He-hello everybody! -se oyen grillos- Soy una mentirosa, me retrasé muchisimo en volver a subir y lo lamento mucho, es un milagro si alguien aún lee mi historia. De todas formas dejaré de prometer cosas y simplemente me basaré en el hacer. Aun que ya nadie debe seguir esta historia la terminaré u.u

Aclaraciones:

- Nat® es de c2ndy2c1d

- Ed, Edd y Eddy ® es de sus creadores y CN

- Esta historia y Stu® son mías.

- Espero les guste este cap.!


Capítulo 8:Azul azurro.

Volviendo la cinta a tan solo unas cuantas horas atrás, encontrábamos a Nazz intentando prender apresuradamente su pequeña laptop con el modem inalámbrico, en lo que Marie movía lentamente algunos muebles de la habitación para trabar la puerta de ingreso, rogando no hacer ningún sonido para que no las descubrieran aún más rápido.

Hace unos minutos atrás la luz había sido cortada por completo, y por lo que parecía, también la línea telefónica de la vivienda.

Marie llamaba a la policía por su celular, pero siempre estaba aquel inconveniente, el hecho que las líneas de emergencia parecían estar saturadas siempre cuando una más las necesita.

-Nazz…¿qué demonios estás haciendo? Tenemos que hallar una forma de salir de ésto…-susurraba la gótica al ver que su amiga parecía estar más concentrada en hacer algo vía internet.

-Tengo que hacer esto… si…-tomó una profunda bocanada de aire antes de seguir- …si nos llega a pasar algo, si no llegamos a salir de esta…los chicos deben estar enterados de lo que descubrimos.

La de cabello azulado tragó saliva acumulada con pánico y se acercó a espiar por la cerradura de la puerta hacia el corredor. Unos leves quejidos resonaron en el silencio junto a los temerosos tipeos de la rubia, era en cierta medida una pista, significaba que el vándalo que había ingresado subía en ese momento por las escaleras de la casa. Escalón tras escalón, como viviendo una película de terror pero sin pausas ni la posibilidad de quitarla.

-Nazz…por favor, apresúrate…-rogaba a punto de llegar al sollozo la joven de pie, sumida en el terror cuando una sombra proveniente de aquel sujeto se pudo apreciar llegando al segundo piso. Aquella persona parecía en realidad no saber en qué habitación específica de la casa era que sus víctimas se encontraban, porque miraba las puertas de las habitaciones como decidiendo cuál revisaría primero. Para su suerte, comenzó por las puertas de la derecha, el lado opuesto al de ellas. Abrió la primera habitación y se introdujo en ella. La habitación de los padres de Nazz.

Un pequeño click, casi inaudible en realidad, tras ella le produjo un pequeño brinco en su lugar, su compañera había cerrado su laptop y ahora se hallaba abriendo con un destornillador el CPU del ordenador.

"¿Por qué?" iba a preguntarle, pero en verdad no era momento de hacer ese tipo de cuestiones. Tiró su celular sobre la cama y abrió el closet de la dueña del hogar.

La piel se les erizó a ambas por completo, al oír elementos siendo aventados contra algunas otras superficies provenir de la habitación en que el desconocido había entrado. Supusieron ya habría notado que no se hallaban allí, seguiría con la siguiente habitación, les quedaba menos tiempo.

Marie ató varias mantas, sábanas y cortinas, toda tela de larga longitud que encontraba en el closet o en la habitación con unos complejos nudos, que una vez una de sus hermanas le había enseñado a realizar, en aquel momento la había llamado "estúpida" e "inútil" a su hermana por querer enseñarle sólo eso porque era lo único que había podido entender de su programa de "Apréndalo usted mismo". Pudo fijar su mente en otra cosa para no temblar demasiado por el pánico, si llegaban a salir bien de ésta, correría hasta su hermana, la abrazaría y vería ese programa junto con ella.

Más estruendos de elementos siendo botados, por el claro sonido de hojas se deducía que ahora estaba en el estudio de los propietarios.

