Hola a todos!! Gracias a todos los que dejaron comentarios!! Y perdonen que no les agradezca personalmente, pero ustedes saben, no me acuerdo bien de los nombres… y la vez que lo hice, confundí los nombres… mejor no hablar.

Se que les dije que este fic, ya estaba terminado, y que lo habia publicado en fanautores… pero también recuerden que esa pagina tuvo problemas al cambiar el servidor, y por ese motivo se borraron todos los fics publicados… Sorry!! Tendrán que esperar a que los publique aquí.

Con respecto a la niña que me pidió que publicara "Si pudiera te diría que te quiero"… quizás lo publique una vez finalizado algunos de los fics… pero no esperen gran cosa… Se deja leer, pero bueno, ya saben mi lema "Es lo que hay"

Ahora si… el momento por todos esperados… (bueno no son tantos, pero en fin) Ahora verán la reacción de Harry… los dejo con el capitulo!! Espero que les guste.

Capitulo 23

Piedra libre para el bebe de Ginny!

Fue como un suave susurro que rápidamente, mientras lo pensaba, le iba martillando la cabeza cada vez más fuerte. Estaba mirándola y al mismo tiempo, prestando atención al movimiento de Kinsley al entrar a la mansión. Luego miró hacia la escalera, la mano de Roberts le decía que estaba todo limpio y que podía subir. Ella murmuró esas tres palabras que al principio no tuvieron sentido, pero que, una vez que saliera hacia el primer piso y viera la espesa melena pelirroja moverse rápidamente hacia la escalera, cayó en cuenta… "Que tu estás qué?" Gritó, pero nadie lo escuchó. Se sentó detrás del sofá adoptando la misma posición en que la encontró. Era eso, por eso no quería venir… Kinsley entró estrepitosamente y gritó su nombre. El todavía shockeado no respondió. El jefe se acercó y pensando que estaba malherido, lo movió con el pie.

- Potter, describe la situación! — dijo visiblemente nervioso. Harry levantó la mirada y vio como el gran auror Kinsley Shacklebolt le preguntaba algo… sobre la situación….

- Ella está…. – dijo tartamudeando- Ella está…

- Potter! La situación, cómo está la situación? – se agachó y lo sacudió – Estás bien, te han herido?

- Yo… estoy… bien… creo – se levantó rápido – La planta baja está dominada. Mi equipo está en el primer piso y Weasley… - Kinsley lo miró –…cuando la encuentre… - Apretó los dientes con rabia - … voy a matarla!

- Te dije que…

- Esto no tiene nada que ver, ahora no puedo decirte nada, Pero apenas termine todo…. Voy a tener dos palabras contigo, pues cómo pudiste…

- Harry!! El primer piso está limpio, hemos agarrado a casi todos, sólo falta Lestrange! – gritó Roberts.

- Y Weasley?

- Subió sola al segundo piso… al parecer no hay nadie ahí…- dijo Roberts.

- Ustedes – les dijo al segundo y tercer escuadrón – ayuden a los demás a apresar a los mortífagos. Davis está herido, avisen a San Mungo que hay varios en la misma condición… yo iré al segundo piso.

Ginny después de soltar semejante bomba, subió al primer piso y viendo que allí no se necesitaba su presencia, decidió subir sola al piso siguiente, desoyendo la advertencia de esperar a Harry. Es que ella no quería estar cerca de él, al menos por el momento. Lentamente y con cautela, subió los escalones de a uno, por si había algún mortífago escondido. Cuando llegó al segundo piso, buscó en la primera habitación que había. Estaba una cama y ahí tirado, malherido e inconsciente, estaba Rodolphus Lestrange. Rápidamente hizo aparecer unas cuerdas y lo ató. Salio de ahí y vio una habitación al final del corredor, la puerta estaba entreabierta. Miró hacia las paredes, mudas testigos de la antigua opulencia de los moradores de la casa, hoy debido a su inclinación hacia la magia oscura, estaban en decadencia. Deslizándose apoyando la espalda en las paredes, y con la varita en mano, alerta, llegó hasta la gran puerta. La abrió con el pie, y entró sigilosamente. Era un gran salón, una biblioteca, que tenía grandes estanterías cubriendo sus paredes, llenas de libros. Había un desorden descomunal, como si todo lo inservible de la casa lo hubieran puesto ahí. Respiró nerviosa, esto haría difícil la búsqueda. Cuando estuvo casi a la mitad del salón, escuchó una risa de mujer, sintiendo helarse las venas. Apuntó hacia donde se encontraba la voz, pero no había nada. Y nuevamente la risa siniestra, algo desquiciada, sonó en el salón, cuando ella se dio vuelta hacia donde provenía, ya se había ido. Fue cuando al darse vuelta hacia la puerta vio un movimiento cerca de unas estanterías.

