Buenas!-le tiran fierros y cosas dañinas(?-

Lamento mucho el retraso que he tenido ;-; fue por problemas de salud, pero ahora estoy mejor y eso.

Agradezco MUCHISISISISISISISIMO a quienes siguen leyendo mi fic y quienes me dejaron reviews y me desearon suerte para mis examenes (aún así no pude rendir ninguno por mi jodida salud u_u)

Las/los AMO MUCHISIMO!

NECESITO OPINIONES POR FAVOR: ¿Pongo más MarieNazz o lo dejo en ligero su relación? y ¿pongo más de RolfxEd?

Aclaraciones:

- Nat® es de c2ndy2c1d

- Ed, Edd y Eddy ® es de sus creadores y CN

- Esta historia y Stu® son mías xDDD

- Espero les guste este cap.! Mañana subiré el siguiente, por favor denme su opinión para modificarlo antes de subirlo.


Capítulo 6:Verde Manzana.

El golpe en seco que le otorgó el suelo contra su cuerpo lo obligó a volver al mundo de los vivos. Su madre era ahora quien le veía, parada a su lado y con una expresión entre preocupación y regaño, ya que el dejar confianzudamente todo el peso de uno sobre un elemento que se supone debe moverse es realmente irresponsable hacia la salud.

El dolor que recorría su espalda perdió su importancia hacia asuntos que le habían abordado hace solo instantes.

Rápidamente se puso de pie, usando de soporte el marco de la puerta de forma bastante torpe por su apuro. Su madre le estaba regañando seguro, sentía su voz distante, como si estuviera allí pero no llegara a entender qué decía. Sus síntomas, hacia el obvio ataque que sentía no tardaría en llegar, no se detuvieron, para peor se intensificaron. Es algo normal si replanteamos el caso que uno de tus principales agresores apareció en el día más tranquilo de tu vida como por arte de magia. Estaba allí, él estaba seguro que allí lo vio, pero ahora no había nadie. Ni una persona que se alejara por la calle, ni marca, ni huella, nada.

Se tomó con la mano libre de soporte la cabeza, el dolor se hacía presente otra vez, continuado por esos desagradables mareos que siempre se presentan cuando algo comienza a asustarte en gran medida. Estaba cansado de usar la paranoia como excusa a todo lo que le pasaba, aunque servía para calmarse, por dentro sabía que era en vano.

El sonido estridente de una trompeta desafinada le permitió volver la atención a su familia, era su padre, que revisando cajas del ático había encontrado a su vieja compañera de secundaria, cuando pertenecía a la banda escolar. Una larga historia acerca de los gloriosos años de secundaria de sus padres llamaba a mantenerlo entretenido. Miró hacia afuera un momento, con algo de terror pero firmemente, así como deben mirar los héroes a su mayor objetivo, cuando saben que pueden llegar a pasar grave peligro por lo que harán pero que es la única salida para arreglar todo. Luego cerró la puerta, asegurándose de trabarla bien con la llave y los otros aditamentos de seguridad unidos a ella, para poder unirse a sus padres en la sala, que entre risas y recuerdos no habían notado el hecho de que su hijo aún no se les unía.

Aquella noche se aseguraría de cerrar bien todas las puertas y ventanas de la casa sin que sus padres lo notasen. No era paranoia, él prefería llamarle prevención.

Si se buscara cambiar completamente la perspectiva, de seguro la primera opción sería el hogar de un hijo de granjeros, ubicado un poco lejos de la residencia anterior. Aquel lugar era literalmente un chiquero pero al mismo tiempo no, en una vista compleja, todo allí parecía realmente insalubre pero en verdad estaba bastante organizado para sus habitantes.

Justo en medio de varios objetos extraños regados por doquier y sobras de comidas a medio terminar, estaba el propietario de cabello azulado, sentado en el suelo, con la cabeza apoyada sobre la cama a su espalda y el cuerpo de un chico curioso, fascinado por sus extraños aparatos, sobre las piernas. Allí, jugando con algo que parecía un instrumento musical, estaba también el más despistado de los Ed's.

