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Capitulo 8 o "MURICE ESTÁ MAL ESCRITO Y YO NO DEBERÍA DE ESTRESARME TANTO"
Lo primero que hizo Shun al despertar fue ver su celular. Al parecer, cerca de las tres de la mañana, Shaka le había mandado un mensaje donde decía que había solucionado el problema con Ikki, pero un nuevo apenas llegaba y eso le sorprendía a Shun. Rápidamente tomó un baño, desayunó cereal y jugo y salió corriendo para no perder su primera clase, ya que tenía que tomar el metro y el bus porque su hermano había "robado" su carro y no sentía correcto utilizar el de Shaka si por alguna razón algo podía pasar.
El primer mensaje era muy bueno, pero el segundo ameritaba ir a hablar con Shaka, lo bueno es que la oficina donde trabajaba estaba cerca de la escuela de Shun. Después de su segunda clase podía tener dos horas para comer, así que prefirió citar a Shaka fuera de su oficina.
El edificio de cristal era uno de los más hermosos de la calle, Shun lo observó por un instante pensando que quizá no sería mal que, si no lograba terminar bien la carrera de medicina, aun podía ser arquitecto y hacer cosas así de bellas. De pronto sintió la mano de alguien en su hombro.
— ¿Me esperaste mucho? —preguntaba Shaka.
Ahora se veía un poco menos triste, cansado en realidad, pero su sonrisa daba un poco de esperanza a Shun.
—No, llegue apenas hace unos cuantos minutos. —Shaka entonces le regreso las llaves de su automóvil y Shun hizo lo mismo. — ¿Cómo es eso que todo se resolvió pero hoy en la mañana Ikki estaba más que molesto y ya no te va a hablar?
Shaka rio al ver como su cuñado había recordado el mensaje muy bien. Entraron al edificio y sabía que no debía interrumpir como Shun veía el interior con tanta delicadeza, en verdad que Shaka tenía suerte de trabajar en un lugar tan bonito. Él se acercó con la oficinista para saber si alguien le había dejado algún mensaje.
—Sí, su primo, Maurice quería saber cuándo podían desayunar juntos.
—Dígale que hoy en la tarde, que en el lugar de siempre. —Shaka ahora podía dirigirse con Shun hacía el elevador. — ¿Quieres ver mi oficina o… saludar a Junet?
—No la puedo saludar, sé que duraré horas hablando con ella. —Sonrió y sonrojó un poco —Tengo clase más tarde, no he comido y además quiero estudiar.
—Le diré a mi secretaria que traiga algo para ti.
—Gracias. —ambos subieron al elevador pero Shun necesitaba preguntar algo y no espero mucho. —Por cierto… ¿Maurice? ¿Es el nombre de Mu?
—Bueno… —Shaka reía como si fuera un chiste. —Su nombre debería ser Maurice pero… al momento de ir a registrarlo, la mujer que escribió el nombre en el acta se equivocó y escribió "Murice". Es por eso que prefiere que le llamen Mu, pero la gente que ve su nombre dice Maurice así que no te preocupes y tú sigue llamándole Mu.
En verdad era un poco gracioso, ¿no? Quizá para mí y Shun sí, ya que reía un poco antes de que la puerta se abriera. Esa oficina publicitaria era lo que cualquier diseñador soñaría. Las paredes eran todas blancas pero tenían miles de cosas colgadas de diferentes colores, incluso un mapa gigante que tenía recuerdos de cada país donde los diseñadores de ahí viajaran o hicieran una plática. Las oficinas no era cerradas, solo unas cuantas, una de ellas era la de Shaka. Entraron y Shaka se sentó frente al computador azul brillante y sonrió.
—Ikki ya me demostró que me ama, Shun. —ni siquiera permitió que se sentara para poder hablar. —El problema es que por eso mismo, se golpeó él mismo su orgullo y me dejo diciendo que no hablaría de nuevo conmigo.
—No entiendo a mi hermano.
—Yo tampoco, pero al menos tengo fe de que la tercera es la vencida. Así que quiero que tú y Junet idean algo magnifico que haga que Ikki no pueda más y me permita amarlo nuevamente. ¿Te parece?
—Claro, Shaka. Me alegra que al menos te veas feliz ahora.
—Gracias. —ahora tomaba el teléfono para decirle a su secretaria que trajera algo de comer a Shun y así seguir platicando. —Y ¿cómo va todo con Junet?
—Oh, bueno…como ya te dije, idearemos algo.
