Hola!! Gracias por los comentarios del capitulo anterior… y si ese les pareció algo loco, esperen a leer este. Realmente este fic, sobrepasó mis expectativas… No se pierdan nada, porque ya solo faltan dos capítulos… este uno mas y el epilogo… espero que les guste… Solo les diré que de aquí en más, escribirlos fue un placer…. No paré de reírme a medida que lo hacía… y espero que tengan la misma sensación.

Respondiendo a algunos de los tantos reviews!!

Natalia Potter: sigue esperando, porque eso todavía está muy lejos de concretarse... Pero lo haré, no tengas dudas de eso.

Dulce- Luna Black21 (O como se te ocurra que te llamen después): Tu manera de escribir los reviews, me hizo dar cuenta que eras tu. Gracias… o sea, no sé!!

Kiiandy Black: gracias por tus palabras.

Bien, ahora una pregunta: por que no hay tantos fics de Harry/Ginny en rating M?

Noticia: para los que se preguntan lo mismo que yo (Es decir nadie) les digo que pronto habrá un fic de esas características de mi autoría… solo debo cambiarlo en algunas partes porque alguien por ahí, me dijo que la tengo fija con la "Pobre de Cho Chang"… Así que ahora no se, si cambiar ese personaje y poner otro… ustedes que opinan?

Ahora si, el fic…

Capitulo 29

Houston tenemos un problema

Ginny trató de serenarse y de que Harry depusiera su actitud, pero a medida que pasaban los segundos, el rostro de Harry iba pasando de la exasperación a la rabia contenida. Ginny se sentó lo más lejos posible, pero Harry conociéndola bien, no dejó que se alejara mucho, y haciéndole un movimiento con su mano, le señaló el lugar donde la quería, bien cerca. Ginny dio un suspiro de resignación y se sentó. Lo miró a los ojos, y se dio cuenta que no valía la pena mentirle ni ocultarle nada. Le tomó las manos suavemente. Harry se dejó tomar, y le dio un beso, como haciéndole entender que el enojo ya estaba pasando. Pero aun quería saber… cuando quiso abrir la boca, ella le puso un dedo en los labios y lo interrumpió.

- No digas nada - dijo nerviosa – sé que te he mentido… que te he ocultado cosas, con las cuales no estabas de acuerdo….

- Qué tratas de decirme? – dijo él con un hilo de voz.

- Me pediste la verdad…. Y estoy dispuesta a decírtela.

- Está bien, y yo a escucharla… solo después de que me digas todo…

- Por favor! - dijo ella triste. – Trata de comprender…

- No puedo hacerlo hasta que no me cuentes… dónde diablos fuiste?

- A ver a tu… - él le soltó las manos imprevistamente y se levantó hecho una fiera.

- Te dije que no quería tener ningún contacto con ella! – la miró – es que hubo algún momento en que tu mente dejó de funcionar para que no entiendas?

- No me faltes el respeto Potter!!! – dijo ofuscada – yo no…

- Es que acaso tu no me has faltado el respeto, desoyendo mi…

- Tu qué? Tus ordenes? – él no dijo nada – así piensas que esto funciona? Tu dices algo, y debe respetarse sin ninguna objeción?

- Sabes que no es así… - dijo algo apenado – sabes que compartimos todo… que no hay decisiones individuales… que todo lo hacemos entre los dos.

- No es cierto! – dijo ella – Porque tu solo tomaste la decisión de no hablar con esa mujer.

- Porque sé que ella es intratable!!! – gritó – porque sé que es una mujer que puede sacar lo peor de ti… que no escatima en palabras para lastimar… y yo ya no soy el niño que tiene que quedarse quieto para no hacer magia accidental, Ginny – respiró – si hoy, sólo me hubiera dicho la cuarta parte de lo que me decía cuando era un crío… te juro que…

- Tienes razón… - dijo ella apesadumbrada. El se acercó – Es una mujer horrible!!- sus ojos se desbordaron en lágrimas – no quiere a Carrie porque… ella solo quiere alejarla de ti! Es cruel… cree que la niña se criará como a esos horribles perros…- él la abrazó – perdóname Harry…

- No tengo nada que perdonarte. – le dio un suave beso en el pelo.

- Si… hice algo sin consultarte.

- No serías tu, si no lo hubieras hecho, amor… -ella lo miró – Es por esto que no quería… - le dio un suave beso – No quería hacerte pasar un mal momento…

- Pues… aunque odie admitirlo, siempre tienes razón… fue una total y horrible perdida de tiempo.

- Cuéntame lo que pasó – Ginny se dejó abrazar por su esposo y le contó todo lo vivido en esa casa… a medida que iba relatando la historia, podía sentir como Harry se tensaba. Lo peor fue cuando la pelirroja le comentó como llamó a sus futuros hijos…

- Y dijo que nos conformáramos con nuestros mugrosos y asquerosos engendros anormales… y luego… – él la soltó y se levantó de golpe.

- Qué?

- Dijo que Carrie estaría mejor en un orfanato que a nuestro lado…

- No… qué… cómo llamó a nuestros hijos? – Ginny lo miró asustada. Pudo ver un destello de rabia en los ojos verdes de su esposo…

- Harry ya no tiene importancia…. De verdad. Ahora lo mejor…

- Ginny… solo voy a preguntártelo una vez mas… cómo diablos los llamó!!!

- Engendros… - dijo ella tímidamente.

- No… la frase completa!! – Ginny, se tensó mas, sintiendo una pequeña punzada en su estómago…

- Mugrosos y asquerosos engendros… anormales – dijo temerosa.

- Sabes… creo que he llevado esto lo mejor posible… y así como no serías tu, si siguieras las normas… yo no sería Harry Potter sino me cabreo por esto – ella lo miró sin entender – Voy a matar a esa vieja!! – Salió disparado hasta el piso superior. Ginny se quedó mirando hacia las escaleras sin saber qué decir… al rato bajó Harry vestido, con una chaqueta en el brazo…

- Harry… qué haces?

