dafdsafdasfdasfadsGDSGADSAGFDSAGFSAFDASADSD!❤

Agradezco a las personas que me dejaron sus comentarios y críticas ;u; De verdad que me hicieron MUY feliz! Intentaré escribir un poco más correctamente, pero es que todavía no tengo una beta ¡pero ya la estoy consiguiendo!.

Me temo anunciarles que en mi fic es como que comencé por un disque final, Doble D se cruza con cuatro personas muy importante para la historia en la primera mitad de año, y dos horribles cosas comienzan a pasarle. Una de esas cuatro personas en un OC mio, este capítulo se trata de cómo interfiere este chico en la vida de Doble D, el próximo capitulo será de la primer mitad del año entre Kevin y Edd, y así podrán saber quien 'atacó' a Doble D, aunque...puede que no sea quien creen~ Ah! si! también pienso meter a Nat para el otro.

Por si algun lo llega a creer: Esto NO es un RolfxDoble D

Desde ya muchas gracias, y espero no aburril s lectores...


Capítulo 2:Gris azulado.

- ¡Oh! Y quiero presentarte a Stephan, él es un gran estudiante, pero me temo que es algo duro de entender en mi clase, es por eso que quería saber si puedo contar contigo para que lo ayudes a mejorar un tanto sus calificaciones- se había encargado de las presentaciones el profesor de Física Elemental al finalizar la clase. El chico que se encontraba parado a su derecha tenía un aspecto de alta fase. Con unos diez centímetros más alto que Edd, cabello de una tonalidad albina, unos ojos color miel, piel pálida y un vestuario que demostraba que se encontraba en la onda del momento. Si bien su peinado era de característica punk, el aura del joven emanaba una personalidad tranquila y rebosante de cultura. Para Edd, era una versión de él mismo pero cómo se vería de una forma un tanto más informal y pulida, quitando de en medio claro su falta de conocimiento en aquella asignatura.

-Será un verdadero placer para mí el asistir a un joven de tales características si necesita de un poco más de atención para alcanzar la excelencia curricular- fue la forma en como había aceptado la petición de su maestro en aquel momento.

Que maravillosa noticia!- alegó su profesor entusiasmado –Entonces no les quitaré más tiempo, tienen que arreglar de qué forma se reunirán para estudiar y, además, ¡seguro tienen muchas cosas en común, las cuales debatir o compartir!- finalizó el docente en lo que tomaba su maletín y se retiraba del salón de clases, reuniéndose fuera con otro compañero de trabajo y compartiendo una charla llena de expresiones corporales mientras se perdían en el corredor.

Doble D estaba muy entusiasmado en aquel instante, ya que poder compartir de un fructífero momento de aprendizaje fuera de los regímenes de la institución junto con otro chico de su edad que estuviera al mismo nivel de conocimiento era una excelente manera de comenzar el largo año que le seguía por delante, además de que podría contar con la compañía de aquí en adelante de un posible amigo que sí comprendiera su forma de llevar la vida.

Entre tanto positivismo entusiasta que surcaba por sus pensamientos había llegado a distraerse un momento, pero él no era una persona con malos modales, por supuesto que no, así es que se giró, aún con aquella sonrisa en sus labios, para presentarse formalmente con aquel otro joven, pero algo no andaba del todo bien. Su sonrisa se borró tan rápido como sus pies parecieron clavarse en su lugar mientras observaba como ese chico, que ya se había entrelazado con tantos nuevos planes, le sonreía de una forma maliciosa. A pesar del miedo que los simples orbes del otro le transmitía, decidió seguir con lo que se había estipulado, con un nerviosismo claramente visible que no le ayudaba en lo más mínimo.

-B-bueno…-comenzó con tembloroso tono. Inhaló, exhaló, inhaló, exhaló…ya no quería ser el cobarde de siempre, personas que le asustaran siempre estaría al cruzar la esquina, ya no estaba en primario ni nada parecido, ya se estaba integrando al mundo, y el mundo se encontraba repleto de personas con mirada feroz, pero no tenía que dejar que eso lo atormentara, si él se encontraba decidido nadie le pasaría por encima, no importa cuán diferente físicamente fuesen a él, no era impedimento. Levantó la mirada hacia el albino, decidido y continúo- Mi nombre es Eddward, encantado en conocerte Stephan, espero podamos compartir gratos momentos de entretención educativa juntos. Si gustas puedes llamarme E-

No pudo concretar aquella frase para cuando sintió un dolor en su espalda y se halló sosteniéndose del pupitre al cuál había sido empujado. Los ojos miel se clavaron en sus azulados.

