Hola a todos!! Pensé que se enojarían mucho con todas las cosas que pasaron en el capitulo anterior… pero bueno, una vez mas me sorprendieron con sus criticas… Gracias por el apoyo!! Ahora si, les dejo este capitulo que aclarara un poco las cosas… Feliz navidad a todos y vieron que cumplí!!
Capitulo 19
Cobrando la afrenta
El malestar de Ginny fue creciendo a medida que llegaba a su casa. Tenía en la memoria la asquerosa imagen de Harry siendo abordado por aquellas mujeres y él, altamente divertido, se dejaba acosar. Abrió la puerta con dificultad y dejó a Carrie en el corralito de la sala. Trató de serenarse, cuando Dobby salió a su encuentro. El elfo la miraba de una manera extraña, tratando de adivinar que podría sucederle. Le pareció escuchar que el elfo decía algo, o le preguntaba algo, pero solo atinó a mirarlo y llorar en silencio. El se acercó a su ama, pero unas tremendas ganas de vomitar, hicieron que Ginny saliera corriendo hacia el baño. Minutos después Dobby llegaba hasta el sanitario, con un paño húmedo le tomaba la frente y la hacía incorporarse. Ella lloraba, no podía decir nada. Trató de Levantarse pero sus piernas le temblaban. Dobby le limpio la cara y la ayudó. Trató de llevarla hacia su habitación, pero una oleada de coraje la hizo salir rápidamente y llegar al cuarto. Buscó su maleta y puso unas cuantas prendas. Dobby la miraba sin entender y nuevamente escuchó la voz chillona, pero estaba como aturdida, no podía escuchar qué decía. Cerró la maleta y sin decir nada salió de la casa y desapareció.
No sabía a donde ir. No a la madriguera. Harían demasiadas preguntas, pero no tenía a donde ir. Recordó a Hermione y rápidamente decidió llegar hasta su casa. Tocó la puerta débilmente. Nuevamente las nauseas la tenían mal, respiró profundo y pasaron. Su cuñada abrió la puerta y sonrió, pero al verla pálida y a punto de desmayarse, se puso seria, y mas cuando vio la maleta en la mano. Le dio el paso y ella entró aun sin poder hablar. Se sentó en el sofá y comenzó nuevamente a llorar. Hermione se alarmó, tanto que llamó a Ron, que en esos momentos estaba jugando con sus hijos en el patio. Se sentaron frente a la pelirroja y se miraron. Ron se encogió de hombros y fue Hermione la que habló.
- Ginny – dijo serena – qué ha pasado? Estás pálida… yo no…
- Dejé a Harry – dijo secamente, sin poder mirar a su hermano ni a su cuñada. Estos abrieron los ojos.
- Es que… - dijo Ron – Pasó algo?- Ella lo miró y nuevamente las lágrimas nublaron su visión. – Ginny qué ha ocurrido?
- El… es una porquería! – dijo hipando de rabia y sacó un pañuelo para secarse las lagrimas – Debí habérmelo imaginado. Yo pensé que… pero un árbol que crece torcido nunca se endereza cuando es adulto.
- Por que no te dejas de frases y me dices que te pasó! – dijo Ron exasperado.
- El me ha estado engañando! En mis propias narices, delante de todo el mundo, he sido el hazmerreír de todo el escuadrón…
- Cómo dices eso? – dijo Hermione aun con las manos en la boca, de lo sorprendida que estaba.
- Por qué? Pues porque acabo de encontrarlo en el ministerio, en la oficina de Kinsley… no con una, con dos mujeres divirtiéndose de lo lindo! – y aquí el llanto se hizo mas fluido.
- Que? – dijo Ron dando un salto – Debes estar confundida, quizás solo han estado trabajando…
- Si! Claro! – dijo ella riendo sarcásticamente – Seguro tu trabajas con una tipa, besuqueándote y con la otra mordiéndote el cuello – Hermione se tapó la boca con un puño. A Ron le hervían las orejas. Empezó a moverse a lo largo de la sala.
- Trató de explicarte si quiera?
- Si Hermione como para explicaciones estaba yo!