—No me refiero a eso, Shun. —Shaka sonrió. — ¿Crees que no sé qué tú y ella podrían terminar en una relación? Se ven muy bien juntos.
—No, no, no creo. Bueno… ¿se me nota mucho? —Shaka asintió. — ¿Sabes si tiene novio? No me gustaría intentar algo si ella está con alguien.
—Lo siento, pero nunca le he preguntado. Igualmente, nunca he visto que hable con alguien muy cercano, claro, muchos chicos se le acercan, pero ella es linda.
Shun sonreía al ver que quizá tenía una posibilidad con ella. Después de algunos minutos platicando con Shaka y haber comido un delicioso emparedado, Shun ahora podía irse tranquilo de ahí a su próxima clase. Esa clase no era tan aburrida, no solo porque era biología, su materia favorita, sino que también porque la compartía con Seiya e incluso Shaina. Siempre que terminaban, los tres se iban a estudiar a la librería o platicar un rato fuera del campus. De todas maneras, esta vez Seiya se veía un poco cansado y molesto con Shun, pero él no sabía por qué, ni siquiera su novia.
—Quizá es alguna rabieta que tiene. —dijo Shaina mientras escribía apuntes de la clase. —Se le pasara después de que coma algo.
En verdad que Shun esperaba eso, no le agradaba a ver a sus amigos molestos, mucho menos con él y sin saber la razón.
Al salir de clase, decidieron ir a un pequeño restaurant de ramen donde, por azares del destino, estaban Hyoga y Shiryu. No mucho azar, ya que ellos, mientras Shaina y Seiya compraban algo para comer, explicaban que querían saber dónde estudiaba Shun porque necesitaba hablar de su hermano. Seiya se sentó y los interrumpió con un poco de molestia.
—No me hablen de Ikki por el momento, por favor. —tomó sus palillos y dio vueltas al delicioso ramen que tenía frente a él. —Ya tengo suficiente con tener a Shun en mi clase.
— ¿Pero qué te hicimos? —preguntó Shun un poco molesto.
— ¿Acaso Ikki te hizo algo después de haber salido del bar? —preguntó ahora Shiryu. —Te digo, Hyoga, no lo hubiéramos dejado ir así tan simple con Shaka.
—No hablen de Ikki ¡Y! Shaka por el momento, por favor. —decía Seiya.
Los amigos decidieron entonces mejor cambiar un poco el tema mientras él terminaba de comer, lo cual fue muy rápido. Seiya apenas había dejado los palillos en la mesa cuando Hyoga le preguntaba nuevamente qué había pasado, incluso Shaina ahora estaba curiosa.
—Vamos, Seiya, dime si me hermano te hizo algo.
—Nosotros no sabemos nada de eso, —prosiguió Hyoga. —Shaka llegó, habló con Ikki y se fueron de ahí. Se veía un poco molesto pero aun así se fueron.
— ¿A dónde? En el departamento de mi hermano no llegaron.
—No. —Seiya movía su cabeza de un lado a otro. —Se fueron a nuestro departamento. Recuerda que Shaka ahora duerme en tu habitación.
—Vamos, Seiya, creo que sabes que todas las parejas discuten. —Shaina lo tomaba de la mano. —Incluso nosotros lo hacemos y nadie es culpable de eso.
—Sé cómo se siente ver a alguien discutir de una manera tan violenta como lo hace Ikki. —dijo Shun. —Sé que mi hermano quizá tiró cosas por todo el departamento o quizá grito.
—Y no olvides a Shaka. —al parecer Shiryu conocía un poco de él. —Cuando está molesto empieza a gritar cosas en varios idiomas, da un poco de miedo. Parece como si te estuviera maldiciendo. Pero, amigo, —sonrió a Seiya. —nada de eso fue tu culpa.
Seiya no hacía más que mover su cabeza de un lado a otro. Suspiró para detenerse y los miro a todos un poco preocupado, casi con rostro de trauma.
—Hubiera preferido mil veces haber visto o escuchado eso pero… —parecía que no quería decir nada pero ahora casi gritaba a Shun. —Tu hermano se quedó toda la noche con Shaka, ¿no lo entiendes?
Hyoga casi se ahogaba con su refresco al reír a carcajadas, mientras que Shiryu y Shaina se sonrojaban un poco al haber entendido, pero Shun seguía con expresión de no saber a qué se refería Seiya con eso.