- Expeliarmus!! – Y Ginny, junto a su varita volaron por el aire, golpeando su espalda contra un escritorio. La pelirroja se incorporó enseguida, aún adolorida, y en la oscuridad comenzó a tantear la varita. De repente, la figura delgada y con la piel pegada a los huesos de la cara, se encontraba, jugando con una varita, Bellatrix Lestrange estaba disfrutando ese momento.

- Vaya, como que saliste de tu escondrijo! – dijo Ginny jadeando.

- No te hagas la valiente conmigo, niñita!! – dijo la bruja.- Se te nota a lo lejos el miedo!

- Quizás si, pero… pero…

- Pero… Pero… - se burló Bellatrix – Estás balbuceando? – rió – Ah pero ahora puedo verte bien… Eres la nena de Potter! – sus ojos azules se abrieron con satisfacción.

- No soy la nena de nadie! – dijo con rabia.

- Si, te vi en el diario… Pero que alegría!! En estos momentos es que me alegro de ser quien soy! – rió mas fuerte, - Siento el irrefrenable impulso de torturar a alguien…- la miró. Ginny con temor, comenzó a correrse con las manos, hacia atrás, tratando de encontrar algún lugar para resguardarse. Sus ojos estaban llenos de lágrimas. Estaba sola, y desarmada.

- Vas a llorar? – dijo burlona – Es que tienes miedo de morir? Niña tonta!! No te hubieras metido en algo, que no puedes manejar… Nena llorona!! – rió mas fuerte. Ginny seguía corriéndose ayudada por las manos, pues con el golpe no podía levantarse. De pronto se escucharon pasos de varias personas subir por la escalera - Mejor empiezo. Quiero dejarle el regalito a Potter.

- Vamos idiota! – dijo Ginny – si vas a matarme hazlo ahora…

- Avada

- Impedimenta!! – gritó una voz masculina desde la puerta. El hechizo dio contra un estante, dejando caer estrepitosamente varios libros. Bellatrix jadeó.- Bella!! – dijo la voz. Ginny abrió los ojos, sabía de quien se trataba.

- Ah pero si es el bebé Potter! – gritó descontrolada la mujer – Estábamos hablando de ti con la niñita…

- No sé que puedes hablar con ella, por qué no hablas conmigo? – Ginny por fin pudo ver sus ojos verdes. Destilaban odio.

- Estás listo mocoso? – dijo ella – puedo ocuparme de ti, como me ocupe de mi querido primito! Expelliar… - el hechizo no continuó, Harry le envió un hechizo no verbal y esquivó el rayo – Bien!! el bebé aprendió a luchar!!

- Me cansaste – dijo serio, levantando la varita - Cruccio!

- Harry… - susurró Ginny. El hechizo apenas le hizo un cosquilleo a la mortífaga, que lo miró burlonamente.

- Ya habíamos tenido esta conversación en el ministerio, niño! Te dije que para poder lastimar con el crucciatus debes sentir el deseo de lastimar y tener placer al hacerlo… o es que no te acuerdas?

- Por supuesto que lo recuerdo! – dijo e hizo un movimiento de varita, haciendo que la bruja volara hacia la estantería del frente – Pero a diferencia de ti, yo no quiero hacerte daño – Bellatrix lo miró con rabia – le dejaré ese trabajo a los dementores de Azkaban –

- No te atreverías!! – dijo con un chillido – No puedes, yo no quiero ir ahí…

- Es que no te estoy mandando una invitación, Bella – dijo, y ahora era él, quien hablaba en un tono burlón – Será tu nueva vida, la realidad que te tocará, bueno, si es que le llamas vida a lo que te quede cuando el dementor te bese.

- NO!!!

- Tienes miedo Bella? – dijo y le lanzó un hechizo que la hizo volar mas lejos – puedo oler tu miedo, Bella, anda suplícame!!

- Harry!! – dijo Kinsley que apareció por la puerta – déjala muchacho…

- No! – dijo – Tengo que hacerle pagar…-

- Esta ya pagará!! – le dijo – Dónde esta Weasley? – Harry reaccionó. Lanzó unas cuerdas sobre Bellatrix y se dio vuelta hacia la pelirroja. Ginny lo miraba sin saber que decir. Harry le dedicó una mirada gélida – Accio varita! – la varita de Ginny llegó a sus manos y se acercó. Ginny ya se lo venía venir. El le entregó la varita sin decirle nada, luego se dio vuelta hacia los aurores – Roberts! Ayuda a Weasley – y sin siquiera preguntarle como estaba, salió por la puerta y desapareció.

