Gracias por sus comentarios…
Capitulo 22
Y sólo podías decírmelo en este momento?
El primero que cayó ante el enojo de Ginny fue el mismísimo secretario del ministro. Luego uno a uno, el resto de los jóvenes Weasley fueron atacados con un estupendo hechizo mocomurcielago. Luego recibieron sus chillidos e insultos, peores que los vociferadores de la señora Weasley, porque eran en vivo y en directo. Charlie estaba seguro que si ella le gritaba en su trabajo, hasta los mismos dragones se irían a esconder de la pelirroja. El que tuvo más valor para enfrentarla, a pesar que no podía hablar mucho debido a la cantidad de mocos que adornaban su cara, fue Ron. Estaba en medio del estadio, recibiendo las burlas de sus compañeros de equipo, y los gritos de su hermana cuando, con las orejas coloradas, logró quitarse el hechizo a medias, y pudo decirle unas cuantas.
- ES QUE NO PUEDES HACER PENSAR ESA CABEZA QUE TIENES? COMO SE TE OCURRE GOLPEARLO DE ESA MANERA?
- EL NO SE DEFENDIO!!!
- CREES QUE HUBIERA TENIDO CHANCE? MERLIN!! USTEDES ERAN SEIS!!! – DIJO Y LE DIO UN GOLPE EN LA CABEZA – PUDISTE HABERLO…
- Y A TI QUE TE IMPORTA? – gritó, haciéndola callar –NO ERA QUE A TI, EL NO TE IMPORTA EN ABSOLUTO?
- YO… NO TENGO POR QUE DARTE EXPLICACIONES! PUDISTE HABERLO…
- PODRIA HABERLE DESFIGURADO SU LINDA CARITA? ES ESO LO QUE TE MOLESTA? QUE TU LINDO HARRY QUEDE HECHO UN FELPUDO ROTO Y MALTRATADO?
- NO TE ATREVAS RON! NO TE ATREVAS DECIR LO QUE ESTAS TRATANDO DE DECIR O…
- O QUE? – la miró y ella estaba roja – No sé por que no lo perdonas y regresas con él – ella lo miró frunciendo los labios – se te nota a lo lejos que te mueres por volver… - ella solo atinó a bajar la cabeza y salir del campo
- Nunca voy a perdonarlo, me hizo la mujer mas infeliz del planeta –
- POR LO MENOS DIME COMO HAGO PARA SACARME ESTE HECHIZO!! – gritó. Ella ya había desaparecido – demonios ahora tendré que buscar a Hermione!!
Las semanas pasaban rápidamente y sin que Ginny se diera cuenta ya estaban en las vísperas de navidad. Casi dos meses sin Harry, suspiró mirando por la ventana al jardín ahora cubierto de nieve de la madriguera. Bajó la mano hacia su vientre, que ya había comenzado a notarse y lo acarició. Suspiró tratando de encontrar la manera de decirlo, sin que primero no la maten y segundo no la obliguen a volver con Harry. Y el crecimiento del vientre también la preocupaba, debido a su trabajo. No iba faltar mucho para que la obliguen a dejar de trabajar, y eso no podría soportarlo. Aun pensando que sería algo peligroso, decidió realizar un hechizo para ocultarlo. Era efectivo y nadie podría saber que ella estaba embarazada. Era tan eficaz que pudo engañar a las dos mujeres más perspicaces, a su madre y a Hermione… claro que todavía estaban los mareos, pero ella los justificaba con largas charlas a una tremenda situación de estrés, palabra muggle que encontró en un diccionario, vividas por el engaño de Harry, y la ruptura de su relación.