—Toda la maldita noche. No tuve otra opción que ponerme los audífonos y dormir con ellos, pero me fue difícil. Como a eso de las dos de la mañana, decidí mejor salirme a caminar. A los dos de la mañana, Shun, dos de la mañana. Es peligroso, yo sé que dirás eso, incluso si vivimos en una buena zona, pero así de desesperado estaba.
—Sigo sin entender.
— ¿Quieres que sea más explícito? —Seiya se veía un poco turbado. —Shaka e Ikki, en un cuarto, toda la noche. Te puedo jurar que no estaban durmiendo.
—Shun, lo que Seiya quiere decir es que… —Hyoga no podía aguantarse la risa. —La cara de Seiya no tiene precio, oh Dios.
— ¡Cállate, amante de los pingüinos! No fue nada gracioso.
—Hey, con los pingüinos no te metas. Esos animalitos no tienen nada que ver en esto. Bueno, se ha demostrado que hay pingüinos que son gay. —seguía riéndose. —Pero no creo que pongan traumas en amigos de sus hermanos.
—Shun. —Shiryu se acercó a él y suspiró. —Shaka e Ikki al parecer hicieron algo que podríamos tomar como que volvieron a ser pareja…
—No, sigo sin comprender.
—Ah, vaya que son tan diferentes estos hermanos. —Hyoga rápidamente se acercó a Shun para decirle algo en el oído. Su rostro cambió a un rojo intenso y los demás ahora sabían que lo había entendido—Por eso Seiya no pudo dormir.
—Oh, Dios. —Shun ahora era el perturbado. —No sé si estar feliz de que hayan regresado o… apenado que tuviste que pasar por eso, Seiya.
—Dile eso a Mu. —Seiya tomaba su teléfono para mostrarle un mensaje del primo de Shaka. —Si yo solo escuché, Shaka no tuvo vergüenza a decirle todo a Mu.
El mensaje parecía un grito de desesperación de Mu pidiéndole al joven Seiya de regresar al departamento en la noche ya que Shaka había salido de la habitación y parecía no importarle a quién contarle todo lo que había sucedido. Lo que empezó como una plática de felicidad de poder haber regresado con su novio, término siendo una plática muy explícita.
Shiryu empezó a reír de tal manera que ninguno lo creía. Hyoga continuó con él, e incluso empezaron a hacer bromas de quién sería la victima de Ikki, si alguno de ellos o su propio hermano. De cómo fue cuando Shaka apenas conoció a Ikki o se enamoró de él y le platicaba todo a Mu.
—Me imagino que al principio él aceptó totalmente las pláticas. —decía Hyoga golpeando la mesa.
—Pero después se arrepintió, especialmente cuando Shaka hablaba de… —Shiryu no paraba de reír y empezaba a llamar la atención de la gente. —"Dat ass"
Shaina lo tomó muy gracioso pero no quería reírse ya que Seiya y Shun no veían ninguna gracias, ninguna de verdad. Los chicos decidieron salir de ahí para entonces regresar a sus clases y Hyoga y Shiryu irían sus respectivos trabajos. Al parecer Hyoga había encontrado otra banda que necesitaba a un guitarrista, aunque su fuerte era cantar, mientras que Shiryu ya se sabía que tenía una librería y seguía estudiando en la Universidad para ser traductor. Shun se sentía totalmente apenado con su compañero, pero después de algunas clases y otro tipo de bromas, Seiya y él había olvidado eso.
Esa noche, Shun estaba un poco preocupado al no saber dónde estaba su hermano, incluso estudiando no podía dejar de ver la puerta. Ikki no había contestado sus llamadas, no le respondía sus mensajes y no estaba con Hyoga ni con Shiryu, así que no sabía a quién más contactar para saber de su hermano. Y no solo eso, preparaba té ya que empezaba a sentirse un poco mal de la garganta y sentía que en cualquier momento la fiebre vendría.
Shun estudiaba sin parar hasta que pronto la puerta de su departamento se abría. Era Ikki quien entraba vestido como si hubiera ido al gimnasio y detrás de él llegaba un personaje que Shun recordaba vagamente.
—Ah, pero si es el pequeño Shun. —sonrió el visitante. — ¿Cómo ha estado la escuela?
—Muy bien… —no podía recordar su nombre pero sabía que ya lo había oído.
— ¿No lo recuerdas? —dijo Ikki que tomaba unas botellas de agua del refrigerador para ambos. —No puede ser que no recuerdes a mi entrenador, "Deathmask".
— ¿El cretino que hizo que tu hermano peleara? —sonreía de par en par.