-Mucho gusto Dorkward- rió el más alto acorralándolo en su lugar- Las cosas van así: se hace lo que yo digo y nadie sale lastimado. ¿Está entendido?- amenazó en lo que tomaba una de sus muñecas, la apretaba y torcía levemente causándole sorpresa y dolor al más bajo, que solo pudo asentir rápido con la cabeza para poder ser liberado- Y ni una palabra a nadie de nuestro acuerdo, no por complicaciones, es por tu bien, para no ganarte problemas.

Los labios de Edd habían comenzado a temblar levemente, quizá no tanto por el miedo, sino que él en realidad deseaba decir algo para darle alguna clase de contra, aclararle a aquel que no le tenía miedo, a pesar que sea mentira; aclararle que no le permitiría que lo mandoneara ni nada menos, que ya mismo expondría ante su profesor su desconformidad y cómo había sido tratado y amenazado, a pesar de que sabía que no disponía del valor para hacer algo como aquello; enfrentarlo, hacerle frente, no darle la oportunidad de que se sienta superior a él solo por un rasgo físico únicamente… pero nada salió de su boca, solo se quedó allí con un aspecto lamentable para sí mismo.

No pasaron ni un par de minutos que Stephan tiró de su brazo para que Edd volviera a su posición parado frente a él y un miembro directivo se asomara por la puerta del salón.

-¿Stephan?- indagó una mujer alta vestida con la típica formalidad de una oficinista y unos lentes que combinaban con su estética mientras sostenía un grupo de papeles en sus manos.

-Sí, soy yo-sonrió el albino 'inocentemente' a la mujer.

-Llegaron hoy un par de documentos de la institución en dónde antes cursabas, pero no logro comprender bien a qué se refieren y, al buscar su nombre en el listado de instituciones, no me llegó resultado alguno, ¿cree que podría ayudarme con esto…- dirigió su vista hacia Edd- …o está ocupado tal vez en este momento?

-No, para nada- miró a Doble D como si fuera un compañero común- ¿Nos hablamos luego, amigo? Tengo que atender esto- y sin el más mínimo gaje de la persona que había sido minutos atrás, el chico se retiró junto con la mujer.

En aquellos momentos la desesperanza inundó por unos minutos a Eddward, todo aquello que se había planteado acerca de ser más autosuficiente y menos cobarde se había ido al diablo en tan solo un corto lapso de tiempo… y allí, apareció Rolf. '¿Rolf?' se autocuestionó a sí mismo, ¿En qué momento había entrado al salón?

-Chico Ed…chico Ed, ¡chico Ed!- el sonido volvió a ser parte de su mundo, que había quedado en un shock mudo por aquellos largos segundos- ¿Te ocurre algo chico Ed? –arqueaba una ceja Rolf con un pequeño, casi invisible, deje de preocupación. El joven de peculiar acento había creído escuchar un fuerte golpe junto a una voz mientras pasaba a una última visita de su casillero por el día, al llegar al lugar de dónde creía provenía el sonido divisó a una secretaria junto a un chico que se alejaban y, al acercarse aún más, encontró a un Edd que había perdido casi completamente el color de su rostro.

-¿Rolf?...-se encontraba algo mareado Edd- Yo…-recordó entonces la amenaza de su nuevo compañero- Sí, claro…estoy bien, solo… tuve un pequeño mareo causado por el exceso de rendimiento cerebral que requirió mi última clase- rió falsamente Edd para querer que su respuesta pareciera sincera. Se apresuró entonces el de gorra a tomar sus libros y su morral de cuero, que colgó de uno de sus hombros.

-¿Estás seguro chico de las calcetas de niña?

-Completamente, y si quieres podrías llamarme solo 'Edd'. Bien…nos vemos Rolf- terminó Edd mientras se apresuraba a salir del salón, despidiéndose con un saludo de su mano del otro chico que aún no parecía completamente convencido de lo que le respondían. Lo que más necesitaba en aquel momento era llegar a su casa, tomarse una buena ducha y dormir, tal vez de aquella manera lograría olvidar todo lo que había pasado en aquel día y pensar con mayor claridad cómo podría solucionar su nuevo problema.

Justo antes de salir por las puertas de la institución un mensaje llegó a su móvil.

"Por la tarde pasaré por tu casa para iniciar nuestros estudios. Stephan"

Eso sin duda era aterrador, ¿cómo había conseguido su número?, ¿cómo sabía dónde vivía?

