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Capitulo 6 o "Ahora deberé pagar otro café"
El día de la cita con Junet había llegado. Shun se tomó de valor para llegar al café y esperar unos cuantos minutos a la chica, pero sintió un manojo de nervios cuando veía que ella no llegaba. "Quizá tenía que hacer algo importante" pensó mientras estaba a punto de retirarse, pero entonces vio adentro del café, ahí estaba ella sentada sonriendo mientras leía un libro que se veía un poco largo. Shun se sintió un poco tonto pero aun así entró para sentarse frente a ella.
— ¿Cómo has estado? —preguntó con una sonrisa mientras Junet cerraba el libro.
—Mucho mejor que Shaka. —suspiró. —Me duele verlo tan deprimido. ¿Qué tal tú y tu hermano? ¿Alguna mejoría?
—Yo estoy bien pero me pasa lo mismos que a ti con Shaka. Lamentablemente mi hermano va empeorando. Hay ocasiones que solo sale con Hyoga en la noche y regresa golpeado, y otros días en el que no quiere salir de la cama… como hoy.
—Debemos de hacer algo, Shun. —la mesera entonces tomó sus órdenes y ella esperó a que se fuera de ahí. — ¿Algún plan para juntar a esos dos? Shaka está feliz de seguir cualquiera que sea nuestro plan.
— ¿Shaka lo sabe? —preguntó curioso Shun.
—Así es. Decidí decirle ya que no aguantaba verlo así. ¿Sabías que el otro día olvidó entregar un trabajo por estar preocupado por Ikki?
—Vaya. Yo no creo que sea bueno decirle a mi hermano, es demasiado orgulloso. —por inercia tomó el libro que Junet leía. — ¿Tú tienes un plan?
—Creo que Shaka debería mandarle flores a Ikki. —Sonrió —A todas las mujeres les encanta recibir flores después de una pelea.
—Eso no es verdad. Deberías conocer a la novia de mi amigo Seiya. Pero aun así… —la mesera lo interrumpió pero no pudo hablar más.
—Señorita, —Junet se dirigió a ella. — ¿Cierto que la mejor manera de arreglar una relación es mandando flores?
La mesera miró a ambos mientras les daba un café con leche para Junet y un chocolate blanco caliente para Shun. Sonrió y asintió con la cabeza.
—Las flores dicen mucho. —siguió. —Incluso sirven mejor que las palabras.
—Gracias. —sonrió Junet sin observar que la mesera le guiñaba el ojo a Shun, el cual se sonrojo un poco. — ¿Lo ves? Las flores son la mejor opción.
—Creo que no recuerdas que Ikki es mi hermano, eso quiere decir que es hombre y que lo conozco. Él odiará eso, él prefiere mil veces las acciones. Yo opino que deberían de juntarse para hablar pero… —suspiró abriendo el libro. —Ikki jamás querrá eso.
—Quizá deberíamos juntarlos sin que él lo sepa. —Junet tomaba el café entre sus manos para soplar el humo de él. Shun encontró eso demasiado adorable. —Invita a tu hermano a un restaurant o un café, yo haré lo mismo con Shaka. Se encontraran solo para hablar de lo que pasó. ¿No es buena idea?
—Lo sería, claro, pero Ikki no querrá entrar al ver a Shaka ahí. Mucho menos quedarse.
—Entonces vamos con ellos. Entremos como una cita doble.
— ¿Cita doble? —preguntó tomando la taza de chocolate. — ¿Y si mi hermano se niega?
—No te preocupes. Shaka y yo llegaremos unos cuantos minutos tardes para que así Ikki está ya adentro junto contigo.
—Eres muy inteligente. —Shun sonreía al ver que Junet sonrojaba un poco. —Incluso veo que lees un libro en francés. ¿Julio Verne es tu favorito?
—No mucho, pero la historia de "El viaje al fondo de la tierra" era un libro que mi padre me leía todas las noches antes de dormir. Decidí tomarlo de nuevo.
Pronto Shun decidió que quizá después de todo podría ser una cita, así que siguió con la conversación mientras ambos terminaban sus bebidas. Había olvidado cómo era platicar con alguien que no solo hablara de medicina, si no que sabía suficiente de literatura para que él no se aburriera o aburriera a la otra persona. La tarde continuaba y él no se daba cuenta que pronto tendría que regresar a su departamento para estudiar un poco más.
