Disclaimer: Naruto© y todos los personajes de esta historia pertenecen a Masashi Kishimoto.
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Hogar, dulce hogar
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"Llega un momento en que te aburre tratar de hacer que la vida sea buena y hermosa solo para ti y quieres hacerla buena y hermosa para alguien más."
Enrique Murciano.
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Epílogo
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Kakashi respiró profundo de nuevo al mirar a su antiguo alumno preocupado, otra vez. Apenas estaba llegando y ya se veían problemas.
― ¿Dónde se habrá metido esta vez? Es la tercera vez que se escapa―se tomó la frente no podía creer lo travieso que era.
―No te quejes Naruto, tú de pequeño eras peor.
El rubio miro con una sonrisa a su maestro.
―Kakashi sensei, ya regreso de la misión…
―Sí, y noto que de nuevo hay problemas.
―Y justo en este momento tengo tanto por hacer, y sucede otra vez.
― ¿No es tan fácil?
Naruto estaba a punto de contestar cuando oyó a alguien acercarse. Sin darse la vuelta ya sabía de quien se trataba.
― ¿Lo encontraste? Naruto kun, dime que si…
Era Hinata quien venía lo más rápido que podía, se notaba el esfuerzo que estaba haciendo. Se abrazó de Naruto y lloró débilmente.
―Otra que no obedece. Sabes que no debes…
―Solo tiene cuatro años, me da mucho miedo que le pase algo.
―Tranquilízate, no te preocupes. Aún debe encontrarse en la aldea.
―Si Hinata, nosotros ayudaremos.
La Hyuuga volteó y miró a sus antiguos compañeros de misiones. Kiba, Shino, Sai, Chouji, Shikamaru e Ino.
―Gracias a todos ―les sonrió de todo corazón.
― ¿Acaso Hinata ha usado el byakugan? ―Ino intervino.
―Tiene prohibido usarlo, la abuela Tsunade le recomendó absoluto reposo ―Naruto se veía más preocupado a cada minuto que pasaba.
―Además si mi padre se enterara, se pondría furioso. Quiere a Yuki, pero seguramente nos reprendería por no saber cuidarlo y no quiero otra pelea entre Naruto y él.
Hinata después de hablar solo bajó la mirada y se acurrucó junto a su marido. Realmente no quería nunca más una confrontación entre dos hombres que eran tan importantes en su vida otra vez.
Naruto la abrazó y acarició con dulzura su largo cabello, era verdad que las cosas con su suegro a veces llegaban a tal grado que lo echaban de la mansión Hyuuga, pero en serio que se estaba esforzando por la aprobación de Hiashi.
―No quiero parecer el malo del cuento; mas ustedes mismos han provocado esto.
― ¿De qué habla Kakashi sensei?
―Solo mírense.
― ¿Qué? ―el rubio se miró a sí mismo y luego a Hinata, no lograba entender a qué se refería su sensei.
Kakashi continúo con un tono más serio.
―Naruto tú estás muy ocupado, Hinata… embarazada. Y tienen a este niño pequeño, al que han descuidado.
La joven madre no pudo evitar llorar de nuevo.
―Kakashi sensei, cuide sus palabras. No sabe usted lo sensible que ha estado.
―Naruto kun, Kakashi sensei tiene razón. Yuki está enojado con nosotros porque ya no puedo ni jugar con él. Tú llegas tan cansado y tan tarde que él ya se durmió. Me siento tan mal, es tan pequeño…
Hinata casi cae al suelo pero Naruto la sostuvo. Sabía muy bien porque Hinata ahora se veía tan mal y no como las otras veces cuando Yuki huía de la casa. Tanto él como Hinata solo querían lo mejor para su hijo. Querían que viviera en un hogar feliz junto a una familia. Que no tuviera una niñez tan triste y amarga como ellos mismos la tuvieron. Y de alguna forma habían fallado. Yuki se sentía solo. Como padres estaban fallando.
Naruto sujeto con delicadeza el rostro de su esposa para mirarla profundamente. Le secó las lágrimas mientras ella aún no podía controlar sus sonrojos.
―No llores, él estará bien, es nuestro hijo.
― ¿Siendo tú el Hokage porque no das una orden de búsqueda a los ambus? Ya han pasado varias horas.
―Podía ser una buena idea pero dado que es un niño con el byakugan y además es mi hijo lo podría exponer a más peligro.
―Disculpen, pero que el hijo del sexto Hokage este perdido no suena nada bien.
―Shikamaru tiene razón ―completo Kiba.
El rubio Hokage miro como en los ojos de Hinata crecía el temor.
―Desde que la cuarta guerra terminó no hay tantos peligros Hinata. Confía en mí ―Naruto la miro con una sonrisa para luego besar sus manos.
―Te juro que lo encontraremos y es más todos lo buscaremos. ¿No es así chicos?
―Hai, Hokage sama.
Todos asintieron, Naruto no era solo el Hokage sino un gran amigo al igual que Hinata.
―A buscar a Yuki y procuren mantener discreción por su seguridad.
Los ninjas desaparecieron dirigiéndose a todas partes de la aldea.
Ahora solo quedaban los padres preocupados por su pequeño hijo. Ahora que no había nadie cerca la abrazo aún más fuerte y la besó, ella seguía avergonzándose al demostrar su amor en público. Notó que seguía llorando, el embarazo la ponía tan sensible y su salud se veía muy afectada.
―Tranquila Hinata, ve a casa, debes descansar. Un clon te acompañará a casa.
―No lo puedo hacer, es mi hijo el que está perdido.
―Hinata ¿Qué voy a hacer contigo?
―Permíteme buscarlo, sino mi preocupación aumentara más.
Naruto suspiro, eso era verdad. No podía dejarla en casa, podría ponerse peor.
―De acuerdo, pero estarás junto a mí.
―Si.
Además de su hijo y Hinata tenía más cosas de preocuparse. Sai le había dicho el día anterior que al parecer Sasuke se encontraba cerca de la aldea. El Uchiha después de ayudarlo en la guerra huyo y dijo que jamás volvería a Konoha. Debía buscar su propio camino, su rencor por Konoha no parecía desaparecer jamás.
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― ¡Mamá!
Un niño lloraba a las afueras de una casa. Tenía los ojos color lavanda y el cabello rubio, herencia clara de sus padres. El pequeño había escapado de su casa y se había perdido, como tantas veces.
Sakura caminaba por ahí cuando oyó un llanto que le parecía muy familiar.
―Esa voz… ¿Yuki?
El niño apenas la vio, pidió que lo llevara de vuelta.
―Quiero a mi mamá.
―Tus padres deben estar muy preocupados, Yuki salirte de casa no está bien.
El niño lloraba y pataleaba en el piso.
― ¡Mamá, papá!
Sakura lo cargó en sus brazos y le palmeaba la espalda para calmarlo.
―Ahora a buscar a Hinata y Naruto, su casa queda un poco lejos y ya debo entrar al hospital. ¿Qué hago?
Noto que el niño ya no lloraba.
― ¿Yuki porque estás tan callado?
Al mirar al pequeño éste ya se había dormido, lo más seguro es que estaba cansado de tanto andar. Su casa quedaba a unos dos kilómetros.
―Vaya que eres travieso como tu padre pero tan dulce como tu madre.
Tenía las mejillas rojas que resaltaban con su piel tan blanca como la de Hinata, durmiendo parecía un angelito aunque era terrible. Acaricio su revuelto cabello rubio, en momentos así le gustaría ser mamá también.
El niño despertó y a punto de llorar, Sakura le advirtió.
―Ahora te portaras bien y solo así te llevare con tus papás.
―Si lo prometo, Sakura san.
―Ok, vamos.
