Lamento mucho no haber subido nuevo cap en tanto tiempo, estuve con algunos problemas y después con un cuidado (jodido) intensivo.
En fin, espero este capitulo no les sea aburrido, sería algo como un intermedio, ahora las cosas se complican más.
Ha sisi! Los/las AMO MUCHISIMO! Gracias a sus reviews me dan animos a seguir uwu
NECESITO OPINIONES: Pienso poner MarieNazz(no reverse(?) ¿qué opinan?
Aclaraciones:
- Nat® es de c2ndy2c1d
- Ed, Edd y Eddy ® es de sus creadores y CN
- Esta historia y Stu® son mías xDDD
- Ah! sisi, hay algo de lemmon, no sé hacer lemmons asique perdon…
- Espero les guste este cap.
Capítulo 5:Mandioca.
-¿…K-Kevin… qué..? No... Por favor, ¡por favor Kevin, no!- había comenzado a desesperarse. Sus manos que hasta ahora habían estado a los lados de su cuerpo, dañando sus uñas contra el mesón de azulejos en el que siempre era hostigado sexualmente, ahora comenzaban a luchar contra los hombros de su agresor, intentando sin éxito como era de suponer pero con extrema perseverancia que éste se arrepintiera de lo que parecía tenía planeado hacerle posteriormente.
-Cállate… no recuerdo haberte dado el permiso de opinar.
Esto solo lo colocó en un estado de aún más histeria de la que ya creía poder poseer. Su cuerpo en respuesta a sus sentimientos comenzó a temblar entonces bruscamente, cualquiera que lo viera se daría cuenta que estaba a solo un poco más de posiblemente sufrir un serio ataque de histeria o pánico, pero al pelirrojo esto no le fue de gran importancia. El animal que tenía frente a él solo tenía una cosa en su cabeza en aquel instante: la mordida que su presa llevaba en un hombro.
Desde que Edd había sido obligado a quitarse su camisa que los ojos de Kevin no se habían enfocado en nada más. Minutos antes de su rutinaria sesión hormonal, Stu como de costumbre le había dejado sus encargos semanales de estudio, pero aquel día había optado por una técnica diferente a sus corrientes golpizas 'amistosas' para herir al menor.
Stephan no era solo un intelectual abusivo, también era un chico por demás detallista. Es esto mismo lo que lo llevaba a notar las marcas que adornaban la mayoría de las veces la piel de su conejillo de indias. Usualmente lo molestaba con apodos desagradables o comentarios ofensivos, siguiéndoles a ellos algún fuerte empujón o golpe que de seguro le dejaría unas espesas tonalidades violáceas en su cuerpo… pero no aquel día. Aquel día pensó en dejarle un mensaje a quien sea que le produjera aquellas ronchas, aunque ya tenía sus suposiciones. Un delicado mensaje que significara que si él lo deseaba podía jugar de aquella manera también con el moreno. Por supuesto que no le interesaba en lo más mínimo la idea, pero el hecho de poder sumarle más problemas a Doble D, además de arruinarle la felicidad a alguien, le gustaba… le gustaba matar a dos pájaros de un tiro.
Aprovechó el momento en que el de gorro había cerrado los ojos esperando su golpiza, tiró de un lado de su camisa para dejar a la vista un poco más de piel, la cual estaba aún más llena de aquellas ronchas, y mordió… mordió lo suficientemente fuerte para que la huella de cada una de sus piezas dentales permanecira notoria un tiempo más. Luego solo sonrió y se despidió.
Aquel acto un poco menos doloroso que lo que acostumbraba y desconcertante lo había metido en aquella situación. En donde Kevin había abierto sus jeans y había apartado sus piernas para colocarse en medio de ellas. Esa situación lo estaba aterrando.
Igual que con Stu, Doble D había cerrado sus ojos con fuerza mientras sus brazos que bailaban como gelatina continuaban empujando los hombros del chico frente a él. Su adrenalina estaba en su punto máximo. Agitaba sus piernas en la medida que podía, inmerso en un ataque de esperanza de poder patearlo o causar cualquier cosa que lo liberara. Rogaba, como última alternativa para no perder la cordura, que alguien hubiese olvidado algo, que algún profesor o alumno oyera algo y llegaran en su auxilio… para su tortura nada de eso sucedió.
Edd sintió como las paredes de su ano eran forzadas a ceder paso, sintió un fuerte dolor que surcó su cuerpo provocándole una inestabilidad, la cual asimiló en el momento a lo que sentiría si le arrebatar su columna vertebral… sintió, y le importaba mucho más que el dolor físico, tristeza… una profunda tristeza al ver al chico por el que tantas emociones distintas había vivido, por el cual tantos sentimientos aún guardaba a pesar de ser agredido, tratarle de aquella manera tan fría.