La "soga de escape" estaba lista, la chica que la armó veía con triunfo su trabajo y con un deje de frenesí por la presión de la situación. Sintió un tirón en su mano producido por la rubia que guardaba algo en un pequeño bolso y le señalaba la ventana.

Ataron un extremo del circuito de telas a una pata de la cama, arrojando el resto por la ventana. Maderas cayendo, escobas y otros elementos de limpieza seguramente, provenientes del armario ubicado a solo metros de su habitación. Seguido a esto, el resonar del picaporte de su puerta, exasperante luego de segundos por el visitante no deseado que luchaba por abrirlo.

Marie fue la primera en lanzarse por la ventana usando hábilmente las telas, para bajar al estilo de los alpinistas. Una vez con los pies en la tierra, estiró sus brazos para indicarle a Nazz que saltara, que ella la atraparía. Solo un simple salto y huirían victoriosas de aquella escena.

Pero tenía miedo, se veía claramente en sus ojos, la jovencita que aún permanecía dentro de la casa estaba en un estado de shock. Miraba por la ventana hacia abajo a su amiga agitando sus brazos en señal de que se apurara, e inmediatamente dirigía la vista a la puerta con el picaporte que giraba y giraba ansioso de dar paso. Una y otra vez movió su cabeza en las dos direcciones.

Aquello continuaría sin duda alguna más tiempo, pero un fuerte golpe las tomó por sorpresa a ambas, ayudando a salir de su transe a la rubia, para su suerte. La persona que esperaba lograr entrar en la habitación parecía haberse cansado de sólo intentar abrirla con el picaporte, así que había comenzado a arremeter contra ella por lo que lograban deducir. Fue con el crujir de la madera partiéndose que por fin la de cabellera dorada logró armarse de valor para saltar, cayendo exitosamente en brazos de su amiga.

Otro estruendo, y de seguro aquella puerta ya había sido partida en pedazos, la barricada de muebles no sirvió de mucho.

Marie tomó rápidamente la mano de la otra chica y se echó a correr tirando de esta para que no perdieran más tiempo quedando sólo de espectadoras. Lo más seguro sería correr hacia la vivienda de algún otro miembro del barrio y pedir auxilio, pero en momentos de pánico, de tensión, las personas tienden a no pensar con claridad las opciones más seguras, sólo obran ante lo primero que ocupe sus mentes, y para la punk lo más seguro era huir hacia donde vivía con sus hermanas, ellas le transmitían seguridad. Por ello las jóvenes corrieron tan veloz como sus piernas les permitieron ir, rumbo al tráiler dónde las hermanas habitaban, alejándose del barrio.

Lee se encontraba jugando poker con May, la menor no sabía mucho acerca de ese juego pero había cedido a participar porque su hermana le había prometido que sería muy divertido y sencillo. Con tres de sus esmaltes favoritos perdidos, la rubia comenzaba a caer en la idea que posiblemente su hermana la había engañado. Habían alejado un poco la caravana del resto con el que habitaban, parecía que una familia estaba de fiesta y tanto escándalo les molestaba. Era lo bueno de vivir en una casa con ruedas, si algo te molesta, siempre podes moverla a un lugar más tranquilo.

Para cuando la menos aventajada en el juego estaba a punto de replicar contra la trampa que se le había tendido fue que apareció la tercer hermana en el plano. A penas estuvo a unos metros, Marie se echó literalmente sobre su hermana mayor, sacudiéndola histéricamente por los hombros mientras todas las cosas que parecía querer explicarle se trababan al salir por su boca. Lee se deshizo en el momento del agarre que le habían impuesto, propiciándole una fuerte cachetada a su hermana recién llegada para tranquilizarla.

-¡Marie caramba! Tranquilízate y no me despeines, ¿qué pasa contigo? y ¿qué hace ella aquí a esta hora?- dijo la pelirroja refiriéndose a Nazz, que intercalaba la mirada aterrada hacia ellas y por donde habían llegado- ¿no se supone que te quedarías en su casa hoy?

