Hola a todos!! Espero que algunos todavía queden en pie… por los festejos, y que algunos tengan que quedarse en casa en vacaciones… (Esto lo digo con rabia porque no puedo salir a ningún lado de vacaciones!!)
Capitulo dedicado a lord Xolur, que me pidió expresamente que Harry sufra y que le den lo que se merece por hacer sufrir a su pelirroja (La de Lord Xolur)
Los dejo con el capitulo… espero que les guste….
Capitulo 20
Y una bonita lápida adornará tu tumba
Harry durmió toda la noche y parte de la mañana. Y el resto del día lo pasó en la cama. Tenía demasiado cansancio, aunque no entendía el por qué puesto que , no había tenido ninguna misión y mucho menos había estado entrenando, pero así y todo sentía que su cuerpo pesaba una tonelada cada vez que se levantaba para lo único que hacía, ir al baño y nuevamente volver a la cama. Trataba de pensar por que. Por que había pasado lo que había pasado, por que ella lo encontró en esa incómoda situación, y se fue, sin tiempo a explicarle nada. Y lo peor de todo es que a medida que la mañana pasaba, menos entendía el proceder de aquellas dos desgraciadas. Pero ya no había tiempo para explicaciones. Así viniera el mismísimo Merlín desde su tumba y le explicara a Ginny, ella se quedaría con la versión que vio, a la que le cuentan. Suspiró resignado y se secó la enésima lágrima que resbaló por su cara. Dobby se acercó al mediodía para llevarle algo de comer, pero no quiso probar bocado. Quizás si tan solo dejo de comer desaparezca. Golpeó con rabia la cama maldiciendo el momento en que Rachel vino a felicitarlo por su matrimonio y él la dejo pasar… Después no tenía registro de que había pasado, era como si un manto oscuro se posara en su memoria, no dejándolo recordar. De lo que si estaba seguro, es que nunca bajo ningún concepto, engañaría a Ginny.
A eso de la una de la tarde, se escuchó el timbre de la puerta, sacándolo de su ostracismo. Rápidamente se sentó y refregó los ojos. Miró el reloj, y se preguntó quien podría ser. "No, ella de seguro no es" Se dijo abatido, pero así y todo se levantó y salió del cuarto. Hubiera sido mejor que fuera Voldemort el que llamara a la puerta, con una varita en la mano haciendo el hechizo avada kedavra, que ver la cara que le hizo Hermione, cuando llegó a la sala. Su mejor amiga, conversaba con Dobby cuando levantó la mirada y lo vio. Un sentimiento de furia le vino a la cabeza, pero se disipó al verlo tan demacrado. Pero aun así no le perdonaría lo que hizo. Dobby al verlo desapareció.
- Hermione… - dijo con voz muy queda.
- No vengo a pedirte explicaciones, ni las quiero – dijo seria – Ginny me pidió que viniera por sus cosas – Harry la miró con los ojos acuosos, pero no dijo nada y bajó la vista. Hermione, hizo el intento de ir a abrazarlo, pero se quedo quieta.
- Yo…
- Te lo dije… - él levanto la vista – un día, la absurda vida que llevas, te haría perder todo… - chasqueó la lengua – ahí tienes los resultados…
- Ella está bien?
- Si… dentro de lo que se puede – suspiró – lo ha tomado bien.
- Yo… no se lo que pasó – dijo algo confundido.
- No lo sabes? – dijo ella algo incrédula – cielos es la peor excusa que te he escuchado en años de farra, Harry! – dijo ella saliéndose de control – supongo que ahora pagarás las consecuencias.- él la miró – Ron va a matarte!
- Es lo que me merezco… - se sentó en el sofá – Sus cosas…
- Ella me pidió que las buscara, si no te importa, le pediré a Dobby que me ayude.
- Dobby! – el elfo se apareció.
- Ordene amo – hizo una reverencia.
- Acompaña a la señora… viene por las cosas de Ginny
- Pero ella no volverá? – dijo el elfo moviendo las orejas.
