HELLO! Ya que el primer capitulo fue algo corto, decidí subir el segundo casi de inmediato :D trataré de subir los capitulos cada Miercoles!

GRACIAS! Disfruten...

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Capitulo dos o "UN CHICO TAN HERMOSA PARA SEIYA"

La escuela de medicina estaba cerca de la casa de Shun, solo hacía cerca de cuarenta minutos para llegar en su automóvil. Él soñaba en poder graduarse pronto y así ayudar a la gente no sólo de la ciudad, si no del mundo. Su hermano en ocasiones le decía que era un sueño muy ambicioso pero que no debía de dejarlo por nada, y siempre recordaba eso. Igualmente recordaba que lamentablemente Ikki no hizo lo mismo, quería ser chef o incluso músico pero después de haber estado dos años en relación con Shaka se tenía que ir a la India con él si no quería perderlo, en verdad lo amaba así que no le preocupaba tener que seguir su sueño después y continuar con él en nuevo país. Casi dos años y medio se fue a vivir al país que vio crecer a Shaka, Shun aún le sorprendía lo mucho que tenía que amarlo para seguirlo a un lugar extraño para él. Pero después de todo, Shaka era un hombre respetuoso y que supo ganar el corazón de un joven rebelde de apenas dieciocho años. Ahora Ikki tenía veintitrés y Shaka veintisiete, así que incluso los padres de Shun no podían impedir la relación, para ellos solo pasaba pero no les agradaba. Shun le agradaba pensar que su hermano mayor sería feliz sin importar eso, así que lo apoyó durante todo ese tiempo.

Al terminar algunas de sus clases, recibió un mensaje de un amigo de Ikki para saber si podrían hacer algo esa misma semana. Estaba a punto de responder cuando de pronto escuchó una corneta de bicicleta.

— ¡Hey, Shun! —gritaba un chico con una chamarra roja y un pantalón de jeans.

El pobre joven de cabellos castaños igual que sus ojos apenas si pudo detener la bicicleta para poder hablar con su amigo. Era normal en él, siempre trataba de adelantarse ante todo, incluso de tener que parar primero su transporte antes de bajar de él.

—Seiya, ¿qué no tienes una clase más? —preguntó Shun un poco curioso.

—Mi maestro enfermó, así que nos darán esta semana libre. —sonrió. —Pero dime, ¿cómo está tu hermano? ¿No llegó anoche? ¿Y qué tal tu cuñado, Shaka? ¿Trajo alguna comida de por haya? ¿Dulces, alguna bebida, algún regalo?

—Podrías tranquilizarte por un minuto. —dijo una voz que venía detrás de Shun.

Era Shaina que apenas salía de la biblioteca de la universidad.

—No te preocupes, Shaina, ya estoy acostumbrado a que Seiya pregunté miles de cosas. Y no, Seiya, no trajo nada comestible, pero ambos están bien y felices de estar aquí.

—Me imagino que les harás una fiesta, ¿no es así? —preguntó de nuevo la chica.

—Un amigo de Ikki quiere hacerle una pequeña fiesta, algo de solo nosotros.

—No me digas que Hyoga. —sonrió Seiya. —Él no hace pequeñas fiestas, termina invitando a todo quien se cruce en su camino. Después de todo, es un "rock star".

—Seiya, ni se te ocurra decirle. La última banda lo botó porque pensaban que no era necesario y aún no ha conseguido otra. —Shaina entonces miró su reloj. —Lo bueno es que todo tiene un final, y la banda terminó sin fans después de un tiempo. Igualmente yo ya me tengo que ir, chicos. Por favor cuida a mi niño, Shun. —dijo para darle un beso en la mejilla a su amigo y uno en la boca a Seiya.

—No soy un niño, demonios. —dijo Seiya un poco molesto recargándose en su bicicleta.

Shun le divertía verlos juntos, eran tan diferentes pero aun así se querían. En realidad, la relación de Seiya e Ikki eran parecidas, polos opuestos que se juntaban de alguna manera.

Esa misma tarde, Seiya y Shun decidieron visitar a Ikki, quién se encontraba tocando la guitarra en la sala. Al parecer Shaka había salido para visitar al menos el edificio de su trabajo, así que Ikki le venía bien un poco de visitas, incluso del amigo de su hermano con el que no se llevaba muy bien, pero aun así soportaba y toleraba. Aun recordaba que de pequeños Seiya hacía entrar a su hermano en problemas que él terminaba solucionando e incluso lo regañaban a él por protegerlo de alguna cosa u otra. Lo único que le agradaba totalmente del joven era el hecho de que no importaba qué hiciera de comer, él se lo devoraría y alagaría sin parar su cocina. Así que en ese mismo momento empezó a cocinar para ellos tres. Seiya sonreía al ver el tazón de arroz lleno con vegetales, un huevo tibio, una chuleta y un poco de alga. Ni siquiera dijo gracias al empezar a comer sin parar.

