Hola! :D ¿Cómo están? Finalmente estoy de vuelta y mas ansiosa que nunca para acabar esta historia. Va por ustedes chicos! ;) Agradezco sus comentarios de apoyo y bueno, ahora que She Will Be Loved ha terminado esta es la segundo historia que tengo en la mira terminar ñ.ñ Gracias por su paciencia y espero que disfruten de la continuación.

Bella Riddle, Ola K Ase, Mas alla de la realidad, MWH98, Blue-Red moon, dcksc, EatsBooks y Nara375.

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Jade exhalo con pesadez mientras azotaba la puerta del hogar Vega.

El nudo en su garganta había incrementado su tamaño impidiendo maldecir la situación. Rápidamente subió al auto color negro y se marcho lo más pronto posible, apretando con fuerza el volante deseando que fuera el culpable de todo lo que sucedía.

Las palabras de Tori continuaban resonando en su cabeza sin parar. Ojala hubiera visto un atisbo de mentira en su mirada, pero lo único que había en sus ojos, voz y rostro, era la honestidad. Incluso si Beck estuviera engañándole no lloraba por él o su relación, sino por la inseguridad que agobiaba su mente.

Su miedo a quedarse sola era el culpable de haber caído tan bajo y utilizar a la morena. Pero por alguna extraña razón Victoria permitió que la tratara de esa manera, y Jade nunca comprendió el porqué. O tal vez se negaba a creer lo que siempre había estado frente a ella.

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Beck mantuvo su mirada en el rostro inexpresivo de su novia. No podía terminar de entender lo que sucedía, es como si hubiese hecho algo malo y Jade quisiera hacerlo sentir miserable. Aunque sus reclamos serian mil veces mejor que un silencio incomodo y tenso.

-¿Vas a decirme quien te hizo eso? –Pregunto intentando abrazarla.

La joven se alejo de su tacto como si quemara, sus pies comenzaron a pasearse de un lado a otro en el pequeño remolque. Beck noto la furia en los ojos verdes, la tempestad que experimentaban las emociones de Jade y parecía no detenerse a corto plazo. Habían transcurrido dos horas desde que la ojiverde apareció en su puerta con una de sus mejillas enrojecida, la ira corrió por sus venas al imaginar al culpable, pero Jade aseguro que ninguno de sus padres lo había hecho.

-No es de tu incumbencia. –Respondió con voz seca deteniendo sus pasos.

-Jade, soy tu novio. Creo que tengo derecho a saber quién te golpeo y porque lo permitiste.

-Si hubiese querido me habría defendido, no necesito tu ayuda.

Beck resoplo y paso una de sus manos a través de sus cabellos rebeldes. Le resultaba fácil enfadarse con Jade en situaciones como esas, la chica podía ser tan obstinada y terca que lograba sacarlo de quicio.

-¿Entonces porque diablos no lo hiciste? –Cuestiono el chico alzando su voz con cierta frustración. No era un gran aliado de la violencia, pero al ver la hinchazón en la piel de su novia hacia que su sangre hirviera.- Dime quien fue.

-No sé porque rayos creí que me harías sentir mejor.

-Estoy intentándolo, pero tú no me lo permites.

Jade exhalo pesadamente y se dirigió a la puerta del remolque, pero la mano de Beck se coloco en su antebrazo deteniéndola. Sus intentos de zafarse fueron en vano, aunque el agarre no le hacía daño en lo más mínimo.

-Suéltame.

-No vas a irte hasta que me digas quien fue el culpable.

-¿Vas a golpearme también? Hazlo si quieres, pero no te diré nada. –Contesto la chica de piel pálida fulminándolo con la mirada.

El chico gruño con impotencia a sabiendas que no conseguiría nada. Su mano soltó el antebrazo de Jade y la dejo ir sin ningún esfuerzo, lo mejor por el momento era que ambos se tranquilizaran.

-Esto no ha terminado, Jade. –Dijo en voz alta al ver como la joven se marchaba sin darle una segunda mirada.

-Para mi si, Oliver.

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Al día siguiente, la gótica entro directamente al armario del conserje. Su llegada a la escuela fue más temprana que la de cualquiera de sus amigos, su propósito era evitarlos por resto del día, aunque tuviese que estar encerrada en ese pequeño cuarto.