Se apresuró por llegar a su hogar, en dónde ahora ni siquiera se sentía seguro, sorprendiéndose de lo veloces que podían ser sus piernas en momentos de tensión. Lanzó su morral con sus libros a su cama y se dirigió a encerrarse en su baño con seguro, estaba volviéndose paranoico pero la situación no daba para menos. Luego de un baño y un nuevo cambio de ropa se hallaba un poco más tranquilo, tanto así que pudo comer relajado mientras disfrutaba de un agradable programa de HistoryChannel, y, sin duda, que se dirigiría a dormir luego de acabar de lavar los platos, pero se olvidó de aquel inconveniente que se había prometido.

Sonó el timbre de su puerta y todos los recuerdos de hacía unas horas volvieron a él, helando sus músculos. Debía abrir.

Tomó tanto aire como pudo del ambiente mientras se repetía mentalmente "Mientras menos pienses en ello, más rápido pasará el tiempo", y allí estaba, frente a él nuevamente un albino de unos diez centímetros más alto que él, pero la expresión de su rostro parecía realmente inocente, casi como ver a su amigo Ed en otro cuerpo.

-¿S…Stephan?- quiso llamar su atención Doble D ya que el chico parecía entretenido con el marco de la puerta, algo bastante extraño.

-¡Oh, Edd, hola!- le saludo el otro –Disculpa mi retraso, es que me maree un poco con los nombres de las calles que están por allá- y señaló luego con su índice al principio de la calle.

-Ya veo…emm… ¿quieres pasar Stephan?- invitó Edd desconcertado por como actuaba su compañero.

-¡Oh, Stu, por favor!

-¿Disculpa…?

-Sería mejor si me llamaras 'Stu', Stephan es demasiado formal.

-Bien… como quieras, Stu…- luego de pronunciar su nuevo apodo el ojos miel sonrió como un niño con juguete nuevo y Edd volvió a su pregunta- Entonces…¿quieres pasar?

Claro!- enunció más que entusiasmado el chico mientras pasaba a un lado de Doble D, quien se hallaba completamente confundido, hacía unas horas el chico lo había intimidado y amenazado, pero ahora era como ver al hermano perdido de Ed.

-Por cierto…Stu…- no se acostumbraría a esa confianza rápido- Por favor quítate los tennis y déjalos allí, puedes ponerte el par de pantuflas azul, es para los invitados…- continuó con indicaciones mientras le mostraba el lugar dónde debía colocar su abrigo y tennis cada vez que viniese, además de otras explicaciones acerca de que no hacer para mantener la limpieza del lugar.

Así la tarde se fue volando mientras Eddward le ensañaba algo de Física Elemental al chico, que se mostró infinitamente interesado en sus explicaciones e hiperactivo con los ejercicios. Ni un segundo se divisó aquella atemorizante mirada de más temprano, ni un tono de voz grosero…en lo absoluto, era como ver la contraparte de a quien conoció en un principio.

Como vino se fue su compañero, despidiéndose agitando su brazo en el aire hasta que dio vuelta a la cuadra. Edd comenzó a pensar que tal vez todo lo malo que recibió de él, si bien fue agresivo, podía ser una broma, una horripilante primera impresión para que luego disfrutara de lo divertido y amable que podía ser, la idea le parecía trillada pero divertida en cierto sentido, además que era agradable sentir como si estuviera con su amigo Ed otra vez.

Esa noche durmió más relajado, mentalizándose en que debía dejar de juzgar tanto a las personas por una primera impresión, y soñando con lo divertido que de ahora en más sería cursar el año con aquel compañero… Si no fuera porque a la mañana siguiente, luego del desayuno más positivo de su vida y llegar temprano como acostumbraba al instituto, se lo volviera a encontrar.

Allí estaba él, con su ropa a la moda, ordenando unas cosas en su casillero, Doble D no era el único que llagaba temprano a la institución ahora. Desde que pudo divisarlo Edd sintió un extraño escalofrío pero volvió a pensar que no debía ser tan paranoico.

-Buenos días Stu- fue lo último que pudo decir antes de ser tomado por su sweeter y aventado hacia unos casilleros.

Stephan lo miró con sorna.