- Yo… no, Dobby. Ayuda a Hermione – El elfo hizo una reverencia y le hizo señas a Hermione para que lo siguiera. Al cabo de media hora, La castaña se aparecía nuevamente por la sala con una maleta, y varios libros. Harry se levantó y fue hacia un mueble, abrió el cajón y saco un pequeño libro de cuero.- Lleváselo, es su agenda. - Hermione lo tomó y lo puso en su bolso, sacando luego un pequeño estuche.
- Te devuelve esto – dijo ella y se lo dio. Harry lo tomó temblando. Era el anillo – y…
- Ella está trabajando? O está en tu casa?
- No quiere verte…
- No voy a molestarla Hermione – dijo sereno – solo quería saber…
- Vivirá en la madriguera – tomó la maleta – luego que vuelva de su misión.
- A donde…
- A Escocia… tiene una misión con Tonks…
- Entiendo.
- Adiós Harry.
- Tu también me dejas? – dijo, y la miró.
- Yo… diablos Harry! –largó la maleta – Eres un estupido!! – y le dio un bofetón. Harry no hizo nada por defenderse – Es que no te lo dije? Que Ginny era distinta? Y tu… me dijiste que la amabas!
- Es cierto, y tu lo sabes bien…- dijo y se abandonó en el sillón – Nunca… le haría daño, nunca Hermione, yo no se…
- Si lo sabes… siempre fuiste así, Harry. Siempre aprovechas tu oportunidad para estar con otras mujeres…
- Pero yo no quería!
- Si, y yo soy una veela!- dijo sarcásticamente.
- No te burles, yo la amo – bajo la mirada
- No me pidas que te entienda! – se acercó y le tomó las manos – estoy entre la espada y la pared. Si Ron sabe que te dirigí la palabra… El está furioso contigo. No tardará en buscarte…
- Ojala me mate – dijo – Ojala lo haga…
- No lo hará… solo te dejara marcas…- Harry sonrió amargamente – Tengo que llevar esto a la madriguera.- Le dio un beso en la mejilla – que Merlín te ayude Harry. Ya veré como puedo…- no dijo nada mas. Su amigo estaba mal. Pero no podía darle ánimos, estaba a favor de Ginny, sabiendo como era Harry con las mujeres… Pero algo no cuadraba. Si Harry fue infiel y con dos mujeres y si Ginny lo vio, supuestamente al Harry fiestero no le hubiera importado perder una mujer. Por que se encontraba así, hecho un guiñapo? Y si Ginny no le importara, por que montó semejante espectáculo en la madriguera, para luego engañarla así? Algo no encajaba en este rompecabezas, pero no dijo nada. Seguramente era el producto de su mente tratando de encontrarle una solución a esto. Se convenció que en algunas ocasiones los hombres se dejan llevar por sus hormonas y no miden las consecuencias. Saliendo de la casa de Harry, y tratando de no pensar en las dudas que le vinieron a la cabeza, desapareció en el jardín.
Después de dos días de estar en la cama, deprimido, y luego de una carta del mismísimo, Kinsley que lo instaba a presentarse al trabajo, Harry no tuvo otra opción que volver al ministerio. Apenas se bañó, no se rasuró, no le importaba su imagen en esos momentos. Se vistió de mala gana y sin desayunar, salió en la fría mañana de principios de noviembre. Se apareció en el hall de entrada. Nada mas mover un pie hacia el elevador, todas las miradas aparecieron hacia el lugar donde la antes elegante figura, ahora devenida en un desaliñado Harry estaba. Murmuró un buenos días y se metió rápidamente en el elevador. Cada vez que paraba en algún piso resoplaba fastidiado, por las miraditas, coquetas de las más jóvenes o por los chasquidos de lenguas que las brujas más viejas, le hacían. Suspirando aliviado, llegó al segundo piso y se desapareció en la oficina de aurores. Miró hacia el escritorio de Ginny y lo vio vacío. Su estomago se retorció. Los demás levantaron la vista para verlo. El solo movió la mano y murmuro un, buenos días. Varios aurores novatos, lo saludaron sonrientes. Sin duda lo creían un dios. Claro, la versión de que había estado con dos mujeres… Suspiró y miró hacia un costado donde una bruja, se acercaba sonriente y a punto de abrazarlo, fue cuando la vio bien… Rápidamente se la quitó de encima con desprecio y la miró. Ella estaba colorada por el desaire, pero aun así, quiso tomarlo del brazo, él le tomo la muñeca y la acercó. Y con una voz rabiosa se dirigió a ella y Romilda abrió los ojos espantada.
