desde la habitación de Harry. Luego, un golpe de puerta le dio a entender a Ginny que Harry volvía a la sala. Rápidamente empujó a Oliver y lo dejó sentado muy lejos de ella. Oliver la miró y ella estaba colorada. Harry llegó a la sala sonriendo.- Tenias razón! La encontré, qué tonto que soy! – y riendo pasó hacia la cocina.

- Va a ser siempre así? – dijo Oliver molesto.

- Así como? – dijo ella acercándose a su novio.

- Digo, cuando estemos solos, alguien molestándonos… y tu cada vez que Harry aparece me empujas….

- Yo… no me di cuenta. Lo siento es algo reflejo. Con mis hermanos pasa lo mismo. – él la atrajo por la cintura y cuando la estaba besando dulcemente…

- GINNY!! Sabes que el sábado es la despedida de soltero de Seamus? – ella se separó y pudo ver la mueca de fastidio de su novio. Harry apareció sonriente – y fíjate que yo soy el encargado de organizar la fiesta… Debo poner manteles y servilletas… de que color pueden ser? – la miró. Ella estaba fúrica – Verdes o rojos? Tu que piensas Oliver? – este lo miró – Vendrás no? Tu lo dejarás?

- Yo… - dijo Oliver y fue interrumpido por Harry.

- No importa. Te mandare la invitación. Ginny… – Esta trataba de serenarse pero Harry no la dejaba. – Crees que podrías ayudarme con la fiesta? Es que yo no se si pueda hacerlo solo…

- COMO SI ORGANIZAR UNA ESTUPIDA DESPEDIDA FUERA LO MAS DIFICIL DEL MUNDO! – se levantó y se paré frente a Harry – HAS ESTADO INTERRUMPIENDONOS POR CUALQUIER ESTUPIDEZ Y AHORA ME VIENES CON ESTO?

- NO ME GRITES WEASLEY! YO SOLO PEDI TU OPINION! - dijo ofendido.

- COMO SI PREPARAR UNA FIESTITA COMO ESA REQUIRIERA MUCHO ESFUERZO! – dijo con sarcasmo.

- SEAMUS MERECE TODO, ES NUESTRO AMIGO! - argumentó Harry.

- A VER POTTER… LO UNICO QUE TIENES QUE TENER EN CUENTA EN ESOS FESTEJOS ES TODO EL ALCOHOL DEL MUNDO PARA QUE SE EMBORRACHEN Y DEMUESTREN SER LOS MAS MACHOS! – chilló la pelirroja.

- ESO NO ES CIERTO! – Oliver se levantaba y buscaba su capa – A VER TU SABELOTODO QUE MAS?

- LO PRINCIPAL, UNAS CUANTAS LOCAS QUE TE AMENICEN LA FIESTA Y CON LAS QUE PUEDAS SEGUIR DICIENDO QUE ERES TODO UN HOMBRE!

- QUE TRATAS DE DECIR?

- ESE ES EL ESPIRITU DE ESAS FIESTAS. POR LO MENOS PARA TI QUE TE LA PASAS REVOLCANDOTE CON CUANTA P…

- BASTA. TE LO DIJE UNA VEZ, ERES LA NIÑERA DE CARRIE, NO LA MIA!

- ENTONCES DATE CUENTA QUE ESTOY CON MI NOVIO Y NO MOLESTES!

- Ginny… – dijo al fin Oliver.

- QUE? – dijo ella. Al ver quien le hablaba se serenó – si cariño – Harry estaba rojo de odio.

- Me voy, creo que estás ocupada…

- Oliver no te vayas. – le rogó la pelirroja, reteniéndolo de un brazo.

- Adiós Oli… gracias por la ayuda! – dijo sarcásticamente Harry.

- Creo que se nos hará difícil… yo tengo que irme. Al rato te llamo si? – dijo Oliver con una sonrisa.

- Me lo prometes? – esta le dio un suave beso en los labios.

- Prometido. – le dio a Harry una mirada de rabia y desapareció. Lo que no desapareció fue la bronca de Ginny. Se dio la vuelta dispuesto a comérselo vivo.

- Y BIEN? VAS A DARME UNA EXPLICACION MUY BUENA DE POR QUE HACES ESTO!