Desde hacía algún rato que llevaban entreteniéndose un poco, pero ambos sabían que había otro tema del cual hablar.

Ed dejó el instrumento a un lado esbozando una expresión de tristeza, lo más distinguido del joven era que sus emociones siempre se podían apreciar de las formas más expuestas.

-Doble D está raro Rolf… hoy no nos habló de sus premios nuevos de ciencia, ni de sus talleres, o de cómo lo felicitan los profesores… ¡hoy no nos dijo nada!, ni siquiera nos interrumpió en una sola vez para hablar de sus cosas… ¿le pasa algo a Doble D, Rolf? ¡Si notaste que alguien lo molestaba dime, por favor!, ¡Eddy y yo lo solucionaremos para que este bien! –se desesperaba el aficionado a los comics al ver como el otro apartaba un poco la vista.

Por su parte, Rolf no estaba seguro de contarle de las sospechas que junto con Nat y las chicas habían llegado a concretar, cosas como esas no aligerarían la situación, su gran amigo solo se pondría bastante triste de la preocupación y no había algo que ellos pudieran hacer que salvara al cerebrito. Si se guiaban por encarar de forma abrupta el tema y a los involucrados, al momento de su partida, solo incrementarían los problemas del otro.

Volvió la vista al chico inocente, que con solo sus ojos parecía rogarle que no fuese algo grave, que tuviese solución. Rascó levemente su nuca, desestresándose, ya sabía qué hacer.

-Ese chico se la vive estudiando como si el mundo fuera a terminarse mañana y estudiando pudiese llegar arreglarlo. –comenzó con su pronunciado acento- Tal vez estaba cansado, cada año todo se vuelve más difícil, creo que hasta para el más cerebrito de los cerebritos. Hoy debía querer saber solo de sus amigos…-le sonrió de lado ligeramente, enmarcando su ceja como al decir algo que es obvio.

-¿Tú crees…?

-Estoy seguro, querer escuchar todo lo que le dicen sin interrumpir es solo seña de que los ha estado extrañando mucho –terminó chocando con su dedo levemente el final de la nariz del otro- Tú créele a Rolf, él tiene bien vigilado al chico nervioso.

El atolodrado que llevaba reposado en frente solo sonrió bobamente, un poco más tranquilo, con ese deje de confianza que lleva a entender que cuenta contigo.

-Ahora…¿Ed quiere ver a los nuevos retoños de Rolf?-dijo el peli azulado mientras tomaba una caja de un lado, enseñando que dentro llevaba algunos pollitos tan amarillos y rechonchos que parecían hasta ser juguetes. En el acto Ed se olvidó del tema antes tratado, dándolo por concretado, mientras tomaba algunos pollitos en sus palmas. Pero, aunque no lo pareciera, Ed no era alguien tan despistado, él realmente se preocupaba por sus amigos y si de eso se trataba era sumamente serio respecto al tema, a su propia manera claro.

El chico que ahora se hallaba con lindos pollitos que caminaban por sus brazos hasta los hombros miró a quien tenía en frente una última vez con suma preocupación entremezclada en sus ojos – Si te llegas a enterar de que algo le pasa a Doble D me lo dirás, ¿verdad Rolf?- casi parecía rogarle al chico.

El campesino casi cayó en aquella táctica, sin duda Ed no era tan ingenuo, sabía cómo intentar sacarle información a aquel. Pero no, no debía dejarse llevar, volvió a sonreírle, intentando se viese completamente sincero – Por supuesto, si algo pasa serás el primero al que Rolf le avise, ya deja de ser tan preocupón o enfermarás a los retoños de Rolf.

El resto de la noche y la madrugada para ellos surcaría tranquila, aunque no tanto tal vez para la madrugada.

Dentro del recorrido de las viviendas del barrio, se hallaba también el hogar de cierta rubia despampanante, que tipeaba y tipeaba en su ordenador a lo que la luna subía y subía para tomar su respectivo lugar en lo alto del cielo nocturno.

Su informe debía estar ya terminado para poder dedicar el receso al descanso y al goce de cualquier otra cosa mucho más interesante que simples materias curriculares.