- Pero él no dijo nada?
- No le di tiempo, le mandé un hechizo cuando no me dejaba salir – Suspiró – aunque debí imaginármelo…
- Por qué lo dices? – dijo Ron ya no aguantando la bronca.
- Pues, porque hace varios días que viene a casa tarde, cansado, apenas hablamos. Solo come y se va a dormir… Desgraciado! Y yo que lo esperaba despierta y con la cena preparada!! - dijo ella llorando – Necesito quedarme aquí. No quiero ir a la madriguera. Yo… no me siento bien. Mamá me haría demasiadas preguntas que no estoy en condiciones de responder.
- No te preocupes – le dijo Hermione – por que no vas a darte un baño? yo iré a prepararte la habitación de huéspedes.
- Ron – su hermano la miró – no quiero volver a verlo.
- No te preocupes, no volverás a verlo, eso te lo prometo – Ginny se acercó y lo abrazó y él como todo hermano mayor le hizo sentir con su abrazo que estaba totalmente protegida. Ginny desapareció de la sala por la escalera y Hermione miró a su esposo.
- Se lo que estás pensando – dijo seria – y te pido por favor…
- Se lo advertí Hermione! – dijo furioso, pero en voz baja – le dije que si la hacía sufrir se las vería conmigo!
- Espera a ver que dice…
- Crees que le voy a dar oportunidad para que hable?
- Es tu amigo!!
- Pero ella es mi hermana, no existe comparación Amor!
- Solo te pido que no te extralimites… Ron… prométeme que…
- No Hermione, Harry Potter es hombre muerto! – Ella lo abrazó – ve a ayudar a mi hermana, no la veo muy bien.
- Por favor Ron!! – lo miró con ojos suplicantes – Piensa bien lo que vas a hacer.
- No te preocupes – le dio un suave beso y esperó que subiera las escaleras. Cuando estuvo seguro de estar solo, levantó el tubo del teléfono y marcó un número. Esperó unos segundo y contestaron- Hola soy Ron. Reunión urgente. Comunícate con Charlie y Bill, y avísale a George. Se trata de Ginny. Diles que nos reuniremos en la tienda pasado mañana. Diles que es de suma urgencia. No te olvides. – Del otro lado asintieron y colgaron. Ron aun molesto colgó el teléfono y se aseguro que esa afrenta a su hermana, alguien la iba a pagar.
Harry llegó abatido a su casa. Pensando que ahí trataría de solucionar todo, abrió la puerta y encontró la estancia a oscuras. Dejó la llave en la mesita de la entrada y arrastrando los pies, llegó hasta el sillón. Allí se sentó y se apoyo en el respaldo. Cerró los ojos y los frotó, tratando de que lo vivido fuera solo una pesadilla y cuando despertara encontraría la hermosa cara de Ginny sonriéndole como siempre. Luego de unos segundos y suspiro mediante, abrió los ojos, encontrándose con los impresionantes ojos verdes de Dobby que lo miraban algo preocupado. Harry trató de articular alguna palabra, pero la angustia le ganó y solo le salió un débil carraspeo. Dobby se restregó las manos, nervioso. Harry tuvo la impresión de que algo malo pasaba, porque esa actitud tomaba el elfo cuando debía comunicarle algo grave.
- Harry Potter! Señor – dijo al fin – Buenas noches…
- Hola Dobby – dijo apenas audible – He tenido un día de…
- Señor… yo debo…
- Ginny? – el elfo lo miró con desesperación, Harry se enderezó y se puso pálido – Esta en el cuarto de Carrie?
- La niña Carrie está durmiendo en su habitación – dijo Dobby y a Harry le pareció que ahora venía un "Pero" y eso no le gustó nada – La señora no está…
- Dejó a Carrie y se marchó? – dijo nervioso y se tapó los ojos- Dijo a que hora volvería?
- La señora no dijo nada, Harry Potter – el elfo bajó la vista – Llevaba una, maleta – Era eso. Harry se dejó caer en la butaca nuevamente y cerró los ojos. Todo había terminado y de la peor manera. Ella no le daría tiempo para explicaciones… ni él las tenía. Suspiró nuevamente y se levantó.- El señor no va a cenar? – dijo Dobby bajando las orejas.
