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Capitulo 9 o "MI HERMANO TIENE AMIGOS MUY RAROS, IGUAL QUE ÉL"
Shun estaba como antes. Después de dos semanas en cama sin salir ni un día de su casa, solo una vez siendo la que le rompió parte de su corazón, ahora estaba preparándose para el día siguiente tomar ese importante examen. Su hermano cocinaba un poco de arroz y pescado para la cena de esa noche, ya que Hyoga y Shiryu vendrían a su departamento a convivir un poco. Shun recogía las cosas de la recamara de huéspedes mientras que su hermano limpiaba un poco la cocina y la mesa donde comerían sus amigos.
— ¿Entonces no necesitas nada más? —preguntaba Shun que se quería sentar un poco.
—No te fatigues, hermanito. —sonrió Ikki. —Creo que me has ayudado lo suficiente. Jamás podré pagarte todo.
—Solo limpie la sala, no seas dramático. —rio.
—No me refiero a eso. —Ikki ahora se acercaba y le daba un cálido abrazo. —Me ayudaste a seguir adelante, Shun. Pensé que no lo lograría solo.
—Pero aun así fallé… —Shun se veía un poco triste. —Quería que tú y Shaka regresaran.
—Aún sigo molesto con él, Shun, pero dale tiempo al tiempo. Quizá recuerde por qué lo amaba. —sus ojos mentían un poco. —Sigo sin recordar.
—Aun lo amas, ¿no es verdad?
—No hagas que me arrepiente de haberte abrazado, hermano. —sonrió mientras se acercaba a la puerta.
—Buenas tardes, amigos. —Al parecer Shura aún no se acostumbraba al país. —Oh, lo siento. —se repitió a sí mismo en japonés mientras que Deathmask entraba igualmente.
— ¿Ustedes qué hacen aquí? —preguntó Shun.
—Hyoga nos invitó a venir. —sonrió Deathmask. —De hecho, venían atrás de nosotros.
De pronto, Shiryu llegaba corriendo y trataba de tomar aire. Shura sólo reía y le abría la puerta para dejarlo pasar.
—Eres un tramposo, dijiste que usáramos solo las escaleras. —Shiryu decía un poco molesto a Shura.
—Eso fue lo que hice. —su acento en verdad era hermoso, pero en ocasiones se tenía que repetir así mismo ya que no le comprendían bien. —Tomé las escaleras, luego simplemente me cansé y utilicé el elevador.
— ¿Y dónde está Hyoga? —preguntó Ikki con un sonrisa.
Ahí estaba, apenas llegando mientras cargaba cajas de cerveza, refrescos y algunas botanas. Shun no entendía bien, su hermano solo dijo que habría una pequeña reunión para comer y platicar algunos asuntos.
— ¿Qué más harán? —miró con ojos de madre molesta a Ikki. —No me digas que te emborracharas, ¿junto con Hyoga? Sabes cómo es él.
—Claro que no, pequeño. —sonreía Shura mientras ayudaba al joven rubio. —Es solo que hoy juega mi equipo de futbol favorito y, vamos, solo quiero que estos jóvenes vean lo que es un buen partido.
—Además de que yo quiero totalmente verlos jugar. —Hyoga ahora no portaba su camisa con algo sobre pingüinos, pero una camiseta blanca con franjas negras. —Sé que ganara el Real Madrid.
—Joder, que estás mal. —Shura ahora removía su chamarra para dejar ver una camiseta roja con franjas amarillas y azules. —El Barcelona es campeón definitivo.
Los demás no podían contestar, solo Deathmask que sabía un poco más de futbol ya que su abuelo, siendo italiano, le lleno la cabeza de ese gran deporte, pero solo de su país.
Shun decidió no quedarse más y no interrumpir a su hermano y amigos, se despidió cortésmente de todos pero antes de salir Shiryu lo detuvo.
—Espera, tengo que darte algo. —tomó su billetera y de ella sacó un boleto. —Espero que puedas ir.
Al parecer Shiryu y su maestro Dohko tocarían con la orquesta de la ciudad. Shiryu en verdad era de los mejores alumnos del conservatorio así que para Shun no era gran sorpresa que alguien como él tuviera su momento.
—Felicidades, Shiryu. —le sonrió. —Claro que iré, no hay razón alguna para que me lo pierda. ¿Quién más ira?