Le tomo la mano y caminaron hacia su casa. Quedaba realmente lejos.
Debían cruzar por un pequeño bosque pero entonces Sakura sintió la presencia de alguien y se puso alerta para proteger al niño.
― ¿Quién está ahí?
―Sakura… No esperaba que fueras madre, ya que siempre andabas tras de mí―la voz masculina la congelo por completo.
― ¿Sasuke kun? ―sus ojos se abrieron cuan grandes eran sin siquiera prestar atención a lo que él dijo.
― ¡Ella no es mi madre!
La voz de Yuki la sacó de sus pensamientos.
―Que niño más maleducado, no debes meterte en conversaciones de adultos.
La actitud de ese niño tan pequeño le tomó por sorpresa, le recordaba a alguien. Sasuke lo miró atentamente, no parecía un niño común. Tenía el cabello rubio, solo conocía una persona con ese color de cabello. Y además poseía el byakugan. Una combinación interesante, pensó. ¿Sería el hijo del dobe?
Sonrió y se acercó más a él, mientras Sakura se interpuso.
― ¿Que pretendes? Aléjate de él.
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Los gritos no se hicieron esperar.
― ¡Yuki!
― ¡Hijo!
― ¡Mamá!
Gritaban los tres, más el niño ignoró a Naruto y corrió a los brazos de su madre.
― ¡Mamá! ―ella lo besó en la frente y el pequeño sonrió contento de por fin regresar a casa.
―Sakura gracias por traerlo ―el rubio la miro con una sonrisa.
―No hay problema, saben cuánto quiero a Yuki.
El rostro de Hinata cambio por completo, era una preocupación menos.
―Tuve una aventura hoy ―el niño dijo muy animado.
― ¿A qué se refiere Sakura-san? ―preguntó Hinata.
―Es una larga historia ―soltó una risa nerviosa, no quería decir que vio a Sasuke.
Yuki bajó de los brazos de su madre y corrió emocionado hacia su padre.
―Conocí a un alguien que quería llevarme con él.
― ¡¿Qué?!
Naruto y Hinata se miraron asustados y notaron que Sakura ya no estaba, luego hablarían con ella. Ambos miraron a su hijo esperando que continuara hablando.
―Yo le dije que no podía irme con él, nunca dejaría a mi mamá.
Hinata sonrió ante la dulzura de su pequeño.
― ¿Acaso no tienes padre? ―dijo Naruto molesto.
Yuki se abrazó a las rodillas de su padre y este sonriente lo cargó.
―Y además le dije que no podía porque mi padre es el ninja más poderoso y que lo vencería en un segundo. Le grité, mis padres son Naruto Uzumaki y Hinata Hyuuga.
Naruto se sentía más que orgulloso llorando en forma de cascada.
― ¡Ese es mi hijo!
Hinata se acercó y los abrazo a ambos. Los dos se sentían tan felices por su hijo.
― ¿Espera Yuki como era él?
―Parecía enojón y presumido, no me agrado.
Ambos se preguntaban cómo era posible que alguien pudiera entrar a la aldea sin ser descubierto.
―Él luego huyo cuando le lancé mi kunai.
― ¿Kunai?
Naruto se alarmo como era posible que tuviera un kunai. Hinata le susurro al iodo, son de juguete.
―Mi papá te vencerá.
―Si papá protegerá a toda Konoha de quien sea.
Y así ninguno sospechaba que se trataba del sobreviviente del clan Uchiha.
Entonces como ya era de noche entraron a su casa y apenas entraron Naruto miro serio a su hijo quien se guardaba de su mirada en el regazo de su madre.
―Mamá y yo merecemos una disculpa de tu parte, hijo ¿porque te escapaste otra vez?
El niño lloraba trataba de hablar, Naruto lo arrancó de los brazos de Hinata.
―Naruto kun, por favor es solo un niño.
―Sí, pero debe entender algo. Muy pronto tendrás una hermanita a la que debes cuidar y…
―Yo no quiero, mamá ya no me va a querer porque tendrá una hija y se olvidara de mí ―pateaba y lanzaba mantazos a su padre.
―Yuki compórtate o me veré obligado a castigarte de nuevo.
― ¡Papá es un tonto!
― ¡Yuki respeta a tu padre! ―le gritó levemente Hinata
―Papá solo quiere a su hija.
El niño seguía con su berrinche.
―Esto no será fácil Naruto kun pero lo entenderá poco a poco.
―Estuvimos buscándote todo el día porque nos importas, mira a mama como esta de preocupada e incluso de levanto de la cama para ir a buscarte. Porque eres nuestro hijo y siempre lo serás, y más importante porque te amamos.
El niño comprendió y lloro mientras su s padres le besaban las mejillas.
―Perdón.
―Bien ya es tarde debes dormir mi amor.
― Si, mamá.
Hinata lo abrazó y lo llevó a su habitación, Naruto le conto un cuento mientras Hinata lo arrullaba.
Luego ambos estaban tan cansados que se durmieron profundamente. Ser padres era agotador
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La vida de Naruto seguía cambiando.
Cuando se casó con Hinata su vida dio un giro. Todos los días amanecía viéndola y sintiéndose dichoso, se había enamorado profundamente de ella. Un año después llego su primer hijo. Ser padres primerizos fue toda una experiencia de no dormir, levantarse en las madrugadas y aprender a cuidar de un ser tan pequeño. Cuando veía a Yuki su corazón saltaba, su hijo era la mezcla de su amor con el de Hinata.
Tres años después se convirtió en Hokage. Sus responsabilidades ya eran muchas teniendo a su familia y aumentaron considerablemente. Pero era su sueño. Protegía esta aldea porque era el lugar donde vivía su familia y amigos.
Yuki había cumplido los cuatro años y dos meses después nació su hermanita. A la niña la llamaron Hitomi, tenía el cabello azul marino igual a su madre y de su padre heredo sus ojos azules.
Así que ahora se enfrentaba a un nuevo reto, su hija. Hitomi era todo un caso, era alegre y reía con todos. Pero cuando lloraba lo hacía con tanta fuerza que despertaría a toda Konoha. Y solo podía dormir cuando Naruto la arrullaba.
Durante el primer mes que nació Hitomi, Hanabi fue a ayudar a Hinata, aunque solo era cuestión que Naruto llegara y la niña dormía como angelito… a veces. Sumándole al hecho que Yuki se había vuelto más travieso.
Hinata terminaba agotada el día, cuando él llegaba a su habitación después de acostar a su hija, su esposa ya estaba dormida. A veces se sentía culpable por estar tan ausente en su casa. Ya buscaría la forma de arreglare eso.
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Naruto llego a casa. Ya eran más de la una de la madrugada. Encontró a su hijo durmiendo plácidamente como si de un angelito se tratara.
―Duerme bien hijo.
Deposito un beso en la frente de su hijo y acaricio su cabello. Luego dirigió su mirada a la cuna cercana a la cama de Yuki. Los dos estaban compartiendo habitación hasta que terminaran con la habitación de la niña.
Su bebé era hermosa. La miraba dormir ilusionado como si fuera la primera vez que la veía. Era como Hinata en miniatura, pero con la gran diferencia de sus ojos heredados de él.
―Hitomi, hija.
Intento hacerla despertar. La niña enseguida al oír a su padre abrió sus ojos y sonrió alegre. Soltó una risita y alzo los bracitos. Naruto volvió a sentir esa calidez que le quito su cansancio del trabajo.
La tomo en brazos y la arrulló. Sabía del trabajo que Hinata tenía que hacer para lograr que se durmiera, Hitomi se ponía algo difícil. Pero con él era más fácil. Así que no debía estar despertando a su hija, era tan pequeña y debía dormir.
―Debes dormir.
