Hola a todos!! GRacias por las criticas pasadas... lamento anunciarles que no he podido tocar la computadora por la enfermedad de mi madre, que no es grave pero que me impide tener el tiempo libre del que disponia para escribir... por esa razon no he terminado mi one shot fallido... espero terminarlo para el domingo, disculpen de verdad, no me gusta defraudarlos...
Ahora les dejo este capitulo... bien larguito para que lo disfruten!!
Capitulo 28
Visitando a Tía Marge
Ginny se quedó en silencio un rato. Harry todavía trataba de digerir lo que decía en la carta. Estaba tan contento. Ahora que su vida estaba en la cúspide de la felicidad, que no podría pensar en un momento que fuera más feliz, tenía que recibir esa carta y con ella, pensar en la posibilidad de perder a su tesoro… Carrie, que había llegado a su vida, sin proponérselo, ahora, cabía la posibilidad de que se la quitaran… y nada más y nada menos que su tía Marge…. Era demasiado feliz, para ser cierto. Marge Dursley, la tía de Dudley y por consiguiente su tía, aunque no lo era por lazos sanguíneos, tenía que aparecer y arrebatarle la alegría que sentía en este momento, como cada momento alegre que tenía de niño y alguno de los Dursley, lo hacía llegar a la realidad de un golpe. Miró a Ginny, que estaba triste… a ella le dolería mucho mas alejarse de la niña… porque si su tía ganaba, ella no los dejaría acercarse a Carrie ni muerta. Antes preferiría ver a su última pariente sanguínea en un orfanato que bajo la tutela del gandul de Harry Potter.
- Quién es Marge? – dijo al fin Ginny, rompiendo ese silencio tan doloroso.
- Mi tía Marge… Marge Dursley, la hermana de mi tío Vernon… - suspiró – de seguro tu la recuerdas…
- No sé de quién me hablas… - él la miró, y recordó que en esos tiempos ella no andaba junto a él, Hermione y Ron. Que sólo sus amigos conocían el incidente de su tía cuando él tenía trece años. Rápidamente le contó todo acerca de su historia con la tía Marge, incluido el episodio del perro llamado Ripper, cuando tenía diez años y el extraño caso de inflamación de la tía al hablar mal de sus padres. Ginny permaneció callada.- Ah entonces esa es la tía de la que siempre hablabas? La del perro? – Harry asintió abatido.
- Entiendes? Ella cree que soy un delincuente… y por eso piensa que no puedo tener a la niña.- Ginny rió, haciendo que Harry la mirara desconcertado.
- Es que están locos si piensan que alguien en su sano juicio le dejaría a mi niña – se levantó – Es una mujer cruel… - Trató de tomar la carta, él no la dejó, todavía la tenía arrugada en su mano – Qué decía la carta, Harry?
- Que el doctor Brown, había presentado los papeles… y que a los pocos días fue a ver la sentencia, convencido de que todo estaba a mi favor… y ahí se encontró con que alguien, mi tía, había interpuesto una demanda para solicitar la custodia de la niña… y quitármela. El doctor Brown quiere que nos veamos… de acuerdo a esto, dice que quiere ser mi abogado patrocinante.
- Pero – dijo sonriendo – Eso es una estupidez… Harry cariño, nadie te la quitará.- El la miró sin entender – cuando todos vean que el gran Harry Potter fue el elegido de su primo… digo, tienes dinero, nombre y semejante puesto en el ministerio… quién podría quitarte una niña? Nadie – dijo convencida – nadie pensaría que tu eres un mal ejemplo. No te pongas mal, anímate.
- No entiendes Ginny – ella lo miró – No entiendes nada, no?
- Por qué me dices eso?
- La demanda fue puesta en un tribunal muggle!! – ella puso cara de no entender – no en el ministerio de magia!!!
- Y?
- Y? – dijo enojándose con ella – creí que pensabas mas las cosas. Allí, no soy nadie!!! No tengo terminado los estudios superiores, no tengo un empleo… no tengo nada, nada!! Solo la estúpida casa que es de Carrie, y nada mas… Para la justicia, tengo una mujer sin casarme por los tribunales muggles y dentro de poco tiempo, tres niños ilegítimos… tendré suerte si no me quitan a los bebés…
- No digas tonterías!!!
- Es la verdad!!! Déjame solo, tengo que pensar qué hacer!! – se levantó, saliendo sin decir nada mas.
- HARRY POTTER!! – gritó ella haciendo que detenga su salida. Ella se acercó rápidamente y lo tomó de un brazo – Te prohíbo que me dejes a un lado!! Te prohíbo… - ella estaba llorando – que no me tomes en cuenta en tus decisiones! Soy tu esposa, y la madre de Carrie. A mi también me importa que ella se vaya!! Y si es preciso moveré cielo y tierra para que eso no pase!!
- Ginny… – dijo él.
- No me interrumpas!! – Se fue hasta la cocina – dónde diablos está el teléfono de ese abogado!! Debemos tener una estrategia… si eso es. Buscaremos la forma de desprestigiar a la vieja esa… después de todo no es una santa paloma… si, lo primero que hay que hacer es ver en donde estamos parados, investigar al juez, que carácter tiene… - él la miraba sin reaccionar. Ginny se movía de un lado al otro buscando papeles… - si, creo que las cartas de tu primo, nos servirán… - iba hacia su habitación – que suerte que las guardé, y no te hice caso al tirarlas… - se detuvo en el medio de la escalera y lo miró. El la miraba con la boca abierta.- Qué diablos estás esperando? Ve a buscar el teléfono del abogado, tenemos que reunirnos con él mañana sin falta!! – Harry acortó la distancia que los separaba rápidamente y la abrazó. Ella hizo lo mismo – Tranquilo cariño… no les será fácil, alejarnos de la niña. Es mía… nuestra.
- Gracias… por estar conmigo – la miró – te amo.
- Déjate de sensiblerías – dijo ella sonriendo y sus ojos aguados – ve a buscar el teléfono…- le dio un beso – tenemos que planear la estrategia…
- Toda una jefa de planificación y estrategia.
- Eh?