Al terminar Junet su café, pidió disculpas a Shun que tendría que irse ya que tenía que trabajar hasta tarde en un diseño.
— ¿Qué es lo que estudias, Junet? —preguntó al recordar que no lo sabía.
—Diseño gráfico. Es por eso que voy al trabajo de Shaka, soy como su aprendiz.
—Ya lo veo. Entonces mucha suerte con eso. —sacó su billetera para pagar pero fue interrumpido por Junet.
—Por favor, déjame pagar a mí.
—No puedo aceptar eso.
—Sí, si puedes. —sonrió ella al dejar el dinero en la mesa. —Tú pagaras el próximo café, ¿te parece, Shun?
— ¿Próximo café?
— ¿Ves? Ahora tienes una excusa para invitarme un café más. —ella solamente le dio un beso en la mejilla para despedirse. —Nos vemos entonces para la cita doble.
Shun no hizo más que mover su mano para despedirse y verla irse caminar felizmente por la acera. Sintió que su corazón palpitaba y las manos le sudaban un poco, vaya que Junet era linda y además inteligente, en verdad que si quería seguir conociéndola. Estaba a punto de irse cuando vio que la mesera le daba un papel. No solo había conseguido tener una conversación con Junet, si no que el número de otra chica linda.
—Eres todo un galán. —sonreía Afrodita mientras cocinaba un poco en el departamento de Ikki. —Deberías de intentar con ella también.
Shun había llegado para visitar a su hermano, que seguía en la cama sin querer salir. Por suerte, o no, en el camino se encontraba Afrodita a visitarlo y preparar un poco de su deliciosas sopa "mágica", como él le gustaba decirle.
—No creas que soy así, Afrodita. —contestó un poco molesto. —En este momento solo me interesa Junet, y sólo si ella lo permite.
—Hizo que la invitaras a otro café, claro que ella permitirá que tu sigas adelante conquistándola. Además, si no funciona, tienes un número de otra chica. —de pronto sonrió mientras apagaba el fuego. —Y si no, déjame decirte que yo opino que eres lindo.
—Eres el ex novio de mi hermano, creo que no serviría.
—Quería intentar un poco.
Afrodita rio junto con Shun mientras tomaba un tazón de la alacena para servir su deliciosa sopa. Él le contó que cuando era pareja de Ikki le agradaba cocinar diferentes platillos para él hasta que descubrió que Ikki tenía mucha mejor sazón. Explicó también que su sopa era llamada "mágica" ya que parecía animar a quien fuera que la comiera. Esa era su intención, animar un poco al decaído fénix que no dejaba la cama por nada, ni siquiera al oler tan delicioso aroma de la comida.
Ikki estaba abrazando una almohada debajo de las cobijas y no mostraba su rostro a su hermano o a Afrodita. Ellos insistían que debía de comer algo pero él solo movía la cabeza para decir que no.
—Enfermaras si no lo haces, Ikki. —se preocupó Afrodita. —Pregúntale a tu hermano, él sabe muy bien todo eso, ¿cierto, Shun?
—Afrodita tiene razón. No has comido nada desde la mañana, ya es tiempo que al menos te levantes de aquí. —no escuchó respuesta alguna. — ¿Ni un poco?
—Déjenme solo. —fue la única respuesta de Ikki.
Ambos hombres daban por hecho su derrota así que se fueron de ahí dejando la sopa a un lado de la cama. Afrodita se acercó a la ventana para fumar un poco y Shun decidió estudiar antes de retirarse del departamento de su hermano. En verdad que todo eso le preocupaba, sintió por un instante la necesidad de tomar un descanso y comer de la deliciosa sopa que Afrodita había hecho.
—Debería de dejar el cigarro. —suspiró Afrodita. —Tu hermano ya me lo había dicho.
—Mientras no hagas que el departamento huela, todo está bien.
—Lo sé, lo sé. Pero aun así… —se sentó a un lado de Shun y sonrió. —Cambiemos de tema y platícame que día es que verás a Junet.
