Algunos de los personajes de esta historia son de la querida Stephenie Meyer, y otros son propiedad mía. Yo solo narro lo que dicta mi imaginación.

Queda prohibida su adaptación o copia sin permiso de la autora.


Capítulo 2: Pesadilla

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Comienzo a escuchar una voz a lo lejos, me sorprendo al identificarla bien. Es de Jacob; mi compañero y amigo de la academia. El nunca se atrevería a salir a un lugar con muchas personas alrededor, era extraño de que se encontrara buscándome. Puedo escuchar sus pasos a varios metros de donde estoy yo.

Mi cuerpo pesa demasiado y no puedo abrir mis parpados, siento como si me hubieran pegado mis parpados con un pegamento fuerte. El suelo se siente frio bajo mi piel, entra una ola de aire fresco por la ventana abierta. Me duele la cabeza y mis ojos, al abrirlos siento como todo a mi alrededor gira lentamente.

A los pocos segundos Jacob ya está a mi lado, intentando levantarme del suelo pero no puede porque sabe que en cualquier momento puedo vomitar sobre él. Siento sus cálidas manos rodear mi cintura y en un ágil movimiento rápido y sigiloso me levanta y me sostiene sobre sus brazos.

— Te buscamos toda la tarde Isabella. Estamos preocupados por ti, no llegabas del colegio y tuvimos que dividirnos para buscarte a todos los lugares que frecuentas. ¡¿En que estabas pensando?! —murmura preocupado llevándome hacia al estacionamiento.

— Lo lamento mucho de verdad. Pero creo que me atacaron por la espalda —con dificultad respondo. No tengo el ánimo para discutir pero es necesario que sepan de la existencia de los Rotenks.

— ¿No entiendo? Como pueden atacarte en el instituto, es extraño —sus ojos castaños parecían perforar mi alma en un intento de ver la verdad en ella, pero no lo lograba porque yo decía la verdad.

— Los rotenks están aquí, Jake. Yo los vi, mejor dicho yo vi a uno, él es uno más de los estudiantes. Yo intente matarlo y creo que venía acompañado porque cuando lo iba a matar me dejaron inconsciente — parecía no entenderme. Tan pronto término mi relato me doy cuenta de que ya estamos en el estacionamiento.

— Tienes que decirle esto a nuestros maestros. ¿Sabes lo peligroso que sería tenerlos cerca de los humanos? ¡Y luego tu! Ya saben que eres una cazadora y vendrán por ti primero. Ahora tu vida está en peligro mortal. —lentamente me ayuda a ponerme de pie, me mareo un poco pero me siento justo sobre mi motocicleta, que gracias al cielo sigue ahí.

— Estaré bien Jake, se defenderme…

— ¿Y si llega todo su aquelarre contra ti? ¿Y si son muchos más de los que te imaginas? No vas a poder con todos ellos tu sola. Bella, por favor ya no vayas sola a tus misiones, ve con Emmett o por lo menos con Jasper —propone mí amigo y tiene razón. Lo más seguro es que en estos momentos el aquelarre de los rotenks más cercano venga a atacarme y terminar con mi vida, y todo porqué ataque a uno de ellos.

— Esta bien les diré a uno de ellos dos que me acompañen a partir de la próxima misión —hago una pausa para poder inhalar un poco de oxigeno el cual me estaba haciendo mucha falta — Pero quiero que tu también vengas conmigo —sentencio.

—No puedo, y sabes bien porque —. Hacía varios años que Jake tuvo un accidente el cual perdió a su querida novia. Ellos dos cumplían una misión muy importante, el peor error que pudieron cometer fue el de separarse, los rotenks atacaron violentamente a su novia quien apenas había comenzado sus entrenamientos por desgracia, cuando Jacob llego a su rescate ella ya había muerto. Se encontró con un trió de rotenks mato solo a uno pero no alcanzo a los que sobrevivieron. A partir de ese día Jake ya no volvió a salir de la academia.

— Si puedes solo que no quieres. Yo te quiero en mi equipo, hace tiempo que no se han hecho los equipos en la academia, ya es justo que hagamos el nuestros —me siento un poco mejor, y en un segundo ya estoy girando sobre mis talones para subir a mi moto.

— Solo que no quiero, Bella, ya tengo suficiente trabajo con los novatos —Jacob camina hacia mí. No me percate de que su vehículo estaba frente a mí. Entonces recuerdo porque está aquí; recuerdo la oscuridad, el mareo, el dolor y… mi mochila –como si me importara demasiado-.

