Sorpresa! Hay continuación recién salida de edición jajaja Espero que disfruten de este penúltimo capitulo. Un saludo y agradecimiento a todas las personas que han leído esta historia y que han sido muy amables en dejar un comentario, gracias chicos!
Sisi2.0,Pauly Vega, Sora Tapia, Guest, bren.
;)
Capítulos: (14/15)
A/N: Ninguno de los personajes me pertenece.
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Capitulo anterior:
Andre todavía sorprendido por lo ocurrido, se recargo en el auto de la gótica con sus brazos cruzados. Su cara seria y enfadada logro intimidar a la joven de cabello negro
-Tenemos que hablar, Jade. Esto no puede quedarse así.
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Tori entro al auto sin decir una palabra. No tenia tampoco el valor de sostener la mirada de Trina, sabía que la decepción y confusión se albergaban en ella de forma acusatoria. Jamás imagino que se enamoraría de una chica, y definitivamente no se sintió atraída hacia Jade porque ella así lo quiso. Fue algo impredecible que nunca creyó que pasaría. Las palabras de su hermana resonaron en su cabeza repetidamente: ¿Por qué ella?
La joven cerró sus ojos tratando de no pensar en la respuesta.
Era difícil admitir que Jade la cautivo desde el primer momento en que la vio. Su belleza natural la envolvió en un hechizo de atracción y deseo, la gótica aun con su carácter amargo era tan dulce a su manera. Esas noches compartidas no estaba cegada por la lujuria, ella la trataba de forma cuidadosa pero firme, a veces incluso llegaría a bromear mientras intimaban, pero el sarcasmo detrás de su voz era falso. No quería hacerle daño. Algunas veces ella olvidaría que se trataba de sexo sin sentimiento, Jade también parecía hacerlo, pero cada vez que la mañana acontecía sabía que solo era un acto. La suavidad en la voz de la chica desparecería, así como la ironía y sarcasmo volvía a ocupar su lugar. Tori admitía que las cosas debían marchar de esa manera, era así como el juego del placer se disfrutaba.
Fingir para después engañarse a sí misma, esa solía ser la rutina de ambas. Finalmente logro comprender que todo lo que quedaría al final seria dolor y pena. Conocía al fin su lugar en la vida de Jade, y por desgracia no era el que le hubiese gustado ocupar.
El movimiento se detuvo y Trina la observo con preocupación evidente en su rostro. Tori se negó a permitir que sintiera lastima hacia ella. Sin atreverse a hablar aun, tomo su mochila y abrió la puerta ignorando el llamado de su hermana. Por fortuna ninguno de sus padres estaba en casa, lo cual le permitiría tener la privacidad que tanto ansiaba. Sin embargo, no se sorprendió cuando Trina irrumpió en su habitación. Esta vez no parecía tener la paciencia para soportar sus desplantes, por lo que opto dejarla hablar primero.
-Habla conmigo. Quiero ayudarte, Tori. –Exclamo observándola fijamente.
La morena resoplo todavía sin mirarla. Sus brazos estaban cruzados en señal de resistencia, pero a su hermana poco parecía importarle su postura defensiva.
-Mira… sé que no he sido la mejor hermana, mucho menos la mejor amiga, pero quiero apoyarte.- Insistió.- No voy hacerte daño.
-Quiero olvidar todo, Trina. No quiero hablar de ello porque eso significa recordar, ¿acaso no lo entiendes?
Su voz cargada de frialdad y amargura sonó extraña ante sus propios oídos. Trina por otra parte, parecía igual de sorprendida pero recobro su confianza en cuestión de segundos. La determinación era evidente en su semblante.
-Lo único que comprendo es que guardar todo dentro de ti va hacerte sentirte peor.
-¿Y contártelo se supone que me hará sentir mejor? –Pregunto Victoria con ironía, ignorando la punzada de culpa.- No necesito a nadie y no quiero hablar. Solo quiero estar sola.
-Tori…
-Déjame en paz. –Interrumpió abriendo la puerta de su habitación.
Trina asintió después de lo que pareció una eternidad y lentamente se abrió paso hacia la salida.
-Si quieres desahogarte sabes donde estaré.