Harry trataba de que su trabajo le llevara la mayor cantidad de tiempo. La mayoría del día lo pasaba en el ministerio y mas en la oficina de Kinsley, trazando y presentando proyectos que satisfacían cada vez al ministro y que hacían suponer a todos, que en el momento en que Harry se hiciera cargo del cuartel, este entraría en el período de mayor esplendor. Por supuesto a Harry no le importaba mucho lo que pudieran pensar, lo único importante para él era entrar cada mañana y verla sentada en su escritorio. Su cabello rojo fuego tapándole la cara y su pequeña mano moviéndose de un lado al otro del pergamino para escribir. Con eso tan solo, se contentaba. El resto del día lo pasaba con Carrie. Había hablado con el abogado de su primo, pero con la ruptura de su relación, no quería adoptar a su sobrina aun, todavía albergaba la esperanza de que Ginny volviera. Por lo que decidió posponer los trámites hasta nuevo aviso. La niña crecía demasiado rápido, para ver de Harry. Ya caminaba, así que cuando estaba en la casa, se la pasaba haciéndola jugar en el patio y persiguiéndola por todos lados, ya que como toda deambuladora, Carrie hacía honores al período de la infancia en el que se encontraba, y no paraba de andar de un lado al otro, tirando todo lo que encontraba al paso, y llevándose todo a la boca, aun estaba en la etapa oral. Lo malo para Harry era que la niña no le decía papá. Lo encontraba frustrante, aunque no perdía las esperanzas. Carrie se divertía con su tío, y nunca dio muestras de extrañar a Ginny. Lo que él no sabía, era que la pelirroja se perdía a la hora del almuerzo y se quedaba en la guardería del ministerio, jugando con la bebé. El embarazo la tenía algo sensible así que como la extrañaba horrores y no quería hablar con él para que la dejara visitarla, se contentaba con verla al menos una hora todos los días.
- Harry… – le dijo Kinsley un día, una semana antes de Navidad. El salón donde estaban la mayoría de las oficinas, incluída la de Ginny, estaba llena de aurores, que hacían los últimos informes. Harry que estaba conversando con varios aurores novatos se dio vuelta y se acercó al jefe – Que suerte que estás aquí…- él lo miró – Pensé que te habías ido hace rato… bueno ya tu hora… quiero decir tu horario habitual hace una hora y media ha concluido…
- Qué querías Kinsley? – le dijo para que se callara y le hizo señas hacia la pelirroja. Kinsley entendió y sonrió - si bien ya tendría que estar en casa… yo… me entretuve por aquí – Los demás aurores rieron. Ginny siguió con la cabeza sumergida en su trabajo.
- Si, este… sé que ya estamos cerca de las fiestas… con quien la pasarás? Es que tu sabes como siempre estás con los…
- Estaré en mi casa, creo… con mi sobrina y mi elfo – Ginny levantó la vista y lo miró de reojo, sintiendo lástima por él… pero luego vio a Romilda y la lástima se convirtió en rabia.
- Te interesa una misión? Es hasta fin de año… - él miró hacia la pelirroja que no salía de su trabajo aunque escuchaba casi todo lo que decían.
- Dónde es?
- Escocia, y luego Irlanda. Debes seguir…
- La ruta Lestrange? – dijo serio.
- Así es – le mostró un pergamino – mira, Tonks nos ha enviado esto. Ella te ayudará con la primera fase en Escocia… allí te esperarán para pasar la navidad.
- No veo la hora de ver a lunático! – sonrió.
- Si él esta más que contento de que vayas… Luego irás a Irlanda donde… te comunicarás con el enlace ahí y te dirá el resto…
- Este yo… -la miró – bueno, no tengo nada que hacer… solo dame unos minutos para ver que hago con Carrie. No puedo llevarla, puede ser peligroso.
- Ve, haz los arreglos y te espero en la oficina para ultimar detalles. – Kinsley se fue y él se quedó parado mirándola unos minutos. Después de pensarlo se acercó a su escritorio. A Ginny le temblaba la mano porque sabía que él venia hacia donde se encontraba. Siguió escribiendo, aunque a estas alturas su letra parecía la de un niño que recién empezaba a escribir de los nervios. Se detuvo frente al escritorio y carraspeó. Ella simuló no verlo, ni escucharlo.
- Weasley? – dijo, y ella dejó la pluma lentamente, y lo miró. "Ay Merlín, como puede ser tan hermoso, por que siento semejante calor cada vez…"- Weasley? – ella volvió a la realidad.
- Si, que quieres Potter? – dijo seria y él se sentó – no te invité a sentarte – él, rojo, se levantó.
- Bien… Escucha, sé que no quieres verme y lo acepto, pero necesito preguntarte si puedes cuidar a Carrie… – ella lo miró – hasta el…
- Qué?
- Bueno es que… creo que ella te considera su mamá y sería bueno que estuviera un tiempo contigo…
- Y tu que vas a hacer? Tendrás una navidad con…
- Eso no te interesa.- le dijo cortante – Puedes hacerlo, o no? Si no puedes yo… todavía puedo pedirle a Hermione, o tu mamá – la miró.
- Crees que ellas lo harían? – dijo sonriendo burlonamente.
- Ayer… ayer estuve en tu casa y las dos me ofrecieron su ayuda para lo que necesite Carrie, así que…
- Vas a mi casa? – dijo ella alterándose.
