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Capitulo 7 o "EL CÓMO SHAKA CONOCIÓ A IKKI Y CÓMO NO LE TEMEN A LAS PELÍCULAS DE TERROR"

El lunes por la tarde, Shun llegaba a su propio departamento para encontrar algo demasiado sorprendente. Seiya barría el lugar mientras que Shaka limpiaba alrededor. Shun cerró la puerta y ambos lo saludaron, el más joven un poco molesto.

— ¿Hiciste que Seiya limpiara? —preguntó Shun.

—No solo eso, —le dijo su joven amigo, —también hizo que limpiara mi cuarto. Lo único bueno es que encontré algunos videojuegos que los daba por perdidos.

—Lo siento, —se disculpó Shaka con una mirada melancólica. —Me sentía mal de estar aquí, en tu espacio, Shun. Pero ya pagué la renta de este mes y además limpie la casa.

— ¿Pagaste la renta? —Shun ahora tomaba su billetera. —A eso venía, pero ya que tú la pagaste permíteme darte el dinero.

—No, no. —Shaka tomó la billetera de Shun para cerrarla. —Mejor págame de otra manera… permíteme ir contigo a mi departamento y estar con Ikki.

Shun sabía que en parte no era buena idea. Ese día en especial Ikki se había levantado de buena manera, estaba incluso haciendo ejercicio y tenía planes para salir con Hyoga. Por fin, después de casi un mes del rompimiento con su novio, Ikki se mostraba más él, pero era todo lo contrario con Shaka. El hindú al que todos daban por perfecto poco a poco se veía deprimido e incluso sus ojos se veían con falta de brillo. No hacía más que ir al trabajo y después al departamento de Shun a encerrarse en el cuarto. Solo hubo ese día que Shun y él se acercaron al número 506 de ese gran edificio.

—Hermano, que bueno que llegaste. —se escuchó Ikki quien al parecer salía del baño ya vestido. —Quería saber si…

—Amor… —sonrió Shaka pero sus ojos estaban aún tristes.

—Sal de aquí inmediatamente. —Ikki ahora se mostraba listo de dar un puñetazo, pero su hermano se atravesó. — ¿Cómo permitiste que él entrará aquí?

—Ikki, discúlpame, es solo que Shaka quiere hablar contigo.

—No te preocupes, me iré inmediatamente. —Shaka entonces sacó la billetera y se acercó a Ikki que parecía menos violento. —Aquí está, Ikki.

— ¿Disculpa? —el joven de ojos azules solo veía el dinero en la mano de Shaka.

—Este departamento también es mío y tú… tú eres mi pareja, Ikki. Así que pagaré por él, además de que quiero que tengas todo lo que necesitas y quieres.

— ¿Y si quiero irme de viaje?

—Te pagaré el boleto.

— ¿Y si con esto compro un regalo para mi nuevo novio?

—Que sea algo bonito, ¿no crees?

Aquel hombre que tenía por sobrenombre Fénix no sabía qué decir. Dio la media vuelta y se escuchó la puerta de su recamara azotarse.

—No tiene ningún novio, Shaka. —dijo Shun esperando que él no se sintiera mal.

—Lo sé. —Sonrió —Ikki no podría hacer eso, no es malo como muchos creen. Pero bueno, creo que será mejor que me vaya. ¿Tú pagas lo del departamento? —Shun asintió y recibió el dinero. —Nos vemos el sábado, Junet quiere que salgamos nuevamente.

— ¿Aun quieres continuar esto, Shaka?

—Por Ikki seguiré incluso un año, Shun. En verdad lo amo. —hizo una pequeña pausa y le dio un pequeño golpe en la espalda a Shun. —Bueno, nos vemos.

El hermano menor cerró la puerta y se quedó ahí pensando, sin saber que el mayor estaba solo a la vuelta del pasillo, habiendo escuchado parte de la conversación, lo suficiente para escuchar que Shaka aún tenía sentimientos hacía él.

—La idea es perfecta. —sonreía Afrodita mientras veía que Shun estudiaba en el bar "El Santuario". —Ikki adora las películas de terror.