La castaña permaneció de pie junto a la puerta, asimilando las últimas palabras de su hermana, pero finalmente se rindió y cerró la puerta con un golpe seco. No iban a engañarla de nuevo. Decir en voz alta todo lo que había sucedido era como revivir los momentos junto a Jade, y ella no tenía la fuerza para pasar por eso de nuevo.
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Es increíble como las situaciones pueden convertirse en verdaderas pesadillas. Dolorosas. Horribles. Reales. Si fuese una película quizás todo se habría resuelto con la confesión y un beso al final. Si todo lo ocurrido hubiera sido parte de una historia, ella habría borrado el principio y reemplazado por otro menos complicado, pero igual de intenso.
Jade estaba desesperada, ansiosa por todo lo que ocurriría a partir de ese día. Tantos sentimientos encontrados y palabras no dichas, empezaban a exasperarla. No encontraba la manera de solucionar la situación actual con Tori. Estaba claro que el juego había terminado, y como resultado de ello sus corazones estaban rotos. La aflicción empezaba a mostrar estragos en sus acciones. Llorar toda la tarde era una de ellas, y ni siquiera la gótica podía creerlo. Una y otra vez trato de convencerse de que era un mal sueño del que pronto despertaría, pero por desgracia todo era real.
La traición de Beck hace mucho había dejado de importarle, y la ironía era que la acusación de Tori, fue la razón por la cual se encontraban en tal situación.
-¿Y el te ama a ti? –Cuestiono la castaña conteniendo las lágrimas, ocasionando que la otra chica le mirara sorprendida.- Responde. –Exigió acercándose a ella haciéndola retroceder.
-Es una pregunta tonta, por supuesto que Beck me ama. Tú lo sabes.
-No Jade, yo no sé lo que él siente por ti. –Replico Tori observándole con intensidad.- Pero estoy segura que si lo hiciera… el no te estaría engañando.
Su propia mente se burlo de ella con crueldad mientras lloraba amargamente. En ese instante pudo haber actuado de acuerdo a sus sentimientos, Tori confeso lo que sentía sin importar el riesgo que eso implicaba. Pero Jade se acobardo. Decidió continuar creyendo en una mentira y un falso destino prometido, su misma inseguridad fue quien termino con su felicidad.
-Tú no estás proponiéndome matrimonio, ¿cierto?
El chico palideció como si hubiera visto un fantasma pasar frente a él, las palabras de su novia le habían tomado por sorpresa.
-No, por supuesto que no Jade. –Contesto ocultando sus manos en los bolsillos delanteros de su pantalón.- Me gustaría hacerlo en un futuro pero…
-Estoy de acuerdo contigo –Interrumpió Jade apresuradamente con torpeza.- Somos muy jóvenes aun y yo no quiero terminar como mis padres.
-Tú y yo somos diferente a ellos, formaremos una linda familia y tendremos una gran casa.
La gótica exhalo con pesadez mientras caminaba alrededor de su habitación. Los recuerdos continuaron llegando de forma inevitable, tantas palabras vacías y mentiras agobiaban su mente. Cansada y derrotada, Jade finalmente se dejo caer sobre el colchón blando de su cama.
-Honestamente nunca lo imagine de ti.
La voz de Andre permaneció en su tono grave pero al mismo tiempo lleno de sorpresa. El estacionamiento se encontraba casi vacío y no había rastro alguno de los anteriores espectadores. Jade suspiro, sintiendo como el nudo en su garganta crecía al pasar los segundos.
-Admito que fue una estupidez desde un principio, pero mírame… estoy pagando las consecuencias. –Respondió tallando sus ojos.
-No eres la única, sabes. Tori es mi amiga, pero también sabia del riego que corría. Sobre todo si tenía claro lo que sentía por ti.
-¿De qué estás hablando, Andre? –Cuestiono lo ojiverde con cierto temblor en su voz.
El joven exhalo bruscamente mientras la observaba con incredulidad.
-¿De verdad nunca lo notaste? Tori siempre fue de alguna forma, muy obvia en sus sentimientos. Todo el tiempo hablaba de ti, y ni siquiera cuando estaba con Ryder dejaba de compararte con él
Jade parpadeo rápidamente evitando el contacto visual, era cada vez mas difícil mantener su compostura frente a Andre.