- Claro! Por supuesto que voy, cuando tu no estás…
- Pero es que tu no tienes cara! – y levantó la voz. Harry miró a su alrededor y vio que todos los presentes los miraban.
- Puedes bajar la voz?
- Acaso te importa lo que escuchen? – dijo mas alterada – yo he tenido que soportar cosas peores, y me has visto quejarme? – suspiró – con qué cara te acercas a mi casa y hablas con mi madre y con Hermione, ellas deberían estar de mi lado, no…
- Esto no se trata de que lado estás, o no! – dijo enojado – mira el hecho de que tu no quieras verme, no implica que los demás no deban hacerlo…
- Y quien te dijo eso? Hermione?
- No. Tus hermanos, cuando nos encontramos a cenar…
- Mis hermanos también? Es que solo mi papá es el que…
- Tu padre opina lo mismo, y si, aunque a ti no te guste, cenamos, a veces, aquí en el ministerio – ella se levantó. – necesito saber si cuidarás a Carrie .Yo me iré y no… se que …
- Está bien, déjala en casa de mi madre… - se sentó – ahora déjame en paz… necesito seguir trabajando. Lo único que faltaba debo entender que todos aman a Potter! – dijo con sarcasmo.
- El hecho de que tu quieras verme muerto, o ni siquiera saber que existo, no significa que los demás deban hacer lo que tu caprichosa mente demanda – ella lo miró enojada – Existe la libertad de criterios sabes?
- Si no te vas, y me dejas en paz, ya te haré conocer mi libertad de criterio! – él se enderezó.
- Los demás me aceptan… porque creen en mi – dijo y se fue, dejándola con la varita en la mano.
- Si? – dijo. El se dio vuelta – Pues porque los demás no vieron lo que yo vi! – y apretó fuerte la varita haciendo salir de esta chispas rojas. Harry bajó la vista y tratando de no tener problemas se fue. Doliéndole cada una de las palabras que Ginny había dicho.
Fueron las peores navidades que Ginny habría pasado en su vida. El motivo mayor es que, por primera vez en los quince años de conocerlo, Harry no pasaba las navidades con sus amigos. Se la pasó todo el tiempo encerrada en su cuarto, la mayor parte llorando, y cuidando a Carrie, que cada vez era más revoltosa. Lo mejor para la niña era que los gemelos la ayudaban a hacer travesuras, por lo que varias veces se escuchó a la señora Weasley gritarle a sus hijos para que de una vez por todas maduraran. Ginny pasó la cena de la víspera y la mañana de navidad soportando las miradas de todos, y se imaginaba que ellos esperaban el momento en que ella explotara, y llorara a lágrima viva, por todo lo pasado. Ella sin inmutarse se divirtió, rió con las ocurrencias de sus hermanos… más por la nueva rara costumbre de Bill de comer la carne medio cruda… o como él decía medio cocida… al parecer la mordida de Greyback había dejado resabios. Después de varios brindis que ella descartó, por razones obvias, se marchó a su cuarto y ahí si, lloró como nunca, o mejor dicho como siempre lo hacía desde los sucesos del ministerio.
- Ginny, puedo pasar? – dijo golpeando suavemente la puerta Hermione – sé que estás despierta…
- Hermione, espera un momento ya te abro… - Rápidamente se secó las lagrimas e hizo el hechizo para ocultar el embarazo y con la varita, abrió la puerta. Hermione la miró fijamente y luego entró sosteniendo en la mano un plato con una porción de pastel de frutilla.
- Como subiste rápido, te traje un trozo de pastel, lo he hecho yo misma… - Ginny la miró – sin ayuda – sonrió.
- Hermione! – dijo riendo – Como que te has independizado de los pasteles de mama!!
- Es una receta que me dio un compañero de trabajo.
- Uno de los mas "Jóvenes"? – ella asintió – cuidado, pues Ron si se entera te armará una escena de celos…
- Vamos Ginny!! – dijo torciendo los ojos –él mas joven de mis compañeros tiene 78 años! – rieron – como para affaires de oficina estaría.
- Imagina, tu haciendo un stripptís a uno de tus compañeros y el con el tubo de oxigeno, porque no da mas!- Y rió con ganas.
- Riete, por lo menos…- se calló. Ginny sabía para donde venían sus palabras.
- Si, tienes razón – sonrió – yo tengo mas opciones! Hay cada uno que Merlín se ruborizaría! – rió sin convencer.
- Pero a ti, solo te parece espectacular uno solito!
- Sabes que si – dijo – no voy a negarlo. Pero eso no implica de que quiera volver con él.