Gracias a una bolsa de hielo y maquillaje no había marca alguna en su mejilla. Increíblemente la mano de Tori era más pesada de lo que imagino, no es que algún día hubiera imaginado que la abofetearía de tal forma, pero no podía culparla. La noche anterior fue imposible no recordar lo ocurrido, el golpe fue algo mínimo de lo que realmente debió recibir.

Ella había roto el corazón de la chica egoístamente.

La ira contra sí misma atormentaba su mente, reclamando el no haberla escuchado o actuado de diferente manera. Todo hubiese sido más fácil si aceptara sentir lo mismo por la castaña, pero se negaba hacerlo. Si todo aquello había empezado mal, terminaría de igual forma. Aunque Jade sabía que existía la posibilidad de que ocurriera lo contrario.

-Sera un largo día. –Se dijo así misma observando el techo del lugar.

El timbre anuncio el inicio de clases, la joven de ojos azules se puso de pie con desgano acomodando su bolso. Maldijo una vez más la situación antes de abrir la puerta y observar a Cat que caminaba observando su nueva adquisición de la tienda del cielo. Agradeció que la pelirroja estuviera distraída, o de lo contrario tendría que escuchar sus locas diatrabas sin sentido, pero tan pronto como empezó a caminar sintió una mano en su antebrazo. Un escalofrió recorrió su piel de inmediato y dirigió sus ojos con desprecio hacia la persona que se atrevió a tocarla.

-¿Qué diablos quieres, Vega? –Pregunto al mismo tiempo que intentaba zafarse del agarre. – Suéltame.

Trina hizo caso omiso de su tono y mirada, mientras observaba con frialdad su rostro.

-Imagino que ya estas satisfecha con el resultado de tu broma. Nunca creí que fueras capaz de herir a Tori de esa manera. Felicidades Jade, ganaste… Pero ahora que todo termino, no quiero verte cerca de ella.

-Lo que sucedió no es de tu incumbencia. –Replico la chica tirando de su brazo con brusquedad.

-Ella es mi hermana y por supuesto que también es asunto mío. Pero esto no se quedara así.

-¿Me estas amenazando? ¿Tu? –Contesto Jade burlonamente.

-Tómalo como quieras, pero ten cuidado… un día de estos recibirás el resultado de tus acciones con Tori.

Trina se alejo sin flaquear en su postura de seguridad, mientras que la chica de cabello negro permaneció de pie sin atreverse a mover.

-Estúpida Trina. –Murmuro con enojo, ignorando la pizca de temor que habían causado las palabras de la morena.

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Andre contemplo el rostro de su amiga con preocupación. Era tan obvio que la chica estaba deprimida, algo que nunca imagino llegar a ver. Tori siempre mantenía una sonrisa a pesar de que su mundo estuviera cayéndose a pedazos, su amiga siempre buscaba una solución a los problemas antes de rendirse, y nunca permitió que su estado de ánimo se viera relejado en sus acciones… al menos hasta ese día.

Aun podía notar sus ojos hinchados bajo todo el maquillaje, pero lo más importante era la tristeza en su mirada. Los ojos marrones que acostumbraba a ver llenos de alegría estaban cubiertos por un manto de nostalgia. Afortunadamente el profesor no había notado su falta de atención, y Tori parecía estar perdida dentro de sus pensamientos.

El timbre para el cambio de clases resonó por toda la escuela y rápidamente todos se pusieron de pie para marcharse, a excepción de ellos dos. Andre suspiro en voz baja y coloco su mano cuidadosamente sobre el hombro de la chica mitad latina.

-Vamos Tori, debemos irnos. –Susurro en voz baja observándola fijamente.

La castaña asintió y recogió sus cosas sin levantar su mirada del suelo.

-Lo siento, he perdido la noción del tiempo.

El chico sonrió y tomo la mochila de Tori sorprendiéndola con su acción.

-Hoy no te vez muy bien. –Señalo dejando de sonreír.- ¿Te sientes mal? ¿Quieres que te acompañe a la enfermería?

Tori sonrió por primera vez y sacudió su cabeza ligeramente.

-Estoy bien.