Ahora el joven lo recordaba. En una ocasión fue a buscar a Ikki a su gimnasio y vio cómo peleaban sin parar, se enojó muchísimo al ver que Deathmask reía porque Ikki sangraba por la nariz así que le gritó miles de cosas, una de ellas era que él era el cretino que le había enseñado a pelear a su hermano y jamás se lo perdonaría.
—Lo siento. —le dijo un poco apenado. —Era muy joven y bueno…
—No te disculpes. Odio cuando las personas piden perdón a cosas como esas. Ya lo hiciste, no me interesa para nada tus disculpas ante algo tan mínimo. Muchos me han llamado de peores maneras.
—Lo si… —Shun se interrumpía a sí mismo. —Pero, bueno, ¿acaso estuviste con él todo el día, Ikki? ¿Entrenaron?
—Claro que si, Shun. —Sonrió su hermano—Me sentía lleno de energías como para no usarlas, así que recordé a mi buen maestro.
—Pero en un rato nos vamos. Solo tomaré una ducha. —dijo Deathmask al dejar su botella en la barra de la cocina. —Lo siguiente es el bar "El Santuario".
Ikki le señaló dónde estaba el baño y después regresó con su hermano que seguía estudiando pero empezaba a toser.
—Oye, disculpa por lo de la noche anterior. —comentó Ikki. —Me enfurecí y tomé tu carro sin permiso. Espero que Shaka ya te haya dado las llaves.
—Sí, no te preocupes. —tosió un poco más. —Hoy hablé con él… y con Seiya.
Ambos hermanos se voltearon a ver pero Ikki entonces sonrió y encogió los hombros.
—Mentiría si dijera que no sabía que él estaba ahí. Simplemente olvide que no era mi departamento. Dile que lo siento mucho. No volverá a pasar… ya he terminado totalmente con Shaka y no hay ninguna forma que eso se repita.
—No te entiendo, no entiendo nada de eso. Sigues amándolo pero, ¿no puedes dejar tu orgullo a un lado?
—No es eso, hermano.
—Lo es, y es demasiado estúpido. Pudiste haber regresado con él después de una semana, incluso de un día, pero decidiste seguir con todo esto e incluso arrastrarme contigo. ¿Sabes? Tengo una vida, tengo que estudiar para este examen, he querido que tú y Shaka regresen y he tratado de ayudarles para eso, pero tú solo tienes relaciones con él una noche y al día siguiente te vas como si nada hubiera pasado y ahora juras que jamás regresaras con él. —Ikki podía sentir un poco el enojo de su hermano. —Y además saldrás al bar nuevamente, después de haberte perdido todo un día. ¿Podrás dejar de ser tan egoísta por un instante?
Ikki no sabía qué contestar, solo tomaba de su botella de agua y esperó a que Shun se tranquilizara un poco.
—Perdón. —dijo sin mirarlo. —Ahora que lo mencionas, no fui egoísta un solo día con mi relación con Shaka, es por eso que termine yendo con él a la India sin siquiera quererlo. Tampoco lo fui cuando tenía dos trabajos al día para poder pagar tus estudios y los míos, además del departamento en el que ahora vives tú y Seiya. Perdón si solo quería un día y una noche para mí sólo, un día y una noche, Shun. No pido toda la semana, pero discúlpame. —se levantó con una seriedad que su hermano no entendía cómo tomar. —Ya eres libre de hacer lo que quieras, no volveré a molestarte.
Shun ahora se sentía terrible, algo en él lo había empujado a decirle todo eso cuando él sabía que la situación de Ikki pendía de un hilo. Quizá ahora estaba tranquilo y feliz pero después podría regresar a una depresión terrible, eso era lo que su hermano menor no quería.
Después de unas cuantas horas, Ikki había terminado ya de darse una ducha y vestido para irse con Deathmask al bar. Estaba a punto de irse cuando su entrenador decidió invitar a Shun a ir con ellos.
—Está ocupado estudiando. —dijo Ikki.
—Vamos, niño, —prosiguió Deathmask mientras se acercaba a cerrar el libro que Shun tenía en sus manos. —tomate un poco de descanso.
—Me parece bien. —Shun no quería dejar a su hermano irse después de la pequeña discusión que tuvo. —Solo tomaré mis cosas.
—Joder, Deathmask. —Ikki normalmente maldecía pero no enfrente de su hermano.
Su maestro solo sonrió y se disculpó pero ahora era suficientemente tarde.