- Y sabes algo de él?
- No, y no quiero. Yo estoy quedándome con Carrie hasta que él la venga a buscar. Solo eso.
- Come el pastel y mañana veremos los regalos…
- Espero que no se te haya ocurrido regalarme un libro! – dijo. Su amiga le sonrió sacándole la lengua y cerró la puerta.
La mañana de Navidad fue distinta, porque sus hermanos trataron de hacerla sonreír un rato. Los gemelos hechizaron unos sombreros y los regalaron a todos. La gracia era que de cada sombrero aparecía una característica del que se lo ponía. Del sombrero de Ron, salieron unas enormes orejas de burro. Del sombrero de Bill, orejas de lobo… esto a la señora Weasley no le gustó mucho, pero a Fleur le encantaron. Hermione rehusó terminantemente a ponerse esos sombreros, pues tenía miedo de ser el hazmerreír, con dos enormes libros como orejas. Ginny se lo puso sin miramiento y sobre este, apareció una luminosa aureola, lo que provocó la risa de todos, pues cada uno de ellos sabía que Ginny Weasley de santa no tenía nada. Los niños fueron los que mas tuvieron regalos… y aunque Ginny no quería saber nada de recibir regalos de manos de el infeliz de su ex-prometido, le sorprendió que él se acordara de ella y le hiciera llegar un pequeño paquete. Cuando Ron se lo alcanzó, ella al principio lo miró con rabia y negó con la cabeza, como dándole a entender a su hermano que no lo quería.
- No seas terca!! – dijo Ron – Harry te lo envió y…
- Que no lo quiero! – dijo levantándose – No entiendes que no quiero nada…
- Está bien – dijo y sin inmutarse, se levantó y se fue hacia el cubo de la basura…
- Qué haces? – dijo mirándolo interrogante – a dónde vas?
- A tirar esto a la basura – dijo tranquilo. Ella abrió los ojos
- Pero es mi regalo!
- Si? Pues tu dijiste que no te interesaba – los demás sonrieron – Así que…
- Y con que derecho tu tiras algo que no te pertenece? – dijo ya roja de la rabia.
- Con el derecho que me ha dado Harry – dijo y la miró.
- Quién? Cuando?
- Creo que conoces a Harry! – rió. Ella lo miró para matarlo – y cuando, bueno cuando me dio esto para ti.
- Si? Quiso lavar las culpas con un estupido regalito? – dijo sentándose – pues entonces…
- Ya te pregunté una vez, lo quieres o no?
- Que te dijo exactamente? - Le preguntó y sus ojos evidenciaron las ganas que tenía de saber algo de él.
- Bueno me dijo – Carraspeó – "Ron quisiera que le dieras este objeto a mi ángel… -
- Eso no te lo dijo…- lo interrumpió enojada – El sabe que odio que me diga ángel!
- Ah, pero me dejas terminar?
- Solo resume lo que dijo!
- Ginny hija, por favor – dijo Arthur – tu no tienes que ser así con tu hermano.
- Pero es que se le ocurre inventar cualquier estupidez! Crees que no sé como te habrá dicho ese idiota? – lo imito – "Dale esto a la tonta de tu hermana, para que caiga de nuevo!"
- Eres una boba, Ginny!! – dijo Ron – El me pidió que te lo diera, y me dijo que si no lo querías, que lo tirara en la basura, porque lo había comprado sólo para ti… así que dime de una vez porque ya me estás cansando… Lo quieres o no?
- NO! – gritó y se sentó cruzando los brazos.
- Bien! – dijo y se acercó al basurero – Es la última oportunidad que tienes…
- Debe ser alguna porquería, fíjate en el tamaño que tiene – dijo burlonamente.
- A ti entonces no te importa – dijo riendo Bill – Tíralo Ron – cuando el pelirrojo movió la mano Ginny hizo un movimiento de varita y convocó el regalo, que llegó a sus manos.
- Vaya!! es que no era que te importaba? – dijo sonriendo su hermano.
- Sabes que aunque recibiera un regalo de Malfoy lo aceptaría, no por quien me lo regala, sino porque me encanta recibir regalos – se levantó – yo me voy a mi cuarto…
- Ve, y no pegues grititos cuando te encante lo que te regaló…
- VETE AL DIABLO RON! – gritó mientras subía la destartalada escalera.
- Feliz navidad para ti también, hermanita! – y rió despacito para no llamar la furia de su hermana. – Mujeres, cada día las entiendo menos.