—Los niños que pelean en el sofá. —se refería a Shura, Hyoga e Ikki. —Igualmente Deathmask aceptó…incluso si no le gusta la música clásica. Pero no será sólo eso, tú lo verás. Y, bueno, —guardó unos segundos de silencio para decirle en voz baja. —Shaka y Mu también irán, claro. Pero no le digas a tu hermano. No quiero que se moleste y no vaya.
—Ikki será un patán, Shiryu, pero jamás haría algo así a un amigo. —Shun le daba un pequeño golpe en el hombro. —Así que no te preocupes.
—Oh, por cierto, también invite a Junet, ya que Shaka quería que fuera.
Shun entonces quedó en un silencio un poco inconfortable. No estaba seguro si quería verla después de tanto tiempo ignorando sus mensajes.
—Me parece bien. Bueno, entonces nos veremos pronto.
—Gracias, Shun. Cuídate.
El hermano menor salió y todo el camino pensaba en ir o no a ese concierto. Ya lo había prometido, incluso tenía curiosidad de oír a Shiryu tocar, pero una parte de él sabía que la idea de que Junet estuviera ahí era terrible. ¿Podría hablar con ella sin sentir celos o enojos de aquella vez que la vio en una librería? Aun él dudaba si debía sentir eso ya que ni siquiera era su pareja, pero para él, ella podría haberlo sido.
Mientras que Ikki y los demás se divertían al ver perder a Hyoga la apuesta con Shura, porque ya se sabía que el Barcelona ganaría, Shun decidió estudiar un poco más y dormir para estar listo el día siguiente. Gracias al descanso, un buen desayuno y mensajes de apoyo de Ikki desde la mañana, Shun no se sentía tan nervioso ni preocupado al hacer el examen, incluso sentía que las preguntas eran demasiado sencillas y podía contestar a todos con lujo de detalle. Solamente dentro de tres días podría saber qué tan bien le fue, así que esos días sí que pasaron lento para él.
Sus nervios ganaban un poco, incluso si su hermano Ikki le seguía diciendo que no habría problema, que él era demasiado inteligente para no pasar, Hyoga y Shiryu seguían con las palabras de su hermano porque, aunque no lo conocían al cien por ciento, era verdad. Seiya y Shaka, por otro lado, comentaban que no tenía por qué preocuparse por algo que no estaba en su poder, que terminaría igual de nervioso y estresado como el buen primo Murice. Incluso un día, al estar en el departamento de su hermano, Shura y Deathmask llegaron solo para pasar la tarde ahí.
—Vamos, pequeño, —se oía el acento. —si repruebas y vuelves a cursar esa materia, ya sabrás qué es y tendrás mucho tiempo libre.
—Además de que no todo en la vida es estudiar. —comentaba Deathmask. —Yo deje la escuela y mira que me va bien.
—Eso no ayuda mucho. —dijo Ikki.
—Respeta a tu maestro, pajarito infernal. —Deathmask decía un poco serio.
—Pero, ya te dije. No te preocupes. ¿Cuándo es que ves el resultado? —preguntó Shura.
—Mañana es el día, así que estoy aún más nervioso que cuando hice el examen.
— ¡¿Mañana?! —miraban a Shura adivinando qué decía. —Pero que suerte de este joven. Mañana podría ser vuestra sentencia a muerte o podría terminar en un mar de lágrimas. Joder, pobre de ti, Shun.
Mientras Shura divagaba en su idioma, Ikki y Deathmask trataban de seguir ayudando a Shun, quien ahora se sentía peor al ver cómo Shura se movía de un lado a otro muy seriamente y haciendo señales con la mano.
—Pero todo saldrá bien. —terminó sonriendo aquel español a Shun.
Los amigos de Ikki en verdad eran algo especial. Incluso si Shura era amigo de Shaka, termino siendo su amigo, pero Shun entendía por qué se llevaban tan bien. Era igual de loco.
A la mañana siguiente, Shun ni siquiera pudo desayunar, no podía prestar atención a clase e incluso ignoró totalmente su celular mientras sonaba una y otra vez a la hora de salida mientras corría a ver sus calificaciones. Ahí estaban Seiya y Shaina, tomados de la mano viendo la lista.
—No puede ser ¿estudie tanto para tener un siete? —se quejaba Seiya.