- No tengo por que explicarte nada… yo… necesitaba tu ayuda. Es mucho pedir?

- Harry – dijo ella sentándose – Parece que lo haces a propósito – El se puso rojo – No tengo intenciones de hacer lo que quieras. Me gusta Oliver, no me arruines algo lindo.

- Está bien… - suspiro – yo no me di cuenta… no te enojes conmigo – ella lo miró y él hizo una de sus miraditas que a Ginny la podía. Sonrió – vas a ayudarme?

- Está bien! Vamos a hacer una lista de lo que necesitas...

- No olvides poner a las chicas! – ella torció los ojos – Tu lo dijiste! Son el alma de la fiesta – rieron. No había forma, por más que ella quisiera, nunca se enojaría del todo con él.

Un martes temprano en la mañana Ginny recibió una lechuza. Era de Oliver, allí le decía que apartara el miércoles, y la esperaba en un restaurante muggle, porque le presentaría a sus padres… Ginny saltó de felicidad. Por fin tendría una familia propia. Y aunque no hubiera sido con el hombre con el que ella soñara desde niña, al menos Oliver era una excelente persona, y que había empezado a sentir algo de afecto por él. Saltando de alegría la encontró Harry en la cocina.

-. Y a ti qué te pasa? – preguntó

- Harry! – lo abrazó, él aprovecho para apretarla contra su cuerpo. Olía bien, su perfume a jazmines inundaba todo el lugar, y lo embriagaba. – Recibí una lechuza de Oli!

- De quién? – preguntó soltándola de golpe – Oli?

- Oliver tonto!

- Sé que Oliver es tonto – dijo y se sentó.

- No Oliver, tu!! – rió ella – Acaba de enviarme una lechuza – suspiró – mañana me presentará a sus padres! – El se puso blanco. "Por qué me pongo asi?" "Basta ella está contenta, es lo que quiere… déjala vivir feliz" – Harry me escuchaste?

- Si? – sonrió – Wow como que va serio lo tuyo con Oli! – dijo burlón.

- Escúchame Harry, mañana Hermione tiene una cena con los del equipo de Ron…- él asintió – y mamá se irá unos días a Egipto.

- Y?

- Que necesito que cuides a Carrie… – él se atragantó con un trozo de pastel – Por favor!

- Está bien! – dijo – A qué hora debo venir?

- Debes estar en casa a las 5 pm. La cena será a las 6. así tendré tiempo de arreglarme.

- Okay, estaré aquí a las 5.

Eran las 5: 30 pm y Harry no aparecía por la casa. Ginny arreglada ya, trataba de ubicarlo. En el celular nadie contestaba. Había llamado incluso hasta a San Mungo, a Rachel, pero ella no sabía nada de su novio. Ya resignada, decidió llamar a Oliver… Y sintió una punzada de odio por la forma en que este, después de excusarse, le había cortado el teléfono enojado. Se recostó en el sofá, pensando qué podría haberle pasado a Harry. Una hora después, se quitó el maquillaje y la ropa de salir, se puso el pijama y dándole la mamadera a Carrie la acostó en su cuna. Salió del cuarto y decidió esperar Harry leyendo un libro. Pasó una hora, dos y no llegaba. A pesar de estar enojada con él, no dejó de preocuparse. El nunca dejaba de avisarle si llegaba tarde… Volvió a llamar a Rachel y ella no tenía noticias del joven. Siguió leyendo hasta que el cansancio le ganó.

Harry apareció en la casa a las siete de la mañana del día siguiente. Sabía que cuando llegara se armaría la tercera guerra mundial. Le había prometido estar ese día a las cinco, para que ella formalizara la relación con Oliver Wood. Y aunque luchó fuertemente contra la voluntad de dejarla plantada, no pudo resistirse y se quedó a dormir en el Caldero Chorreante. Tenía que admitirlo, ella le gustaba, y demasiado. Y no tenía la mas mínima intención o deseo de verla acompañada de otro hombre que no sea él. Aunque ella no le demostrara signo de sentir lo mismo… es más, para Ginny, según la perspectiva de Harry, él solo era un amigo a quien le hacía el favor de cuidar a su sobrina, hasta que consiguiera un trabajo de verdad.