Aunque muchos no lo creyeran, Nazz no era solo una cara bonita y unas delicadas curvas, en su defecto era además una chica inteligente, no como Doble D por supuesto, pero sí lo suficiente para que sus notas no estén en el límite de lo reprobable o por encima de lo superado.

Es por esta inteligencia misma y su perspicacia que había dedicado todo lo que restaba del viernes y el sábado completo a finalizar los encargos que algunos profesores habían dejado para el receso.

-Y con esto… ¡terminé!- anunció contenta ella en lo que guardaba su último Word y se desperezaba en su silla de rueditas.

-Bien, ya era hora…-bufó bromeando la punk que se hallaba recostada en la cama ubicada a unos metros de la anterior chica, ojeando una revista de moda de la propietaria de la casa.

Marie era otra chica que consistía en mucho más de lo que su apariencia dejaba creer. Su intelecto era medianamente más alto que el de Nazz y medianamente más bajo que el de Doble D, es de esperarse si recordamos que toda su niñez se encontró en una relación obsesiva-compulsiva hacia este chico. Por esto ya había terminado con todo su trabajo desde la mañana de ese día, y había dedicado el resto del tiempo a intentar asistir a Nazz si es que esta lo llegaba a precisar, aunque eso solo fueron un par de preguntas pequeñas, dejándola con la única opción de ojear las revistas que encontraba en lo que la esperaba. No era del todo malo, éstas parecían ser realmente interesantes.

De una u otra manera no habría que desviarse del motivo inicial de su visita, por lo menos en esta ocasión. Ambas debían cumplir con la tarea de investigación que les habían asignado sus compañeros, Nat y Rolf. Los chicos sabían que ellas eran mejores en investigación, por eso les habían encomendado lo más importante: Investigar acerca de la procedencia de Stephan.

Marie tomó una silla que estaba junto a una mesita de noche y se ubicó junto a Nazz, frente al ordenador. La de labios rojizos tomó un par de fotocopias que tenía a un lado y se las alcanzó a su amiga.

-¿Esto es lo que alcanzaste a tomar o lo es todo?- indagó la punk.

-Es todo lo que hay.

-Prácticamente no es nada lo que se puede rescatar de esto, solo unas simples iniciales que pueden referir a cualquier endemoniado establecimiento educativo de cualquier parte del jodido mundo.

"LCMH", era toda la información de su expediente, junto a su edad que coincidía con la del nerd y las calificaciones del año que cursaban. Ni dirección, ni número, ni nada.

-"Lemon Creeck Medium High" seguramente…- anotó la gótica en una hoja de un lado.

-Umm…¿"Libero Collen Mark High"? aunque es extranjera…

-Todo puede ser…-anotó también debajo de la anterior institución.

La rubia se detuvo un momento a pensar – No, borra eso último…

-¿Por qué? El chico podría ser extranjero, eso justificaría porque aún sus papeles no llegan hasta la secretaría, puede que sea difícil comunicarse con su anterior país por las diferencias de lenguaje.

-No, su acento está muy acostumbrado al lunfardo local.

-Pudo haberse adaptado…

-Con unos dos o tres años de estadía tal vez, estadía que debió cursar en alguna otra institución cercana.

-¿Estás segura?- dudaba la de cabellera azulada.

-Solo hablé una vez con él y no fue para nada más que un "lo lamento" respondido de "No hay problema, descuida", pero con solo eso una lo puede notar, estoy segura. Además, el chico es un cerebrito como Doble D, ¿no es extraño que solo pidiera tutoría en la materia que más se le da a Edd?

-Bueno, sí…puedes tener razón- tachando lo pedido – Pero eso nos deja solo con la media de Lemon Creeck. Contactaré a una vieja amiga que estudia allí a ver qué nos puede conseguir- tomando su celular del bolsillo trasero de su jean.

-¿La llamarás justo ahora? Es casi media noche.

-Exacto, ¿qué mejor horario para entrar a un establecimiento e hurgar en sus archivos?

