Rapidito!! Hola a todos! Gracias por los comentarios vertidos acerca del capitulo anterior, como les dije era uno de mis favoritos (El del cumpleaños, ese, y otro que lo verán mas adelante, pero que también me maté de la risa escribiendo)
Bueno, fiel al día de los enamorados, va este capitulo… espero que les guste
Sandra y Victoria este también va para ustedes… y suerte con lo suyo!!
Paloma, ya te mandaré eso que te dije… necesito mucha información solo que ahora no tengo mucho tiempo… mi teclado está a punto de pedir licencia por agotamiento físico!! Ya es hora de que piense en cambiarlo.
Platero… un beso para ti, y Feliz día a todos los enamorados!! Aunque en España creo que también se festeja el día de la amistad!! Asi que a todos mis amigos de la Web, tengan un feliz día… por cierto, vieron la ultima foto de Daniel Radcliffe… sin palabras!!
Capitulo 26
Vuelve conmigo!
Quizás si habría los ojos, se despertaría en su mullida cama y todo lo que supuestamente había escuchado era una pesadilla. Dos segundos después escuchó las palabras de los hermanos Weasley y entonces decidió que no quería abrir los ojos. No, eso era enfrentar a la realidad… y entonces se dio cuenta que una realidad como esa… no podría enfrentarla nunca!!! Tener una hija como Carrie estaba bien… otro mas, era lo que esperaba… pero tres!! Y de golpe!! Sus pensamientos se escuchaban dentro de su cabeza como un eco, que lo torturaban… llantos, insomnios, desfigurados biberones que lo perseguían… todo en un torbellino que lo mareaba más, aun cuando todavía estaba inconsciente. De pronto le pareció que a lo lejos, alguien decía un hechizo conocido… "aguamenti" y luego sentía un chorro de agua helada en la cara.
- AHHHHG!!! – gritó y se sentó en el suelo – qué diablos pasó? – los pelirrojos Weasley se reían a mas no poder…- qué les pasa?
- Es que fue tan gracioso amigo… – dijo Ron ofreciéndole la mano para que se levante. – tu hiciste una rara mueca, pusiste los ojos en blanco y te desmayaste!
- Si? Y qué tiene eso de gracioso? – preguntó frotándose la nuca, y alborotándose el cabello.
- Papi de tres!! – dijeron Bill y Charlie – Vaya eso no lo esperábamos!!
- Crees que yo si? – dijo en un tono agudo, de terror – Merlín!!! Yo… yo… yo tengo que irme… necesito respirar!
- Ey, de aquí no te vas! – dijo Fred – tienes que pedirle que…
- Escúchame!! – le dijo tomándolo de la chaqueta – Yo, en estas condiciones no puedo pedir ni agua! – lo soltó – tengo que pensar… tengo que pensar… yo… adiós!
En la sala estaban todos festejando cuando sintieron el golpe y los gritos. Ginny se quedó parada sin saber que decir y miró a su padre. El solo sonrió.
- Está aquí? – dijo nerviosa – Harry está aquí?
- Llegó al mediodía – sonrió Molly – no podía trabajar de lo nervioso que estaba.
- Crees que le pasó algo malo? – dijo preocupada.
- No creo… – respondió Arthur – estuvieron bromeando con los muchachos hasta recién, y jugando póquer.- De pronto por la puerta de la sala se asomó Harry, con el pelo todavía mojado y la cara pálida. Se iba acomodando la capa cuando la vio.
- Harry, muchacho! – dijo Arthur – que ha sucedido?
- Yo… tengo que irme… no me… - la miró – no me puedo quedar… yo no me siento bien… – salió al patio y desapareció.
- Dónde está ese idiota? – dijo Ron ofuscado.
- Qué sucedió? – preguntó Hermione dándole un beso. El la abrazó y luego a su hermana.
- Así que tres, eh? – ella sonrió – Ahora no tendrás problemas para elegir padrinos… solo tres de nosotros tendrán el privilegio…
- Y por qué se fue Harry? – preguntó Ginny.
- Cuando escuchó la tremenda noticia… – dijo Bill abrazando a su hermanita – Se desmayó!!
- Fue muy cómico!! – dijo Fred – dónde esta la maquina de hacer bebes?
- FRED! – dijo su madre – respeta a tu hermana!!
- Perdón!! Pero es la verdad! – resopló – Uno, eso nos hacía feliz. Que podía tener dos, bueno, tienes un precedente – señaló a su madre – Pero tres!! Uff!! te superas cada día, niña!! – rieron.
- Y Harry? Cómo lo tomó? Diablos yo pensé decírselo de otra manera…- dijo Ginny.
- Con una cena romántica y velas? – dijeron los gemelos riendo…
- No!! – dijo Charlie – esperaría a la próxima misión… cuando la estén ahorcando, diría "Harry, antes de que me deje de subir sangre a la cabeza, te digo… no voy a tener uno… serán tres!! – mas risas.
- Basta!! mamá!! Míralos!! – dijo y se abrazó a su madre.
- Cállense o se las verán conmigo!! – dijo la señora Weasley blandiendo un puño.
- Pero… y Harry? – dijo Hermione – Creo que se fue conmocionado…
- Crees? Merlín, no podía ni respirar… farfulló un par de cosas y salió mareado. – rió George.
- Ron…- dijo Hermione. Este sin decir nada tomó su chaqueta y salió a la casa.
- Lo que hay que hacer por los amigos!! – bufó.
- Y cómo lo encontrará? – preguntó Ginny.
- Creeme, si alguien sabe donde y que puede hacer Harry, ese es Ron! – dijo orgullosa Hermione.
Ron todavía refunfuñando por lo bajo, pensó en que lugar podría estar Harry… tuvo varias opciones. "Su casa… no, estar solo lo mataría. Hogwarts… fue siempre su hogar, pero no, allí no iría." De pronto recordó donde lo encontró Harry a él, cuando se enteró del primer embarazo de Hermione… Como no recordarlo, aun estaban en el colegio… el último fin de semana… fue fantástico pasar una noche con la castaña. Pero nunca pudo pensar, que Hermione, le daría tremenda sorpresa en el cumpleaños de Ginny. Un bebé… sonrió. Y luego recordó que aunque estaba angustiado, su mejor amigo estaba a su lado, ahí, para apoyarlo en todo lo que pudiera… y él no le fallaría a Harry nunca. Concentrándose en donde tenía que ir, desapareció.