- Era una sorpresa… cuando te restablezcas al trabajo, serás la jefa de planificación y estrategia – ella sonrió – veo que la idea te atrae…
- De eso hablaremos después… ahora, nuestra mayor estrategia será tratar de mantener a nuestra hija con nosotros…
La mañana del sábado fue bastante silenciosa en la mansión Potter. Ginny fue la primera en levantarse. Se dio una ducha y se cambio. Cuando salió del cuarto de baño, miró hacia la cama. Ahí todavía durmiendo estaba Harry. No había pasado una buena noche… y aunque él trataba de no molestarla, la pelirroja que también tuvo problemas para conciliar el sueño, no había dejado de sentir a su marido dar vueltas en la cama. Ella simulaba dormir, sabiendo que si le decía algo lo preocuparía mas. Salió del cuarto lentamente para no hacer ruido… e instintivamente fue al cuarto al final del pasillo. Abrió la puerta lentamente, y se acercó a la cuna. Carrie dormía plácidamente. Tenía puesto un pijamita de color crema, con ositos marrones. A su lado su muñeco favorito, el burrito de Winnie pooh. Carrie succionaba pausadamente su chupete. Estaba tan tranquila… Ginny no pudo evitar rozar su carita con la yema de los dedos… era tan suave su piel. Suspiró y decidió salir del cuarto… un segundo mas, y el llanto de seguro la despertaría. Bajó las escaleras y llegó a la cocina. Dobby ya estaba ahí para servirle el desayuno.
- Buenos días mi señora – dijo el elfo, haciendo una reverencia
- Buenos días Dobby – dijo desganada.
- El señor bajará a desayunar?
- Harry no ha dormido bien… no lo creo, pero, mantén el desayuno preparado por las dudas.
- Es verdad, mi señora?
- Qué Dobby?
- Que alguien se quiere llevar a la niña? – ella emitió un sollozo. Dobby interpretó que sus palabras la habían herido, situación que lo llevó a querer golpearse la cabeza con la tetera caliente.
- No Dobby!! – dijo ella dando un salto y tratando de que no se quemara – no lo hagas!!!
- Dobby puso triste a la señora, Dobby debe sufrir también.
- No, Dobby – dijo ella logrando que el elfo depusiera su actitud – no eres tu… es que, es verdad, alguien quiere a Carrie…
- No la quieren tanto como usted, mi señora y Harry Potter.
- Lo sé, pero aun así… - suspiró – Dobby, luego que sirvas el desayuno… podrías ir a la biblioteca? Allí en el cajón del escritorio, encontrarás una agenda de cuero negro… tráela por favor.
- Lo que usted mande señora…
- Ah!! y en el camino, trae el teléfono… está en living – el elfo hizo una reverencia, le puso la taza con té, tostadas y manteca, y desapareció – Ginny sintió a sus hijitos moverse dentro del vientre – tranquilos niños… - sonrió, pasando su mano suavemente – Carrie estará aquí cuando ustedes nazcan.
- Aquí está mi señora – le entregó el teléfono y la agenda.
- Gracias Dobby… y Winky?
- Ella… está durmiendo en la habitación de la niña.
- No la vi allí, cuando fui a verla…
- Es porque vigila… bueno, los elfos tenemos algunos poderes… como el de confundirnos con el ambiente...
- Todo un camaleón…- sonrió.
- Así es – movió las orejas orgulloso – Winky no quiere que nadie se lleve a la niña – Ginny lo miró – vigilará y la protegerá de cualquier intruso.
- Me temo que no podemos hacer eso, Dobby – Suspiró Ginny – sino, yo misma lo haría. – el elfo salió de la cocina a realizar las labores de la casa. Ginny tomó un sorbo de té y mordió rápidamente una tostada, para abrir luego la agenda. Buscó la letra B, y señalando con el dedo de arriba hacia abajo, encontró lo que buscaba – Francis Brown… te tengo – Tomó el teléfono y marcó el número… mientras sonaba, bebió otro sorbo de su infusión, y terminó la tostada de un mordisco… justo cuando estaba tragando, contestaron del otro lado de la línea… ella casi se ahogó.
- Si?
- AGGGH…
- Bueno? – dijo la voz impaciente de un hombre, Ginny mientras trataba de tragar la tostada, quiso contestar pero no pudo – Hola? Bueno… le diré que es muy temprano para bromas – dijo en una estridente y chillona voz.
- Señor Brown? – dijo al fin, tragando el bocado, ayudada por un sorbo del té, que al estar tan caliente le quemó la garganta, haciendo que de los ojos de Ginny salieran lágrimas. – Francis Brown?
- Si, soy yo – dijo el hombre.
- Disculpe que lo moleste a esta hora…
- Bueno… es que normalmente no me llaman a mi casa a las siete y treinta de la mañana un sábado – Ginny se puso roja.
- Discúlpeme usted… pero lo que tengo que tratar con usted, es muy importante para mí.
- Y... no quiero ser grosero, pero podría saber quién es usted? – Ginny se golpeó la frente.
- Oh, si, es que, verá usted… soy Ginevra Weasley…
- No la conozco.
- No a mi, pero si a mi esposo… Harry Potter.
- El señor Potter!! – dijo con una voz cantarina.
- Así es, soy su esposa… mire creo que después de todo ya adivinará para qué lo llamo.
- Supongo que es por lo de la niña…
- Supone bien.
- Bien soy todo oídos.
- Lo que tenemos que decirle, es algo que no se puede hablar por teléfono señor Brown.
- Creo que en eso tiene razón… pero me temo que no podré tener una cita con ustedes hasta el lunes…
- No, me temo que usted no entiende…
- Perdón?
- Usted tomará la lapicera, bolígrafo, pluma o como los muggles lo llamen al instrumento para escribir…
- Señora yo también soy mago.
- Mejor así. Tome la pluma y anote…
- Qué quiere que anote?
- Una dirección…
- Y se puede saber…
- La dirección de nuestra casa – el abogado bufó y Ginny le pareció que estaba buscando pluma y papel.
- Bueno… - Ginny le dio la dirección – Y para qué se supone que quiero ésta dirección?
- Para que esta tarde usted, traiga todos los documentos necesarios para tomar el caso de Carrie…
- Señora ya le dije que yo los sábados…
- Usted, no me dirá que tengo que esperar hasta el lunes!! – dijo perdiendo la cabeza – Porque usted no sabe de lo que soy capaz por defender a mi hija… así que deje las excusas y mueva su trasero rápido!! Estaremos esperándolo esta tarde a las tres.
- Señora!!
- Y no se le ocurra faltar! Porque aunque esté embarazada, le aseguro que lo encontraré, y no me gustaría estar en sus zapatos cuando lo haga!! – Harry llegó al comedor en ese instante, tratando de saber a quien estaba gritando Ginny – Entendió?
- Si señora… - dijo con voz temblorosa.