Al llegar al bar, Ikki saludó a sus amigos mientras que Deathmask molestaba un poco a Shun comentándole que no todo era estudiar y que así jamás sabría la verdadera anatomía humana de una chica de su edad. Shun ya había recibido ese consejo, él lo veía así, desde hace tiempo así que no le interesaba en lo más mínimo. Se sentó en una mesa junto con los amigos de su hermano y Deathmask. En ese instante Afrodita pareció vistiendo una falda con vuelo y una camisa un poco escotada, pero gracias a su cabello no se veía mal y hacía creer a cualquiera que en verdad tenía pechos.
—Oh, vaya. —rio un poco Deathmask para él mismo.
—Eso mismo dijiste cuando me viste la primera vez y pediste mi número.
—Me enseñaste una increíble lección. Ahora ya sé diferenciar ente un travestí, un chico raro como tú y una chica de verdad.
Afrodita se veía un poco molesto, especialmente cuando recibió una nalgada de Deathmask. Apenas si hizo eso, Hyoga e Ikki le pidieron que se disculpara.
—Vamos, Deathmask, él no necesita eso. —dijo Ikki.
—No seas irrespetuoso con la señorita, ¿no te enseñaron que a las mujeres no se les toca de esa manera? —preguntó Hyoga.
—Ok, ok, discúlpame… ¿señorita? —Deathmask veía de manera extraña a Hyoga. —Te das cuenta que es un hombre muy bien vestido, ¿cierto?
Afrodita no podía más con eso así que decidió irse de ahí a la barra. Shiryu se veía un poco curioso ante la pregunta que el maestro de Ikki había hecho, inclusive Shun quería saber esa respuesta.
—Chicos, Afrodita no es un hombre, es una mujer. —ninguno entendía a su respuesta. — ¿No lo ven? Es totalmente un "ella" y no un "él". ¿De verdad no me entienden?
—Yo sí. —respondía una voz con un acento de otro país. —Hey, linda, ven aquí.
Shura y Shaka habían entrado y al ver a los otros sentados decidieron unírseles. Shaka rápidamente tomó su lugar al lado de Ikki y Shura al lado de Deathmask para esperar que Afrodita se acercara a darles una cerveza. Se veía un poco triste pero seguía trabajando con una sonrisa.
—Me parece interesante cómo es que su amigo Hyoga ve eso y ustedes no. —comentó Shaka mientras tomaba la cerveza con su mano derecha ya que su brazo izquierdo se encontraba rodeando a Ikki. —Afrodita nunca les ha pedido que le hablen de forma femenina, pero aun así eso es lo que quiere.
—Yo sigo sin entender cómo es que no respetéis su derecho de querer ser lo que quiera. —Shura hablaba en su idioma, al parecer había olvidado donde estaba. —Lo siento.
Después de repetirlo en japonés con acento español, Hyoga sonreía al saber que no era el único que pensaba de esa manera. Pero Shun aún no entendía totalmente ese punto de vista, así que ahora que Afrodita se acercaba, Hyoga se levantó y lo tomó de la cintura.
—Afrodita, ¿eres una chica o un chico?
— ¿Ahora tú también te burlaras? —Afrodita ahora se veía triste.
— ¿Qué? No, solo quiero que les digas a ellos. Tú sabes que para mí eres una chica.
—Eso soy, ni más ni menos. —sonreía pero ella se fue al escuchar a la dueña del bar.
—No importa que seas, muéveteme inmediatamente al sótano. —muy pocas veces se veía a Saori Kido en "El Santuario" pero siempre que estaba sabían que habría problemas. —Los clientes quieren algo para tomar.
—Lo siento, señorita. —Afrodita rápidamente se despidió del grupo de amigos y se fue junto con la otra mujer.
Hyoga esperó unos minutos mientras se sentaba de regreso a su lugar.
—No importa que no tenga pechos y que inclusive tenga pene, Afrodita es una mujer y creo que es irrespetuoso no respetar sus deseos.
—El pato me está enseñando de morales, ¿qué acaso el fin del mundo viene? —señaló Shiryu. —Pero ya te entiendo, por favor no retomes el tema.
Deathmask solo reía e Ikki le seguía, pero Shaka le interrumpió.
—No seas malo, Ikki, sé que no eres así.
— ¿Acaso oyeron algo? —Ikki sonreía de tal manera que parecía que seguía un juego con Shaka. —Solo escuché un mal ruido.
—Ah, vamos. Quizá quieras ver a los demás pelar. ¿Qué tal tú, Shura?
—Vamos, amigo. —respondió en español mientras se levantaba tomando su cerveza.
