5

Capitulo 5 o "ESA HERMOSA CHICA DEL VESTIDO AZUL EN EL METRO"

Shun decidió pasar la noche al lado de su hermano, de todos modos sabía que Shaka estaría bien en su recamara. A la mañana siguiente, preparó de desayunar y espero que su hermano se levantara pero no lo hizo.

Ikki seguía en la cama, cobijado sin querer salir de ahí, ni siquiera para comer el pan tostado que Shun le llevaba a la cama. Shun estaba un poco preocupado de hablarle sobre el mensaje que había recibido más temprano.

—Quiere venir por sus cosas, —dijo a su hermano, —pero quiere estar seguro que está bien que venga en unas cuantas horas.

— ¿Shaka vendrá? —preguntó Ikki sin quitarse la cobija de encima.

—Sí, así es.

Ikki, después de unos segundos, se levantó y se dirigió al baño. Shun sonrió al creer que quizá iría a tomar un baño para recibir a Shaka.

—Dile que venga a la hora que quiera. Yo saldré de todos modos.

—Pero… ¿no quieres verlo y hablar de lo de ayer? —preguntó al seguirlo.

—No tengo nada qué decir.

El hermano mayor era así, tratando de quedarse con su orgullo sin importar nada, pero para Shun eso era terrible, ya que lo hacía en contra del sentimiento de amor que tenía hacía Shaka. Suspiró un poco triste y decidió mejor salir de ahí para su clase.

El día era excelente para estar afuera, pero Shun tenía que tomar su última clase. Antes de entrar recibió el mensaje de Shaka para decirle que iría a cierta hora, que esperaba que él estuviera ahí ya que no tenía las llaves del departamento. Shun aceptó y fue ahí después de clases. Se entristeció al ver que Ikki había sido honesto, le había dejado una nota para decirle que estaría en "El Santuario" con Hyoga y Shiryu y que no esperara que regresara hasta la noche. Empezó a recoger unas cuantas cosas que su hermano había dejado por la sala cuando llamaron a la puerta, seguramente era Shaka.

—Hola, Shun. —saludó con una sonrisa pero sus ojos se veían cansados. —Espero que Ikki no se moleste.

—Él se fue con Hyoga y Shiryu, así que toma tu tiempo.

—Oh, por cierto, —comentó al entrar y dejar ver que otra persona estaba con ellos. —Ella viene a ayudarme. Su nombre es Junet.

—Encantada.

Shun de pronto no sabía qué hacer. Era la chica del tren, la hermosa chica con el vestido azul y una sonrisa en la cara. Sentía que sus manos cosquilleaban y sintió la gran necesidad de hablar con ello, pero no pudo más que decir su nombre.

—Será mejor que esperes aquí, Junet. —señaló Shaka al entrar al departamento. —Sé que a Ikki no le gustaría dejar entrar a alguien que no conoce. Lo siento.

—No hay problema, aquí lo esperaré.

—Puedes quedarte aquí, Shun. No queremos ser groseros con Junet.

El joven asintió y salió del departamento para hacer un poco de compañía a la chica. Se sentía totalmente nervioso, jamás había estado tan cerca de alguien tan hermoso y además ella se veía totalmente bien con esos pantalones blancos y la camisa azul. Unos cuantos minutos pasaron sin decir nada, pero a él no le importó y empezó a mirarla de arriba abajo. Era verdaderamente hermosa.

—Shaka me ha hablado bien de ti, Shun. —Ella sonrió al ver que él la miraba. —Y también me ha hablado de Ikki, pero es una lástima que no lo pueda conocer.

—Sí, ahora está con unos amigos. Quizá en otra ocasión… si es que regresa con Shaka.

De pronto vio como Junet abría los ojos de par en par y sonreía. Se acercó a él para estar enfrente, Shun solo se sintió aún más nervioso ante esto.