El pueblo estaba atiborrado de gente. Los grandes escaparates se preparaban para la última salida de los alumnos de Hogwarts de ese año. Apuró la marcha y llegó a las tres escobas. Abrió la puerta. El bar estaba casi colmado, con gente que almorzaba tarde. Ron se tomó el estómago y se dio cuenta que no había almorzado aun. Estiró su cuerpo en toda su altura, para poder ver si había acertado, y lo vio. Su pelo alborotado apoyado contra la barra, tomándose la cara con las manos. Se acercó lentamente y sentándose en una butaca, lo palmeó en la espalda. El levantó la vista y lo vio. Estaba más pálido que en invierno, sus ojos verdes, estaban opacados y si Ron no se equivocaba, le pareció que tenía ganas de llorar. No le dijo nada. Llamó a la tabernera. Por un costado, se acercó hacia ellos Madame Rosmerta. Ron la miró y suspiró, no podía entender como esa mujer estaba tan buena, teniendo la edad que tenía. La mujer le guiñó un ojo y señaló a Harry con la mirada. Ron solo se encogió de hombros.
- Buenas tardes, Madame Rosmerta!! – dijo alegre – Debo decir que su belleza cada día me sorprende mas! – La mujer le sonrió.
- Gracias Ron! – Miró a Harry – precisamente le preguntaba a tu amigo como estabas…
- Ya me ve… – se quito la chaqueta – estoy vivo y muy feliz!! – rieron. Harry se tapó los oídos. – Rosmerta… habrá una mesa apartada para nosotros? – ella asintió.
- Ron, no te molestes, pero quiero estar solo… – farfulló Harry. Ron no le hizo caso.
- Habrá?
- Claro muchacho, acompáñenme – Ron se levantó y Harry no tuvo mas remedio que hacer lo mismo. Los llevó a una mesa al final del salón. – quieren algo de beber?
- Whisky… de fuego – dijo Harry. Ron negó.
- Tráiganos unas cervezas… y... habrá algo de comer?
- Yo no quiero comer Ron! – dijo enojado – y definitivamente quiero beber Whisky!!
- Está bien! – dijo Ron – Tráigale un Whisky…
- Una botella… - gruñó.
- Una botella, cerveza para mi y algo para comer… no he almorzado – la mujer se alejó y se quedaron en silencio. Al rato volvió con una bandeja, con el pedido, mas unos bocaditos de pollo que a Ron le encantaban – Gracias Rosmerta.
- Si necesitan algo, no tienen mas que llamarme – se fue.
- Bien Harry… dilo.
- No quiero hablar… - dijo y se mandó un trago de Whisky.
- Sabes que eso te hace mal… - suspiró – Anda, dime, sé que estás asustado.
- Asustado? – dijo levantando la voz - Crees que estoy asustado? Yo, que luche con Voldemort desde que tengo memoria… que me he salvado de él la misma cantidad de veces, que lo derroté… que arriesgo mi pellejo por el mundo mágico cada dos por tres… crees que tengo miedo?
- Si – su amigo lo miró.
- Estoy muerto de miedo, Ron!! – dijo con voz temblorosa – Cómo? Cómo…
- Como hiciste para embarazarla? Amigo has venido practicando con cuanta mujer…
- No seas estupido!! – Ron rió – Como puede ser…
- Bueno… eso no podría decírtelo, la naturaleza es sabia… eso dicen.
- Y por qué la naturaleza se tuvo que emperrar conmigo? Que voy a hacer? Como puedo… diablos como puede tener tres niños… ahí adentro? Es tan pequeña…
- Ya te lo dije, no lo sé – dijo sonriendo – Pero Ginny es fuerte…
- Y yo no estoy… no estuve… tendría que haber estado… - Tomó otro trago – Soy un imbecil…
- Si, bueno… eso, el ver a tu hijo en esa maquina es algo maravilloso!!
- Y yo me lo perdí por orgulloso… Pero tres!! Tres… Merlín… no podré hacerlo, Ron. – le robó un bocadito de pollo.
- Yo si pude… mírame Harry, mira al idiota de Ronald Weasley. Tuvo la suerte de tener la mujer más inteligente del colegio… y tuvo tres niños… Si yo pude… digo… eres Harry Potter!!
- Claro!!- sopló – Pero tu tuviste tres… uno por vez!! No tres juntos!! – Ron rió – y mi casa… diablos, solo tengo dos habitaciones… donde los pondré? Digo, tengo que pensar... tengo que pensar…
- Harry… Harry… – él no lo escuchaba. Murmuraba sacando cuentas... con los ojos cerrados – HARRY!! Tienes tiempo!
- No lo tengo!! Esto… tu la escuchaste, ellos podrían adelantarse… como puedes decir que tendré tiempo? Merlín Ron, son tres!!! quien los cuidará cuando trabajemos… porque de algo estoy seguro, Ginny no dejará de trabajar…
- Tranquilo, amigo – sonrió Ron.
- Tranquilo? Tranquilidad, es lo que menos tendré!! Mira, todavía recuerdo cuando Carrie llegó. No podía dormir por el llanto… Ay!! y ahora… ahora… – respiró entrecortado – Volver a lidiar con mamaderas, pañales… No volveré a dormir por años… Merlín, Tengo que aprovechar ahora y dormir… porque de seguro con tres…
- Espera. Espera Harry – le quitó el vaso de Whisky – No te pongas paranoico… lo primero es que tu… le pidas... que vuelva…
- No – se levantó – no le pediré que vuelva…
- Que estás diciendo? – se levantó enojado, y dispuesto a romperle la cara a su amigo, si era preciso para que entrara en razón – Yo te voy a dar…
- No le pediré que vuelva aun. Tengo que hacer varias cosas antes de hacerlo… pero necesito tu ayuda, amigo, y la de tus hermanos.
