Hola a todos!! Gracias por todas las criticas y si, yo tambien lamento que esto ya este llegando a su fin... Si pasearon por la nueva pagina amortentia, veranq ue copmence un nuevo fic... y hoy publico el segundo cap...

Ahora si, les dejo este capitulo, esperando que les guste.

Capitulo 27

Algo que no esperaba

Después de un prolongado y alegre almuerzo, donde no faltaron las bromas de los gemelos, en torno a la telenovelesca vida de Harry y su hermana, decidieron que se casarían el sábado próximo, en una ceremonia relámpago. La mamá de Ginny estaba disconforme, pues ella siempre soñó una boda a todas luces para su hija. Arthur, la abrazaba mientras Harry Y Ginny le explicaban el por qué de esa decisión.

- Entiende mamá, - trataba Ginny - Solo es un mero formalismo.

- Pero por qué tienen que hacerlo todo así, a las apuradas? – lloriqueaba Molly.

- Por Merlín mujer!! – decía Fred – una vez que estos al fin arreglan su vida, y ahora tu te pondrás pesada por una boda!

- No es por eso Fred!! – farfulló Molly – Es que yo tenía pensado otra cosa.

- Molly – dijo Harry, y ella se secaba las lágrimas con el pañuelo y no lo escuchaba. Harry se ponía nervioso y no sabía cómo hacerle entender. De pronto dijo la palabra mágica – Mamá – Molly retiró el pañuelo y lo miró con ternura – Escucha… mamá, yo entiendo que tu, has venido pensando en una boda espectacular, como Ginny se merece…

- Así es tesoro… – dijo ella.

- Pero entiende que… yo quiero que ella lleve mi apellido cuando los bebés nazcan.

- Ay mamá! – dijo George – entiéndelo!! Quieren que los bebés sean legítimos.

- Así es – dijo Harry besándole la mano a su suegra. Ella sonrió – Pero después que ellos nazcan… - tomó a Ginny – Y cuando mi preciosura lo crea conveniente, no objetaré que hagas la fiesta que quieras… podremos casarnos nuevamente.

- Hacer dos bodas? – dijo Ginny algo contrariada.

- La primera, solo estaremos la familia… ustedes y yo… Remus, Tonks, Hagrid, la Profesora McGonnagal, y algunos amigos…

- Algunos? - Dijo Charlie – Si piensas en los del ministerio son un millón, y contando a los del colegio otro millar. – agregó en tono burlón.

- Ellos entenderán – besó el cuello a Ginny que sonrió sonrojada.

- Bueno no den esos espectáculos aquí, frente a los hambrientos!!! – dijo Fred.

- Perdón!

- Y a quien le vendiste la casa Harry? – dijo Arthur. Harry se puso serio.

- Yo… no creo… que pueda decirlo – carraspeó – es un secreto.

- Bueno – dijo George, saliendo al paso – Tendremos que irnos a trabajar, y tu madre, debes preparar todo para el sábado. – Todos asintieron y comenzaron a dispersarse. Harry se quedó en la sala con Ginny.

- Cariño – ella sonrió – Mira, puedes aguantar estar un día mas en la madriguera?

- Por qué? – bufó.

- Pues, aun debemos traer varias cosas para hacer de la casa habitable.

- Lo esencial está! – dijo sonriendo con picardía – no te escuché quejarte de las incomodidades, esta tarde – él sonrió y le dio un beso en el cuello.

- Si, tienes razón – se dieron un suave beso en los labios – Pero aun tengo que traer a Carrie… y las demás cosas que necesitan los elfos…

- Hazlo tranquilo – dijo suspirando – Hoy es miércoles. No falta tanto para el sábado – El sonrió – Que te parece si me mudo ese día?

- Te amo – le susurró en el oído.

- Yo también – se besaron nuevamente.

- Te veo mas tarde – se levantó ayudándola y la abrazó. Luego se agachó hasta el vientre y le dio un suave beso y una caricia – A ustedes también – sonrió – Debo trabajar en un caso especial.

- Harry – dijo ella, mientras él se ponía la capa – quizás pueda ayudarte de vez en cuando – él la miro – si lo necesitas…

- Pero no puedes.

- Puedo hacerlo desde la casa – sonrió – a veces me aburro sola.

- Okay – sonrió. Le dio un fugaz beso y salió al patio, donde desapareció.

Después de una boda sencilla, en la que los dos jóvenes se prometieron amor eterno, cada uno de los integrantes de la familia volvió a sus tareas habituales. Ginny ahora más feliz, estando con su marido, comenzó a decorar el cuarto de los bebes… Cuando Harry le mostró la casa, no había tenido tiempo de verla en su totalidad, así que lo primero que hizo el lunes, cuando estuvo sola, fue recorrer con mas calma, cada una de la habitaciones. La suya ya la conocía, y muy bien, pensamiento que la hizo ruborizar un poco. Al final del pasillo estaba el cuarto de Carrie. Este tenía un cartel en la puerta, con el nombre de la niña. Cuando lo abrió, no pudo creer lo que había allí. Una gran cuna de bronce, con tules y moños en color rosa, en el medio del cuarto. Las paredes eran de un rosa bien claro con hadas. Del techo colgaban pequeñas brujitas y duendes, que oscilaban con la brisa que entraba por la ventana. El piso estaba alfombrado. Y a un costado, los juguetes personales. Sonrió al ver una especie de rampa escondida en un rincón, pero no le dio importancia "Mi princesa aquí será muy feliz" Pensó. Secándose una que otra lágrima, salió del cuarto. Al lado de su habitación, había un cartel que decía "cuarto de bebés". Abrió la puerta y vio tres grandes cunas, también de bronce, pero sin ningún adorno. Esa sería la tarea que tendría desde ese momento hasta que los bebés nacieran. Sorprendida, vio que esa habitación, que era la más grande, tenía también una rampa escondida en un rincón. La curiosidad le ganó, entonces decidió ver hacia dónde la dirigía. Lo primero que le llamó la atención, es que esta rampa, tenía la forma de una gran tubería, en la parte de abajo era de metal y las que supuestamente eran las paredes, estaban forradas por goma espuma debajo de una tela plástica. "Umm esto es a prueba de golpes", pensó. Con alguna dificultad, se metió y de un momento a otro, sintió su cuerpo deslizarse, hacia abajo. Con algo de temor y mareada, cerró los ojos, imaginando un viaje a través de la red Flu. Cuando sintió que estaba firme abrió los ojos y casi se murió. Era un enorme salón, lleno de los mas espectaculares juegos para niños muggles y mágicos, que Ginny jamás podría haber visto en su vida. El cuarto se asemejaba a un claro de bosque, pero esto no era por obra de la magia. La alfombra verde y las paredes decoradas con árboles y animales. Hamacas, toboganes, calesitas y algunas escobas voladoras de juguete, que descansaban en un pequeño armario. Ginny estaba que se moría de felicidad. Estaba aun parada en medio de ese gran salón, cuando unos brazos la tomaron de la cintura y la pillaron desprevenida.