- Salgo… voy a ajustar cuentas con esa vieja…

- Harry, ya no tiene importancia…

- QUE NO TIENE IMPORTANCIA? – Gritó – TOLERARE QUE QUIERA QUITARNOS A NUESTRA HIJITA, SOPORTARE QUE ME DIGA MIL Y UN INSULTOS, PERO NADIE SE METE CON MIS HIJOS, GINNY!! TE JURO QUE CUANDO LA VEA, VOY A ESTRANGULARLA CON MIS MANOS, SIN MAGIA!!!

- NO!! – gritó.

- No? – la miró – tu me dices que no?

- Harry, por favor… tienes que entender… – se levantó y lo siguió – Esa mujer es horrible, hacerle daño sería ponerte a su mismo nivel…

- Nada de lo que me digas me hará cambiar de opinión…. Iré y te juro que inflarla será lo mas suave que podría hacerle… - respiraba nervioso – dónde diablos dejé la varita…

- Te das cuenta no? – dijo ella enojada – nada de lo que diga te hará cambiar de opinión… TE VAS, SIN TENER EN CUENTA MI OPINIÓN… ENTONCES LO DE RESOLVER TODO ESTO JUNTOS, ES UNA BURDA MENTIRA!!

- No es lo mismo… - dijo él tomando la varita de una mesita, y guardándola….

- POR SUPUESTO QUE NO ES LO MISMO!!! PORQUE AHORA ERES TU EL QUE DECIDE Y YO NO TENGO NADA… O MEJOR DICHO NO TENGO EL DERECHO DE DECIR NADA… PORQUE LO QUE DICE HARRY POTTER ES LEY!!

- NO DIGAS TONTERIAS, GINNY!! SABES PERFECTAMENTE QUE NO TOLERARE QUE DIGA COSAS DE MIS HIJOS!!!

- Si? Pues yo las aguanté, y aunque quería hacerla sufrir con la peor maldición, me contuve… porque no ganaría nada haciéndolo, y porque me pasaría un tiempo en Azkaban, con lo que ella se habría salido con la suya!!! Por favor recapacita!!!

- No me importaría estar en la cárcel un tiempo si me libro de esa vieja maldita!!!

- Claro, es que no piensas en tus hijos… en Carrie o en mi?

- No trates de de….

- Por supuesto que no trataré… vete, haz lo que siempre haces… lo que te plazca… a nosotros déjanos en paz!!! – se marchó hacia la escalera, pero el mismo dolor que la aquejó durante su visita a la casa de la tía Marge, se hizo sentir, esta vez mas fuerte… Apoyada en la baranda de la escalera, ahogó un grito, y se tomó el vientre. Harry aun enojado no vio esa escena y ya se disponía a cerrar la puerta cuando Ginny en un desesperado intento de pedir ayuda, gritó- Ha… Harry!!!- El se volvió y miró la escena quedando mas pálido que un papel… rápidamente corrió hasta el pie de las escaleras.

- Ginny qué ocurre? – dijo alarmado – te sientes bien?

- Me duele mucho Harry!!! Llama al doctor Blunt!!!

- Tranquila linda… no debe ser nada grave… digo… no se rompió la fuente o si?

- No, pero me duele un montón… Siento que me desgarro!! – sin decir nada la tomó en sus brazos y la llevó a su cuarto – Harry … - dijo ella y Harry pudo ver su rostro bañado en sudor –

- Tranquila, amor… llamaré al doctor Blunt… tu … sólo trata de serenarte…

- No puedes… Aghhh. Harry quiero a mi mamá!!! – y el joven pudo ver a su esposa llorando.

- Está bien… Le diré a Dobby – cuando se disponía a salir…

- No, no me dejes… no vayas… a ver a esa… mujer – jadeaba.

- Tranquila, no te dejaré sola… No me separaré de ti… - Llamó a Dobby pidiéndole que traiga a la señora Weasley… luego tomó el celular y llamó, o mejor gritó al doctor Blunt para que se llegue a su casa.

Harry estuvo caminando como león enjaulado, treinta minutos, el tiempo que le llevó al doctor Blunt, revisar a Ginny. Trataba de pensar… no podría venírsele el mundo abajo así, como en ese momento. Primero que esa mujer tratara de quitarle a Carrie, y como corolario que Ginny tuviera un problema que ponga en peligro la vida de sus hijos o la de ella misma… Los señores Weasley lo miraban preocupados… tenían temor por su hija y nietos, pero también por Harry. Habían tenido juntos el tiempo suficiente para conocerlo bastante y sabían que si él se mantenía callado un minuto mas, explotaría… para peor, no estaban con él sus amigos inseparables. Hermione, acompañaba a Ginny en el piso superior, y Ron estaba en una gira con su equipo de Quiddich… Arthur se había ofrecido para llamarlo, pero Harry se negó. No preocuparía a su amigo hasta no saber qué decía el doctor… aunque necesitaba tenerlo a su lado…

Cinco minutos después de negarse a tomar un té, Harry se levantó de golpe de la butaca en que se había sentado y corrió hacia la escalera... el doctor Blunt, bajaba sereno, cosa que exasperó a Harry.

- Y bien… cómo está mi esposa? – el doctor Blunt, lo miró y sonrió. El no lo había dejado llegar a la sala.

- Tenemos que hablar Harry – dijo el y se sentó en un sillón. Los señores Weasley se sentaron también, por lo que Harry no tuvo más remedio que imitarlos…

- Cómo está mi niña doctor? – dijo Molly

- Ella está bien, ahora… – lo miró – Ginny ha estado bajo una tremenda presión emocional… producto de la situación que vive…

- Yo… no puedo …

- Harry – dijo sereno el médico – entiendo que la situación te supere… pero Ginny necesita estar tranquila… si bien el embarazo transcurre normal, no debemos olvidar que son tres niños… y que puede haber cierto riesgo… si no se toman las medidas precautorias…

- Qué puedo hacer… ella… yo no quiero que le pase nada.

- Lo sé, - lo palmeó – pero debes entender que hacer lo que ibas a hacer hoy… unido a la discusión y a su reunión con esa mujer – él lo miró – Ginny me contó todo… era de vital importancia para que yo entendiera el por qué de sus síntomas…

- Pero… entiendo… me dejé llevar por la rabia.