El regalo de Harry, fue a parar al rincón mas perdido del tocador de Ginny. Aunque se moría de las ganas de abrirlo, el rencor le gano más, y allí lo dejo. No bajó cuando dos días después del año nuevo, Harry llegó buscando a su sobrina, tratando de acortar el contacto al ministerio. Estaba decidida a olvidarlo, aunque cada vez se encontraba mas pensando en esos ojos verdes tan extraordinarios, y en esa cicatriz que además de diferenciarlo del resto lo hacia ver sexy! El embarazo iba bien, aunque no se animaba a hablar ni siquiera con su madre, porque sabía que pasaría. También había desistido de ir al medimago, porque si alguien de San Mungo hacía el embarazo oficial, ya podría estarse despidiendo de su trabajo. Por lo que se convenció que un mes más no habría problemas en continuar escondiéndolo. Lo bueno era que Harry parecía haber desistido de molestarla, no mantenía ningún contacto con ella, ni siquiera en el trabajo.
Lamentablemente, Ginny descubrió de mala manera, que no es bueno ocultar cosas, que el esconder verdades era lo mismo que mentir, y eso tenía poca vida. Y lo peor de todo es que se dio cuenta que ya llegaba el tiempo de hablar, porque no se puede tapar el sol con un dedo y mas si era un embarazo. A un mes de las festividades, llegó al ministerio contenta, porque ya no tenía mareos ni vómitos… Aunque todavía tenía que renegar con el asco que le provocaban algunas comidas. Al salir del elevador, saludó contenta a su padre y abrió la puerta del cuartel. Ahí había un movimiento inusual. Todos iban visiblemente nerviosos de un lado para el otro, buscando sus uniformes y colocándose las capas especiales para asalto. Eran un poco mas pegadas al cuerpo, diferentes a las amplias que usaban la mayoría de los magos, para permitir un mejor movimiento a la hora de algún enfrentamiento. Nadie se dio cuenta de que entró, por el nerviosismo reinante. Sin decir nada y preguntándose qué sucedía, fue hacia su escritorio y se sacó la capa, Cuando iba a sentarse, Kinsley salió de la oficina, serio y la miró.
- Weasley! – dijo y Ginny se sobresaltó – Ven, es urgente!! – Ginny palideció un poco, pero asintió y se dirigió hacia donde la llamaban.
- Kinsley? Que ha suce…- se paró en seco al verlo dentro de la oficina, con el uniforme de auror y listo para partir.- Yo… para que me has llamado? – dijo mirando a Harry seriamente
- Weasley… – dijo el jefe – Estamos en una situación de alerta rojo – ella miró a su jefe – Se trata de Lestrange – Ginny miró hacia Harry nuevamente, quien tenía un rostro impasible y seguía mirando los pergaminos que estaban en el escritorio. Sabía lo que significaba esa mujer para él – Está aquí y con varios de sus amigotes…
- Pero… no estaba aun en Irlanda?
- Se movió mas rápido de lo pensado – dijo al fin Harry – Ella aprovechó los festejos de Navidad para hacer los contactos pertinentes y llegó hace dos semanas.
- Dónde está?
- Estamos perdiendo el tiempo Weasley! – dijo algo alterado – No vamos a responderte cada una de tus preguntas!
- Harry – dijo al fin Kinsley cuando vio que Ginny iba a contestarle de mala manera – Ginny, ya es tiempo que se dejen de estas niñerías… - pasó su mano sobre su calva, y respiró – Necesito que se olviden de sus rencillas al menos hoy. Esto es más importante que cualquier problema de ustedes. Estamos hablando de la desquiciada y más ferviente admiradora de Voldemort… – Harry bajó la cabeza hacia el pergamino y asintió. Ella estaba algo reticente, pero al final asintió de mala manera – Es trascendente, sería un gran golpe antes de irme…
- Te vas?
- Weasley! – dijo impaciente Harry – enfócate! Lo importante aquí es Lestrange!
- Si, lo siento – lo miró – y yo, que tengo que ver?
- Necesitamos todos los elementos experimentados – dijo Harry – Según Kinsley ya estás lista para pertenecer al escuadrón especial – Ginny se puso blanca. Estar ahí, en ese escuadrón, suponía estar en un posible combate… instintivamente se tocó el vientre. Con eso no había contado… - Así que busca tus cosas, partimos en cinco minutos.
- Yo… no puedo ir… - dijo nerviosa.
- No te estoy preguntando Weasley! – dijo enojado – Te lo estoy ordenando!
- No eres el jefe!
