Gracias a las personas que se tomaron la molestia de comentar el capitulo anterior :) Realmente se los agradezco. Disfruten de la continuación.

Mas Alla De La Realidad: Muchas gracias por tu palabras Alma, las aprecio demasiado.

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Era media noche cuando Jade arribo al hogar Vega, las luces del interior como de costumbre se encontraban apagadas. El jardín que era iluminado por tenues lámparas entre algunos arbustos la condujo hasta su objetivo: un árbol de tronco firme y grueso, al lado del balcón de cierta castaña. Con gran esfuerzo y cuidado, la ojiverde ágilmente trepo, sus brazos al final del camino presentaban enrojecimiento e irritación. A Jade no le importaba en lo absoluto.

Sus botas produjeron un golpe seco al aterrizar sobre el balcón, afortunadamente las cortinas purpuras ocultaban su presencia.

-Eres patética, West. –Murmuro la gótica para sí misma.

Sus manos pálidas temblaban a sus costados mientras exhalaba pesadamente. Parecía todo tan cliché, Romeo estaría orgulloso seguramente de sus acciones aunque su Julieta era muy diferente a la de él. Sin perder mas el tiempo, la joven trato de abrir la ventana con un empujón silencioso.

-No, no, no, no.-Gruño en voz baja. - Muy bien, Vega, bien hecho.

Jade observo con ansiedad a su alrededor buscando otra manera de entrar, pero desafortunadamente la única opción que tenia era bajar de nuevo. Las manos de la chica se enredaron entre sus cabellos con frustración, sin perder más tiempo nuevamente trepo al árbol y bajo con prisa. Sus piernas se movieron con cuidado hacia la entrada de la casa rogando que alguno de los dueños olvidara cerrarla como de costumbre. Al parecer la buena suerte que acompañaba a Jade desapareció desde el momento que decidió abandonar a Tori.

-Juro que encontrare la forma de entrar.

Los pasos de la chica la llevaron hasta el otro lado de la casa donde cierta ventana estaba abierta. Las cortinas color rosa se movían al compas del viento y Jade no espero un segundo más para entrar a la habitación. El molesto olor a fresa inundo el sentido de la gótica, y si no fuera gracias a la oscuridad, sus pupilas estarían desorbitadas a causa de tanto color rosa. Trina se encontraba recostada en su cama, ajena a la presencia que la observaba con desprecio.

La joven de pelo negro desbloqueo la puerta con cuidado, asegurándose de que la chica dormida no se moviera. El silencio estaba presente en cada rincón de la casa, pero Jade cerró la puerta con lentitud sin inmutarse por el hecho de poder ser descubierta. El pasillo oscuro la condujo hasta la última puerta color blanca, Jade contuvo la respiración y giro la perilla con lentitud. La escena que apareció frente a ella estrujo su corazón, fue una tonta cuando creyó que sería posible olvidar a una chica tan maravillosa como Tori.

Sus pasos vacilantes la acercaron a la orilla de la cama. Las sabanas blancas cubrían la mitad del cuerpo moreno y el rostro de la chica se posaba atractivamente sobre la almohada. La gótica la contemplo durante algunos minutos, debatiéndose lo que haría, podría despertarla y esperar un escándalo, o permanecer en la habitación hasta esperar el momento adecuado. Jade sacudió su cabeza ante las dos opciones, el riesgo a ser descubierta era mayor que cualquier esperanza.

La latina se movió entre sueños apretando otra almohada entre sus brazos y la pelinegra sonrió con melancolía ante el gesto.

-Jade. –Balbuceo la castaña casi de forma incomprensible.

-¿Tori? –Susurro Jade sentándose a su lado. La chica suspiro al sentir la mano de la ojiverde, incluso pareció removerse en su lugar buscando mas contacto. - Desearía que estuvieras despierta, no me importaría recibir otra bofetada porque sé que la merezco. Lo que hice estuvo mal desde el principio, ambas fuimos culpables de que esto llegara demasiado lejos y sin quererlo Tori, fui yo la primera en romper las reglas del juego.

La castaña entrelazo sus manos sin notar la mirada triste de la gótica.

-Mañana continuaras odiándome, pero te prometo que buscare la manera de arreglar todo.