Shun, al no querer dejar a su hermano solo, decidió ir a acompañarlo al bar. No podía entrar, no debía de haber estado ahí, pero Afrodita lo permitió y alegó que él sería responsable si la policía o alguien llegaban a decir que Shun era menor de edad. Después de todo, juro también que solo le daría agua y refresco. La señorita Saori no le interesaba mucho eso, si el bar tenía que cerrar ella aún tenía otros lugares donde ganar dinero que su abuelo le había dejado antes de morir.

—Pero Shaka no les gusta. Dice que ve inútil querer ir a estresarse ante eso…pero…

— ¿Pero? —preguntó Afrodita mientras preparaba unas bebidas.

—Aun así aceptó hoy en la mañana. ¿Sabes? Hace una semana dijo que él seguía amando a Ikki, que esperaría incluso un año para que mi hermano regresara a él.

—Oh… —Afrodita ahora sonreía de par en par. —Qué hombre tan romántico, Dios mío. Ikki tenía tanta suerte, ¿cómo dejas a un hombre así? Oh… espera, creo que recuerdo todo.

—Después te diré cómo paso, por el momento no digas nada.

Afrodita no tenía que preguntar ya que veía como los otros chicos, Shiryu, Hyoga y el susodicho Ikki se acercaban a la barra. Shiryu se veía muy bien con el cabello recogido y un poco cansado de haber tocado en la banda que estaba en el escenario. Deseaba que sus amigos se llenaran de energía para así poder encontrar un baterista y volver a tener la banda que existía desde secundaria.

—Tocaste muy bien, corazón. —sonreía Afrodita al darle un vaso de agua a Shiryu.

—Sí, pero ya me están aburriendo. Además, tengo conciertos más importantes que una banda de rock que solo toca covers. —se escuchaba serio pero molesto a la vez.

—Tu maestro Dohko no debe de saber eso. —rio Hyoga. —Te colgaría si supiera que en vez de estar ensañando con el cello, tocas "musiquita" en un bar.

—No lo creo. Mi maestro Dohko le gusta mucho el rock y heavy metal, aunque no lo creas. ¿Sabías que incluso tiene un tatuaje en la espalda? Un tigre. Antes tenía una banda que tocaban música clásica pero con arreglos de heavy metal.

—Algo así como esa banda Finlandesa… ¿cuál es el nombre, preciosa? —preguntaba Hyoga a Afrodita. —Tú eres de por esos rumbos.

—Se llama Apocalyptica. —respondió Ikki riéndose un poco del hecho de que Hyoga tratara a su ex como una chica.

—Algo así. —continuaba Shiryu. —Ese tipo de música tocaba.

— ¿Fue él quién te dijo en hacerte el tatuaje en la espalda? —preguntó Hyoga molestando mientras levantaba la ropa de Shiryu.

— ¿Un tatuaje? ¿Otro más? —Shun le impresionaba los amigos de su hermano. — ¿No es muy doloroso?

Shiryu sonrió y, para el deleite no solo de Afrodita, se quitó la camisa para mostrar un dragón en su espalda. Ikki rio y siguió tomando su cerveza.

—No creo que haya sido su maestro, creo que fue él mismo quien decidió por el tatuaje. —Ikki sonrió. —Creo que dijiste que solo te harías un solo tatuaje en toda tu vida.

—Tú mismo dijiste eso también. —menciono Hyoga.

—Mi hermano solo tiene un tatuaje… ¿no es así? —preguntó Shun cerrando sus libros. Sabía muy bien que sus padres estarían enojados a no más poder si se llegaban a enterar del Fénix en su brazo, pero ¿dos? —Ikki, ¿acaso es cierto?

Nadie dijo nada al ver como su rostro se cambiaba a una expresión seria y triste. Simplemente se levantó la camisa para dejar ver su pecho. Shun no sabía qué era pero, el hecho de que su hermano no le dijo algo tan importante, según él, o de que era un tatuaje un poco cursi, por así decirlo. Una flor de loto estaba exactamente en su pecho, sus amigos no preguntaron al saber ya la referencia.