Esa era la otra cuestión que lo carcomía por dentro. Le estaba mintiendo, aun sin decirle nada, aun ocultándole la verdad, él estaba rompiendo al pacto. "Si me llaman para auror el trato se rompe" recordó, y eso Harry Potter no lo permitiría nunca… "total si no se entera no la dañara", suspiró convencido mientras abría cautelosamente la puerta. Había silencio. Al menos no le gritaría hasta más tarde… Llegó a la sala y la vio durmiendo en el sofá, con un enorme libro sobre su pecho. Trató de sacárselo lentamente y ya lo lograba, si no hubiera sido que se entretuvo mirando como un mechón de pelo que caía sobre su cara, se movía al ritmo de la respiración de la joven. Con el ruido que hizo el libro al caer al suelo, Ginny abrió los ojos y se sentó de golpe. Tardó un instante en enfocar la vista, en él. Había estado demasiado preocupada, y ahora, él estaba de pie, en buenas condiciones de salud, pero a punto de ser atropellado por un camión de gran porte… porque Ginny tenía ganas de matarlo…

- Hola – dijo Harry, sereno, mientras la ayudaba a levantarse – dormiste aquí? – ella le soltó la mano bruscamente y se arregló el pijama.

- Qué diablos te pasó, Harry? Por qué no viniste a la hora convenida? – y ella lo hacía retroceder…

- Yo… estuve en una misión…. – se excusó.

- Mientes!! – dijo mirándolo con rabia – hablé con los del ministerio y me dijeron que saliste temprano! – él se puso rojo. Bueno si esa excusa caía, tenía la otra.

- En realidad… estuve toda la tarde con Rachel – la miró- Tu sabes… la carne es débil…

- Me tomas por idiota? – él negó con la cabeza, algo alarmado – Crees que no me preocupé por ti? Tu nunca te ausentas sin avisarme, cuando vi que no venías…. Llame a Rachel, dos veces!! – "ups, pensó Harry ahora si, estoy muerto" – ASI QUE NO ME VENGAS CON QUE ESTUVISTE CON ESA IDIOTA!

- Y A TI QUE DIABLOS TE IMPORTA DONDE ESTUVE?

- Cómo que no me importa? Te pedí…. – sus ojos se aguaron – es la única cosa que te he pedido… siempre salgo haciendo lo que quieres… Es mas, no me he acercado al ministerio para averiguar si hay alguna vacante en el cuartel de aurores – Harry se puso rojo – Solo por ayudarte con Carrie, Y tu me pagas así? El único favor, quería ir a esa cena Harry!

- Ya te dije que tuve cosas que hacer! – dijo molesto.

- Si? Estuviste con alguna idiota que conociste en la tarde? Preferiste saciar tus… eres un cerdo! TE la pasas…. No te atrevas a hablarme! – ella se iba. El la tomó del brazo –

- Ginny! – dijo – Lo siento! No tuve noción del tiempo… yo… si quieres hablaré con Wood…

- No – dijo ella y se calmo – El está enojado. – Harry trato de no sonreír – Me colgó el teléfono.

- Bueno… si se enoja por algo así, es un completo idiota! Al fin él es jugador… qué pasará cuando tenga que ir de gira. Ahora esta de vacaciones y por esto te molesta?

- Mira Harry no trates de echarle la culpa a los demás por las trastadas que te mandas… El realmente tiene razón…

- Y te pones de su parte? – preguntó con un hilo de voz – definitivamente…

- El me gusta… – Harry sintió que un trozo de hielo le traspasaba la garganta y se quedaba en el estomago. – y pensé que nunca después de… - lo miró y se puso roja – la próxima vez avísame por favor. Yo… quieres desayunar?

- No, dormiré un rato…

- Por lo menos ella valió la pena? – lo miró dolida.

- No, nunca….