- BASTA, LES ORDENO!! – dijo Kinsley furioso – Estoy harto, si no se comportan a la altura los mandaré a Alaska!
- Diablos, está haciéndonos perder el tiempo!! – dijo Harry golpeando la mesa.
- Por que no te tranquilizas! – gritó Kinsley – la vamos a atrapar – miró a Ginny – y a ti, no te estamos preguntando, te lo estamos diciendo. Prepárate o lárgate! – Ginny lo miró. Kinsley no le había hablado así nunca.
- Tienes miedo Weasley? – le preguntó Harry. Pero no lo dijo en tono burlón, más bien era el mismo tono con que le preguntaba algo, cuando se preocupaba por ella.
- Yo… -lo miró. No podía decirle ahora que estaba embarazada. – Claro que no! – suspiró – Iré a buscar mis cosas… Pero en el camino me van diciendo que tengo que hacer!
- Bien dicho, niña! – Ginny salió de la oficina, perseguida por la mirada de Harry, por lo que tuvo que dejar de sentir las tremendas ganas de vomitar. Sabía que estaba haciendo mal. Sabía que si le pasaba algo a su hijo, él jamás se lo perdonaría… pero ya era tarde. Romilda se acercó a su escritorio y la vio pálida.
- Miedo Weasley? – dijo burlona.
- Eso quisieras…
- Por lo pronto rezaré para que quedes estúpida…
- Vane! – dijo Harry – déjala en paz… recuerda lo que hablamos! – Romilda la dejó tranquila y se fue. Lo que dijo Harry pareció encender la furia en la pelirroja – tu, estás lista? – ella asintió sin decir nada – Estarás en mi grupo, bajo mi mando – ella bufó – Se que te mueres por estar en combate… - dijo él. Ella solo contuvo unas tremendas ganas de vomitarlo encima – Solo voy a pedirte que no te hagas la superhéroe… y te avoques a la orden que te doy – ella asintió – y que hablaras sería mejor, con ese movimiento de cabeza, no sé que diablos quieres decir.
- De acuerdo! – dijo al fin – donde vamos…
- A un punto de aparición.
- Deberían darme las coordenadas, si no quieres que aparezca en mi casa.
- Si, concéntrate en la mansión Malfoy.
- Ahí? Ella está ahí? – él asintió – es que es idiota? Como se le ocurre ir al sitio, donde seguro le caeríamos? – se paró de pronto – tengo un mal presentimiento de esto Harry – dijo tomándolo de la mano. El la miró. Era el primer contacto físico que tenían desde la ruptura. Ella se dio cuenta y colorada la quitó rápidamente – es decir.. no crees que es demasiado obvio que lleguemos a…
- Es lo que pensé… por eso he trazado un plan de ofensiva y otro grupo de aurores estarán apostados por si ocurre algo al grupo de asalto.
- Donde estamos nosotros? – dijo algo nerviosa, tomándose nuevamente el vientre.
- En el grupo de asalto – Ella tuvo un leve mareo y se apoyó en el pasillo- Qué te sucede?
- Yo… no comí bien… eso es todo – él la miró preocupado. Ginny tenía miedo. Pensó él y sonrió. – Vamos Potter!
- Si, claro, si tienes algún inconveniente… no te separes de mi – ella lo miró, y evito saltarle encima para besarlo. Movió rápidamente la cabeza, tratando de reprenderse y evitar esa exaltación hormonal que sentía al estar tan cerca de Harry.
La mañana estaba medio neblinosa, cuando varios cracks sonaron, y un grupo de veinte aurores, apareció en la tranquila calle, siendo el mejor disfraz para no ser vistos. Ginny sintió algo de frío, por lo que abotonó los últimos ojales libres de su capa. Estaba preocupada. El encantamiento para ocultar su embarazo era efectivo, pero no sabía si iba a poder batirse a duelo, o repeler una agresión de la misma manera que cuando no cargaba con semejante tesoro. Harry la miraba de reojo. Estaba muy intranquilo por ella. Desde que salieron del cuartel, la pelirroja se llamó al silencio, estaba o demasiado concentrada en su tarea o bastante atemorizada por la misión. Era la primera de esa envergadura. El grupo comandado por Harry parecía ser el mejor del cuartel. Nadie que estuviera asomándose por las ventanas podría jurar ver un grupo tan numeroso. Harry los reunió, amparados aun por la neblina.