— ¿Y tú, Shun? —venía a salvar el momento Afrodita. — ¿No quieres hacerte uno?

—No, soy muy cobarde con esto además de que no me gustan. ¿Tú no tienes ninguno?

—Vamos, Afrodita es un cobarde. —rio Ikki en broma. —Recuerdo que en una ocasión te enfermaste y no permitiste que el doctor te dieron una inyección.

—Yo no creo que ella sea una cobarde. —Hyoga tomaba su cerveza con la mano para señalar a Afrodita. — ¿Cuántas veces no te salvo de peleas innecesarias? Le debes mucho a esta chica, Ikki.

—Si fuera chica… —comentó Shiryu.

—Como sea. —Ikki se levantaba de su asiento para sonreírle a sus amigos. —Iré al sótano para ver quién pelea ahora. Escuche que un tal Nachi peleara con ese creído de Jabu.

—El "lobo" no tiene razón de pelear con él. —señaló Hyoga. —Jabu es un idiota tramposo, nadie debería de pelear con él.

—Creo que no les entiendo. —dijo Shun.

—En el sótano es donde pelean… —Afrodita se acercó a Shun para decirle un secreto. —Hacen apuestas por ellos mismos.

—Ikki, por favor no vayas a pelear. —se veía preocupación en el rostro de Shun.

—No te preocupes, no lo haré. Solo quiero ver. Nos vemos más tarde. —Ikki empujo un poco a Hyoga para molestar y se fue de ahí con una sonrisa.

—Ira por un nuevo novio, seguramente. —reía Hyoga.

— ¿De qué hablas? —Shun preguntaba.

—Que te calles, pato. —dijo Shiryu un poco molesto.

—Amor, creo que esa es la última cerveza que te doy. —comentaba Afrodita.

—Vamos, linda, tú sabes que terminaras dándome otra. —ahora volteaba a ver al hermano menor de Ikki. —Shaka y tu hermano se conocieron ahí abajo.

—A eso te referías. —sonrió Shun al saber la historia.

—Pelearon muy fuertemente pero al parecer Shaka fue el primero en vencerlo, claro que igual fue vencido por el amor que Ikki emanaba por él. —rio sin parar hasta que Shiryu lo empujaba. —Lo siento, me salió lo cursi.

— ¿Pelar con Shaka? —Shun no sabía esa historia. —Pero… mi hermano peleaba con otro y Shaka fue quien le ayudó, ¿no es así?

—Pero no. —respondía Hyoga que al parecer olía más a alcohol. —Shaka le metía tremendos golpes y el pobre de Ikki no hacía más que defenderse. Shaka era un sádico también, él venía todas las noches a tratar de pelear con Ikki.

—Ahora estoy terriblemente perdido. ¿Cómo? Si Shaka estaba con él en el hospital.

—Bueno, Ikki lo hizo cambiar de parecer. —Afrodita sonrió. —Tu hermano pudo haberlo vencido, pero prefiero bajar su guardia para atacar a Jabu que no dejaba de molestarme. Shaka no paró su golpe a tiempo, pero después de eso no se alejó de tu hermano. Para él, Ikki había sido bueno en vez de seguir con la pelea. Y así fue como vivieron felices para siempre… hasta hace un mes.

—Siento ahora que no conozco a mi cuñado. —la cara de Shun mostraba un gran asombro.

—Para ser honestos, Shaka era un perfecto hijo de… —Shiryu solo sonrió para no terminar su frase, le gustaba ser respetuoso ante todo. —Venía aquí desde el momento que llegó de la India. Si alguna persona quería ser su oponente él terminaba diciendo toda un plática de cómo era parecido a un dios y que nadie podía vencerlo, que solo estaba aquí por diversión. Y así era, pero, como ya dijo Afrodita, tu hermano fue la única pelea que lo hizo sudar y cansarse.

—Por eso Shaka lo ama tanto. —Hyoga tenía cara de tristeza a punto de llorar. —Pero mira cómo terminó su relación. Es tan triste, Shun.