- Si, es comprensible, pero desde ahora… trata de que los problemas no lleguen a Ginny – Se levantó – Ella deberá permanecer el resto del embarazo en cama…

- Pero dijiste que estaba bien! – se angustió.

- Y lo está – sonrió – sólo es por su bien… No creo que deba permanecer todo el tiempo en cama… solo se lo dije para que se quede en la casa… y no concurra a la audiencia… temo que esa tensión fuera contraproducente.

- Entiendo… entonces es como si…

- Míralo como una mentira blanca.

- Las mentiras no tienen color… sea lo que sea, son mentiras…

- Si, pero está justificada, sino quieres perder a tus bebés.

- Claro que no… - suspiró – Puedo verla?

- Te está esperando… - rió – si no vas, matará a Hermione!!! Ese es el nombre?

- Si, es como mi hermana…

- Bueno ve y cuídala… y traten en lo posible mantenerla alejada de los problemas…

- Gracias y disculpa.

- No tienes por qué agradecer… es mi deber… -le dio la mano y el medico moviendo la varita desapareció.

Subió lentamente las escaleras y caminó por el pasillo tratando de serenarse. Todavía le duraban los nervios de lo pasado, y no quería que ella lo viera así. Llegó hasta la puerta y respiró profundamente tres veces antes de tocar… Hermione asomó su cabeza por la puerta y lo dejó entrar. El la miró, ella tenía el rostro pálido, y los ojos rojos, de tanto llorar. Caminó los pasos que lo separaban de la cama y se sentó. Ella se movió un poco, él entendió que necesitaba un abrazo y lo hizo. Ella se dejó abrazar… Hermione entendió que querían estar solos, así que luego de buscar la capa, se retiró. Ellos no se dieron cuenta de su ausencia. Se quedaron un rato largo así, abrazados y en silencio. Harry podía respirar el aroma floral del champú, y ella el fuerte y varonil perfume de su esposo. De alguna manera se calmaban aspirando esas esencias. Era la manera de sentirse conectados…

- Cómo estás? – dijo él rompiendo el silencio.

- Ahora estoy bien… porque tu estás conmigo – él se separó y le tomó el mentón.

- Sabes como comprar a un hombre, verdad? – sonrió y le dio un suave beso. Luego volvió a abrazarla. – No quiero que te pase nada…

- El doctor dice que debo permanecer el resto del embarazo en cama… pero yo pienso que si me quedo en cama, podré ir a la…

- No – dijo tranquilo. Ahora la que se separaba era ella, y con una expresión algo crispada.

- No? No, qué?

- Ni sueñes que irás a la audiencia… - ella volvió a mirarlo a los ojos. El no se amedrentó ante esa mirada – Y no me mires así, son órdenes del doctor Blunt…

- Y crees… - él la interrumpió.

- Quieres perder a los bebés? – ella se tensó y negó con la cabeza – Bien… entonces por primera vez en tu vida… me vas a hacer caso… De todas maneras, he hablado con el señor Brown y nos juntaremos para plantear una estrategia…

- Pero Harry… tu sabes que… - él la abrazo – no quiero perder a Carrie – lloró.

- Tranquila, esa angustia no te hace bien…

- No me hace bien callarme… y no llorar, déjame desahogarme - la abrazó y ella lloró, todo lo que había guardado desde el momento en que esa maldita carta llegó a sus vidas. Después de varios minutos, ella se separó y él la miró. Tomó un pañuelo y le secó las lágrimas.

- Mejor ahora? – ella asintió – tienes hambre? – ella asintió sonriendo – Ya lo esperaba… le diré a Dobby que te traiga algo

- Quiero sopa… de la que hace mi mamá.

- Agradezco que tu madre viva al lado!!! - Rieron – así quiero verte amor… sonriendo. Me hace feliz verte reír…

- A mi me hace feliz estar contigo… siempre…

- Compradora!!! – le tiró un beso desde la puerta – Iré a buscar la sopa… y te traeré tu helado favorito.

- Harry – él la miró – aun si no voy a la audiencia… puedo ayudar con la estrategia?

- Sería lo mismo… deja que yo arregle esto con el abogado… verás que todo va ir bien…

Pero aunque tratara de darse ánimos y creer que todo iba bien, en verdad a Harry todo le salía mal. Se habían juntado innumerables veces con el abogado, esperando encontrar algún ardid, con el cual poder tener la custodia de la niña, pero nada. No podían encontrar nada con lo cual vencer la feroz estrategia de la tía Marge… El principal problema era que Harry nunca dio señales de existencia en el mundo muggle, después de recibir la carta de Hogwarts, a sus once años. Todo absolutamente todo, estaba confuso y ese era el punto fuerte del ataque de Marge Dursley. La cruel mujer se aferraba a la idea de que Harry Potter era un malandrín que se mantenía en el anonimato para cometer sus más atroces fechorías. Cuatro días antes de llevarse a cabo la audiencia, Harry se dio por vencido. Carrie iría con su tía y él no volvería a verla.

Sentado en el living de su casa, se refregaba los ojos tratando de serenarse. Si iba a ver a su esposa en ese estado ella se daría cuenta y se angustiaría. Recordó cuando tuvo a Carrie en sus brazos por primera vez. La primera mirada, aquella cuando le dio el biberón en la casa de Ron. Su primer cambio de pañal. Sonrió y la sonrisa dejó paso a algunas lágrimas. Tuvo que admitirlo. Por primera vez se sentía tan impotente… y se dio cuenta de cuanto, en verdad amaba a esa niña, de que no sería lo mismo sin ese pequeño ser... la familia que tanto deseaba la incluía. Después de secarse las lágrimas, se convenció que aunque eso implicara que los muggles conocieran el mundo mágico, él diría la verdad. El revelaría su condición de mago… era el último recurso, su última carta y aunque no estuviera convencido del efecto que causaría… debía jugársela. De pronto escuchó llorar a la niña en su cuarto. Rápidamente subió y la vio allí parada en su cunita, restregándose los ojos. Se acercó y la tomó en sus brazos. Ella estiró los suyos y le dio un esperado abrazo.