—Pero al menos aprobaste, Seiya. —Shaina le daba unas palmaditas en la espalda. —Tú sabes que para mí eres bastante inteligente.
— ¿Piensas que te creeré eso? —dijo Seiya.
Shun se acercó y ni siquiera los saludo.
—Oye, tu celular sigue sonando. —señaló Shaina para no recibir respuesta alguna.
El joven hermano de Ikki seguía con su dedo la lista para encontrar su nombre y poder al fin ver su calificación.
— ¡Si! —gritó al saltar. Todo el mundo lo veía. —Lo siento. —rio y acomodó su chaqueta para mantener la calma. —Lo logre.
— ¿Por eso te preocupabas? —preguntó Seiya. —Sabías muy bien que te iría perfecto… eres tú. ¿Acaso esperabas un diez en vez de un nueve ocho?
—Ahora soy libre, ¿sabes? Puedo descansar e incluso salir con mi hermano, con ustedes dos. Ahora podré dormir temprano sin preocuparme.
—Por el momento ve a saludar a tu Julieta, Romeo. —señaló Seiya mientras lo tomaba de los hombros para darle la vuelta.
Junet estaba ahí, con un lindo vestido verde pero unas mallas por el invierno que ya se veía venir. Se acercó sonriendo a Shun y lo abrazó. Para ese momento, Shaina y Seiya decidieron no molestar ahí y se fueron casi corriendo. Shun sonrió igualmente pero pronto recordó un pequeño detalle, así que se separó de Junet. Ella no supo cómo reaccionar así que solamente regresó con su sonrisa.
—Escuché que pasaste el examen, y con una excelente calificación.
—Si así es pero… —Shun no se mostraba muy feliz. — ¿No crees que eso está mal?
— ¿Eso? ¿Las buenas calificaciones?
—No, no me refería a eso. —decidió empezar a caminar a su siguiente clase. —No deberías de abrazarme así, ¿qué pasa si tu novio nos ve? No quiero tener problemas.
— ¿Perdón? ¿De qué hablas? —Junet en verdad que no entendía.
—Mira, no quiero tener problemas de ningún tipo con tu pareja. Por mí no hay problema, pero no sé si él sea celoso y piense que lo engañas conmigo o piense que yo quiero propasarme. Así que, mejor seamos amigos, después de todo, eso somos, ¿no es así?
Junet estaba petrificada, un rubor en sus mejillas se veía pero no por las mismas razones que antes. Su enojo rápidamente salió de su boca.
— ¿Cómo puedes pensar eso de mí? —ella lo tomó de la chamarra. —Si tuviera novio te lo hubiera dicho y no estaría coqueteando contigo.
—Claro que lo tienes, yo los vi el otro día. —Junet lo soltó con un rostro de sorpresa. —Tú estabas en la librería y él te besó, yo lo vi.
— ¿De qué hablas? ¿Cuándo fue eso? ¿Cómo es que yo no te vi?
—Ahora entiendo. —Shun se veía molesto. — ¿No me lo querías decir? Digo, creía por un momento que podría pasar algo, pero… ¿acaso estabas jugando conmigo?
La peor pregunta que pudo dar. Repentinamente Junet lanzó una cachetada al joven de cabello verde. Incluso ella tuvo que tomar su mano por el dolor, y el pobre Shun sentía como su mano dejaba marca.
—Eres un estúpido. —decía ella con un poco de dolor en su voz, no solo por la mano. — ¿Cómo piensas que haría algo así? Eres de lo peor, si pensé que tu hermano era un patán, al menos él nunca diría algo así de Shaka. Eres… eres peor que eso. Estúpido.
Y sin más que decir, se marchó de ahí verdaderamente enojada. Shun por el momento se sentía terrible, no solo por la mirada de todos ahí presentes, si no el hecho de que Junet ahora estaba totalmente enojado con él. Eso hizo que su día, que hubiera sido perfecto, siguiera de mal en peor, no le pasaba nada malo, pero aun así él estaba triste y desanimado.
Después de clases, prefirió ir al departamento de su hermano, sabía que si llegaba al suyo estaría solo un par de horas con sus pensamientos. Para su sorpresa, ahí estaba Afrodita y Hyoga y el aroma de comida recién hecha emanaba desde la cocina.