—Creo que será este viernes, solo que no recuerdo cuándo ni dónde. Le llamaré más tarde para preguntar.
—No, no lo harás. —Afrodita cambió su voz. —Debes de mantener un aura de secreto para que así a ella le intereses aún más.
—Entiendo muy poco de por qué te hago caso.
—Porque sabes que sé más que tú. —sonrió y volvió a hablar como chica. —Yo creo que deberías de esperar al menos para el jueves. Cree en mí y todo irá bien.
Pero si antes de que pudiera explicar qué debía de mandar, Shun le había dicho que el mensaje ya había sido mandado y no esperaría más días para poder hablar con ella. Afrodita estaba molestándose totalmente, diciendo que de esa manera ella creería que todo iba muy rápido, de cómo es que ella necesitaba un poco de tiempo para hacer que su primera cita fuera recordada gratamente después. El pobre Shun recordaba a un maestro dando su catedra a un joven que apenas sabía del tema, pero el sonido de su teléfono los interrumpió a ambos, especialmente al maestro.
—Parece que tienes suerte de principiante. —Afrodita había dicho con su voz varonil. —Pero eso no fue todo. —sonrió y se acercó a Shun para abrazarlo y hablar como mujer nuevamente. —Eres demasiado adorable para decirle que no.
Shun habló con Junet antes de que Afrodita se fuera, en realidad él sabía a qué horas era que se verían pero quería un así escuchar la voz de esa mujer. Sonreía al hablar con ella, se sentía feliz y quería que no tuvieran que terminar la llamada, pero lamentablemente ambos tenían cosas qué hacer. Al terminar, Afrodita se acercó un poco curioso.
—En verdad que estás enamorado, pequeño. —sonrió. —Me alegra que al menos uno de los hermanos se sienta bien. Como sea, me tengo que ir. La señorita Saori no quiere perder clientela y me ha pedido que no vaya vestido de hombre. Sabes, en ocasiones me siento más cómodo así. Pero dime, —sus ojos se entrecerraban como si quisiera ver algo en el rostro de Shun — ¿Saldrás pronto con ella?
—No, el viernes nos veremos junto con… —hizo una seña para no tener que decir nombres. Afrodita asintió. —Te diré cómo fue todo.
Shun tuvo que recibir un beso en la mejilla como siempre y despidió a Afrodita para luego entrar a la habitación de Ikki. Él seguía bajo las cobijas, pero ahora la sopa ya no estaba en el plato. Su hermano se acercó y se sentó para poner su mano sobre su espalda.
— ¿Ikki? —sabía que no tendría respuesta. —Me duele verte así. Ayer… ayer habló mamá y papá y querían saber cómo estabas. —suspiró y se recostó al lado de su hermano. —Les mentí y dije que estabas bien, feliz con Shaka. Sé que lo más seguro es que les dirías eso, después de todo ellos no lo quieren. —rio pero no era por felicidad, encontraba un poco irónico el orgullo de Ikki para en realidad haber dicho eso si él hubiera hablado con sus padres. — ¿Qué te parece si este viernes salimos juntos?
Ikki ahora respondía al darse vuelta. Sus ojos se veían cansados y su cabellos totalmente hecho un desastre. Asintió con la cabeza. Shun sonrió y lo abrazó, sin saber que gracias a ello su hermano terminaría quebrándose para seguir llorando. En verdad sentía que ese no era su hermano, Ikki no lloraría sin descanso ni se quedaría días en cama, pero entonces comprendía que esa depresión iba en aumento. Aun estudiando medicina, no sabía si en verdad era la depresión o el hecho de que Shaka ya no estaba a su lado. Ahora eso no importaba, prefería darle su hombro y dejarlo llorar y desahogarse.
La semana pasó lentamente para Ikki, pero rápido para su hermano que tenía que cuidar de ambos y aun así estudiar duramente. No tenía que haber exámenes o algo para hacer que Shun estudiara, su sueño era ser un excelente médico y así ayudar a la gente que lo necesitara.