- Que sucede mi ángel, no puedes dormir? – la niña se aferraba a su cuello – Tuviste un feo sueño? – Carrie hacia muecas con su boca, como queriendo llorar – No mi vida, no llores… se que tienes sueño… papi te cantará hasta que te duermas. – Se sentó en la silla mecedora. La noche estaba estrellada y una brisa fresca entraba por la ventana, haciendo bailar las cortinas. Carrie aun estaba abrazada a Harry. El la sentó y la arropó, ella apoyó su cabecita en el pecho de su padre, acariciándole la camisa. Y él con una suave voz comenzó a cantarle la canción que mas le gustaba a la bebé...

Duérmete pronto mi amor

Que la noche ya llegó.

Cierra tus ojos que yo,

de tus sueños cuidaré.

Siempre a tu lado estaré,

Y tu guardián yo seré,

Toda la vida…

Si un día te sientes mal,

yo de bien te llenaré.

Y aunque muy lejos tu estés,

yo a tu sombra cuidaré.

Siempre a tu lado estaré,

y tu guardián yo seré,

toda la vida…

Esta noche te prometo que no vendrán,

Ni dragones, ni fantasmas a molestar,

y en la puerta de tus sueños, yo voy a estar,

hasta que, tus ojos vuelvan a abrir.

Duérmete mi amor, sueña con mi voz.

Duérmete mi amor, hasta que salga el sol.

Duérmete mi amor, sueña con mi voz.

Que aquí estaré yo….

La niña se durmió rápidamente… Harry con lágrimas en los ojos, la dejó en la cuna, la tapaba con la liviana frazada y salía del cuarto. Cuando cerraba la puerta se quedaba apoyado en ella hasta serenarse, y luego entrar al cuarto de su esposa… así tan angustiantes y tristes eran sus noches… él creía que ya estaba todo perdido.

Ginny todavía estaba en reposo, por prescripción médica, aunque la dejaban pasearse por la planta alta, y lo que mas necesitaba ella, era jugar con su hija. Se sentía incapaz, al no poder ayudar y estaba convencida de que Harry y el abogado aunque se esforzaban no habían llegado a nada. Por qué estaba segura? Por la cara de abatimiento que Harry tenía cada vez que llegaba de las reuniones con el doctor Brown. Aunque él trataba de ocultarlo… nunca fue bueno en oclumancia… o quizás Ginny era buena en legeremancia… o quizás Harry estaba demasiado preocupado para cerrar la mente a la intromisión de su esposa. Lo cierto es que Ginny, veía que su esposo día a día se desmoronaba y eso ella no podía aceptarlo.

- Hermione, amiga!! – dijo dos días antes de la audiencia – Qué suerte que alguien viene a visitarme!!

- Hola Ginny – dijo sentándose en un pequeño sillón cerca de la cama – es que he estado bastante atareada!!

- Si? Y dime algo que puedes contar? – ella se sentó – Tomamos el té?- la castaña asintió – Le diré a Dobby que lo traiga enseguida!! – después de que el elfo trajera una bandeja con tazas y té, acompañada de masas, continuaron la conversación.

- Sabes algo de la reunión con el abogado de la tía?

- Hermione… - dijo suspirando – Creo que todo va mal… lo sé porque puedo sentir la desesperanza de Harry cada vez que se acuesta… y puedo verlo porque él no puede dormir…. A medida que se acerca la fecha de la audiencia, mas se vuelve huraño y necesita estar todo el tiempo con Carrie.

- Mira… será mejor que dejemos este tema… – dijo Hermione a punto de llorar – Te cuento de mi nuevo trabajo?

- Ey!! Tanto he estado aquí que no me entero de nada? – rieron – de qué empleo me hablas?

- Bueno… ahora… estoy de asistente del Ministro!! –Ginny se tapó la boca de asombro – Puedes creerlo?

- Claro que si!!! – se abrazaron – Pero y Percy?

- Bueno a él le dieron el puesto de Director de Cooperación Mágica Internacional…

- Vaya… el muy presumido no debe caber en sus calzones…

- Ni lo menciones!!! Bueno, en estos momentos… - bajó la voz – estamos tratando de contactarnos con el primer ministro muggle inglés.

- Para qué? Y… cómo lo hacen?

- Kinsley lo conoce… ha sido su escolta durante la época del resurgimiento de Voldemort… y se han hecho buenos amigos… Aparte Scrimgeour, tiene su forma de contactarlo.

- Cómo? – dijo mas interesada.

- Hay un pequeño cuadro, con un hechizo de pegamento permanente en la oficina del primer ministro… él le avisa cuando Rufus quiere una audiencia…

- Y… dices que Kinsley tiene una estrecha amistad con el primer ministro muggle? - Hermione la miró asintiendo, y pudo ver como los colores iluminaron el rostro de su amiga. Ginny se levantó, dejó la bandeja a un costado y se puso la bata. Buscó en un pequeño escritorio una pluma y un pergamino y se sentó. Escribió un par de cosas… como ítems u objetivos. Y volvió a la cama sonriente.

- Por Merlín mujer… si no me dices qué es lo que te ocurre, me matarás de la curiosidad.

- Bien… necesito que me ayudes… Pero es algo que… - la miró.

- Harry no debe saber…

- Exacto – sonrió.

- En qué lío me meterás esta vez? – Ella la abrazó – está bien, qué quieres?

- Necesito que contactes a Kinsley y a Scrimgeour… y que llames al abogado, al señor Brown… y que le digas que necesito una reunión urgente… deben venir hasta aquí. Los espero mañana bien temprano… no mejor dentro de una hora…

- Ginny no crees que te estás apresurando……

- Mientras más rápido actuemos, mejor… - se levantó nuevamente y se sentó en el tocador. Sonreía al espejo mientras cepillaba su cabello – Si todo sale bien… Harry volverá a sonreír… Anda Hermione, haz lo que te pedí, y te juro que jamás volveré a pedirte un favor…

- Si claro – dijo ella con sarcasmo – y cómo lograras que Harry no esté aquí?