Me bajo de la mota en un ágil movimiento, a toda velocidad la suficiente para buscar mi mochila corro hacia la entrada del instituto. Jacob me grita mostrando mi mochila en el aire. Suelto todo el oxigeno de mis pulmones en un suspiro de alivio. Vuelvo hacia mi amigo caminando más relajada, su sonrisa se hace más grande cuando me ve con mis hombros caídos. Estoy cansada y aun tengo dolor de cabeza, puedo imaginar la apariencia que tengo.

— Olvidaste tu cotreador otra vez, por eso no pudimos encontrarte tan fácil —. Explica mientras encendemos las motos.

— Lo siento, no volverá a ocurrir — me disculpo. Era la séptima vez en el mes que olvidaba aquel aparato que lograba comunicarnos entre los cazadores más cercanos, también podíamos encontrara a algunos de nuestros compañeros si es que se encontraba perdido."¡Bendito sea el Cotreador!"

Volvimos a la Academia en menos de media hora gracias a nuestras veloces motocicletas. Nuestro hogar se encontraba a más de cincuenta kilómetros del pueblo de Forks, muy bien escondida entre las montañas, fuera de la vista de los habitantes y de los demonios pero ellos sabían bien que no debían acercarse a nuestro territorio.

Nos estacionamos frente a la entrada mientras ésta se abría para darnos paso y con ella regalarnos la mejor vista: el gran edificio gris de nuestros dormitorios y a los costados nuestras salas de entrenamiento, y al final las aulas donde estudiaban a cada dominio que se encontraba en el mundo.

Procedemos a entrar, lo cual me hace sentir mejor que esta mañana; más tranquila, más relajada, más yo misma. Cuando estoy afuera lo único que siento es que estoy ocultando la verdad sobre mí, la única persona que sabe sobre mi secreto es Alice y nadie más. Yo quisiera que todos supieran sobre aquello para que no me consideren una chica débil, si no como una Isabella fuerte que lucha contra aquellos poderosos demonios que en algún momento trataran de acabar con sus vidas.

Tengo que ser prudente y discreta, si un demonio llegase a saber la verdadera identidad de un cazador éste corre peligro. El aquelarre del demonio lo atacaría en cualquier lugar y entonces iniciarían su venganza contra nosotros. Cada cazador tiene una vida propia aparte de toda esta: podemos salir, divertirnos, hacer amigos en todos lados pero siempre y cuando cumplamos el deber de protegernos y proteger a los de allá fuera.

Y tengo miedo, ahora que un rotenks ya sabe mi verdadera identidad. Aquel chico de ojos dorados y verdaderamente guapo. Mi miedo corre por mis venas junto con la sangre que nunca de derramado en alguna misión. Pero estoy segura de que él también debe de tener un secreto, un secreto que no va a revelar y si tengo que sacrificar mi vida para averiguarlo lo haría gustosa.

Porque así es mi vida, va de riesgo a riesgo, un peligro que es inevitable y todos los que estamos en la academia lo sabemos. Nuestra vida depende mucho de nuestro desempeño.

Por la tarde, cuando por fin mis miedos se han dispersado un poco, entreno con mis dos compañeros, los próximos que formaran un grupo conmigo: Emmett y Jasper. Los dos están gustosos por que los he elegido, más Emmett quien no ha salido a una misión desde hace varias semanas. Él es muy fuerte y poderoso con sus armas, parece yo pero con aquella apariencia masculina, es enorme y presumido con su musculatura. En cambio, Jasper en muy bueno en defensa y peleas de cuerpo a cuerpo. Cuando nuestro maestro de artes marciales ya no tenga la buena condición que tiene hasta ahora mi amigo lo suplirá gustoso.

Por la noche trato de dormir en mi cama de colchón duro que debe ser bueno para nuestra espalda. No puedo conciliar el sueño porque cada vez que trato de cerrar los ojos la imagen del rotenks vuelve, pero ahora es mas tenebrosa que cuando lo vi. Creo que ya estoy dormida, pues estoy viendo al demonio justo frente a mí, yo me estoy viendo a mí misma. Estamos en el bosque el está parado a centímetros de mi, trato de gritarme que se aleje de él o que por lo menos lo ataque pero mi cuerpo no me escucha. Saco una daga de mi bota y se la lanzo al demonio pero la daga lo traspasa y no le hace ningún rasguño, vuelvo a gritarle a mi cuerpo inconsciente, no responde. Esta hipnotizada por el demonio de ojos dorados. Ni siquiera me atrevo a pronunciar su nombre. Mi cuerpo sin alma le sonríe, él también y en doy cuenta de que sus dientes están puntiagudos, tratara de morder mi cuerpo. Grito una vez más y nada. Al final el demonio clava los dientes en mi cuerpo, y éste no tarda en caer al suelo y yo desaparezco en la oscuridad del abismo.