- Bien, cuando venga esta tarde, nos conoceremos y creo que nos llevaremos bien. Ahora lo dejo seguir con sus tareas habituales, buenos días – colgó. Harry aun parado frente a la puerta la miraba rascándose la cabeza. – Harry!! Buenos días cielo – se acercó y lo abrazó – Dormiste bien?
- Si, algo… bien – se sentó. Ginny le acercó una taza de té, tostadas y manteca – Ginny – la miró – Se puede saber a quien le estabas gritando?
- Yo? – dijo ella untándole una tostada y alcanzándosela – Bueno... creo que debemos tomar el toro por las aspas, con respecto a lo de Carrie.
- Si, entiendo, pero eso no responde a mi pregunta…
- Si, bueno, es que yo creo que si tardamos, las cosas podrían ponerse en nuestra contra – se sentó a su lado - Es necesario ver todos los aspectos lo antes posible, para poder planificar nuestros pasos a seguir y prever todas las posibilidades, buenas y malas que se presenten para que no nos tomen de sorpresa.
- Ginny…
- Con el abogado… Francis Brown – Harry se atragantó.
- Ginny… estabas amenazando a un abogado? – ella asintió – definitivamente las hormonas te tienen descontrolada. Ginny eres un auror!!
- Y qué? – dijo ella – crees que dejaré que esa vieja ridícula me quite a mi bebé? NO!
- Cariño – dijo él acariciándole la mejilla de la pelirroja por donde bajaba una lágrima – Entiendo como te sientes… yo no he podido dormir, pensando que a lo mejor alguien…
- Ya lo sé! – dijo ella abrazándolo – yo te he sentido toda la noche Harry – él la miró – crees que puedo quedarme tan quieta, mientras tu estás así, angustiado? No quiero verte así… todo el tiempo con el corazón en vilo… teniendo que esperar lo peor… como cuando…
- No quiero recordar ese pasado, linda… mi presente aun teniendo que vivir esto es altamente satisfactorio… pero de ahí a amenazar a un abogado…
- Lo siento.. pero él no quería venir hoy… es necesario… ya te expuse mi idea. Tenemos que planear la estrategia, ahora… no el lunes… de seguro habrá que presentarse ante el juzgado muggle… y el abogado debe decirnos que decir… como movernos en ese mundo, amor!!
- Te entiendo – le dio un beso en la mejilla para tranquilizarla – A que hora le exigiste que nos veríamos?
- A las tres, vendrá aquí…
- Aquí? – Ella asintió – Cariño, lo usual es que nosotros vayamos a su despacho…- ella se puso colorada
- Tienes razón… - Harry tomó el teléfono y apretó la tecla de rediscado. Del otro lado atendieron rápidamente.
- Bueno…
- Si, señor Brown?
- El habla – dijo ceremoniosamente.
- Disculpe usted la hora… soy Harry Potter – Del otro lado resoplaron.
- Señor Potter – respiró profundamente – ya le he afirmado a su persuasiva esposa, que estaré en su casa a las tres de la tarde… aun cuando sea sábado, mi día libre.
- Lo siento señor Brown… sepa usted disculpar a mi esposa… es que está algo alterada – Ginny le dio un golpe con la cucharilla del té – Por la situación que estamos viviendo.
- Entiendo.
- Además ella es bruja y no entiende que hay ciertas pautas, en el mundo muggle…
- Si, señor Potter entiendo, no se preocupe, no crea que a mi me ha dejado tranquilo esto de la niña… yo estaba seguro que el trámite sería rápido…
- Entiendo, pero aun así, nos urge hablar con usted… y si bien, usted no tienen por que venir a mi casa… seremos nosotros quienes iremos a su despacho, así que necesitaría su dirección.
- Señor Potter… bien, mi despacho está en el número 94 del callejón Diagon… está en el primer piso. No le será difícil perderse, hay una enorme tienda de chascos al lado… siga los carteles llamativos y me encontrará – dijo riendo.
- Si, la conozco – rió – los dueños de la tienda son mis cuñados.
- Y mis clientes favoritos!!! – rió con ganas el abogado – cada vez que vienen a ver el estado de sus cuentas me traen los mejores chascos del mercado.
- Ya veo… Entonces, a las tres en su despacho?
- Allí los esperaré – dijo sereno – no veo la hora de conocer a su esposa!
- Discúlpela, es que la situación la ha superado. Cuando la conozca verá que es un amor…
- Bueno señor Potter, nos vemos, adiós. – colgó.
- Bueno, todo solucionado.. – ella lo besó – Y eso a qué viene?
- A que, esa mujer no tendrá chance cuando tu le expliques al juez, porque debe quedarse la niña con nosotros – él la miró sin entender – Merlín!!! Convences hasta a las piedras!!
- Exagerada – dijo él y la abrazó – Pero si tuviera que convencerlas lo haría… todo por mi niña – la besó – y todo por ti.
- Te olvidas de algunos mas…- dijo sonriendo. El sin dejar de mirarla, acarició su vientre.
- Mejor lo aclaro para que no haya celos – rió – todo por mi familia.
A las tres de la tarde estaban parados frente al número 94 del callejón Diagon. No fue fácil llegar hasta ahí. Lo primero que tuvieron que hacer fue dejar a Carrie con la señora Weasley, no sin antes explicarles la situación por la que atravesaban… cinco minutos después de contarle la verdad, se aparecieron todos los hermanos y Hermione por la madriguera a darles muestras de apoyo. Charlie y Bill llamaron dándoles apoyo desde lejos y disculpándose por no poder estar ahí. Harry, aunque el peso de la preocupación lo tenía agobiado, no pudo dejar de sentir la sensación de tener un globo inflado dentro de su ser… Era la satisfacción por tener una familia tan espectacular como los Weasley a su lado… Su familia.
Tocó la campanilla, y al rato se abrió la puerta, dejando ver a un elfo, igual a Dobby, salvo que sus ojos eran de color ámbar… la criatura les pidió que lo siguieran. Cuando Ginny entró al despacho del abogado, no pudo dejar de observar todos los volúmenes que adornaban estantes alrededor de las paredes… Y pensó en lo feliz que sería Hermione si los hubiera acompañado. Harry pensó lo mismo. En un gran escritorio estaba sentado el señor Brown… se levantó rápidamente y saludó a Harry, instantes después miró a la pelirroja y sonrió alegremente.
- La señora Potter, supongo – le dio la mano. Ginny sonrió algo apenada.
- Si… señor Brown.
- Por favor, díganme Francis. tomen asiento – dijo señalando dos enormes butacones frente al escritorio. Ellos rápidamente se sentaron.