Los días que siguieron, Harry no se atrevía a mirarla a la cara. La razón era que se acercaba la fecha del plazo que Ginny tenía para presentarse a la oficina de Shacklebolt y él no le había dicho absolutamente nada. Es que ya era un hecho. El tenía demasiado interés en ella. Y por nada del mundo la dejaría trabajar en ese lugar, tan peligroso… si a ella le pasara algo… Suspiró. Estaba la posibilidad de que ella se enterara por otra boca… pero no le importaba. Si se enteraba por otro que sea lo más tarde posible. Seguro después vendría la rabieta y un "no vuelvas a hacerlo, Harry" y las cosas se arreglarían. Para esas fechas, la relación de Rachel se había hundido en las profundidades, aunque no había vuelto a ser aquel seductor que se acostaba con la que se cruzaba. Ella, esa pelirroja a la que rehuyó desde siempre, era la razón.

Llegó a la casa temprano, tratando de hacer las cosas bien por si la situación se ponía color de hormiga, pero le pareció raro ver a Carrie en el corralito y no ver a Ginny leyendo cerca de la bebé. Era raro que ella no le prestara atención. Caminó hacia la habitación y golpeó la puerta. La voz congestionada de Ginny, le dijo que podía pasar, y al escucharla se preocupó. "Quizás se ha enterado y… no, sino me hubiera lanzado el primer hechizo que se le ocurriera". Entró lentamente. Ella estaba recostada.

- Ginny? – preguntó – te sientes bien?

- No – dijo y se dio vuelta. Tenía el pelo pegado a la cara a causa de las lágrimas… y los ojos hinchados y rojos… - Harry, nunca voy a tener suerte! – y sollozando se abrazo a él.

- Qué ha sucedido?

- Oliver…- El se tensó –me pidió que fuera con él a la gira que tiene por Australia. –la abrazo mas fuerte – Solo serán tres semanas, me dijo – Harry sentía la manga de su camisa mojada a causa de las lagrimas.

- Y, qué le contestaste? – preguntó y un nudo le quedó atascado en la garganta.

- Pues que no! – se separó y lo miró – Le dije que yo tenía que cuidar de Carrie y que no podía dejarte… solo… a cargo de la niña… que tengo una responsabilidad. Que tu me tendiste la mano cuando estaba deprimida… - "Anda, hazme sentir como una basura al no decirte sobre el empleo" pensaba Harry.

- El lo entendió? – preguntó y ella volvió a sollozar, esta vez mas fuerte, y enormes lagrimones caían por sus mejillas.

- Pues no! Y lo peor de todo…

- Qué?

- No quiere volver a verme!! – él la miró – Dijo que yo tenía ya mi vida resuelta. Que me pasaría la vida detrás de ti, y que tu me pagarías de la peor manera!

- Que idiota! – dijo rojo – Como puede decir que…

- Y luego me dijo que…

- Que?

- Que si yo quería pasarme la vida esperándote… – ella se puso roja – pues que le vale gorro. Que él seguiría viviendo…- suspiró y se abrazo al joven – es que nunca tendré suerte, Harry?

- Deja de decir tonterías – la separó, la miró a la cara, y le secó las lágrimas sonriéndole – tu mereces algo mejor… si ese idiota no puede ver que tu eres especial… y que te importa la amistad, no te merece! Mira que ponerte entre la espada y la pared.

- Eso también me dijo, que eligiera entre el y tu… - Harry se sonrojó – tu y Carrie – dijo ella roja – Y tu sabes…la bebé me tira…

- Si, la bebé por supuesto…

- Lo siento, yo no tengo ganas de nada… hoy no cocinaré…

- Que no te deprima ese imbécil. Descansa. Yo me haré cargo de Carrie. Si necesitas algo estaré en la cocina – le dio un tierno beso en la frente. – y deja de llorar! El no vale la pena – salió del cuarto cerrando la puerta. Ginny se quedó mirando la puerta.

- Lo peor de todo es que Oliver tiene razón… - dijo y nuevamente las lágrimas cubrieron su rostro.

Harry salió de misión una semana, llegando el viernes por la mañana un día antes del vencimiento del plazo para que Ginny se uniera al plantel de aurores. Estaba cada día más nervioso. Ella le había dado una demostración de amistad al preferirlo a él, cuando lo de Oliver. Y él… no tenía cara para verla. Por eso decidió que aunque la perdiera… se lo diría. Respiró profundamente y entró a la casa. Y luego agradeció porque ella no estaba.