Deathmask igualmente quería bajar, incluso presumía que quería participar.
— ¿Ikki? —preguntó Shaka acercándose mucho a él. — ¿Quieres venir?
—Hey, chicos, —decía Ikki sin voltearlo a ver. —Recuerden que quien quiera invitarme a salir debe de comprarme algo para tomar, ¿no es así?
—Totalmente. —sonreía Hyoga.
—Vámonos. —sonrió Shaka mientras dejaba su cerveza frente a Ikki.
Shun no entendía el juego de su hermano, él simplemente cogió la botella y fue tras de Shaka para ir al sótano. Igualmente tampoco entendía por qué Hyoga era el único que se quedaba con él.
—Hoy no quiero ver sangre, además, no te dejarían entrar. Mejor platícame qué es lo que estudias.
El hermano menor veía gracioso todo eso, incluso más cuando Hyoga tenía cara de duda al escuchar las palabras que Shun decía.
Esa noche pasaba sin ningún problema, incluso los demás chicos subían para celebrar como Deathmask había vencido a un rival en unos cuantos golpes. Lo único que arruinó a Ikki fue el hecho que, después de ganar contra dos rivales al mismo tiempo, su hermano ahora se acercaba a ellos en la barra.
— ¿Peleaste? —preguntó furioso. —Te he dicho que no lo hagas. Ahora solo mírate, sangras un poco del labio inferior.
—Ya déjame en paz, Shun. —decía igualmente molesto.
—Creo que tiene razón, Ikki. —comentaba Shaka. Mala idea.
Ikki lo voleó a ver un poco molesto. Hyoga y Shiryu sabían que esa mirada no era para nada bueno y que la manera en la que tomaba su cerveza con un último trago era peor aún.
—No me digas, estas de su lado, ¿cierto? —se levantó y tomó a Shaka del cuello. —Pelea uno a uno, estilo libre y con apuesta de por medio.
—Ahora soy pacifista, Ikki, eso lo sabes. —decía seriamente Shaka.
—Intentaré que mi próximo novio no sea un cobarde.
—Estoy harto de ti. —todos miraron a Shun quien no dejaba sus libros por nada. —Eres todo un inmaduro.
Antes de que Ikki pudiera decir algo, Shun se alejaba de ellos para salir de ese bar. Ikki pensaba en detenerlo pero sabía que sería inútil.
— ¿Qué tiene ese joven? —preguntó Shura mirándolo.
—Mucho estrés acumulado. —respondió Deathmask.
El enojo de Shun se había mostrado toda la semana, ningún solo día fue a visitar a su hermano y ni siquiera responderle las llamadas y mensajes que le mandaba. Incluso prefirió quedarse a dormir en su departamento y no regresar al de su hermano mayor. Al principio planeaba que Shaka aún se quedara en su habitación y él dormiría con Seiya, pero eso le fue imposible, el hecho de tener todo desorganizado le estresaba más, así que prefirió ahora dormir en la sala. Shaka se sentía un poco mal por eso pero no importaba cuanto insistiera, Shun le decía que estaría bien. Claro que eso era mentira, ya que gracias a eso un día se despertó pero no se podía levantar.
—Al parecer tienes resfriado. —decía Mu, quien había ido a visitar a su primo. —Creo que deberías de reposar al menos unos días.
—No puedo, debo de ir a hacer el examen. —tosió y tuvo que tomar unos pañuelos para limpiar su nariz. —Además, Junet y yo nos veríamos hoy y no quiero ser grosero.
—Romeo, creo que tu salud es primero. —sonreía Seiya. —Ve esto como unas pequeñas vacaciones, descansa, ve la televisión, lee algunas mangas.
— ¿Mangas? —sonrió Mu. — ¿No es eso para niños?
—Ah, primo. —suspiró Shaka. —Si vieras los mangas que leía Ikki en su tiempo libre. Créeme que un niño no querrá ver nada de eso, ni la sangre, ni los cerebros, muchos menos los llamados "hentai". —La cara de Mu decía todo. —Pero, Shun, creo que Seiya tiene razón, incluso si fue él el culpable de que te enfermaras.
— ¿Yo? —preguntó nervioso. —No sé de qué hablas.
— ¿Acaso no fuiste tú el que rompió la ventana de la cocina al tratar de cocinar? —Shaka lo miraba seriamente. —Por eso entró tanto aire.
— ¿Fuiste tú? —Shun no parecía él con esa voz y cara de enojo. —Tuve que pagarlo con mi dinero, estúpido.