Entonces las palabras al fin pudieron salir entendiblemente por la garganta de la punk – ¡Algún enfermo nos está persiguiendo Lee!- gritó histérica- ¡Se metió a la casa de Nazz aprovechando que sus padres no estaban, estoy segura! ¡Está detrás de nosotras!

-¿Los padres de ella no estaban en casa?...¿Por eso te fuiste a quedar rarosa?- se reía la de rulos junto a May, sin tomar muy en serio las palabras de su hermana, quien estaba a punto de desquitar su estrés en ella hasta que se vio interrumpida.

Todas giraron a la vez la vista hacia el origen de un sonido metálico que habían escuchado . A un buen par de metros de ellas se alzaba, siendo descubierto por la luna, una silueta que llevaba algo arrastrando en una mano, por la figura parecía ser una pala. La persona aún no podía distinguirse claramente, pero se podía apreciar que estaba dirigiéndose hacia ellas.

La mayor de las Crueles borró al momento la sonrisa de su rostro, cerrando la silla plegable de fierro en la que hacía minutos se encontraba sentada, sosteniéndola en su mano derecha. May imitó las acciones de la primera, colocándose al otro lado de la peli azul.

-Marie llévate a la babydoll de aquí, váyanse las dos y busquen ayuda mayor. Nosotras vamos a darle tan duro que se va a pensar dos veces antes de asustar a una de mis hermanas, pero por si las dudas…no vuelvas aquí, ¿entendiste?- terminó drásticamente Lee mientras veía como la mencionada asentía asustada, tomaba la mano nuevamente de su compañera y se echaba a correr en dirección a las otras caravanas; tendrían que cruzarlas y correr otros cuantos kilómetros de terreno antes de llegar a los primeros edificios de la ciudad. Una vez las dos chicas comenzaron a alejarse, aquella persona que las seguía apresuró su paso, cambiando de dirección, pero las dos Crueles con las sillas plegables en mano se interpusieron.

-¿A dónde crees que vas, bombón?- se burló la de rulos.

-Primero tienes que pasar por nosotras- le acompañó la rubia.

Las chicas que huían pudieron pasar el enredo de tráilers mucho más rápido de lo que creyeron les tomaría debido a la aglomeración de gente festejando, pero algo raro las distrajo; unos fuertes golpes de algo metálico se oyeron estrepitosamente y las personas que gritaban, cantaban y hacían otros tipos de escándalo se habían quedado repentinamente en silencio, todas las cabezas parecían girar su vista en dirección a lo que sería el hogar de las Crueles.

Marie se quedó helada, clavada en el lugar mientras Nazz tiraba de ella recordándole que Lee les había aclarado no volvieran. La gótica sabía que debía escuchar a la otra chica pero es que simplemente le era difícil largarse sin saber el estado de sus hermanas.

-¡Muchachos, nos están declarando la guerra a la hermandad de los campers, en guardia!- gritó socarrón un hombre de en medio de la fiesta, cortando con el silencio y levantando un pico en su mano; seguido a él, el resto de hombres en el lugar rieron tomando más objetos varios en sus manos y dirigiéndose hacia aquel punto al que antes veían.

El aire volvió a los pulmones de la chica petrificada, sus hermanas seguro estarían bien, debían seguir. Giró su vista a Nazz y retomaron su huida.

El radiante sol de la mañana llegó junto a un algo cálido y hermoso día, cargado de malas noticias para el resto de los integrantes del barrio.

"-Vamos con nuestro corresponsal que se encuentra en la ubicación del caso ahora mismo. Mariano, cuéntenos por favor qué está sucediendo allí.