-Pero, ¿estás segura? –Insistió obteniendo una mirada comprensiva de la morena.

-Si, Andre.

La falta de palabras y conversación fue un indicio de que algo ocurría, pero el chico decidió no presionarla. Aunque interiormente la preocupación empezaba a consumirlo.

-Bien, pero…

-No me dejes sola, es lo único que te pido. –Interrumpió Tori con voz quebrada.- Por favor.

Andre asintió con su ceño ligeramente arrugado, pero no exigió explicaciones.

-No voy a dejarte sola, te lo prometo.

Con una sonrisa de alivio y ojos llenos de lágrimas, la joven castaña asintió reanudando su camino hacia el aula.

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La hora del almuerzo llego inevitablemente, y fiel a su palabra, Andre permaneció al lado de Tori. Cat se encontraba en la mesa sosteniendo una revista que creían haber desaparecido, pero la castaña no tenía fuerzas para regañar a la chica.

-Voy a comprar nuestra comida, ¿te importa si vas a sentarte con Cat un momento?

Tori observo a su alrededor con cierto nerviosismo, pero aun así se dirigió hacia la mesa que ya ocupaba la pelirroja.

-Tori, mira esto… -Dijo Cat colocando la revista frente a ella.

-¿Alguien ha visto a Jade?

El nombre de la chica envió escalofríos por todo el cuerpo de la morena, quien fingió observar la página con interés. Cat sacudió su cabeza infantilmente y continuo explicándole a Tori lo que podía lograr con una plancha de ese tipo. Beck pareció desesperarse y se marcho con el celular en mano intentando localizar a Jade.

-No entiendo porque el amor siempre tiene que ser tan complicado. –Espeto la pelirroja sin notar la tensión en el cuerpo de la castaña.

-He vuelto. –Anuncio Andre colocando su burrito sobre la mesa. – Al parecer Beck se va a volver loco, lleva todo el día intentando localizar a Jade.

-Seguramente está enferma. –Respondió Cat con cierta preocupación.

-No lo creo, pero si Jade no quiere ser encontrada así será. Es una experta haciéndolo.

Tori asintió de acuerdo y sintió unas ganas repentinas de alejarse de sus amigos, escucharlos hablar de Jade provocaba un sentimiento profundo de enojo y dolor. En cualquier lugar podía verla, a pesar de no estar allí. Recordaba sus peleas y conversaciones poco convencionales, hasta que de nuevo regresaba la imagen de Jade diciéndole que todo había sido un error.

Ella era un error que muy difícil de pasar por alto, lo comprobó cada vez que la chica la acariciaba con ternura y cuidado. Pero si Jade estaba asustada, nunca aceptaría verdaderamente lo que sentía por ella.

-Regreso en un momento. –Dijo poniéndose de pie.- Voy al baño

-Cat, ¿puedes acompañarla?

-Andre, estoy bien. No tardo. –Aseguro Tori con una sonrisa vacilante.

Sus piernas se movieron a través del lugar con cautela, asegurándose de no toparse con cierta chica de cabello negro y piel pálida. No tenía miedo de lo que Jade pudiera hacer, sino de llorar por lo que había sucedido. En alguna parte del engaño había permitido que su corazón se interpusiera, y sin notarlo se lo entrego a la chica cuyo corazón pertenecía a alguien más. Alguien que posiblemente no la amaba y entendía.

El pasillo desierto permitió que exhalara con alivio, sus tacones hicieron eco a través de las paredes hasta que se detuvo frente a la puerta del baño. Agradeció que nadie estuviera adentro, la hacía sentir cómoda en la soledad, o eso creía hasta que la última puerta se abrió revelando a la persona que estaba evitando. Los ojos azules de la chica permanecieron en su rostro antes de desviarse hacia el otro extremo de lugar. En una fracción de tiempo muchas emociones quedaron expuestas a través de la mirada de la gótica. Sin embargo, Tori trago saliva manteniendo sus ojos en Jade.

-Toma una fotografía si quieres. –Espeto la joven con voz irónica.

-Aléjate de mi, Jade. –Susurro Victoria desviando su mirada hacia el suelo.- No quiero volver a verte.

-Tengo la misma petición para ti… pero eso no ocurrirá pronto. Desgraciadamente lograste entrar en esta escuela.