- Qué tal el viaje? – dijo Harry, dándole un beso.

- Cómo sabes que me deslicé?

- Cariño- dijo riendo – escuché tu grito y no te vi bajar por la escalera.

- Y?

- Y supuse que habías encontrado el pasadizo secreto al "mundo de juguete".

- Harry, esto es…

- Lo que quiero para los niños… Aquí podrán disfrutar cuando estemos en invierno… y Winky podrá cuidarlos sin problemas. Verás, todo esta protegido con un encanto amortiguador.

- Eh?

- Si los niños se caen por algún motivo… rebotarán en el piso y no se lastimarán…

- Es increíble – lo besó – piensas en todo…

- Claro! –Dijo sonriendo.

- Harry… - él la miró – mañana debo ir al doctor…

- Te acompañaré.

- Si, pero, debemos pedir un auto al ministerio… yo no puedo aparecerme. O quizás podamos tomar un taxi hasta el pueblo y de ahí un autobús….

- O quizás – dijo mostrándole unas llaves – podré llevarte en mi vehículo.

- Qué?

- Bueno, como sabía que tu no podías aparecerte, y como falta un rato para que nazcan… me compré un auto… en realidad es una camioneta. Mira si le tocas este botón… – Se escuchó un ruido de alarma que venía desde el frente de la casa – Arthur … - rió – creo que acaba de descubrirlo. Quieres verlo?

- Pues claro!!

- Vamos antes que Arthur lo desarme!! – se dirigieron hacia la puerta principal y cuando salieron, Ginny quedó estupefacta. De Arthur ni señales. – Creo que tu padre se ha asustado!!! – rieron.

- La sabes conducir? – dijo llegando a la camioneta, una "Land Rover Freelander".

- Claro, me he criado con muggles – sonrió y puso las manos en los bolsillos – además… tienen ciertos aditamentos mágicos…

- Puede volar y hacerse invisible?

- Exacto! – ella lo abrazó.

- Hiciste eso por mi?

- Todo por ti linda, todo por ti.

El primer paseo que realizaron en la camioneta, fue una visita al médico… Ginny estaba entrando al sexto mes, y como el embarazo era múltiple, debía tener visitas periódicas, para ver que todo marchara normal. Llegaron al Londres Muggle y estacionaron, a pocas cuadras del consultorio. El doctor Blunt, era un joven especializado en ginecología y obstetricia muggle, pero también era uno de los pocos sanadores, que trabajaba en "Los dos mundos". Tenía su consultorio a pocas cuadras de la entrada secreta al ministerio. Tenían cita para las cuatro de la tarde, pero al entrar ya eran las cuatro y diez. Harry estaba muy enojado, y Ginny se reía sin parar.

- Ya, cariño!! – decía la joven acercándose a la secretaria – no llegamos tan tarde…

- Cómo dices!! – resopló – Llegamos diez minutos tarde… Merlín, tu y tus antojos!! No puedes tenerlos después?

- Quería un poco de mimos – le sonrió coqueta – y no te quejes!! Yo tendría que enojarme porque tú no quisiste…

- SHHH!! baja la voz, por favor! – dijo casi susurrando.

- Buenas tardes... – dijo mirándolos raro la secretaria – Ustedes son…?

- Los Potter – dijo Harry – mire señorita… – e hizo algo que a Ginny le reventaba, su sonrisita seductora – Sé que estamos algo retrasados… pero nos atenderán verdad? – La muchacha sonrió de manera estúpida, y parpadeó nerviosa ante la mirada de Harry.

- No creo… - tragó saliva – no creo que haya problemas… - sonrió – siéntense por favor… iré a avisarle al doctor – se levantó, aun mirando a Harry, y no se dio cuenta que llevaba enredado en la falda, el cable del teléfono, que se fue con ella, arrastrando todas las cosas que había en el escritorio – Perdón – dijo colorada

- No se preocupe, señorita… - trató de disculparla Harry.

- Daniels…

- Señorita Daniels – sonrió – Yo puedo arreglarlo. Reparo! – ella se fue.

- Eres el colmo!! – le dijo Ginny dándole un golpe con el bolso – Eso es lo que haces? me doy vuelta y…- la besó.

- Te amo… solo estaba siendo gentil

- Por Merlín – bufó – Por poco te le desnudas por una cita con el medico!! - Harry rió.

- Vamos, sentémonos y veremos si mis encantos tienen efecto.

- TE daré yo los encantos pero por la cabeza!!!

- Celosa.

- Idiota!

- Hermosa.

- Odioso!!

- Te amo.

- Yo también!! – se dieron un beso y fueron interrumpidos por la secretaria, que miraba a Harry con desilusión.

- Disculpen – Ginny sonrió triunfante – El doctor Blunt los espera – Se levantaron de sus asientos y llegaron al despacho. Era grande, iluminado por un ventanal que daba a la calle. Cerca de esa ventana, estaba la camilla, con los estribos… Harry hizo una rara mueca la verlo.

- Señores Potter!! – dijo el doctor – Era joven, al menos Harry pensó que no llegaba a los treinta y cinco años, y muy apuesto. Tenía la cabellera rubia atada a una coleta, y los ojos de color ámbar, con destellos dorados. – Pensé que no vendrían!!