- Supongo que estás contenta! – dijo apretando los dientes, los demás aun así, pudieron escucharlo.
- Harry…
- Te saliste con la tuya. Muy bien Vane, ella me dejó.- Respiró entrecortado – no se lo que hiciste, y no entiendo por que la estupida de Rachel se prestó para tu juego, pero no te cruces en mi camino cuando lo averigüe.
- Yo, nada… Harry te juro que fue algo…
- No me jures nada! – dijo perdiendo la calma. La soltó y luego miró a todos los que estaban ahí. – Escúchenme bien, todos. Me imagino que ya saben los penosos acontecimientos de hace algunos días – todos bajaron la cabeza – No volveré a repetirlo, así que escuchen bien. No quiero que bajo ningún motivo, vuelva a hablarse del tema, en frente de… Weasley y mucho menos delante mío, entendido? – los demás asintieron – en cuanto a lo que dijo esta mentirosa… ya me encargaré yo de desmentirlo, por lo pronto… aléjate de mi vista! – Kinsley entró en la oficina.
- Harry – dijo alegremente y al ver la cara de los demás se puso serio – bueno… que están haciendo, pónganse a trabajar!! – se acercó al joven que tenía una mirada de odio hacia Romilda – Harry necesito que hablemos – él asintió y lo siguió a su despacho. Kinsley lo invitó a sentarse y cerró la puerta, haciendo un encantamiento silencius.
- Que necesitas Kinsley?
- Yo… - dijo y se sentó – Quiero saber como estás, muchacho – lo miró y se arrepintió de preguntarlo. Harry estaba demacrado, y ojeroso, tenía una barba de días y su cabello desordenado, daba el aspecto de un reo de Azkaban.
- Aquí me ve – dijo serio – respiro.
- Ah - y bajó la mirada – Yo se que debes estar algo…
- Que es exactamente lo que deseas Kinsley… no soporto la gente que da rodeos, dime. – dijo impaciente.
- Es que… yo quisiera… hablé de esto con Weasley – él lo miró – Y ella me ha prometido que no …
- Yo no tengo intenciones de armar escándalo en mi trabajo, si es lo que te preocupa Kinsley – dijo Harry, que había adivinado el por que de la entrevista – Si es por eso que me llamaste aparte…
- Si, es que lo de hace un momento…
- Solo quise poner las cosas en claro, y terminar con los cuchicheos de oficina – se enderezó en la silla – Particularmente no me interesan, pero si Gin… Weasley trabajará aquí, ella no tiene la culpa…
- Si, ella trabajará aquí, lo que me deja otro asunto para hablar.
- Te escucho.
- Ella no hará escándalos, mientras Romilda no la moleste – Harry sonrió – Ya se vieron esa dos y déjame decirte que Romilda quedó muy mal parada.
- Se enfrentaron? – dijo preocupado.
- Si, no me hubiera gustado toparme con Weasley… madre de Dios!! Estaba transformada, pero así y todo supo controlarse y solo la tiró sobre un armario… - rió.
- No es gracioso – dijo serio – Si te molesta mi presencia, y para ella soy… puedo renunciar… siempre está que puedo ser jugador de Quiddich… me ficharon los Cannons por las dudas…
- Estás completamente chiflado? – preguntó alarmado – Como le dije a Ginny tu eres un excelente auror Harry, y por nada del mundo te perderé.