Ahora comprendían que Afrodita tenía razón, la última cerveza de la noche antes de que Hyoga terminara contando historias impresionantes de guerreros con escamas doradas al servicio de Poseidón, como lo dijo unas noches antes.

—Creo que haré que ya no tomé más. —se mostró preocupado Afrodita. —Ikki es el que debería estar en alcohol llorando sus penas, pero Hyoga es el que toma por ellos dos.

—Ella si se preocupa por mí, no como tú, mal amigo. —Hyoga señalaba a Shiryu. —Fuiste a China la semana pasada y no me trajiste nada.

Shiryu suspiró y solo optó por tomar a su amigo de los hombres para hacerlo irse de ahí. Explicó que él lo llevaría a su departamento. Shun en verdad que no entendía a los amigos de su hermano, los tres eran diferentes y aun así se llevaban tan bien. Volvió a abrir los libros para estudiar mientras que Afrodita tenía que regresar al trabajo.

Después de hablar platicado horas por teléfono con Junet, Shun se sentía feliz del nuevo plan de ir a ver una película de terror, aunque él mismo mentía ya que no le gustaba estar en esa situación con una chica. ¿Qué pensaría ella al ver que el chico con el que iba gritaba sin parar ante cualquier sonido que había en la película? Incluso trató de "entrenarse" a él mismo viendo películas de terror y gore, pero terminaba durmiendo en la misma habitación con su hermano o casi vomitando su última comida. Ikki le parecía gracioso, aún más cuando Shun le explicó que lo hacía porque quería ir a ver una película con su hermano.

—Shun, sé que me quieres, —sonreía Ikki mientras ambos caminaban a la entrada del cine. —pero creo que no es necesario ver esa película. No eres como yo que puede disfrutar algo así sin tener que devolver las palomitas.

—Lo sé, me asustan las películas de terror, incluso grito como niña.

—Yo también. —decía Ikki para el asombro de su hermano. — ¿Qué? Adoro el gore, ver el asesino serial matando uno por uno a los chicos que se metieron al bosque a hacer estupideces, —su sonrisa sádica cambiaba —pero, oh dios, mis niervos se van de aquí y termino gritando ante cualquier cosa. Así que no te preocupes, no serás el único gritando.

Shun en verdad no sabía eso de su hermano, así que sonrió y abrazó su brazo por la felicidad de saber que su hermano poco a poco decía más cosas que encontraba interesantes.

Ikki compraba unas cuantas palomitas y Shun lo veía de lejos esperándolo para entrar a la sala, pero igualmente esperaba a los dos rubios con ojos azules, quizá eso de elegir parejas era genético.

—Hola. —sonrió Junet asustando a su amigo Shun. —Oh, lo siento.

La risa no parecía decir que en verdad lo sentía. Shun terminó riéndose un poco y saludó a Junet preguntándole dónde estaba Shaka. Ella no respondió pero señaló a donde la línea de las palomitas. Ikki y Shaka estaban comprando dulces y chocolates, al parecer Shaka quería pagar por ambos pero el joven japonés insistía que él debía pagar lo suyo, al menos eso entendió Shun.

—Parece que ya no se gritan. —sonrió Shun. —Eso es bueno, ¿cierto?

—Oh, Shaka me ha dicho que incluso Ikki ya se ha dignado a hablarle de vez en cuando por Facebook. Creo que van mejorando, y eso espero porque Shaka no puede dejar sin acabar el proyecto en el que está. Podría trabajar para una importante casa discográfica en Europa. Además, en verdad necesita y ama a tu hermano.

—Eso lo sé.

—Me dan celos. —Shun no entendía bien el comentario de Junet. —Quisiera estar en una relación así, donde no importa que tan diferente sea con mi pareja, siempre hay cosas que nos unen, incluso si termináramos por alguna razón y hubiera fe en regresar. Eso es tan romántico.