- Disculpe usted Francis, pero no he dejado de notar que su apellido es…
- Brown, si… - dijo él como diciéndole, no te lo había dicho? Ginny pareció captar el tono burlón de la voz del abogado y sonrió inocentemente.
- Claro… pero tiene usted alguna relación con la señorita Lavender Brown? – Harry recién ahí se dio cuenta de que si era mago, y se apellidaba Brown…
- Bueno… es usted auror no? – ella asintió – Debe ser una muy buena – ella sólo sonrió – si, mi prima Lavender… aunque no crea que estoy orgulloso de eso.
- Por qué? – dijo Harry.
- Bueno… en la escuela se le dio el rollo de la adivinación. – resopló – Mis tíos querían matarla… y luego se hizo periodista.
- Ella es muy buena en lo que hace – Dijo Ginny defendiendo a su amiga- No creo que haya problemas en eso – el abogado la miró seriamente. Harry carraspeó, y el señor Brown se fijó en él.
- Disculpe, mi esposa es algo vehemente a la hora de defender su amistades.
- Entiendo... Verá usted, señora, Lavender es hija de un tío mío, que tiene casi mi edad. Raro no? El se casó con una bruja morena… por eso Lavender es parecida a su madre y muy distinta del resto de los Brown… a pesar de eso mi prima es una muy buena periodista… solo que no tengo buenas experiencias con ellos.
- Yo también, creame – dijo Harry – Pero Lavender es como de la familia….
- Bueno – dijo Ginny con las manos cruzadas – no hemos venido a hablar de amistades… creo que es hora de que vayamos al punto. Entiendo que es su día libre… no queremos quitarle su valioso tiempo más que lo indicado.
- Tiene razón señora Weasley.
- Así como usted pidió que lo llamáramos Francis, usted llámeme Ginny.
- Está bien Ginny – dijo bajando la vista y revolviendo los papeles- verá usted que desde su llamada… he movido rápidamente mi trasero – Ginny rió y Harry torció los ojos – Y he tratado de contactarme con su tía, Harry.
- Yo no la llamaría así… no tenemos lazos sanguíneos... el hecho de llamarla tía fue circunstancial.
- Si… bueno, lo cierto es que ella dice que usted ha tenido problemas de conducta… por lo que no está dispuesta a dejar la niña con un desequilibrado mental como usted.- Harry apretó sus manos contra el brazo del butacón.
- Si. Creo que mis tíos …
- Qué sucedió exactamente? – Preguntó el abogado.
- Mis tíos, no estaban muy orgullosos de mi magia, la llamaban "anormalidad". Así que excusaban mi ausencia durante el año diciendo que yo… tenía ciertos problemas de conducta y que iba a una escuela… no, era "Centro de Seguridad San bruto para delincuentes juveniles incurables" – el abogado y Ginny soltaron una carcajada, a lo que Harry no tuvo mas remedio que sonreír…
- Entiendo – dijo – y cómo era la relación con su tía?
- Casi no existía, y cuando la había era malísima… - suspiró – se la pasaba buscándome defectos y comparándome con mi primo Dudley… "Dudley es fortachón… tu Potter eres un escuincle baboso.." – dijo imitando a su tía. Ginny le tomó la mano.
- Pobrecito mi vida… - se levantó y le dio un beso…- cómo puede querer a una niña siendo tan hiriente?
- Si señora, pero aun así, tiene el derecho a pedir la custodia… el juez deberá …
- Qué hacen los jueces muggles en este caso?
- El juez no puede hacerse cargo de ver cómo esta la niña, o como es el ambiente en el que se desarrolla…
- Entonces, ella sólo lo pide y se la darán? – dijo ella preocupada.
- No, existen los peritos… Psicólogos que evalúan el estado mental de la niña… observarán a ustedes y a la niña y a su tía… También están los asistentes sociales, que se encargaran de ver si el ambiente es el adecuado para que una niña se desarrolle… y luego le darán un pormenorizado informe al juez, con su opinión al respecto. El juez lo estudia y luego toma el veredicto final.
- Bueno – dijo Harry al fin – estamos perdidos… nuestra casa es mágica… el perito pensará que somos algo tenebroso, la magia es vista como algo prohibido… fuera de lo común. No existe!
- Si usted le dice que son magos… quizás…
- Pensarán que soy un vago sin oficio ni beneficio! – dijo él golpeando la mesa – Recuerde qué idea de mago tienen los muggles, Francis!!
- Tiene razón…
- Pero si también la observan a ella, verán que no es digna de mi bebé! – dijo Ginny.
- En ese caso…
- La niña iría a un orfanato? – preguntó Harry angustiado.
- Me temo que…
- Y qué podríamos hacer entonces… - dijo Ginny.
- Quizás si hablaran con ella, no tendrían que llegar a la instancia judicial…
- Usted me está pidiendo que le ruegue a esa vieja para que me deje a la niña? – dijo él levantándose.
- Señor Potter… Harry, es algo absolutamente necesario! Replicó el abogado.
- Absolutamente no! – dijo y se encaminó a la puerta – jamás le rogaré a esa vieja infeliz… me hizo las peores trastadas… y… y… -respiraba entrecortado – Vamos Ginny, disculpe que le hice perder el tiempo… veremos… qué podemos hacer. Mil disculpas… Adiós.
- Señor Potter, tranquilícese, en algún lugar hay una solución!!
- No, si es rogarle a mi tía para que… - no pudo continuar y salió del despacho.
- Discúlpelo. – dijo Ginny – El no ha superado aun su infeliz infancia… - le dio la mano.
- Entiendo señora. Las cosas vividas en la infancia nos marcan a fuego.
- Afortunadamente para Harry, no hicieron un mal hombre de él, sino todo lo contrario…
- No tiene que decírmelo, Ginny – le dio la mano.
- Por favor… concerte la cita con esa señora – el abogado la miró sorprendido – Y de esto… Harry no podrá enterarse.
- Entiendo – sonrió – la llamaré en cuanto me comunique con la señora Dursley.
- Gracias, y nuevamente discúlpeme por mi actitud al teléfono de esta mañana. Yo no …
- Creo que el señor Potter tenía razón, mi visión de usted cambiaría en cuanto la tratara…
- Si, ese hombre casi siempre tiene la razón – se dirigió hacia la puerta y lo miró – Francis, prométame que hará todo lo posible para que Carrie no se vaya de nuestro lado.
- Se lo prometo.
- Gracias, no esperaba menos de usted – Y salió.
- Fue un día afortunado para Carrie Dursley, cuando la dejé en manos de Harry Potter. Nadie podría cuidarla mejor. – Y se enfrascó rápidamente en los papeles.