Le acaricio su cabecita y la meció en sus brazos. Realmente tenía una conexión muy especial con su hija menor. Pues ella enseguida volvió a dormir. La deposito lo más suave que pudo en su cuna y la cubrió con su sabanita de unicornios. Deposito un beso en la frente de cada uno y cerró la puerta tras de sí procurando no hacer ruido.
Se sintió tan cansada de nuevo. Tanto que arrastraba los pies, se estiro sintiendo como tronaban todos los huesos de su espalda. Bostezo, realmente estaba muy cansado. Abrió la puerta de su habitación y la encontró durmiendo. En su respiración podía notar lo cansada que estaba. Se sentó en la cama y la miro dormir. Una punzada de dolor atravesó su corazón. Esta forma de vivir ya no le gustaba.
Era difícil aceptar que su más grande sueño se peleaba contra su más grande deseo. Ser Hokage y tener una familia. Llegar a altas hora de la madrugada viendo dormir a sus hijos. Seguir estando tan distante con Yuki. Si no mejoraba con su hijo estaba seguro que en el futuro habría problemas. Entendía que Yuki lo extrañaba mucho y anhelaba pasar más tiempo con él. Aunque no lo decía, su hijo era tan orgulloso para su edad. A veces recordaba lo que Hinata le dijo siendo unos niños, que él era un orgulloso fracasado. Claro que Yuki no era ningún fracasado. Pero pronto la sonrisa desapareció de su rostro.
No era justo ver la sonrisa de su hija una vez en todo el día. Cuando hablara y caminara serian momentos que se perdería. Con Yuki estuvo en sus primeros dos años. Ese tiempo realizaba misiones sencillas además de seguir con el entrenamiento de Tsunade, para pasar tiempo en familia. Más ahora era Hokage, el tiempo ya no era algo que le sobrara. Por eso de la actitud de Yuki para con él. Quien se encontraba tan enojado pues su padre a no pasaba tanto tiempo con él como antes, ni juegos ni nada. Naruto creyó que Yuki no lo resentiría tanto teniendo a Hinata y siendo aún pequeño. Pero Yuki lo sorprendió al darse cuenta de la ausencia de su padre. Ahora con Hitomi había estado muy ausente desde su nacimiento. Únicamente paso una semana en casa, después volvió a su labor diaria.
La paz lograda después de la guerra tenía que mantenerse y no era trabajo fácil. Cuestiones de política y clanes seguían día con día. Cosa que lamentaba mucho ya que él y su niña tenían una conexión muy especial. Salió de su trance al sentir a su esposa moverse en la cama. Su amada mujer. ¿Cómo era posible que en todo el día solo la viera agotada después de un día sola en la casa con los niños? Se sentía de nuevo el peor padre y esposo. Se tomó del cabello enfadado hasta que sintió un abrazo en su espalda.
― ¿Estas bien, sucede algo?
Hinata le hablaba bajito y era tan increíble para saber que se encontraba triste con solo tocarlo. El tomo las manos que lo abrazaban dulcemente y bajo aún más el rostro. Hinata continúo abrazándolo y permaneciendo inmóvil, quería reconfortarlo antes de que hablara. Naruto a veces sentía que no merecía a esa mujer.
¿Cuántas veces había entrado a su casa en total silencio temiendo que ya no hubiera nadie? Que Hinata no fuera su esposa y sus hijos no existieran. Podían pasar años pero el temor a la soledad lo seguían atormentando. Si la casa se llegara a convertir en el mismo lugar de su departamento.
― Soy una basura.
―Claro que no, ¿Por qué dices eso?
―Siempre llego tan tarde a la casa y te dejo sola con los niños.
―Es por tu trabajo, yo lo sé. Eres el Hokage que vela por todos.
―Pero estoy tan ausente.
―Sabes, creo que tienes razón.
Asustado, Naruto se giró para mirarla de frente. Tomo sus manos temeroso de lo que iba a decir.
―La verdad, Naruto ―extendió su mano para hacerle un cariño a la mejilla de su marido―. Si me gustaría que pasaras más tiempo con nosotros. Los niños te extrañan tanto y yo también.
Bien, analizando la situación Hinata rara vez pedía algo, y eso era grave.
―Solo te pido esto Naruto kun, porque te necesitamos.
―Voy a cumplir lo que me pides, veré que voy a hacer. No me puedo dejar tanto tiempo a mi familia, si ha sido lo que más he deseado desde niño, tener una familia.
Hinata le sonrió y Naruto la besó sellando su promesa.
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Los rayos del sol empezaron a iluminar la casa. Hinata despertó primero y miraba a Naruto dormir. Mirándolo bien lucía incluso débil, con ojeras, no había descansado en tanto tiempo. Amaba a ese hombre maravilloso y se sentía tan feliz de haber dicho aquello la noche anterior. Le era difícil confesarle que añoraba tanto los días antes de que fuera Hokage, agradecía al cielo que Naruto fuera el primero en tocar el tema. Ojala todo fuera como antes, cuando Yuki tenía tres años y ella se encontraba embarazada. Cuando esperaban ilusionados todos los días a su segundo bebé.
Hinata apenas tenía unas semanas de embarazo y esperaba el momento adecuado para darle la noticia a Yuki y a Naruto. Unos días después Tsunade les comunico que ella abandonaría el puesto y que Naruto se convertiría en el sexto Hokage. Para el rubio fue maravilloso saber que su sueño se cumpliría.
No había palabras para describir la ola de emociones que tenía en su corazón. Hinata igual no cabía de la emoción saber que su esposo lograría lo que había anhelado desde el día que lo conoció siendo unos niños pequeños. Además después le diría que estaba embarazada y esperaban su segundo bebe. Se aseguraría que fuera el día más feliz para su esposo.
El día que fue anunciado oficialmente como Hokage Naruto estaba tan nervioso que no había podido dormir. Ella tampoco había podido, ya que trataba de tranquilizarlo. Le preparaba tés y lo abrazaba hasta que al fin durmió cerca de la puesta del sol por la mañana.
Aun cuando solo habían dormido unas horas, Hinata se despertó temprano para lograr que Naruto llegara temprano. Naruto despertó somnoliento y su esposa le tuvo que preparar un baño. Se miraba en el espejo nervioso y revisando su ropa.
Hinata lo alentaba diciéndole que lucía muy guapo, ahora traía el cabello más corto y era más alto. Él sonrojado la miraba, su esposa también se había vuelto más hermosa pero tenía la misma sonrisa y los ojos dulces. El tiempo corría y ya debía presentarse. Él insistió en que lo acompañara pero su pequeño hijo aun no despertaba. Su esposa lo alentó y le dio un beso corto en los labios, a lo que él aprovechó para prolongarlo, con la excusa de que así se sentía más confiado.
Ella le abrazó y le susurró al oído
―Tienes que demostrarme que eres el hombre más valiente hoy, el hombre del que me enamoré.
―Por ti lo haré Hinata.
―Bien, ve con Tsunade sama, hay mucho por hacer.
―Pero ustedes deben estar ahí lo más pronto posible.
―No lo dudes, solo esperare a que Yuki despierte e iremos a verte.
Naruto salió y se dirigió hasta la torre, pero no podría empezar nada sin Hinata. Unos minutos más tarde Hinata llego con Yuki en brazos aun adormilado. Pero el niño pudo observar desde la azotea a mucha gente que los miraban.
―Mamá.
―Sí, hijo dime.
― ¿Por qué estamos aquí?
―Hoy va a pasar algo muy importante.
― ¿Qué es mamá?
―Es algo sobre papá.
― ¿Papá?
―Sí, solo espera un poco.
El niño solo observaba tímidamente hasta que su padre salió con la capa de Hokage.