-¿Por qué nadie me lo dijo? –Pregunto en voz alta, apretando sus ojos.
-¿Qué caso tendría? Frente a todos fingías odiarla. Decirte solo complicaría las cosas, y además Tori trato de ocultarlo lo mejor que pudo… aunque aceptar lo que tenían seguramente fue una tortura.
-¿Ella te lo dijo?
El chico sonrió con tristeza mientras sacudía su cabeza.
-No. Pero era fácil saberlo, quizás nunca prestaste atención suficiente para ver sus ojos hinchados algunos días.
Jade finalmente sollozo al darse cuenta de lo ciega que había sido durante todo el tiempo. Sus rodillas comenzaron a flaquear y Andre de inmediato la sostuvo contra el auto. A pesar de lo que había hecho ahí estaba él ayudándola, cuando en realidad debería dejarla hundirse en su miseria.
-Soy una estúpida, Andre. –Exclamo llorando abiertamente. La gótica no intento mantener mas su compostura, pero el chico no parecía sorprendido por su repentina actitud.
-Lo único que puedo decirte es que si de verdad la amas, dale tiempo para que cicatricen las heridas.
-Voy a perderla. –Continúo la joven apretando sus puños con impotencia.
-No lo harás si luchas por ella. –Jade observo a su compañero entre lágrimas con notoria confusión. Sin embargo, Andre se limito a mantener el contacto visual.- Empieza desde cero… Haz que de nuevo confié en ti, y cuando lo haga, demuéstrale que lo sientes es real y que de verdad estas enamorada.
-Tori no va a perdonarme, no será fácil.
-Nunca dije que lo seria. –Replico él observándola solemnemente.
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Los murmullos no hicieron esperar cuando Tori se abrió paso por la entrada principal. La mayoría de las cabezas giraron hacia su dirección, al mismo tiempo que la tensión se apropiaba del ambiente. La castaña mantuvo su mirada al frente sin inmutarse al ver los rostros disgustados y curiosos. Sus piernas se detuvieron frente a su casillero donde rápidamente ingreso la combinación para sacar los libros necesarios, todo parecía en orden, a excepción de un sobre blanco en la cima de todos ellos.
Durante unos momentos los ojos marrones lo contemplaron con desconfianza. La probabilidad de ser una carta ofensiva era increíblemente alta, por lo que la chica decidió ignorarla y tomar lo necesario para sus clases. El golpe de seco de su casillero resonó por todo el pasillo. En algún momento el ruido de los demás estudiantes se había extinguido. Tori inhalo lentamente a sabiendas de lo que ocurría, aun sin escuchar su voz o verla de frente sabía que Jade estaba a unos metros observándola atentamente.
La rigidez en sus piernas se convirtió en un impedimento para marcharse apresuradamente del lugar. Con cada paso dado, la opresión en su interior se incrementaba. Los pasillos de Hollywood arts no parecían lo suficientemente apropiados para ocultarse, sobre todo si las multitudes se dispersaban con rapidez al verla. El nudo en su garganta ardía dolorosamente, así como la impotencia se incrementaba al pasar los segundos. Por fortuna el aula de Sikowitz se encontraba desierta, tan solo por unos minutos sería capaz de estar lejos de las miradas acusatorias. Sus manos temblorosas dejaron caer su bolso, sin importar el celular en su interior.
El ruido en el exterior comenzaba a inquietarla, Victoria sabía que sus compañeros muy pronto ocuparían sus lugares. Sin embargo, la puerta se abrió con sigilo y unos pasos a su espalda la hicieron estremecer involuntariamente.
Jade suspiro por lo debajo al ver la figura de Tori en su lugar habitual. La joven yacía inerte y rígidamente con su cabeza en lo alto, su postura de indiferencia era fácil de percibir. Casi como si el clima de la habitación hubiera sido apagado, el calor en el ambiente comenzaba a ser sofocante. La mano pálida de la joven apretó la perilla con fuerza, reprimiendo las ganas de ponerle el candado.