Jade se inclino sobre la pequeña distancia que las separaba y unió sus labios en un beso casto. Inocente. Sin malicia. Su corazón se agito dentro de su pecho y la sensación de mariposas estremeció su cuerpo. Tori sin saberlo le había devuelto la vida. Las manos lentamente se separaron y la joven se puso de pie con cierta resistencia, deseando ocupar el lugar de esa almohada a la que Tori se aferraba. Pero debía marcharse, prepararse para el dia de mañana donde tendrían una charla.

-No voy a dejarte ir. –Susurro mientras abría la ventana.

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Robbie observo la pantalla frente a él con incredulidad y sorpresa. Sus manos se apretaban entre sí con fuerza reteniendo un grito de asombro. Ahora podía comprender porque tanto odio de Jade hacia Tori, porque la tensión parecía asfixiante cuando estaban juntas. Ellas eran amantes. Uno tras otro video colocado en forma correcta, eran como piezas de un rompecabezas, si se unían en el lugar correcto formaban una historia o momento.

Una historia donde Tori y Jade eran protagonistas.

Un momento donde el engaño de ambas quedaba al descubierto.

El joven de pelo rizado se recargo en su silla sin dejar de observa el monitor de la computadora. Días de investigación habían dando frutos. Tras hacer un rápido movimiento de muñeca, uno de sus compañeros se acerco y Robbie lo observo con una sonrisa.

-Está prohibido acercarse a Jade y Tori. –Dijo tomando por sorpresa al rubio.

-Pero…

-Solo háganme caso, ¿de acuerdo? –Interrumpió frunciendo el ceño.- Yo arreglare las cosas.

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Jade observaba atentamente hacia la entrada de Hollywood Arts., las caras desconocidas paseaban frente a ella sin interés alguno. Todas ellas eran ordinarias, e incluso extrañas. Su objetivo era conseguir que Tori la escuchara, que permitiera disculparse apropiadamente pero sobre todo que comprendiera sus razones. La ojiverde era consciente del pequeño resentimiento que la chica mitad latina había desarrollado hacia ella, y no podía culparla, si Beck hubiera hecho algo similar jamás lo que perdonaría.

El pequeño suspiro cansado rompió el silencio sepulcral dentro del auto. Una y otra cara aparecía frente a ella, menos la que deseaba ver. Sin embargo, sus ojos se posaron sobre una figura delgada y conocida que caminaba por el estacionamiento. A pesar de la distancia podía ver su sonrisa y mirada soñadora, esos movimientos acostumbrados que hacía con picardía. Jade apretó la mandíbula al contemplarlo, sus manos estrujaron el volante con fuerza hasta que sus nudillos se pusieron blancos. Por un momento la rigidez en su cuerpo la mantuvo inmóvil.

Fue cuestión de segundos para que Beck desapareciera de su vista con su aparente buen humor. Para alguien que había terminado una relación de dos años en ese mismo estacionamiento, lucia como si no hubiera sucedido nada.

Solo cuando Jade exhalo con decepción dispuesta a bajar de su auto, el mustang rosa de Trina apareció a la vista. Las hermanas Vega parecían estar discutiendo, a juzgar por el semblante de la más joven. Ambas bajaron del coche sin decir una palabra, como si fueran extrañas. Tori permanecía detrás de su hermana cabizbaja y con sus hombros caídos, la gótica sintió su corazón acelerar cuando paso frente a ella sin notar su presencia. Sus manos dejaron el volante y se dirigieron hacia la puerta, el nerviosismo estaba presente, pero eso no le importaba.

La joven de piel pálida bajo el auto sin molestarse en colocar el candado. Afortunadamente la castaña caminaba lento y con desgano, ajena a lo que le rodeaba, incluyendo la presencia de Jade detrás de ella.

-Tori, espera. –Exclamo Jade respirando entrecortadamente.

Los pasos de la chica se detuvieron por un momento, al mismo tiempo que la tensión se apropiaba de su cuerpo.

-¿Podemos hablar, por favor?

-Tú y yo no tenemos nada de qué hablar, Jade. –Respondió la castaña con voz gélida.

A pesar de que Jade estaba sorprendida por la voz de Tori continúo siguiéndola. Faltaban unos cuantos metros para la entrada, y si la ojiverde quería ser escuchada debía actuar rápidamente. Lo hizo, pero tan pronto como su mano se había aferrado al brazo de de la chica, se arrepintió de lo había hecho. La mirada fulminante de Victoria por un momento debilito su agarre, pero aun así mantuvo el contacto que parecía arder.