La semana transcurrió lo más tensa entre el matrimonio, porque Harry se mostraba reacio a reunirse con su tía. Ginny trataba por todos los medios de convencerlo, pero no había caso, obstinadamente Harry se negaba, y cuando ella quería seguir la discusión, salía agobio de su esposa, y desaparecía. Harry se refugiaba en sus amigos, los hermanos Weasley, quienes lo sacaban del acoso que le propinaba su esposa. Ellos, en especial los gemelos, le quitaban un poco la angustia en que esa situación lo tenía, elucubrando mil y una maldiciones para hacerle a Marge Dursley, incluída una imperio, cosa que luego de varios golpes de Charlie, desistieron de hacer…
- Tal vez… – comenzaba George – una nueva infladita no le vendría mal – algunos reían – En unas de esas, no la vemos mas… tal vez deberías pensarlo Harry, alguno de nosotros la podría vigilar hasta que termine la audiencia, y luego la desinflamos… modificando su memoria.
- Deja de decir bobadas! – decía Ron, aunque estaba pensando en la manera de inflarla… - no podemos, esa mujer… debe haber otra manera… Harry qué te dijo el abogado?
- Ya te lo he dicho tres veces… Que está difícil, que el juez muggle podría hacernos observar por peritos, y si ellos nos bajan el pulgar, adiós Carrie…
- Para qué quieren que te vean unos perritos? – dijo extrañado Charlie…
- Peritos… - lo corrigió Harry – no son perritos, estos, los peritos son personas… se la pasan estudiando… hay algunos que son psicólogos y otros asistentes sociales – Levantó la mano para hacerles entender que no perdería el tiempo en explicarle que eran esas profesiones. – tendrán a su cargo, dar el informe para que el juez tome la decisión.
- Diablos… quizás si les dijeras que eres mago…
- Se matarían de risa... pensarían que trabajo en espectáculos callejeros…
- Qué peste! – dijo Ron – Pero no hay nada mas que se pueda hacer?
- Bueno… - los demás lo miraron con expectación – El doctor Brown dijo que quizás si habláramos con ella…
- Y por qué no lo haces?
- Por qué? – dijo golpeando el vaso de cerveza – Pues porque tu no la conoces!! – dijo enfureciéndose – No se puede hablar con esa mujer… ella no… con ella no podría ni abrir la boca… tendría que soportar que me insulte y me denigre como lo hacía antes…
- Aun así, deberías hacerlo Harry. – terció Charlie.
- No escuchaste lo que te dije, verdad?
- Si, pero en este caso, debes tener en cuenta todas las posibilidades… - le dijo Charlie- No debes negarte a tener una charla… sino lo haces por ti, hazlo por Carrie y por Ginny.
- Por Ginny?
- Recuerda que está embarazada, burro! – dijo Ron enojado – toda esta tensión puede hacerle mal a los bebés… tienes que agradecer que no haya somatizado todo esto que están viviendo – Harry se quedó en blanco un instante. Primero porque no podía creer que Ron haya usado una palabra tan rebuscada, segundo porque él no había tenido en cuenta ese dato. Ginny parecía estar serena, al menos frente a él. No tenía signos de estar bajo tensión… pero conociéndola, se estaría tragando todo para no molestarlo.
- No lo sé… - dijo al fin – No puedo ni siquiera pensar en la posibilidad de verla… menos hablarla! Estoy entre la espada y la pared… ni siquiera tengo ganas de ir a trabajar...
- Por qué no tomas unos días de descanso?
- Bromeas? Tengo miles de cosas pendientes!! No podría hacerlo.
- La familia es mas importante que el trabajo Harry – dijo Fred.
- Aun así, si dejara de trabajar, no podría aguantar la presión de Ginny …
- En eso tienes razón amigo… cuando Ginny quiere se convierte en un tremendo dolor de… - George no pudo terminar. Harry aun sabiendo que George tenía razón, no dejaría que le faltaran el respeto a su esposa. Le dio un golpe en la espalda que casi le hizo tragar la botella.
- Cuidado con la forma en la que te diriges a mi esposa – George, se quedó mirándolo con los ojos vidriosos – No lo toleraré.
- Perdona, es que… quería hacerte sonreír un poco…
- Nunca me reiría de Ginny… sé que es algo molesta… pero aun así es una mujer maravillosa.
- Tu porque la ves con los ojos del amor…
- Aun así – se levantó- no vuelvas hacerlo, no seré tan displicente la próxima vez – Los saludó a todos y se marchó.
- Cielos – resopló George – viste como me miró? Pensé que iba a comerme vivo!!
- Tuviste suerte hermano, mucha suerte – dijo Charlie – Qué piensas Ron?
- En Ginny… Está demasiado serena, para lo que está viviendo.
- Y tú crees…
- La conozco demasiado… Apuesto varios galeones a que ella a espaldas de mi amigo está tramando encontrarse con esa mujer…
- La crees capaz? - preguntaron sus hermanos.
- Para lograr la tranquilidad de Harry… Ginny daría su alma a Voldemort… solo será cuestión de tiempo para verlo.
- Espero que no lo haga – todos miraron a Fred – Eso crearía un conflicto entre ellos.
Y muy a pesar, las sospechas de Ron no estaban demasiado alejadas de la realidad. Ginny se pasaba el día esperando que el abogado la llamara. Una mañana mientras Harry jugaba con Carrie, actividad que en los últimos días se incrementaba considerablemente, sonó el celular de la pelirroja. Harry dejó de jugar, y la miró. Ella se fijó en el número que la llamaba y literalmente se puso blanca. Tomó el celular y se perdió en la casa. Harry se extrañó un poco, pero creyendo que era Hermione, continuó jugando con la niña. Ginny no se dejó ver hasta una hora después, cuando bajó del piso superior vestida para salir, y acomodando unos papeles en su bolsa. Cuando iba a preguntarle donde se iba, Tocaron la puerta. Fue a abrir y se encontró con la cabellera enmarañada de Hermione, que lo saludaba nerviosa.
- Harry!! – dijo con la voz bastante exaltada – No pensé que estabas aquí!!!
- Pues se supone que vivo aquí – dijo sonriendo – Qué haces tu aquí?
- Yo… yo… claro que sé que vives aquí, tonto! – le dio un suave golpecito en el hombro.
- Eso no me contesta, qué haces aquí…
- Vine a buscar a Ginny!!
- Para qué? – Hermione se puso nerviosa, y miró a Ginny que se había quedado petrificada en la mitad de la escalera… no habían pensado una excusa.