El sonido hizo flaquear a la castaña a sabiendas de que estaba atrapada. Pero aun así se negó a voltear hacia Jade.
-Tori, tenemos que hablar. –Espeto acercándose. Pero la chica mitad latina rápidamente se puso de pie y se coloco al frente de la habitación, asegurándose de que hubiera una considerable distancia entre ambas. – Por favor, lo que sucedió…
El corazón de Victoria latía agitadamente mientras contemplaba el rostro demacrado de la chica pálida. La hinchazón de alrededor de sus ojos era notoria, al igual que las bolsas que ni siquiera el maquillaje lograba ocultar. Jade lucia cansada, y su ropa se encontraba desaliñada. En otros tiempos ella se habría preocupado, pero en ese momento la compostura de derrota no le provocaba más que lastima.
-Debe quedar en el pasado, Jade. –Interrumpió Tori luchando por sonar convincente. – Tenías razón cuando dijiste que todo fue un error.
-Me equivoque, fue una estupidez…. Lo que dije no era verdad.
-Aun así todo empezó mal. –Replico la morena cruzando sus brazos. – No puedo cambiar lo que hicimos, pero si tuviera la oportunidad, nunca jamás permitiría que volviera a suceder.
Jade se mantuvo inmóvil, intentando asimilar sus palabras y actitudes, pero al ver la cara indiferente de Tori su corazón se estrujo dolorosamente.
-Sabes tan bien como yo, que las reglas del juego se rompieron desde un principio.
-No sé de lo que estás hablando. –Mintió la mitad latina desviando su vista hacia el suelo.
La risa amarga de la ojiazul resonó en el lugar.
-Aceptaste la situación porque estabas enamorada de mí. -Señalo Jade con su voz firme.- Los sentimientos siempre estuvieron involucrados. Algunas veces el amor no se presenta con sonrisas y mariposas, en ocasiones es con lagrimas y temores. . Tal vez fui cobarde por no aceptarlos en su momento, pero estoy aquí para decirte que no fuiste la única que rompió las reglas.
-No es cierto. –Murmuro Tori con voz temblorosa. – Esto no…
-¿Puede estar sucediendo? –Completo la joven de piel pálida acercándose al frente. Con cada paso dado la castaña retrocedía, hasta que la pared evito que continuara. – Todo es posible, Vega. Ambas fuimos cobardes ante nuestros sentimientos, y nunca me perdonare por el daño que te cause. Pero podría demostrarte que ya no es más un juego, te quiero con todo lo que eso implica.
Los ojos de Victoria contemplaron el rostro de Jade por unos momentos, antes de colocar sus manos en los hombros de la chica.
-Necesito tiempo y espacio, Jade. -Dijo la morena apretando su agarre.- No hagas más difíciles las cosas.
Tras sus últimas palabras, Tori empujo a la ojiverde con fuerza haciéndola tambalearse. Su rostro que anteriormente parecía tranquilo, se había vuelto nuevamente indiferente mientras ignoraba la mirada desconcertada de la gótica.
Los estudiantes comenzaron a entrar al aula y la mitad latina no perdió tiempo en regresar a su lugar. Jade permaneció de pie en el mismo lugar por unos momentos, antes de imitar la acción de Tori, pero asegurándose de pasar a su lado.
-Voy a luchar por ti. –Dijo en voz baja.
La joven de ojos marrones continúo con su rostro estoico, sin inmutarse por la cercanía repentina de Jade. Algunos de sus compañeros observaron intrigados el intercambio, pero sus miradas rehuyeron al notar que la gótica les observaba.
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Dos semanas más tarde todo parecía volver a la normalidad. Tori continuaba sentándose con Cat y Andre durante el almuerzo, mientras que Beck se había unido a otro grupo de compañeros. La única que desaparecía era Jade, quien solo era vista en clases, pero tan pronto como terminaban se marchaba.
Interiormente la joven mitad latina no podía evitarse sentir vacía y desolada. Estaba acostumbrada a su presencia, por lo que las ganas de estar cerca empezaban carcomerla por dentro. Sabía que todavía eran incapaces de acercarse, quizás nunca lo haría de nuevo, pero al menos le gustaría observarla de lejos. Nadie tenía idea de sus sentimientos, era demasiado cobarde para admitirlos. Aunque Andre solía consolarla de forma inconsciente cada vez que suspiraba.