En la madriguera, una vez que almorzaron y celebraron la buena nueva, Ginny decidió recostarse un rato, para tratar de serenar su cabeza. Tenía una gran felicidad, no tendría un solo hijo, tendría Tres! Y no pudo dejar de imaginar, tres alborotadas cabelleras, negras como el azabache y tres pares de ojos verdes, brillantes, detrás de unas gafas redondas. Si, porque si había algo que deseaba con todas sus fuerzas, era que sus hijos se parecieran a su padre. "melenas pelirrojas hay por doquier" y reía. Después de ponerse el pijama, pues el medico muggle le pidió que se quedara en cama por ese día, tocaron a la puerta y Hermione apareció con una gran sonrisa. Se sentó en la cama y la miró.
- Como te sientes? – dijo la castaña
- Uf!! Ni siquiera podría decírtelo… mezcla alegría, nervios, angustia, dolor…
- Dolor? – preguntó Hermione.
- Tu viste como se fue… – sus ojos se aguaron – No quiere verme…
- No seas tonta!! Es que… bueno, mira como reaccioné yo… imaginate Harry!! Siempre solo… y ahora tiene…
- Un pelotón!! – rieron - Si creo que era de esperarse… Hermione – ella la miró – tu crees que si le pido… que yo quiero…
- Quieres volver? – ella asintió colorada – Por que?
- No lo soporto… - se puso colorada – estar tan cerca de él… yo…
- Entiendo – sonrió – Pensé que eras una especie de marciano – ella la miró sin entender – Seres de otros planetas!! – Sonrió.
- Por que?
- Por qué? – bufo – Ginny, cuando yo estaba embarazada… -se puso colorada – bueno es que en algunas mujeres, las hormonas… digo que las hormonas nos juegan una mala pasada… estamos mas sensibles a las caricias… Pobre Ron!! – rió – a veces …
- Te entiendo – dijo colorada- tu no sabes lo que yo tenía que hacer para no saltarle encima a Harry… es que cada vez que lo veía… Merlín, estaba para comérselo!! – rieron – No me perdonará nunca verdad?
- No creo que esté pensando en eso precisamente – dijo Hermione – Dale tiempo. Quizás…
- No quiero un quizás… quiero una certeza!
- No puedo dártela. Solo resta esperar Ginny.
- Pero…
- Descansa – se levantó de la cama y fue hacia la puerta.
- Festejaremos el cumpleaños de Ron? – Hermione negó.
- Ron acaba de mandarle una lechuza a tus hermanos… Se juntarán en las tres escobas, Allí los esperan los chicos del colegio para festejar el cumpleaños…
- Ah…
- Mala suerte!
- Bueno, no tanto… – sonrió. Hermione la miró – Quedará mas pastel para comer.
- Eres un caso perdido!!
La noticia de los trillizos, corrió más rápido dentro del ministerio que la mismísima caída de Voldemort. Ginny llegó tardísimo a su trabajo. En primer lugar porque ya no podía aparecerse ni usar ningún medio mágico para trasladarse. Lo bueno es que el ministerio le había cedido a la pelirroja un auto, para que se pudiera trasladar desde su casa al trabajo. Después que entró en el edificio, tardó más de media hora, el recorrido entre los ascensores y el segundo piso, de tanta gente que se acercaba para felicitarla. Luego de despedir a Mafalda Hopkirk encargada del cumplimiento de la ley mágica, y muy amiga de Arthur Weasley, llegó a destino, para encontrarse con un grupo de aurores que la recibieron de la misma manera. Al darse vuelta para entrar a la oficina, lo vio apoyado en el marco de la puerta… al verlo se le subieron los colores a la cara. El le sonreía de una manera especial… De la misma manera que le sonreía cuando la seducía… Tragó saliva y se acercó. Definitivamente tendría que ir hasta allí porque dentro de esa oficina estaba su escritorio. Se detuvo frente a él, y lo miró. Harry la miró a los ojos y solo enderezó el cuerpo para que ella pasara. No se movió de la puerta. Ella al pasar inhaló su perfume, tan varonil… y sintió sus piernas flaquear.
- Buenos días Weasley! – dijo sereno – O debo decir buenas tardes…
- Yo... lo siento – entró rápidamente y se sacó el abrigo – No tengo la culpa… ahora debo llegar mas tarde, pues porque no puedo aparecerme…
- Lo sé… - la miró y luego miró el vientre – Estás bien?
- Si!! Si, estoy bien… algo pesada… pero bien.
- Bueno, si necesitas algo… Yo… no sé…
- Bueno, no llegaré tan tarde… verás alguien del ministerio nos facilitó un automóvil.
- Si… yo pensé… que, sería muy difícil para ti… ir hasta la estación desde tu casa… así que le pedí al ministro que me hiciera el favor de facilitarme un auto para ti…
- Fuiste tu? – dijo ella – Tu lo hiciste?
- Si, por qué? Bueno no es nada del otro mundo!! – se sentó – Solo es un auto.
- Bueno es que pensé que tu no…
- Pensaste que no querría que trabajaras?
- Bueno…
- Típico de ti!!
- Que es lo típico en mi? Eh? – se enderezó y lo miró enojada.
- Que siempre piensas mal de las personas sin saber… - se acomodó en su escritorio y comenzó a mirar un pergamino. Ginny se tragó todo lo que iba a decir porque era verdad. Lo que había dicho Harry era una realidad. – Bueno… pero está todo bien?
- Hablas de los bebés…
- Si… uf!! digo tres!!
- Si, eh… - de pronto se abrió la puerta y entró Kinsley, mirando sorprendido a Ginny.
- Muchacha!! Si no soy padrino de alguno de esos críos, te despido – se acercó y le dio un beso – Felicitaciones!! – luego miró a Harry – por supuesto debo felicitar al padre también! – le dio un abrazo a Harry y Ginny lo vio sonreír ampliamente – Bueno… solo falta decir cuando vuelve esta niña a tu casa… – Harry se puso rojo, Ginny blanca.- Qué, he dicho algo malo?