La llegada al ministerio fue de lo más eufórica. Los gritos y los cantos de victoria, eran impresionantes, y por cada oficina que pasaban los ocupantes de estas salían para averiguar el por que de semejante alboroto. Ginny tenía emociones encontradas. Harry no había llegado con ellos. Eso la preocupaba, pero no podía dejar de sentir satisfacción, por la tarea realizada. Y se convenció de que Harry no escuchó su declaración. "De seguro, pensó, el se fue a meditar, después de todo, atrapar a Bellatrix Lestrange, era el objetivo numero uno desde que se había convertido en auror." Entró al segundo piso casi arrastrada por la marea de aurores, y pudo observar la cabeza, algo calva y pelirroja de su padre, que miraba nervioso al grupo, estiró el cuello y al verla, Arthur se animó, y empujando a varios jóvenes, llegó hasta su hija.

- Papá! – dijo alegre – fue de lo más alucinante! – su padre la abrazó – No sabes… es lo mas impresionante del mundo, adoro ser auror!!

- Me alegro que estés bien!! – dijo su padre dándole un beso en la frente – tu madre esta preocupada.

- Gracias - sonrió algo pálida.

- Weasley! – dijo Roberts – vamos a festejar!!

- Debo irme papá… – dijo contenta – te encargas de avisarle a mamá?

- Claro ángel – le dio un beso y la dejó ir, suspirando aliviado.

El festejo era imposible de describir, algunos aurores novatos se habían subido a los escritorios a bailar, lo que algunos aurores mas experimentados tocaban, golpeando los escritorios con lo que encontraban o las palmas. Ginny estaba cerca de Kinsley y se reía de la situación. Ya se había olvidado del temor que tuvo por perder lo que mas amaba, aunque de vez en cuando se acariciaba el vientre y suspiraba tranquila. Una hora después, seguían festejando. Fue cuando Harry entró al salón con el rostro serio. Todos gritaron su nombre y Ginny se dio vuelta para verlo. Estaba mal, al menos eso parecía. Sonrió apenas por el festejo y se dirigió hacia Kinsley, sin siquiera mirarla. Le dijo algo al oído. Kinsley asintió y los dos se perdieron en la oficina. Ginny siguió festejando pero con un ojo y una oreja pegada a la oficina. En ese momento le hubieran venido de maravillas las viejas orejas extensibles de sus hermanos. Después de cinco minutos se dio cuenta que las orejas extensibles no le servirían para nada. Los gritos que pegaban los dos, se escuchaban hasta el salón, haciendo que los festejos se acallaran.

- TU LO SABIAS!! – dijo Harry golpeando el escritorio.

- Saber qué muchacho? – Harry murmuró algo – QUÉ? CÓMO PUEDE SER!!

- COMO SI NO SUPIERAS!

- ES QUE... NO TE ESTOY PREGUNTANDO COMO SE HACE HARRY!!- decía gritando cada vez mas fuerte.

- YA LO SE! TENIA GANAS DE MATARLA! – Ginny se puso pálida. Y se convenció que hablaban de Bellatrix Lestrange.

- NO PODÍAS HACERLO!! – "si, pensó, de seguro hablan de ella"

- POR ESO TE LO ESTOY DICIENDO AHORA!

- YO… TE JURO QUE NO SABIA HARRY!!

- YA ESTAS AVISADO. – Se abrió la puerta y gritó mirando a su jefe – NO LA QUIERO AQUÍ! – Cerró la puerta y vio que todo el mundo lo observaba. Ginny también. El le dedicó la mas fría de las miradas y se fue. Se dio vuelta, con ganas de llorar, cuando el grito que pegó Kinsley le hizo caer la cerveza de mantequilla.

- WEASLEY! QUIERO VERTE AHORA MISMO! – los aurores la miraron interrogantes.

- Qué hiciste Weasley? – dijo Parker – ella se encogió de hombros.

- Te dije que subir sola al segundo piso te traería problemas! – le dijo Roberts – ánimo, sólo serán un par de gritos – le sonrió y lentamente se encaminó hacia la oficina. Abrió lentamente y trató de controlar la respiración. Vio a Kinsley que se paseaba como león enjaulado por la oficina.

- Siéntate! – le dijo sin mirarla. Ella se sentó y fue cuando Kinsley se le vino encima.

- Kinsley… para que querías verme? – dijo nerviosa.

- Solo quiero saber, EN DONDE DIABLOS TIENES LA CABEZA QUE NO PIENSAS! – gritó. Todos los que estaban afuera se acercaron a la puerta para escuchar.