—Dime, hermano, —sonreía Ikki. — ¿Cómo te fue en el examen?
—Perfecto. —dijo Shun después de haberse sentado con los demás en la mesa. —Fui el más alto en mi clase, incluso mi profesor dijo que podría faltar a la siguiente clase ya que explicaría lo del examen.
—No te creo, pequeño. —dijo Afrodita un poco curioso.
Su hermoso vestido azul y sus botas del mismo color le sentaban muy bien. Shun en ocasiones olvidaba que debajo de eso no era más que un hombre.
—Igual yo, Shun. —comentó Hyoga. —Tienes cara como si hubieras reprobado toda tu carrera y nadie quisiera aceptarte en otra universidad.
—Es solo que… hice algo demasiado estúpido.
—Eso déjaselo a tu hermano. —sonreía Afrodita al chef que servía los platos. —Pero no, —rápidamente cambió de parecer al ver que Ikki no le pondría comida a él. —no todas son estupideces, Ikki. Tengo hambre, por favor.
—Ya que. —Ikki respondió un poco molesto. —Pero es la última vez que se invitan solos a comer, ¿entendido?
—Lo prometo. —sonrió Afrodita.
—Yo no. —continuó Hyoga con cerveza en mano, la cual fue arrebata por Afrodita. —Oye, esa es mía. Hay más en el refrigerador…
—No, no. Ya es hora de que dejes de tomar. Pareces alcohólico últimamente.
—Mira quién lo dice, la señorita que parece locomotora. No me puedes decir nada, sigues fumando incluso cuando Ikki te ha pedido que lo dejes.
—Eso es totalmente diferente.
—Eso te mata aún más rápido.
—Ya cállense los dos. —Ikki se veía molesto al tomar la cerveza que casi derramaban. —Los dos están mal. Hyoga, en verdad pareces alcohólico, y tú, Afrodita, es asqueroso que llegues y hagas que mi departamento huela a humo de cigarro. Además, —ahora se sentaba al lado de Shun para comer. —mi hermano estaba a punto de explicarnos por qué esta así.
—Lo siento, Shun. —dijo un poco apenado Hyoga.
—Oh, corazón, no lo hice con esa intención. Es solo que Hyoga me preocupa.
— ¿Por qué no prometen los dos tratar de dejar el cigarro y el alcohol? —Shun, incluso si estaba deprimido, quería seguir ayudando a sus amigos.
—Me parece bien. —sonrió Hyoga y le tendió la mano a Afrodita. —El primero que vuelva a su vicio, aunque el mío no lo es, tendrá que pagarle al otro.
—Empezando… ¿Cuándo? —dio su mano con una sonrisa.
—Quizá… —miro su teléfono. —Bueno, podríamos empezar el fin de semana. Digo, el concierto de Shiryu es el viernes, saliendo de ahí no creo que no vayamos a algún lugar a cenar. Un vino, tú sabes…
—Entonces desde el sábado. Después hablaremos de con qué pagaremos, por el momento, —miraba ahora a Shun. —cuéntame, lindo, ¿qué fue lo que pasó?
Shun ahora tenía el momento de hablar de lo sucedido mientras comían. Ikki no dejaba que su rencor se escondiera por el hecho de que alguien había lastimado a su hermano no solo físicamente, mientras que Afrodita se sentía terrible al pensar que había encontrado la pareja perfecta. Solo Hyoga se quedó pensando un poco.
— ¿Quién es? —preguntó curioso.
—Ya conoces a Junet, pajarraco. —comentó Ikki.
—No, no me refiero a ella, pollo tostado. —todo eso solo por sus apodos. —Me refiero al dicho novio que Shun vio. ¿Sabes quién es?
—No, no sé su nombre. Pero, como ya dije, la besó. —suspiró. —Tenía el cabello castaño, bueno, casi rubio. Tenía una chamarra de cuero morada, eso lo recuerdo mucho.
— ¡Ah, no puede ser! —dijo muy molesto Ikki. — ¿Dices que el maldito solo la abrazó y la besó? No puede ser…
— ¿Qué pasa?
—Dime algo, Shun. —siguió Afrodita, pero su rostro se veía como si estuviera en un momento inconfortable. — ¿Acaso este tipo tenía los ojos verdes? ¿En su chaqueta no tenía un diseño de un unicornio?