-¿Desde cuándo nos tenemos tanta confianza Dorkware?- reía el ojimiel en lo que lo soltaba - Por cierto…- seguido a esto un par de hojas agrupadas cayeron sobre Doble D que se hallaba ahora en el suelo- Cuatro reportes de Historia, dos de Geografía Global, dos de Prácticas del Lenguaje y uno de Física Elemental, tráelos listos para mañana o no tendrás tanta suerte como hoy- terminó el chico antes de cerrar de un portazo su casillero y comenzar a alejarse con su mochila al hombro.

Confusión fue lo que volvió a aglomerarse en la mente de Edd, esto ya no podía ser una broma entre amigos. Juraba que la persona que lo visitó el día anterior a su casa era la misma que se encontraba ahora perdiéndose en el corredor, entonces… ¿qué demonios estaba ocurriendo?

No pudo pensar demasiado en esto, fue nuevamente la voz de Rolf la que lo despertó.

-¿Chico E-….Edd? ¿Por qué estás en el suelo como hoja?- otro dato extraño para unírselo a lo que se estaba transformando su vida ahora, ¿por qué demonios ahora repentinamente se cruzaba seguido a Rolf? Y, aún más importante, ¿desde cuándo Rolf comenzaba a llegar tan temprano al instituto? Juntó rápidamente las hojas que se habían desparramado sobre él y se puso de pie adolorido.

-Saludos compañero Rolf, sucede que el corredor ha sido excelentemente encerado y pulido esta mañana, por lo que resbalé y acabe en el suelo, soy algo despistado a veces- volvió a reír de la misma forma que el día anterior ante una nueva mueca incrédula de su compañero- Como sea, tengo algunos asuntos de extrema importancia los cuales atender antes de que se inicien las clases de hoy, así es que… nos vemos Rolf…- volvió a despedirse tras una falsa explicación agitando su mano y se encaminó hacia el lado opuesto del corredor.

Para el chico que se había quedado parado solo en aquel lugar ninguna de las cosas encajaba. El mismo chico alejándose, la misma cara asustada, sin color del más delgado de lo Edd's, él debía comenzar a buscar más información para el trabajo que le habían asignado y el que había prometido cumplir.

Por otro lado, después de un par de minutos el recinto había comenzado a llenarse con sus estudiantes, aunque algunos, como Edd, habían tomado la decisión de que hoy no era el mejor día para asistir a clases. Así, luego de un largo rato encerrado en el baño queriendo calmarse, optó por volver a su casa, nunca había faltado en sus largos años de estudio a una clase, menos a todo un día de clases… pero tomo en cuenta que un solo día de su vida podía regalárselo a sus 'caprichos' personales.

Ya había atravesado la puerta que lo llevaba al exterior, comenzaba a sentir que el aire volvía a sus pulmones, cuando una mano tomó su muñeca repentinamente, cuando volteó a ver de quién se trataba era evidentemente Stephan. El miedo se iba a apoderar nuevamente de él cuando notó el cambio… el mismo cambio que había notado el día anterior.

Edd, te he estado buscando! Tenemos que apurarnos o llegaremos tarde a nuestras clases- le dijo el chico… ¿preocupado?, mientras tiraba levemente de él para que lo siguiera hacia dentro del lugar, no con agresividad, solo leve y gentilmente.

-P-pero…Stephan…

-Te dije que me llamaras Stu, ¿acaso no somos amigos? ¡Ven, vamos!- seguía insistiendo mientras ahora empujaba de su espalda chistosamente.

Un gran espacio en blanco quedó en lo que debería ser la mente de Doble D… Stephan sin duda era Stu, el chico que ahora se encontraba de forma graciosa insistiéndole que entrara de nuevo al instituto… Pero Stu definitivamente no podía ser Stephan… ¿Qué demonios….qué demonios estaba ocurriendo?

Muchas cosas estaban fuera de sí… y muchas más cosas estarían después fuera de sí, luego de que un apuesto chico de cabello rojizo y gorra viera la 'entretenida' escena que estaba llevando a cabo el nuevo amigo de Edd en la entrada del lugar, mientras apretaba sus dientes y se dirigía a entrar al recinto por otra puerta.

Fin- cap. 2


Espero no haya sido demasiado aburrido.

Igual que en el cap 1: ¿Reviews? ¿Críticas? ¿Alguien lo leyó y quiere saber cómo sigue?

Tengo algunos dibujos de este chico pero creo que sería mejor si lo imaginan a gusto (aunque si alguien quisiera ver alguno creo que los subiré a tumblr), será un gran problema más adelante, ¡pero el KevEdd prevalecerá! 83 -¿esto cuenta como spoiler?(?-