- Yo… no sé… solo subí al segundo piso sin… es cierto… - lo miraba.

- SABES PERFECTAMENTE QUE NO TE ESTOY HABLANDO DE ESO, NIÑA! – ella lo miró – POR QUE, O MEJOR DICHO CUAL ES EL HECHIZO QUE TE HIZO IR A ESA MISIÓN ESTANDO EMBARAZADA!! – Ginny sintió algo helado en la espalda y palideció. De la misma manera desde atrás de la puerta se escucho un ahhh! – ME VAS A CONTESTAR?

- Yo... no…

- DE CUANTO ESTAS?

- Casi cuatro meses – dijo con lágrimas en los ojos. Kinsley se tomó la cabeza.

- Y LO DICES TAN TRANQUILA? –suspiró – HARRY QUERIA MATARME, CREIA QUE YO… ERES UNA INCONCIENTE! EXPONES AL PELIGRO, NO SOLO A TI SINO AL BEBE!!

- Creo que salió bien o no? – dijo y sus lagrimas cayeron.

- ES QUE ACASO NO SABES POR QUE NO TENEMOS MUJERES EMBARAZADAS EN ACCIÓN?

- No…

- Es porque de alguna manera tu magia se dedica a cuidar al niño y tus poderes pierden fuerza! pensé que lo sabías, te creí inteligente…

- SOY INTELIGENTE! – gritó.

- PUES NO LO PARECE! – La miró – que harás con Harry?

- Qué quiere que haga? Yo no sé por que cree que tengo que hacer algo con Harry…

- Te convendría hablar con él… tiene cosas que decirte…

- Para qué? Para que me venga con un cuento chino? No quiero saber nada de él, y si se refiere a mi hijo… lo cuidaré sola…

- Estás loca sabías? Crees que él te dejara hacerlo? Está como loco, por poco me golpea!!

- Me importa poco… - Kinsley se levantó – No que lo golpee claro, pero no me interesa saber como está.

- Tu estás suspendida por diez días – Ella ahogó el llanto.

- No puedes suspenderme, necesito el dinero, yo soy una madre soltera…

- Ahora te das cuenta de que tienes un hijo? Por que no lo dijiste, antes?

- Traté de hacerlo, esta mañana, pero me gritaste y yo no tuve mas remedio que aceptar la misión…

- Ahora échame la culpa a mi!!! – chilló - si bien tu lo has dicho, has tenido al menos dos meses para hablar, y tu excusa solo se reduce a hoy? Definitivamente estás desquiciada!

- Yo, no me siento bien… - Dijo y se tomó la frente. "Ofrécele agua!" se escuchó desde atrás de la puerta. Kinsley fue hacia la jarra y le dio un vaso. Ella lo tomó.

- Weasley… Te encuentras mejor? – dijo bajando el tono de voz.

- No me eches Kinsley! – y sus ojos castaños lo miraron. Kinsley tragó saliva. – yo no tengo a nadie que… estoy sola, ahora necesito este trabajo.

- Ya no depende de mi –ella lo miró – Desde el lunes toma posesión del cargo un nuevo jefe de aurores –

- Que? Y se puede saber quien es?

- Harry – Ginny sintió que la sangre le llegaba a la cabeza a borbotones.

- Estoy muerta! – se levantó.

- Por lo pronto pidió tu suspensión, después él verá que hace contigo.

- Como si no lo supieras! – se limpió las lágrimas- fue bueno trabajar para usted…

- Anda niña, descansa que han sido demasiadas emociones! – ella sonrió débilmente y salió. Todos los aurores la miraban.

- Supongo que han escuchado todo – ellos asintieron – bueno, fue bueno trabajar con ustedes también.

- Animo Weasley! El no te correrá!

- Si, y yo soy Voldemort – contestó, causando risas nerviosas. Aun no se acostumbraban a oír ese nombre.

- Y que es lo que quieres tu, niño o niña? – dijo uno, y nuevamente fue golpeado por varios.

- Yo... ahora prefiero ir a descansar… mejor voy al baño – todos se hicieron a un lado dándole paso, con aversión. Ginny sonrió – Tranquilos, la etapa de los vómitos ya pasó. Solo quiero lavarme la cara.- Los demás sonrieron aliviados. Ginny se acercó a los lavatorios y llenó uno con agua, metiendo la cabeza dentro. En una de esas se asfixiaba y todo estaba bien. De pronto sintió una punzada en el estómago. Se incorporó, sacando la cabeza del agua, prometiéndose antes de ir a su casa, pasar por San Mungo. Secándose la cara, se vio en el espejo, y detrás de ella estaba mirándola Romilda Vane. – vienes a burlarte de mi?