Ginny llegó a la madriguera temprano. Molly quería disfrutar de Carrie y de su hija que no veía tan seguido, así que como Harry no se encontraba, se la pasaba ahí todo el día. La bebé estaba cada día más grande y aunque aun no caminaba, se la pasaba gateando en el jardín. Cosa que hacía estar mas alerta a Ginny, pues Carrie cada cosa que le llamaba la atención, se la llevaba a la boca. Ya había tenido que luchar para sacarle un asqueroso caracol. Estaba mas contenta que hace unos días, cuando Oliver la mandó… a cuidar a la niña… Es que si en verdad ella se ponía a analizar las cosas, Oliver no era más que una tabla en el mar, en medio de un naufragio. Todo por no quedarse sola. Todo por ser feliz como Hermione, con hijos y un marido que la tratara como Ron lo hacía con su amiga. Ella que tenía? Suspiraba. Una "hija" de prestado y un soltero que corría atrás de cuanta falda conocía, cualquiera menos ella. Sonrió. Hacía tiempo que no pensaba en Harry de esa manera. La última vez fue cuando se puso de novia con Cho. Y es que le dolió tanto que pensó que se desgarraría de dolor. Después vio a la niña gatear y sonrió, convenciéndose que por el momento la hermosa bebé que cuidaba y su irresponsable tío, eran su familia. Y estaba contenta con eso. Escuchó voces masculinas en la sala, así que sabiendo que su padre llegaba a esa hora a almorzar, tomó en brazos a Carrie y entró en la casa. Arthur Weasley la saludó con la sonrisa que siempre le brindaba, cada vez que la veía. Es que para su padre, siempre sería la pequeña de la familia. Ella le sonrió feliz. Pero Arthur no estaba solo. Con él, había llegado a la casa Kinsley Shacklebolt, el jefe de los aurores. Miró a Ginny y sonrió.

- Merlín! – dijo el auror – esta muchacha esta cada día mas hermosa! Aun te recuerdo como la pequeña que corría detrás del gato en Grimmauld Place!! Cómo has crecido! – rió divertido.

- Gracias! – dijo Ginny – Cómo le va señor Shacklebolt?

- No tan bien como a ti! – farfulló – el cuartel esta hecho un caos!

- Y eso a qué se debe? – preguntó dejando la bebé en el cochecito.

- Es la sobrina de Harry? – ella asintió – Si, él me lo dijo. Que tu cuidabas a la bebé.

- Si, esto es momentáneamente – dijo ella – Problemas en el ministerio?

- Pensé que Harry te lo había dicho – recibió la bebida que le ofrecía Arthur – Ya no contamos con mucho personal – Ginny abrió los ojos – Hemos llamado a varios… Realmente me sorprendió que no contestaras a nuestro pedido inmediatamente, niña – Ella ahora abrió la boca, pero no pudo emitir sonido alguno – El secretario me dijo que estabas entusiasmada en trabajar… supongo que cuidar a una niña es mas… fructífero.

- Pero qué dice? – preguntó al fin. Kinsley la miró extrañado – Si me hubieran mandado el telegrama como corresponde… yo habría aceptado! cuidar a la bebé… ya le dije, es temporal!

- Si? Bueno al enterarnos… de esto hace casi dos semanas… le comenté a Harry y él me dijo que te avisaría – Ginny sintió un baldazo de agua helada caerle en la cabeza – supongo que se le habrá olvidado.- Y ella comprendió "Claro que se le ha olvidado, pero para su beneficio!" – Y… estás dispuesta? solo te queda un día para decidirte…

- Tengo que responderle ahora?

- Mañana es el último día, y como sabes es sábado…

- Está bien! Acepto – dijo extendiéndole la mano – cuándo debo presentarme? – dijo con una sonrisa.

- El lunes a primera hora… comenzarás por ver algunos papeles, paulatinamente te irán asignando misiones…

- No lo defraudaré…. – dijo ella segura.

- Si eres la mitad de esmerada que tu padre, no me cabe la menor duda – Arthur regresó con los papeles que Kinsley requería, por lo que después este se fue. Ginny respiraba entrecortadamente. El deliberadamente se lo había ocultado. Eso no se lo perdonaría.

- Hija? - la llamó Arthur.