—Si, así es. —respondió Shun. —Recuerdo haber visto ese diseño en su espalda.
—Pero si es el maldito de Jabu. —dijo molesto Hyoga. —Es el tramposo y primo de Saori, Shun. ¿Lo entiendes ahora?
—Pero, ¿por qué Junet estaría con un hombre así?
—No lo está. —respondió muy molesto su hermano. —Ese es el problema.
—Ese chico no tiene respeto a nadie, Shun. —dijo Afrodita muy serio. —Seguramente él quiere algo con ella pero Junet, inteligentemente, lo ha rechazado. Eso fue…yo sé lo que hace cuando alguien le dice que no… yo misma tuve que pasar por eso.
El pobre de Shun no podía creerlo, había arruinado todo solo por algunos celos e ideas tontas. Sabía que no solo la relación de su hermano ahora estaba en problemas, sino que también había perdido la oportunidad de empezar una con una chica inteligente y dulce.
—Pero… que estúpido fui. —suspiró.
—No te tortures, Shun. —sonrió Hyoga. —No fue tu culpa, tú no lo sabías. Digo, claro que fue muy malo de tu parte decir conclusiones sin escucharla primero… —los ojos de Ikki le miraban con un poco de odio. —pero, pero… Jabu es el culpable. Así que solo concéntrate en hacer que Junet te deje de odiar.
—Mándale flores. —dijo Ikki al levantarse para tomar los platos. —A las chicas siempre les gusta eso. Dicen mucho más que algunas palabras.
Shun encontraba divertido el hecho de que Ikki dijera eso.
—Si, tu hermano siempre traía flores cuando me enojaba con él. —comentaba Afrodita. —Yo creo que deberías intentarlo. ¿Sabes dónde o cuándo podrías verla de nuevo?
—Creo que si, así es. —sonrió Shun. —Ese viernes, Shiryu la invitó a ver su concierto.
— ¿A Junet? —preguntó curioso Ikki.
—Es porque quizá Shaka vaya a ir. —Hyoga dijo sin pensarlo dos veces.
— ¿Shaka irá? —suspiró Ikki un poco molesto. Ya su hermano y Afrodita pensaban lo peor y querían golpear a Hyoga si llegaba a decir que no iría solo por él. —Pero, bueno, Shiryu es más importante. Es mi amigo.
Shun sonrió aliviado de que él reaccionara de la misma manera que pensaba que reaccionaría. Ahora que sabía qué podía hacer para arreglar la relación que tenía con Junet, decidió ayudar a su hermano a limpiar los trastes mientras que Afrodita y Hyoga preferían seguir hablando de lo malo y estúpido que era Jabu, de qué podrían apostar para la promesa que se habían hecho e incluso de discutir de quién tenía la razón de qué era peor para la salud.
Esa noche, Ikki invitó a su hermano a ver una película, incluso de quedarse a dormir en casa y hacer cómo cuando eran pequeños y sus padres dejaban a Shun en cuidado de Ikki; una noche con miles de películas, golosinas, comida chatarra, leer historietas y mangas y, ahora que estaban grandes, salir si quería a "El Santuario". Shun aceptó para volver a tener un tiempo de hermanos. La única regla que tenían, desde pequeños, es que ninguno de los podría quedarse dormido, y el otro tendría que hacerlo despertar si era necesario. En verdad que Shun agradecía infinitamente que su hermano hiciera todo eso para hacerlo feliz, incluso si él seguía tomando algunos medicamentos para la depresión, mucho menos que antes y ahora lo ocultaba nuevamente, pero aun así era importante.
Antes de las cinco de la mañana, Ikki ya había caído en el sofá dormido. Shun seguía en internet tratando de buscar a alguien en YouTube, al parecer era alguien de Suecia que se grababa a sí mismos mientras jugaba algún videojuego de terror. Apenas si puso el primer video gritó junto con el "gamer"
— ¿Qué pasó? —gritó Ikki al despertar de golpe por el grito de Shun.
—Nada, nada…lo siento, hermano.
—Ah, me asustaste terriblemente. —se levantó para estirarse y miró la pantalla de la laptop de Shun. —Se supone que no me deberías de dejar dormir.
—Te vi muy cansado, es por eso.
