Aclaraciones:

- Nat® es de c2ndy2c1d

- Rave® es de Kirakurry

- Ed, Edd y Eddy ® es de sus creadores y CN

- Esta historia y Stu® son mías.

- Espero les guste este cap.!


Capítulo 9:Chili.

Nathan corría tan rápido como podía en dirección al hogar de Rolf. Para no ser todavía ni medio día, ya todo estaba bastante agitado. El sol le había despertado molestando sus ojos en lo que Rave agitaba su brazo una y otra vez para lograr que se incorporara, señalándole la pantalla del televisor de su habitación que mostraba un vistazo a una conocida casa, de un conocido barrio; aquello sin duda lo devolvió a la realidad, lanzándose a buscar su celular en busca de la existencia de algo más. Sólo dos mensajes se encontraban siendo avisados.

Uno era de hacía unos minutos, de Kevin, con un sencillo "Hermano, algo raro está pasando", el segundo fue el que le impresionó, era de Nazz, de hacía unas buenas horas, por la madrugada. "Revis t crreo". ¿Qué demonios?, fue lo primero en su mente. Le faltaban palabras, Nazz no era de ese tipo de chicas de hoy que abrevia o se come muchas letras, de cualquier manera, no había tiempo de preocuparse por algo tan poco trascendental como eso. En aquel momento saltó de la cama y corrió a prender el ordenador.

-¿Qué está sucediendo?- indagó Rave que le veía preocupado.

-No tengo idea, pero pronto podría ser que tengamos una hipótesis.

Se dirigió a su correo, tal como parecía había querido decirle el mensaje y allí lo encontró, otro mensaje desde la cuenta de Nazz que lo único que contenía era un link hacia otra página. Allí fue cuando todo se volvió más claro pero a la vez daba algo de terror.

-¡Hey, no me ignores! ¿Qué demonios pasa? – le despertó de su transe una vez más el otro chico, mientras se incorporaba de la cama también, acercándose a él.

-No es nada…-se apresuró el de cabellera agua marina mientras le daba «imprimir» al hallazgo de la chica y cerraba las páginas- Solo un par de cosas varias que se atan en un punto. Tengo que ir con un amigo ahora, así es que tendremos que vernos más tarde, ¿está bien?- la expresión de reproche de Rave le daba a entender que no le parecía entretenido el hecho de que le ocultara cosas- Ok, lo lamento, te lo compensaré, pronto te enterarás por completo de todo, pero por el momento no es necesario. Tengo todo bajo control- le aseguró con una sonrisa mientras se vestía apresurado- No te preocupes…-le regaló un tierno beso en los labios al purpureo que aún no parecía convencido, tomó las dos hojas impresas guardándolas en una pequeña mochila y se despidió de él- Estaré de vuelta en poco tiempo, ya verás… Nos vemos- y tras un beso más profundo, se marchó.

Le había mentido, sí, aquel asunto era de suma importancia, pero no quería implicarle en esto. Habían incluido a las chicas y aquel era el resultado, pero… ¿cómo?, ¿cómo lo habría descubierto?, era la pregunta recurrente que se hacía. Tomó su celular mientras corría, para asegurarse de que la noticia llegará al noruego, no sabía si tendría algún accidente de camino hacia allá, ahora todo podía llegar a ser posible. Incluso sin poder verlo, el chico estaba seguro que el rostro de Rolf debió haberse vuelto un poema en el momento mudo que protagonizó luego de saberlo todo.

-¿Crees que necesitemos la ayuda de alguien más con este asunto? ¿Deberíamos comentarle a las autoridades?- Indagaba desde el otro lado del teléfono Rolf.

-No lo creo, las autoridades solo creerán que estamos implicados como cómplices o algo, no nos escucharán. Y sí… pero no me gustaría meter a más personas en esto, antes que cualquier otra cosa necesitamos poner a Doble D a salvo, presiento que podría ser el próximo en la mira. Luego buscar a las chicas. Llama a Kevin, que esté listo para salir por un tiempo, después busca a los otros dos amigos de Edd, podrían ser útiles también. Te veo en unos minutos en tu casa…-luego colgó, guardó el aparato y corrió más aprisa.

