Gracias a todas las personas que comentaron el último capitulo. Va dedicado a todos ustedes ;)
Capítulos: (13/15)
A/N: Ninguno de los personajes me pertenece.
~x~
Capitulo anterior:
-No trates de entender que para aprender amar, tienes que romper algunos corazones. –Dijo antes de alejarse en dirección al asiento del copiloto.
Jade le observo desconcertada por unos momentos, hasta que comprendió la verdad detrás de esas palabras. Ella había roto varios corazones,… incluyendo el suyo.
~x~
El viaje de vuelta a Hollywood Arts era tenso y silencioso. Ni siquiera el bullicio de los autos y tráfico en la calle era capaz de penetrarlo. Robbie anticipaba algún golpe por parte de Jade, pero jamás llego, la chica parecía muy concentrada en su conducción como para dirigirle una mirada de reojo. Era extrañamente aterrador, pero sabía que lo inminente llegaría.
Un suspiro ocasional podía escucharse desde atrás, Tori observaba a través del cristal con anhelo y desesperación. Hablar de todo lo ocurrido solo alimentaba su dolor. Los recuerdos compartidos con la gótica ya eran demasiado insoportables, y más ahora que Jade conocía sus sentimientos. Podía asegurar que las burlas no se harían esperar. El pensamiento provoco que las lagrimas nublaran su mirada, la ira contra sí misma corría por sus venas.
Si tan solo hubiera dejado a lado su atracción por Jade, nada de eso estaría pasando. El que juega con fuego se quema, y Tori sabía que sus heridas eran ya de tercer grado. Una vez más se maldijo así misma, mientras otro suspiro rompía el silencio dentro del auto.
Robbie respiraba entrecortadamente durante los últimos minutos del viaje. La sensación de incertidumbre se sentía como una enorme carga sobre sus hombros. Odiaba actuar sin pensar, y aunque quisiera evitarlo una parte de él ansiaba llegar lo más pronto posible a la escuela. Sin embargo, tan pronto como el auto negro se abrió paso en el estacionamiento, una multitud de estudiantes permaneció de pie junto a las puertas principales.
Jade frunció el ceño desconcertada ante los rostros que se volvieron hacia su dirección.
-¿Qué diablos está sucediendo? –Exclamo quitando el candado de las puertas.
Tori hizo caso omiso de su pregunta y bajo del coche sin esperar un segundo más. Pero tan pronto como salió, los murmullos y miradas acusatorias se intensificaron. Un escalofrió recorrió su cuerpo haciéndola retroceder, quizás estaba siendo paranoica, pero al distinguir una figura conocida acercándose, supo de inmediato que su peor temor se había vuelto realidad.
Robbie trago saliva audiblemente y sus manos por inercia tiraron de su cabello rizado. La mirada fulminadora de Jade a sus espaldas provoco que sus piernas empezaran a moverse, pero no tan rápido como hubiera deseado.
-¿A dónde crees que vas, Shapiro? –Grito la gótica apropiándose de su antebrazo con fuerza.- Dijiste que nadie más lo sabría.
-Jade, te juro que yo iba a mantener su secreto. Yo no….
Beck apareció ante ellos con su rostro desencajado, la ira en su semblante hizo temblar a Robbie pero aun así se mantuvo de pie frente a él protegiendo a sus compañeras.
-¿Así que todo era un acto? –Señalo el castaño con enojo a su ex novia- Diablos Jade, ¿Cómo pudiste hacerme esto?
-Beck, no es lo que parece. –Argumento Robbie en voz alta tratando de calmarlo.
La risa amarga del chico resonó en los oídos de Tori haciéndola estremecer. Las lagrimas ya comenzaban a desbordarse por sus mejillas sin que pudiera evitarlo, finalmente estaba cayendo en cuenta de la gravedad de su error. Había lastimado a Beck a causa de su egoísmo e insensatez.
¿Qué estaba pensando cuando acepto acostarse con Jade?
La segunda vez que Victoria despertó junto a la gótica no fue culpa del alcohol en sus venas.
La atracción y deseo fueron los únicos culpables de romper su palabra. La morena nunca imagino que la chica detrás de un traje ajustado y peluca rubia, fuera la misma que hacía tres semanas había robado lo más preciado de ella. Inicio con miradas curiosas que a la larga se convirtieron en incitadoras, las sonrisas coquetas tampoco se hicieron esperar, y al final de la noche Tori siguió a la misteriosa joven que le indico el piso de arriba.