- Eh… bueno… verás… - decía Hermione.
- Saldremos, qué, no es suficiente explicación para ti? – Dijo llegando a la planta baja y dándole un beso a su cuñada.
- Eso no me convence amor… - dijo él escudriñando a las mujeres
- No legeremancia cariño – le dio un suave beso en los labios – Nos vamos… Dame las llaves de la camioneta.
- Dime a dónde vas… y te daré las llaves…
- Voy a… vamos a… - suspiró – Vamos a encontrarnos con las chicas… creo que quieren hacerme un Baby Shower… y tenemos que ponernos de acuerdo para elegir el día y la hora y a quien invitamos.
- Pero para qué quieres un baby shower? Digo, tienes todo lo que necesitas para los bebés… - dijo dándole las llaves – Aparte no sabes conducir… deja que yo te lleve.
- NO!! – dijeron las dos.
- Qué les pasa? – preguntó ya sospechando por la actitud de las damas.
- No! – dijo Hermione – no te molestes Harry, yo sé manejar!! – rió – Parece que olvidas que soy hija de muggles!!! – Harry la miró a los ojos y Hermione los bajó rápidamente.
- Bueno… pero llévate el celular cariño… y no te tardes… quiero cenar afuera…
- Bueno, haz la cena y comeremos en el jardín, te parece? – ella lo abrazó y le dio un largo beso… él la tomó por la cintura, y correspondió al beso.
- Te amo – dijo él.
- Yo te amo también – dijo ella sonriendo – deséame suerte!
- Para hacer un baby shower? – preguntó. Ginny se puso roja
- Si… eh… bueno nos vamos – tomó el abrigo y se marchó junto a su cuñada. Cuando entraron al auto, suspiraron aliviadas…- Por poco amiga.
- Ginny, si esto me crea problemas con Harry, te mato!
- Mira, estoy dispuesta a tirarme al suelo y rogarle a esa vieja para que nos deje la bebé… Puedo lidiar con el enojo de Harry si se entera – Hermione la miró – Aunque te juro que casi me muero!!!
- Tienes la dirección?
- Si, es en las afueras de Londres… tendremos un largo viaje amiga.
- Agradezco que tengas una camioneta!! – dijo sonriendo Hermione – Al menos viajaremos cómodas.
Fue un viaje relativamente largo. Hermione era una buena conductora, pero a pesar de eso, siempre tenían que parar en alguna gasolinera para que Ginny pudiera utilizar las instalaciones sanitarias (el baño) y aunque la camioneta era bastante cómoda, también tenían que parar a la vera del camino para que la pelirroja estirara un poco las piernas. Después de sortear estos obstáculos llegaron a la finca donde vivía la tía Marge. Ginny comenzó a respirar entrecortado, estaba demasiado nerviosa por la visita. No sabía como esa mujer podría reaccionar ante su pedido, pero aun así debía correr el riesgo. Todo por Carrie y ver a Harry tranquilo. De lejos se vio una soberbia finca, rodeada de cipreses. Hermione dobló por un camino de tierra y al poco tiempo estacionó al frente de la casa. Un anciano que apenas podía caminar se acercó al vehículo. Tenía una sonrisa algo forzada. Saludó a las damas y las acompañó hasta la casa. Hermione no quería participar de la charla, pero Ginny le suplicó que la acompañara adentro. Tenía demasiado miedo de perder el control y hacer algo peor que inflarla. Traspasaron la enorme galería y entraron. Lo primero que percibió Ginny al entrar fue el tremendo olor a orina de perro que inundaba el lugar. Luchando contra las nauseas que eso le provocaba, comenzó a caminar. La sala era un compendio de muebles antiguos que no tenían un estilo definido. Era como si la dueña hubiera tenido un ataque de compras compulsivas y luego, no sabiendo donde poner las cosas, había decidido hacer una mezcla de estilos… Ginny tuvo la sensación de entrar a un viejo desván. En uno de los sillones, se encontraba sentada una mujer gorda, de poblado bigote (demasiado para una mujer, aunque distaba mucho de ser algo masculino) y con una cara que denotaba asombro que la miraba. Ella se acercó hacia la señora y estiró la mano, pero un tremendo ladrido, seguido de una mancha marrón que daba un salto queriendo morderla, la hizo desistir. Al lado de la mujer había un gordo perro bulldog. Hermione saludó desde lejos.
- Buenos días, señora Dursley? – decía Ginny y trataba de sonar serena aunque los continuos ladridos del perro la estaban sacando de quicio.- El señor Brown le habrá dicho que…
- Ahorrate el monólogo niña! – dijo ella en forma despectiva, y haciendo un ademán con la mano invitándola a sentarse – quieren algo de beber? – ellas negaron.- Bueno la verdad es que no tengo idea para que querían verme.
- Bueno verá usted señora Dursley… -comenzó Ginny algo cohibida – yo he venido para…
- Disculpa al perro, casi no tenemos visitas… - de repente miró el vientre de Ginny – estás embarazada… – Hermione resopló burlonamente.
- Así es.
- Tu eres la mujer de ese infeliz? – dijo ella, recordando a Harry y haciendo cara de asco.
- No sé a quien se refiere, pues mi esposo no es ningún infeliz – dijo seria. Si la conversación seguía así… no tendría que preocuparse de que Carrie se quedara con Harry, porque la vieja tendría una muerte cruel y ella pasaría sus días en Azkaban.
- De Potter…
- Harry, si, es mi esposo y estos son nuestros bebés – dijo sonriente
- Cuántos?
- Tres – la mujer bufó – y somos muy felices… aunque no puedo dejar de agradecerle que su intervención nos ha dejado algo preocupados… y arruina nuestra felicidad.
- Por qué?
- Pues… porque Carrie es considerada nuestra hija, y usted, bajo ningún argumento aceptable quiere alejarnos de ella…
- Es mi sobrina nieta… ese infeliz no tiene derechos frente a ella!
- Quiero rogarle que no se refiera a Harry de esa manera frente a mi… el embarazo me hace perder la paciencia rápidamente.
- Señora… - interrumpió Hermione – déjeme decirle que Harry era primo directo de Dudley y por lo tanto tiene lazos sanguíneos con Carrie, por lo tanto están en igualdad de condiciones frente a la ley.