- Yo… no vivo mas en mi casa Kinsley – dijo Harry serenamente – veras… pensé que Carrie y yo, junto con Dobby podríamos vivir en un departamento – Ginny miró a Harry y sintió que le desgarraban el alma. Si él no vivía en la casa… si se iba a un departamento, era porque no la quería en su casa.- Así que la vendí.
- La vendiste? Eres idiota o qué? – le dijo Kinsley aturdido – Pero ahora tendrás…
- Tres hijos, que de seguro Ginny querrá que vivan con ella… donde esté. – la miró.
- Por supuesto! – dijo enojada – Yo voy a vivir en casa de mis padres, Kinsley… – trató de sonreír – Así que ahí se quedarán…
- Lo ves? – dijo contento – todo solucionado – Se levantó – Vienes por lo del asunto que te dije? – lo miró y le abrió los ojos, aprovechando que Ginny bajaba la mirada para ordenar unos papeles – Tu sabes… "la misión que te encomendé, por lechuza!" – arqueó las cejas, y Kinsley se acordó.
- AH!! Si!! Tu sabes!! La misión!! – le guiñó un ojo – me costó mucho pero te conseguí lo que me pediste!! – rió – Arthur me ayudó… tu sabes él es el que mas experiencia tiene, conoce el "Campo".
- Bien – sonrió Harry – podemos ir a ver lo que tenemos que hacer?
- Claro, hijo – lo palmeó- te están esperando.
- Genial!! No veo la hora de empezar a hacer lo que tenía en mente.
- Claro, cuanto mas antes… mejor!!
- No tenemos tiempo…
- Qué les pasa a ustedes? – dijo Ginny.
- Tu tranquila, hija – dijo Kinsley – quieres algo de comer?
- No me… no me paso el día comiendo, saben? – farfulló ofuscada.
- No parece! – dijo el director – Bueno, nosotros nos vamos linda… te quedas a cargo. Si surge algo, bueno tu sabrás que hacer…
- No quieren que los llame? – dijo ella intrigada.
- No! – dijo Harry – no queremos que nos molesten! – sonrió – te quedas al cargo. Eres capaz.
- Pero…
- Pero nada!! anda pasea, conversa con Romilda – dijo Kinsley –
- Si tienes algún inconveniente, Arthur todavía está en el piso, no, Arthur va a acompañarnos… mejor habla con cualquiera… tu sabes… por si..
- Entendí – farfullo – váyanse, no vaya a ser que se les arruine los planes que tienen – se sentó. Los dos hombres salieron por la puerta, apresurados dejándola con dudas… que era lo que iban a hacer?
A Ginny con el paso de los días, se le hacía mas difícil ir a trabajar. El que todos los días la esperara un coche demasiado grande para que vaya ella sola, perdida en el asiento trasero, era un tedio. Lo peor era que ya no podía hacer nada de lo que le gustaba hacer en el trabajo. Ya casi no se movía por el ministerio. Solo iba del baño a la oficina y desde allí hasta… ni siquiera podía llegar al comedor. Se agitaba y se cansaba mucho, por lo que de alguna manera alguien le alcanzaba el almuerzo. Lo peor para ella vendría en la semana siguiente. Estaba todo listo para realizar la mudanza del cuartel al número doce de Grimmauld Place, y allí se le dificultaría bastante llegar. Por lo que, aun doliéndole como le dolía… un día llegó a la oficina con una decisión. Abrió la puerta y se encontró con un panorama para nada calmo. Harry revisaba con algunos aurores, un plano y conversaba mientras se alistaban…
- Está todo listo Harry – dijo Roberts – el equipo de rastreo y detección tiene las coordenadas, esta vez no se nos escaparan!! - Harry levantó la vista y la vio.
- Hola Ginny – terminó de abotonarse la capa – Estamos por salir a una redada – ella se alarmó – No debe ser nada difícil, pero por las dudas…
- Yo… quería hablar contigo, Harry – El la miró.
- Es algo urgente? – dijo tomando su varita y colocándola en la funda que tenía en el antebrazo – Es algo relacionado a los bebés? – la miró preocupado.
- No! … bueno, si y no…
- Decídete!! – le dijo Roberts. Harry lo miró y él cerró el pergamino – Perdón!!
- No, es que bueno, se me hace algo difícil hablarte si están tan ocupados.
- Podemos hablar mientras salimos. – Dejó salir a los aurores y luego le cedió el paso. Ella caminaba algo lento y lo rezagaba del grupo.
- Mira – le dijo – yo creo que me estoy… yo… quiero decirte que se me está haciendo algo difícil, venir hasta aquí.
- Ya no te gusta trabajar?
- No, no es eso… es que me cuesta horrores levantarme, me siento pesada… tengo mucho sueño…
- Y qué quieres? – se paró y la detuvo – no les pasa nada a los bebés no? – ella lo negó – Hablé con un medico y me dijo que…
- Tu hablaste con un doctor? – dijo sorprendida.
- Por que te sorprende? Son mis hijos no? – ella asintió con los ojos abiertos – El me dijo que si va todo bien… que…
- Necesito tomar la licencia, Harry – El sonrió – Yo ya no puedo hacer nada útil aquí… además se me pasa el tiempo y no he comprado nada… digo cuando menos lo piense, ya tendré a los niños, y no tendré cunas para acostarlos.
- Bien – siguió caminando – Creo que es lo mejor – suspiró – Tendrás tiempo para hacer el curso de preparto…
- Eh?
- El curso – la miró – el doctor me dijo que necesitaras hacerlo. No es lo mismo con tres bebes… mas si eres primeriza.
- Si? – dijo confundida – digo… es que… bueno, supongo que tengo que hacerlo.
- Harry, apresúrate, tenemos que irnos ya! – Se oyó la voz de Roberts al final del pasillo.
- Voy – suspiró - Escucha, no te preocupes, ya arreglaremos todo cuando vuelva – la dejó en medio del pasillo y salió corriendo. Ginny tuvo una sensación de angustia al verlo irse.
- HARRY! – él se dio vuelta – Cuídate, si? – lo miró angustiada.
- Tranquila – sonrió- No te libraras de mi tan fácilmente – susurró mientras seguía su camino.