Si era honesta consigo misma quisiera dejar a un lado todo y empezar de nuevo. Jade no era la única persona en el mundo, y definitivamente no su última opción. Había cientos de personas que día a día se cruzaban en su camino, tal vez era cuestión de tiempo para la que la indicada apareciera.
-Jadey. –Exclamo Cat en voz baja.
Tori alzo su mirada al escuchar las palabras de su amiga, pero no había rastro alguno de la ojiverde en los alrededores. En su lugar la pelirroja sostenía el teléfono con el ceño arrugado. Una pequeña mueca triste se había dibujado en sus labios conforme parecía leer la pantalla de su celular. La mitad latina mordió el interior de su mejilla evitando decir algo de lo cual después se arrepentiría, pero Andre pareció sentir su curiosidad por saber lo que ocurría.
-¿Todo está bien, roja?
Cat suspiro profundamente mientras dejaba a un lado su teléfono. Su cabeza se movió en forma negativa, pero no dio más explicaciones. Tori ignoro el nudo en su garganta mientras jugueteaba con su ensalada, de pronto su apetito había desparecido.
-Mi hermano se cayó en un lago intentando encontrar una sirena.
Andre entrecerró sus ojos desconcertado, pero asintió tratando de comprender las palabras de su amiga.
-El dijo que su canto siempre está ahí pero no puede ser escuchado por todos.. –Explico Cat observándolos pensativamente.- Creo que se refería a que vivimos en un mundo donde las voces siempre se escuchan, pero las palabras no tienen sentido.
-Tu hermano es muy inteligente. –Espeto Tori rompiendo el silencio. La chica había dejado a un lado su almuerzo y empezaba a ponerse de pie lentamente. – Tengo que hacer algo. Nos vemos en clase.
-¿Tori, a donde vas? –Cuestiono Andre observando cómo recogía sus cosas apresuradamente.- ¿Quieres que te acompañe?
La castaña sacudió su cabeza y sin decir una palabra más se dirigió al interior de la escuela. Si su amigo había intuido lo que haría, entendería perfectamente porque debía hacerlo sola.
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Tristeza era todo lo que podía sentir. A pesar de que las horas y días transcurrían, Jade estaba empezando a perder la fe.
Pensó en todo lo bueno que vivió mientras duro, y lo poco que había valorado esos momentos. Nunca creyó echarlos de menos, pero lo hacía… más de lo que quisiera admitirlo. Sus intentos por acercarse de nuevo a Tori fracasaban antes de empezar. No tenía nada que decir, las disculpas se habían convertido en una frase repetitiva carente de significado. Lo que había hecho no tenia solución, sería muy difícil dejar a un lado el pasado, sobre todo cuando este era la prueba del daño que podía hacer.
Las cuatro paredes del armario del conserje, aparentaban encogerse lentamente. Su cabeza se apoyaba contra una de ellas, sin importar la vibración molesta que ocasionaban los movimientos al otro lado. Quizás en otra situación habría ido directo al culpable de tal acto, pero sus ganas por discutir, o hablar con alguien más desde hace tiempo había muerto. Siendo estudiante de actuación fue difícil mantenerse en el anonimato, sus profesores parecían conspirar contra ella. Y en cada una de las clases, al menos se pedía su opinión o participación.
Una sonrisa irónica se dibujo en sus labios mientras cerraba los ojos. Desconectarse del mundo parecía una buena opción, excepto por el hecho de que aun faltaban horas para poder marcharse a casa.
Una voz amortiguada, pero conocida, rompió el silencio agobiante que la rodeaba. Jade se puso de pie por inercia, tratando de no hacer ningún ruido que delatara su posición contra la puerta. La voz de Beck resonaba claramente a través del material grueso, pero no fueron sus palabras las atrajeron su atención, sino el tono venenoso que las embargaba.
-Yo soy la única persona que ha amado. –Dijo con firmeza.