El viernes que apenas iba llegando era el día en que Shun en verdad se sentía nervioso, todo el día trató con todas sus fuerzas que Ikki no cayera de nuevo en una de sus escenas de depresión, incluso tuvo que decirle a Hyoga sobre el plan de hacer que Shaka y su hermano regresaran para que así no lo invitara a salir ese día en especial. Pero ahora, a las cinco de la tarde, estaba solo él y su hermano caminando por la calle. Ikki se veía cansado, toda la semana no había salido y seguía medicándose, lo cual lo hacía verse enfermo, irónicamente.
—Espero que tengas hambre, hermano. —sonreía Shun de par en par mientras entraban en un café que sabía que era donde Ikki comía cuando era un estudiante. —Yo creo que pediré una de esas hamburguesas con papas fritas.
—Bueno, yo no sé. Quizá quiera un poco de lasaña. —Ikki se veía tranquilo.
—Pide lo que quieras, yo invito.
—No puedo hacer que hagas eso, Shun. Ya es suficiente con que quieras salir conmigo.
— ¿A qué te refieres? —rio un poco. —Eres mi hermano, claro que me gusta salir contigo. Así que trata de sonreír y disfruta hoy conmigo. ¿Puedes?
Ikki así lo hizo, sonrió mientras veía el menú. Ambos platicaron un poco mientras que la mesera tomaba la orden y se iba de ahí. Ikki le agradaba saber que su hermano estaba en los primeros en su clase y que trataría de tener una beca para viajar a los Estados Unidos para estudiar al menos un año ahí. Shun, por otra parte, ahora sonreía al saber que Hyoga decidía que sería bueno reagrupar la banda que alguna vez él, Shiryu e Ikki tuvieron. Pero entonces Shun empezó a sentirse nervioso nuevamente, Junet y Shaka habían entrado al café así que ahora él tenía que actuar.
— ¡Shun! —al parecer Junet había pensado ya en eso. — ¿Qué haces aquí?
La chica sonreía mientras se acercaba a Shun, quien apenas se levantaba y recibía un abrazo. Vaya que era suertudo. Recibió el aroma de Junet sintió que su cabeza daba vueltas.
—Vine a comer con mi hermano. —sonrió para él. —Ikki, ella es Junet. Nos conocimos gracias a Shaka.
Ikki se levantó para saludar cortésmente pero entonces vio cómo su antigua pareja entraba. Su rostro cambió, era enojo y ni siquiera miró a Shaka.
— ¿Cómo estás Shun? —sonreía Shaka mientras abrazaba a su cuñado. —Ikki, ¿cómo te encuentras hoy?
—Es un placer, Junet. —sonreía mientras le daba la espalda al rubio. —Al parecer mi hermano no me ha hablado de ti.
—Es solo que apenas nos hemos conocido. —Rápidamente tomó asiento al lado de Shun. —Venía con mi compañero de trabajo a comer algo, espero que no les moleste que nos sentemos con ustedes.
—No, creo que está bien... al parecer el café está lleno. —el sarcasmo de Ikki se notaba incluso con esa sonrisa.
Shaka por el momento sentía un horrible dolor en el pecho, tendría que soportar como Ikki lo ignoraba y no podía hacer nada más que eso. Aun así, la platicaba continuaba, Ikki y Junet seguían hablando, incluso Shun de vez en cuando decía un comentario pero Shaka prefirió callar después de algunos intentos de que Ikki no lo sacara de la conversación al ignorarlo o respondiendo de manera sarcástica. Shun empezaba a sentirse mal ante esa situación, incluso quería decirle a su hermano que su forma de ser estaba pasándose de la línea, pero en ese instante Junet se levantó de la mesa para ir al baño y él tuvo que quedarse solo con la antigua pareja.
—Shun, —sonreía Shaka, pero ambos sabían que se sentía terrible. — ¿es cierto que pronto pedirás una beca?
—Así es. Quiero conocer los Estados Unidos.
—Es bueno que viajes. —Shaka dijo pero rápidamente se arrepentiría del comentario.
—Si es que así lo quieres. —respondió Ikki. —Nunca debes de irte de tu país si no quieres, eso lo sabes, Shun. ¿Cierto?
—Pero eso abre nuevas puertas y situaciones.
—Pero ¿quién te asegura que serán buenas? Tómame de ejemplo. — los ojos de Ikki se posaron en Shaka una última vez.