—Siempre tienes hambre, mocoso. —le dijo al darle igualmente otro platillo que tenía una especie de carne italiana. —Aun no entiendo como no ruedas.

—Es un hiperactivo, Ikki. —rio su hermano antes de empezar a comer. —Muchas gracias por la comida. Es deliciosa.

—No es nada, es algo demasiado simple. Además tenía planeado empezar a cocinar, Shaka quizá llegué en cualquier momento.

—Por cierto, Hyoga me mandó un mensaje para preguntarme cuándo podríamos hacer una pequeña fiesta de bienvenida.

— ¿Hyoga? —sonrió Ikki con grandes ojos. — ¿Mi buen amigo Hyoga? ¿No se había regresado a Rusia?

—Decidió quedarse a vivir, le ha ido muy bien. Creo que tiene un departamento en el mismo edificio que Shiryu.

— ¿Shiryu también vendrá? —Shun no había visto a Ikki tan feliz por haber oído los nombres de alguien. —No he sabido de ellos todo el tiempo que estuve en India. El internet no funcionaba y no podía comunicarme con ellos como me hubiera gustado. —su rostro nuevamente se veía triste. —Eras al único al que le podía hablar seguido, Shun.

Su hermano sonrió para mejorar su ánimo, pero no fue necesario ya que ahora Shaka entraba por la puerta. Ikki lo recibió con un beso al cuál Seiya se burló.

—Buenas tardes. —sonrió Shaka al ver nuevamente a ese joven. —Seiya, ¿cierto?

—Así es, al parecer aún me recuerdas.

—Claro que sí, siempre que iba a casa de Shun e Ikki, tú estabas con él jugando videojuegos y estudiando.

—Además de que yo les ayudaba a esconderse. —sonrió mirando a Ikki.

—Cállate, mocoso. —respondió un poco molesto para empezar a servirle de comer algo a Shaka. —Estábamos tratando de saber qué día podríamos hacer una pequeña reunión con nuestros amigos.

—Perfecto. Mu me dijo que vendría este viernes a visitar Japón. ¿Qué les parece el sábado? —se sentó a un lado de Shun. —Shun podría ayudarnos con eso.

—Hyoga quiere algo pequeño así que pensaba que solo unos cuantos amigos.

— ¿Hyoga? —preguntó Shaka. —Creo que lo recuerdo, estaba celoso de él ya que Ikki nunca salía a ninguna parte sin él.

—Creo que aun sigues celoso. —comentó Seiya.

Shaka no respondió a eso para empezar a comer. Shun trató de quitar ese comentario para seguir hablando de la fiesta y de quiénes deberían de ir. Gracias a eso, organizaron todo esa misma tarde y se fueron de ahí para el departamento que compartían. Seiya no dejaba de hablar de toda la deliciosa comida que cocinaría Ikki para la pequeña reunión, Shun solo asentía y sonreía, pero de pronto sus pensamientos se perdieron.

—Y no puedo dejar de pensar en los deliciosos postres que hará, ¿no es así Shun? Su tartaleta de fresas con crema y menta y esos deliciosos pasteles de helado. Shaka es demasiado suertudo al tener a tu hermano, ¿no es así? —pero su amigo no le contestaba. — ¿Shun? ¿Estás bien?

—Seiya, lo siento. —contestó después de salir de un pequeño trance.

Su amigo volteó a ver a la dirección de los ojos de Shun cuando entonces encontró la razón. La chica que antes había visto ahora estaba parada en el otro vagón, pero gracias a la puerta de emergencias, Shun la lograba distinguir.

—Pero parece que Shun no es gay después de todo.

— ¿De qué hablas? Sabes que mi hermano dijo que no hicieras más esas bromas.

—Ok, discúlpame. Solo que me impresiona que linda es ella. ¿Por qué no la invitas a salir por un café o algo?

—No la conozco.

— ¿Cómo crees que empecé a salir con Shaina?

—Aceptó salir contigo después de que su novio te golpeara unas tres veces durante una semana porque no la dejabas de invitar a salir. No la conocías mucho, pero aun así decías que ella era perfecta para ti.

—Y lo es. El pobre novio dejó de molestarme cuando ella terminó porque la engañaba.

—Pero yo no conozco a la chica, además de que está en el otro…

De pronto su amigo lo tiró de la mano para salir al ver que la chica salía del vagón. Shun estaba nervioso mientras ambos pasaban por entre las personas para seguir a la rubia. Ella caminaba un poco rápido por naturaleza, al igual que Seiya, pero no al igual que Shun que parecía tropezarse de vez en cuando. Estaban a punto de llegar a la salida cuando de pronto alguien los detuvo.