- La casa está al final de la calle – dijo serio – Recuerden quien está a su lado y a que distancia. No pierdan el paso, pues se llevarán por delante y armarán escándalo, poniéndolos sobre aviso – Ginny y los demás asintieron.- No quiero fallas. Lestrange es mía – Ginny sintió algo frío recorrer su estómago- Encantamiento desilusionadores a la cuenta de tres- El golpe de su varita en la cabeza y todos desaparecieron de su vista. –Andando – se oyó la voz firme de Harry, y Ginny aun con el temor que acarreaba, se sintió segura a su lado. Llegaron al final de la calle, a una impresionante mansión. Era imposible que alguien supiera que había varios aurores a punto de entrar, ni siquiera hacían ruido al caminar. – alohomora!! – dijo Harry, y el cerrojo de la puerta cedió con facilidad. Luego habló en susurros – Tal como esperábamos – Ginny sintió un nudo en el estomago – Parker, entraré primero, tu sígueme. Davis, Travis, Roberts, ustedes se apostaran cerca de la escalera – Respiró – Weasley, tu espera a que entren todos y luego quédate a mi lado
- No voy a estar a tu lado! Aparte no es que te vea!!
- Que te dije? – susurró – si venías obedecías… apenas entre me quitaré el hechizo… solo mira donde estoy y te vas hacia ese punto… entendido?
- De acuerdo – masculló.
- Bien. Los demás resguárdense donde puedan. Recuerden que tenemos que resistir hasta que el segundo y tercer escuadrón lleguen. No quiero héroes. Cuando abra la puerta entren rápido, aunque no nos vean eso no los detendrá para lanzar aturdidores o lo que sea.- Ginny palideció. Sabía que ese "lo que sea" implicaba alguna maldición imperdonable. – Listos? – la voz de Harry la trajo nuevamente a la realidad – Entren! – Uno a uno con una rapidez increíble, fueron entrando al recinto y ocupando Puestos. Tal como Harry lo había previsto, la supuesta intervención había sido una trampa. Varias luces rojas, irrumpieron en el salón de entrada, chocando con varios objetos y haciendo un ruido infernal. Ginny se agachó justo cuando un rayo morado, pasó por encima de su cabeza. Miró hacia la escalera y allí vio a un rubio que lanzaba hechizos a diestra y siniestra.
- Malfoy? – susurró – Ahora te tengo hurón! – dijo sonriendo, apuntó con su varita y sin mover los labios lanzó un aturdidor dándole de lleno en el pecho al ex Slytherin dejándolo inconsciente. Al instante una ráfaga de luces de varios colores, partió hacia donde se encontraba Ginny. Esta viendo que ya no necesitaba estar invisible, quito el encanto desilusionador, para poder moverse con mayor soltura. Todos los demás aurores, hicieron lo mismo.- Bueno, ya estoy en el baile, es mejor bailar- Salió de su escondite y alcanzó a deslizarse por el suelo, hasta llegar a una pequeña mesa que estaba tirada. Allí se apostó Tenía una mayor visión de las escaleras, por si quería llegar al primer piso. Había un mortífago apostado detrás de una estatua en el descanso de la escalera. Este reía alocadamente y lanzaba hechizos para todos lados. Ella apuntó su varita – Bombarda! – La estatua estalló golpeando al mortífago en la cabeza dejándolo inconsciente.
- Weasley! – dijo Roberts – buen tiro, chica! – ella sonrió – recuerdame volver a salir contigo de misión.
- Recuerda que no estamos de picnic, Roberts!! – dijo Harry. Estaba parado tratando de apostarse en un lugar seguro, cuando un rayo morado partió hacia su posición. Ginny lo vio como en cámara lenta.
- Cuidado! – dijo. Harry se dio vuelta pero no pudo levantar rápido la varita – Protego! – la voz de la pelirroja se escuchó y el encantamiento escudo salvó a Harry de caer inconsciente. El la miró y ella hizo lo mismo. Pero al instante, alguien gritó "avada kedavra" y un rayo verde, pasó hacia la mesita, Ginny se agachó y el rayo partió su escondite en dos. Rápidamente, se refugió detrás de un sofá, que estaba algo en llamas. Se sentó, apoyando la espalda en el mueble. Estaba respirando entrecortadamente. Se había salvado por poco. Si ese rayo la alcanzaba… Se tocó nuevamente el vientre y lagrimas salieron sin control.
- Ginny!! – dijo Harry llegando hasta el sofá algo alarmado. verla en ese estado, lo enterneció – Cálmate – ella lo miró, aun con lágrimas en los ojos – Es normal. Sabía que en algún momento caerías en cuenta que esto no es un juego. Solo tenías que estar…
- No… tu no entiendes… - dijo secándose las lágrimas sin dejar de mirarlo.