-Sabes que hay demasiado. –Dijo sosteniendo la mirada que los ojos marrones le brindaban.- Pero solo te pido que me escuches.

-¿Crees que es justo, Jade? –Cuestiono la morena intentando alejarse, pero la joven de piel pálida no estaba dispuesta a dejarla ir fácilmente.- ¿De verdad vale la pena seguir con esto?

-Se que cometí muchas estupideces, Tori, pero la peor de todas ellas fue hacerte daño.

-Siempre lo has hecho, ¿Cuál es la diferencia ahora? –Replico la chica con voz temblorosa.

La ojiverde bajo la mirada con culpabilidad mientras dejaba ir el brazo de la castaña mitad latina. El discurso que había planeado estaba en el olvido, la cara entristecida de Tori le impidió seguir adelante.

-Tú no sabes lo que quieres realmente. –Continuo.- Pero mientras intentas averiguarlo, quieres jugar con mis sentimientos y los de Beck.

-Sé lo que quiero, sino no estaría aquí pidiendo que me escuches. -Protesto Jade alzando la voz ligeramente.

Tori se removió con incomodidad al escucharla, la mirada de algunos estudiantes se dirigieran hacia ella con curiosidad, pero las despidió con un simple movimiento negativo con su cabeza.

-Tranquilízate, ¿quieres? A menos que quieras que todo el mundo se entere lo que paso entre nosotros.

-Me importa poco lo que piense. –Dijo la chica gótica cruzando sus brazos.

-Pero a mí no, sobre todo si llega a oídos de Beck.

-¿A caso importa? –Pregunto Jade con cierto desprecio.

-El es mi amigo y tu novio, así que…

-Ya no más. –Interrumpió deleitándose con el rostro incrédulo de la morena.

-¿Qué? –Pregunto Tori sorprendida.

-Termine con Beck. –Explico desviando su mirada hacia el cielo.-No podía seguir con el sino sentía lo mismo. Demasiado lo he engañado que decidí terminar con toda la farsa. ¿Ahora entiendes porque quiero hablar contigo?

La castaña parecía estar en una especie de trance con su rostro indescifrable. Su cuerpo se mantenía tenso e inerte, Jade esperaba cualquier reacción, el enojo o tal vez una bofetada, pero nunca el silencio. La idea de tocar a Tori se descarto desde el instante cuando la mirada fulminante de la chica la observo.

-Estoy harta de tus engaños, West. –Murmuro dando media vuelta, pero de nuevo una mano pálida se aferro a ella.- ¡Suéltame!

-No es uno más de mis engaños, te lo juro. –Afirmo Jade con cierta desesperación.- No te dejare ir hasta que me escuches.

-Ya lo he hecho, no sé que mas esperas de mi.

La gótica desistió de alejar su mano y escucho como el timbre para entrar sonaba desde interior de la escuela.

-Solo quiero que las cosas vuelvan a ser como antes. –Susurro desviando su mirada.- Odio esta situación, pero sobre todo a mi misma por hacer complicadas las cosas. Perdóname.

-Debiste pensarlo antes, ¿no crees? Pero no te preocupes, todo volverá a la normalidad, con la única diferencia de que el sentimiento de odio será mutuo. –Agrego Victoria con una sonrisa sarcástica.

-Intente hacerlo por las buenas, pero no me dejas otra opción.

Sin importar las consecuencias de sus actos, Jade tomo la mano de Tori con fuerza para arrastrarla hasta su auto. Afortunadamente solo unos cuantos estudiantes notaron el espectáculo, pero no le dieron tanta importancia, al fin y al cabo eran las reconocidas enemigas. Los gritos de la castaña fueron impedidos por la otra mano de la gótica, sus piernas a pesar de rehusarse a caminar fueron empujadas gracias al cuerpo de la joven detrás de ella.

Jade abrió la puerta de su audi color negro y obligo a Tori a entrar.

-No puedes hacerme esto. –Exclamaba la chica mitad latina al ver que la puerta el auto se cerraba con candado para niños.

-Puedo y lo estoy haciendo, ¿no lo ves?

La voz gélida de la joven envió escalofríos por todo el cuerpo de Victoria.