― ¿Papá será Hokage?
El niño sonreía ampliamente. Ahora su padre seria quien cuidaría la aldea.
Pronto Tsunade se aproximó y empezó a hablar ante todos.
―Aldeanos desde hoy tendremos a un nuevo Hokage, alguien a quien vi crecer y convertirse en el gran hombre que es hoy. Y a quien le estoy muy agradecida.
Tsunade abrazó a Naruto y le cedió el sombrero.
―Hijo, te dejo todo a ti. Sé que aras lo mejor por la aldea.
Naruto sonrió y correspondió al abrazo de quien fuera como una especie de madre para él.
―Muchos de ustedes me vieron de niño soñando y proclamando ante todos que algún día lo lograría. Que todos me reconocerían y mi rostro estaría grabado en aquella montaña. Algo que no sabía era que estaría junto al de mi padre. Un sueño hecho realidad. Estoy tan feliz de que ahora podre cuidar más de ustedes, de mis amigos y mi familia. Fue un camino difícil para llegar aquí pero a la vez lleno de alegría y aprendizaje.
Hinata observaba a todos quienes aplaudían, algunos lloraban. Siempre supo que Naruto lograría todos sus sueños y siempre estuvo ahí para ayudarlo. Pero ahora incluso se encontraba nerviosa de decirle a Naruto que sería padre por segunda vez. ¿Sería demasiado para él?
Luego llegaron las felicitaciones de todos los amigos de Naruto. Hinata luego se acercó junto a su hijo. El niño corrió a abrazarlo. Se sentía tan feliz de ver así a las dos personas que más amaba en el mundo. Así que ahora diría la gran noticia.
Camino hacia ellos quienes ya se encontraban junto a varios amigos. Rodeo uno de los brazos de Naruto para estar más tranquila. Y lo miro a los ojos. Él le dio un casto beso lleno de sentimientos ante la curiosa mirada de su hijo.
―Naruto kun, tengo algo que decirte.
― ¿Será que me tienes una sorpresa por mi nombramiento?
―Pues, vas a ser padre de nuevo.
― ¿Qué?
La cara de Naruto era adorable, incluso derramó unas lágrimas. Yuki no entendía que estaba pasando.
Su esposo bajo a Yuki y abrazo a Hinata. Luego bajo hasta el vientre de Hinata y le habló con cariño.
―Bebé, tu harás mi vida aún mejor que ser Hokage.
Luego todos los amigos se acercaron a felicitarlos. Entre ellos sus antiguos compañeros de equipo, Sakura, Sai, Kiba y Shino.
Yuki aún no entendía nada. Hasta que Sakura lo abrazó.
―Muy pronto serás hermano mayor, Yuki. Tendrás un hermano o hermana.
El niño solo veía a todos alrededor de su madre. No comprendía porque de pronto querían otro hijo. Pensaba que él era un buen hijo.
Después su padre lo abrazó, el parecía muy feliz. Pero Yuki no, se sentía desplazado.
Estaba segura que esa forma quizá no fue la mejor forma para que su hijo se enterara. Desde ese momento su hijo empezó a distanciarse de ellos. Extrañaba tanto esos días antes de que Naruto fuera Hokage. Las comidas y paseos en familia. Los dos juntos en casa vendo crecer a Yuki. Desde el nombramiento de Naruto sus días se habían vuelto tristes.
Al principio su esposo se iba con una sonrisa, luego con tristeza pues Yuki no quería que su padre lo dejara. Meses más tarde Yuki ya no miraba a Naruto y no se despedía de él. Y todo se complicó con su embarazo y además que Naruto siempre llegaba muy tarde.
Miro a su esposo y se sintió culpable. No podía reclamarle nada a Naruto. Sabía que él se esforzaba por ser el mejor padre y Hokage. Pero a veces el tiempo no le alcanzaba. Se abrazó a él aún más fuerte. Él se removió a su lado y abrió los ojos. Le acaricio el rostro al verla triste.
― ¿Qué pasa?
―Solo…no sé si podremos ser buenos padres para nuestros hijos.
Ella sin poder evitarlo comenzó a llorar y escondió el rostro. Le dolía aceptar que las cosas en su familia se estaban complicando.
―Tranquila, voy a resolver esto. Y pasaremos más tiempo junto con los niños. ¿Confías en mí?
―Si.
―Bien, ya no llores.
Él la besó tratando de aliviar su dolor. Y limpio las lágrimas que ya bañaban su dulce rostro.
―Te amo Hinata
En eso tocaron la puerta. A veces las tradiciones y buena educación del clan Hyuuga que Yuki aprendía eran de gran ayuda.
―Yuki hijo, espera por favor.
―Mamá, papá vino anoche como prometió. ¡Papá vino a darme las buenas noches! ¡Papá vino!
Naruto pensó que su hijo estaba despierto entonces pero se hizo el dormido. A Hinata se le hizo un nudo en la garganta. Su pequeñito añoraba a su papá muchísimo a pesar de que peleaban tanto y se distanciaban. Rápidamente se vistieron, Hinata se puso su bata y fue a abrir. Yuki la recibió con una gran sonrisa.
― ¡Mamá, papá vino!
Hinata casi lloraba.
―Y si mejor… se lo dices a él.
― ¿Eh?
Los ojos del niño se abrieron más grandes. Estaba realmente sorprendido ya que a esa hora Naruto ya se había ido.
―Yuki, buenos días.
― ¿Papá?
El niño miro hacia la cama y efectivamente ahí estaba aún. Infló las mejillas y giro la cara sonrojado.
―Yo no te esperaba, papá. Yo te odio.
―Yuki, ¿por qué?
Naruto bajo de la cama intentando acercársele y el niño corrió hacia su madre quien inmediatamente lo abrazo. Pues el niño estaba llorando.
―Hijo, dile a papá lo que dijiste ayer. Anda, dile y por favor no digas cosas que podrían lastimar a tu padre.
―No.
El rubio mayor miro a su pequeño llorando, cuantas veces él lloro por no tener padres cuando era un niño. Verse reflejado en Yuki no era nada agradable. Su hijo necesitaba de él, tanto como él mismo.
―Este pequeño niño siempre ha escuchado de todos del gran Naruto Uzumaki, quien salvo la aldea de Konoha tantas veces. Que era capaz de dar su vida por los demás y se convirtió en la gran salvación del mundo ninja.
Para Naruto escuchar a Hinata hablar de él era tan conmovedor que se tenía que aguantar las ganas de llorar.
―No es que le moleste, sino que Yuki siempre ha querido que su padre le cuente todo eso y no enterarse por otros. Pero papá está tan ocupado que nunca está en casa. A este niño le duele que papá ya no este para jugar con él y salir de paseo en la aldea ―Hinata continuó hablando mientras su pequeño lloraba aún más fuerte en sus brazos escondiéndose en su cabello.
Naruto los miro y ahora ya sabía qué hacer para remediar la situación con su primogénito.
―Hijo, a mí tampoco me agrada dejarlos a ustedes. Lo que más me duele es que digas que me odias. Si tú eres mi hijo y te quiero más que a mi vida.
―Papá…
El niño bajo de los brazos de su madre y corrió hacia su padre.
―Papá, yo no te odio. Te admiro, quiero un día ser como papá. Solo quiero ser igual a papá. ¡Yo te quiero mucho, papá!
Naruto lo estrecho en sus brazos mientras ya las lágrimas bajaban por su rostro. Él en su niñez rápidamente se dejaba llevar por sentimentalismos, pero ahora que era un adulto casi no mostraba sus emociones; sumado al hecho de ser Hokage, ahora se había vuelto más serio. Sin duda eso le también le estaba afectando también a su hijo. Miro a Hinata y ella lloraba sin temor.