- Weasley... yo tengo que decirte algo – la miro y sus ojos mostraban culpa. Ginny terminó de secarse la cara.

- No me interesa lo que quieras decirme. Debes estar tranquila, me suspendieron y desde el lunes Harry será el jefe – Romilda abrió los ojos – De seguro ya no trabajaré aquí.

- El nunca hizo nada – dijo Romilda, y bajo la mirada. Ginny abrió los ojos sin entender.

- Que?

- Le tendimos una trampa… Yo me deje llevar por la tonta de Rachel, y me convenció de darle la poción de Confusious Hércules… - Ginny se apoyó en el lavabo y Romilda le explicó con lujo de detalles la operación "separación Weasley". Después de confesar, y pidiéndole disculpas, esperó la furia de la pelirroja. Ginny solo la miró y le preguntó.

- Por qué?

- Por que lo hicimos? Bueno, ella me convenció de que así, él pagaría por tomarnos por tontas…

- Buen punto… pero yo quiero saber por qué me lo dices ahora…

- Porque una cosa es hacerte algo a ti – bajó la mirada – Pero con un bebé… eso yo... no podría…

- Tienes remordimientos? – le preguntó – no te preocupes, de seguro él ahora no quiere verme – Romilda la miró – Primero no dejé que me explicara, segundo le escondí mi embarazo y expuse la vida del bebé en esa misión. – sonrió tristemente – se puede decir que yo cavé mi propia tumba…

- Pero él te quiere!

- Estoy cansada – se enderezó- debo ir al hospital. Creo que tengo un dolor fuerte en la espalda.

- Ten cuidado! - Ginny sonrió – Y perdóname.

- No te apenes… - salió del baño – Ya no tienes por que hacerte problemas… yo me iré muy pronto de aquí. – Saludó a todos y partió hacia el elevador. Su siguiente parada sería el hospital San Mungo. Desde ese momento debía hacer las cosas correctas por el bien del bebé.

Luego de recibir la reprimenda del medimago que se encargó de su caso, y con varias pociones en el bolso, entre vitamínicas, para los huesos, para las manchas de la piel, para la caída del pelo entre tantas mas, llegó a la madriguera. Allí la esperaba su madre, con una mirada entre preocupación y alivio. Cuando abrió la puerta, su madre se abalanzó llorando y la abrazó. Ella suspiró, respondiendo a esa demostración de cariño débilmente, pero rápidamente la soltó. Se sentía mal por ocultarle las cosas a su madre. Molly la miró y sonriente le dio un beso en la mejilla.

- Tu padre me envió una lechuza, diciéndome que todo ha salido bien…- Ginny sonrió tímidamente – Cuando vi en el reloj que estabas en peligro de muerte… - Ginny rápidamente observó el característico reloj, cuya manecilla perteneciente a la pelirroja descansaba ahora en la leyenda: en casa.

- Estuvo bien mamá – dijo al fin – Estoy cansada, necesito descansar.

- Si, Kinsley le contó a tu padre que te ha dado unos diez días de licencia…

- Si? Ah… si, es verdad. Dice que he estado muy estresada, que necesito relajarme…

- Bueno, ahora te cuidaré – le dio un pequeño pellizco en la mejilla – Ve a descansar. Luego te llevaré algo para comer. Mañana tus hermanos vendrán a cenar para festejar tu primera misión en serio.

- No… mamá… no creo que sea lo…

- Déjate de pavadas! – se fue hacia la cocina – cuando Bill encontró su primer tesoro, recuerdas? también hicimos una fiesta, al igual que cuando Charlie tuvo a su cargo su primer dragón… y con el cargo de Percy.. el campeonato de Ron, la tienda de…

- Mamá, haz lo que quieras, yo no tengo ganas de hablar ahora. – le dio otro beso y subió las escaleras. Su madre la miró preocupada, pero luego siguió haciendo las labores. Ginny llegó a su cuarto y decidió darse un baño. Una vez cambiada, se tiró en la cama… no tenía ni ganas de llorar. Cayó en cuenta que Kinsley tenía razón, podría haber muerto… si Harry no hubiera desviado la maldición… cerró los ojos, tratando de conciliar el sueño.

- Durmió todo el día – dijo Molly a su esposo cuando llegó en la noche – he ido a verla y se ha encerrado, estoy muy preocupada Arthur… deberíamos hablar con Harry.

- Lo ví esta mañana después de la misión – dijo él limpiando sus anteojos – Estaba serio, y malhumorado. Yo... ni me vio cuando lo saludé.

- Es raro en él – dijo Molly. – Iré a ver a Ginny por si quiere algo de cenar. Si sigue así deberíamos llamar a un medimago.