—Shaka es casi un hermano mayor para mí, no me agrada verlo así. —volteó hacia adentro del departamento. — ¿Qué tal si hacemos algo por ellos?

— ¿Por ellos? ¿Por Ikki y Shaka?

—Así es. —ella sacó su teléfono celular. —Deberíamos unir fuerzas y hacer que ellos regresen. Sé que quieres a tu hermano y yo quiero mucho a Shaka, jamás lo había visto tan triste y jamás lo vi tan feliz como cuando estaba con él.

—Eso es verdad, lo mismo puedo decir.

—Dame tu número. —sonrió nuevamente al darle su teléfono celular.

— ¿Mi número? —preguntó Shun.

—Ya te lo dije, ¿no me quieres ayudar? —ella se mostraba un poco molesta. —Esperaba que tú me ayudaras con Ikki, así sería más fácil hacerlos estar juntos nuevamente.

Shun asintió y tomó el teléfono para así guardar su nombre en los contactos. Junet lo guardó en su bolsa y le dio la mano a Shun.

—De ahora en adelante seremos un equipo. —guiñó su ojo y se alejó un poco de él mientras Shaka salía con una maleta. — ¿Vendrá por más? —preguntó a Shaka.

—Sí, así es. Pero quizá otro día, ahora no me siento bien para terminar. —miró a Shun y le sonrió. —Dile a tu hermano que aún lo amo. Nos veremos otro día.

El más joven de los hermanos asintió y decidió acompañar a Shaka y a Junet hasta el elevador. Ella volvió a darle un guiño y él sólo pudo sonreír antes de que las puertas se cerraran. Vaya que era hermosa, y ahora tenía una excusa necesaria para hablar con ella.

Shun decidió quedarse a descansar en el departamento de su hermano, sentía que tenía que darle compañía, jamás lo había visto tan mal, ni siquiera cuando peleaba sin razón alguna en la preparatoria o incluso después en el bar, y perdía. Eso era lo único que deprimía a su hermano, pero aun así él se levantaba y seguía peleando. ¿Por qué no podía ser igual esta vez? En eso pensaba cuando de pronto escuchó que abrían la puerta. Era Hyoga y Shiryu que ayudaban a un Ikki golpeado a entrar.

— ¿Hermano? —se movió rápidamente Shun para sostenerlo. — ¿Estás bien?

—Lo tuvimos que separar, nuevamente se peleó. —señaló Shiryu dejando la puerta abierta para dejar entrar a una tercera persona.

Afrodita ahora vestía un vestido verde y usaba maquillaje, pero aun así se podía ver un golpe en su mejilla. Hyoga explicó que alguien había estado molestando a Afrodita, Ikki había tomado y decidió pelear contra él.

—El muy maldito se echó a correr, pero logró lastimarlo. Nada grave. —comentó Hyoga que ponía una bolsa de hielo en la cara de Ikki.

—Lo siento tanto, Shun. —añadió Afrodita nuevamente con una voz femenina. —Me siento terrible, Ikki ha terminado golpeado solo para ayudarme.

Ikki solamente se levantó y se dirigió a su recamara. Hyoga intentó seguirlo pero Shiryu lo detuvo. Por un momento parecía que se dirían algo, pero al final Shiryu lo dejó ir.

—Shun, —comentó Shiryu al acercarse a la puerta, —tengo cosas que hacer pero Hyoga llevará a Afrodita a su casa. Creo que ellos deben de hablar. —sonrió y se despidió de ambos con un ademán. —Debo admitir que ellos son mejores amigos, más que yo.

—No digas eso, corazón. —respondió Afrodita. —Tú le ayudas igualmente, pero con Hyoga puede maldecir lo que quiera.

Shiryu rio y le dio la razón para ahora si salir del departamento. Shun suspiró y se sentó para que Afrodita hiciera lo mismo. De pronto empezaron a escuchar carcajadas y malas palabras salir de la recamara principal. Seguramente Hyoga estaba apoyando a su amigo a su manera. Afrodita sacó una caja de cigarrillos pero Shun lo detuvo.