—Relájate un poco, te pondrás peor. —señaló Mu. —Mejor hay que dejar a Shun descansar. No importa de todos modos quién hizo qué, ahora lo importante…
—Es la salud de Romeo. —terminó Seiya. —Y te prometo que pagaré la ventana en cuanto me pagan en el trabajo, Shun.
—Además, ve a tu cuarto, Shun. —insistió Shaka. —Por mí no hay problema.
—Incluso te podrías ir a mi departamento. —sonrió Mu pero después se vio su cara de preocupación. —Pero no ira Ikki a ninguna hora, ¿entendido?
—Gracias…creo. —dijo Shaka un poco sonrojado.
Shun ahora obedeció a Shaka y prefirió quedarse dormido todo el día en su habitación. La tarde pasó rápidamente para él, incluso ni siquiera escuchó que Ikki y Afrodita habían llegado y estaban preparando un poco de comida para el pobre Shun.
El aroma de la sopa "mágica" de Afrodita y los vegetales en tempura con arroz de su hermano lo hicieron levantarse de la cama. Ahí estaban ellos dos cocinando como en los viejos tiempos, incluso Seiya les ayudaba, pero era un excusa para poder comer algo, nunca funcionó ya que Ikki lanzaba unos cuantos golpes a las manos de Seiya antes de que pudiera tomar algo.
—Pero miren quién se dignó a levantase. —sonrió Seiya para abrazar a Shun. — ¿Cómo se siente Romeo esta noche?
—Fatal. —respondió Shun al sentarse en la mesa de la cocina. — ¿Quién les dijo que estaba enfermo? —preguntó a su hermano y a la chica…chico…a Afrodita.
—Seiya fue quien me dijo. —Ikki se acercó y le dio un tazón con sopa. —Además, estaba preocupado por ti. Te quería pedir disculpas por la última vez que hablamos.
—También yo quería pedirte disculpas, Ikki. —Shun sonreía. —Me alegra que hayas venido, tú también Afrodita. Y muchas gracias por esta sopa.
—Oh, y no olvidemos a alguien más. —Afrodita sonrió mientras caminaba a la puerta que había sido tocada por alguien. —Seguro que te sentirás mejor.
La puerta se abrió y ante ellos estaba una chica con un vestido azul y en sus manos una caja recién comprada de tés de diferentes sabores.
—Shun. —se acercó rápidamente a él. — ¿Te sientes mejor? ¿Necesitas algo?
—No te preocupes, aquí está su hermano y Afrodita. —sonrió Ikki.
—Mucho gusto. —Seiya tendió su mano.
Seiya ahora no quería saludar de la misma manera que había saludado a Afrodita, ya no sabía qué esperar con esos dos hermanos. Junet plantó los ojos en Afrodita y la vio de pies a cabeza, en verdad que era linda esa chica.
—Afrodita, corazón. —tomó a Junet para darle un beso en cada mejilla. —Mucho gusto, por fin conozco a la hermosa Junet. Ikki y Shun me han hablado de ti, incluso Shaka.
—Por cierto, ¿dónde está él? —interrumpió Seiya.
—Espero que no venga… —Shun veía un poco enojado a Ikki. —Pido que por favor no hagan ningún drama frente a mí.
Ikki solo suspiró y siguió cocinando mientras que su hermano y Junet platicaban, Afrodita seguía ayudándole a Ikki y, en secreto, le daba algo de comer a Seiya que no podía esperar la cena. Shun se sentía mal pero aun así le agradaba estar con todos ellos, pero de pronto se sintió nervioso y molesto al escuchar que Mu y Shaka llegaban. Sabía que en cualquier momento su hermano diría algo y él no podría controlarse.
—Buenas noches, chicos. —sonrió Mu.
En ese instante, el hermano mayor terminó de lavar sus manos y se dirigió a Shun.
—Nos vemos mañana, recupérate pronto. —sonrió a los demás que estaban en la mesa. —Gracias, Afrodita. Cuiden bien a mi hermano, ustedes dos. —se refería a Seiya y Junet.
—Ya veo… —murmuró Shaka.
—Disculpa, Mu, tengo cosas que hacer. —Ikki se despedía de él sin ver a Shaka.
—Te amo. —gritó Shaka e Ikki solo se detuvo a verlo con una sonrisa, después salió de ahí cerrando la puerta y todos esperaban algo triste de la boca de Shaka — ¿No es lindo?