- Disculpe usted, doctor – dijo Harry.

- Tuve un antojo de última hora… - dijo Ginny ofuscada.

- Veo que no pudo complacer a su esposa – dijo mirándolo con burla el doctor.

- Si la hubiera complacido… - dijo Harry molesto – no habríamos venido de todas maneras.. – el doctor rojo, bajó la vista y se acercó a su escritorio.

- Cómo estás Ginny?

- Algo cansada.

- Es normal.

- Por qué es normal? – pregunto Harry.

- Bueno, en principio es porque Ginny está haciendo muchos esfuerzos. Te he dicho que te tomes la vida con calma.

- Pero doctor, si estuviera mas calma, sería una mustia planta – rieron – Ya no sé qué hacer para no aburrirme!!

- Bueno… ahora veremos como andan esos niños – se levantó – Lo primero que harás, será ponerte esta bata, linda, y recuerda, nada de ropa interior.

- Por qué? – dijo Harry algo celoso.

- Primera vez que la acompaña?

- Claro!!

- Primeros niños?

- Si.

- Se que tiene una niña…

- Es… no es mía… era de mi primo, soy su tutor.

- Ahora recuerdo…

- Si, me imagino que Ginny le habrá contado algo – dijo cruzando los brazos – pero eso no responde mi pregunta.

- Señor Potter, debe entender que tengo que revisar a su esposa.

- No puede tan solo revisarla vestida?

- Tengo que realizarle tacto – dijo sin darle importancia.

- Qué?

- Que tengo que…

- Si escuché, eso qué es? – dijo enderezándose…

- Bueno… tengo que ver si el canal vaginal, está en condiciones.

- Y cómo se supone que hace eso?

- Tocando… verá, si entiende el español es "Tacto". – Harry se puso colorado y Ginny se agarraba la cabeza.

- Yo no quiero que usted le haga… "tacto" a mi esposa!!

- Harry es el procedimiento!! – dijo Ginny desde el baño, donde estaba cambiándose.

- Si, pero no puede hacerlo…

- Señor Potter – se aclaró la garganta el doctor – Harry, puedo decirte así? –él asintió de mala gana – Bien, Harry, es necesario, porque debo ver si todo está en condiciones. Puede que haya una infección, que pusiera en peligro la vida de los bebés entre otras cosas – él se quedó serio – Es rutina… también tengo que mirar sus pechos…

- EH! Ahí no hay bebés para ver!! – dijo rojo. El medico sonrió.

- Si, Claro, pero entenderás que los pechos de tu mujer, serán… como decirlo, la principal fuente de alimento de tus hijos, y por lo tanto…

- Si, entiendo – bufó – tienen que ver que estén en perfectas condiciones...

- Exacto!

- Pero yo los veo y los toco todas las noches, y creame no hay nada malo en ellos, sino todo lo contrario.

- HARRY POTTER!!! – dijo una enojada Ginny saliendo desde el vestidor – Vuelve a decir algo parecido y te juro….

- Déjalo Ginny – rió el doctor – es normal. El sexo es recomendable en la pareja, pero debes saber que no todas las posiciones son recomendables…

- No soy el loco del Kamasutra! – dijo él colorado.

- Bien Ginny, ya sabes lo que tienes que hacer… -Ginny se sentó en la camilla y levantó las piernas.

- Para qué son esos estribos? – dijo Harry levantando la cabeza desde la silla, para ver mejor.

- Bueno aquí pondrá los pies, para poder revisarla mejor… Bien linda, relájate – Después de revisar que todo estuviera bien, y soportando los bufidos de Harry desde atrás, el doctor sacó un pequeño instrumento parecido a la corneta, y la puso en el vientre de Ginny. – Debo escuchar a estos pequeñines… - se agachó en el vientre de Ginny y puso la oreja en el orificio pequeño. – Bien está todo perfecto, el corazón de los tres funciona de maravilla. Aun así, haremos una ecografía… Ahora Ginny, necesito saber tu peso...

- Ay no!!! – dijo desesperada.

- Vamos, Ginny el que subas de peso es normal… no tienes de que preocuparte... – se subió obedientemente a la balanza. El medico hizo una mueca rara.

- Qué sucede? – dijo Ginny seria.

- Haz bajado de peso desde el ultimo chequeo – la miró – haz estado comiendo como te dije?

- Si, si, claro doctor…

- Tomaste las vitaminas que te receté? – ella asintió – bueno, tendremos que controlar eso… no es normal que teniendo tres bebés bajes de peso…

- A lo mejor se apiadaron de mi – ella sonrió, temerosa – todo está bien, verdad?

- Si, pero aun así, haremos una ecografía.

- No come como antes… - dijo Harry, al fin, cuando Ginny estaba cambiándose – Yo… ella antes trabajaba y comía como una condenada… ahora, apenas prueba la comida… es decir, a comparación de lo que comía antes…

- Era mucho? – dijo el doctor escribiendo la historia clínica.

- UFF!! no podía estar sin tener comida en la mano – rió – es algo raro, verdad? – sonó angustiado – digo a ella no le pasará nada cuando tenga a los bebés?

- Tienes algo de temor?

- Si. Si a ella le pasara algo, yo…

- Tranquilo – sonrió – he tenido pacientes mas pequeñas que ella que han tenido partos de mas de tres.

- Lo dices para tranquilizarme?

- Si – rieron – pero Ginny está en óptimas condiciones de salud.

- Pero ha bajado de peso, usted lo dijo.

- Quizás… -lo miró – Mira, voy a serte honesto. Ginny ha pasado los primeros meses de su embarazo con una angustia terrible, debido a su situación – él asintió – quizás por eso, tendría mucha ansiedad y eso se traducía en la necesidad imperiosa de comer…

- Y usted cree…

- Creo que la baja de peso se debe a que ella está mas tranquila ahora que está todo bien… entre ustedes - él sonrió – Ahora, no por eso debemos dejar de preocuparnos… Le haré algunos estudios para desechar posibles problemas, y con la ecografía, nos sacaremos las dudas. No te muestres, preocupado ante ella, eso podría ser contraproducente.