La chica ojiazul frunció el ceño desconcertada, preguntándose si hablaba de ella o de la otra. Aunque la segunda opción parecía poco probable. Un segundo más tarde la risa falsa de Tori llego a sus oídos, y sorprendida por el arrebato, la gótica contuvo la respiración por unos momentos. La sensación de intriga empezó a invadirla, pero su preocupación la opaco al caer en cuenta de que nada bueno saldría si Beck y Tori continuaban discutiendo.
-Por favor, Beck, no te engañes a ti mismo. –Replico la morena sin ocultar su burla.- Te diré lo mismo que le dije a ella; Si de verdad te amo, jamás te hubiera engañado.
-Un desliz lo tiene cualquiera, ¿sabes?
Jade apretó la mandíbula ante la arrogancia de su ex novio. Estaba claro que él le restaba demasiada importancia a la gravedad de la situación.
-¿Así llamas al hecho de que serás padre? –Contradijo Victoria con dureza. – ¿Un desliz?
-No sé qué esperas que diga. Jade tiene que comprender que ella es la única mujer que me interesa… Incluso estoy dispuesto a perdonarla por lo que hizo.
-Increíble! Cuando pensé que no podías ser más cínico y egoísta, ¿me dices esto? Tienes que estar bromeando.
Beck se encogió de hombros con indiferencia y observo a Victoria con fastidio.
-Lamento decepcionarte, pero ustedes fueron las primeras en traicionarme. Jade volverá a mis brazos tarde o temprano, y tú lo sabes.
La castaña sintió la ira correr a través de sus venas, pero se mantuvo en silencio intentando tranquilizarse. Mientras su corazón luchaba por dejar a un lado la inseguridad que ocasionaron las palabras de Beck, su mente insistía en demostrarle lo equivocado que estaba. Jade la amaba, o al menos eso decía en las cartas que misteriosamente aparecían en su casillero.
-Estas equivocado. –Murmuro dándose media vuelta.
-Vamos Tori, ¿de verdad crees que ella siente algo por ti? Tú has dicho que la infidelidad significa no amar de verdad... pero utilizarte también da lo mismo.
La tensión en el ambiente era cada vez más sofocante. Jade apretó los puños con impotencia a través de la discusión en el exterior. El debate consigo misma era realmente frustrante, pues mientras quería escuchar a Tori aceptar sus sentimientos, lo único que conseguía eran respuestas evasivas. Aunque si analizaba más que las palabras, podría escuchar la desesperación filtrada disimuladamente en ellas.
Su mirada permaneció fija en la perilla luchando por llevar su mano hasta ella y girarla, pero su cerebro estaba paralizado. Cada parte de su cuerpo se sentía rígida y pesada, sin opción de moverla para acabar con toda la situación.
Beck finalmente consiguió lo que buscaba y una sonrisa cruel resplandecía en su cara. Pero la satisfacción le duro poco, ya que el sonido de una puerta azotándose nuevamente lo volvió a la realidad, donde una furiosa Jade West lo observaba con desprecio y odio puro.
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Los ojos azules contemplaron con nostalgia la casa. Nunca se había detenido a observarla con atención, siempre bajo la prisa o ansiedad se abría paso a su interior. Pero ahora que se encontraba indecisa no tenía otro remedio. Su debate mental comenzaba a fastidiarla, y aunque el vecindario se encontraba tranquilo, Jade sabía que algún vecino podría sospechar de su presencia en la cera.
-"Es ahora o nunca." –Pensó recorriendo el sendero ya conocido.
El golpe suave en la puerta atrajo sus sentidos a la realidad. Por un momento contemplo a su alrededor pero nadie mas estaba ahí. Tomando el control remoto se dispuso a seguir viendo el programa, sin embargo, un golpe más firme y fuerte le hizo levantarse. Sus pasos cansados se abrieron paso hasta llegar a la entrada y sin decir una palabra abrió la puerta.
Su rostro lleno de incredulidad y confusión lentamente se transformo en uno lleno de molestia.
-¿Qué haces aquí, Jade?
La gótica suspiro permitiendo que sus ojos observaran el suelo.
-Sabes bien porque estoy aquí, Trina.