De pronto, por suerte de Shun, el teléfono celular sonaba y tenía que contestar. Optó por levantarse igualmente de la mesa y casi correr fuera de ahí.
— ¿Junet? —preguntó curioso. — ¿Pasó algo?
—Eso dímelo tú.
Al parecer la chica aún seguía dentro del baño solo para ganar tiempo de que Ikki y Shaka hablaran. Shun lo encontró un poco divertido pero ahora tenía que observar a su hermano y darle informes a su cómplice.
—Al parecer Shaka habla, Ikki lo está ignorando de la misma manera que hizo desde que llegó…oh, espera. —tenía que guardar silencio al ver como Shaka sonreía y tomaba la mano de Ikki. —Parece que Shaka tomó su mano pero… mi hermano la quitó inmediatamente.
—Vaya que Ikki es un patán. —dijo la voz del otro lado del teléfono.
—Estás hablando con su hermano, ¿sabes?
— ¿Y? ¿Crees que solo por eso no diré la verdad? —suspiró. — ¿Qué más?
Shun miraba aun por la ventana del café, trataba de ver como ahora Ikki hablaba un poco molesto con Shaka, él mientras tanto se veía calmado pero con tristeza en su rostro. No paso mucho tiempo antes de que Ikki se levantara de la mesa.
—Ikki se está yendo. —Shun rápidamente terminó la llamada y entró para encarar a su hermano. —Ah, Ikki. ¿A dónde vas? ¿Pasó algo?
—Llegaré tarde, estaré con Hyoga en "El Santuario"
El hermano mayor no contestó, solo se fue de ahí sin decir ni una palabra. Shun suspiró como si hubiera sido vencido de una manera absurda ante una pelea que sentía que no podía ganar. Al acercarse a su mesa, Junet salía del baño para hacer lo mismo. Shaka ahora solo recargaba su cabeza en sus manos.
—Este hombre es un caso terrible. —decía para sí mismos, pero igualmente para Shun y Junet. —Dice que todo esto es mi culpa y que no quiere hablar conmigo. Pero… aun quiero que me ame, me lastimaba pero…
—Está bien, Shaka. —Junet tomaba su mano. —Puedo jurar que Ikki solo quería protegerse, es por eso que se comporta así.
—Eso es verdad, —continuaba Shun. —toda la semana ha estado en la casa llorando y sin querer salir de la cama. No me quiero imaginar qué hará ahora.
—Mi pobre amor. —Shaka se cubría el rostro para no mostrar tristeza. —Solo quiero que Ikki sea feliz. Entiendo mi error, pero quiero que él entienda que igualmente estoy arrepentido ante todo. No sé qué más hacer.
—Déjalo en nuestras manos. —sonrió Junet mientras tomaba el brazo de Shun. —No me daré por vencida hasta que ustedes dos vuelvan a estar juntos.
—Muchísimas gracias. —el hombre mayor de la mesa tomó su billetera y le dio dinero a Shun. —Pagaré por mi corazón y yo. Discúlpenme si me voy ahora mismo, no me siento como para seguir aquí sin él.
Ambos, Shun y Junet, asintieron con el rostro y se despidieron de él. Ambos estaban molestos pero ahora tenían que planear algo nuevo.
—Quizá sea bueno que Shaka le mande chocolates a Ikki, ¿no lo crees?
—No sé si Ikki los acepte. Pero… creo que no podremos lograr mucho, Junet. Viste a mi hermano… no entiendo por qué es así frente a Shaka. Sé que aún lo ama.
—El pobre de Ikki ha de estar terrible ahora mismo, pero en verdad que es orgulloso. —suspiró y sonrió para Shun. —Pero, ahora que se han ido, quizá sea bueno relajarnos antes de idear algo nuevo, ¿no crees?
Shun sonrió de par en par y decidió que quizá esa chica tenía razón. Quería conocer más de ella y sus gustos, así que esa tarde descubrió que ella adoraba los reptiles y que incluso tenía un camaleón de mascota. Shun no dejaba de maravillarse ante esa chica, sentía que si bien lo de su hermano era importante, ahora él merecía y quería un poco de felicidad.