- No tengo ganas ni de respirar Dobby, menos de tragar algún bocado – Sonrió tristemente – Desde mañana creo que seremos tu, Carrie y yo.
- Pero señor…
- Dobby, mañana te explicaré –
- La señora volverá?
- No lo creo… la boda se canceló y ella se fue de la casa. – Arrastraba los pies – dudo que alguna vez quiera volver a verme.
- Pero… qué ha sucedido?
- Ni si quiera yo tengo explicación para lo que pasó Dobby, no puedo…
- Y que pasará con la niña? – Harry se detuvo en seco. Era verdad. Ahora que Ginny no estaba no sabía que pasaría. – Supongo que puedes cuidarla tu?
- Será un honor!! – el elfo hizo una reverencia que hizo que su nariz llegara al suelo – solo hasta que la señora regrese.
- No creo que vuelva… - sus ojos se aguaron – es demasiado orgullosa. Buenas noches Dobby. – Se marchó. Llegó al cuarto de su sobrina y abrió la puerta lentamente. La niña dormía tranquilamente. El se acercó y le dio un suave beso en la frente. Salió del cuarto rápidamente y llegó al suyo, al que hasta esa mañana compartía con ella. No tuvo más remedio que entrar y lo primero que vio fue aquella bata de las ovejas, que le regalara en la pasada navidad. Y sus ojos lo traicionaron y lloró. Tumbado en la cama, lloró por todo lo que había perdido esa tarde, por lo que nunca volvería a tener. Porque si de algo estaba conciente, era del orgullo Weasley, ese que hacía que su amigo se aguantara poco las burlas, y que ella como digna representante de su familia también tenía. Se acostó sin sacarse la ropa. Decidió que mañana no iría a trabajar. Sólo quería morirse.
Hermione se levantó temprano para preparar el desayuno. Y se sorprendió bastante de ver a su cuñada, pálida entrar a la cocina vestida. Ginny se sentó y se puso a mirar a la ventana. No hablaba, Hermione le dio pena verla así, pero pensó que un buen desayuno la animaría. Le acercó una taza de café humeante y huevos con tocino. Ella vio el plato y lo apartó con asco. Solo tomó café, y algunas tostadas.
- Pensé que te quedarías en casa…
- No – dijo tragando con dificultad la tostada – No dejaré que esto me quite lo que mas quiero…- y un sollozo apareció de repente – digo, no dejaré algo por lo que me he esforzado solo por un desengaño amoroso – pero sus ojos decían lo contrario. Ella quería morirse.
- Pero deberías tomarte el día!
- No dejaré que esa Romilda Vane piense que me ha perturbado Hermione – dijo y una lágrima resbaló por la mejilla.
- Fue con ella?
- Si, y con… Rachel…
- Esa también? – dijo sorprendida – Harry está…
- No quiero hablar de ese infeliz! – dijo cortante – si estás lista, vamos al ministerio, tengo muchas cosas que hacer…
- Yo, iré un poco mas tarde, los niños… debo prepararlos para la escuela…
- Claro! Lo olvidé, como yo… - se calló. Recordó a Carrie y un nudo apareció en el estómago – No debí tomar un café tan cargado…
- Debes ir al médico… - dijo mirándola preocupada.
- Sólo porque ayer en la mañana comí una bolsa de brujas fritas! – sonrió – no tengo remedio.
- Tu mamá… está algo afligida... y tu padre…
- Ron les dijo?
- Aha! – dijo ella tomando un sorbo de café – están angustiados por ti, y me hizo jurar que te diría que eres bienvenida en la madriguera…
- Yo… me iré desde el trabajo – suspiró – tengo que… buscar el resto de mis cosas en casa… su casa – dijo algo apagada.
- Si quieres puedo buscarlas yo a la hora del almuerzo…
- Lo harías por mi? – Hermione asintió – Gracias… Bueno me voy… deséame suerte, y que no me lo encuentre.