Kevin merodeaba de un lado a otro por su habitación, guardando algunas cosas dentro de una mochila de viaje. Algo de ropa, algo de abrigo, cosas de su habitación que ni siquiera sabía qué eran o para qué servían. Encontró una navaja suiza, eso sí que sería siempre útil ante cualquier situación, decidió que era mejor idea guardarla en su bolsillo. El resto de cachivaches varios fueron a parar a la mochila de viaje, junto a su celular. Lo que llevaba encima sería su ropa de siempre: sus jeans, su camiseta corta, sus zapatillas negras y un camperón con gorro naranja, que le llegaba un poco más abajo de la cintura, oh! Y claro, su gorra.

Otra vez estaba teniendo un torbellino de emociones. El chico del acento extraño le había comunicado que necesitarían su ayuda en un asunto con Edd, ¿necesitarían?, ¿se referiría también a Nat con ese plural? Como fuere, ¿qué se supone que tendría que hacer? Ese revoltijo en su estómago se hacía más fuerte provocándole hasta náuseas y dolor. Había sido tan idiota durante tanto tiempo que no sabía cómo podría arreglar todo aquello, además no sería tan fácil como ir y simplemente soltarlo todo. "Hola Doble D, sucede que estoy enamorado de ti pero no me di cuenta de ello hasta ahora, y estuve haciéndote todas esas cosas este tiempo por causa de mis estúpidos celos y mi jodida inseguridad. Pero ahora todo está claro así es que volvamos a empezar"… Se oía por demás estúpido en su cabeza, no quería ni pensar en cuán peor se oiría si lo dijese. Pero en cierto sentido, estaría tan complacido si pudiese ser así de fácil.

Todo era un complicado lio en su cabeza y fuera de ella.

Para empeorar la situación ahora había cosas raras pasando. Nazz y la punk estaban desaparecidas, quien sabe si a salvo, quien sabe si bien, quien sabe en qué lugar, y él solo podía pensar en sus asuntos personales. Todo era una tortura.

El timbre sonó y después de unos segundos su madre llamó desde la planta baja anunciándole que era para él. Al bajar se llevó la sorpresa al notar que se trataba de Nat.

-Hey…amigo- saludó al llegado, que parecía respirar con dificultad y completamente agitado. No llegó a mencionarle o preguntarle nada más.

-¡Vamos!- dijo tirando la muñeca su amigo- Tenemos que ir con Rolf, tienen que enterarse de los detalles de algo.

Solo pudo asentir y anunciarle a su madre, en un grito, que saldría antes de dirigirse al paso apresurado de Nat hacia la casa del hijo de granjeros, que los esperaba en la puerta, pasando junto con ellos al interior en elmomento de su llegada. Dentro ya estaba Eddy, le pareció algo desconcertante la situación, pero muchas cosas lo eran aquel día.

-Ya estamos todos los invitados a la ceremonia secreta, por lo que parece- se burló irónico Eddy, aunque parecía que la situación no le resultaba en lo más mínimo divertida.

-¿Qué está ocurriendo?- preguntó Kevin mientras pasaba la vista por todos los presentes.

-¡Esto!- espetó entre rabia y nervios el de cabellera agua marina mientras chocaba su palma contra la mesa, en medio de ellos, dejando unas hojas sobre ésta- Esto es exactamente lo que está ocurriendo, y tenemos que hacer algo al respecto justo ahora, antes de que sea tarde para nosotros también.

-Cálmate Nat, seguro habrá una salida a esto si pensamos todos bien. Si dejamos nuestras mentes revoltosas solo perderemos valioso tiempo- prosiguió un poco más calmado Rolf, aunque se notaba en su rostro que se sentía igual que su amigo.