— ¿Shun? ¿El hermano de Ikki? —dijo una voz un poco afeminada.

El joven ahora lo recordaba. Esa voz, esa forma de decir su nombre y el nombre de su hermano. Seiya y él se detuvieron, mejor dicho él detuvo a Seiya por la impresión. El amigo dio la vuelta y vio a una chica hermosa que vestía unos shorts morados y una camisa blanca llena de flores, incluso una flor en el cabello combinaba perfectamente.

—Oh, hola. —sonrió Seiya al ver esa mujer alta acercarse a ellos.

—Shun, pequeño. —lo abrazaba sin parar con una gran sonrisa. —Pero si has crecido mucho, ¿cómo has estado? ¿Quién es tu amigo?

—Seiya, mi nombre es Seiya. —rápidamente se abrió paso para tomar la mano de la chica. —Soy amigo de Shun.

—Pero que adorable. —sonreía tan dulcemente para entonces darle un beso en la mejilla. —Dime Afrodita, pequeño, es todo un gusto. —ahora volteaba a ver a Shun. — ¿Cómo está tu hermoso hermano? ¿Qué ha hecho de su vida?

—Bueno, él ahora está en Japón, se había ido a la India. —respondió un poco nervioso.

— ¿A la India? Pero ¿por qué razón? —ella no dejaba de sonreír y hablar como una señorita. —Me gustaría verlo de nuevo. Dile que en cuanto quiera me llamé, quisiera saludarlo una vez más. —apuntó su número rápidamente en la mano de Shun. —Por el momento tengo prisa. Chao, me alegra el día haberte visto, Shun. —sonrió a Seiya para darle otro beso en la mejilla contraria. —Chao, adorable Seiya.

Se fue rápidamente con sus tacones rosados que le caían muy bien a esas piernas.

—Es hermosa. —sonrió Seiya.

—Lo es, y es muy amable pero… no le comentes a Ikki sobre esto.

— ¿Por qué no? Oh… no me digas. —se sorprendió. — ¿Era la ex novia de Ikki?

—Bueno, en realidad… si es el "ex" de Ikki pero… es el ex novio de Ikki.

Seiya se quedó en silencio y sintió sudor frio, incluso cosquilleos en sus dos mejillas. No dejaba de pensar como era que entonces podía usar ese tipo de ropa y parecer totalmente una chica hermosa, y además… ¡esas piernas!

Shun tuvo que ayudar a su amigo a seguir rumbo al metro para poder ir a su departamento. No quería mencionar nada a Ikki, especialmente no quería mencionar que lo vio en una estación tan cerca de su departamento. Esperaba que nunca se toparán, especialmente si Shaka iba con él. De todos modos, apunto el número de Afrodita en su teléfono por si alguna vez la necesitaba, pero en realidad siempre hacía eso con cualquier persona que le diera su número. Hizo a Seiya prometer no decir nada sobre ese suceso y que muchos menos le mencionara el nombre cerca de Shaka.

—Pero, debo de admitirlo, —decía Seiya mientras tomaba un refresco para sentarse en el sofá del departamento, —ese tipo es verdaderamente hermosa… ¿es correcto decirlo así?

—Lo sé, y es una persona muy amable pero Ikki y él terminaron por alguna razón que no conozco. No quiero que mi hermano se moleste al verlo de nuevo, mucho menos ahora que tiene a Shaka a su lado.

—Por cierto, Shun. —lo veía un poco curioso. —Ikki y Shaka no tienen problemas, ¿cierto? Me refiero a que si no están pasando por algún problema sentimental.

— ¿Por qué lo dices? —preguntó preocupado Shun.

—Noté a Ikki un poco molesto por el hecho de que Shaka hablara así de Hyoga. ¿Es normal? Además de que entristeció por no poder hablar con él en la India.

—Bueno, Hyoga e Ikki junto con Shiryu se conocieron en la secundaria. Ellos dos hicieron que mi hermano se alejara en gran parte de los demás problemáticos con los que se juntaba. No sé si los recuerdas, se hacían llamar "Black Knights". Es por eso que Ikki les debe mucho y para él son sus mejores amigos. El problema es que Shaka era muy celoso cuando empezó a salir con mi hermano.

Seiya sólo hizo un gesto para decir que entendía. Pero aun así Shun se sentía preocupado de que incluso Seiya se había dado cuenta de ese detalle. Trató, y debía, de pensar en algo más al tomar su libro para seguir estudiando. El examen vendría pronto y él no quería perder puntos por el hecho de no haber estudiado.