La castaña se sentía nerviosa y al mismo tiempo ansiosa de lo que pudiera ocurrir. Si Jade estuviera en la fiesta al menos tendría un motivo para pensar mejor las cosas, aunque fueran más dolorosas. Sin embargo, su compañera ni su novio habían aparecido esa noche. Tal vez era lo mejor después de todo. Ella no podía evitar sentirse mal cada que Beck aparecía, era el recordatorio constante de la traición a su amistad y su confianza.
Desesperada por olvidar la noche con la ojiazul, se abrió paso en medio de la multitud sin perder de vista a la chica. Cuando finalmente se adentro a una habitación, Tori volvió a flaquear en su decisión. El sexo nunca había sido algo relevante hasta que Jade se lo mostro, y esa misma necesidad por olvidar su toque fue el impulso que necesito para entrar al cuarto oscuro. Sus ojos intentaron distinguir la otra presencia pero fue en vano, justo cuando estaba por abrir de nuevo la puerta para huir, fue empujada contra la misma con fuerza y una mano cubriendo su boca. El olor a lavanda inundo sus sentidos y de pronto la mano fue sustituida por unos labios suaves y húmedos. Extrañamente familiares.
Tori no se resistió y vagamente escucho como la chica aseguro la puerta.
Con pasos vacilantes retrocedió hasta que la orilla de la cama golpeo la parte trasera de sus rodillas. Finalmente cuando se separaron, la chica mitad latina intento hablar, pero fue silenciada por la mano cálida de la joven sobre ella. Victoria comprendió de inmediato e hizo caso omiso del malestar interno, en su mente trataba de convencerse que estaba haciendo lo correcto. Debía olvidar a Jade sin importar lo que tuviera que hacer.
La ropa fue desapareciendo y las caricias empezaron a distraerla, Tori se permitió ser tocada imaginando que pronto acabaría. Al final, el cansancio venció su cuerpo desgastado, y tuvo que admitir que la desconocida logro el propósito de hacerla olvidar. Sus ojos se cerraron y vagamente escucho el suspiro satisfactorio de su amante, no tenía fuerzas para irse pero a primera hora lo haría y continuaría con su vida. Sin embargo al despertar en medio de unos brazos pálidos, comprendió lo que había sucedido. Los ojos marrones vagaron a través de la habitación hasta detenerse en una peluca rubia que estaba en el suelo. El movimiento brusco y repentino provoco que su acompañante despertara con un gruñido.
El escalofrió que recorrió su cuerpo la hizo temblar notoriamente, y fue así como los ojos azules se posaron sobre ella maliciosamente. Toda protesta murió en los labios mientras Jade se inclino hacia ella sin importar su desnudez, sus manos se aferraron a su cuerpo con firmeza negándose a dejarla ir.
El infierno parecía que iba a desatarse en medio de esas cuatro paredes, pero a la gótica poco le importaba. Tori intento zafarse mientras lamentaba una vez más lo ocurrido, ¿Qué estaba pensando? Pero lo más inquietante fue el preguntarse si Jade había planeado todo desde un principio.
-Ayer no protestaste, no lo hagas ahora. –Espeto observándola fijamente.
-Tú lo planeaste, ¿no es así?
La ojiazul sonrió con inocencia fingida y apretó su agarre al notar los movimientos bruscos de Victoria.
-Permitiste que una extraña te sedujera, el papel de santa no te queda. –Contradijo encima de ella.
Tori trato de empujarla pero su fuerza era mayor que la de ella. Jade consiguió colocar ambas manos de la chica sobre su cabeza para evitar más golpes, la desesperación y algo mas comenzaba a carcomerla por dentro. El solo pensamiento de imaginar a la morena con alguien más la enfurecía.
-¿Por qué simplemente no puedes dejarte llevar? Cada quien podría hacer lo que quisiera.
-Jade…
-Tendremos reglas. –Interrumpió apretando su agarre.- No sentimientos, no celos y prohibido enamorarse. Nadie, excepto nosotros, sabrá lo que ocurre.
-No puedo hacerlo.
-¿Enserio? Yo creo que es demasiado tarde para decir eso.