Kevin se acercó temeroso a la mesa, al mismo tiempo que Eddy y ambos ojearon los papeles. Eddy parecía aún más confundido, diferente al otro que ahora se hallaba en shock.

"Lemon Creeck Mental Hospital"

Esas eran las palabras en grande al el inicio de la hoja, junto a un logo de la institución.

"Se ruega la colaboración del público para poder dar con el paradero de tres de nuestros pacientes que se dieron a la fuga de la institución en noviembre del pasado año.

Éstos tres jóvenes han sido diagnosticados con múltiples desórdenes mentales, volviéndolos peligrosos, por ello mismo se precisa estén de regreso lo más antes posible en nuestras instalaciones por la seguridad y salud de ellos y de la comunidad en sí.
Si usted los ha visto o llega a conocer datos que puedan sernos de ayuda para encontrarlos, por favor comuníquese con nosotros a travé) de alguno de los siguientes medios."

Seguido a ello acompañaban, un número de teléfono, de fax, un correo electrónico y la dirección de aquel lugar. Pero lo que llamó la atención de tres de aquellos cuatro jóvenes reunidos, fueron las descripciones debajo, con fotos de los tres chicos que se les habían escapado.

La primera, Elizabeth Martinez, 17 años, cabello hasta los hombros rojizo vivo, ojos café y otros cuantos datos varios más. La chica parecía algo antipática pero sonreía en la foto de estilo carnet.

El segundo Timothy Grambhjär, 19 años, cabello corto obscuro igual que sus ojos, los mismos campos llenos de la chica pero con sus datos. Por su foto daba la imagen de un chico depresivo, mirada apagada, algo de desgano, nada más en particular.

Ambos chicos no significaban problema o interés en realidad, solo daban cierta duda. El último era el problema.

Sebástian Horstware, 19 años, cabello albino, su cabello se encuentra en forma de una cresta de estilo punk en medio de la cabeza y sus ojos son de color miel. La foto era la viva prueba que necesitaban para que todo encajara en su lugar. Quien se veía en aquella fotografía era claramente "Stu".

-¿Llamamos a las autoridades?- opinó Kevin sacando su celular y mirando el número de la hoja. El noruego le tocó levemente el antebrazo en signo que frenara su accionar.

-¿Y qué les decimos?- soltó Nat mientras repartía su peso en sus dos puños, reposados con firmeza sobre la mesa- ¿Que este chico va con nosotros al mismo instituto? Ni siquiera sabemos dónde vive, no sabemos dónde está ahora mismo, no tenemos pruebas, además que el instituto está cerrado por el receso y ellos no tienen un registro de su vida ni el nombre original. No tenemos nada para que nos puedan creer o para aportar a que lo encuentren.

-Déjenme auto-aclararme una cosa… ¿este chico es del que me hablaste?…-intervino Eddy mirando a Rolf casi acusadoramente, recibiendo solo un asentimiento en respuesta. Kevin palideció un momento preguntándose si les habrían contado a los amigos más cercanos del nerd las suposiciones que habían tomado el "grupo de rescate a tontos", como él les había denominado antes en un impulso infantil de rabieta. Porque de ser así, de seguro ambos chicos debían querer matarlo a él también justo en aquel momento. Para su sorpresa Eddy solo respiro profundo y se quedó mirando una y otra vez aquellas hojas, en lo que portaba una postura concentrada en las cosas que surcaban por su cabeza aquel instante. Allí reparó en aquel detalle.

-¿Y el otro to-…Y Ed? – preguntó el de gorra deportiva al caer en el hecho que solo estaba allí Eddy, los presentes giraron la vista hacia Rolf.

-Rolf lo envió a buscar a Edd, no sería conveniente que participara en esta charla y que se enterara de estas cosas, solo se pondría demasiado nervioso y no sería nada útil.

