¡Hola! Estoy aquí de nuevo y cargadita con un nuevo capitulo. Espero que os guste. ¡Reviews!
Seguimos navegando hasta que se pudo avistar una isla con un poco de vegetación. Donde había un hueco en la barandilla pusieron una tabla de madera y temí lo peor. En los libros sobre aventuras de piratas era bastante común que cuando el capitán se enfadaba o quería castigar a algún miembro de su tripulación los echaban a los tiburones. Y estos andaban en una tabla casi en el vacío, saltaba o lo tiraban al mar para que los animales se lo comiesen. Jamás pensé que ningún pirata hacía eso, hasta ahora. Aunque la verdad, parecía que ese castigo estaba un poco modificado, porque no había tiburones, tan solo una isla desierta excepto por un par de palmeras y unos cuantos arbustos. Inmovilizaron a Will, le agarró por detrás un pirata y no le dejó moverse Los piratas sacaron sus espadas y me apuntaban con ellas, mientras yo retrocedía asustada. Sabía nadar pero no sé si podría llegar hasta allí con la fuerza de la marea. Y aún más con ese vestido, la única vez que nadé con él, fue cuando escapé con Will y el traje me impedía hacer los movimientos más rápidos. Me di la vuelta, para caminar de frente por la tabla, tenía cogido el final del visto, cada lado con una mano, anduve hasta llegar al final de la tabla.
El herrero le llamaba mentiroso al capitán Barbossa, pero eso ya lo sabía yo. Al herrero le había tendido una trampa el capitán como me lo hizo a mí.
—"¡Jurasteis que la dejaríais libre!"—increpó el herrero al capitán.
—"No os atreváis a cuestionar mi honor, muchacho. He dicho que la liberaría, pero, vos no especificasteis cuándo ni dónde."—Respondió Barbossa riéndose entre dientes.
Amordazaron a Will y le echaron más hacia atrás.
—"Aunque es una lástima perder algo tan hermoso, ¿no es cierto?"—Barbossa se acercó unos pasos a mi—"A sí que, cogeré vuestro vestido antes de que partáis"—Extendió una mano para tomarlo.
Me quité el vestido y me quedé tan solo con el camisón. Me acerqué unos pasos hacia el hombre de los ojos azules y le lacé el vestido de color burdeos.
—"Tenéis un oscuro corazón" —Le insulté. No sé cómo llegó ese insulto a mi cabeza, aunque creo que en algún libro sobre piratas leí que al capitán Barbossa también le llamaban "Black Heart".
El pirata se dio la vuelta, se acercó el vestido al rostro y dijo sus compañeros que seguía caliente y se los tiró a ellos. Se pelearon por él como si fuese un trozo de carne suculenta. En ese momento estuve a punto de abalanzarme de nuevo sobre el pirata para pegarle, pero no lo hice porque seguramente de nuevo me detendría, los piratas me masacrarían y harían lo que quisieran conmigo y el capitán se enfadaría y ya sí que sí, me tiraría a los tiburones. Opté por seguir caminando hacia el fin de la tabla, me paré a unos centímetros del borde. Desde luego era una buena caída, en ese momento mi corazón se encogió de miedo. Miré a Will, esperanzada porque él sobreviviera y le pedí disculpas con la mirada por haberle robado el medallón. Uno de los piratas, creo que fue el hombre que me pegó cuando llegué por primera vez al barco, gritó que saltara de una vez y dio un pisotón al principio de la tabla. Esta tembló y a causa de ello, perdí el equilibrio y caí al agua.
El agua estaba helada, era bastante transparente y cuando caí a ella vi algunos peces nadando, bastantes rocas y algunos corales. Mi cuerpo tembló de frío y mi piel se erizó. Comencé a nadar cuando, sentí que algo o alguien cayó al agua, algo de poco peso, porque sonó muy poco. Le continuó otra cosa, más grande que cayó al agua. Miré hacia atrás y en un momento apareció Jack Sparrow nadando detrás de mí. Me dijo que siguiera nadando y así lo hice. Después de un tiempo, llegamos a la isla. Me dolían los brazos y piernas, luchar contra la marea era muy costoso y cansado. Los dos nos dimos la vuelta en cuanto, los pies tocaron la arena, el barco estaba lejos, muy lejos para que los dos volviéramos nadando. Y aunque volviésemos, terminaríamos muertos de cansancio o a manos de los piratas que estaban en el navío.
—"Es la segunda vez que veo a ese hombre partir con mi nave"— se quejó el pirata de las rastas mirando al barco de velas negras.
Sparrow se dio la vuelta y comenzó andar por la playa en una dirección concreta.
—"Pero si os abandonaron en esta isla desierta, podemos escapar podemos escapar de la misma forma que la otra vez"
— ¡"Hasta que punto y con qué propósito, jovencita! La Perla Negra se ha ido y al menos que debajo de ese canesú tengáis un timón y un montón de velas… Lo cual dudo… El joven Turner estará muerto antes de que podamos alcanzarlo."
Se dio la vuelta y siguió andando, de vez en cuando golpeaba una palmera.
—"Pero vos, sois el Capitán Jack Sparrow"—Comenzó a dar zancadas, mientras las contaba. ¿Qué estaba haciendo?—-."Desaparecisteis antes los ojos de siete agentes de la Compañía de las Indias Orientales. Vos, saqueasteis el puerto de Nassau sin disparar ni un solo tiro. ¿Sois vos sobre el pirata del que he leído o no?"
Se quedó mirándome muy serio a los ojos.
— "¿Cómo escapasteis la última vez?"—Le pregunté. Me tomó de los hombros y me echó un par de pasos hacia atrás.