―Hijo, ya tranquilo. Seré el de antes, te contare todo lo que yo he hecho, por Konoha y por mamá. Para que te sientas orgulloso de tu padre. Es más, ¿Qué quieres hacer hoy?
―Quiero desayunar contigo papá.
―Muy bien, vamos.
Naruto lo bajo y tomo su mano para dirigirse a la cocina, cuando un llanto estruendoso invadió toda la casa.
Hinata lanzo un suspiro de cansancio, su niña ya había despertado.
―Voy por la niña, ahora los alcanzo ―dijo su esposa.
―Hitomi también es de esta familia, ¿verdad Yuki? Mi niña…
La mirada de Yuki se ensombreció y no siguió caminando.
―Papá quiere más a Hitomi, ¡TODOS quieren más a Hitomi!
Naruto se golpeó la cabeza. No de nuevo.
―Hijo, no es así.
Iban a empezar otra vez con el tema de la hermanita y el hermano mayor, algo que a Yuki aún le costaba demasiado. No quería lidiar de nuevo con la búsqueda de su hijo si éste se escapaba de nuevo.
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Su esposa fue por la niña y luego todos desayunaron juntos luego de hablar de nuevo con su hijo. Lo sabía, para Yuki no solo era el hecho de tener una hermanita y compartir a sus padres sino también que el como padre estaba tan ausente.
―Pues, ya me tengo que ir Naruto. ¿Podrás cuidar de los niños? Esta junta con mi padre es muy importante y hoy es el primer día de nuestro hijo en el preescolar. ¿Podrás con todo? Si no me llevo a la niña y tú te encargas de Yuki.
―No hay nada de qué preocuparse, yo me encargo. Puedes irte tranquila… hoy me tome mi primer día libre desde hace mucho tiempo.
―Bien, nos vemos luego.
Hinata se acercó a darle a despedirse de su hija quien estaba en los brazos de Naruto. Besó su frente y la bebe sonrió estirando sus manitas hacia ella.
Yuki bajó de la silla y corrió hacia ella para despedirse. La abrazó y ella bajo hasta su altura para besar su frente.
―Adiós, mami ―su madre le sonrió de nuevo.
―Pórtense bien con su padre. Supongo que tardaré pero prometo volver para la comida.
Miro a su esposo quien deposito un beso corto en sus labios y salió de la cocina despidiéndose con la mano.
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Observó a sus hijos sonriendo, no parecía difícil en cargarse de ellos por un día. Continúo comiendo su desayuno al igual que su hijo. Su hija ya había terminado su biberón de leche y jugaba con una pequeña sonaja y soltando una curiosa risita.
"Gracias Kami-sama, por estos hijos tan tranquilos"
Cerró los ojos y llevó los platos sucios al fregadero. Volvió a la mesa y se distrajo jugando con su hija. Cuando notó la mirada triste de su retoño.
― ¿Qué pasó?
Lo observo mejor y miro una gran mancha de puré en su ropa. El pequeño rompió a llorar amargamente.
―Si mamá se entera se enojara conmigo.
―Claro que no, solo te cambio de ropa y ya.
―Pero mamá se decepcionará de mí.
―No lo hará ―su llanto continuo al que se unió su hermana.
Ahora ya no parecía tan fácil. Sobre todo porque justo en ese momento un ambu había apareció en medio de la cocina asustando más a los niños.
Naruto reía nerviosamente con un tic en la sien.
―Hokage-sama perdone la intromisión a su hogar pero se solicita su presencia de inmediato a la torre Hokage.
―Se supone que hoy es mi día libre. No podrían ocuparse Shizune o Shikamaru ―habló el joven Hokage con su hija en brazos llorando y el primogénito aferrado a sus pantalones con miedo.
―Lo lamento, pero no es posible. Tiene que ser usted.
―Bien, en un momento estaré ahí.
El ambu desapareció en una nube de humo y ya los niños estaban más calmados. Hitomi volvió a sonreír y Yuki preguntaba sobre esa técnica ya que Naruto tuvo que explicarle que ese hombre con la extraña mascara era un ninja y había usado una técnica shinobi para desaparecer. Su hijo quedo fascinado, ya quería entrar pronto a la academia ninja. Aunque aún faltaban dos años.
…
…
…
Naruto salió de la casa, totalmente preparado. Su hijo con ropa limpia y con su mochila en forma de zorrito en la espalda. En brazos tenia a Hitomi y también cargaba un bolso con todas las cosas de la niña. Tomo a su hijo con la otra mano y salieron.
―Primero a dejar a Yuki en la preescolar.
Todos en el camino lo saludaban a él y a los niños. Sobre todo se acercaban a conocer a la nueva integrante de la familia. Su hijo levemente mostraba los celos de nuevo.
―Por culpa de Hitomi llegaremos tarde, papá.
Y su hijo tenía razón, de tanto detenerse en el camino a platicar con amigos o aldeanos ya se había hecho tarde.
―Perdón, hijo.
Si no tuviera a su pequeña hija en brazos podría fácilmente saltar sobre los techos y llegar en un segundo, pero si su linda esposa lo veía… lo mataba. Solo les quedaba continuar caminando.
…
…
…
Unos minutos más tarde pudieron ver la escuela.
―Bien, hemos llegado.
Vio a los sensei en la entrada y se despidió de su hijo.
―Pórtate bien, Yuki. Vendré por ti más tarde ―se inclinó a la altura de su hijo y besó su frente.― Despídete de tu hermana.
El niño miro de mala gana a su hermana y le acaricio su pequeña cabeza, a lo que ella reía sin parar.
―Papá.
―Sí, dime.
―Yo, no quiero estar aquí.
El niño estaba a punto de llorar. Un problema más.
―Es tu primer día y será un poco difícil, pero te acostumbraras.
―No quiero.
El niño le hablo tajantemente, no iba a quedarse.
―Vamos a entrar al salón, si no te agrada te vienes conmigo ¿de acuerdo?
El niño asintió y entraron junto a un montón de niños. Algunos llorando o riendo. Otros colgándose de sus madres. Ese lugar era un caos total.
Todos ahí lo saludaban con una reverencia hasta que entro al salón de su hijo. La sensei rápidamente pidió a todos los niños que saludaran al Hokage. Naruto sonrió. Aun así Yuki no se soltaba de su mano.
―Aquí harás muchos amigos y te divertirás.
Naruto trataba de soltarse de su hijo pero él no cedía. Hitomi había empezado a llorar para entonces al notar la pequeña pelea entre su padre y su hermano.
La sensei se acercó.
― ¿Esta niña es su hija?
―Si.
La niña dejo de llorar y sonrió, era bastante amistosa con todos.
― ¿Cuál es su nombre?
―Hitomi.
―Kawaii, es adorable.
El niño observaba la escena de nuevo, ahora si estaba enojado.
―Papá, vete.
― Ya me tengo que ir, le dejo a mi hijo.
Estaba a punto de salir del salón, cuando sintió un tirón en su pantalón.
―NO.
Su hijo de nuevo se aferraba a él.
―Yuki, basta. Tienes que quedarte. Solo así aprenderás y te convertirás en un gran ninja.
―Tú solo me quieres dejar aquí para estar con Hitomi. Me prometiste que hoy estarías conmigo.
Recordó su plática de la mañana y era verdad, él nunca faltaba a su palabra.
―Sensei me tengo que llevar a mi hijo. Mañana vendremos con su madre. Quizá sea más fácil.
―No hay problema Hokage-sama. El salón está a la mitad. Esto es algo muy común.