Como si hubiera sido invocado por indagar acerca de su ausencia, el más atolondrado de los Ed's apareció en el hogar chocando la puerta de entrada y con Doble D asfixiándose en sus brazos. Mientras el tercer integrante del grupo se acercaba a decirle que soltara al más débilucho y cerraban la puerta, Kevin tomó las hojas, luego de doblarlas, y las guardó en el bolsillo trasero del pantalón, necesitaría leer más tarde un poco acerca de estos dos chicos que habían escapado junto con el albino, podía ser de ayuda o algo parecido.

Eddward por supuesto que se sorprendió de sobre manera al ver la junta a la que había sido forzado a asistir. Nathan, Rolf, sus amigos y… sí, Kevin, vaya alegría para él, tener que cruzarse durante el receso y más de una vez en el día. Para añadirle más inconformidad a la situación, había sido interrumpido en un gratificante tiempo de debate familiar acerca de las ocurrencias y desventajas de la vida en la sociedad hoy en día y, cómo todo estaba de cabeza a lo que fue años pasados. El pulcro chico, una vez liberado, se acomodó la ropa y alineó su gorro antes de preguntar cortésmente la razón por la que fue citado con tanta urgencia a asistir.

No obtuvo respuesta de ninguno de los presentes, algo que le molestó, cruzándose de brazos al instante para reflejar su estado sin la necesidad de palabras. No es que nadie no quisiera decirle, solo que no sabían cómo, ¿por dónde empezar, qué destacar como prioridad?, además tenían que ser cuidadosos con sus palabras, ya sabían que el noruego no quería que Ed se enterara de los detalles del peligro que podían estar corriendo justo en ese momento.

Y a pesar de ello, fue justamente el hijo de granjeros el que ideó una especie de plan para disfrazar el asunto - Todos nosotros nos iremos a acampar para relajarnos un poco- anunció mientras unía sus manos- Pero todavía hay unas cosas de las que Rolf debe encargarse antes, por eso, ¿Kevin y Edd podrían ir primero al sitio de acampar y luego todos los encontraremos allí?

Todas las miradas se fijaron incrédulas sobre el chico, ¿qué demonios le pasaba?, ¿acampar y enviar a esos dos juntos?

Doble D estaba a punto de ser el primero en expresar su completo desacuerdo con la situación, hasta que sintió como lo codeaban ligeramente por las costillas. Era Eddy, haciendo una especie rara de gestos que señalaban al otro chico a su lado. Ed lucía algo confundido con la propuesta, pero su amigo se encargaría de distraerlo para que pudiesen contarle mejor los detalles al nerd.

-¡Hey Ed! ¿No estás emocionado con la idea? – el más alto era un atolondrado, sí, se distraía con gran facilidad, sí, e incluso era mucho más infantil que la mayor parte de las personas de su edad, pero no era un tonto, sabía que algo extraño le estaban escondiendo, por ello mismo, aún no reaccionaba a estar de acuerdo- Creo que deberíamos ver si las gallinas de Rolf también quieren ir con nosotros- aunque también tenía un punto débil, por así llamarle.

-¡Sí, Eddy! ¡Yo quiero preguntarles!- gritó emocionado Ed mientras corría en dirección al patio trasero, seguido por quien había logrado engañarle.

Al momento de la partida de sus dos amigos, el de gorro negro fijó severamente la vista en los otros tres presentes, arqueando una ceja en interrogante a todo el asunto. Nat y Kevin, luego de notarlo, levantaron por instinto ligeramente sus manos, como explicando que no se hallaban enterados acerca de lo que planeaba el de pelo azulado, y seguido a ello dirigieron su vista también hacia éste.

-Rolf entiende que debes encontrarte muy confundido compañero Eddward- comenzó con voz tranquila el chico que se dirigía a sí mismo en tercera persona, mirando al aludido- pero nos encontramos ahora en un momento algo tenso y creemos que deberíamos alejarnos un poco del barrio para nuestra seguridad y la de nuestras familias y vecinos.