—"… La última vez, estuve aquí un total de tres días, ¿de acuerdo? Y aparecieron unos contrabandistas de ron"—Contestó abriendo una trampilla oculta debajo de la arena. Allí dentro había muchas botellas llenas del alcohol que había nombrado el pirata—." Escondían aquí su mercancía. Y acordé un trueque para que me llevaran. Pero a juzgar de lo que veo, llevan mucho tiempo fuera del negocio. Seguramente debéis agradecérselo a vuestro maldito amigo Norrington"—Bajó las escaleras y las subió con dos botellas de cristal llenas de ron.
—"A sí que eso fue todo, la gran aventura secreta del infame de Jack Sparrow"—Le espeté con rabia. Me creí esas historias, todo lo que ponen en los libros es mentira, casi todo. Lo que son malvados y mentirosos, es verdad. Me sentí muy decepcionada—. "Os pasasteis tres días echado en la arena bebiendo ron."
Él me miró pensativo. Alzó ambas manos, agitando las botellas de ron, haciendo que el líquido sonase con un tintineo y me dio la bienvenida al Caribe. Me tendió una botella. La tomé con ira y él se fue andando hacia la orilla. En ese momento se me ocurrió una idea, sonreí de lado y le seguí hasta la orilla. Estuvimos bebiendo hasta que atardeció, el bebía sin parar, una botella tras otra, sin embargo, yo seguía con la misma. Buscamos troncos e hicimos una fogata para estar alumbrados, calientes y para poder ver en la oscuridad. Después estuvimos bailando y cantando canciones piratas, yo le enseñé la canción que cantaba cuando era pequeña. Canción que le encantó.
—"¡Soy cruel! ¡Y malvado!"—Dijo el pirata. Se cayó de culo hacia atrás—"Cuando recupere La Perla Negra, se la enseñaré a todo la tripulación y la cantaremos continuamente"—Sus palabras eran atropelladas.
—"Y entonces seréis el pirata más temido de todo el Caribe español. "— Él se echó hacia atrás y se acercó.
—"No solo del Caribe español, querida, de todo el océano. Del mundo entero"—Contestó señalando al mar, mientras yo me reía—"Vamos allá donde queremos, en eso consiste un embarcación, ya lo sabéis. Pero una nave no es solo una quilla, un casco, una cubierta, unas velas… Lo que es una nave, lo que la Perla Negra representa, es la libertad."
Vaya… no sabía que Jack podía ser tan profundo… pero sigue siendo un borracho.
—"Jack…"—Le llamé mientras me acomodaba en su hombro y alzaba la botella de ron—". Debió ser horrible para vos estar atrapado en esta isla."
—"¡Oh!... Sí…Pero la compañía es infinitamente mejor que la última vez…y… el paisaje ha mejorado mucho"—Contestó poniendo una mano sobre mi hombro derecho.
—"¡Señor Sparrow! No estoy segura de haber tomado suficiente ron como para poder seguir con esta conversación." —Le interrumpí dándome la vuelta.
Me señaló y entrecerró los ojos, me dijo que sabía lo que se refería, se atusó la punta de los bigotes hacia a fuera, brindé por la libertad y él por La Perla Negra, hice el amago de beber y le miré de reojo, se bebió todo el líquido de la botella y después cayó inconsciente o dormido. Por fin, cuanto había tardado. Me aseguré de que estaba bien dormido, no podía dejar que me detuviese cogí un par de leños y lo llevé a otra zona la playa para que ninguno de los dos corriese peligro de quemarnos vivos, cogí uno de los leños encendidos de nuestra hoguera y lo llevé hasta la otra. Corrí hacia la trampilla donde estaban las botellas de ron, y las estuve echando toda la noche y toda la mañana. Toda la marina debía estar buscándome, no creo que padre se quedase con los brazos cruzados esperando a que yo fuera a casa, había conseguido hacer una columna de humo y fuego de un par de decenas de metros. Alguien en algún lado tendría que verla, aunque fuese un barco de pescadores. Debía salvar a Will a toda costa. Un rayo de esperanza se albergaba en mi corazón, a lo mejor todavía no habían llegado a la Isla de Muerta y podía salvarle.
—"¡No! ¡No lo hagáis! ¡Deteneos! ¡Eso no! ¿Qué estáis haciendo?"—preguntó el pirata haciendo gestos exagerados con las manos—." Habéis quemado la comida, la sombra, el ron…"
—"¡Sí! Ya no queda ron"—El pirata me preguntó por qué no quedaba ron con un tono lastimero—. "¡Primero! Porque es una bebida repugnante que convierte al hombre más respetable en un sinvergüenza. ¡Segundo! Esa señal mide más de treinta y cinco metros, toda la marina real me está buscando, ¿realmente creéis que existe una mínima posibilidad de que no la vean?"
Me preguntó desesperado por qué no quedaba ron. Me di la vuelta y me senté en la arena fina y blanca de la orilla y le contesté que solo debía esperar y podría ver unas velas blancas. Él se alejó de mi andando muy indignado y enfadado, a lo lejos le oí imitarme, pero no le di importancia, ahora, era menester que en poco tiempo llegase un barco de la marina real y pudiésemos salvar a Will. Me di la vuelta y me levanté. En efecto había un barco de velas blancas y un par de botes cerca de la isla. Sonreí con autosuficiencia. Tenía razón.
El Comodoro Norrington fue quien vino en el bote, además de un par de marineros quien le acompañaban, nos recogieron. Le expliqué al comodoro que Jack Sparrow era quien me había salvado de una muerte segura, al fin y al cabo si no hubiese ayudado a Will no seguiría viva, pero que Barbossa nos había abandonado aquí y que iba a matar a Will.