- Que? – dijo ella.
- Todo saldrá bien!! – Y desapareció.
- Eso espero… si a ti te pasara algo…
El comienzo de la licencia de Ginny fue algo que la pelirroja esperaba. Se despertaba tarde en la mañana, y devoraba todo lo que podía comer mientras su madre cocinaba. Era como volver a ser niña y estar ahí, con su mamá, hablando de miles de cosas. Lo único que la apenaba, era que, una mañana al levantarse miró hacia el huerto y se sorprendió de ver maquinas muggles trabajando en el terreno colindante. Se asomó a la ventana y vio con pesar, que el terreno que estaba detrás de la barda, lo habían comprado. Suspiró. Era su lugar favorito. Mas porque por ese mismo terreno, cruzaba un pequeño arroyo, que caía en un pozo haciendo un estanque natural. Miles de veces, cuando niña, había pasado los veranos junto a sus hermanos, divirtiéndose a mas no poder. Se alejó de la ventana con un dejo de tristeza. Ya no era una niña… ya era una mujer. Muchas cosas habían cambiado… se tomó el vientre y sonrió. "Bueno algunas cosas cambian para bien." Se puso un vestido veraniego y bajó a la cocina. Su madre había hechizado las agujas de tejer, y estas tejían varios suéters chiquititos. Ginny sonrió y abrazó a su mamá. Ella se sorprendió al sentir el abrazo de su hija. Estaba absorta escuchando por una radio encantada a su cantante favorita Celestina Warbeck. Dejó el abrazo para sentarse a la mesa y comer unos bollos de crema.
- Están muy ricos, mamá!! – dijo sonriendo.
- Me alegra ver que no estás deprimida, Ginny – dijo bajando la radio.
- Déjala mamá, me gusta Celestina.
- La odias!! – rió – No comas tanto Ginny, luego te costará bajar los kilos de más.
- Y?
- Y? tienes un marido que…
- Mamá – la miró – te has dado cuenta que soy una madre soltera? Que no tengo un hombre al lado?
- Pero Ginny…
- Qué importa si engordo? Mis hijos me querrán por lo que soy, no por lo que aparento.
- Tienes razón, pero aun así – la miró – deja de comer!
- Qué sucede en el terreno de al lado? – preguntó levantándose y mirando por la ventana de la cocina – hay maquinas muggles.
- Ah, no sabes? – dijo levantando los bollos de la mesa – Tendremos nuevos vecinos.
- Deben ser muy ricos – dijo ella – Por la cantidad de maquinas y porque, bueno desde aquí se ve que la casa será grandiosa.
- Arthur está contento – sonrió – ayer fue a ver las maquinas… es un mago… nuestros vecinos serán magos. Pero él no confía en la arquitectura mágica. El dueño es pariente de muggles así que utiliza la arquitectura muggle para hacer su casa. Tiene una familia numerosa, según me dijo tu padre.
- Y… son mayores?
- No, son jóvenes…
- Los conocemos?
- No creo… quieres un poco de té?
- No, - bufo – lo único malo es que… ya no podremos usar el estanque que hay en ese terreno.
- Bueno todavía queda el nuestro… – sonrió Molly – Aunque, si son buenos vecinos y tienen niños pequeños, quizás se hagan buenos amigos… digo todos pueden ir a Hogwarts.
- Es verdad!! – dijo sonriendo – y si son amigos, seguro los invitaran a nadar en el estanque. – se levantó – sabes que? Tengo ganas de ir a visitar a Luna. – su madre la miró – No vive lejos, puedo ir caminando.
- Ginny… ten cuidado.
- Tranquila, volveré temprano – y salió hacia la calle. Caminó pasando frente a la enorme construcción. Suspiró aliviada. Eran magos, lo bueno de esto era que podrían seguir jugando al Quiddich sin problemas. Miró asombrada como trabajaban. "Deben ser muy ricos, pues será una enorme casa."
La casa de los vecinos quedó lista en unas semanas. Ginny casi no salía. A medida que pasaba los días se iba hundiendo en una terrible depresión. Ya no podía ver a Harry. Ni siquiera tenía la excusa que usaba cuando trabajaba. El no asomaba la nariz por la madriguera. Lo peor de todo era que en su casa se aburría. Ya no encontraba que hacer… Con Hermione habían realizado las compras mucho antes de lo esperado… y los compañeros de trabajo también le habían regalado miles de cosas para los bebés. Pero lo que ella quería no lo tenía. Quería a Harry, y de él, ni señales.
Un día de demasiado calor para Ginny, de finales de invierno, llegó hasta la cocina de su casa con el rostro desencajado. Su madre estaba muy atareada con los preparativos del almuerzo, por lo que no se enteró de su estado. Ella iba y venía de un lado al otro de la cocina, bufando y resoplando a cada instante. Al verla su mamá decidió averiguar el por que de su conducta..
- Sucede algo querida?
- No vendrá nadie hoy?
- No, que yo sepa… todos están ocupados.
- Quiero helado. – dijo tajante.
- Fíjate en…
- No hay! – dijo alterada – quiero helado ahora!!
- Ginny…
- Dónde está Ron? - tomó el teléfono y marcó el número, al instante, lo tiró en la mesa.
- Qué te sucede?
- No está… está fuera del alcance o no se que diablos… Donde está Ron cuando lo necesito!!
- Qué quieres?
- HELADO!! Que no entiendes? Quiero helado!!
- Ginny… Ron no podrá atender tus demandas, porque él está de gira con el equipo… vendrá la semana próxima…
- Por qué? Por que tiene que irse, sabe que lo necesito!!
- No estará aquí para ti siempre… - dijo su madre tranquila.
- Y YO QUIERO COMER HELADO… AHORA!!!
- Tranquilízate!!
- NO PUEDO TRANQUILIZARME!! QUE NO ENTIENDES? QUIERO HELADO!! UN GRAN HELADO DE CREMA, CHOCOLATE, CON CHISPAS DE CHOCOLATE Y FRUTILLA, CON CARAMELO!! ES MUCHO PEDIR?