— ¿Qué ves? —sonrió al saber exactamente qué era. —Creo que ya sé en qué nos desvelaremos. —se sentó en el suelo junto con su hermano y dio "play" al video nuevamente. —Hace tiempo que no lo veía.
— ¿Lo conoces? Bien…me hablaron de él pero solo hoy lo recordé. —se acomodó al lado de su hermano y permitió que el miedo de hace tiempo se fuera con algunas risas.
—Si tú creías que gritabas como niña, él es mucho mejor en eso. —Ikki no podía ocultar su risa así que ahora su hermano estaba feliz.
—Ikki, ¿podría preguntarte algo? —decidió tomar el momento para eso.
— ¿Oh? Claro, claro. —Ikki limpiaba un poco las lágrimas después de haber reído tanto.
— ¿Crees que deba intentar algo con Junet?
—Pero qué pregunta. Por supuesto que sí, Shun. Ella entenderá, además de que eres demasiado caballeroso y un buen chico. Tendría mucha suerte ella en que tú le preguntaras ser tu novia, cualquier chica lo haría.
— ¿Piensas eso de mí?
—Así es, Shun. Estoy orgulloso de ti, de todo lo que has hecho y lo que harás. Lo único que quiero es que seas feliz, hermanito. —lo despeinó un poco mientras sonreía.
—Yo sé que igualmente harás algo genial, hermano. —Shun lo abrazó. — ¿Por qué no vuelves a estudiar gastronomía? ¿Por qué no regresas con Hyoga y Shiryu a hacer una banda?
— ¿Qué crees que hacía todos los días? En una semana, si es que así pasa, recibiré la respuesta de una universidad para una beca. Si me dicen que sí, claro que seguiré estudiando. Y sobre la banda, bueno. —se veía un poco en duda. —Hablaré con los chicos, Shiryu ya lo había mencionado así que quizá sea buena idea.
— ¿Volverás con Shaka? —ahora preguntaba Shun un poco más serio.
Ikki suspiró sin remover su sonrisa. Al parecer estaba pensando en algo, pero su cansancio no le permitía actuar más.
—Lo sigo amando, sí, pero no sé si él quiera regresar después de todo lo que le hice y dije. Y yo… —rio un poco. —soy demasiado orgulloso para pedírselo.
—Entiendo, además, creo que olvidaste algo. ¿Acaso no es el hombre varonil y fuerte en la relación el que tiene que preguntar eso?
El hermano menor vio con una sonrisa al hermano menor y rápidamente lo golpeó con una almohada. Shun se tendría que defender así que tomó una de las pequeñas almohadas del sofá y así empezó una pelea furtiva entre los dos hermanos. Ninguno parecía vencer, Shun se movía más rápido que Ikki pero él no sabía controlar mucho sus fuerzas. Corrían por todo el departamento sin parar, no fue hasta que, al entrar a la recamara de Ikki, por accidente tiraron un retrato fotográfico. Ikki rápidamente se detuvo y miró a su hermano que era el culpable de eso.
—Lo siento, lo siento. —dijo un poco nervioso.
Ikki solamente rio sin parar. Shun no sabía qué era tan gracioso pero no le importo, la risa de su hermano era demasiado contagiosa para no reír junto con él. No podían parar hasta que cayeron en la cama y aun así reían sin parar. En verdad necesitaban descansar, ya deliraban como pequeños que no habían tomado su siesta, así que, después de unos minutos platicando de miles de cosas y riéndose sin parar, Shun no pudo controlar el hecho de quedarse dormido. Ikki, por otro lado, se levantó para recoger la fotografía y dejarla a un lado mientras limpiaba los vidrios que había dejado el portarretrato. Al terminar, decidió dejar a su hermano ahí, pero antes de salir de la habitación tomó la fotografía una vez más y sonreía. Shaka se veía muy bien sonriendo felizmente en esa foto ya tomada hace algunos años, Ikki en comparación se veía más joven. Ambos estaban en el aeropuerto, a punto de irse. Recordaba que en esa foto Shun no quería aparecer ya que había llorado lo suficiente por la despedida de su hermano.
—Qué suerte es tenerte de hermano. —sonrió al cubrir a su hermano con una manta y salir de ahí con la foto en la mano. —Qué suerte haber tenido a Shaka. —suspiró un poco melancólico al dirigirse al cuarto de invitados.