-¿Deberé de deducir que esta especie de "medida de precaución", se origina en una preocupación por las noticias con las que todos nos topamos esta misma mañana acerca de nuestras compañeras desaparecidas y esa especie de sospechoso de caracteres jóvenes que según testigos les perseguía?- indagó aun claramente molesto Edd.

-Sí y no…-intervino Nat, aunque fue lo único que aportó mientras rascaba algo dubitativo con la palma de la mano su nuca, debatiéndose si sería preciso darle todos los datos de una sola vez al chico, en parte significaría solo en una porción de detalle, que ellos habían estado investigando acerca de los hechos de su entorno y en cierto punto, sólo en cierto punto, parecería un raro caso de acoso.

Kevin resopló un momento, quitando las hojas de su bolsillo, estirándolas y caminando unos pasos para enseñárselas a Doble D- Tenemos un compañero de instituto que es un prófugo de un hospital psiquiátrico- el nerd se sobresaltó ante la noticia, más aún al notar que la fotografía de "Stu" se veía en la hoja con un nombre distinto y un selló de "en fuga" adjuntos, pudiendo sólo pronunciar un leve "¿cómo…?".

-Nazz…-volvió a participar Nat- ella me envió eso hoy por la madrugada, debió ser justo antes de que tuviesen que escapar de su casa, creemos debe ser la causa de que las atacaran. Aunque no llego a comprender el cómo quien las atacó se dio cuenta que ellas habían dado con el dato.

-No debió ser necesario saber que ellas lo habían encontrado, o más bien no deben estar seguros de qué fue lo que ellas hallaron. Sabían que estarían investigando y a base de solo eso necesitaban acallarlas antes que lo descubrieran y difundieran. Pero Nazz…-divagaba en deducciones Rolf- las noticias dijeron que su ordenador estaba desarmado y algo faltaba…ella debe haberse llevado algo que le impidiera al atacante saber de las operaciones o datos de su computadora… eso solo quiere decir que ellas descubrieron aún más de lo que nos hicieron llegar pero se lo llevaron para que no supieran que lo tenían…

-¿Podría haber algo más grave de lo que ya sabemos respecto al caso?- se aterró ligeramente el de cabellera aguamarina.

-No es algo que a Rolf le gustaría responderse, amigo Nat, pero por el momento…- volviendo la vista a Edd y Kevin, con este último guardando nuevamente las hojas en sus jeans-…ustedes dos tienen que irse.

-¿Pero por qué-…?-estaba por indagar el deportista hasta que fue interrumpido.

-Lamento interferir en sus, por lo que parece, ya elaborados y complejos planeas para lograr, según sus deducciones, "ponernos a la mayor cantidad de habitantes del barrio a salvo de esta amenaza de caracteres aún sin delimitar", especialmente cuando todos los caballeros involucrados proporcionan ayuda tan desinteresadamente y con profunda convicción. Pero no cabe en mis estadísticas la razón de por qué creen que la manera más factible para mantenerme fuera del peligro se hallaría en situarme fuera de mi entorno establecido como "seguro" en verdad, y para complicar la situación a su cien por ciento que deba ser con la obligatoria compañía de una persona de la cuál desconfío y por la que siento profunda apatía. Opino, por lo que deberé de ser algo seco en dicha decisión de opinar al ver que no se han preocupado por mi propio punto de vista de la situación, que sería de mucho más agrado y seguridad si informáramos a las autoridades correspondientes para asegurarnos bienestar respecto a esto antes de tomar medidas tan poco productivas- culminó con histeria el cerebrito en total desacuerdo a lo que le imponían.

Kevin tragó saliva dañándose levemente la garganta, sentía toda su cavidad bucal completamente seca, no esperaba o más bien sí se esperaba una reacción así de parte del otro chico pero no se había preparado para estar presente a ella. Respiró profundo una vez más y miró al portador de aquella idea de fuga juntos con algo de desgano- Tampoco creo que sea una buena idea, ¿además no estaría en su casa más seguro?