Así es, allí estaba Kevin. Un chico con el cual nunca compartió ningún tipo de afinidad en su niñez, pero del cual, a pesar de las circunstancias, aún se declaraba enamorado.
Son momentos como aquellos en los que él jamás pensó que el término "golpeado por el amor" llegaría a desviarse tanto a lo literal.
Sin ningún tipo de dulzura o delicadeza, Kevin lo penetró con fuertes estocadas mientras calmaba su orgullo burlado, según él. Era inevitable ante la situación el que Doble D sangrara debido a la falta de tacto hacia un cuerpo virgen, esto asustó al pelirrojo pero no lo suficiente para que frenara. Después de un par de minutos de aquel ritmo infernal, el agresor acabó en una mezcla aún más repugnante, derramando el producto de su éxtasis dentro del cuerpo del más delgado.
Luego aquello a lo que estaban acostumbrados. El jugador del equipo institucional se limpiaba y se retiraba, dejando a su suerte a su víctima.
Doble D había perdido su conciencia desde que su cuerpo había sido violentado en la primer estocada. Bajó su vista lentamente, con sus ojos vacíos de vida, quedando al tanto de la condición en la que habían ocupado y abandonado su cuerpo esta vez.
Entonces despertó. Entre jadeos ahogados, empapado en sudor, la mañana de su primer día oficial de vacaciones de medio año.
Miró todo el lugar a su alrededor y llegó en cuenta que estaba en su habitación, que había sido solo un sueño, una pesadilla… no, peor… un recuerdo.
Todo paso por su mente una vez más, a un ritmo acelerado, provocándole el saltar de su cama y huir hacia el baño para devolver todo lo que su estómago llevaba dentro desde el día anterior. Aquello había sucedido hacía un buen par de meses pero aún los recuerdos le causaban el mismo resultado. Pensar que después de dos semanas su cuerpo se había adaptado a ese tipo de abusos, le hacía odiarse a sí mismo por permitirlo.
Tomó aire y se puso de pie, después de haber caído junto a su retrete. Le indignaba que su 'primera vez' hubiera sido tan desagradablemente traumática siendo que pudo ser con quien quería pero de la manera equivocada.
Su madre le quitó el tiempo que iba a dedicarle a pensar, llamándolo para el desayuno. Había estado muy nervioso esos últimos tres días, temía que sus padres viesen a algún otro chico del barrio partiendo rumbo al instituto por la mañana y así descubrieran la mentira que él les había preparado. Para su fortuna sus padres habían llegado a un acuerdo novedoso.
"Levantarse un par de días unas horas más tarde a lo habitual será solo para premiar el arduo esfuerzo de todos los integrantes de la familia, no para incentivar a una conducta perezosa. Es por esto que solo serán un par de días y no todas las vacaciones de medio año, después del tercer o cuarto día se debe retomar el horario habitual para levantarse a la mañana". Fueron las exactas palabras de su madre mientras miraba a los otros dos integrantes como esperando cerrar las cláusulas de su trato.
Se podría decir que para Doble D esta vez las cosas parecían estar encajando demasiado a la perfección con sus ideas, supuso el universo de alguna pequeña manera quiso recompensarlo por todo lo que hasta ahora había pasado.
Cumplió con su aseo diario, se vistió adecuadamente y se incorporó junto a sus padres en la cocina para un familiar desayuno. Tenía el plan de aprovechar sus vacaciones de dos semanas para idear alguna forma de deshacerse de sus dos agresores, pero por el momento solo quería disfrutar de sus padres y esperar a sus amigos, que aquel día seguramente estarían llegando al barrio.
Una cabecita rojiza se despertaba en aquel momento también, con su habitación situada en una casa cruzando la calle. 'Despertar' sería un término erróneo para utilizarlo en él, lo cierto es que no había podido conciliar en un estado concreto el sueño en toda la larga noche, solo había estado dormitando de a momentos. Las dudas y los acontecimientos sucedidos revoloteaban desordenados por su mente, en especial los que habían tenido lugar a partir del martes.
Aquel martes había sido un desquicio de extraños comportamientos por parte de todos. De ese albino por su descarada forma de insinuarle la guerra, de Rolf, de Nat… ¿desde hace cuánto ellos tenían que ver algo allí?, Nazz y Marie… esa punk con la rubia estaban trabajando con los otros dos chicos pero, ¿qué se traían en manos?