- Solo decía…
- Que hay del ascenso?
- Yo… no estoy seguro ahora.
- Por que?
- Antes tenía un motivo… ahora yo…- bajó la vista cuando su voz se quebró.
- Es verdad?
- No se que sucedió… No puedo hablar de eso ahora, es muy confuso todo.
- Bueno ya se aclarará todo Harry, si ella te quiere…
- Parece que no conoces como son los Weasley – sonrió amargamente.
- Aun está en pie la oferta Harry – dijo serio – Sabes que ser jefe de la brigada de aurores… digo no te has pasado todos estos días hasta tarde en la noche repasando y estudiando, y ayudándome solo para nada.
- Si, lo sé.
- Tendré que dejar la brigada dentro de tres meses Harry… para ese entonces debes estar preparado… Quiero a los mejores conmigo.
- Así que Director del Área de Seguridad Mágica Ministerial, eh? – dijo sonriendo.
- Aha – dijo orgulloso.
- Estarás a unos pasos de la oficina de Scrimgeour, supongo.
- Supones bien. Y quiero tener al jefe de aurores mas joven y competente!
- Como si al que suplantara fuera un inepto… - dijo burlón.
- Todavía soy tu jefe eh? – rieron – entonces, aceptas?
- Está bien… -dijo suspirando – Ahora debo seguir una investigación…
- Si, ve hijo – Harry se levantó y salió del despacho. Los demás que estaban en grupos comentando con las cabezas bien juntas al verlo se separaron alarmados. Harry los miró.
- De ninguna manera estábamos hablando de ti, Harry! – dijo uno, siendo golpeado en las costillas por otro… - Harry rió.
- Solo por hoy muchachos, mañana no seré tan complaciente… y se sentó en su escritorio…
Al mediodía, una pequeña lechuza, revoloteaba por la oficina y fue a parar al escritorio de Harry. Este enfrascado en un pergamino, se sobresaltó al sentir el golpe y ver como la lechuza en su descontrolado aterrizaje, volteaba un frasco de tinta, manchándolo todo –
- Pig? – dijo sorprendido – el animalito llevaba en la pata un pequeño pergamino. Harry sintió un nudo en el estomago. La lechuza de su amigo, se movía de un lado al otro y no lo dejaba desatar el mensaje. "Era de esperar" pensó "Ron no dejaría las cosas tan tranquilas. Me comerá vivo".
- Harry quieres que limpie ese desastre? – dijo un chico señalando los manchones de tinta que estaban sobre el escritorio.
- No, Frank –dijo moviendo la varita – yo lo haré. Fregotego! – y las manchas desaparecieron dejando todo reluciente. Tomó el pergamino y lo leyó: "Si tienes todavía dignidad, te espero en el campo de Quiddich de los Chuddley Cannons, el jueves a las seis de la tarde" – Es oficial – dijo casi en un susurro – estoy muerto! – Dio vuelta el pergamino y tomando la pluma, la mojó en la tinta y respondió. "Estoy dispuesto a recibir mi castigo. Estaré allí en punto para las seis". Ató el pergamino a la pata de Pig y la lechuza remontó vuelo, perdiéndose por los pasillos. Harry se recostó sobre el espaldar de su butaca y suspiró. Si tenía suerte, Ron le simplificaría las cosas y lo mataba. La muerte era mejor que verla y no poder hacer nada.
El jueves por la tarde, Hermione vio a su marido más nervioso que nunca. Se movía de un lado al otro y miraba insistentemente su reloj. Esto le pareció extraño, porque su marido nunca fue de estar pendiente de la hora. Era como si él esperara algo, una señal, y luego de pensar esto, el teléfono celular de Ron sonó, haciendo sobresaltar al pelirrojo. Atendió rápidamente, alejándose de su mujer. Hermione lo oyó decir "Todo preparado? Bueno te veo en ese punto…" y luego miro la hora "Ya es hora… me aparezco inmediatamente" colgó el teléfono y lo metió al bolsillo de su chaqueta.