Shun ya se había acostumbrado a que las chicas dijeran eso al saber de su hermano y Shaka. Incluso la novia de Seiya, Shaina, pensaba que eso era romántico, la nueva pareja de Shiryu, una chica que conoció en China llamada Shunrei, decía que era algo tan fuera de lo común y por eso era romántico y ni hablar de Afrodita que parecía ser la "fangirl" número uno de esa pareja.

Shaka e Ikki se acercaban a ellos con palomitas, algunos refrescos e Ikki comía un chocolate amargo con almendras, su favorito. Decidieron entrar ahora a la sala porque en cualquier minuto la película comenzaría. Shun se sentó, luego Ikki y, por mera coincidencia, Shaka a su lado, pero la que planificó esa coincidencia se sentó al lado de Shaka. La película estaba a punto de comenzar cuando el teléfono de Shun sonaba. Rápidamente, antes de que la gente lo empezara a callar, miró el mensaje que tenía. "Me quería sentar contigo :( "y el remitente era Junet. Shun rio y guardó su teléfono antes de que su hermano viera el mensaje, pero parecía que lo había visto.

—Dile a Shaka que te cambie de asiento. —comentó Ikki. —Por mí no hay problema.

— ¿Seguro? —preguntó Shun.

Ikki solo asintió ya que seguía disfrutando de la barra de chocolate. Shun sonrió y se movió junto con Shaka para así estar al lado de la rubia.

— ¿Quieres? —ella sonrió al ofrecerle parte de una barra de chocolate blanco. —Shaka compró solo uno, era para ti pero creía que era mejor dármelo a mí. Pero ya que aquí estas…

—Gracias. —Shun tomaba un poco y le parecía muy atento de Shaka de aun recordar su chocolate preferido.

—Él fue quien le compró el chocolate a Ikki. —Junet sonreía y rio un poco, pero alguien la calló, así que solo tomó el brazo de Shun para ver la película.

Shun en verdad que era suertudo al estar en esa situación. Tenía a su lado a una chica hermosa, inteligente y que parecía que le gustaba, y del otro podía escuchar a Shaka e Ikki conversando de la película, no mucho pero al menos intercambiaban palabras.

La película, como toda de terror japonés, en verdad daba miedo. Shun en ocasiones trataba de ocultar su vista pero al mismo tiempo Junet lo hacía con su brazo, así que él tenía que observar esas escenas del fantasma desfigurando a su víctima o incluso donde una joven corría por su vida en un bosque con criaturas extrañas. Aun así disfrutaba al sentir a Junet a su lado, tanto fue su felicidad, miedo y angustia en esa película, que no se daba cuenta de lo que pasaba con la otra pareja a su lado. Ikki había empezado a ver la película con una sonrisa sádica, le agradaba la historia y la sangre que salía de escena en escena, pero cuando el primer "jump scare" apareció en la pantalla, no fue él quien se asustó, si no Shaka. El hindú rápidamente se aferró del brazo de Ikki, al principio él creyó que solo era una excusa, pero después de observar el rostro de Shaka sabía que en verdad se había asustado. Sonrió sin pensarlo y se permitió el lujo de tomar de la mano de su ex pareja. Si, uno se podría imaginar a Afrodita gritando lo romántico que eso era.

La película siguió sin problema, Shun la disfrutaba, lo que uno se refiere a disfrutar películas de ese tipo, mientras que Shaka perdió un poco de su calma interna y gritaba de vez en cuando sin soltar la mano de Ikki. Él solo se reía al ver esa parte de Shaka. Junet por el momento, parecía que vivía bajo el brazo de Shun ya que no quería salir para nada a ver bien la pantalla. Se sintió aliviada al ver que la película finalizada, no por el final porque, como ella comentaría después a los demás, siempre tenían que morir todos, si no por el simple hecho de no tener que ocultar más su vista. Los cuatro salieron juntos comentando la película, pero rápidamente Shun se excusaba para poder ir al baño de hombres, no quería haber salido en medio de la película así que en verdad lo necesitaba. Shaka decidió acompañarlo y así dejaron a Junet e Ikki solos, quienes parecían caerse bien.