Y esa tarde, la del mismo martes, en la que llegó más que hastiado del instituto y se encontró en su cochera a Nat, el idiota que había tomado su motocicleta pero que había salvado a Edd, con Rolf.
Flashback
Durante el resto de la cursada de aquel día había buscado a su amigo, esperando hubiera regresado de dejar al chico de la gorra en su casa, pero no lo encontró. Había buscado al estúpido hijo de granjero que lo había tacleado más temprano, pero tampoco estaba por ningún salón, por ningún lado. Ahora descubría el por qué, ahora que llegaba a su hogar al fin, ahora que se dirigía directamente a su garaje para cerciorarse de que le fuera devuelta su motocicleta y ahora que se encontraba a quienes buscaba allí.
Por un par de segundos el ambiente fue completamente incómodo, él estaba agradecido en cierto sentido con ellos pero también bastante inconforme. Fue Nat, como siempre, quién se encargó de acabar con aquello.
-Pensábamos que también te saltarías las clases, de saber que te quedarías a todas no nos hubiéramos quedado aquí todo el día, podrías habernos avisado…- rió el peli aguamarina con una expresión bastante serena, él no odiaba a su mejor amigo, solo estaba algo angustiado de lo que creían estaba ocurriendo con él y su vecino de enfrente.
-Gracias…-a pesar que le doliera al orgullo decirlo, debía hacerlo- Gracias por llevarse a el tonto de allí, se hubiera puesto feo si se quedaba…- su amigo de infancia solo sonrió, el campirano por otro lado alzó la ceja todavía molesto.
-De todas formas…-volvió a tomar la palabra Nat-…no estamos aquí para eso- ante ello el recién llegado no pudo evitar verse sorprendido y confundido. Hubo otro momento de silencio, un chico no sabía exactamente qué preguntar, otro no sentía tanto valor para desafiar su larga amistad, el tercero, Rolf, fue quién resolvió aquello.
-No estamos bien esterados en qué te estas metiendo Kevin… pero sabemos que tiene que ver con el chico Ed...y no es bueno…
-¿De qué demonios me estas acusando niño de la huerta?- se molestó el dueño de la Harley.
-De los extraños comportamientos que el chico nuevo y tú dejan a la luz, Kevin… Rolf se cruza con el chico Ed mientras el chico de la cresta de cabra se aleja y está en el suelo. Luego les pierdo el rastro un tiempo, entonces Rolf te cruza y minutos más tarde encuentro al chico Ed con la cara muy pálida y los ojos idos. Si no paran esto Rolf lo hará a los golpes, sabes que no soporto a los idiotas abusivos, no a esta edad Kevin…
Si antes de comenzar la charla se había presentado un silencio incómodo, el ambiente de ahora era mucho peor, no solo era incómodo sino también tenso, y el de cabello verdaseo era el único que podía hacer algo allí, ya que los otros dos chicos ahora parecían querer matarse con las miradas, posiblemente en unos minutos con los puños.
Bien se sabía que en su niñez Rolf y Kevin habían pertenecido al mismo grupo, al entrar al secundario esta unidad había desaparecido con el tiempo. No eran enemigos, pero posiblemente tampoco amigos, eran ese tipo de conocidos que guardan una amistad solo basada en los recuerdos de haber pasado juntos años de sus infancias. En el tiempo presente el hijo de campesinos compartía su vida con Johnny y otros compañeros nuevos de secundario, mientras que Kevin se había quedado con Nazz, Nat y sus compañeros del equipo del instituto.
-De cualquier forma, ¿no has averiguado de dónde viene tu competencia?...-el de cabello azul tuvo que hacer su temperamento a un lado para seguir. Kevin encogió sus hombros restándole importancia a aquel detalle, se hubiera reído de la expresión seria que llevaba el más alto de los tres, si no fuera porque su amigo se veía ahora igual de serio- Pudimos llegar hasta su registro, el lugar de donde viene no figura en los establecimientos de aquí o de otras ciudades cercanas, a nuestro instituto no parece importarle mucho debido a su buen promedio…
-Puede ser extranjero…-respondió el de ojos verdes, aún sin darle mucho lugar a ello.