- Si, bueno la ley estará de mi parte cuando se compruebe el historial de ese delincuente…
- Mi esposo no es ningún delincuente…
- Ya lo creo que si! – dijo ella encolerizada – De nada sirvieron los cuidados de Vernon… él solamente salió torcido como su padre… un bueno para nada… de verte me sorprende como es que puede haberse conseguido una muchacha como tu. Yo pensé que terminaría en una zanja muerto por sobredosis…
- No sé a que… – Ginny no entendía nada
- Señora, Mi amiga ha venido para ver si usted entra en razón…
- No tengo nada que decir – la interrumpió moviendo su gorda mano para que Hermione se callara – Mi sobrina tiene derecho a saber que ese mocoso no es lo único que tiene en la vida… yo puedo darle una vida mejor!
- No se como lo haría – dijo Ginny, la mujer la miró – Obsérvese… hemos estado varios minutos y usted no se ha movido de su sitio. Es que acaso no tiene una enfermedad en la cadera que le impide moverse con facilidad? – la mujer se puso roja y una vena en la sien comenzó a notarse peligrosamente – Cree que podría cuidar de una niña de un año? Déjeme decirle que es muy difícil.
- Crees que no estaré capacitada?
- Ha tenido hijos?
- No! – dijo apesadumbrada,- pero he criado perros, no debe ser tan diferente a una niña…
- Es usted… cruel! – dijo ella – un niño… el ser humano cuando es niño es el ser mas indefenso del planeta!!! Necesita de los cuidados de sus padres hasta por lo menos la adolescencia… no es como un perro, que puede conseguirse comida y defenderse solo… no entiendo, por qué le hace esto a mi marido… - sus ojos se aguaron rápidamente.
- Es que acaso crees que ese estúpido bueno para nada, podría cuidar bien a mi sobrina?
- Mire… lo ha hecho desde que llegó a su casa… al fin de cuentas su primo confió en él. Sino dígame por que Dudley le daría la tutela a Harry, y por qué si es tan bondadosa no se la dio a usted? – La mujer la miró alarmada – Yo se lo diré. Harry está en mejor situación para hacerlo, además que a la niña no le faltara nada.
- No sé por qué lo dices, ese Potter no tiene un empleo denunciado – Ginny se puso roja.
- Vivimos bien, y no ha dejado de prodigarle lo que más necesita Carrie, amor.
- Yo no lo creo… la arruinará, además, mi abogado ha estado investigando… tu no te ves mal vestida, tienes ese auto último modelo… la casa que tienen es impresionante. De dónde saca el dinero si no tiene un empleo?
- Eso es algo que no puedo decirlo… – dijo Ginny cortante.
- Yo si puedo!! – dijo furiosa y moviendo un bastón fervientemente – Ese Potter es un delincuente!! – Ginny se tensó, y sintió una tremenda punzada en el vientre. – Es la única manera que consiga el dinero. Debe vender sustancias prohibidas… He oído que da buenos dividendos.
- Mi marido no trafica pociones prohibidas!!! – Marge la miró sin entender – El, es el más…
- Ginny – dijo Hermione – Cálmate. Señora, yo sé que usted no tiene una buena imágen de mi amigo… sé que usted cree que Harry es un delincuente… seguramente influenciada por las absurdas declaraciones de su hermano.
- Te atreves a llegar a esta casa y hablar mal de mi difunto hermano? No lo toleraré!!!
- No! – dijo Ginny levantándose – la que no tolerará que usted despotrique contra el hombre que amo, soy yo! – se acercó peligrosamente. Hermione trató de detenerla pero la pelirroja la empujó y la sentó en un sillón – Mire vieja bruja, he tratado de serenarme, he tratado de ser lo mas educada posible, pero usted hace salir lo peor de mi… Usted no quiere a Carrie porque es familia. La quiere para arruinarle la vida. Cree que mi hijita es un perro al cual sólo debe darle agua y comida y con eso basta para dárselas de buena. Mi hija es feliz… donde está y ni usted ni ninguna ley mugg… ni ninguna ley me la quitará… Usted es cruel… por qué no se hace un favor y desaparece… no se atreva a quitarnos a mi hija!!!
- Me estás amenazando? – dijo ella poniéndose de pie – Por qué no se conforman ese idiota y tu con esos mugrientos y asquerosos engendros, anormales que tendrás? – Ginny hizo el ademán de sacar la varita, pero Hermione le tomó la mano y le hizo un movimiento de cabeza que se entendió como un "no lo hagas". Ginny desistió. – Yo me quedaré con la niña…
- Ella no es un trofeo!! Usted le está haciendo daño, sacándola de su ambiente!! – Ginny dejó salir algunas lágrimas – Por favor señora recapacite, solo logrará que la niña se enferme.
- La niña se enfermará si continua en ese ambiente corrompido – Ginny respiró hondo tratando de serenarse.
- Bueno, es el ambiente que su sobrino eligió para la niña… tenemos la carta que le da el derecho a Harry, además de una personal que le escribió a Harry pidiéndole que la adopte.
- Qué? – dijo enojada – además tengo que soportar que deje de llevar el apellido Dursley?
- Es lo que más deseaba Dudley…
- Dudley era sólo un crío estúpido!!
- Era su sobrino favorito!!
- No! Era el único sobrino que tenía!!! Hay una diferencia muy grande en ello.
- Es usted peor de lo que suponía.
- Aun así… la niña tendrá que estar conmigo
- Mire señora recapacite… usted es una mujer mayor… no podrá cuidarla.
- Acaso tu puedes con ese embarazo?
- Tenemos servicio que se encarga de los cuidados elementales… y aún estando embarazada yo me ocupo del cuidado y de brindarle todo el amor que mi Carrie necesita… y ella es feliz!!
- Los será mas cuando venga aquí…
- Lo dudo… - Suspiró – es que si Harry no es adecuado y usted tampoco… no dudo que el juez la deje en un orfanato…
- Aun así, estaría mejor que con ese delincuente – Ginny se levantó. Tenía ganas de vomitar, y se sentía mareada. Hermione, no podía emitir palabra alguna, de lo estupefacta que estaba al escuchar a la mujer.
- Creo que mi visita aquí solo me ha causado una perdida de tiempo – Comenzó a caminar – nos veremos en la corte señora – ni siquiera le dio la mano – Me voy a mi casa… mi familia me espera.
- Disfrútala mientras puedas… Con ese Potter a tu lado solo serás infeliz…
- Usted no sabe como es Harry, así que me molestan poco sus comentarios… - salió de la casa, del brazo de su amiga. Subieron al auto y salieron a la carretera. No dijeron palabra alguna. Ginny trataba de ordenar sus pensamientos… pero no podía. Esa mujer la había alterado. Los bebés se movían como nunca y estaba incómoda. Pasó una mano por su vientre. Hermione notó eso. Sabía que tenía que hacer que Ginny se desahogara porque ese silencio podría hacerles mal a los bebés. La miró y suavemente acaricio el vientre de su amiga. Ginny la miró y sonrió.