-Muy buenos días, hace instantes nada más que llegaron los detectives asignados al caso a la escena de lo que se podría llamar crimen, aunque aún no sabemos bien qué es lo que ocurrió como para asignarle tal término.
En esta casa que pueden ver a mi espalda habitaba una familia promedio de tres integrantes, unos padres trabajadores con una hija adolescente, la que se encuentra desparecida.
Según informes de la policía: los padres se hallaban ayer por la noche en una especie de fiesta relacionada con sus trabajos, su hija no quiso esta vez acompañarlos porque tenía cosas que hacer y se quedó en casa en compañía de una amiga que también se encuentra desaparecida. La celebración culmina más temprano para estos padres, que reciben llamados de la policía a la madrugada informándoles que fueron avisados por un vecino y que es de suma importancia que se presenten.
Cuando estos padres llegan, encuentran que la casa se ve en devastadoras condiciones y que su hija y la amiga de su hija no están.

-¿Y esta "amiga" de la hija no es una sospechosa?

-Estaba dentro de las primeras hipótesis, pero por una especie de cuerda improvisada que se hallaba colgando de la ventana en la habitación de la hija de este matrimonio, se llegó a que ambas huían de un tercero.
Además cabe aclarar que se investigó a esta amiga de la hija, la jovencita habitaba a unos metros de aquí junto a dos hermanas más en un barrio de caravanas, y allí mismo es donde se encontró a sus otras dos hermanas. Las dos chicas se hallan inconscientes siendo atendidas en el Hospital Central por lesiones graves.
Un par de testigos dicen que un chico joven fue quien las atacó, pero este sigue prófugo.

-¿Un joven? Parece bastante grabe la situación para un simple joven.

-Este caso nos ha dejado a más de uno sin palabras, además hay un dato curioso y es que el cpu de la computadora ubicada en la habitación de la jovencita está totalmente desarmada y parece como si hubieran tomado algo de ella aunque no ubican aún qué, pero esta es toda la información que hasta el momento se ha podido reunir. Es toda una interrogante pero en el momento lo que más se espera es poder encontrar a las dos adolescentes desaparecidas, en plena salud.

-Muchas gracias Mariano, volveremos luego con usted en búsqueda de novedades del caso.

-Hasta luego estudio."

Despertar y ver lo que las noticias locales transmitían heló la sangre de los jóvenes habitantes del barrio, conmocionando de igual pero menor intensidad a sus familias también.

Una mezcla de policías, bomberos, noticiarios, detectives y otras entes que no se podían identificar llenaban un área del barrio aquella mañana.

Kevin fue el primero en lanzarse fuera de su hogar y correr hacia la vivienda de su vieja amiga, o más bien correr hasta la distancia que la policía le dejaba tomar de la escena del crimen. Seguido de él, en pasos más lentos para algunos, el resto de los jóvenes del lugar se acercaban a reunirse en el mismo punto, justo en vista frente a la gran casona. Sorprendentemente a lo que se esperaría, fue Jimmy quien tuvo que abrazar a Sarah que lloraba sin parar, bueno, no sería tan sorprendente puesto que con los años Jimmy había madurado mucho y aún más en los periodos que se encontró sin Sarah; Johnny olvidó a Tablón en casa y parecía bastante impresionado viendo el lugar; por su parte Rolf le sujetaba los hombros a Ed que parecía muy nervioso, y ambos habían llegado juntos, cosa que pasó por demás desapercibida para el resto dada la situación; Eddy había llegado penúltimo y Doble D fue el último en llegar, Kevin fue el primero en notarlo.

Era una especie de oportunidad para el de gorra roja de acercarse y hablar con Edd, cosa que no había hecho jamás en todo aquel medio año, a excepción de las frases cortas que cruzaban cunado lo atacaba en el cambiador del instituto, pero Eddy le ganó de mano, siendo seguido luego por Ed, que se echó a abrazar a los dos anteriores.

-Ed, por favor…no nos dejas respirar…-comenzó el nerd para ser soltado.

-Ya viste las noticias, por lo que puedo calcular cabeza de calcetín, aunque te tardaste en asimilarlo.

-¿Cómo es que algo como esto pudo ocurrir? En todo caso esto nos permitiría destacar que dos de nuestras acompañantes de la infancia se vieron implicadas en un importante estado de peligro y nosotros ni siquiera nos figuramos al respecto… Esto es terrible…

-No fue nuestra culpa Doble D, todos estamos aquí, además no creo que alguno de nosotros quisiera hacerle daño a las chicas…-sacudía los brazos Ed queriendo llegar a un punto.