- Está bien – ella salió.

- Todo esta bien? – dijo ella apretándose las manos nerviosa. Harry le tomó las manos y le dio un beso en ellas.

- Claro, amor…- dijo sonriente – El doctor me decía que nunca había tenido un padre tan molesto!! – rieron – Pero que pasé la prueba… Y me dejará entrar en la próxima visita!!

- Eso es!! – dijo sonriendo – y debo agregar que debes controlar los celos!! – Harry lo miró serio – Aunque tu esposa, es una mujer muy hermosa – Harry apretó los dientes de celos – No es mi tipo –

- Ah no? – dijo Ginny y Harry la miró sorprendido.

- No – sonrió - soy gay.

- Ah – dijo Ginny. Y luego se puso seria.

- Bueno, nos vemos dentro de quince días, Por favor saca turno para realizarte la ecografía, dentro de cinco días, y hazte estos estudios – le alcanzó una receta – trata de comer las comidas necesarias, y mucha fruta… y tomate las vitaminas y el calcio… si no quieres que se te caigan los dientes!!

- Así lo haré doctor – dijo serena, y le dio la mano.

- A ti Harry… - él lo miró – me dio tremendo gusto conocerte… y te veo dentro de un mes – le apretó la mano y le sonrió.

- Si… bueno… adiós – dijo como queriendo salir de ahí. Se despidieron de la secretaria, y salieron al tibio sol primaveral de Londres. Comenzaron a caminar sin decir palabra.

- Y te juro que es la ultima vez que vienes conmigo!! –dijo ella colorada.

- Pero… Ginny lo lamento, es que nunca quise… te hice pasar una vergüenza?

- No es eso… No quiero que ese médico te coquetee.

Después de la fatídica, visita al medico, Harry se fue de misión, a Estocolmo, por lo que Ginny se quedó sola, en la casa. Aunque estar sola era que a cada minuto, cualquiera de los hermanos o sus cuñadas se pasara la tarde con ella, o la que mas esperaba, Hermione, que la acompañaba al Callejón Diagon, para comprar todo lo necesario para decorar el cuarto de los bebés… Carrie, ya corría por el patio y había hecho buena dupla con el menor de los hijos de Ron… Y lo mejor para ellas, es que eran vigilados desde cerca por Winky, que ya se veía en ella el resultado de las charlas en "Elfos Alcohólicos Anónimos".

El cuarto de los trillizos era un enigma para todos los hermanos de Ginny. A pedido de ella, ni Hermione podría hablar del color del cuarto, y del sexo de los bebés… Lo peor eran las noches. Extrañaba a Harry, y aunque él la llamaba todos los días, tres veces, durante las 24 horas, ella no se conformaba. La peor angustia la llevó al quinto día de ausencia de su esposo. El no la llamó. Esperó, pero no había visos de que Harry se comunicara con ella.

A la medianoche, llorando a más no poder, escuchó la puerta de entrada y vio con alivio que su marido regresaba. Lo miró atentamente para ver si le faltaba algún miembro, el le dio su capa de viaje a Dobby y la miró sonriendo.

- Hola!

- Solo hola? – dijo enojada – es que no sabes como he estado… todo el día sin una llamada!!

- Lo siento, linda – se acercó y la abrazó – es que… recordé que mañana tenemos que ir a la primera clase de preparto… y…

- Y qué?

- Y que no quería faltar… - sonrió – por eso no pude llamarte en todo el día, estaba compenetrado de lleno para terminar temprano y regresar…

- TE quiero – le dio un beso – pero no vuelvas a hacerme esto… estuve a punto de irme a Estocolmo.

- No la mueles!! – la besó sonriendo.- tienes todo preparado para mañana?

- Si, ahora mismo iré a darme un baño…

- Preparaste la bañera? – dijo el dándole un beso en el cuello.

- Aha – dijo ella embelesada –

- Sabes lo que recuerdo de mis días de soltero? – ella lo miró interrogante – la vez que entré al baño… - ella rió divertida – y tu estabas en la bañera… lo recuerdas?

- Aha…

- Aha… y sabes lo que me imaginé en ese momento?– ella negó – que tu me invitabas a entrar… - le dio otro sensual beso en los labios. Ella suspiró

- Y tu…

- Puedo imaginarlo de nuevo… - la tomó de la mano – o puedo hacer realidad mi fantasía.

- Creo que por hoy… - dijo ella soltándose y subiendo la escalera…- creo que por hoy no… - él la miró suplicante – no habrá problemas de que cumplas tu fantasía – Harry subió la escalera en tres trancos y la abrazo.

- Sabes cuánto te extrañé estos días?

- Ya sabrás como dármelo a entender… – dijo ella apoyando su cabeza en el hombro de su marido y perdiéndose ambos en el piso superior.

El día en que se llevaría a cabo la primera clase de preparto, Harry se levantó temprano para preparar todo y poder acompañarla. Ginny todavía dormía cuando él se dedicó a realizar el desayuno y darle una sorpresa. Cuando la pelirroja abrió los ojos, el sol se asomaba tímidamente por el gran ventanal, sonrió. Sin mirar, alargó la mano para encontrar el lado de la cama vacío. Al principio le extrañó no encontrarlo, pero luego al verlo entrar con la bandeja llena de comida, sonrió, dándole a su esposo el mejor buen día.

- Me levanté temprano porque quería que tuvieras un buen desayuno – ella lo miró sin entender – es que… bueno no sé que te harán hacer ahí… tu crees que tendremos que correr mucho? – ella aguantó la carcajada.

- Harry no haremos aeróbicos… - él se puso rojo.

- Bueno, tu entenderás que no sé que diablos haremos en la dichosa clase… como irás vestida? Digo si nos ponemos el equipo de Quiddich…

- Harry creo que lo usual es ponerse algo deportivo… y zapatillas.

- Ah – dijo y se dedicó a desayunar. Pero pronto volvieron las dudas – no será algo así que haga sufrir a los bebés no?