- Hermione… salgo un minuto… - dijo y su voz se quebraba – no me esperes a cenar.
- Dónde vas Ron?
- Yo… tengo entrenamiento… eh – bufó – me esperan…
- Un momento!! – dijo Hermione – desde cuando tienes entrenamientos por la noche? – lo miró – Con quien te vas a encontrar?
- Yo… con mis hermanos – dijo rojo – es un pecado acaso? – Y Hermione lo supo, y se tomó la boca con la mano.
- No se te ocurra Ron! – él la miró.
- De que hablas?
- No te atrevas a lastimarlo! El… no se… Harry… - su marido la interrumpió.
- Es que acaso piensas defenderlo?
- No, pero tampoco es que…
- El sabe que quiero hablar con él… sabe lo que le espera… Quiero respuestas! Por favor Hermione no te metas, ella es mi hermana!
- Vas solo? – dijo ella. El miró al suelo – Ron te hice una pregunta!
- Si… - dudó – por supuesto.
- No te creo!
- Me tengo que ir…
- Ron, te arrepentirás de lo que haces….
- No lo creo – le dio un beso y desapareció.
Harry miró el reloj pulsera que le regalara Ginny para navidad y vio que era la hora señalada. Su rostro se mostraba impaciente. Ya no había rastro de esa barba que lo hacía parecer un vagabundo, pero aun lo acompañaba el pálido de su piel y las ojeras. Hacía media hora que estaba parado en el centro del campo de Quiddich de los Chuddley Cannons, equipo donde jugaba Ron. La ansiedad lo había hecho llegar temprano. Suponía que Ron, lo había citado ahí para batirse a duelo con él. No le importó. Si eso hacía a Ron sentirse bien, bueno que mejor… Sentía una punzada en el estómago. Sabía que enfrentarse con su compañero de la vida, significaba el fin de su amistad. Y con esa ruptura, venía la separación de Hermione. Ahora si, estaría solo en el mundo… Solo con Carrie, y rogó no quedar tan estupido con la paliza que le propinaría su amigo, para poder cuidar a su sobrina. Por que una cosa era seguro, si Ron lo atacaba, no se defendería. Sintió un pequeño crack y se dio vuelta, viendo la mirada de odio de su amigo. Sus ojos azules lanzaban chispas. Harry lo miró seriamente. Ron fruncía los labios, tocando su varita. Instintivamente Harry hizo lo mismo pero no la sacó.
- Ron – dijo en un susurro.
- Potter – dijo su amigo fríamente. Harry sintió un dolor intenso –Te lo dije… pero parece que no comprendiste el mensaje.
- Yo… solo quiero que sepas…
- Me importa muy poco lo que tengas que decirme Potter. Mi hermana quedó destrozada por tu culpa…
- Déjame que yo… - no pudo decir mas, porque varios cracks rompieron el silencio del estadio y Harry levantó su varita en defensa. Se vio rodeado de todos los hermanos Weasley. Y sonrió.- Debí suponerlo… - agregó luego, abatido.
- Si, debiste hacerlo Potter – dijo Fred – estás sorprendido?
- No – dijo sereno y bajó la varita. En un principio pensó que podría ser atacado por mortífagos, pero ahora, que sabía quienes estaban ahí, él no lastimaría a su familia – Estaba esperando esto…- ellos se miraron confundidos, pero no dejaban de apuntarlo con las varitas.
- Así que lo esperabas… – dijo Charlie – bueno mejor para nosotros.
- No puedo creerlo Harry – dijo Bill – Te aceptamos en nuestra casa, fuiste como familia para nosotros – él sintió que iba a desfallecer – y así nos pagas!
- Te dimos nuestro mejor tesoro! – dijo George – nuestra hermana y que nos devolviste a cambio? – De su varita salieron chispas rojas – un alma en pena.