- Merlín!! – dijo al rato – No puedo creer lo que es esa mujer!!!
- Es una amargada – dijo Ginny tratando de parecer serena – Creo que la falta de una familia… - suspiró – En verdad, aun después de escuchar lo que dijo de Harry, no te queda mas que sentir lástima por ella.
- Ginny – dijo ella sorprendida – De verdad tu comportamiento me deja anonada – Ginny sonrió – Yo, si hubiera escuchado que alguien dijera la mitad de las cosas que dijo esa mujer a Ron… tendrían que buscarla en la Antártida!! – rieron.
- Es que… no sabes la fuerza que tuve que hacer para contenerme… Pero no podía atacarla. Si lo hacía, la única perjudicada sería Carrie… saldría de casa mas rápido de lo pensado…
- Me sorprendes… estás mostrando tanta madurez…
- Ey!!! Siempre he sido así – Hermione torció los ojos y rieron- Bueno, sin contar lo irracional que me pongo cuando… bueno cuando se trata de algo relacionado con Harry. Y aunque tuve el deseo de convertirla en gato, para que ese horrible perro le diera su merecido… – Más risas – No podía hacer nada. Carrie vale más que mi furia… y… Pero de verdad cuando dijo que mejor en un orfanato que al lado de Harry…
- Tienes razón amiga. Yo hasta le hubiera mandado la maldición crucciatus.
- Me conoces bastante bien…. – Las tensiones que sintiera desde que salió de la casa de esa mujer se fueron desvaneciendo. Hermione podría haber sido una buena terapeuta, pensaba Ginny, pues la conversación que tuvieron a lo largo del camino, le hicieron olvidar el mal rato pasado. Y tanto hablaron que sin darse cuenta, estaban estacionando frente a su casa. Sonriendo, Hermione la acompañó hasta la casa. Tomarían un té, y luego utilizaría la chimenea para ir a su casa. Cuando cerraron la puerta, se dieron cuenta que la sala estaba casi a oscuras. Alguien había corrido las cortinas dejándola en penumbras. Ginny se quitó el abrigo y tomando el de Hermione los dejó sobre un sofá. Hermione, fue hasta el ventanal y descorrió las cortinas, Ginny estaba acomodándose el cabello cuando su amiga pegó un grito. Se dio vuelta y lo vio. Harry había estado sentado en un butacón, esperándola… cuando ella se acercó para darle un beso, él se movió y la dejó desairada al levantarse de golpe. Caminó hasta la chimenea y le ofreció los polvos Flu a su amiga. Hermione estaba blanca de terror.
- Lárgate Hermione, tengo que hablar con mi esposa – y le dirigió a su mujer la mirada mas sombría que Ginny pudo recordar. Al escuchar esas frías palabras, Hermione no lo pensó dos veces, y saludando a Ginny se desapareció en una llamarada verde. Ginny estaba parada sin saber qué hacer.
- Harry! – dijo en tono entusiasta. El la miró serio – No sabía que estabas aquí… yo pensé…
- Siéntate! – dijo en tono imperativo. Ginny sintió que debía hacerle ver que él no la mandaba, pero al ver a su esposo y su expresión, pensó que ahora no era el momento preciso de hacerle una declaración sobre la libertad femenina. Caminó hacia el sofá y se sentó. El se sentó en la mesita de café, y le tomó las manos con fuerza. Ginny hizo una mueca de dolor.
- Harry me lastimas – Y volvió a sentir la punzada en el vientre… - Qué sucede?
- Dónde fuiste? – dijo serio.
- Ya te lo dije… mis amigas… Parvati… Lavender… eh… ah… Luna me invitaron... A Hermione también claro! – respiraba insegura.- Un baby shower!!! Entonces…
- En qué quedaron? Dónde será la fiesta? Quienes estarán invitados? Dónde están las invitaciones…
- Harry!! – dijo sonriendo…- yo… no creo… que…eh, bueno no quedamos tan de acuerdo en todo…
- Me quieres decir que estuviste toda la mañana y parte de la tarde en una reunión y no quedaron de acuerdo en nada? – Ella asintió.
- Sabes como somos las mujeres cuando nos juntamos…
- Mentirosa… – le dijo duramente y le soltó las manos, levantándose hacia la ventana. Ginny se sintió una porquería – Estaba algo bien, hoy me levanté con ánimos para salir contigo y Carrie. Desde que sé que esa mujer quiere quitárnosla, he decidido que quiero compartir cada uno de los minutos con mi familia… Es una necesidad que tengo…
- Harry… – El movió la mano y la hizo callar.
- Estaba jugando con Carrie cuando sonó el teléfono… y a que no sabes quién era? – ella negó sin entender – Era Parvati – Ginny se puso roja – Llamaba para decirte que estaba en París con Seamus y que quería decirte que te compró un regalo ahí. Me sorprendí al escucharla, así que, bueno, pensé que podrías pensar que ella estaría, entonces me dije, por qué no llamar a Lavender… quizás ella si estuviera en la reunión. Pero sabes qué? – dijo ensayando una sonrisa que a Ginny le pareció de terror – Lavender se fue con Luna a una expedición… al Tibet.
- Harry…
- Entonces me puse a pensar… Por qué deliberadamente mi esposa, en quién confío ciegamente, me miente, alevosamente.
- Harry, cariño… yo, no sé… bueno… qué quieres que te diga?
- Podrías empezar por la verdad.- Dijo el furioso – Voy a preguntártelo nuevamente y trataré de olvidarme que me has mentido. Dónde fuiste?
- Harry, cariño… siéntate, cerca de mi – él se acerco y adoptó la posición anterior. Ella le tomó las manos y las besó.
- No trates de ablandarme, cariño… estoy enfadado contigo…
- Y lo estarás más… Solo quiero que entiendas que no tuve más remedio que ocultarte…
- Me mentiste!
- Bueno, pero fue algo con causa… - él arqueo las cejas, incrédulo.
- Bien… estoy esperando.
- Solo quiero que cuando te cuente, no te enfades más… y que entiendas que lo hice por que estoy desesperada…- Harry la miró, y realmente rogó que lo que estaba pensando no haya sido el motivo de la ausencia de su esposa.
Nota de la autora: Bien, dejen sus opiniones al respecto… como saben no adelantaré nada.
Próximo capitulo quizás el jueves… mi madre continua convaleciente.
Saludos Silvia