Shun ahora estaba aliviado y limpiaba sus manos al igual que Shaka.

—Muchas gracias, Shun. —sonreía Shaka. —Lo que tú y Junet han hecho ha rendido algunos frutos. Ikki no me golpeó al tomar su mano.

—Eso ya es mucho. —reía Shun. —Pero me alegra que eso pase. No quiero ver a mi hermano ni a ti tristes solo por un malentendido.

—No fue ningún malentendido, en verdad que yo soy culpable. Debí prestarle más atención a lo que él necesitaba y quería.

—Igualmente él debería de dejar de ser tan orgulloso. Pero creo que ya has estado mucho tiempo con él para saber que es así.

Shaka asintió con la cabeza y ambos salieron siguiendo platicando de la película, pero para su sorpresa solo estaba Junet con un rostro de preocupación. Rápidamente se acercaron y preguntaron por Ikki y dónde estaba.

—Lo siento tanto, se enojó y se fue de aquí. —Junet en verdad estaba triste. —Fue mi culpa, traté de explicar que Shaka solo extrañaba su país cuando todos los problemas empezaron.

— ¿Qué? —Shaka ahora se mostraba un poco molesto. —Junet, él no sabe que te contamos de eso.

—Lo sé, lo siento tanto. Estábamos hablando tan bien que lo olvidé.

En ese momento el teléfono de Shun sonaba. Rápidamente abrió el mensaje para suspirar entre alivio y más preocupación.

—Ira al bar con Hyoga.

—No me da mucha confianza que vaya con ese vikingo sin fondo. Recuerdo que tenía noches en los que le gustaba tomar. —comentó Shaka. —Será mejor que vaya por él. —tomó las llaves de su coche y se las dio a Shun. —Iré por él en el metro, tú y Junet pueden tomar en mi carro. Junet sabes cuál es.

—Yo tengo el mío…oh, espera. —vaya que Shaka pensaba muy bien las cosas. —Ikki tiene mis llaves y lo más seguro es que tomó el coche.

—Entonces nos vemos mañana, Junet. No te preocupes, sé que podré arreglar esto. —se despidió de ella con un beso en la mejilla y luego de Shun. —Yo te avisaré cuando tú hermano vaya al departamento. Nos vemos.

Mientras que Shaka se dirigía a tomar el metro para así darle un a visitar a su antiguo bar favorito, Shun conducía al departamento de Junet. Ella en verdad seguía lamentándose de lo que había pasado, pero Shun estaba ahí dándole un poco de fe al saber que Shaka resolvería todo sin problemas. Al llegar al departamento, Junet sonrió y abrazó a Shun antes de que él se fuera.

—En verdad que eres un hombre adorable, Shun. —sonreía para darle un pequeño beso en la mejilla. — ¿Qué tal si mañana me pagas ese café que me debes?

—Me parece perfecto. —pero de pronto una preocupación volvía a su cabeza. —Oh, creo que no podré. Tengo un examen muy importante y tengo que estudiar. Lo… lo siento.

—No hay problema. Solo trata de no estresarte demasiado, ¿ok?

Otro beso ahora más cerca los labios se plantaba en Shun, él solo pudo sonreír y sonrojarse al ver cómo Junet abría la puerta del edificio y esta no permitía ya verla. Sus preocupaciones cambiaron al pensamiento que quizá ya debía haber tenido tiempo antes. "Estoy enamorado".

Todo el camino pensó en cómo podría darle pequeños detalles a esa chica y lograr tener un sí si él decidía pedirle ser su novia, después de todo ya habían hablado cerca de dos meses sin parar y él estaba seguro que ella era la correcta. Pero nuevamente su preocupación regreso al ver sus libros abiertos en la mesa de la sala de Ikki e igualmente al no ver a su hermano. Decidió que estudiaría mientras esperaba a su hermano, pero la película lo había dejado con una imaginación muy abierta así que decidió encerrarse en la habitación de invitados y no salir de ahí toda la noche, ni siquiera se dio cuenta a qué horas se quedó dormido por haber estado estudiando.