-No es lo mismo amigo… no solo el lugar de donde provine no figura en ningún lado, tampoco hay reseñas, pases, el promedio que llevaba en el otro lugar, concepto de conducta… nada… es como si hubiera salido de la misma nada simplemente… pero hay un detalle sobresaliente…-Nat miró a Rolf inseguro un momento, el otro le devolvió un gesto en seco, tratando de hacerle entender que debían comentarle acerca de ello al otro. El primero tragó saliva sonoramente y prosiguió- …Lo único que hay en su expediente, además de las calificaciones que ha sacado en las asignaturas que lleva cursando aquí, es una nota de principio de año de un profesor de Física Elemental reportando que "luego de que el alumno rogara por ser asistido particularmente acerca de la materia por el mejor alumno que tuviera, fue derogado a la atención de Doble D bajo el consentimiento de tomar el papel de tutor"…-terminó mientras dibujaba comillas en el aire con sus dedos, para destacar que así era como se veía escrito en el archivo.
Al chico de la motocicleta esto ya no le pareció tan corriente.
Sus otros compañeros se levantaron de su lugar, un par de cajas que habían utilizado como silla, cada uno le palmeó el hombro al salir, lo dejarían solo para que estos datos se sentaran en su mente.
-Sabes que eres mi mejor amigo… pero no te apoyaré en nada que involucre dañar a una persona como Doble D, alguien tan inofensivo que jamás ha hecho algo malo a alguien por voluntad…-son las últimas palabras que le dedicó su amigo el martes por la tarde antes de retirarse de su garaje. Las últimas palabras que su amigo le dedicó en sí, ya que en lo que restó de la semana no volvió a dirigirle la palabra, no había odio en su rostro al cruzarlo, solo angustia, eso dolía más para Kevin.
Fin-Flashback
Nazz tampoco le había dirigido la palabra en esos últimos tres días, aunque luego de verla junto a la punk de cabello azul colaborar con los otros dos chicos para el escape de Eddward y Nathan, no le extrañaba en lo más mínimo.
Si fuera por él, con gusto se quedaría en cama durante aquellas dos semanas, pero había una gran cantidad de cosas que se debía aclarar a sí mismo y que debía arreglar.
Qué sucedía con él y su vecino era el principal asunto que ocupaba y debía ocupar su mente en ese momento. Qué sentía por ese chico, creía que ya lo tenía definido. Creía que le gustaba pero no estaba tan seguro. En todo caso, si así fuera su comportamiento no era el que una persona debería llevar con quien le gusta, no se supone que le hagas daño a quien quieres… entonces, ¿qué demonios sucedía con él?...
Unos escandalosos gritos lo removieron de vuelta al presente, conocía esas voces.
-¡Cabeza de calcetín, nos abres o nos volvemos por donde vinimos!- gritaba Eddy golpeando la puerta de la casa del más inteligente de los Edd's mientras gritaba otro par de cosas.
Al de gorro solo le tomó dos minutos más el disculparse con sus padres, que le sonrieron gentilmente diciéndole que vaya con sus amigos, y abrir la puerta de un solo tiro para lanzarse contra sus dos amigos. No era normal en Doble D, pero los extrañaba demasiado, necesitaba de aquellos divertidos ratos junto a ellos.
-¡Mira Eddy! ¡Doble D también nos extrañó!- canturreó Ed mientras se hacía dueño de un abrazo asfixiante, de esos que los unía a los tres.
-¡Menso, suéltanos o nos matarás!
Como extrañaba el nerd aquellos diálogos de sus amigos.
Ese día, el primer día de vacaciones oficial, fue el mejor día para Edd en todo el año, luego de lo que había pasado juraba era el mejor en su vida.
La tarde se desarrolló en largas charlas que tuvieron lugar en el parque que antes solían visitar. Grandes sorpresas abordaron a Doble D entre anécdotas de la gran cantidad de cosas que habían sucedido para sus amigos en solo un grupo de meses. Eddy sorprendentemente comenzaba a tener éxito en el estudio, aunque no era tan sorprendente al notar que era solo en las materias de finanzas, aún así seguía siendo una maravillosa noticia, en especial porque gracias a su impresionante desempeño estaba a punto de ganarse una beca para una Universidad privada con aquella especialidad. Se esperaba que Ed tuviese fuerte en alguna materia relacionada a los animales o las historietas… por otro lado, se había transformado en el consejero estudiantil, parece que sus extrañas comparaciones o frases llegaban como ancestrales consejos para quienes lograban descifrar su lenguaje… o solo eran puras casualidades.
Era apenas hasta el año pasado que él solía ser la mayor parte del tiempo el centro de interés en las charlas, debido a que vivía en talleres y otras condecoraciones o actividades varias; y ahora sus amigos se habían transformado en maravillas ante sus ojos. Los años les comenzaban a sentar mucho mejor que a él. Eddy, además se había vuelto tutor, "como él" pero obviamente no era así, de otros compañeros que precisaban ayuda en materias relacionadas con la contabilidad. Y Ed se había transformado en el héroe de los indefensos por los pasillos y a la hora de los recesos.