Despierto de mi pesadilla sudorosa y jadeante tratando de procesar lo que acaba de ocurrir. Veo la hora en mi reloj y tan solo son las cinco y cuarenta minutos. Aprovecho ese tiempo para una buena ducha y desayunar bien, tal vez por primera vez en mi vida me daré tiempo de prepararme tranquilamente.

No puedo y no quiero llegar al instituto, pero si ese demonio me está provocando miedo yo también lo hare. Tendré que hacerle el colegio la peor pesadilla del mundo y lo perseguiré hasta donde sea posible para torturarlo con algunos artefactos. Estaré gustosa de terminar con él lenta y dolorosamente.

Me encuentro con Jacob en el pasillo del edificio, por desgracia no venía con buenas noticias.

— Estas bromeando ¿verdad? —trato de controlar mis emociones pero es imposible cuando se trata de algo muy serio.

— No es broma, Bella. A consecuencia de lo sucedido el día de ayer el director de la academia decidió que era bueno mandar a todo tu equipo a tu instituto. Así que Emmett y Jasper comenzaran sus estudios contigo hoy mismo —estoy confusa y nerviosa al mismo tiempo, nerviosa porque sería la primera vez que estoy con un cazador en el mismo lugar que yo y no sería buena idea que supieran nuestra identidad.

— ¡No, no lo acepto! —grito

— Tienes que hacerlo por tu bien. —trata de tranquilizarme.

— ¿Y por lo menos tu estarás conmigo?

— No, porque sería extraño cambiar a muchos en un solo día.

— Jake no por favor… —suplico en mi intento de arrodillarme, pero él me sujeta bien evitando hacer un escándalo.

— Así tiene que ser, ahora por favor ve. — Se calla por un momento y después continua — Ah… lo olvidaba, Emmett es tu primo y Jasper es adoptado —al terminar de decirme se va sin decir algo más. Me quedo quieta tratando de procesar lo que me acaban de decir, no lo puedo y lo quiero creer. Esto iba a ser lo peor que me había pasado.

Salgo corriendo hacia el estacionamiento donde se encuentran los vehículos de los otros cazadores. No quiero encontrarme con mis compañeros: si eran unos locos dentro de la academia, lo iban a ser también fuera de ella y tal vez peor.

Al llegar a mi otra tortura me encuentro con Alice esperándome en la entrada. Me nota preocupada y lo estoy. Solo se limita a sonreírme y entramos a nuestras clases. En mi clase de biología llega mi primer problema: Emmett. Lo presentaron al grupo y fue ahí cuando todas las chicas lo comenzaron a adorar. En la siguiente clase estuvo Jasper y resulto lo mismo con las chicas, lo bueno que él era más discreto.

En el almuerzo Alice llego antes que yo, fue ahí cuando comenzó su charla la cual se centraba en los chicos nuevos.

— ¡¿Ya los conociste?! — pregunta eufórica, llena de emoción.

— Por desgracia — respondo desanimada. No tenía ganas de lidiar con ellos en estos momentos.

— ¿Porque eres tan mala con los nuevos? — cuestiona un poco incrédula

— No es que sea mala; ayer te lo dije, aquel chico nuevo es un… — me acerco a ella y murmuro — demonio. Y respecto a los de hoy, bueno el grandote es mi primo y el otro es su hermano el cual es adoptado, se acaban de mudar al pueblo. El problema es que son un problema los dos juntos — cuando termino mi explicación mis compañeros aparecen de la nada, gustosos y por primera vez con ropa normal, de un adolescente cualquiera. Y no con la típica ropa negra de un cazador.

— Tu primo rubio es bastante atractivo… — murmura Alice ruborizada por aquella confesión. Cuando menos lo esperamos Emmett ya está sentado frente a nosotras.

— ¡Hola nenas! — exclama demasiado eufórico.

— Emmett, por favor —farfullo un poco molesta.

— Déjame hacer amigos, Bella. Hoy es un buen día para todos ¿no es así, Jazz? —le da un codazo a Jasper que está justo a su lado.

— Hum... sí, yo hoy estoy dispuesto a romper algunos corazones —sonríe de oreja a oreja, pero era obvio que le sonríe a Alice.

La mañana fue decepcionante al ver que el demonio no apareció. Mi pesadilla no había aparecido. Algo en el me había hecho desearlo ver, un deseo inexplicable que por primera vez me hacía sentirlo. Quizás era porque quería matarlo, pero no estaba muy segura de eso.


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Un capitulo nuevo *o*/ espero les haya gustado y si no es mucho pedir sus bellos comentarios que animan a continuar la historia. Ya saben que lo pueden agregar a favoritos y así… :3

Recuerden que estamos en una limpieza de mi grupo de lectoras en Facebook

Nos leemos el próximo capítulo, abrazos y besos para todas. GRACIAS POR LEER! :)