Ginny sentía que todo el mundo la miraba apenas entró al ministerio. De seguro la noticia se había corrido rápidamente, y no dudó que la muy maldita de Romilda Vane, había prendido la mecha de este infierno que le tocaría vivir cada vez que llegara a su trabajo. Subió lentamente al elevador tratando de serenarse. Una vez que se cerró la puertilla dorada, sintió su estómago como un volcán a punto de erupcionar. Unido a la rabia que la mareaba. Dos pisos mas y lo veré, un piso mas. Respiró profundamente, tratando de alejar el malestar que la agobiaba. Cerró los ojos tratando una vez mas de serenarse, pero la voz que se escuchaba en el ascensor hizo que, la sangre le fluyera al cerebro a una velocidad increíble."Segundo piso, Departamento de Operaciones Mágicas Especiales, que incluye el Departamento contra el Uso Indebido de la Magia, El Cuartel General de Aurores, y los servicios Administrativos del Wizengamot." La portilla se abrió y ella contó hasta tres antes de salir. Y una vez fuera del elevador, tuvo la sensación de ser un imán. Pero en vez de atraer los metales, atraía las miradas. Todos, a medida que pasaba le daban un vistazo y murmuraban con el de al lado.
En la puerta del cuartel la esperaba su padre. Esto lejos de confortarla, le hizo caer todo mecanismo de defensa que había logrado levantar desde que entró al piso.
- Hola Princesa! – dijo su padre con una amplia sonrisa en los labios.
- Papá! – dijo ella y lo abrazó con fuerzas.
- Sabía que hoy vendrías- dijo dándole un beso en el cabello – Una Weasley no se deja vencer por las vicisitudes!
- Creeme papá que estoy a punto de desfallecer.
- Tómalo con calma…
- Parece que todo el mundo ya lo sabe! – suspiró y sus ojos se aguaron.
- Que no te apene – dijo su padre limpiándole las lágrimas con sus dedos – tu no has hecho nada malo. Son ellos lo que tienen que tener vergüenza… Hablaré con Harry.
- Por favor papá, no!
- Es mi deber de padre… - dijo serio – y no lo discutiré contigo! Te encuentras bien? – dijo al cabo de unos segundos, al verla tan pálida.
- Si, papá- dijo tranquila – es la situación, apenas probé bocado.
- Te dejo hijita – le dio un beso en la frente – Valor y ánimo! Quieres almorzar conmigo hoy?
- Bueno, invitemos a Hermione también!
- Hecho! Será un almuerzo muy bueno – sonrió – tendré frente a mi a las dos mujeres mas hermosas del ministerio! –Ginny sonrió y se alegró de haber visto a su padre. Aunque una vez que se fue, se derrumbó contra la pared. Y se juró que no volvería a dejar de comer por alguien que no valía la pena. "Esos mareos desaparecerán apenas comas Ginny". Volvió a contar hasta tres y entró a la oficina. Todos alzaron la vista y se sorprendieron de verla ahí, después de los hechos que una muy zorra había desperdigado por todo el ministerio.
- Buenos días! – dijo ensayando una amplia sonrisa. Todos la miraron y le sonrieron.
- Buenos días Ginny!! – dijeron algunos.
- Estás bonita hoy!! – dijo uno y todos lo miraron raro, y él se encogió de hombros, causando la sonrisa de la pelirroja.
- Bueno, Gracias! – dijo y se sentó – aunque todavía no puedo decir que estoy abierta a nuevas relaciones! – los demás rieron algo contrariados y siguieron las tareas. Ginny se sacó la capa y la acomodó cerca de su escritorio. Fue cuando la calva y morena cabeza de Kinsley Shacklebolt se asomó por su oficina y la miró
- WEASLEY! – gritó e hizo dar un brinco a Ginny en la silla – ven un momento por favor! – De mala gana Ginny se acercó a ese lugar, y recordó lo que vio la noche anterior y unas tremendas ganas de vomitar le volvieron. Entró a la oficina – te encuentras bien?
- Por qué todo el mundo me pregunta eso? – dijo enojada.