-Eres actriz, puedes fingir que no existo. Hare lo mismo. –Dijo con valentía.

Jade sacudió su cabeza con diversión y sonrió ante el intento de intimidación de la chica.

-Eso estaba haciendo, pero tú no eres lo suficientemente buena para hacer un papel de ese tipo. Eres débil, Victoria.

Tori apretó los puños con impotencia antes de dar media vuelta y salir de aquel lugar, pero Jade parecía no estar dispuesta a dejarla en paz.

-Solo intento hacer lo correcto esta vez. –Dijo en voz alta al notar que ningún estudiante transitaba por el pasillo.- Acepto que te hice daño, pero siempre supimos como terminaría esto.

La castaña detuvo sus pasos, pero se negó a mirar hacia Jade. No importaba que la chica estuviera siendo honesta, de todas maneras eso no cambiaria lo que estaba sucediendo.

-Y aun así tu aceptaste. –Finalizo Jade tragando el nudo que se había formado en su garganta.

-Lo hice porque tenía la esperanza de que algo cambiara, pero me equivoque. –Respondió Tori con sequedad. – Tenías razón cuando dijiste que fue un maldito error, Jade. Lo que sucedió entre nosotros debe quedar olvidado, Beck no merece saber de tu engaño conmigo. Lo único que lamento es haber traicionado a un amigo.

-El nunca fue tu amigo. –Replico con obstinación la chica de piel pálida.

-Y el no es el amor de tu vida.

Una pequeña risa emano de los labios de la joven de ojos azules y asintió con diversión.

-Quizás tengas razón, pero no creo que exista la posibilidad de que tú lo seas.

-¿Cómo lo sabes? –Pregunto Tori mirándole sobre su hombro. – Nadie te entiende como yo. ¿No es suficiente razón?

-No Victoria, no es suficiente. Yo necesito a una persona que pueda sostenerme.

-Eso es lo que siempre he hecho, Jade. A diferencia de ti. –Contesto acercándose hacia ella.

-¿Qué es lo que pretendes?

Tori sonrió con tristeza y sostuvo la mirada intensa de la chica, su corazón estaba latiendo agitadamente por la cercanía, pero no podía herirse así misma más de lo que ya estaba.

-Espero que cuando te des cuenta no sea demasiado tarde.

El rostro de Jade se deformo en una mueca de confusión al mismo tiempo que contemplaba como Tori se alejaba por el pasillo con la frente en alto… Sin mirar atrás. Parpadeo varias veces para evitar que la humedad se apropiara de su mirada, pero fue inútil. No tenia porque sentirse de esa manera, pero perder a Tori dolió mas de lo que imagino.

Tal vez ella tenía razón, pudo haber funcionado… pero ya era demasiado tarde.

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-¿Qué tenemos de interesante hoy, chicos? –Pregunto Robbie entrando a la sala de ordenadores con una sonrisa.- ¿Hay alguna novedad?

Un rubio casi al final de la sala alzo su mano con inquietud e inmediatamente llamo la atención del chico.

-Robbie, creo que tienes que ver esto. –Dijo señalando su monitor.

-¿De qué se trata?

-No puedo asegurarlo, es mejor que lo escuches y juzgues por ti mismo.

El joven de anteojos tomo los auriculares con curiosidad y contemplo el monitor con atención, pero sin duda lo que más causo impacto fue la conversación de las chicas que fingían odiarse. Al terminar la grabación el rubio le observo fijamente esperando respuesta alguna, pero lo único que obtuvo fue una mirada sorprendida de Robbie.

-¿Cuándo grabaste esto? –Cuestiono con una sonrisa divertida.

-Hoy mientras todos estaban almorzando.

-Esto será una bomba. – Afirmo mientras se enderezaba y llamaba la atención de todos.- Les tengo una tarea interesante. No quiero videos de granos en frentes, ni de pelirrojas obsesionadas con las compras… Quiero videos de Tori y Jade juntas.

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Sé que es una continuación corta, pero es un aviso de que no me he olvidado de ustedes :)!

Me despido, no sin antes asegurarles que esto continuara más pronto de lo que imaginan :P Bueno quizás no tan pronto, pero al menos no será para el próximo año XD!