—Creo que Ikki odiaría que fumaras, lo siento. —se disculpó.

—Oh, no, está bien. Me alegra que él lo dejara, yo aún no puedo. —suspiró y se recargó en el sofá. —Sabes, este chico me ha estado molestando desde hace más de un mes, Hyoga y Shiryu me ayudaban pero ellos no iban tan seguido al "Santuario". Ya me está cansando.

— ¿Qué hay de tus jefes? —preguntó Shun.

—La "señorita" Saori, —en su voz se escuchaba un poco de desprecio. —dice que no es ningún problema. El chico no me toca ni nada, pero aun así me dice miles de cosas. —colocó su mano en el rostro. —Siento que Ikki me quiere defender, yo no quiero que Shaka piense mal de eso. Tú oíste a Ikki la otra noche.

—Creo que no habrá problema. —Shun entristeció nuevamente. —Mi hermano y Shaka han terminado su relación. Pero… bueno, tengo un plan para juntarlos. —sonrió y bajó un poco la voz. —Yo y una amiga de Shaka hemos decidido hacerlo juntos. Ansío poder trabajar con ella en esto.

— ¿Una amiga de Shaka? —Afrodita sonrió y se acercó un poco más. — ¿Es linda?

— ¿De qué hablas? —respondió un poco nervioso.

—Sabes, me dicen Afrodita por una razón. Se nota en tu rostro que esta chica no es para nada mal, ¿era la que seguían tú y tu guapo amigo Seiya la otra vez? —Shun estaba un poco impactado por cómo él podía saberlo. —Vi que no le apartabas la mirada aun cuando corrías, y vaya que si es linda. —sonrió y parecía una chica feliz. —Si quieres consejos, dime.

—Pero si eres un chico, ¿cómo me darías consejos?

—Oh, ¿entonces es verdad lo que dije y quieres consejos?

—No, bueno… no entiendo, ella y yo no somos nada.

—Aun. —Afrodita entonces lo tomó del brazo y lo hizo sentarme aún más cerca de él. —Entonces, te puedo dar unos consejos. Tus ojos brillan y te ves totalmente sonrojado solamente ahora que quizá piensas en ella. —para su sorpresa sintió el celular de Shun vibrar así que lo dejo abrir el mensaje, para ver quién lo mandaba. —Oh, así que se llama Junet.

—No te metas en lo que no te importa. —Shun alejó sus manos con el celular para responder el mensaje y no dejar a Afrodita ver. —Además ¿cómo me podrías ayudar? Eres un chico que se viste de chica y anda con chicos. No sabes nada de ellas.

De pronto el rostro de Afrodita se veía un poco enojado, Shun incluso sintió que había respondido muy mal ante él.

—No sé nada de ellas, ¿dices? —ahora su voz demostraba que era un hombre de veintiséis años. — ¿Crees que solo tengo amigos? ¿Crees incluso que jamás traté de tener una novia? —sonrió y lo tomó del cuello para acercarlo. —Te puedo asegurar que he estado más cerca de chicas de lo que tú podrías soñar. Así que sí… —se sentó nuevamente y cambió su voz y rostro a una chica fina. —Creo que podría ayudarte, pero solo si me lo pides.

Shun apenas si podía responder, para él era un poco gracioso y un shock tener que haber visto a Afrodita hablar así. No duró mucho para que Hyoga saliera después de ese pequeño momento, él sonreía y reía un poco más despidiéndose de Ikki.

—Ok, Shun. —le dijo cruzándose de brazos para esperar a Afrodita de levantarse. —Ahora es tu turno de mantenerlo así, ya rio y ahora está tranquilo. Trata por favor de que no salga hoy, y si él quiere salir, al menos que yo o Shiryu lo acompañemos.

—Me parece bien, Hyoga. —sonrió Shun al acompañarlos a la puerta. —Yo te diré cómo esta Ikki después de que descanse.