- Déjala – dijo el señor Weasley – De seguro la situación que vivió hoy… debe haberla tensionado mucho. Y ahora necesita relajarse, déjala dormir. Sabes que ella si tiene hambre, comerá.

El día sábado se levantó temprano con ganas de devorarse el mundo. Bajo aún en pijamas, teniendo cuidado en hacer el hechizo, encontrando en la cocina a Hermione. Esta le sonrió y le alcanzó un plato de avena con leche. Ginny lo atacó y le agradeció el gesto. Hermione la miraba de una manera diferente. Y le sonreía sin razón.

- Lo sabes no? – le dijo levantando la vista.

- Ayer me lo dijo – le respondió Hermione – cómo pudiste hacerlo?

- Yo… no sé por que lo …

- Mira que subir sola, pudo haberte matado!! Esa mujer está desquiciada… - Ginny la miró sorprendida. El no le había dicho lo del embarazo. Esto no le gustó para nada. Y luego cruzó por su mente la idea de un Harry negándose a la paternidad. – Te quedaste muda?

- No… yo… la verdad es que no pensé. Me dejé llevar por la adrenalina del momento.

- Adrenalina que casi te mata…

- Ya recibí la reprimenda de Kinsley… te contó que será el nuevo jefe de aurores? Harry, te contó eso?

- Ya lo sabía… cuando Ron y los orangutanes lo golpearon, él les dijo que llegaba tarde a casa porque se quedaba con tu padre y Kinsley reunidos para aprender el oficio …

- Soy una idiota, lo sabías? – sus ojos se aguaron – Romilda me dijo ayer que le tendieron una trampa. Que le dieron una poción…

- Confusious Hércules?

- También lo sabías? Es que debo ser la ultima en enterarme de todo…

- Tu tienes la culpa, por ser Weasley. – ella la miró – te importan poco las explicaciones cuando estás convencida…

- Pero debí escuchar lo que tenía que decirme…

- Ya no vale la pena... ya todo está hecho, él no te molestará… - sus lágrimas vencieron la resistencia y cayeron por las mejillas.

- No quiere volver a verme… Yo no tengo ganas… me voy a mi cuarto – se levantó.

- Ginny…- la pelirroja miró a su cuñada – Esta noche habrá una cena. Me imagino que bajarás.

- Si, claro…- y se marchó.

La cena, como todavía estaban en invierno no pudo hacerse en el jardín, como las anteriores. La larga y desgastada mesa de la cocina fue tapada con una gran mantel blanco y sobre esta se dispusieron los diferentes platillos. Ginny todavía estaba en su cuarto, no tenía demasiadas ganas de festejar nada, menos la estúpida misión. Aun repercutía en su mente las palabras de Hermione, "El no te molestará mas." Los varones Weasley junto a sus esposas y novias llegaron. Ginny podía escuchar el alboroto de sus hermanos unido a los gritos de la madre por un poco de tranquilidad. Luego hubo un silencio del que desconfió, seguido por un grito de "Harry" de todos sus hermanos. El no contestó.

- Harry quieres una cerveza? – dijo Arthur tranquilo – estamos reunidos para festejar la primera misión en serio de Ginny –El se volteó a ver a su suegro y Arthur cambió su sonrisa por un rostro serio – Qué sucede?

- Así que están festejando su primera misión… – dijo con rabia – y si puedo saber… DONDE DIABLOS ESTA LA INCONCIENTE DE SU HIJA?

- Harry, qué sucede hijo? – dijo Molly llegando de la cocina – Ginny está en su cuarto. – El caminó rápidamente hacia la escalera.

- SERA MEJOR QUE BAJES EN ESTE INSTANTE GINEVRA WEASLEY, O VOY A BUSCARTE!

- Ey!! cálmate quieres, que ha sucedido? – Preguntó Ron.

- Como si no lo supieras! – le dijo mirándolo con rabia – ESTOY ESPERANDO QUE BAJES, TE ASEGURO QUE TE CONVIENE BAJAR POR TUS PROPIOS MEDIOS! – Ginny sintió que ninguno de sus músculos respondía al mensaje que emitía su cerebro. Este le decía levántate y enfrenta la situación, pero su cuerpo quería quedarse, resguardado por las cuatro paredes de su cuarto. Después de escucharlo gritar su nombre por cuarta vez, venció a medias el temor y salió de su escondite. Las piernas le temblaban tanto que apenas caminaba y tuvo que apoyarse en la pared para continuar. Al llegar a la escalera, tomó aire y bajó, escalón por escalón. Al llegar al descanso giró para continuar y allí lo vio, apoyado en la baranda, con la mirada mas dura que Ginny pudo recordar. Cuando la vio, se apartó rápidamente y fue hacia la sala. Ella llegó al pie de las escaleras y vio como la familia en pleno, miraba a Harry interrogante. Ron se acercó a ella.