- Papá – dijo y sonrió – desde el lunes… voy a formar parte de los aurores – Se abrazó a su padre. Arthur no le dejó ver su preocupación. Estar en esa área suponía peligro constante. Algo que no quería para su hija.

- Felicitaciones! Era lo que querías no? – ella lo miró y asintió – Bueno alguien tiene que avisarle a tu madre…

- Papá – este se detuvo – puedes cuidar a Carrie un momento? Tengo algo que hacer…- este asintió y se llevó a la bebé. Tomó el celular y lo llamó…

- Hola – respondió Harry.

- Soy yo, dónde estas?

- En casa de Ron – dijo algo serio.

- Okay, no te vayas de ahí. – y sin decir mas desapareció.

Harry colgó el teléfono y se sentó en el sofá. Ron estaba a su lado con el pequeño Sam dormido en su regazo. Hermione hilaba lana cerca de la chimenea, cuando se escuchó un sonoro plop, en medio de la alfombra. Ginny estaba desfigurada del odio, pero trató de serenarse… lo quería atrapar desprevenido.

- Hola! – dijo contenta.

- Qué querías? – fue directo – Ya estaba a punto de irme.

- Yo… tengo algo que decirles a los tres… - la miraron sin entender.-A que no saben?

- Dinos Ginny!! – soltó Hermione.

- Bueno… acabo de ver a alguien que me brindó…

- Deja el misterio y dilo! – dijo Harry, hecho que la enfureció más…

- Desde el lunes paso a formar parte… del cuartel de aurores! – Ron y Hermione gritaron "si!" con alegría, mientras que Harry susurró un imperceptible "No!!", muy lastimero.

- Que bien hermanita, otro más… - dijo Ron contento.

- Si – lo miró. El bajó la cabeza – solo que antes tengo que hablar con Harry… – El la miró – tengo que saber… POR QUE DIABLOS NO ME LO HABIAS NOTIFICADO COMO QUEDASTE CON KINSLEY? ES QUE ACASO TU MALDITO SENTIDO DEL EGOISMO NO TE HIZO VER QUE ERA EL SUEÑO DE MI VIDA?

- No me grites Ginevra! – trató de gritar. Ron y Hermione al ver la que se venía, tomaron a Sam y salieron corriendo de la sala – yo… yo…

- ESE ES EL PROBLEMA CONTIGO! SIEMPRE ES YO, YO Y YO Y NUNCA PIENSAS EN LOS DEMAS!

- Me estás llamando egoísta? – ella levantó la varita.

AGRADECE QUE NO TE MANDE UN HECHIZO Y TE TRANSFORME EN UN MANI, IMBECIL!

- Lo hice por tu bien! – trató de defenderse.

- MI BIEN. MI BIEN? – comenzó a dar vueltas por la sala – TU LO HACES POR MI BIEN? ERES EL COLMO!!

- Si, así fue! – dijo seguro.

- Explícate! Y será mejor que me des una buena!

- Lo hice por tu seguridad… – ella lo miró – si, no me mires de esa manera! – Se defendió – tu sabes... esta no es una profesión fácil, mas siendo mujer - y la atajo antes de que comenzara a gritar de nuevo – y no estoy diciendo que no puedas con esto. Solo que hablando con tu padre, él siempre me planteó el problema de que habías elegido una carrera riesgosa y él no quería…

- Deja las palabrerías y dime por qué?

- Pues porque temo por ti! Ya te lo dije la seguridad…

- SI TU SUPIERAS ALGO DE SEGURIDAD TE DARÍAS CUENTA DEL PELIGRO QUE CORRES CONMIGO ENCERRADOS EN UNA HABITACIÓN, Y ESTANDO TAN ENOJADA!!

- No me regañes! – dijo molesto.

- TENDRÍA QUE MATARTE!! –y bajó la varita – Por poco pierdo el plazo, Harry!

- Lo siento… - dijo apenado.

- Como no se juega tu futuro… eres un maldito egoísta! Siempre he estado cuando me necesitas! Siempre apoyándote cada vez que cometes una tontería… y así me pagas? Ocultándome lo que mas añoro?

- Vamos no es para tanto!! – ella no aguantó mas y comenzó a gritar otra vez.