-No me refiero a eso Ed…-el de gorra negra fue interrumpido cuando las madres de sus dos amigos les llamaron.

-Qué raro… ¿qué querrán ahora? En fin, no te preocupes demasiado por esas cosas o quemarás tu cerebro innecesariamente, de seguro ellas están bien y la policía lo resolverá pronto- le codeo ligeramente Eddy para intentar calmarlo y quitara esa expresión de preocupación – Nos vemos luego, rarito- se despidió junto con Ed y se dirigieron hasta donde se encontraban sus madres.

La expresión de preocupación en el rostro de Edd incrementó a la vez que sus amigos se iban, había tantas cosas en las que pensaba y muchas otras de las que se reprochaba.

Kevin aprovechó esta vez para acercarse a él.

-Oye…-comenzó para llamar su atención, dudaba aún de lo que estaba haciendo- ¿Estás bien?

Su extraña duda o preocupación, si es que así podía llamársele, desconcertó a Doble D. El chico que lo atormentó medio año, el que comenzaba a detestar, quién jamás se interesó en lo que sentía o cómo se encontraba después de sus ataques; ahora repentinamente se acercaba e indagaba amablemente. El geek sintió al instante una completa incomodidad. No como esas incomodidades vergonzosas o nerviosas, no; era más bien como si pelearas con una persona con la que jamás te llevaste, y luego que se hubiesen hecho tanto daño como sus cuerpos pudiesen propiciarles te viniese a hablar amablemente como si fuesen amigos… aunque no había ocurrido algo así entre ellos, era más o menos ése tipo de incomodidad. Pero él era una persona de principios y pensaba arremeter de alguna manera contra Kevin y hacerle pagar por lo que le había hecho, pero no sería en ese momento ni de una manera grosera, él era mucho más inteligente que eso.

-En efecto… me encuentro bien de en salud, pero no sé qué más pensar respecto a esto- respondía sin quitar su vista de la casa por frente a ellos.

-Es todo muy extraño, pero no había nada que alguno de nosotros pudiera haber hecho al respecto.

-En ello tendré que contradecirte, si cualquiera de nosotros no hubiésemos estado tan sumidos en nuestras propias vidas, posiblemente podríamos haber escuchado aunque sea una ínfima parte del alboroto que seguramente se llevó a cabo durante el ataque a la vivienda de Nazz. Los signos según explicaron fueron más de un bien mueble destruido, ello sin duda llevaría consigo un fuerte estruendo y, visto que fueron en una variada cantidad, más de simples estruendos debieron resonar en la quietud de la noche del barrio. Por eso mismo, Kevin, todos nosotros somos tan culpables como el mismo criminal que violentó aquel hogar, porque abandonamos la posibilidad de socorro a una de las integrantes de nuestras comunidad cuando más nos necesitaba y debido a ello ahora se desconoce de su paradero, junto al de Marie y el del culpable…- el menor decía con un deje de histeria y rabia, dejando sorprendido al otro.

-Pero…Doble D…

-Si me disculpas Kevin, tengo otros asuntos a los cuales atender- terminó rotundamente el más inteligente, retirándose en el momento rumbo a su hogar.

No hubo más que el pelirrojo pudiese aportar al respecto y, en todo caso, tampoco sabía qué decir o hacer.

Golpeó con la palma de la mano su frente, había dejado ir otra oportunidad de hacer algo acerca de su propia "relación", por así llamarle. Eso de "hacer algo al respecto" suponía que le causaría muchos más problemas antes de poder llegar a algo. Se sorprendió entonces, por una mano que se apoyó en su hombro, llamándole. Al darse vuelta se topó con Rolf que sostenía un celular en su mano, ni siquiera sabía que el hijo de granjeros contaría con uno.

-Kevin… necesitaremos tu ayuda.

Fin- Cap. 8


Espero si alguien sigue leyendome, me disculpe por el retraso u.u