- Pero Hermione me dijo que estaba bien! – dijo angustiado.
- Así que Hermione te dijo eso? – preguntó Ron – Pues se equivocó! Yo te lo dije Harry, aun considerándote como te consideraba, mi hermano, te lo advertí, si jugabas con ella te las verías con nosotros.
- Lo sé! – dijo perdiendo el control – Es por eso que estoy aquí! No escapo a lo que me toca!
- Ah, Claro! – dijo la voz de…Percy? Harry lo miró extrañado. Que hacía Percy ahí? – Acaso ahora piensas ablandarnos con el cuento del elegido que nos salvo de… tu sabes quien?
- Y qué diablos haces tu aquí eh? – dijo furioso – Es que no se te cae la cara de vergüenza? Después de todo lo que hiciste?
- Es mi hermana también… – dijo algo rojo.
- Pues te hubieras acordado de eso cuando la desairabas, o acaso te olvidaste de tu actitud? – y Percy movió la varita.
- Eso está en el pasado… ahora te toca sufrir… "niño que murió en manos de los Weasley!!" – sus hermanos lo miraron raro.
- Nadie va a morir ahora, Percy! – dijo Charlie, torciendo los ojos – solo le enseñaremos a este idiota que con nuestra hermana no se juega!
- Yo no estuve jugando con tu hermana!- dijo Harry y sus ojos se aguaron.
- Vas a llorar Potter? - Dijo Ron. Eso dolió, que su amigo, se burlara le dolió muchísimo y lo miró. Ron pareció entender todo lo que decía esa mirada, así que la esquivo rápidamente, tragando saliva – Terminemos con esto!- Harry comenzó a mirarlos uno a uno, paseaba la vista por todos sus amigos, se preguntaba quien podría ser el primero en atacarlo. Los Weasley pensaban que estaría pensando Harry. Tenían todos los sentidos puestos en el joven de cabello negro que los miraba detenidamente. Sabían que estaban frente al mejor auror del ministerio, así que debían ser rápidos.
- Bueno, estoy esperando… - dijo Harry en un arranque de valentía. Ron movió un poco la mano y él se dio vuelta inmediatamente, con la varita apuntando a su amigo, pero fue Percy él que lanzó el hechizo.
- Expeliarmus! – la varita de Harry voló lejos. El miró al mago y sonrió – No te hechizaremos Potter… – dijo sonriendo –
- Y que harán?
- Te romperemos la cara a golpes… – dijo Charlie y fue el primero que se acercó y le dio un golpe de puño que lo tiró al suelo. Harry, quedó un rato tratando de centrar los ojos, sin duda trabajar con dragones requería cierta fuerza, que Harry la sintió, y mal. Su boca comenzó a sangrar. Pero se levantó y escupió sangre. Los miró y no dijo nada. Solo atinó a sacarse la chaqueta y así como si nada, se quitó los anteojos y el reloj.
- Esperen, no quiero que se rompa… es lo único que me queda de ella – Ron se acercó con una rabia tremenda y le dio otro puñetazo, comenzando una de las peores palizas que Harry podría recordar, eso, si los hermanos Weasley no lo descerebraban antes.
Hermione estaba algo preocupada, Que Ron haya salido así, a vérselas con Harry la tenía nerviosa. Le gritó a sus hijos y los mandó a la cama, sin dejar de sentir remordimientos, cuando su hijo mayor la miraba con lágrimas en los ojos, sin comprender el por qué del proceder de su madre. Bajó nuevamente a la sala y adoptó la actitud de Ron, moviéndose de un lado al otro. Observó el reloj de pared… eran las 6:50 y de su marido ni señales. Tembló. Si se batían a duelo, Ron terminaría mal. Es que nunca pudo ganarle a Harry. Era demasiado bueno y Hermione dudaba de que Ron ganara un duelo frente a su amigo, aun bebiendo Félix Felicis, la poción de la suerte liquida. De pronto tocaron insistentemente el timbre de la puerta. Hermione corrió a ver. "No es él, porque Ron no tocaría, a menos que haya quedado malherido y Harry lo traiga inconsciente." Pensó y su corazón comenzó a latir furiosamente. Abrió la puerta y vio la figura del señor Weasley, que visiblemente nervioso, entró a la casa. Hermione se sobresaltó, de seguro, pensó a Ron lo llevaron a San Mungo.