- Dile a Kinsley que lo mantenga investigando algo en el ministerio. La reunión no será larga… solo debo exponer mi idea y lograr que ellos acepten… lo demás estará en sus manos.

- Diablos!! A veces me das miedo – ella rió. Hermione sonrió. Al menos la pelirroja volvía a ser la mujer segura que conociera. Salió del cuarto con la nueva misión.

Una hora después volvió a la casa acompañada por el Ministro de Magia Rufus Scrimgeour, el Director de Seguridad Mágica Kinsley Shacklebolt, el abogado de Harry, el señor Brown y porque Hermione tenía miedo de la reacción de su amiga, si algo resultaba negativo, el señor Arthur Weasley. Algo confundidos por semejante despliegue, subieron las escaleras y entraron a la habitación. Allí los esperaba Ginny, sentada en la cama, con una sonrisa que a su padre le hizo dudar, y a los demás sentirse algo cohibidos.

- Buenas tardes señores… -dijo serena – tomen asiento por favor – hizo aparecer sillas – La reunión no deberá durar mucho. Mi esposo no sabe que los he llamado.

- Y dime niña cómo estas? – dijo Kinsley.

- Bueno, estoy bien… pero no los llamé para darles pormenores de mi salud.

- Siempre directa! - dijo su antiguo jefe.

- Lo repito, el tiempo apremia – sonrió.

- Y disculpa el atrevimiento, pero para qué se supone que nos llamaste? Como verás soy el ministro de magia y realmente… - Ella interrumpió al ministro con un movimiento de mano.

- Estoy conciente de sus ocupaciones señor ministro, y permítame extenderle una disculpa, pero como dije el tiempo apremia y necesito de su ayuda para que esto se lleve a cabo.

- Y qué te hace pensar que yo tengo ganas de ayudarte… en el supuesto caso de que lo que tengas que decir me involucre – dijo altivamente Scrimgeour.

- Bueno... – dijo ella tratando de serenarse. Sabía que el ministro sería difícil de convencer – lo llame para pedirle que interceda por el hombre que le ha salvado el pellejo y lo ha mantenido en su puesto todos estos años – el ministro la miró rojo de furia.

- Cómo dices?

- Digo que Harry… por primera vez necesita que el ministerio haga algo por él, y usted… en agradecimiento a las tantas cosas que ha hecho por este mundo… hará lo que yo le digo… o mejor dicho le pido…

- Cómo te atreves…

- Me atrevo, porque mi esposo ha dado mas por este mundo que usted y todos los magos juntos… y no crea que lo hizo por esa estúpida medalla de Merlín, primera clase… él ya tiene la medalla, ahora necesita que el ministerio lo respalde, le brinde su apoyo y usted – se enderezó en su cama, con una expresión que a todos asustó – va a escuchar al menos lo que tengo para decirle. – miró al abogado – Señor Brown?

- Francis – dijo él sonriendo.

- Bien, Francis, expóngale los hechos al señor ministro y luego les diré de qué se trata mi plan… y les pido que de esto nadie, pero absolutamente nadie tiene que enterarse.

El día estipulado para la audiencia, amaneció frío aunque era finales de mayo, plena primavera. Harry no quería levantarse… veía todo perdido. Pero Ginny lo animó con varios mimos. El la miraba y no podía creer que ella estaba así, tan serena, si en pocas horas su familia se vería vilmente diezmada. Su pequeña Carrie, no estaría mas con ellos. Cómo podría enfrentar el día de mañana si ella no estaba? La angustia no lo dejaba hablar. Los peritos ya habían estado en la casa, y por ese día los elfos, habían tenido el día libre… Molly se encargó de ayudar, en lo que pudiera… Los psicólogos y sociólogos habían visto y observado, a la vez que hablado con cada uno de los miembros de la familia, y con Carrie, y ya le habían dado su reporte al juez. Esa audiencia sería para hablar con Harry, la tía y luego tomar la decisión. Se levantó, y se dio un baño. Ginny lo llamó desde la puerta, él casi no la escuchó. Le pareció oír que la pelirroja le decía "Sal de ahí y vístete, te dejé la ropa sobre la cama". Se vistió como pudo y salió de la habitación. Antes de bajar, fue al cuarto de la niña. Allí encontró a su esposa, que con una sonrisa calida vestía a la niña. Le había puesto un hermoso vestidito blanco, y peinado su cabello rojo fuego con unos graciosos bucles que se sostenían con dos moños de color blanco también. Se acercó a la cuna y besó a su mujer.

- Hasta que saliste del baño! – dijo sonriendo ella.

- No me regañes… - miró a la niña – está hermosa.

- No quiero que piensen que no es una niña querida…

- Nadie que nos conociera pensaría eso. – dijo parco.

- Pero ellos no nos conocen, cielo! – él hizo un sonido gutural, como dándole a entender a su esposa que todo estaba perdido. Ella dejó a la bebé y se dio vuelta para abrazarlo – Harry…

- Deja… no puedo… no deseo hablar…ni que me digas nada….

- Solo quiero acomodarte el nudo de la corbata! – se acercó y la arregló. Cuando terminó, le dio un suave beso en el mentón – Cambia la cara! – él la miró – que esa mujer no vea que te ha vencido…

- Pero si es verdad… me ha vencido.

- No! – sonrió – Hasta que el juez no diga que el caso ha terminado o lo que dice al final de la audiencia, no lo sabrás. Así que, ve con ánimo y cuida a mi tesoro… y una vez que termine todo, por favor llámame… sea cual sea el resultado.

- No te llamaré – Ella lo miró duramente –lo que sea, te enterarás por mi, en persona… ni loco te dejo sola, entiendes… pase lo que pase – dijo cabizbajo.

- Bueno… entonces nos veremos luego – lo besó, y luego besó a la bebé – Cariño, no puedo alzarla… llévala tu, si? Yo… no los acompañaré hasta la salida, no puedo bajar las escaleras…

- No te preocupes…

- No estoy preocupada… creo que algo…. será mejor que te vayas – sonrió – Buena suerte!!! Y suerte a ti, Carrie Potter!!!