- No creo… - Lo miró – Harry, cariño, deja de decir esas cosas, me estás poniendo nerviosa…

- Llevarás todo… digo, no necesitamos las escobas no?

- Es que alguna vez haz oído de un parto en el que se necesiten escobas voladoras? – dijo en tono burlón – Por favor, cálmate… y por lo que más quieras, no me hagas pasar un papelón.

- Por qué crees eso?

- Por que? – rió – pues por las estupideces que me estás diciendo!!! Mira, Harry allí habrá otras mamás con sus esposos…. Así que por favor, no des la nota!

- Está bien… me quedaré calladito y tranquilo.

- Eso espero…

- El lugar en que se impartía la clase era un gran salón todo iluminado, con grandes espejos en ambas paredes, y sobre un costado, varias colchonetas. Al frente una mujer vestida con una túnica hasta las rodillas abierta a los costados y con zapatillas de ballet. Debajo de la túnica llevaba unas calzas de color negro. Como siempre, llegaron tarde, pero esta vez no fue por culpa de Ginny y sus antojos, sino por Harry que tuvo que pasar por una tienda de artículos deportivos, y comprar pantalón para la ocasión. Mientras aguantaba las protestas de Ginny acerca de lo irresponsable que había sido en no prever tener la ropa lista, abrió la puerta y quedó blanco.

- Hola Harry!!! – dijeron un coro de al menos quince mujeres, todas con barriga. Ginny lo miró y él sólo atino a sonreír y saludar con la mano. Los maridos de estas lo miraban ceñudos.

- Ey Harry, nunca pensé verte por aquí!!– dijo una alegre rubia, con un embarazo de siete meses.

- Hola Mimi! – dijo y le dio la mano a Ginny que a estas alturas estaba roja de furia.

- Hola Mimi? – dijo ella – de dónde conoces a todas estas?

- Quieres callarte… – se acercó susurrándole – de alguna manera… he salido con todas estas – Ginny tenía ganas de romperle la cara – pero te juro que a ninguna le he dejado algo para que estuvieran aquí… solo a ti cariño – le dio un beso en la mano y siguieron.

- Disculpe… - Usted es Harry Potter? – dijo un joven algo tímido que sostenía la mano de la única que no había saludado efusivamente a Harry y por lo que Ginny adivinó que nunca había salido con su marido.

- Si – dijo él como si nada.

- Por Merlín!! Es Harry Potter!!! Por favor señor déme su autógrafo!!! – Ginny torció los ojos… pero al ver que todos los varones se acercaban a saludarlo, lo dejó para apoyarse en un espejo y esperarlo. Después de veinte minutos en que la profesora bufaba por el retraso, Harry dejó de dar autógrafos, buscó a su esposa y se acercó a la profesora.

- Buenos días… disculpe usted… yo no sé que…

- No importa señor…. – dijo viendo una carpeta… Potter? Disculpe es usted Harry Potter? – Ginny bufó.

- No otra vez!!! – farfulló.

- Si, y mi esposa es Ginny Weasley… - dijo.

- Weasley? – dijo mas emocionada – no me diga que usted tiene que ver con Ron Weasley… el guardián….

- De los Chuddley Cannons – concluyó Ginny – si, es mi hermano.

- Wow!! – dijo aplaudiendo emocionada – Es la primera vez que tengo personas tan celebres en mi clase!!

- Ron no está aquí!!

- Pero está usted, su hermana, y también el señor Potter…

- Señora…

- Dime Kiki – dijo sonriente

- Kiki… - comenzó Harry – yo no quisiera que esto se transformara en un circo… yo… no quiero ser el centro de atención. Solo quiero que Ginny esté tranquila.

- Lo entiendo señor Potter, bueno ubíquese en una de las colchonetas y empezaremos la clase – Harry y Ginny se ubicaron al final del salón.

- Es el colmo – dijo ella enojada – se supone que debes ayudarme, no ser la estrella del salón.

- Yo no tengo la culpa cariño… sabes que la mitad de los que están aquí…

- Si… pasaron por tu cama? – él la miró enojado – y dices la mitad porque la otra mitad son hombres!!

- Celosa – dijo luego sonriendo.

- Bueno es que vez alguno de los que salieron conmigo aquí?

- No – sonrió – porque yo te agarré virgen. Pero si en verdad contara a tus novios….

- Idiota!!

- Si ya están todos ubicados, quisiera que tengan una pequeña visión acerca de lo que haremos en estas clases. Lo primero que quiero saber es cuantos son los embarazos simples… - levantaron la mano casi todos. – bien… los embarazos dobles? – nadie levantó la mano. Harry estaba colorado y Ginny trataba de no reírse de él – Bien… señores Potter si tienen el favor de decirme…

- Esperamos trillizos – hubo un murmullo entre los presentes que molestó a Harry.

- Que nunca han oído de hablar de trillizos? – Ginny le dio un codazo.

- Discúlpelo es que está algo ansioso – dijo apenada.

- Ya veo!! – dijo la profesora – bueno es una gran sorpresa, no voy a decir que no he tenido embarazos múltiples en mi clase, pero al menos es la primera vez que son tan múltiples!! – todos sonrieron.

- Si no deja de decir estupideces me voy! – dijo susurrándole a su esposa.

- Si no te comportas, no volverás – lo miró – eso te lo juro.

- Bueno… la clase de preparto… muchos pensaran que se trata de una carrera o de una sesión de aeróbicos…. – Ginny miró a Harry – Nada que ver!!! – rió - quisiera ver al idiota que piense eso – Ginny señaló en secreto a Harry, y la profesora hizo una risita cómplice.

- Diablos… esto será mas aburrido que ver bailar a Snape… si tan solo alguno de tus hermanos nos hubiera acompañado… - de pronto se abrió la puerta y vieron entrar a una pareja demasiado despatarrada, cuya mujer muy avanzada en su embarazo, caminaba moviéndose aparatosamente y su marido, trataba de agarrarle el vientre como si fuera a caérsele.