Todos se quedaron callados ante esa pregunta. Solo Seiya se dignó a reír un poco y preguntar en qué mundo Ikki podría ser lindo.
Los días pasaron muy tranquilos para Shun, no podía hacer mucho más que moverse de su recamara a la cocina, pero ese ya se había hecho un punto en común con sus amigos, especialmente de Junet que venía casi todos los días para acompañarlo y darle ánimos. Él se sentía mucho mejor, quería incluso seguir con el plan definitivo de su hermano y Shaka, pero Junet insistía que no se preocupara por eso, si no que se preocupara por estudiar y sanar. Shun en verdad que empezaba a querer más y más a esta chica, pero no quería preguntarle nada en esas condiciones tan penosas de fiebre y garganta que hacía que su voz se escuchara poseído por no sé qué demonio o el mismo dios del Inframundo. Pero no importaba su enfermedad, el tiempo no se detendría y mucho menos el examen que tenía que pasar de cualquiera manera, sin él no podría seguir al siguiente año de su carrera y no podría cumplir su sueño.
Un día que ya se sentía mejor, decidió que sería bueno salir a dar un paseo. Aprovechando que estaba solo, ya que Seiya estudiaba y Shaka trabajaba, tomó su abrigo y se cubrió perfectamente por miedo a recaer en esa terrible enfermedad. Solo quería ir a la librería de la esquina de su casa y comprar un poco más de juego que su hermano había terminado la última vez que lo visito. Caminaba tranquilo por la acera cuando de pronto vio a alguien que le alegraba el día. Junet estaba leyendo algunos libros que quizá compraría, pero no percataba que Shun la veía, incluso si lo hubiera hecho no sabría que era él gracias a tanta ropa que vestía. Iba a entrar, claro que sí, pero entonces vio cómo un chico se acercaba a Junet y la abrazaba. Ese chico solo reía mientras que Junet le daba la espalda a Shun, de pronto su corazón se paró al ver como el chico con chamarra morada y pantalones blancos le plantaba un beso a Junet. No quiso ver más, no deseaba ver más esa escena, así que regresó a su departamento con un caminar rápido, pero para su sorpresa chocó con su hermano.
—Lo siento. —dijo sin saber que era Ikki.
—Hey, Shun, ¿pero qué haces aquí? Deberías estar descansando.
Su hermano se veía muy bien con esa gabardina café oscura, Shun tuvo que sonreír al notar que le quedaba un poco grande y que lo más seguro es que le pertenecía Shaka.
—Es solo que quería comprar algo para leer. Pero…vámonos.
—Si quieres algo para leer, tengo un buen libro. ¿O quieres algo más rápido? —ambos caminaban hacía el edificio de Shun. —Hace poco compré un manga muy bueno, se trata de una guerra "santa", como dicen ellos, que pasó hace unos doscientos años o más. Los personajes usan armaduras con unos diseños hermosos.
— ¿Guerra santa?
—Entre dioses y sus seguidores. La verdad lo compre porque vi una imagen de un tal "Kagaho" en internet y vamos, ese tipo se ve tan genial, incluso si es villano. ¿Lo quieres leer?
—Está bien, por mí no hay problema. ¿No es donde salen caballeros que representan signos zodiacales? ¿Cómo es el mío?
—Ah, bueno. —Ikki se veía un poco molesto. —No es muy guapo, se parece a Shaka en cierto sentido, pero olvídalo. Mañana lo traeré.
—Me parece perfecto —suspiró y pronto, antes de entrar a su edifico, escuchó alguien le gritaba algunas cosas a su hermano.
—Ese estúpido. —dijo Ikki para sí mismo.
— ¿Quién es?
—Un tal Jabu, es el primo de Saori Kido.
—La dueña de "El Santuario", ¿cierto?
—Así es. Él es su perro, pero por lo mismo que tiene dinero, es un bueno para nada que se la pasa molestando a Afrodita cada vez que pueda. Un tramposo también. Ni siquiera Kanon y Saga lo soportan.
—Creo que me hablas de nombres que no conozco, hermano.
—Son unos gemelos que vinieron de Grecia hace unos años. Uno de ellos es bueno pero el otro también tiene fama de pelear sanguinariamente. Jamás ha aceptado pelear con Jabu, sabe que incluso él podría vencerle por medio de sus trampas.
Shun no prestaba mucha atención mientras subían el elevador. La verdad no quería pensar en lo que había visto, pero no podía quitárselo de la mente. Al parecer Junet solo lo veía como amigo, y él dejaba de ser el hombre más suertudo del mundo.