El noruego miró con una serena pero bastante seria expresión a Nat, quien le respondió con un gesto de la misma manera, ésto antes de acercarse a los chicos que estaban a unos pasos de ellos.

-Edd admitiré que Rolf y tú no son amigos cercanos o de toda la vida ni esas cosas, pero le hicieron prometer a Rolf que se aseguraría de tu bienestar y seguridad. Si permitimos que te quedes en tu casa, es posible que luego vayan por ti y dañen a tu familia en el proceso, no tenemos nada seguro pero es un fuerte presentimiento. Espero disculpes a Rolf…-decía mientras le entregaba un juego de llaves a Eddward depositándolo en su mano izquierda. El chico menor, por supuesto no entendía bien a qué se refería y, al igual que Kevin, se distrajeron mirando aquel juego de llaves hasta que un click les hizo despertar. Para cuando se giraron ya era tarde, aquel chico de acento extranjero les había esposado juntos aprovechando su cercanía espontánea- Es por tu seguridad Edd, tú y Kevin tienen que alejarse de aquí, vayan a unos kilómetros saliendo de la ciudad, encontraran un granero de color rojo borgoña junto a una casa de dos pisos, sabrán que es el que les indico porque en la puerta trasera de la morada estará el emblema de la familia de Rolf- anunció señalándoles un cuadro en una pared que poseía un extraño emblema que parecía hasta vikingo- Permanezcan en el granero sin hacer alboroto, más tarde nosotros nos reuniremos con ustedes.

¿Pero qué demonios? Pensarían seguramente ambos chicos esposados a la vez, dudando de la capacidad de compresión del extranjero, porque al parecer no había captado bien la definición de «mala idea». Habían miles de cosas que querían en aquel momento gritarle en la cara al chico, y más de una, aunque no le complaciera por completo al chico más aplicado, eran groserías que herirían hasta al más bárbaro de los bárbaros.

Y allí el sonido de unos golpes en la puerta los desconcertó. No habían llamado a nadie más a participar.

Eddy llegó apresurado por la puerta de atrás con Ed -Es ese rarito… está aquí con el otro…-dijo como pudo bastante agitado ante las miradas nerviosas de los presentes.

-¡Váyanse ahora! ¡No hay tiempo que perder! ¡Por la parte de atrás!- les apresuró Rolf mientras los empujaba a ambos chicos esposados hacia la puerta trasera.

-Pero no llegamos a proveernos de ningún material que pueda sernos necesario siendo el caso que nos encontraremos fuera por un período inestimado- protestó Edd.

-Todo lo que puedan necesitar sáquenlo de la casa conjunta al granero, para eso Rolf les ha dado las llaves, si no aparecemos en un par de días no se muevan de allí, por ninguna razón- comenzaba a percibirse un poco de histeria en la voz del noruego.

Luego de ello, no había mucho que hacer, o más bien, no había tiempo como para quedarse a protestar o pensar más las cosas. Kevin lo veía como una oportunidad pero no estaba seguro de ello y tampoco esperaba le enviasen así porque así, sin estar preparado para nada o instruido bien respecto a los planes. Por otro lado Doble D se oponía completamente a lo que le aseguraban era la mejor alternativa a tomar, pero ya no sería más un miedoso, no seguiría tomando lástima de sí mismo. Sorprendiendo al deportista, el de menor estatura apretó las llaves en su mano libre y tiró de las esposas para señalarle a su compañero que debían correr para ganar ventaja. No pudieron detenerse a mirar atrás para ver como dos de los chicos señalados en la hoja de búsqueda ingresaban en la casa de la que ellos iban de salida.

Resultaba gracioso e irónico notar que el más confundido allí parecía ser el pelirrojo y el más decidido el pequeño geek. Pero no importaba parar a pensar mucho esos detalles en aquel momento.

La tarde apenas iniciaba mientras unos chicos obligados a mantener una estadía juntos huían alejándose del lugar y otros se preparaban para lo que en minutos iniciaría.

Fin- Cap. 9