- Ginny… no te hagas ilusiones…

- Lo sé, sólo tengo un presentimiento… Adiós ricura, te veré mas tarde!!!

- Mamá!! – dijo la niña sonriendo…

- Vamos Carrie… espero que tu mamá y sus locuras esta vez tengan razón…. – dijo mientras bajaban las escaleras y la pelirroja los saludaba desde el piso superior, pensando que si todo salía bien, su esposo cambiaria esa cara de vinagre que lo acompañaba desde hace días.

La sala de audiencias era más fría que el salón de audiencias número diez que se encontraba en el sótano del ministerio de magia… Había dos escritorios detrás de una baranda, y allí en el centro se erguía una inmenso pedestal donde supuestamente se encontraría el juez. Cuando llegó, quince minutos antes del inicio de la audiencia, se dio con que la señora Marge Dursley (Se había propuesto no decirle nunca mas tía a esa arpía) estaba sentada en uno de los escritorios, mirándolo con asco. Harry no supo si reír o matarla… a pesar de que él llevaba un moderno traje de diseñador italiano, y zapatos del mismo origen, su tía aun lo veía como ese andrajoso malandrín que se deslizaba por la casa de su hermano. Harry se aferró más a la niña y se sentó al lado del señor Brown que movía unos papeles y estaba sudando horrores. Harry le preguntó que le sucedía, pero él sólo sonrió, con una sonrisa que no convenció a nadie, y masculló un "todo bien, Harry" que ni él mismo lo creyó… A la hora pautada, se abrió una puerta lateral y apareció… "diablos!! Es una mujer!!" pensó Harry mirando a la jueza. Tenía la mirada dura, y el rostro impasible… estaba vestida con una gran túnica negra, y en su cabeza tenía una peluca de color blanco… El señor Brown le comentó muy por lo bajo que era lo usual en las cortes inglesas. La mujer se sentó y ordenó que todos se sentaran. Miró los papeles que tenía en sus manos y luego levantó la vista mirando a la tía Marge primero, y a Harry después… El apretó a la niña, como dándole a entender que no le dejaría ir fácilmente… Luego el secretario del juzgado, habló.

- Audiencia por la tenencia y custodia de Carrie Dursley… quienes se presentan por la parte querellante?

- Nosotros, - dijo un viejo con cara de ruin y estafador. A Harry se le vino a la mente el viejo Mundungus Fletcher – La señora Marge Dursley y su abogado Peter Rowling…

- Y por la otra parte querellante?

- Mi nombre es Francis Brown, y represento al señor Harry Potter y a su sobrina, Carrie Po… perdón Dursley. – se sentó.

- Bien – dijo la jueza. Tenia una voz dura y mostraba una seriedad que Harry solo pudo comparar con la cara de severidad de su antigua profesora de transformaciones, hoy Directora de su querido Hogwarts – Esta audiencia no podría ser más fácil… – Harry tragó saliva… Carrie pareció notar su angustia porque torció la boquita con ganas de llorar – Tengo aquí el informe que han hecho los peritos – Miró a la vieja gorda – Señora Dursley…

- Si? – dijo ella con una falsa sonrisita dulce – Su Señoría?

- Si… eh… bien. Los peritos dicen que usted se muestra solvente respecto a la casa, y que puede demostrar fehacientemente de donde surgen sus ingresos.

- Si… que alegría! – dijo mirando a Harry con suficiencia.

- Sin embargo… – ella volvió la vista hacia la jueza con rabia – La pericia psicológica demuestra que usted no podría ni cuidar una planta… entiendo que tiene usted perros…

- Si, son un amor!! – Harry rió en voz baja… recordando al viejo Ripper.

- Si… ellos dicen que los perros están mal cuidados, por lo que no la hacen a usted apta para el cuidado de ellos. Mucho menos podrá cuidar a una niña… - la tía Marge cerró lo puños – Pero dejaré mi veredicto para después… Señor Potter – Miró a Harry.

- Si? – dijo él. El abogado lo codeó – diga usted, Su Señoría…

- Entiendo que usted está en pareja… y que su mujer está esperando familia…

- No estoy en pareja, estamos casados… claro que por una ceremonia que usted no entendería y que como no lo estamos por la ley mugg… por la ley, bueno… pero aun así yo la considero mi esposa, y si, tendremos trillizos… no me pida la fecha porque no la sé – la jueza lo miró extrañada – y no es porque sea un marido descuidado… es que verá, son tres… así que podría ser hoy… como dentro del tiempo estipulado… si todo llega a término tendremos familia para julio. – de pronto la puerta se abrió y una maraña de pelirrojos entraron por la puerta…

- Disculpen… la audiencia ha dado comienzo… les pediría que desalojaran el recinto…

- Mil disculpas Su Señoría – dijo Arthur Weasley – Verá… Harry… digo el señor Potter, es el marido de mi hija… y como ella no puede acompañarlo… bueno, nosotros quisimos darle nuestro apoyo… le prometo que no molestaremos…

- En ese caso siéntense y no digan nada – miró a Harry – Bien, señor Potter… debo decirle que los peritos han estado sorprendidos con su familia – él sonrió…- Su esposa, según los psicólogos es una persona que tiene una conexión muy fuerte con la niña. Cumple el rol de madre estupendamente, aun estando en la situación que se encuentra… y usted… es atento y colaborador en la casa, y se muestra preocupado porque a ninguna de ellas les falte nada.

- Si… daría mi vida por mi familia… yo no he tenido nunca una familia… mis padres murieron cuando yo era un bebé… y no había conocido lo que era una familia hasta que conocí a los Weasley – los pelirrojos sonrieron. Fred y George, se limpiaron una inexistente lágrima de sus mejillas – Mi esposa y Carrie, y mis niños, los que no han nacido aun, son todo para mi…

- Qué tierno!! – dijo la jueza – Bueno… eh… ah… Tiene una casa estupenda, y a la niña no se la ve que tenga pesares, ni económicos ni emocionales…

- Señoría – dijo él con seguridad – desde la muerte de mis padres, he tenido que vivir en una casa, como si fuera un perro… sin recibir un cariño... esto, afortunadamente, no me hizo un daño emocional… al contrario me fortaleció y me hizo lo que soy ahora… un hombre que no escatimaría en dar todo por los que quiere… y me hizo prometerme nunca convertirme en un ser tan… no viene al punto juzgar a mis tíos… ellos están muertos… El hecho es que quiero que ellas no tengan los pesares que yo he sufrido…

- Si… conozco su historia… su esposa hizo un pormenorizado informe acerca de eso… - Volvió a los papeles – La casa es suya?