Recordaba que a él en su infancia le encantaba ir a la academia, había muchos niños. Le agradaba porque no se sentía tan solo como en su departamento. Aun cuando tuviera que soportar miradas que no le agradaban. Y viendo la reacción de su hijo, se sentía por un lado feliz. Si sus padres estuvieran vivos también hubiera preferido estar con ellos.
Salieron directo a la Torre Hokage. Debía resolver los problemas lo antes posible. La oficina se volvió un caos peor que en la escuela. Por suerte, Hitomi se había portado muy bien con Shizune. Pero su hijo era otro caso, andaba corriendo por todos lados y tirando todo a su paso. No podía regañarlo porque sin dudas se veía reflejado en él.
Por la tarde Naruto le había contado todo y Hinata se había reído de la reacción de su pequeño. Ella no pensó que su ausencia afectara tanto a su hijo. Al día siguiente ambos fueron a dejar a Yuki y todo fue tan distinto. Nadie lloro. Yuki se había quedado sin ningún reclamo. Porque para su hijo algo muy importante era enorgullecer a Hinata. A su madre jamás le hacía berrinche.
…
…
…
Después de desayunar juntos se despidió de su familia. No le agradaba pero debía cumplir con su deber. Todos se despidieron de él y mientras sus hijos jugaban empezó a limpiar todo el desastre de la casa.
Yuki observaba a su hermana desde su cuna. Era muy parecida a su madre pero con los ojos de su padre. Aunque fuera bonita se negaba a quererla. Porque todos ahora la miraban solo a ella, le traían regalos y parecía invisible incluso para sus padres, pensaba.
Se acercó más mirándola y tratando de ver lo especial en ella. La niña le jaló un mechón de cabello y el la miro enojado.
―Mamá, Hitomi está tirando de mi cabello, ¿puedo jalarle el suyo?
―No, es solo una bebé.
―Ya lo hice mamá.
El llanto de la niña llenó la casa y Hinata se preparaba para todo un día difícil. Sacó a su hija de la su cuna y la meció en sus brazos tratando de calmarla.
―Si papá se entera te volverá a castigar, hijo entiéndelo por favor. Ahora eres un hermano mayor.
El niño estaba por empezar a llorar, también.
―Hijo sabes que yo te quiero y tu papa también, nunca lo debes dudar. ¿Sí?
Hinata se agachó a la altura de su hijo y le beso la frente con cariño.
―Perdón mamá.
―No es conmigo, cariño. Es con tu hermanita, mírala que ya dejo de llorar.
―Discúlpame Hitomi.
El niño le acaricio la cabecita a su hermanita.
―Muy bien hijo, eres muy bueno. Cuando Hitomi sea grande podrás jugar con ella e incluso entrenar tus técnicas ninjas.
― ¿En serio mamá?
―Solo hay que esperar, mientras hay algo que puedes hacer por ella.
― ¿Qué?
―Puedes enseñarle este mundo, veras pronto empezara a hablar y caminar. Tú la vas a ayudar ¿sí?
―Sí, mamá.
―Hoy te enseñare a abrazarla.
Se sentaron en un sofá y Hinata le pasó a la bebe.
―Extiende tus manos hijo, muy bien así en una de tus manos apoya su cabecita y en la otra sus piecitos.
―Mamá
― ¿Qué pasa?
―Es muy suavecita y calientita.
Junto su mejilla a la cabeza de su hermanita.
―Eres muy dulce hijo.
―Es agradable.
―Ves, ella es muy frágil y tú la debes cuidar.
―Si mamá.
―Espera les voy a tomar una foto para que la vea tu padre, estará muy feliz.
Hinata buscaba por todos lados la cámara, hasta que la encontró en un cajón hasta que Yuki gritó.
― ¡Mamá!
Hinata corrió a la sala para ver a sus hijos.
―Hitomi me sonrió
En ese instante tomó la foto con sus dos hijos sonriendo. No podía estar más feliz. Yuki había aceptado a Hitomi y los dos eran los hijos que siempre quiso. La familia que siempre quiso. Pensar en que tal vez si hubiera tenido un hermano cariñoso no se hubiera sentido tan sola. Su padre era bastante frío y Neji llegó a odiarla, no obstante con el tiempo se volvió un hermano paciente que la protegía. Desgraciadamente el murió. Y con Hanabi no tuvo una buena relación, ya que su padre las separaba por sus habilidades.
Sin darse cuenta las lágrimas caían por su rostro. Lágrimas de felicidad por este milagro que tenía, una maravillosa familia con Naruto y sus dos hijos.
―Mamá no llores ¿que hice mal?
―No nada hijo, lloro de felicidad.
―Está bien pero ¡MAMÁ!
―… ¿Qué sucede?
―Ya me canse, Hitomi es muy pesada.
Hinata empezó a reírse para luego encargarse de la niña.
…
…
…
La mañana transcurrió de lo más tranquila. Por primera vez su casa no había llantos. Yuki conseguía tranquilizar a Hitomi y Hinata se sentía más aliviada.
Así que viéndolos más bien portados los baño y vistió. Luego preparó el almuerzo y alisto un bolso con las cosas de los niños, leche, biberones, ropa y juguetes.
Y salieron de la casa.
― ¿Mama a dónde vamos?
―A visitar a papá, le llevaremos el almuerzo.
― ¡Sí!
―Muy bien, pero me ayudarías a llevar el almuerzo hijo.
―Claro.
Hinata cargo a su hija y el bolso y se dirigieron a la torre Hokage.
Llegaron con Yuki muy cansado.
Shizune los saludo y cargo a la bebé.
―Es tan linda, fue un gusto cuidarla como aquella vez.
Hinata le hizo señas a Shizune para que mirara a Yuki, quien se encontraba enojado de nuevo.
―Yuki es tan buen niño que ayudo a su madre con el almuerzo.
―Si.
Después el niño corrió hacia la oficina de su padre que conocía muy bien.
―Papá.
― ¡Yuki! Hijo ¿con quién viniste?
Su primogénito se subió a su regazo para abrazarlo. Lo extrañaba mucho.
―Con mamá y Hitomi.
Posteriormente Hinata entro con la niña en brazos.
―Hola, cariño.
Besó a Hinata le entregó a su hija. Ahora tenía a sus dos hijos a su lado.
―Mira esto ―su esposa le extendió la foto de sus hijos.
Naruto soltó unas lágrimas y abrazó fuertemente a sus hijos.
―Eres un buen hermano.
Todo había valido la pena. Después de tanto trabajo pudo comer junto a su familia.
Gracias a Shizune y Shikamaru redujo sus horas de trabajo para llegar temprano a casa. Así ayudaba a Hinata con los quehaceres de la casa y los niños. Además tenía dos días libres para pasarlos en familia, el consejo lo entendió al ser él tan joven y con dos hijos.
…
…
…
Los arduos entrenamientos de Hinata iban a comenzar, pronto asumiría el liderazgo de su clan. Sus planes y responsabilidades cambiaban. Hiashi era un abuelo consentidor, pero aun cuando había aceptado a Naruto inmediatamente solía mirarlo con ojos de cuchillo. Y Naruto se sentía intimidado. Hinata no podía entenderlo.
Su padre a propósito le estaba dejando disfrutar de su familia ahora que Naruto se había convertido en Hokage. Sabía que era el gran sueño de su yerno, y en estos momentos Hinata había decidido apoyar a su esposo por ello los planes del clan debían esperar un poco. Así que mientras él seguiría al frente del clan Hyuuga.
Cuando los niños fueran más grandes Hinata asumiría el cargo, por eso algunos amigos habían cuidado a los niños para que ella pudiera entrenar. Además su padre había cambiado mucho, ya no había tantas reglas y la marca del pájaro enjaulado dejo de existir.
Sobre todo después de que Yuki naciera con el byakugan y Hitomi no, quien era su consentida.