Hyoga asintió y se fue de ahí, pero Afrodita regresó para darle un beso en la mejilla a Shun y guiñarle el ojo.

—No vemos, lindura. —se dijo al tomar el brazo de Hyoga para irse del edificio.

Shun por un momento se sonrojo pero, siempre que Afrodita le daba un beso, al instante recordaba que era un chico así que se iba el color de sus mejillas. Igualmente veía gracioso como Hyoga era el único de ellos que le seguía el juego tranquilamente a Afrodita, él le hablaba de "ella" y siempre que podía era un caballero. Jamás sabría por qué razón pero no creía que Hyoga algún día lo explicara. Decidió regresar a la casa para ver a su hermano y darle un té, también pensaba en el mensaje que había recibido, quizá era momento de invitar a Junet a tomar un café o algo para planear qué hacer.

Si no hubiera sido porque su hermano estallaba en lágrimas fácilmente, Shun hubiera estado pensando mil veces en esa semana de cómo pedirle a Junet ir por un café. Si, tenía la excusa de querer juntar a Shaka e Ikki una vez más, igualmente tenía el teléfono y así mismo Junet ya le había dicho que estaba libre de tal a tales horas. Solo una vez había pedido a una chica una cita, ella respondió con la gran duda de que si él no era gay. Todos lo pensaban, incluso lo daban por hecho, solo porque era amable y respetuoso, todo un caballero y además sensible. Todos sospechaban de él, pero no de su hermano. Incluso pensó que si lo hubieran visto como estaba en ese momento, llorando por Shaka en las piernas de su hermano, no se lo hubieran creído. Shun suspiraba cansado, no había podido regresar a su departamento más que por su ropa y su hermano no se podía quedar un día solo, aunque solo estuviera en la recamara y no quisiera salir, ni siquiera para recibir a sus amigos. Igualmente se sentía frustrado ya que Shaka no le contestaba sus llamadas ni mensajes, ni siquiera la vez que le dijo que Ikki no quería dejar la cama, que había dejado de comer y que decía que dejaría su medicamento para la depresión. Él se sentía terrible, sabía que tenía que hacer algo pero los nervios lo invadían al pensar en llamar a Junet, aun así tomó su teléfono y marcó un número, le primero en su lista.

—Buenas tardes, corazón. —se escuchaba una voz de hombre. — ¿Cómo está tu hermano? ¿No piensa venir hoy al "Santuario"?

Shun pensó que quizá Afrodita hacía algo del otro lado del teléfono, así que se disculpó por haberle quitado su tiempo.

—No, no te preocupes, pequeño. —Afrodita estaba empezando a maquillarse un poco. —Sabes que me encanta ayudar. ¿Necesita algo tu hermano?

—Mi hermano, bueno… él está bien, a su manera. Pero yo hablaba para… bueno… —se sentía un poco nervioso. —Quería que me ayudaras a pedirle a Junet que nos veamos.

— ¿Es su primera cita? —tomaba unos cuantos tacones para ver cuáles serían mejores.

— ¿Qué? No, no es una cita. Sólo queremos empezar nuestro plan, eso es todo.

—Ya veo. No es una cita pero te sientes nervioso de pedirle que salgan.

Shun se quedó callado. Era cierto después de todo, solo que para él se escuchaba mal decir que era una cita. Además, por cómo estaba su hermano no se podía dar ese lujo.

—Ok, Afrodita, tú ganas. Es una cita. ¿Ok? Quiero salir con Junet… es muy linda y además quiere ayudar a… —su voz bajó un poco ya que no quería que Ikki lo escuchara. —quiere ayudar a Shaka a regresar.

—Estaré esta misma tarde ahí. Llevare a mi Hyoga para que le dé un poco de compañía a Ikki. Llevaría a Shiryu pero creo que tiene un examen de cello así que no ha dejado de tocar. —sonrió del otro lado del teléfono mientras se acomodaba unas botas con tacón alto. —Ahora te tengo que dejar, estoy luchando aquí.