- Es que estás algo pálida!
- Bueno no he comido bien…
- Si… he oído algo…
- Mire, yo no quiero hacer de esto una telenovela muggle.
- Eh?
- Olvídelo – resopló – para qué quería verme?
- Se me hará algo complicado…
- Va a despedirme?
- Por qué piensas eso? – Ella se encogió de hombros – Mira, se lo que ha pasado, pero tengo la obligación de pedirte que no quiero problemas de índole personal que interfieran en tu trabajo.
- No tengo la menor intención de que eso suceda…
- Lo digo porque Harry…
- Ni me lo nombre, señor – dijo cerrando los puños.
- Ves lo que digo? Se hará difícil que ustedes trabajen aquí juntos… y también está el hecho de que Vane…
- Esa zorra… - murmuro Ginny
- Te conozco desde niña Weasley – dijo él en tono paternal. – No te rebajes a …
- Mira Kinsley – dijo seriamente – yo no voy a empezar algo. Pero no puedo prometerte que no haré nada si esa me provoca. Con respecto a Harry – suspiró – no quiero tener ningún contacto con él – Lo miró - te rogaría que no me pongas en misiones junto con Potter. No…
- Está bien – dijo – es lo justo. El no vendrá a trabajar hoy.
- Cobarde… - Kinsley se movió incómodo.
- Si, como te decía, no vendrá a trabajar, así que hoy estarás tranquila. Aparte tengo para ti una misión. La aceptas
- Tengo que…
- Es de varios días – ella sonrió – te hará bien salir un poco, descomprimir el ambiente.
- Súper – dijo poco entusiasmada - dónde es?
- Es en Escocia – Le dio unos papeles – Allí te encontrarás con una vieja amiga metamorfaga!
- Tonks?
- Si ella vive ahí con Lupin, parece que el viejo lobo consiguió trabajo y bueno, extraño a ese elemento – dijo suspirando – era algo torpe pero muy buena.
- Está bien Kinsley – se levantó – y gracias por comprender…
- No quiero perderte. Eres demasiado buena en esto – ella sonrió satisfecha, salió del despacho y la sonrisa se le desapareció cuando vio a Romilda Vane, sonriendo en su escritorio, contándole a otra zorra igual que ella los pormenores del encuentro con Harry. Ella respiró hondo y decidió mantener la mirada en alto, pasando por el lado de la mujer sin siquiera mirarla. Romilda hablaba en un tono más alto para hacerla perder el control, pero parecía que Ginny estaba practicando algún método de sordera momentánea, porque no la escuchaba. Se sentó en su escritorio y abrió el paquete que le dio su jefe. Tenía detallado la misión, los días y lo que debía hacer en Escocia.
- Harry es un hombre insaciable!! – sus ojos se pusieron rojos de la bronca y trató de concentrarse en la misión – si tu lo vieras! – rieron. La voz de la mujer era cada vez mas alta y todos la miraban – Pareciera que en meses no ha disfrutado de buen sexo – y reía – Ginny volvió a la misión " reunión con la auror Nimphadora Tonks, para tratar de encontrar la guarida donde posiblemente se encuentren algunos mortífagos… - y personalmente creo que lo he dejado medianamente satisfecho, porque ha quedado rendido!
- De verdad? – dijo la otra chica sorprendida y colorada – pero no estabas con otra mujer?
- Rachel! – dijo riendo – si, Harry la llamó, dijo que extrañaba estar con mujeres de verdad. Pobrecito, parecía un sediento en medio del desierto al que le ofrecen un trago de agua…- rió y como no consiguió hacer perder el control a Ginny, decidió molestarla directamente – Escuchaste eso Weasley? – los demás miraron esta vez con mas atención, porque la pelea se daría abiertamente. Ginny dejó de leer los pergaminos y la miró. Estaba mas pálida, pero no dejó de mirarla, luego sonrió malignamente.- Yo le ofrecí…
- Si, claro, Vane - dijo con la voz mas dura que pudo encontrar – Que otra cosa puedes hacer tu que no sea ofrecerte! – y volvió a los papeles. Los demás dijeron UHHH!