Si llegaba el momento y Naruto tendría que llevar a los niños a la oficina lo haría. Debía apoyar a su esposa como ella lo estaba haciendo ahora mismo, al verla agotada después de un día cansado. Él también se esforzaría por su familia.
…
…
…
Naruto sale de casa a dar un paseo con su hija mientras Hinata lleva a Yuki a entrenar su byakugan con su abuelo. Le dolía aceptarlo pero el viejo Hiashi sabía más del doujutsu que él. Camino con la niña en brazos y llegaron a un parque lleno de niños. Tratando de olvidar sus deprimentes recuerdos de su niñez ahí, entro mientras la gente lo saludaba y se acercaban a mirar a la niña.
―Su hija es tan hermosa.
La niña sonreía a todos, en eso se parecía mucho a él.
―Gracias, la traje al parque un momento.
― ¿Hinata sama?
―Se encuentra en entrenamientos con mi hijo.
―Oh, usted es un buen padre.
Sentó a la niña en la caja de arena y rápidamente otros niños más grandes se acercaron. Después jugaron en los columpios, pero la niña ya se empezaba a dormir. Salió de ahí, la niña parecía estar cansada.
Caminó hacia su casa cuando sintió la presencia de alguien muy conocido.
―Sasuke…
―Vaya, Naruto no pierdes tu tiempo.
El rubio Hokage no pudo evitar sonreír.
―Teme, ¿tan fácil te filtraste a Konoha?
La niña estiro sus brazos hacia Sasuke a lo que Naruto explotó.
―No, Hitomi. Papa será el único hombre en tu vida hasta que tengas treinta, bueno también Yuki.
La niña soltó una risita y se abrazó a su padre, parecía entender a pesar de ser tan pequeña.
―Es tu hija, ¿cierto?
Naruto afirmo.
―Es un alivio que no se parezca a ti.
―Muy gracioso.
―Por cierto conocí a tu hijo hace un tiempo. Es idéntico a ti.
―Así que eras tú después de todo. Pero Sasuke, ¿qué piensas hacer con tu vida? Seguirás de errante.
Sasuke no pudo contestar, era una pregunta a la que hasta ahora no había podido encontrar respuesta.
Y así como vino volvió a desaparecer, Naruto ya no lo detenía. Sasuke y él eran adultos. Ahora cada quien podía forjar su propio destino.
…
…
…
El término familia antes le había parecido lejano e inalcanzable. Hasta que conoció a sus padres y se sintió en una verdadera familia, aunque estuvieran muertos. Ahora él mismo pudo formar una con Hinata. Se sentía el más dichoso del mundo.
Toda la experiencia del matrimonio y ser padres, había sido…algo totalmente nuevo. Pero satisfactorio y que parecía hacia crecer a su corazón con tanto amor hacia ellos con cada día que pasaba. Su amada familia, sus hijos y su esposa.
El primer reto había sido escoger los nombres para sus hijos. Así que había sido Hinata quien escogió los nombres de sus hijos porque Naruto se rompía la cabeza. Su hijo era una inmensa alegría, merecía un nombre único y especial. Ya que nació en diciembre, un día después de su cumpleaños Hinata le puso Yuki. Por la nieve y que su piel era tan blanca y suave como la nieve. Y también que sus ojos de un blanco brillante herencia del byakugan, Naruto estuvo más que de acuerdo.
Agradecía que Hinata se encargara de eso. Él había pensado en miles de nombres y no se decidía por ninguno. Con Hitomi, Naruto se esforzó bastante pero tampoco encontraba el nombre ideal para la niña. Se sentía un mal padre. Cuando ambos padres la vieron por primera vez, él dijo que era hermosa, era doblemente hermosa. Por las facciones de su madre y Hinata mencionó que sus ojos porque eran lo que más amaba de Naruto, los hermosos ojos azules heredados de su padre. Naruto decidió entonces por Hitomi, que significa doble belleza u ojos. Unos ojos tan azules pero con un brillo especial, con pureza y llena de vida.
Sus hijos habían heredado cualidades de él. Hitomi era tan alegre como él, de su madre heredo su bondad y un gran corazón. La niña se había ganado muchos amigos. Yuki era travieso y muy perseverante en todo lo que se proponía, igual a él. Aunque era algo tímido con extraños. Sin duda eso se lo había sacado a su madre. Además a los dos les encantaba comer ramen tanto como a él, solían escaparse de su madre para ir los tres al Ichiraku Ramen.
…
…
…
Era maravilloso verlos crecer y hacer amigos. Sin sentir la soledad o la tristeza como ellos algún día lo vivieron. Yuki había sacado buenas notas en la academia ninja. Naruto siempre decía que su hijo era una versión mejorada de él. Y Hinata le respondía que eso solo era porque su hijo lo admiraba muchísimo.
Hitomi, a los cuatro años era una niña alegre que se ganaba los corazones de quien la viera. Tanto que su hermano y su padre la celaban demasiado. El Hokage no aprobaba que el hijo de Ino jugara con ella. Explotaba siempre. A Hinata eso siempre le parecía muy gracioso.
―No quiero que estés tan cerca de mi hija.
El niño solo lo miraba sin entender mucho, quien era una miniatura de Sai con la única diferencia que su piel no era tan pálida y había heredado los ojos de su madre.
―Naruto, por dios eres un exagerado. Son niños déjalos jugar.
―Pero Ino, es mi hija…
―Entiéndelo Naruto algún día ella crecerá, se casará y se irá de tu casa.
La expresión de Naruto cambio por completo. La rubia pudo incluso escuchar el corazón del Hokage romperse.
―Naruto ¡Naruto! Por Kami-sama, aún falta mucho.
Naruto se puso a la altura de su hija y le tomo las manos para mirarla fijamente.
―Hitomi, hija.
―Si papá.
― ¿Algún día me dejaras?
―No, no quiero estar sin papá.
La niña no pudo evitar llorar al pensar en la ausencia de su querido padre. Mientras él la consolaba.
―Lo sabía, hija.
Luego volteó a ver al pequeño hijo de sus amigos, su gran rival. Éste seguía sin entender la extraña escena que había presenciado.
…
…
…
Estando los dos observando aquella linda escena familiar, se sentían más que felices. Estaban orgullosos de su hijo.
― ¿Estás llorando?
―No, me entró algo en el ojo.
―Vamos, no tiene nada de malo aun si eres tan fuerte.
―Es que…
Y lloro fuerte sosteniéndose de él para no caer. El hombre la abrazo tiernamente.
―Kushina, cariño no tienes nada de qué avergonzarte. Si quieres llorar puedes hacerlo.
―Bien, pero no le digas a nadie.
―No lo haré.
―Además es por nuestro hijo, por fin después de tantos años lo vemos tan feliz.
―Me dolía tanto verlo tan triste, solo y nosotros sin poder hacer absolutamente nada. Ahora tiene una familia.
― ¿Además recuerdas lo celosa que te ponías?
― ¿Yo? No sé de qué hablas Minato.
―Si, por Hinata. Pero he notado que ya lo has superado. Pero ya es hora, Kushina.
― ¿Qué? ¿Ya debemos irnos, por qué? Yuki, Hitomi y Kotomi… jamás los volveré a ver. Y es que Kotomi es igual a mí. Heredó mi cabello.
―También tu dulce carácter.
La pelirroja reía ante los comentarios de su esposa, porque él tenía toda la razón. Su tercera nieta era como su clon. Y le dolía que ya nunca más los podría ver, ni a ella ni a los demás. Fue muy dichosa al observar la familia que su hijo había conformado junto a Hinata.
―Algún día los volveremos a ver, tranquila Kushina.