-Estas cometiendo un delito, Jade. Estas privándome de mi libertad. –Protestaba la chica con cierta alteración.

-¿Crees que me importa eso, Vega? –Respondió la ojiverde con ironía arrancando el coche- Trate de ser racional contigo, incluso te pedí perdón y termine con Beck por ti. ¿Qué más quieres que haga?

La castaña sacudió su cabeza con impotencia ignorando las palabras de Jade. No importara cuanto quisiera odiar las acciones de la chica a su lado, siempre terminaba resignándose a lo que hacía. Fue así como desarrollo esa extraña atracción por la gótica.

-Nunca podrás darme lo que quiero.

-¿Cómo estás tan segura? –Argumento la ojiverde apretando el volante entre sus manos.- Dime.

-Quiero que disminuyas la velocidad primero, de lo contrario…

-Podrías matarnos, Jade. –Exclamo Robbie asustando a las dos chicas.

Tori volteo inmediatamente hacia el asiento trasero donde el chico se aferraba a su cinturón de seguridad. Un escalofrió recorrió su cuerpo al notar la mirada acusatoria en su rostro, pero no duro demasiado antes de que la gótica detuviera el auto bruscamente y la obligara a desviar su atención hacia ella.

-¿Qué diablos estás haciendo en mi auto, Shapiro? –Cuestiono observándolo a través del espejo retrovisor. – Te juro que lo lamentaras.

-Me parece bien, todos se enteraran de cualquier manera lo que ustedes han hecho. –Respondió encogiéndose de hombros despreocupadamente.

-¿Cómo te atreves? –Exclamo Tori ocultando su miedo.- ¿De qué rayos estás hablando, Robbie? Entre nosotros no existe nada más que odio.

-Lo sé, pero no siempre fue así. Tú la odias porque jugó con tus sentimientos. –Señalo el chico a la joven de piel pálida que parecía a punto de asesinarlo.- ¿O me equivoco Jade?

Sin importar las personas que transitaban por el asfalto, la chica de cabello negro salió del auto azotando la puerta detrás de ella. Tori se desconcertó por un momento pero reacciono al ver que Jade abría la puerta trasera y sacaba a Robbie con brusquedad, algunas personas se detuvieron al verlos pero ninguno se atrevía a acercarse a detener la pelea que estaba por iniciar la chica.

Tori rápidamente desato su cinturón de seguridad y rodeo el auto para separarlos antes de que las cosas se salieran de control.

-Repite lo que has dicho. –Reto la joven de ojos azules apretando el cuello del joven.

-Solo dije la verdad, tú le rompiste el corazón a Tori. –Dijo Robbie entrecortadamente.- Y dejaste a Beck por ella.

-Ya basta, Jade. Por favor. –Suplico la castaña tomando las manos de la gótica para apartarlas del chico.- Y tu Robbie, deja de meterte en nuestras vidas.

-¿Qué no se dan cuenta de que esto es mejor que cualquier drama escénico en Hollywood Arts?

-Vete a la… -Exclamo Jade dispuesta a terminar lo que empezó, pero fue detenida por la mano huesuda de la joven mitad latina.

-Robbie, nos perjudicaras solamente. Somos tus amigas. –Interrumpió Tori pasando una mano sobre su cabello con frustración.- Lo que sucedió fue un error.

La ojiverde sacudió su cabeza negativamente dispuesta a protestar, pero el chico de anteojos frunció el ceño con desconfianza. Ambas estaban contradiciéndose y aunque su compañera morena mentía demasiado bien, Jade no estaba de acuerdo con ella.

-¿Por qué lo hicieron? –Pregunto intentando comprender la extraña relación que habían desarrollado. - ¿Desde hace cuanto que ustedes están juntas?

-Que te importa, Shapiro. –Exclamo Jade al borde de su paciencia.

-Es una larga historia, Robbie.–Respondió Tori bajando su rostro con vergüenza.- No la comprenderías.

-Bueno si ustedes no van decirme, todos en Hollywood Arts se enteraran y créanme, tendrán muchas preguntas que responder. –Advirtió el chico cruzando sus brazos.- Dudo que quieran hacer eso. ¿Así que quien empieza?

Jade resoplo con molestia antes de intercambiar una mirada resignación con la castaña.

-Está bien. Pero si alguien se entera, Shapiro, considérate hombre muerto.