- Qué dijiste? – se levantó. Ginny seguía con la vista en los papeles. – Te hice una pregunta infeliz!
- Vaya Vane!!- dijo y rió sarcásticamente – es que no puedes encontrar otro calificativo para ofenderme?
- Se me ocurren varios…
- Vamos empieza…
- Estás dolorida porque Harry te adorno la cabeza? – Ginny cerró los puños, arrugando el pergamino – Te lo dije, él nunca cambiará, él es así…
- Por supuesto que él es así, Vane! – dijo ella tranquila – Por eso recurre a las prostitutas con las que se acostaba antes, tu sabes las descartables! - Romilda se acercó con la varita levantada y Ginny se puso de pie sacando la varita de su chaqueta, dándole un empujón al escritorio de tal manera que fue a para bien lejos, dejando el tendal de pergaminos por el suelo. Los demás se hicieron a un lado, el duelo finalmente se llevaría a cabo.
- Qué tratas de decir?
- Es que además de zorra, eres estupida? – rió Ginny – tu crees que ganaste la guerra? Crees que por alguna razón ganaste en esto? – la risa fue mas fuerte – Si, podrás haberte salido con la tuya de separarnos, pero crees que tienes alguna posibilidad con él?
- El entenderá…
- Eres una tonta!! – rió – te regalaste como la zorra que eres, te pusiste en evidencia delante todo el ministerio, comentando tu gran hazaña. Y todo para qué?
- El regresará a mi! – dijo, y un rayo rojo partió de la varita que Ginny alcanzó a desviar – Te dije que no te interpusieras entre él y yo.
- Si, pero solo voy a decirte una cosa… ayer fui yo… pero que te hace pensar que mañana no sea alguien mas? Y tu como quedaste en esto? COMO LA VULGAR REGALADA AL QUE TODO EL MUNDO RECURRIRÁ CUANDO TENGA NECESIDADES SEXUALES!!!
- CÁLLATE!
- NO VOY A HACERLO! – dijo ella dejando salir el odio que tenía desde la tarde pasada – VENGAN TODOS!! CUALQUIERA QUE TENGA GANAS DE TENER SEXO, PASEN A LA OFICINA DE ROMILDA VANE QUE ELLA DE FORMA GRATUITA LES HARÁ EL FAVOR… -las risotadas de la mayoría de los aurores se dejó escuchar, de modo que Romilda con lágrimas en los ojos le lanzó a Ginny un hechizo que le dio en el brazo y la lastimó. Ginny lejos de amedrentarse, la desarmó dejándola tirada contra un armario. Se acercó ciega, dispuesta a comérsela viva, pero recordó no hacer líos, se lo había prometido a Kinsley. Hablando del jefe de aurores, este salió al oír los gritos y risas y se dio con semejante espectáculo. Escritorios derribados y dos aurores, una con la varita en alto y herida en el brazo y la otra desarmada tirada contra un mueble.
- Que diablos pasa aquí! – rugió.
- Nada Kinsley – dijo Ginny, con voz inocente – solo diferencias de criterios – movió su varita y acomodó rápidamente su escritorio.
- Vane!
- Señor… yo – dijo la otra tratando de levantarse rápidamente.
- Acompáñame al despacho, Ahora! – luego miró a Ginny.
. Weasley…
- Me iré inmediatamente señor – sonrió – la misión, recuerda?
- Si, claro… pero antes pasa a curarte esa herida. Se ve fea.
- Lo dice por esto? – él asintió – Ah solo es el rasguño de una zorra barata – Y se fue, no viendo como Kinsley se agarraba la cabeza.
Nota de la autora: y bien… no fue tan Wow el enfrentamiento, pero creo que Ginny dejó muy mal parada a esa Romilda…
Se descubrirán algunas cosas que hacían pensar que Harry era un desgraciado… La habrá engañado realmente?
En el próximo capitulo, los hermanos de Ginny le harán ver a Harry, que con un Weasley no se juega…
FElices fiestas!! vuelvo despues de fin de año!!
SAludos Silvia