-Nosotras pudimos hacerlo en pleno día- inquirió la rubia con una mirada cargada de orgullo y hasta algo de picardía, por el exitoso robo de archivos que habían concretado en su propia institución.

-Porque nosotras, querida, somos las mejores- devolvió de igual manera la otra, para luego pararse y acercarse a la ventana iniciando su llamada por teléfono.

Nazz solo la miró mientras aguardaba a que acabase.

Hace tan solo un año que había comenzado a llevarse con aquella chica y no se arrpenetía de ello. La amistad de Marie era muy agradable. Resultó ser que con aquella chica de apariencia tan opuesta a la suya, compartía aún muchas más cosas en común que con las demás de sus conocidas, y para añadirle también era bastante divertida, un rasgo que solo dejaba ver al tomar confianza con una persona.

Merde!- refunfuñó su compañera guardando su celular nuevamente.

-Eso fue bastante rápido…

-Sí, bueno, Roxy ya estaba allí, parece que ayer le quitaron su barniz preferido y lo quería de vuelta.

-¿Y qué encontró?

-Nada…-tomó asiento nuevamente mientras llenaba sus pulmones con una honda bocanada de aire que salió de su sistema en forma de un pesado suspiro- Su nombre no figura ahí, además ella conoce a todos los estudiantes del lugar, y hace años que permanece en ese establecimiento, ella ya lo conocería si hubiese estudiado allí…

-Volvemos al principio, tendremos que ver que podemos sacar de internet.

-No hay de otra…

Dejando por un lado esto mismo, el circuito vuelve hasta el hogar de kevin.

Aquel chico había pasado un día duro, duro en verdad. Los pensamientos lo habían llevado y traído todo el bendito día, haciéndolo deambular en su habitación como león encerrado. No había podido comer, y eso que ese día tocaba el platillo especial de su madre, una legendaria receta familiar que solo se servía en tres ocasiones al año, en el primer día de inicio de ambas vacaciones y en su cumpleaños, era su favorito y no había podido degustar siquiera un bocado. Tampoco había podido dormir. Prácticamente era una suerte que el respirar fuese automático o Kevin de seguro aquel día no habría podido con ello tampoco.

Luego de divagar, todas las horas del día encerrado en su habitación, en pensamientos, dudas y replanteos de sí mismo todo el día, pudo llegar a una bendita conclusión.

Aunque le dificultaba admitirlo, era más que obvio que estaba perdidamente enamorado de Doble D, y aunque le doliera en su orgullo de bestia, era obvio que era un completo cretino. Un idiota que había estado dejándose llevar por sus jodidas hormonas revolucionadas toda una mitad de año. Causándole daño físico y seguramente psicológico a su "amor".

Ahora es cuando todo caía como piedra sobre su cabeza, cuando sentía ganas de darse una buena golpiza a sí mismo por su exagerada idiotez hacia un asunto que pudo haberse resuelto en primer lugar por una manera mejor y sencilla.

Entonces resonaron en su cabeza las palabras del albino aquel martes pasado. Justo después de que la campana sonara, cuando se disponía a ir a clases, aquella endemoniada sonrisa había relucido desde el extremo final del corredor. Él por supuesto había caído en la trampa que le habían preparado, siguiendo al chico hasta la entrada trasera del personal.

Flashback

-¡Hey, Kev!- se había tomado la confianza de llamarle, seguramente para molestarlo aún más –Parece que rentamos el mismo juguete- eso lo había enfurecido – No pongas esa expresión, esto podría transformarse en un grave problema, me dieron ganas de quedarme el juguete permanentemente para mí solo, pero soy una persona flexible sabes. Si en alguna ocasión pierdo sé darme por vencido y dejar que el ganador se quede con su premio, al igual que si gano me gusta que el perdedor me deje tranquilo con el mío. Pero para que una cosa u otra suceda, primero tiene que existir un juego, ¿no te parece?

-¡Al grano!- espetó en un grito el de cabello fuego.