-¿Y esperas que te deje entrar fácilmente? Tori no quiere verte. Ella te perdono pero eso no significa que te quiere de vuelta en su vida.
-Lo sé, me ha quedado claro. Por eso necesito hablar con ella.
La chica de cabello marrón exhalo con pesadez mientras sus hombros se relajaban. Su mirada instintivamente se dirigió por unos momentos hacia las escaleras rogando porque su hermana no estuviera observando.
-Jade, se que estas arrepentida. Créeme. Pero no puedes venir aquí como si nada hubiera pasado. Tori me conto lo que sucedió hace algún tiempo entre ustedes, pero todavía es muy pronto para que regreses a su vida. Ambas necesitan alejarse y superar el daño que se hicieron…
-El tiempo se ha agotado. –Dijo la chica de piel pálida con impotencia.- ¿Cuánto más tengo que esperar para demostrarle que de verdad la amo?
-El que sea necesario. –Replico Trina con molestia.- Si de verdad la amas, debes dejarla en paz.
-No voy a seguir escuchándote, así que déjame hablar con Tori.
-Jade, solo estoy tratando de ayudarte. Es mi hermana de quien hablamos, y aunque no lo aparente ella me importa. Me preocupo por ella, y por eso mismo te pido que sigas adelante… Tori perdona pero no volverá fácilmente contigo.
-Solo quiero una oportunidad. –Susurro la joven bajando su mirada.
-Y ella te la dio, pero tú no la supiste aprovechar. –Señalo Trina con sequedad. Los ojos azules de Jade observaron por un momento su cara, antes de desviarse de nuevo hacia el suelo.- Escucha, no pretendo ser cruel aunque debería, pero solo estoy tratando de ayudarte también a ti. Tuviste una relación con Beck durante más de dos años. En ese tiempo jugaste con sus sentimientos y también con los de Tori, fuiste capaz de fingir que no sucedía nada… La confianza es difícil de ganar, pero fácil de perder. No puedes culpar a mi hermana por no creer en ti y tus sentimientos.
Tras unos momentos de silencio tenso, Jade finalmente asintió comprendiendo y aceptando las palabras de Trina. Sus ojos se humedecieron rápidamente, pero la gótica lucho por mantener su compostura. Aunque la derrota y tristeza eran demasiado evidentes.
-Supuse que algo como esto ocurriría, ¿sabes? –Dijo en voz alta con una sonrisa amarga.
Trina parpadeo desconcertada pero Jade volvió a romper el silencio.
-Una parte de mi sabía que no me permitirías verla, y lo entiendo perfectamente. Ella es tu hermana después de todo, pero guardaba la esperanza de verla aunque sea una última vez.
-Corta el rollo, Jade. ¿De qué estás hablando?
-Nos hemos graduado, Trina. Es hora de elegir nuestros caminos, y por desgracia el que yo quisiera desde hace mucho desapareció. –Explico monótonamente la ojiazul.- Vine a quedarme o despedirme para siempre de Tori.
-¿Te vas?
- Tienes razón, necesitamos tiempo y espacio. –Respondió Jade ignorando el nudo en su garganta.- Quizás en un futuro llegara mi segunda oportunidad,… o tal vez puede ser este un definitivo adiós.
Trina permaneció en silencio asimilando las palabras de la chica. En su cabeza sonaron alarmas de advertencia, pero ya era demasiado tarde para hacer algo. Trato de convencerse que todo saldría bien, pero el sentimiento de culpabilidad la enmudeció por completo. Jade alzo su mirada con la esperanza de ver a Tori, pero por desgracia la morena no estaba por ninguna parte. Tras un último vistazo empezó a retroceder luchando por no derramar las lágrimas contenidas.
-"No es una crueldad, ella rompió su corazón." –Se consoló así misma la mayor de las Vega cerrando la puerta. Sin saber que cierta chica en su habitación llegaba a un acuerdo con sus sentimientos.
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Espero que hayan disfrutado de este capitulo!
¿Qué crees que hará Tori cuando se entere? ¿Jade hizo bien en irse?
Dime tu opinión… ella puede formar parte del final de la historia ñ.ñ!
Hasta la próxima!