- Ahora Si!! Cariño… yo no puedo dejar todo para ir a buscarte eso…- ella dejó salir las lagrimas.
- CLARO!! ES QUE… ERA DE SUPONER!!! YO NO TENGO A NADIE QUE ME VAYA A BUSCAR UN HELADO!!! ESTOY SOLA, YO Y MIS BEBES!!
- Hija – dijo Molly tratando de tranquilizarla – se como te sientes...
- NO!! NO LO SABES!! NO SABES LO QUE ES… TENER ESTE CUERPO QUE ME AHOGA!! YO NO PUEDO NI RESPIRAR A LA NOCHE, Y NO TENGO A NADIE QUE ME ACARICIE EL PELO CUANDO ME MUERO DE CALOR… ES INSOPORTABLE!!! YO… ME VOY A MI CAMA, EN UNAS DE ESA NO PUEDO LEVANTARME Y AHÍ ME MUERO!! – salió rápidamente y subió la escalera.
- Ginny hija! – dijo Molly con los ojos aguados. Tocaron la puerta. Molly se limpió las manos en el repasador y atendió. Harry estaba algo aturdido.
- Hola Molly – le dio un beso en la mejilla.
- Harry… - suspiró – como estás muchacho, tanto tiempo...
- Qué sucede… o mejor dicho por qué gritaba Ginny?
- Es normal…. Está algo alterada… tiene un antojo y Ron, no está para cumplirle los caprichos…
- Qué quiere? –
- Lo de siempre, helado – sonrió – Pero... pasa, estoy preparando el almuerzo. Y sin decir más, entró en la casa.
Ginny llegó a la habitación con ganas de tirarse en la cama y llorar. Pero luego se dio cuenta de que si se tiraba, luego tendría que llamar a su madre para que la ayudara a levantarse. Así que decidió llorar sentada en un sillón, en el que apenas entraba. Lloró nuevamente, mirando su abultada panza, y deseando con todas las ganas hundir su miseria en un gran helado… y luego tuvo la imprudente idea de desaparecer para ir hasta la heladería ella misma y comprarlo. Desistió cuando escuchó que alguien golpeaba la puerta.
- No quiero hablar con nadie, mamá!! – dijo sollozando – Así que vete, no voy a almorzar….ahora. – La puerta fue golpeada nuevamente. – QUE NO ESCUCHAN? LES DIJE QUE NO QUIERO COMER!! AHORA DEJENME EN PAZ!! - tiró un jarrón hacia la puerta. Se escuchó un click y se abrió.
- Quien te entiende? – dijo y ella se dio vuelta rápidamente para encontrarse con esos ojos verdes…
- Harry… - solo dijo.
- Si, soy yo – sonrió – Es que… no querías el helado? – le mostró un enorme helado de crema con chocolate, chispas de chocolate, frutilla y caramelo – Yo escuché que … - Ella le aceptó el helado y lo atacó furiosa, sin que existiera nada ni nadie, solo ella y el helado. De pronto levantó la vista y lo miró. Y sin poderse controlar lanzó el helado hacia la ventana y comenzó a llorar desconsoladamente. – Qué te sucede? – dijo preocupado.
- Mírame!! – lloraba ahora lamentándose por el arranque – Mírame en que me he convertido!! En una desesperada!! Yo… que antes nadie… digo que no necesitaba a nadie para poder hacer lo que quería… yo… haciendo berrinche por un estupido helado…
- Ginny… - dijo sonriendo cariñosamente – Yo…
- No, es que… mírame, estoy hecha una vaca… no puedo moverme, necesito ayuda para levantarme de la cama – Harry la miró con ternura – Apenas puedo respirar, y no puedo… puedo pasar mas de unos minutos y tengo que ir al baño porque me aplastan los riñones… yo, que antes me la pasaba corriendo de aquí para allá, ahora, parece que ruedo de lo redonda que estoy… estoy horrible y…- él la abrazo. Ginny se sorprendió al principio, pero luego al sentir la mano de Harry acariciarle el cabello para calmarla se relajó. Era lo que necesitaba. Hundió su cara en el pecho del joven y aspiró profundamente el perfume de su camisa.
- Estás mas tranquila? – ella solo movió la cabeza - No tienes por que estar tan angustiada linda…
- Me estás tomando el pelo? – dijo ella en uno de sus arranques – No puedo caminar, se me hinchan los pies… - volvió a abrazarla, y luego la tomó de la mano y la acercó a un espejo. Ginny se mostró algo reticente.
- Mírate – le dijo suavemente. Ella se puso frente al espejo y él la abrazo por la espalda – Ves? estás hermosa – ella apoyó la nuca en su hombro. El la abrazó acariciándole el vientre – Porque llevas vida dentro de ti – le dio un suave beso en la sien.
- Harry – dijo ella suspirando. Nuevamente las hormonas traicioneras – De verdad soy una tonta…
- Es normal… - se separó y ella bufó – los cambios de humor… - ella iba a decir algo pero él la interrumpió – El día está lindo… te haría bien salir a tomar algo de aire fresco…
- Si? Tu crees? – dijo ella poco convencida.
- Quieres ir a caminar conmigo un rato? – ella lo miró. El le tendía la mano – Solo serán unos minutos, hasta que el almuerzo esté listo.
- Está bien – Tomó la mano de Harry y juntos bajaron hacia la sala. Molly estaba esperándolos preocupada. Ginny apenas podía caminar, porque estaba embelesada mirándolo. El se acomodaba el cabello y sonreía. "Merlín está para comérselo!!!" pensaba la pelirroja.
- Molly – dijo Harry – si nos disculpa… Ginny y yo iremos a caminar un rato… necesita tomar algo de aire – y le guiñó el ojo. Molly sonrió.
- Está bien, tómense el tiempo que quieran… yo bueno, luego les avisaré.
- Mamá – la miró – siento lo que dije – la abrazó.
- No hijita, ve a caminar… no tienes que disculparte de nada.
- Gracias.
- Nos vemos Molly – dijo él y abrió la puerta dándole el paso.