- Si.

- Cómo la compró? – Harry enmudeció… Tragó saliva y luego habló.

- Bueno… con mis ahorros. Mis padres me dejaron una fortuna… y mi padrino también…

- Es casi una mansión…

- Casi? – dijeron los gemelos en un susurro – ahí pueden vivir Alí babá y los cuarenta ladrones!! – rieron.

- Es tan grande que cuando te pierdes y luego te encuentran tienes una barba de dos meses – más risas ahogadas.

- Silencio! – dijo la jueza – Tiene una camioneta último modelo… también la compró con ahorros?

- Yo…

- Dónde trabaja?

- Soy mago… – dijo secamente. La jueza lo miró raro. Los Weasley palidecieron... el abogado se abanicaba con los papeles.

- Perdón?

- Soy mago… aprendí el oficio, en las calles… y así me gano la vida.

- Dígame señor Potter… – lo miró seria – cree por alguna razón que soy estúpida?

- No, Su Señoría…

- Y aun así, pretende que crea que usted tiene una mansión… una camioneta… que viste con ropas de diseñadores muy caras por cierto… solo haciendo de mago en espectáculos callejeros?

- Bueno… las convenciones y fiestas privadas pagan bien…

- Basta!!! – Sólo debe decirme en qué se gana la vida!!! Dónde trabaja?

- Ya se lo dije, soy mago!!! – ya estaba perdiendo la paciencia – quiere que lo demuestre?

- Infla a la vieja… – le susurraron sus cuñados – así te creerá!!

- No, señor Potter. Y déjeme que no le crea… por lo tanto, comenzaré una investigación para saber cuál es su verdadera actividad… no me parece que sea algo legal…

- Tengo que objetar!!! – dijo el señor Brown, levantándose enojado – no es deber de la jueza, formar un prejuicio respecto a mi cliente… si tiene una duda, investíguela, pero usted, y esto lo digo con respeto, no es la que debe dar juicios, sin pruebas…

- Tiene razón… me retracto, pero aun así, ordenaré la investigación. Si no hay nada más que decir…

- Es que mi hija no cuenta? Es que la voluntad de mi primo no pesa para nada? El quería que la niña estuviera conmigo… es evidente que sabemos por qué!! – señaló a la vieja que lo miraba con odio – no sabe cuidar ni un perro. – Marge se levantó enfurecida.

- Mira niño tonto! Tu primo, era un inútil bueno para nada. No tenía cerebro ni para respirar… y pretendes que se le acepte una ultima voluntad? Dejándotela a ti… Delincuente como tu sería esa cría. Vete a tu casa comprada con drogas… y cría a esos engendros anormales como tu!!!

- Basta, vieja cruel y retorcida!! – Gritó Harry sostenido a duras penas por el abogado. Los Weasley se tenían de la silla para no lanzarle varios maleficios.- No hables así de mis hijos!!!

- Silencio!! – dijo la jueza haciendo sonar el martillo – Orden… orden!! Si no se callan los haré salir de aquí… y a usted señor Potter lo haré detener por desacato…- miró a la vieja – Será mejor que cuide su lenguaje… está en una corte señora.

- Disculpe usted – y volvió a la empalagosa vocecita.

- Bueno… en vista de lo acontecido… es necesario que yo tome una decisión…. Me temo señora, que usted no estaría apta nunca para criar a un ser… humano o animal... por mas condiciones económicas tenga – la tía bufo ofendida – En cuanto usted señor Potter… reúne todas las condiciones socio ambientales y psicológicas para la crianza de la niña… - Harry sonrió. Tenía una esperanza – Pero… – la esperanza se fue al suelo – Como no puede justificar sus ingresos…y hasta que no sea investigado como corresponde…. Me temo que la niña no podrá estar con usted tampoco.

- Eso significa…

- Eso significa que… - la puerta del recinto volvió a abrirse y una colorada Hermione entró por la puerta presurosa y se dirigió hacia el señor Brown… le susurró algo al oído, miró a Harry, le hizo una sonrisita nerviosa – Qué sucede señor Brown?

- Un minuto su señoría…- El abogado sonrió y susurró a Hermione – está aquí? En persona? – ella asintió – bueno dile que se prepare... yo le diré…

- Señor Brown? – dijo la jueza impaciente – si no se da cuenta, tengo que dar mi veredicto?

- Qué sucede Francis? – dijo Harry acercándose al abogado. Este lo miro y sonrió, pero no le contestó.

- Su Señoría – dijo mirando a la jueza – me temo que aún no hemos terminado… si la corte lo permite, necesito presentar un testigo que podrá justificar los ingresos del señor Potter – Harry lo miró incrédulo.

- Si?

- Así es su señoría, y si usted y el abogado de la señora Dursley no se opone, quisiera llamarlo – miró al abogado de la tía, que hablaba con esta… la mujer asintió sonriente… De seguro, Harry pensó, ella creía que sería algo imposible de creer, por lo tanto la niña estaría en el lugar mas adecuado… un orfanato.

- Adelante… llame a su testigo…

- Bueno – carraspeó nervioso – la parte querellante llama al estrado al señor Primer Ministro… - Harry se sobresaltó.

- Scrimgeour está aquí? – le susurró. Francis rió.

- Al Primer Ministro, el señor Tony Blair – Harry quedó seco. Miró hacia la puerta y vio entrar algo nervioso al primer ministro muggle inglés, acompañado de Kinsley Shacklebolt, Rufus Scrimgeour, y la mismísima Hermione. Los tres últimos se sentaron cerca de los Weasley y el primer ministro se acercó al estrado. La jueza estaba impactada… lo mismo la tía Marge.