La poca fuerza de voluntad había desaparecido tan pronto como Jade la beso. Tori recordaba ese día con claridad, y al ver el rostro dolido de Beck lamentaba aun más su decisión. Afortunadamente Andre apareció junto a Cat para interceder, sin embargo la multitud ya estaba rodeándolos. Las miradas llenas de curiosidad y disgusto persistían sobre ellos, incluso algunos murmullos eran tan claros que podía descubrir las maldiciones involucradas.
-No justificare lo que hice, Beck. Pero te aseguro que yo te ame..
-Cállate! Eres una mentirosa Jade. –Exclamo el chico con enojo.- Y tu Tori, ¿tienes algo que decir? ¿Tal vez la satisfacción que sientes al quitarme a mi novia?
-Beck, yo nunca quise que esto sucediera.
-Pero lo hicieron, maldita sea! Confiaba en ti. Creí que eras mi amiga.
Jade se estremeció al escuchar el sollozo de Tori a su espalda. La impotencia invadió su cuerpo sin que pudiera evitarlo, sus manos se apretaron en forma de puños y sin importar los testigos lanzo un puñetazo directo a la mandíbula de su ex novio. Beck parpadeo sorprendido y retrocedió con la mano sobre el área mallugada, Andre rápidamente se aferro a los brazos de Jade para tranquilizarla, pero la chica estaba desesperada por terminar con su tarea.
-No le hables a Tori de esa manera. –Exigió la gótica con su ceño profundamente arrugado.- Yo fui quien se aprovecho de sus sentimientos... Y tú sabes perfectamente porque lo hice.
-Te desconozco. –Respondió Beck observándola desconcertado.- No sé porque lo hiciste, y tampoco me interesa. He terminado contigo.
La ojiazul soltó una carcajada amarga mientras sacudía su cabeza. Sus hombros se relajaron al igual que sus manos, y en su rostro estaba una sonrisa con firmeza.
-Yo fui quien termino contigo desde ayer. Ahora puedes ir corriendo a los brazos de Camille.
Tori trato de contener sus sollozos a través de la discusión, y se sorprendió al escuchar la voz helada de Jade al defenderla. Incluso los testigos permanecieron callados hasta que las últimas palabras de la chica rompieron el silencio.
-No sé de lo que estás hablando. – Murmuro Beck volviéndose en dirección hacia su auto.
-Claro que lo sabes! Canadá, camarera en el Bar de Stephen… ¿una prueba de embarazo en tu correo?
Beck detuvo sus pasos por unos momentos antes de reanudar su salida, pero las miradas permanecieron sobre él hasta que desapareció del estacionamiento. La multitud se disperso tan pronto como Jade les grito y Andre finalmente la dejo ir, sin embargo tan pronto como los brazos pálidos quedaron libres, se apropiaron de cuello de Robbie hasta casi asfixiarlo.
Tori reacciono de inmediato y se acerco a Jade para detenerla.
-Ya basta! Por favor. –Su voz se quebró haciendo que la ojiazul liberara al chico de su agarre.- Ya no quiero seguir así
-Tori! –La voz chillona de Trina resonó por todo el estacionamiento, haciendo que los cinco chicos la voltearan a ver.- ¿Por qué diablos están diciendo que tu y Jade están juntas? Siempre supe que algo estaba diferente contigo, pero ¿Jade? ¿Qué fue lo que le viste? ¿Por qué ella?
-Mi puño puede mostrarte el porqué. –Exclamo la gótica.
-Trina, no hay ninguna relación. Pero eso no importa, lo único que quiero es ir a casa.
Al ver el semblante angustiado de su hermana, la mayor de las Vega asintió lanzando una mirada fulminante a la ojiazul. Ambas latinas se alejaron lo más pronto posible sin mirar atrás, sobre todo Victoria quien nuevamente sentía las lágrimas inundando su mirada.
Robbie intento justificarse una vez más, pero lo único que obtuvo fue un gruñido enojado de Jade.
-Piérdete de mi vista, Shapiro. Haz hecho suficiente.
Sin esperar un segundo mas, el chico huyo lo más rápido que sus piernas se lo permitieron. Andre todavía sorprendido por lo ocurrido, se recargo en el auto de la gótica con sus brazos cruzados. Su cara seria y enfadada logro intimidar a la joven de cabello negro
-Tenemos que hablar, Jade. Esto no puede quedarse así.