- Disculpen… ustedes son – la profesora miro a la carpeta – ustedes son…

- Los López – dijo la mujer. Ginny la miró. Era alta y larguirucha y el cabello rubio demasiado despeinado. La ropa puesta al descuido y tenía unas chancletas, mal puestas y medias de Quiddich. El hombre, vestido muy mal a lo muggle, era de cabello castaño, tenía puesto un pantalón rayado rosa y turquesa, y un suéter de color naranja. Tenía gruesos anteojos y se llevaba todo por delante.

- Ah… bien – dijo la mujer anotándolos rápidamente – ubíquense por ahí… antes, me pudieran decir cuantos hijos tendrán…

- Ocho. – dijeron tranquilos y todos abrieron los ojos, sin creer.

- QUE? – dijo alarmada la profesora, que al escuchar el número casi se le cae la carpeta.

- Con "este" ocho – todos rieron.

- Ah… bueno ubíquense – Harry se acercó a Ginny susurrándole al oído

- Te aseguro que con esta, ni me he saludado… - rieron. La pareja se sentó a su lado.

- Buenos días – dijo el señor sonriente. Harry lo saludó.

- Buenos días – dijo Ginny sonriente.

- Primera vez que vienen? – preguntó la mujer.

- Si, es nuestro primer embarazo.

- El nuestro es el octavo – dijo resoplando – pero creo que será el ultimo… con Ruperta cerraremos la fabrica.

- Disculpe! – dijo Ginny – Pero no debería hablar así…

- Primer bebé, no es así? por eso lo dice. Ya verá usted cuando se les hinchen los pies, en su tercer bebé…

- En realidad son tres. Tendremos trillizos – dijo Ginny orgullosa.

- Merlín!! – dijo el señor Lopez en voz alta – y usted se asombra de nosotros! – La mujer todavía hacia movimientos aparatosos para poder sentarse.

- Osvaldo!!! – dijo en un tono chillón, que a Harry le hizo acordar a la enojada señora Weasley – Ayúdame por favor!!! Te juro que es la ultima vez que me agarras dormida!! – todo el mundo los miraba – es que yo debería dormir con un calzón de lata!!

- Ruperta, no te vi tan enojada cuando te despertaba!! - dijo Osvaldo – Tu sabes como son las mujeres, Harry – este lo miró extrañado.

- Cómo sabe mi nombre? –Osvaldo se puso rojo y Ruperta le dio un codazo. – nos conocemos?

- Usted a mi no. Pero es imposible que ningún mago no reconozca esa cicatriz…

- Ah… - dijo poco convencido. No sabía por qué ese par no era de fiar.

- Podemos atender a la clase por favor? - dijo Ginny molesta.

- Igual que mamá… – dijo la mujer, casi imperceptiblemente. Harry que los escuchó, abrió los ojos pero no dijo nada.

- Perdona Harry, es que… tu esposa – dijo Osvaldo y se acercó para que Ginny no lo oyera – parece insoportable!! – Harry no dijo nada… pero pensaba que ese señor López se merecía un golpe, por hablar así de su esposa.

- Si ya están todos acomodados comenzaré la clase – se acercó al equipo de música y puso una melodía bastante aburrida – esta música ayudará a relajarnos…. Como ustedes sabrán la clase preparto….. – Harry dejó de escuchar a la profesora, nunca habría pensado que esa clase fuera hasta el momento tan aburrida. La profesora se movía de un lado al otro hablando no se de qué cosa acerca de la tranquilidad y la paz interior que deben tener a la hora del parto… todas las mujeres miraban atentas y Harry pudo ver… que algunos hombres cabeceaban. Cinco minutos después, él mismo luchaba por no quedarse dormido. – Es por eso que haremos todo lo que he dicho en esta clase… - "y sigue la muela doliendo!" pensó "es que no se cansa de hablar? Hubiera preferido una clase de aeróbicos, al menos me mantendría despierto" un ronquido lo despertó del letargo; miró hacia el costado y vio a Osvaldo López, apoyado en el hombro de su mujer durmiendo de lo lindo… ella se reía, de una manera que a Harry le resultó familiar, pero viendo a Harry, se puso seria y se levantó de un salto, que a Harry le pareció que se le caería el vientre.

- OSVALDO LOPEZ!!! – todos los que dormían despertaron sobresaltados – COMO TE ATREVES A DORMIRTE CUANDO ESTAMOS TRATANDO DE HACER QUE EL PARTO NO ME DUELA!!! ES QUE NO TE DAS CUENTA DE TODO LO QUE SUFRIRE, DEL DOLOR DE LAS CONTRACCIONES!!! CLARO, COMO A TI NO TE PASARA UNA SANDIA POR UN ORIFICIO DEL TAMAÑO DE UN LIMON!! – Harry Se estremeció de solo pensarlo y apretó la mano de Ginny que temblaba.

- Señora López – dijo la profesora – como se atreve!!

- Es la verdad – dijo bajándose las faldas – es que este infeliz no tiene ni idea de cómo es el parto… y ahora no tiene la mejor idea que dormirse!!! Eres de lo peor!!

- Cálmese o le juro que la hago salir! Está alterando a las mamás primerizas!! – Harry miró a Ginny que tenía ganas de llorar.

- Cariño… - trató de calmarla.

- Me voy a morir!! – dijo sollozando – ella tiene razón… yo voy a ser la que sufre, y no tu!!! – lo miró con rabia.

- Cálmate…

- Que me calme? A mi me saldrán tres niños!!! Si uno duele imaginate tres!!! – le respondió chillando.

- Señora Potter no se altere, quiere un té? – dijo con suavidad la profesora.

- Quiero… quiero… - su respiración se entrecortaba.

- Helado? – preguntó Harry sin razón. Ginny parecía una veela enfurecida.

- ALÉJATE DE MI POTTER!! – Los López reían.

- Ay ya me canse de ustedes!!! – dijo levantando la varita - Specialis revelio!! – y de la nada, surgieron Fred y George destornillándose de la risa – les resulta gracioso eh? Ya tenía la duda con respecto a los López!!

- Señores!! – dijo la profesora alarmada.

- MIREN!! HAN ATEMORIZADO A SU HERMANA!!– gritó colérico.