- Eh… Señor Ministro!!- Dijo la jueza – es realmente una sorpresa… digo que usted esté aquí…

- Bueno… me he enterado que uno de mis hombres está aquí pasando por un problema… y he venido a interceder por él – Harry no podía creer que ese hombre, al que solo conocía por los diarios muggles, estuviera defendiéndolo.

- El señor Harry Potter se ha mostrado reticente a revelar su profesión…

- Eso es… – la interrumpió – porque el juramento que hace al entrar a la organización se lo prohíbe… - dijo sereno, aunque estaba colorado.

- Organización?

- Verá usted señora jueza… – carraspeó - En los tiempos que vivimos… necesitamos de hombres con un espíritu de lucha y valor, increíbles… estos hombres son sacados de su hogar una vez que terminan la primaria y se los prepara para la defensa del país… El señor Potter, demostró aptitudes desde temprano para esta tarea, por lo que, recibió la carta en la que decía que era seleccionado para el adiestramiento… - Harry a estas alturas, transpiraba horrores – Y como es un adiestramiento hecho en el mas alto secreto, para sus familiares, el señor Potter asistía a una escuela para su comportamiento… "Al centro de seguridad San Bruto para delincuentes juveniles incurables – a este punto lo Weasley rieron en voz baja – Por supuesto el señor Potter fue, junto con su joven y hermosa esposa, uno de los mejores de su clase, por lo que fue asignado inmediatamente a diferentes misiones.

- Qué está tratando de decirme?- dijo la jueza confundida.

- El señor Potter trabaja para los servicios secretos del Reino Unido… Es uno de los jefes del escuadrón Halcón, la elite mas importante entre los agentes de la fuerza… es por esto que no existen registros de su vida, ni de su salario… él es un agente encubierto..

- Eso explica…

- Eso explica por qué tiene esa casa, el auto, y no existen registros de su vida en la superficie – rió – en el mundo "Real". Para el mundo Harry Potter no existe… y eso nos conviene a todos… me entiende usted?

- Si, ahora comprendo – miró a Harry – no podría imaginármelo siendo usted tan joven!!

- La vejez no es sinónimo de experiencia… se puede ser joven y ser apto para diferentes tareas… - dijo Harry envalentonado por lo sucedido - y ser padre es la que sé hacer mejor… no me quite a mi niña…

- Ahora si me disculpan… - continuó Tony Blair- tengo muchos asuntos pendientes… por lo que si no requieren mas mis servicios, me voy.

- Queda usted libre de compromiso señor ministro, puede retirarse.

- En ese caso, que tengan buenos días – miró a Harry – suerte Potter!! – y guiñándole un ojo y haciendole una sonrisa cómplice, salió del recinto.

- Gracias… señor – dijo algo rojo.

- En vista de los últimos acontecimientos... no creo tener inconvenientes en darle la custodia al señor Potter… y el caso…

- Si me disculpa, señoría… - habló el abogado – también hemos interpuesto una solicitud de adopción… la última voluntad del primo de mi asesorado era que la niña lleve el apellido Potter.

- En ese caso, fallo a favor de la adopción… desde este momento, la niña se llamará Carrie Potter. Felicitaciones señor Potter!!!

- Gracias…

- Bueno, se levanta la sesión!

- Todos de pie – Cuando la jueza se marchó, todos estallaron en gritos. La tía Marge salió de allí enfurecida y poco faltó para que le diera con el bastón a su abogado. Harry se abrazó al suyo dándole unas gracias enormes. Luego se abrazó con su familia. Carrie momentáneamente había ido a parar a los brazos de su ahora abuelo legal.

- De verdad… no sé como agradecerles que me hayan acompañado

- Cómo no íbamos a estar Harry – Dijo con solemnidad Scrimgeour – Has dado todo por nosotros… un favor que te hagamos…

- Te juro hermano – dijeron los gemelos – cuando soltaste que eras mago, dijimos " a este se le soltó la chaveta!!" – todos rieron. Se notaba que ahora el clima era más jovial. – "las convenciones y las fiestas pagan bien!!" – lo imitaron, cosa que provocó mas risas.

- Si… yo no se qué diablos estaba pensando cuando lo dije – luego miró a Kinsley y a Hermione – Esperen… de quién fue la idea del ministro muggle?

- Ay Harry!! – dijo Kinsley riendo – de qué mente algo desquiciada podría salir una idea como esa?

- Ginny – dijo sonriendo. Kinsley asintió – Con razón estaba tan calmada…

- Toda una digna jefa de planificación y estrategia…

- Lo que me recuerda… que debo ir a casa inmediatamente... debe estar comiéndose las uñas…- Hermione se puso roja – Le avisaste Hermione!!! – dijo con un falso enojo.

- Qué quieres? Casi me hace realizar una promesa inquebrantable!!! Me obligó a jurar que le contaría, por teléfono!!

- Bueno – sonrió – no sería mi Ginny si me hiciera caso – miró a la niña que reía de las morisquetas de Fred.- Vamos hijita… mamá nos espera – y cuando la bebé estiró los brazos, dijo algo que Harry esperaba con tanta ansiedad… desde hace mucho tiempo.

- Papá!! – y lo abrazó, dándole luego un beso en la mejilla.

- La oyeron? – dijo casi lagrimeando de emoción – me dijo papá!!!

- Ahhh!! – dijeron los gemelos – límpiate las babas Harry!! –

- Ríanse – la besó – me voy con mi niña – los miró – festejaremos esta noche… con una cena. No falten!! – Y sin esperar las respuestas, salió con la flamante Carrie Potter, su hija en brazos, hacia su hogar.

Nota de la autora: Bien… los problemas se solucionaron de la mejor manera, no? Eso del ministro muggle no se lo esperaban, verdad? Me reí tanto cuando lo escribí… imaginándome a Blair, con todos los líos que tiene con Irak, ir a defender a Harry. Se me ocurrió leyendo una de las tantas veces el sexto libro… Así que no me maten si resultó idiota… ya vendrá la explicación de Ginny…

Dejen reviews… miren que esto ya se termina!!

Saludos Silvia