El teléfono colgó y entonces Shun decidió mandar un último mensaje a Shaka. Se sentía enojado ahora, no sabía por qué su cuñado no le contestaba.

— ¿Quién era? —preguntó una voz un poco apagada.

Shun se estremeció y dio la vuelta para ver cómo su hermano salía del cuarto cubierto con una manta. Sus ojos tenían ojeras y su voz no tenía mucha fuerza.

—Estaba hablando con Afrodita. Él y Hyoga vendrán a visitarte más tarde.

—No quiero que venga nadie. —se acercó y tomó el teléfono de la mano de Shun solo para encontrarse con el mensaje que estaba a punto de mandar. — ¿Qué es esto?

—Ikki, aunque tú no lo creas, Shaka aún se preocupa por ti y yo decidí…

— ¿Se preocupa por mí? —leyó el mensaje en voz alta. —"Quería decirte una última vez que Ikki no ha estado bien. Espero tu respuesta" —miró a su hermano y le aventó el teléfono. — ¿Preocupado? Creo que no estarías mandando ese mensaje. ¿Cuántas veces lo has hecho?

Shun no quería contestar así que sólo bajó el rostro. Escuchó entonces cómo Ikki volvía a la recamara para encerrarse. Ya no podía soportar mucho a su hermano mayor, le molestaba el hecho de qué sentía que lo tenía que cuidar, pero él mismo quería salir del departamento y no volver. No podía quitarse de la cabeza esa idea hasta que escuchó que Hyoga y Afrodita habían llegado.

Afrodita tomaba el brazo a Hyoga, quien ya había abierto la puerta para él. Ambos se sentaron en el sofá, Shun les ofreció algo para tomar cuando de pronto escuchó la puerta abrirse. Era Ikki quien ya estaba vestido para salir de ahí. Hyoga lo saludó como siempre y sonrió mientras le decía que tenían que ir al concierto de una banda esa misma noche. Afrodita saludó igualmente a Ikki, pero decía que quería hablar con Shun a solas. Ikki no le interesaba nada de eso, así que decidió ir con Hyoga a ese concierto. Tomó las llaves del departamento y salió despidiéndose de Shun y Afrodita. El hermano menor sonreía al ver que la "chica" se veía muy bien en un pantalón de jeans, una camiseta negra amarrada y unas botas cafés de gran tacón. Totalmente parecía una modelo.

—Pero que mal se ve, mi amor. —dijo Afrodita mientras se sentaba en la barra de la cocina. —Nunca pensé ver a Ikki de esa manera. Totalmente tienes que salir con tu novia.

— ¿Novia? —respondió sorprendido. —Ni siquiera hemos salido una vez.

—No empecemos con eso, Shun. —sonrió. —El punto es que tienes que salir con ella de una vez. No solo por ti, Casanova, si no por tu hermano y ese hombre tan guapo, Shaka.

—Al parecer ya lo conociste.

—Bueno, Hyoga decidió mostrármelo. Es raro que Ikki utilice sus redes sociales, pero colocó una que otra foto de ellos. Bueno, pero dejando eso de lado. —tomó un poco de aire y miró a Shun con grandes ojos. —Salir a tomar un café con una chica es lo primero. Tienes que ser asertivo con tus palabras, pero que no se vea que estas obligando a salir a la tal Junet. Inténtalo conmigo, corazón.

—Afrodita, me siento raro al hacerlo con un chico.

Él sonrojó un poco y rio después de unos segundos.

—Shun, está bien que estemos solos, pero no haría eso con el hermano de mi antiguo novio. Además… —sonrió maliciosamente. —Yo igual decía eso hasta que encontré a mi primer novio.

—Creo que no te entiendo.

—Olvídalo, olvídalo. Solo dime cómo le pedirías a Junet que salga contigo.