- Señores…

- CÁLLESE SEÑORA!!! – dijo Harry sin medir las consecuencias – batboogies!! – la cara de los gemelos quedaron llenas de mocos amarillentos – Cómo se atreven a hacer bromas, con algo tan importante para nosotros!! – Harry estaba furioso.

- Harry – todavía riéndose y con la cara llena de mocos – es que estábamos tratando de…

- De qué? De burlarse de mi esposa, les juro que… - todos estaban enojados, la clase se estaba yendo a la… - es la ultima que hacen, no se olviden con quien están hablando!!!

- AFUERA TODOS USTEDES!!! EN MI VIDA… – decía la profesora tomándose el pecho - EN MI VIDA HABIA TENIDO PACIENTES TAN… TAN…

- TAN QUE? – dijo Ginny –

- TAN PROBLEMATICOS!! USTEDES SERAN FAMOSOS, PERO NO LOS QUIERO AQUÍ. FUERA!! - los gemelos salieron envueltos aun en sus ropajes y con mocos en la cara. Ginny y Harry algo rojos de vergüenza salieron cabizbajos.

- Como es que pudieron… - Ginny lo miró con rabia – tu lo sabías no?

- Ey, ey chiquita!!! para la bola ahí…. – dijo deteniendo la marcha – yo no tenía ni idea de lo que esos idiotas tenían pensado hacer!!

- Pero tu dijiste que querías que mis hermanos estuvieran ahí…

- Pero solo lo dije porque esa mujer me estaba aburriendo con su charla!!!

- Entendiste algo de lo que dijo?

- La mayoría del tiempo estaba luchando por quedarme despierto…

- Eres el colmo – bufó.

- Cariño lo siento – la miró y ella estaba seria – Ginny, qué sucede?

- Es que… tu crees que tengan razón? – dijo mirándolo – digo, tu crees que sufriré cuando nazcan?

- Mira, te prometo que la próxima consulta lo aclararemos con el doctor Blunt – le dio un beso en la mano – y si él dice que sufrirás… haré un hechizo para que yo sienta lo mismo que tu.

- Harry – lo abrazó – no esperaba menos de ti.

- Sabes que estamos en esto juntos… y juntos terminaremos…. Aunque eso de que salga una sandia… - rieron, decidiendo pasar la tarde disfrutando del sol en Hyde Park.

El hechizo mocomurcielago no fue nada comparado con lo que la señora Weasley les hizo a sus hijos bromistas, trabajar como elfos durante una semana en la madriguera… Sin magia. Los pobres Fred y George, no paraban de hacer las labores hogareñas, mientras la señora Weasley se mofaba junto a Ginny, sentadas en la terraza de su casa. Y aunque la aventura de hacerse pasar por un matrimonio no duró mucho, Harry y los demás Weasley, habían adoptado el mote de "Sr. y Señora López", para nombrarlos.

Los días fueron pasando, y la primavera estaba en su esplendor. Ginny aun tenía dudas con respecto al parto aunque el doctor Blunt, le habría recordado, cada vez que lo veía, que no había riesgos y que el parto podría ser doloroso al principio, pero no por ser tres, sufriría por tres… Así y todo, pensó que tener un parto, no debería ser mas peligroso que una redada de mortífagos, por lo que trató que la angustia no le ganara. Aun así, el pobre Harry, era un habitué a las cuatro de la mañana en la heladería de Florean Fortescue.

Carrie crecía a pasos agigantados, ya dominaba la caminata y comenzaba a correr por todo el jardín, acompañado de Sam, el hijo pequeño de Ron y Hermione. Se habían hecho inseparables, pues Hermione se pasaba las tardes acompañando a Ginny y ayudándola con la decoración de la habitación de los bebés. Harry llegó a la casa, y las encontró tomando un zumo de calabaza en la terraza, observando a los niños. Saludó a Hermione, y le dio un beso a su esposa, sentándose a su lado. Ginny le acercó un vaso con zumo y él le sonrió.

- Gracias cariño – ella se sentó – Cómo has estado hoy?

- Bien… gracias a que Hermione llegó, realmente estaba aburrida.

- No te hace bien que estés así… - dijo serio – si quieres podemos buscar otra clase de preparto.

- Ni se te ocurra!! – dijo segura – no creo necesitarla… mi mamá me ha estado dando pequeños consejos para cuando el momento llegue.

- Segura?

- Claro… - rió – aunque creo que cuando este ahí, me los olvidaré por completo.

- Es verdad! – rió Hermione – a mi me pasó lo mismo… y eso que tuve tres!

- Si, pero… - Harry fue interrumpido.

- Mamá!! – gritó Carrie. Ginny miró hacia el lugar donde jugaban y vio a la niña tirada en el suelo – duele!!

- Deja cariño – dijo Harry y se levantó – Yo la traeré – Rápidamente llegó hasta Carrie y la alzo – a ver pequeña… déjame ver esa herida – miró a su sobrino – Qué pasó Sam?

- Carrie se cayó –

- Cómo?

- Piso la pelota y cayó – dijo él triste.

- Vamos Sam, no te preocupes, solo es un raspón…

- Quiero a mi mami!! – salió corriendo buscando a Hermione. Harry llegó hasta las mujeres.

- Qué sucedió Harry? – dijo Hermione con su hijo enroscado en el cuello.

- Nada, solo una caída y un raspón – sonrió – ven Carrie, papi te curará – sacó su varita y dijo unas palabras mágicas – listo, no llores mas, papi te curó… di papá… pa- pá… papá! – Carrie lo miraba raro, miró a Ginny.

- Mamá!! – dijo y corrió a los brazos de Ginny, que sonreía.

- Ven cielo – le dio un beso. Luego miró a Harry que estaba algo desilusionado.

- Por qué no me llama papá? – preguntó mirando a la niña – Hermione, a que edad los niños dijeron papá a Ron?

- A los siete meses… - Ginny le abrió los ojos – mas o menos – dijo encogiendo los hombros – Por qué lo preguntas?

- Es que… Carrie ya tiene mas de un año… y todavía no me dice papá… a Ginny le dijo mamá al instante… y a mi… - bufó.