- Si, te entiendo – dijo Sereno. Los rayos y los gritos seguían escuchándose.- A mi me pasó lo mismo… la primera excursión de estas, vomité el alma cuando terminó.
- No, no es la misión es algo… tengo que decirte algo Harry!!
- Mira, puedes esperar... – Miró hacia el recinto, pero por la cantidad de polvo en suspensión no distinguía a sus compañeros. Los rayos seguían pasando de un lado al otro y esporádicamente se escuchaban gritos de dolor. – Ahora necesito que te tranquilices... ya tendrás tiempo de decirme lo que quieras.
- No…no – dijo desesperada – no puedo, tiene que ser ahora, si me pasa algo – él le tomo la cara con las manos.
- No va a pasarte nada – sonrió – Eres excelente! – le secó las lagrimas – El escuadrón dos y tres entrará en minutos. Necesito que alguien vaya al segundo piso, cuando irrumpan. Yo te cubriré desde aquí…
- Yo... no Harry, no puedo…
- Si podrás – dijo tranquilo.
- No, no entiendes… no puedo!!! – lo miró espantada.
- Es una orden – dijo serio – obedece de una vez!
- Está bien…- dijo nerviosa - pero antes voy a decirte algo que me está matando…
- Bien… - Harry miró por el inmenso ventanal. Kinsley y los demás estaban apostados afuera en el jardín, listos para entrar – La estancia está limpia, iremos al primer piso – buscó a su grupo en el hall- Roberts., Travis, Parker, Davis…
- Davis fue alcanzado por un aturdidor, está inconsciente – Gritó Travis.
- Maldición!! – dijo nervioso – Bueno, esto está despejado, nos movemos al primer piso… Despejen el área para que Roberts vaya al segundo y actué – la miró – lo harás bien linda – sonrió. Ella estaba aterrada. Harry movió una mano y al instante los aurores del grupo de choque salieron rápidamente hacia la escalera. Harry los cubría y esperaba la señal.- Cuando yo te diga iras rápido al primer cubrirás a Roberts para que suba al segundo piso. Yo esperare a Kinsley y tu señal – Ella asintió pálida, y se preparó para salir – La quiero viva… y para mi – ella lo miro y asintió. El tenía el rostro sereno… era ahora o nunca – prepárate, a la cuenta de tres, sales – miró hacia todos lados y Roberts le hizo la seña desde la baranda en el piso superior – Uno…
- Harry… yo debo decirte algo que si no lo digo ahora y me muero… yo... tengo que…
- Dos….
- Harry… estoy embarazada… –Harry la miró comprensivo, y luego miró hacia la escalera!!
- Todo listo… tres! Corre!! – Ginny, sin esperar la reacción del joven, salió como una autómata hacia las escaleras, – QUE TU ESTAS QUE? - Gritó desesperado, pero Ginny ya no lo escuchaba, por el estrépito que Kinsley y el resto de los aurores hicieron al reventar las puertas de entrada a la mansión. Ella subió los escalones de dos en dos y se perdió en el primer piso.
Nota de la autora: bien… ya fue dicho… algo poco convencional para largarle la noticia… pero bueno, ya sabemos como es Ginny.
Me di cuenta releyendo esta historia, que olvide por completo comentar el destino de ese regalo olvidado en el cajón… no aparecerá en el resto de la historia, por lo que, si me acuerdo, lo haré en la secuela…
En el próximo capitulo las reacciones… no diré mas porque me retan!! Para la chica que me preguntó… este fic tiene 30 capítulos y un epilogo… Ah, y estoy tratando de encontrar los ánimos para escribir la secuela… Este fic ya habia sido publicado en fanautores… Y aunque esa pagina ha sido reestablecida, seguiré publicando por aquí… Arios me dijo que está algo lenta… a propósito… ella me contó que ya esta el final de "Guerra declarada" Pero en la versión ingles… solo que la publican por partes, pues el capitulo final tiene 255 paginas!! Y ella no sabe cuando lo podrá traducir… ahora esta avocada a traducir Hunter and mainder (el cazador y la doncella) Si no la han leído… esta buenísima… yo la leí en ingles, y ella ha traducido ya, el prologo y el primer capitulo!! Vuelvo a decirlo…está buenísima!! No se si la publicará en fanautores… y se, que de seguro que no la publicará en esta pagina… La versión inglesa, está publicada en y el autor es Tarkas.
Dejen reviews!!
Saludos Silvia