La plática prosiguió incluso para cuando Shun acompañaba a Junet al metro cercano de ahí. Junet tomaba de su brazo ya que el frio empezaba a sentirse, Shun ahora había olvidado sus problemas y trataba de ser dulce al hablar para conseguir que su interés amoroso no dejará de verlo con esos ojos que adoraba.
—Muchas gracias por acompañarme, Shun. —ella sonrió en la entrada del metro. — ¿Estarás esta noche en la computadora? Quisiera que pensáramos en qué hacer ahora con Shaka e Ikki. ¿Te parece?
—Normalmente no pasó tiempo ahí, pero claro que sí. —sonrió de par en par. — ¿Cómo decirle que no a una chica como tú?
No sabía exactamente de dónde había salido eso pero al parecer dio resultado ya que Junet sonrió de una manera muy coqueta.
—Entonces, nos veremos más tarde…
—Oh, no, espera un minuto. —le interrumpió mientras caminaba de prisa a una de las pequeñas tiendas que estaban a la entrada del metro.
Junet esperó mientras pensaba en que ese chico era totalmente distinto a su hermano. De pronto, Shun se acercó y tomó su mano.
—Espero seguir hablando contigo esta noche, Junet. —abrió su mano para dejar así caer un pequeño chocolate en las manos de la chica. —Buenas noches.
—Buenas noches, Shun.
El beso en la mejilla era algo que Shun disfrutó grandemente, no sabía qué hacer mientras veía a la chica irse de ahí para entrar al metro. Sonrió para sí mismos y decidió regresar al departamento de su hermano que ahora parecía el suyo.
La noche estaba a punto de entrar cuando Shun tenía que abrir la puerta a Shiryu y Hyoga que tenían en sus brazos a Ikki. Su olor a alcohol era terrible, pero aún más la forma en que lloraba sin parar.
—Esto está fuera de control. —mencionó Shiryu seriamente mientras ayudaba a su amigo a sentarse en el sofá, pero Ikki si apenas lo soltaba. —No entiendo por qué ahora está así. Hace unos momentos cantaba y bebía con felicidad.
— ¿Ikki? —preguntó Shun al acercarse un poco a su hermano, pero entonces recibió un abrazo para así ser hombro de sus lágrimas. —Tranquilo, Ikki.
Unos minutos tuvieron que pasar para que Ikki quedara dormido en su habitación y Shun pudiera explicarles sus planes a Shiryu y Hyoga, también platicarles de lo que había pasado en el café.
—Ahora entiendo todo. —dijo Hyoga mientras llenaba un vaso con agua. —Es por eso que Ikki hacía lo que hizo.
— ¿Qué pasó en "El Santuario"? —preguntó Shun.
—Ikki no dejaba de coquetear con un chico de ahí. —Shiryu estaba recostado en uno de los sofás. —Peor cuando él trató de besarlo, bueno… Ikki terminó rechazando y salió. Nosotros lo seguimos y lo encontramos llorando sin parar.
—Creo que está molesto con él mismo de no haber sido fiel a Shaka. —comentó Hyoga. —Además de que quizá se sentía terrible por lo que hizo en el café.
Como si él y Shun fueran el mismo, un suspiro salió de sus bocas. Ambos estaban molestos de tener que lidiar con Ikki que no parecía él mismo, incluso Shiryu empezaba a ser más serio de lo normal ante esa situación.
Hyoga y Shiryu se despidieron después de comer un poco de la sopa que Afrodita hacía cada tercer día sin importar nada. Shun ahora tenía tiempo para descansar así que se encamino al cuarto de su hermano con su computadora y se sentó al lado de él esperando que Junet le mandara un mensaje instantáneo en alguna red social. Sus ojos se posaron en su hermano, cómo dormía y parecía tranquilo aunque estuviera viviendo una pequeña pesadilla por dentro.
—Eres fuerte hermano, —Shun acomodó una de las cobijas en él. —pero espero que entiendas que te estas debilitando por ti mismo.
De pronto la pantalla marcaba que un mensaje había llegado y Shun sonreía un poco melancólico para poder empezar a hablar con Junet.
—Que hermosa chica… —dijo antes de seguir la conversación, haciendo un trabajo escrito en la computadora y posando de vez en cuando sus ojos en su hermano. Vaya preocupación.