- Cariño – dijo Ginny dándole un beso a la niña y la dejó ir a jugar con su primo – No debes preocuparte, ya te lo dirá. Es que eres algo ansioso. – lo abrazó.

- Tu me lo dices? – resopló – Recuerdamelo cuando esta noche tenga que ir a la heladería de nuevo.

- No es justo! Estoy embarazada!

- Si, pero sabes la vergüenza que me da que el pobre Florean ya me espere con el helado en la mano? – Hermione Rió – Riete Hermione, pero ya tienen preparado el vuelto y todo…

- Harry – dijo Hermione una vez que dejó de reír, y cambiando de tema rápidamente, antes que la pelirroja se enfureciera - Todavía no has pensado en adoptar a la niña… como quería tu primo? –

- Es verdad! Íbamos a hacerlo y luego… pasó… - lo miró – bueno tu sabes! – el sonrió – Y no hemos hablado de eso, Harry.

- Tranquila – dijo tomando un pequeño pastelillo y metiéndoselo a la boca – Habló con el abogado de mi primo. Está preparando todo para que Carrie sea… una Potter.

- En verdad? – dijo ella sonriendo feliz – es que… espero que eso se dé para cuando sus hermanitos nazcan.

- Creo que será mas rápido de lo que esperas… - dijo convencida Hermione.

- Eso espero – dijo Harry mirando a la niña, jugando… y feliz.

La mañana siguiente, Ginny bajó a la cocina, dispuesta a devorarse el mundo. No había tenido antojos a la madrugada, y eso la ponía orgullosamente contenta. Al menos nadie le reprocharía ese día. Al entrar, vio a Dobby, sirviendo el desayuno a Harry, mientras su marido, como habitualmente hacía a la hora de desayunar, se informaba leyendo el profeta diario. Ella se acercó y le tapó los ojos, mientras acercaba su cara al oído.

- Adivina quien soy? – dijo dándole un pequeño golpecito con la nariz. El sonrió, sin dejar el diario, y aspiró su perfume…

- Umm… ese perfume me es familiar… creo que tuve una novia que tenía ese perfume en la escuela – ella le dio un pequeño golpe – No, definitivamente no es esa en la que estoy pensando. Ella nunca me golpearía.

- Gracioso – dijo ella soltándolo y yéndose hacia su silla – Yo no fui tu novia en la escuela. En quién pensabas? – él, antes de que llegara a su sitio la tomó por la cintura, y la sentó en sus rodillas – déjame, ya no entro en la silla.

- Ya deja de decir tonterías – le dio un suave beso - no estás gorda… ya te lo he dicho… es mas, he visto mujeres que tienen solo un bebé y que están mas gordas que tu, que llevas tres!

- Si, pero… aun no respondiste mi pregunta… en quién pensabas – Dobby se acercó, para saludarla y al ver la cara de enojo de la pelirroja, salió rápidamente.

- En nadie – le besó el cuello – Es que acaso crees que alguna de las… - ella lo miró – ninguna tiene tu perfume! Eres única.

- Mas te vale!!

- No te enfades!! – le dio otro beso – estoy contento hoy… no tengo que ir a trabajar así que…podemos ir de camping, con la niña a… tu escogerás el lugar.

- Eso me parece perfecto… podremos llevar a Sam?

- Por qué ese niño? – dijo ceñudo – No me gusta que estén todo el tiempo juntos… tu sabes… no me extrañaría que ese niño bobo me la quite…

- Harry!! – ella rió – si es así, será su elección!

- Si pero…

- A ti te hubiera gustado que mi padre te diga, niño bobo?

- Eh?

- Tu eras amigo de mi hermano, casi un hijo para mis padres… y luego me llevas y…

- Un momento – rió – tu mamá fue la que te encajó en mi vida!

- Eres el colmo! – rió – déjame ir a desayunar…

- Desayuna aquí cerca mío, si? – le dio un beso – agradezco el día que tu mamá puso los ojos en mi, para ti…

- Uy que…. – no pudo terminar la frase, porque una lechuza, entró por la ventana. No era de una persona conocida, así que Harry, tomó la carta y observó como rápidamente el animal remontaba vuelo. – De quien será? – dijo Ginny y se sentó en una silla al lado de Harry.

- Ahora lo veremos… - dijo rompiendo el sobre – No es un pergamino – dijo rascándose la cabeza.

- Léela, por favor… - Harry desdobló el papel, y comenzó a leer, y a medida que continuaba la lectura, su cara iba cambiando de expresión y de color… hasta quedar en un rostro preocupado y pálido. Arrugó la carta con odio, y se sentó de golpe en la silla, para luego golpear la mesa con un puño.

- Maldita sea… es que alguna vez podré estar tranquilo? Maldición, maldición!! – Ginny se acercó y le tomó la mano – Déjame!

- Harry – él la miró.

- Lo siento, - dijo y sus ojos se aguaron – Perdóname es que esto no lo podría pensar en años… - le tomó las manos y Ginny notó que estaba temblando.

- Qué sucede? de quien era la carta?

- Del señor Francis Brown – ella lo miró sin entender – el abogado de mi primo – Ginny lo miró con preocupación.

- No nos darán a la bebé? – dijo queriendo llorar. Harry la abrazó.

- No. – dijo serio – Es mas, hay alguien que quiere la custodia de la niña.

- Pero no pueden hacerlo! – dijo angustiada – fue la ultima voluntad de tu primo!!

- Lo sé! – golpeo la mesa nuevamente, pero el golpe fue débil – Pero aquí dice que alguien mas quiere a la niña…

- Quién es… quién es el maldito que quiere llevarse a nuestra hija?

- Mi tía Marge….

Nota de la autora: Bueno… otro de mis capítulos surrealistas!! Es que me encanta explorar el humor en estas historias… yo soy así… a toda la situación que vivo trato de encontrarle el lado humorístico. Aunque febrero para mi es depresión total… tanto qu no puedo terminar el one shot (Que a estas alturas tiene tres capítulos) Sepan entender…

Apareció al viejita gorda de Marge… esperen a ver que harán estos dos para retener a su lado a Carrie.

D3ejen Reviews... saludos Silvia