―Solo por esta vez voy a admitirlo, quiero a Hinata. Ella hace tan feliz a Naruto y porque nuestros nietos salieron tan lindos. Los extrañare a todos.
…
…
…
Salieron afuera de la casa a respirar un poco de aire, para tranquilizarse luego de lograr que sus tres hijos se durmieran.
Cuando ya habían superado la etapa de los llantos, pañales y biberones habían tenido un pequeño descuido. Hinata se embarazo por tercera vez y aunque implicaba más trabajo, era una bendición. Su familia crecía más y más. Aunque habían decidido que con tres hijos era suficiente.
La pequeña Kotomi había heredado el cabello rojo de su abuela y también su carácter. Si habían pensado que Hitomi lloraba mucho, esta niña era más difícil. Lloraba para atraer la atención de todos. Se convirtió en la consentida de la familia entera. Sus hermanos mayores la aceptaron inmediatamente y ambos cuidaban de ella. Yuki ya no mostro celos pues ya era mayor e iba a la academia. Además ser el hermano mayor le agradaba. Para Hitomi era una gran alegría tener una hermanita. Solía cuidarla y abrazarla todo el tiempo.
Naruto estaba feliz de haber recibido tan grande regalo, pues ver a su tercera hija era como ver a su madre. Y ya que Hinata no conoció a su suegra estaba encantada con su niña pues Naruto le decía que su madre era igual a ella.
Justo habían logrado hacer dormir a su hija más pequeña, suspiraron agotados, ya merecían un descanso de tan ajetreado domingo.
Naruto quería recordar viejos recuerdos. Tristes, alegres y graciosos al lado de Hinata antes de ser siquiera novios.
― ¿Recuerdas cuando te pedí que vivieras conmigo? Saliste huyendo de mí.
Hinata lo miró enojada y luego bajó la cabeza sintiéndose una tonta.
― ¿Cuantos días estuve tras de ti para que me permitieras hablar contigo? ―llevó una mano a su mentón tratando de recordando.
― ¡Estaba asustada de ti!
― ¿Por qué?
―Porque yo me sentí decepcionada de ti.
―Lo lamento, aunque me hiciste sufrir mucho.
―El que tuvo la culpa fuiste tú, por preguntarme algo así.
―Pero valió la pena mi insistencia, te amo tanto.
―Naruto kun… y yo a ti.
―Vamos dilo.
― ¿Qué?
―Di que me amas solo a mí.
―Yo te amo con todo mi corazón pero…
― ¿Pero qué? ―en su voz se notaba el miedo.
―Pero no solo a ti.
― ¿Que dices Hinata?
―También a mis hijos.
― ¡Qué alivio! No me asustes.
― Jajá eres un tonto.
―Si me he vuelto un tonto por ti.
―No lo creo.
Naruto la miraba confuso.
―Digo siempre has sido un tonto, mira que nunca te diste cuenta de que yo te amaba hasta que yo…
― ¡Ya, no me lo recuerdes!
La besó con ansiedad después de tan maravilloso día. Sí, lo sabía que era un retardado para ciertas cosas. Y ¿qué importaba? Si ahora tenía todo lo que siempre quiso.
Recordaba ese día cuando Hinata le llevó ramen a la Torre Hokage y le dio su primer beso frente a la casa de sus padres. Hoy ella no solo le llevó comida sino también a sus hijos.
La abrazó por la cintura y ambos miraron hacia Konoha a lo lejos. Aún era temprano y se podían observar las luces prendidas de las casas. Se sentía tan orgulloso de haber logrado esa paz en la aldea. El frío del invierno empezaba y apretó a su esposa aún más fuerte. Ese era su lugar preferido, estar al lado de Hinata.
"Konoha siempre ha sido mi hogar,
Pero esta casa se ha convertido en mi verdadero hogar, dulce hogar"
Besó a su esposa de nuevo. Lo que le iba a decir era muy importante.
―Espero que le busquemos un hermanito o hermanita para Kotomi muy pronto.
― ¿Tan pronto? Yuki y Hitomi son pequeños y Kotomi es una bebé, Naru… ―no pudo seguir hablando porque él la besaba de nuevo haciéndola temblar.
Naruto la miro pícaramente con su sonrisa de oreja a oreja, ella seguía siendo tan inocente.
―Bueno, pues entonces puede ser sin buscar por otro hijo. ¿Qué piensas?
Ella se quedó sin habla, si había perdido su timidez ésta volvía cuando hablaban de ese tema.
―Vamos, Hinata. Ya he esperado mucho. No me castigues más. Te conozco muy bien ―la miró de arriba abajo y ella sintiéndose tan vulnerable ante su mirada.
― ¡Naruto kun!―le regañó.
―Hinata te estoy esperando.
Ella se sonrojó y de inmediato se lanzó a sus labios, lo besaba como si lo necesitara para vivir. Lo sabía, ella también lo anhelaba. La cargó en sus brazos como si fueran recién casados y cerró la puerta. Su habitación los esperaba.
Esa noche seria aún más larga.
…
…
…
FIN
…
…
…
Pues esa fue mi versión de mi final de Naruto. Nunca pensé que al escribir el último capítulo de este fic, el final del manga estuviera tan cerca. En fin, sé que cuando lea el último manga voy a llorar mucho, he sido fan desde el 2008 y significa una parte importante en mi vida. Pues hay que aprender a decir adiós. Aunque no será nada fácil para mí. Ojala y se cumplan todos nuestros deseos para el final del manga y Kishimoto NO nos haga sufrir más. Como saben lamentablemente la película que promete NaruHina nos llegará hasta el otro año. DIOS MIO! MORIRE!
Y LO MÁS IMPORTANTE: Les agradezco a todos y cada uno por leer, dejarme un review, favorito o follow. El epílogo quedo súper largo. ¡El más largo capitulo que he escrito! pero ya que alguien dijo que lo quería en solo una parte, así lo deje.
7 siniestro
AleWalker
alex012
Aliasin
Andrea-chan
Los comentarios anónimos [animense a crear una cuenta en FF xD]
cyberakuma1
Dark Side of Everyone
Davaru
Delta Elena: muchisimas gracias por leer y espero que te guste este final
dniizz
hadez1583
Hikari Witch
hiNAru Aburame
Hinata HyugaOoC
Hishina Namikaze Hyuga: ¡qué Bueno que te gusto el capi 2, que fue creado gracias a la buena respuesta que recibí por parte de ustedes los lectores! Lamento que hayas esperado tanto, gomen u.u
HyperMusic96
Hola: que nick más original, jaja gracias por leer
Isabela-chan nyaa
Jime OtakuHime: gracias por seguir la historia, te lo agradezco muchisimo :p y que bueno que te haya gustado, espero este final te agrade.
karu21
Laly Zamora
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TheDarckAngel:gracias a ti decide colocar el epilogo en sun solo capitulo, gracias por leer.
thefancreepy001: jajaja no te creas no pensaba destruir este fic ni ninguno pero gracias por leer, espero que este epilogo te agrade.
vvivis
wesli
willy008
yeyuperez
Yui
yuli-chan F.D.U.L kyubi
Zafir09: espero no molestarte pero tu review me hizo reir mucho, un hombre tiene derecho a leer lo que quiera :p en fin gracias por las sugerencias, lamento si no las segui pero ya tenia la historia lista y si cambiaba algo todo se modificaria, perdon!
¡GRACIAS!
Este fic se ha quedado en mi corazón 3
Y aclaro esto no es una despedida de mi parte sino todo lo contrario, seguiré publicando fics o one shots siempre y cuando ustedes quieran. Ya me puse muy sentimental (u.u) gomen.
Y no olviden:
Si no dejan un bello review esta historia se AUTODESTRUIRA EN 3 2 1…