- Hermione… hija – dijo él y metió las manos en los bolsillos.
- Lo sabia, lo sabia!! – dijo ella descontrolada y comenzó a chillar. El señor Weasley la miró raro – Se lo dije, que Harry es… pero el no entendió!!
- Calmate Hermione…. Yo estoy buscando a Ron – ella dejó de llorar de pronto y lo miró.
- No está en San Mungo?
- Por qué debería estarlo?
- Bueno…
- Hermione – dijo Arthur y la tomó de los hombros – Dónde esta Ron?
- El fue a encontrarse con Harry…
- Me lo temía – dijo nervioso.- Están locos, esos hijos míos… todos locos!!
- Perdón Arthur… dijiste todos? – Preguntó Hermione. El asintió – Pero cuando dices todos…
- Hasta Percy – Hermione se tomó la cara. Sabía que su amigo no tendría chances, aun siendo tan bueno en defensa.
- Pero es que están locos! Todos ellos contra el pobre Harry!!
- Molly está muy preocupada. Piensa que van a matarlo… Necesito saber donde están… quizás llegue a tiempo...
- Ron no me lo dijo… - luego se calló – Espera… Ron no es tan listo, creo que sé donde está…
- Dímelo por favor… quizás…
- El dijo que iría a entrenar… creo que está en el estadio de los Chuddley Cannons!
- Entonces allá me voy! – y diciendo esto desapareció. Al instante apareció en el centro del estadio, donde vio un tumulto. Sin dudas eran ellos. Su corazón dejó de latir una décima de segundo - Charlie, Percy, Bill, Fred, George, Ron!!
- Papá!! – dijeron ellos. Arthur llegó hacia el pequeño círculo que formaban las cabezas pelirrojas y los empujó. Fue cuando exhaló el poco aire que le quedaba de la maratónica corrida. Y miró hacia abajo. Estaba bastante oscuro pero logró ver un bulto tirado en el suelo. Sacó su varita y susurró "Lumos". Y abrió los ojos.
- Que demonios han hecho?
Notas de la autora: espero que haya complacido a Lord Xolur, por semejante paliza… aunque ya verán como quedó Harry… Me dolió mucho escribirlo, pero estaba enojada con mi novio… (En la época en que lo escribí claro!!) Y como dicen en mi clase de tae-bo, cuando debes dar el golpe, visualízate a alguien que le tienes bronca y haz el movimiento… no saben lo feliz que se siente descargar esa energía negativa!! Y bueno, como estaba en esas peleas, me dije… le mando un zape a Harry imaginándome que es Platero!! (O sea mi novio) y bueno ese fue el resultado!!
Ya se descubrió parte de la verdad… el por qué Harry llegaba tarde a casa… Pobre!! Estaba estudiando para ser jefe de aurores… que mal pensados que son todos!!
Los he dejado con la expectativa? Bien… aguántense un rato y denme varios reviews… este fic tiene, contando el epilogo 31 capítulos… así que falta poco… Y Ginny…. Donde andará esa pelirroja? Se le habrán pasado los malestares? Hmmm ya lo sabrán… pero si creen que todo será color rosa… todavía no me conocen!! Puedo darle una vuelta de tuerca a esto fácilmente!! Soy muy mala!!
Los que quieran la continuación del one shot que les di de regalo en Navidad… háganmelo saber… después de publicarlo me pregunté: por que no hacer la segunda parte donde Hermione hace lo imposible por atrapar a Ron?... así que díganmelo… pero no se emocionen.. Quizás las cosas no siempre las termino como las empecé!!
Saludos Silvia