- Qué ha sucedido? – ella lo miró y no pudo decir nada – Está algo alterado… no te preocupes, solo debe estar exagerando la cosa. – le dio un suave beso en la frente y la acompañó hacia la sala. Se cuidó de no estar demasiado cerca de su ex novio, poniéndose cerca de su padre. De poco le valió, porque Harry casi le saltó encima.

- Al fin te dignaste a bajar!

- Yo… yo... ya te había escuchado, pero… yo... yo necesitaba…

- Qué excusa nueva tienes para decir, eh? Y qué otra cosa estarás ocultando? Eres… nunca lo creí de ti Ginevra!

- Vamos Harry… – dijo interrumpiéndolo Bill – no fue tan grave, a poco estuvo a punto de morir?

- No les contaste que esa desquiciada casi te mata? – la señora Weasley emitió un grito – Que si no fuera porque llegué a tiempo en vez de festejar "tu primera misión en serio" estaríamos en tu funeral?

- Ginny!

- Es cierto, no fue atinado de mi parte… encarar la situación sola! – agregó ella.

- ES QUE TU NO TIENES CARA!! ADEMÁS DE TONTA, ERES UNA IRRESPONSABLE! NO TE IMPORTA EN LO MAS MÍNIMO… TU SOLO PIENSAS EN SOBRESALIR EN LO QUE HACES, SIN IMPORTARTE LAS CONSECUENCIAS DE TUS ACTOS… YO… – miró a los Weasley.

- Harry, por favor, ya hemos dicho, lo importante es que ella está con nosotros y a salvo. – dijo Arthur tratando de apaciguar el temperamento del joven.

- ES QUE NO PUEDO CREERLO DE USTEDES!! – aquí lo miraron raro – A USTED SEÑORA WEASLEY LA CREI MAS SENSATA!!

- Harry te estás extralimitando! – dijo Arthur serio.

- Y DE TI ARTHUR, TE CREI TAMBIEN CAPAZ DE… Y USTEDES, QUE ME ROMPIERON LA CARA CUIDANDOLA, COMO ES QUE NO HICIERON NADA PARA DETENERLA?

- No sabemos de que estás hablando Harry. Es su trabajo o no? – dijo Ron – sabe a lo que se expone, diablos parece que hubiera cometido una falta grave… nosotros en la escuela rompíamos una o dos reglas al día – dijo sonriendo. Pero Harry no sonreía, se comía con los ojos a Ginny. Y luego observaba a Ron sin entender qué estaba diciendo.

- Ellos no lo saben… – dijo al fin Ginny venciendo el temor – yo no se lo he dicho… a nadie. – bajó la mirada.

- Qué, cielo? – dijo Molly – Que nos has estado ocultando?

- Así que no solo te aventuraste a ocultarlo en el trabajo, sino también aquí? Realmente has superado todo lo que puedo pensar de ti – dijo cerrando los puños.

- Si, pero lo hice porque…

- Vamos, cuéntanos ahora – se sentó – que nueva historia vas a contar para justificar… TU ABSOLUTA FALTA DE JUICIO!!

- Es que alguien quiere decirnos de que diablos están hablando? – dijo Ron – Ginny? – la miró, ella bajó la vista – Harry? – Harry se levantó y se acercó a Ginny. Ella retrocedió varios pasos.

- No voy a lastimarte...- la rodeó y comenzó a hablar por encima de su hombro. Parecía dos veces más alto de lo que era, o Ginny se sentía la más pequeña del mundo ante tremenda rabia. – Como todos saben, ayer su hermosa hija, su hermanita querida, tuvo su primera misión, en realidad, la más riesgosa. Y en el medio de la misión, no tuvo mejor idea que soltarme… que está embarazada!! – Los seis hermanos se sentaron al mismo tiempo. Hermione se acercó a Ginny y la miró. La pelirroja estaba llorando.

- Ginny es verdad? –ella asintió – es que eres estupida o que? – dijo enojada – nunca pensé que fueras tan… - Harry la hizo girar y tomándola por los hombros la obligó a levantar la vista.

- De cuanto estás? – le preguntó.

- Casi cuatro meses… - dijo sin ser capaz de mirarlo. Harry solo atinó a pasarse la mano por su cabello y alborotarlo de los nervios.