De repente las fuertes ganas de buscar refugio en sus amigos con sus problemas desapareció, llegando a la idea de que lo que sucedía con él ellos jamás lo debían saber.
Como él lo veía, ellos habían logrado ser como jóvenes héroes en su nuevo establecimiento estudiantil… y allí estaba él… faltando seguido al instituto, comportándose como un parias, permitiendo que otros lo utilizaran y agredieran…era una vergüenza frente a sus amigos.
A pesar de que aquella idea lo traía con el espíritu apagado y el autoestima desgarradamente bajo, una chispa surgió de toda aquella fragilidad que lo empujaba a un punto pesimista.
Esto no debía de ser de aquella forma, no debía seguir con aquel perfil bajo de pensarse a sí mismo justificándose con la lástima, era ubicarse como un mártir sin siquiera haber intentado el salir adelante. Entonces una vez eliminado del camino aquel declive pesimista pudo reaccionar y fijarse aún más en la idea que ya lo había tenido ocupado desde que huyó del instituto con Nat.
Sería como sus amigos, ellos le habían transmitido en tan solo un par de horas aquel valor y apoyo que necesitaba para proponerse el independizarse de sus agresores.
Mientras volvían rumbo a sus hogares o residencias temporales para dos de los Ed's, Eddward ordenaba su itinerario de horas para la noche y la mañana siguiente para dar un largo espacio a mirar películas y quedarse despierto con sus amigos, seguramente por la cantidad de tiempo que llevaban sin verse sus padres no tendrían problemas con que se quedaran en casa.
-Queridos amigos, luego de tanto tiempo sin poder prescindir de una mayoritaria cantidad de horas en compañía de ustedes, ¿estarían interesados en aprovechar la noche y los principios del día de mañana compartiendo algún filme interesante o comiendo comida poco saludable pero deliciosa en la comodidad de mi hogar?
Por lo visto Eddy parecía estar a punto de aceptar hasta que una actitud un tanto extraña proveniente de Ed desordenó aquellos planes que tenían casi listos.
-Yo…yo… ¡Lo lamento Doble D pero tengo…tengo que ayudar a Sarah con unos trabajos de vacaciones!- casi gritó el más alto de ellos y se echó a correr por la calle dejando a sus amigos un poco desconcertados por su aparente nerviosismo.
-Mejor dejémoslo para mañana, el tarado ya se debió haber metido en alguna promesa rara con su hermana por hoy. Nos vemos desde tempranito mañana cabeza de calcetín, aún tengo que mostrarte mi nueva y próxima idea para conseguir dinero, estoy seguro que esta funcionará a la perfección solo necesita de un vistazo de nuestro experto en física…-se despedía Eddy agitando su mano mientras se perdía por la calle, Edd devolvió el gesto. Realmente deseaba que se quedasen aquella noche pero en fin, al menos tendría tiempo para preparar alguna actividad para la noche que seguía.
Dudó un poco de Ed, en cierto punto le había presentado un aspecto que podía llevar a uno a pensar que tal vez ocultaba algo, pero descartó aquella idea al momento, solo se estaba poniendo paranoico… seguramente.
Estiró sus brazos en la entrada a su hogar, había olvidado las llaves por lo que toco a la puerta y esperó a que sus padres le abrieran. Luego de oír un gentil "un momento, por favor" de la voz de su madre, se dio la vuelta recostando ligeramente su espalda en la puerta de entrada mientras le daba un último vistazo al barrio en su esplendor. Le agradaba cuando la noche comenzaba a caer, pues las luces de las calles jugaban un engañoso paisaje con los últimos tonos naranjos del cielo.
Aquello fue hermoso por un par de minutos.
Su cuerpo se congeló, había olvidado por unos minutos como respirar, aquel temblor de huesos volvió a tomar posesión de su cuerpo.
Aquel… aquel que se encontraba parado en una farola de la vereda en enfrente sonriéndole.
¿Sería posible que fuese Stephan…?
Fin- cap.5
He oído que la mandioca es una fruta engañosa, hay una venenosa y otra dulce, ¿alguien sabe que tan cierto es esto?
¿Reviews? ¿Críticas? ¿Alguien lo leyó y quiere saber cómo sigue?
¿Ed realmente tenía un asunto con Sarah? ¿Ustedes qué opinan?
Por último: ESTA SEMANA RINDO EXAMENES! DESEENME SUERTE POR FAVOR ;_; (aunque sé que eso no me va a salvar de reprobar estoy desesperada(?)
Los/las AMO a todos/as ;u;