—Bueno, creo que le diría que si quiere tomar un café, ¿no es así?

—Si fuera así, no me hubieras llamado, lindo. —suspiró y se acercó a Shun de manera coqueta. —Vamos, invítame a salir.

El pobre Shun odiaba que Afrodita hiciera eso, por un momento su cerebro creía en lo que veía. Suspiró y sonrió.

— ¿Te gustaría ir a tomar un café conmigo este viernes? —dijo amablemente.

— ¡Dios mío! —gritó Afrodita. — ¡Eres demasiado adorable! Pero… —rápidamente su voz cambió. —Quizá debas de empezar de una manera para asegurar el sí, además de que no has hablado con ella después de una semana. Dímelo de nuevo, pero desde el principio.

— ¿Podrías regresar con tu voz femenina? —preguntó nervioso Shun.

—Oh, lo siento. —se acomodó el cabello y sonrió. —Desde el principio, corazón.

Shun tomó unos cuantos segundos, incluso decidió darle un poco de jugo a Afrodita mientras pensaba. Después sonrió y se acercó a Afrodita.

—Sabes, he estado pensando toda la semana y creo que aceptó ser tu aliado. ¿Te gustaría vernos el viernes para platicar con un café?

Afrodita parecía que hubiera visto un cachorro o algo así, no paraba de decir lo adorable que Shun se veía y que si por él fuera, le hubiera dicho que sí en ese instante. Entonces tomó el teléfono de Shun y marcó el número de Junet.

— ¿Qué? —él lo recibió nervioso. — ¿Qué? ¿Qué digo?

—Lo mismo, cariño.

Shun estaba a punto de preguntar cuando se escuchó una voz del otro lado del teléfono. Era Junet que saludaba felizmente. Parecía que ella compartía esa cualidad con Shun, felicidad en casi todo el tiempo, especialmente al hablar.

—Ah, Junet, estoy bien… si, quería preguntar… —de pronto recordó algo. — ¿Cómo esta Shaka? ¿Está ahí contigo?

Afrodita se veía un poco molesto, sentía que los minutos que había gastado en enseñarle algo a Shun se habían esfumado.

— ¿Perdió su teléfono? Bueno, eso explicaría mucho. —suspiró aliviado. —Es increíble que viva en mi departamento y no lo he visto en un día, verdaderamente trabaja fuerte. —sonrió pero de pronto su sonrisa cambió. — ¿Estás ocupada? Lo siento mucho, pero… oh si, hablaba para decir que si… —miró a Afrodita y trató de guardar la calma. —He estado pensando sobre nosotros como aliados para lo de mi hermano y tu hermano, digo, para Shaka así que pensaba que quizá… ¿te gustaría salir a tomar un café el viernes? —Afrodita no lo creía y se notaba en su rostro, pero Shun aun así sonreía. —Entonces nos vemos, a las siete. Ten un buen día, Junet.

— ¿Y bien? —preguntó Afrodita en el minuto que Shun dejó el teléfono.

—Dijo que sí, que nos veremos el viernes.

—Lo sabía, nadie podría decir que no a un joven tan guapo como tú. —para Shun era extraño oírlo con esa voz masculina de nuevo. —Después te enseñaré a besar e incluso te daré consejos para otras cosas.

—Creo que te estas adelantando demasiado.

—Nunca es demasiado, y además… —so voz era nuevamente más fina. —No tenía hermanos o hermanas para ayudarles con sus parejas. Tengo mucho que enseñar pero nadie quiere escucharme. —al tomar a Shun por los brazos ahora se veía como un hombre. —Pero tú lo harás y ambos seremos exitosos.

Shun sonrió tratando de no sentir extraño el hecho de ver a un hombre con cuerpo de mujer, excepto por los pechos, que lo abrazaba y hablaba de un futuro juntos. En verdad que Afrodita estaba emocionado por eso, así que decidió no quitarle esa emoción.