- Bueno… eso lo dice todo no? – la miró – Estás suspendida, creo que Kinsley te lo ha dicho… reintégrate a tu trabajo cuando tu suspensión termine. Luego veré que hago contigo. Por supuesto tus días en el escuadrón especial han terminado.

- Harry no me hagas esto…

- QUE NO TE HAGA ESTO? ES QUE TU TE DAS CUENTA DE LO QUE HAS HECHO? NO SOLO TE EXPUSISTE A QUE ESA DESQUICIADA TE MATARA… MI HIJO… TU, EXPUSISTE A MI HIJO… CREES QUE ESO PUEDO DEJARLO PASAR POR ALTO? ESTAS MUY EQUIVOCADA. ESO NO VOY A PERDONÁRTELO NUNCA!!

- Pero...

- No trates de decir nada… no puedo remediar el hecho de que te amo mas que a nada en este mundo – Ginny lo miró, por un momento pensó que Harry estaba perdonando su idiotez, pero su mirada decía algo absolutamente diferente – Pero aun así, no quiero volver a verte…

- Harry, hijo... – dijo Arthur aun conmocionado por la noticia – Creo que esto debe hablarse, con más calma…

- No Arthur… Esto no tiene que hablarse mas – suspiró – Yo… usted no se preocupe porque yo… me haré cargo de lo que me corresponde, pero no puedo… yo, no puedo hablar con alguien a quien no le importó que su propio hijo… adiós – y salió rápidamente para desaparecer en el jardín. Ginny se quedó ahí, parada, sin saber qué decir, en medio de la sala, recibiendo las miradas de todos los que se encontraban.

- Si que la fregaste Weasley! – dijeron los gemelos – así que escondiste bien a nuestro sobrinito!

- Ya basta… – dijo Arthur – Hija, puedo entender perfectamente a Harry, lo que hiciste… digo es mi nieto.. – pero nunca lo que pasó después alguien lo podría imaginar. La señora Weasley se levantó del asiento donde había estado escuchando a Harry estupefacta, y sin mediar palabra se acercó a Ginny y le dio una cachetada.

- Mamá!! – dijeron todos. Ginny solo atinó a tomarse la mejilla y mirar a su madre con lágrimas saliendo descontroladamente.

- Es lo que tendría que haber hecho hace tiempo. Darte una buena zurra para que aprendas que hay cosas con las que no se juega!! – Sin decir nada, la menor de la familia salió hacia la escalera y fue a refugiarse a su cuarto.

- Esta vez si que nadie la salva.

- Creo que Harry ha sido demasiado bueno… - dijo Bill – yo la hubiera matado.

- Bueno, ahora debemos pensar que hacer con esto… digo Harry no pudo decir todo lo que dijo en serio! – dijo Charlie y se sentaba comiendo un trozo de pan.

- Lo único en serio que pudo decir es que la ama… - dijeron los gemelos.

- Ustedes no lo conocen... – dijo Hermione – Harry... él es… es decir, si hay algo con lo que Harry no juega es con la seguridad de los que ama. Y un hijo, con las ganas que tenía de tener uno… no creo que se le pase tan rápido como creen.

- Vamos Hermione! – dijo Charlie – Tu solo estudias las probabilidades, el corazón tiene la ultima palabra.

- Espero equivocarme…- dijo sentándose al lado de su marido – Pero por ahora debemos dejar las cosas como están… Harry no funciona bien ante las presiones… se altera con facilidad.

- Es cierto amor – dijo Ron pasando su brazo alrededor de su cuerpo – Déjenlo tranquilo. Ya cederá.

- Lo importante aquí – dijo Molly al fin – es ayudar a Ginny, ella necesita de cuidados…

- Vaya mujer!! – dijeron riendo los gemelos – si son los cuidados que acabamos de ver – Fred imitó a la señora Weasley dándole el golpe, y George caía estrepitosamente al sillón cercano. La señora Weasley los miró apenada.

- Yo... no pude evitarlo – y se limpió las lágrimas con un delicado pañuelo que sacó del bolsillo de su túnica.

- No te disculpes mamá… – dijo Bill.

- Es lo que todos queríamos hacer… vamos a comer – dijo Ron – Y festejar nuestro primer sobrinito de parte de la loca de mi hermana.

Nota de la autora: que se pensaron… que se iba a arreglar la situación así tan fácilmente entre ellos? No!! Si pensaron eso, no me conocen para nada!! Ja ja. Pasará mucha agua sobre el puente, para que vuelvan a estar juntos... si es que volverán.

Dejen sus opiniones al respecto, sobre si les gustó el capitulo… o no.

Alguien me pregunto sobre Carrie… mmm, ya aparecerá nuevamente… no se desesperen!!

Saludos Silvia