- ME PASE AÑOS ESTUDIANDO, TRATANDO DE SER LA MEJOR… COMO PUEDES DECIRME QUE NO ES PARA TANTO? QUE HARIAS TU SI ESTUVIERAS EN MI LUGAR?

- Me conformaría con lo que tengo! – dijo seguro.

- AH, PERO GRACIAS A MERLIN NO LO ESTAS, ASI QUE VE… VETE AL DIABLO!

- Si? Y ahora que voy a hacer? – dijo desesperado.

- ES TU PROBLEMA! - y desapareció.

- MALDICIÓN!! – Gritó.

- Ya se fue? – dijeron sus amigos, asomándose cautelosamente por la puerta.

- Si, pero no querrá ni hablarme… - dijo apagado.

- Por qué lo hiciste Harry? – preguntó Hermione.

- Pues… porque… tú sabes Arthur me dijo que no quería a Ginny ahí…

- Eres un mentiroso! – rió Ron – Lo hiciste para no quedarte sin niñera! Pero yo estoy contigo! Siempre es mejor que la mujer se quede en la casa. – y un libro fue a parar a la cabeza del pelirrojo – Hermione!!! –dijo tocándose donde le dio, y haciendo muecas de dolor.

- ERES UN INSENSIBLE WEASLEY! – gritó – Para ustedes es fácil porque no se sacrificaron nunca por lo que quieren!

- No digas eso! – se atajó Harry.

- Dime entonces gran auror!! – dijo su amiga enfadada – dejaste tu vida de soltero fiestero por tu sobrina? Cambiaste algo cuando ella llegó? – él lo negó – Aha! – y luego miró a Ron – dime tu, grandísimo bobo! Acaso dejaste tu carrera por nuestro hijo? Te dolió dejarme sola cuando estaban enfermos por ir a un partido de Quiddich?

- Pero alguien tenía que salir a trabajar!!! – se excusó Ron.

- Exacto! – lo secundó Harry.

- Son tal para cual! Te voy diciendo de una vez Ronald Weasley, esto que pasó con Ginny me ha convencido de algo que vengo pensando desde hace mucho…

- AH si? Y debe ser por el tiempo de sobra que tienes… ya que no trabajas te la pasas pensando…- Harry pensó que su amigo de esta no salía, y lo corroboró cuando Hermione se levantó con los puños cerrados y los labios apretados.

- Muy bien… yo… he recibido una propuesta para trabajar con tu padre… en relaciones muggles… no es lo que quería pero me servirá para ponerme en carrera…

- No pensarás…

- SI VOY A HACERLO! VOY A TRABAJAR! ASI QUE VETE OLVIDANDO DE TUS PASADAS POR EL CALDERO CHORREANTE CON HARRY DESPUES DEL ENTRENAMIENTO! PORQUE TENDRAS QUE HACERTE CARGO DE LOS NIÑOS HASTA QUE VUELVA DEL MINISTERIO! – Y salió de la sala, pero antes de desaparecer – AH y olvídate de dormir esta noche en el cuarto…

- Diablos… Ginny vino a sembrar la semilla de la rebelión femenina! – dijo Ron resoplando.

- Dímelo a mi – Se levantó – no sé como voy a hacer para que me perdone y no me deje – Ron lo miró sorprendido – digo, que no deje de cuidar a Carrie…

- Si, te entiendo… Pero conociéndola se irá apenas tenga dinero. Esa siempre fue su meta!

- No lo permitiré…- se puso la chaqueta murmurando algo que no escuchó Ron – demasiado me costó alejarla de Wood para que ahora me la quite un cochino empleo – y desapareció.

Nota de la autora: Bien… Eso es todo por ahora. Espero que les haya gustado… recuerdo cuando lo escribí… me encantaba poner los diálogos de Ginny, e imaginármela a los gritos, amenazando a Harry con la varita… ahhh que épocas aquellas!! No me hagan caso… cada vez que se acerca mi cumple me pongo melancólica!!

Dejen reviews, para saber si les gusto o no!!

Próximo capitulo: Sabrán que decide la pelirroja… y Harry comete la segunda estupidez de este fic… y creanme que serán varias…. Aunque Ginny no se quedara atrás!! No se quejen! si no hubiera enredos no habría fic!!

Saludos y hasta el miércoles!!