Caminaron en silencio un gran trecho, lentamente, debido a Ginny. Pasearon por el terreno, y el estanque del jardín. El le tomaba la mano suavemente y Ginny sentía su calor… Se miraban de vez en cuando y sonreían. El césped estaba cortado y verde, había miles de florcitas silvestres que perfumaban el sendero que los llevaba hacia el huerto. Allí las verduras estaban recién sembradas. El cielo estaba sin nubes, y corría una brisa fresca. Harry se paró en seco y cerró los ojos, respirando aquel aire puro. Ginny se detuvo también pero en vez de cerrar los ojos lo miró. La brisa jugueteaba con el mechón de pelo que le caía por la frente, haciendo que su cicatriz se notara. El estaba sonriendo, aun con los ojos cerrados. Ella le pareció que podía morirse en ese momento, viéndolo tan sexy y hermoso, y por un instante hubiera deseado ser brisa fresca, para poder acariciarle el rostro. El abrió los ojos y la miró. Ella trastabilló de los nervios. El la tomó suavemente del brazo
- Estás bien? – dijo.
- Si, una raíz… no la vi – dijo colorada y siguió caminando.
- Podría morir en este sitio – dijo él – me encanta venir aquí… se respira a hogar, no crees?
- Si, claro, claro…
- Recuerdas cuando veníamos a nadar al estanque…?
- Eras tu, Ron y Hermione – dijo ella con voz apagada – a mi Ron no me dejaba ni acercarme a sus amigos – El sonrió.
- Si… tienes razón, sabes ese estanque es mi favorito.
- Era…
- Por qué? – le preguntó.
- Bueno, si no te diste cuenta, con semejante casa, han comprado el terreno… y construido una inmensa mansión.
- Tu crees que es grande?
- Papá dice que vendrá a vivir una familia de magos… Es una lástima que no podamos usar mas el estanque.
- Si, ya lo creo… Oye, ya están viviendo en la casa?
- No lo creo… - dijo ella – Todavía no he visto a los niños…
- Hay niños? – pregunto él.
- Pues eso dice mi mamá – jadeó – vamos demasiado rápido Harry, me estoy cansando – él aminoró la marcha.
- Vamos… quiero acercarme a esa casa – dijo contento.
- Estás loco? No podemos!!! Es decir, sería como allanamiento ilegal de morada!!
- Yo lo llamo conocer a mis vecinos – sonrió con picardía.
- No serán tuyos, serán míos – él se paró y la miró con la ceja arqueada. – Es decir de mis padres.
- Bueno, mejor conocerlos ahora…- se acercó al final de la barda y con su varita, redujo el seto para que Ginny pasara. Ella temerosa lo siguió. Allí había un hombre acomodando las últimas cosas, llegando hacia un auto. – Disculpe, señor – el hombre lo miró – Somos de la casa del lado… Usted es el dueño?
- No – dijo sereno – soy el encargado de la construcción – Harry le dio la mano – El dueño… está…lejos… creo – lo miró.
- Si... bueno, nos preguntábamos si podemos echarle un vistazo a la casa.
- Lo que usted quiera señor… – dijo él contento… yo tengo que irme – Ginny lo miró raro – Pero hay una llave debajo del tapete…me dijeron que el dueño llegaría hoy con su esposa a ver la casa. No creo que se moleste que ustedes la vean primero.
- Pero usted se va y nos deja solos? – preguntó Ginny – no cree que podríamos robarla?
- Ginny – dijo Harry riendo – se me haría muy difícil robar la casa y llevarte a ti en andas, pues en ese estado no creo que puedas correr – el otro hombre rió –
- Tranquila señora… la conozco a usted, y a su… curioso papá. Muy curioso por las maquinas por cierto… No hay problemas, confío en ustedes. – les dio la mano, subió a su camioneta y se fue.
- Bueno, ya tenemos la autorización… veamos que tiene de especial la casa – Harry se apresuró en ir hacia el tapete de entrada y tomar la llave. Ginny se acercó temerosa – lista? – preguntó poniendo la llave en la cerradura. Ella asintió y él dio vuelta la llave y abrió la puerta. Lo primero que vio Ginny fue una enorme sala iluminada por un inmenso ventanal, cuyas cortinas blancas de voile estaban corridas dejando entrar el sol del mediodía. Estaba amoblada con un gran sofá color crema y varias butacas del mismo color. La chimenea era de piedra blanca, varios estantes en las paredes vacíos, esperando llenarse, Ginny pensó de fotografías. Siguieron caminando. Al costado y bordeando una pared estaba la escalera de piedra, que llevaba al piso superior. Aun se quedaron en la planta baja. Lo siguiente que hicieron fue ver la cocina. Era la cocina más hermosa que Ginny podría haber visto jamás. Los muebles, la piedra… todo lo había soñado.
- Harry… es bellísima!! – dijo ella con los ojos abiertos – Realmente… hermosa –
- Es grande no? – dijo entusiasmado – imagina que vives aquí, y tienes que hacer la comida…
- Harry – ella lo miró raro – estás loco sabes?
- No… imagina a Dobby, aquí, y en aquel lugar podríamos poner la jaula de Hedwig… mira aquellos espacios – señalo una habitación – mira aquí pueden vivir al menos dos elfos!!
- Dos elfos? – dijo ella siguiéndolo. El corría por la estancia.
- Si, y podríamos hacer las cenas de la familia, aquí en este inmenso comedor… bueno el patio también es estupendo… y…
- Harry, me estás asustando…
- No, no linda, no te asustes – dijo él acercándose y dándole un beso en las manos – Mira vamos al patio, te encantará…
- Cómo sabes? Harry… – dijo ella mirándolo. El tenía los ojos más brillantes que nunca. Fue entonces cuando ella se dio cuenta – Harry… esta no es… es tu casa? – El, que había abierto la puerta que daba al jardín, la cerró suavemente y se acercó.