-¡Vamos a jugar!- sonrió trilladamente Stu mientras parecía sumamente complacido y entretenido con la forma de reaccionar de Kevin – El que primero se lo encuentra, se lo queda- rió como si se tratara de un amistoso juego infantil y se dio la vuelta para iniciar un tranquilo trote hacia un lado del corredor que estaba a punto de quedar vacío.

Fin-Flashback

Ese desgraciado era sin duda un jodido enfermo, y eran momentos como esos en los que agradecía la astucia de Nazz y el complot que esos cuatro habían organizado.

Había estado tan distraído ese día que no había notado cuando al cruzarlo la rubia le había despojado de sus llaves. Rió de ironía, su motocicleta lo era todo para él, pero esta vez ni siquiera se había advertido de la ausencia del peso de sus llaves. Le era un misterio el cómo se habían organizado entre ellos tan rápido para lograrlo. Luego de que su "juego" iniciara solo había chocado una milésima de segundo a Nazz mientras esta se dirigía a su clase. Supuso que eso bastó para quitarse su mando y alcanzárselo a Nat, o allí era donde seguramente esa gótica había ayudado, en el traslado, porque sin duda estaba seguro de que había estado implicada. Volvió a soltar una leve risa para sí, esos chicos eran mucho más listos de lo que él podía creerse, les debía dar de una mejor manera las gracias, a todos, en especial a Rolf que lo frenó en su ataque impulsivo, aunque debido a ello mismo no deseaba hablarle siquiera.

Un ruido del exterior lo despertó de sus últimos replanteos, sonó como un bote de basura que se caía, bueno, era un sonido metálico, de seguro era un bote de basura. "Jodidos borrachos madrugueros" pensó.

Miró su reloj, ya era la 1:14 am. Le mensajearía a Nat si no fuera porque este aún parecía estar decepcionado de su mejor amigo. Mejor iría a dormir, en ese período vacacional debía enmendar sus errores con todos, iniciando con Nat y Edd.

Por lo menos el solucionar el enredo de su mente lo dejaría dormir tranquilo, o no tranquilo pero por lo menos sí lo dejaría dormir.

1:17 am ya, en la casa de Nazz.

La rubia estaba estupefacta por lo que había descubierto hace solo dos minutos atrás. Sentía su cuerpo completamente petrificado, como si se encontrara bajo un hechizo, el pecho comenzaba a dolerle, pidiéndole le pasara un poco de aire a sus músculos pero no podía, sentía el aire tan espeso que juraría le quemaría los conductos con el simple hecho de respirar.

Marie había ido al baño, por suerte poseía uno en su habitación, no había tiempo que perder, la de maquillaje azulado debía enterarse de eso.

Tan pronto Marie salió del baño, dirigió su vista a la otra chica, esta se había quedado boquiabierta mirando la pantalla de la computadora, con tal expresión de horror en su rostro que parecía haber visto alguna foto de alguna víctima de una película de terror. Su rostro había perdido completamente el color, aún siendo pálida de naturaleza. Aún así a duras penas pudo girar levemente su cabeza para mirarla como pidiéndole auxilio, en lo que susurraba débilmente "Marie…" que parecía la quebraría a lanzarse a llorar en cualquier momento.

Marie se acercó al ordenador, antes de quedar con la misma expresión de horror al notar de qué se trataba aquello que le indicaba la chica.

Ambas se habrían quedado en aquella posición por horas si no fuese por el estridente sonido que asemejaba un cristal rompiéndose en mil pedazos, que provenía de la planta baja de la casa.

-Nazz… ¿cuándo vuelven tus padres?- preguntó al borde del pánico.

-Fueron a una fiesta de trabajo… no volverán hasta después de las 6:30…-la chica ya se sentía ida.

Marie cerró despacio la puerta del cuarto, echándole llave- Nazz…llama a la policía- en ese momento la electricidad se fue- Tenemos que salir de aquí… ahora.

Fin- cap.6


¿Reviews? ¿Críticas? ¿Alguien lo leyó y quiere saber cómo sigue?

Denme sus opiniones por favor, y muchas gracias a quienes leen mi fic! Lamento la demora, se los compensaré u_u

Las/los AMO!