- No – dijo tranquilo – No es mi casa… es nuestra – Ginny abrió los ojos – Yo… no sabía como… digo, no podríamos vivir en aquella casa… era muy pequeña… aparte los niños…
- Harry…
- No, por favor déjame explicarte, si? – le tomó las manos nuevamente y las besó – Los niños aquí crecerían sanos, y respirando aire puro. Mira, está cerca de tu casa y tu mamá podría venir a ayudarte con los niños… Carrie crecería feliz… y…
- Harry…
- Y tendríamos habitaciones para todos… Dobby está feliz, ya vino a verla, al igual que Winky…
- Winky? Estás hablando de Winky… la elfina borracha?
- Bueno ya no es borracha – dijo sonriendo – entró a un programa de EAA.
- AH?
- Elfos alcohólicos anónimos… - sonrió mas – está feliz de venir a trabajar… y cuidará de los niños.
- HARRY!! – dijo ella y se calló. Por un instante se quedaron en silencio. Ella lo miraba, él estaba algo sudado de los nervios y también la miraba – Me estás pidiendo que vuelva contigo?
- Yo… te extraño, Ginny – se acercó mas y la abrazó – siento que me estoy perdiendo algo maravilloso… y te veo desde lejos, yo me mortifico porque no puedo ayudarte… quiero que vuelvas, porque esencialmente… te extraño… y… no puedo vivir sin ti – sus ojos se aguaron – quiero que me perdones por ser orgulloso y cabeza dura… y no entenderte…- ella le puso un dedo en los labios para que se callara.
- No, Harry – dijo ella y unas lágrimas brotaron – no soy yo la que debe perdonarte. Soy yo la que debe disculparse contigo… yo que no confié en ti, que me dejé llevar por la rabia… que no te escuché... y que deliberadamente fui una imprudente que… – él la besó. Tenía tantas ganas de hacerlo, sentir sus labios cálidos, entre los suyos, sentir la piel de la nuca cuando la atrapaba con sus dedos y la acercaba para sentirla mas – No lo hagas Harry… – dijo ella separándose alterada – esto… yo… no – la besó nuevamente, pero esta vez fue mas pasional – ella se abandonó en los brazos de su amado – basta… - se separó bruscamente – yo… no creo soportar otro de esos…
- Por qué? – dijo, tenía la mirada brillante –
- Pues porque… yo tengo algo alterados mis sentidos…
- Estás algo alterada? – la abrazó y acarició su cabello – te deseo.
- Así? - Dijo ella - hecha un tonel? – él sonrió.
- Eres la mujer mas hermosa del universo… - la levantó en sus brazos con una destreza increíble…
- Vas a lastimarte la espalda!! – dijo ella sonriendo
- No importa – la besó – la recompensa será mejor.
Tres horas despues...
- Harry, creo que deberíamos vestirnos y volver a casa – Dijo Ginny al cabo de unas horas… él se acercó sensualmente y le besó el cuello. Ella sonrió – Es que dijimos que iríamos a caminar unos minutos… ya ha pasado bastante tiempo…
- Déjame disfrutar esto, si? – la besó tiernamente – Eres hermosa. Acarició el vientre por debajo de la sabana – Te amo.
- Creo que no debimos hacerlo Harry…
- El doctor me dijo que podíamos…
- Le contaste al doctor que querías… hacer esto?- él asintió. Ella se tapó la cabeza con la almohada, - Merlín, no tendré cara para verlo!! – él rió – Menos mal que ahora, he cambiado por el sanador muggle… Pero tu no debes preocuparte por verlo!! Claro, tu no tendrás que hacerlo!!
- Ey!! Si no te diste cuenta, quiero estar involucrado en todo!! Así que iré contigo a las consultas.
- En verdad? – Preguntó feliz – me acompañarás?
- Claro!! Quiero saber de que color pintaré la habitación de los bebés – ella lo miró raro – Bueno, si debe ser toda rosa… con franjas… dos franjas rosas y una celeste…o dos celestes y una rosa… o mi favorita… toda de celeste…
- Creo que… creo que deberías pintarla… toda de celeste – lo miró. El se recostó en la almohada como tomando aire y luego levantó la cabeza para mirarla.
- Tres… varones? – ella asintió sonriente. El respiró hondo – Bueno… es que… no es que yo no me lo esperaba… pero una cosa es querer que sea y otra es que sea!! – cerró los ojos – mi propio equipo de Quiddich!!
- Ey!!
- No imagínalo!! Carrie, sería la buscadora… y James, porque tu me dijiste que uno se llamaría James, sería un cazador… y…
- Sirius – dijo ella sonriendo – como era un liero, podría ser golpeador… y John – él la miró – Por Remus… ni loca le pongo ese nombre!! Como es muy responsable podría ser el guardián.
- En verdad quieres que se llamen como ellos?
- Seria como tener a los merodeadores nuevamente…
- Eso significa… que vendrás a vivir conmigo? – se acercó y la abrazó.
- Creo que con lo que hicimos hace unos momentos, ya te he respondido esa pregunta… - lo besó.- Mejor nos vistamos… todavía tenemos que almorzar… y no quiero que mi mamá piense que nos hemos ido caminando hasta Hogwarts…
Nota de la autora: ahí lo tienen… ya volvieron!! Pero… bueno mejor sigan leyendo!! Ya faltan solo unos cuatro capítulos para que esta historia termine… Así que no se pierdan lo que viene…
Solo un poco de información: el hombre lanza al menos 300 millones de espermatozoides en cada eyaculacion... de esos solo unos pocos llegan con vida, para fecundar el ovulo y uno solo podrá hacerlo... el merito no es del hombre, al tener trillizos... el merito como todo en la vida, es de la mujer, que puede llegar a ovular mas de un ovulo... o cigoto. Bien, eso es para aquellos que decían que Harry puso mucho empeño... en realidad el hombre siempre pone empeño y mas cuando se trata de eso!! ja ja
Y por favor… dejen reviews, para saber que les parece la historia. Pero traten de ser mas críticos por favor… hay personas que me escriben "No veo la hora de leer el próximo", frase algo ambigua desde mi punto de vista, que puede interpretarse de diferentes maneras… No veo la hora de leer el próximo, porque este es una porquería… o no veo la hora de leer el próximo porque este ha estado alucinante!! Expláyense un poco… por ahora las palabras son gratis!!
Saludos y hasta la próxima semana!!
Silvia
