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Capitulo 10 ó "LAS CILVIAS MINIATAS O LAS FLORES DEL FÉNIX, COMO LES LLAMA SHAKA"
Uno de los auditorios más reconocidos en la ciudad estaba lleno de personas de diferentes partes del país. Muchas personas querían volver a ver al gran Dohko y a su aprendiz Shiryu. Dohko había ganado nombre al saber tocar el cello no solo para música clásica sino que también había utilizado ese instrumento para abarcar todo tipo de música que él le gustaba, desde heavy metal hasta música electrónica. Así que todos esperaban que su gran pupilo estuviera listo para ello, incluso sus amigos esperaban eso. Hyoga, Ikki y Shun ya esperaban en la línea cuando Seiya y su novia, Shaina, llegaban para entrar junto con ellos. Esperaban en el gran lobby del lugar cuando Shiryu, que no había estado con ellos en todo el día ya que prefirió ensayar, ahora se aparecía con su gran maestro Dohko. Ya lo conocían, había estado en las noticias toda la semana ya que ese concierto era algo así como su regreso al escenario.
—Mucho gusto. —sonreía Shun al verlo.
— ¿Así que ustedes son los amigos de Shiryu? —sonrió Dohko al verlos. —Me alegra que hayan podido venir, Shiryu en verdad que dará un show increíble.
—Por favor, maestro. —Shiryu trataba de ser humilde.
—Vamos, vamos, Shiryu. Tú sabes muy bien que has practicado duro para esto, además de que me deberías permitir presumir un poco de mi gran alumno. ¿No lo creen?
Todos asintieron, pero entonces vieron como mucha gente volteaba hacía la puerta, ya no más a Dohko. Shura y Deathmask llegaban muy bien vestidos, como buenos europeos, pero ellos no eran los que llamaban la atención, si no la hermosísima chica que era escoltada por ambos de brazo en brazo. Su cabello había sido tomado por una hermosa coleta con una flor blanca como adorno. Su rostro había sido maquillado con muchísimo cuidado y el vestido rojo que usaba dejaba ver un hermoso cuerpo, al parecer había usado algo para rellenar cierta parte de él. Los tacones rojos con adornos florales blancos le iban muy bien y su manera de caminar hacía que incluso las chicas la vieran para envidiar su belleza.
— ¿Es acaso amiga tuya, Shiryu? —sonrió Dohko de par en par.
—Maestro, le pediría que no trate algo…digamos que no es lo que piensa.
— ¿Acaso ya tiene novio o está casada? —preguntó solo para recibir unas risas de Ikki y Seiya. —Díganme de una vez. —Shun fue el único que se apiado de su alma, pero el pobre Dohko no lo creía. —Vaya…
Afrodita se acercó junto con Deathmask y Shura, quienes sonreían al tener un poco de atención de las personas a su alrededor.
—Mucho gusto, mi nombre es Dohko. —ya había tomado la mano de Afrodita para besarla, lo cual provoco que Seiya riera un poco más.
—El gusto es mío, Dohko. Soy Afrodita. —ahora se dirigía a Shiryu para tomar su brazo. —Te deseo mucha suerte, corazón. Sé qué harás un gran show, así que no te pongas nervioso y toca como nunca…oh, y por cierto. —rápidamente de su bolsa de mano sacó una liga para así tomar el cabello de Shiryu. —Mucho mejor.
—Si, te ves muy bien, Shiryu. —sonrió Shaina.
—Bueno, bueno, creo que necesitan prepararse para el show. —dijo rápidamente Seiya sin ocultar sus celos. —Será mejor que se vayan a camerinos y todo eso.
—Eso es verdad. —sonrió Dohko y se despidió de todos, pero con las damas trató de ser un caballero. —Disfruten la velada, señoritas. —y besó la mano de ambas.
Afrodita y Shaina sonrojaron. Ikki solo sonreía al tratar de callar la risa de su boca, pero Seiya no la podía contener. Afrodita sabía la razón así que una parte de él se avergonzó un poco. Rápidamente Hyoga le ofreció su brazo.
— ¿La acompaño a su lugar, señorita? —sonreía como siempre.
—Gracias, Hyoga. —respondió Afrodita al seguirlo a dirección a las puertas para tomar su lugar, los demás decidieron hacer lo mismo.
Shun entonces observó a sus espaldas para ver si Shaka, Mu y Junet llegarían a tiempo, pero no pudo ver mucho antes de que las puertas se cerraran y tuviera que tomar su lugar.
Después de unos minutos la orquesta ya se escuchaba afinando sus instrumentos y los amigos de Shiryu ya estaban en sus lugares esperando a que el concierto empezara. Shun tomó su teléfono y, por coincidencia, recibía un mensaje de Shaka diciéndole que Shiryu los había sentado en diferentes lugares para no empezar una escena dramática con Ikki. El hermano de esté sonrió al saber que Ikki ni Shaka se verían mientras estuviera el show andando, el cual ya comenzaba.
Se podía ver la orquesta completa, bien vestida y elegante como se esperaría, pero en medio de ellos se veía a Dohko y Shiryu con sus chelos. Ambos vestían con elegantes chalecos negros pero uno tenía la camisa verde y otro tenía una camisa parecida al oro. Empezó la música e incluso formó una sonrisa en la cara de Shun, en verdad que el amigo de su hermano tocaba de manera sorprendente.
Desde música clásica de Beethoven, Mozart y Wagner, hasta música clásica pop como "The Beatles" e incluso un poco de "The Who" eran los números musicales que Dohko había elegido para terminar con un poco de heavy metal e incluso música popular por la TV. Ikki y Hyoga se veían orgullosos de verdad de su amigo, no podían dejar de decir lo bien que tocaba mientras salían de ahí, Seiya por otra parte decía que en la primera parte se había quedado un poco dormido, si no fuera porque Shaina lo golpeaba constantemente para que no pasara.
Al salir del gran edificio, Shun necesitaba ir al baño ya que había aguantado todo ese tiempo, no quería ser grosero y salir en medio de la función. Los demás decidieron esperar en el lobby mientras que Hyoga y Afrodita saldrían, ya que la "señorita" quería fumar un poco y Hyoga estaría ahí para molestarle todo el tiempo necesario. Shun, al regresar, no encontró a su hermano.
—No te preocupes, pequeño. —le dijo Shura. —Dijo que saldría a ayudarle a Shiryu con unas cuantas cosas.
—Está afuera seguramente, —Deathmask estaba sentado en el lobby al lado del español, ya que Shaina y Seiya abarcaban el otro lado del sofá. —Dile que se dé prisa, en verdad que tengo hambre.
—Yo también tengo hambre. —comentó Seiya casi gritando.
—Amor, tú siempre tienes hambre. —le dijo Shaina mientras colocaba su mano en el pecho de su novio. —Deberías de tranquilizarte un poco.
Shun entonces decidió salir de ahí para buscar a Ikki.
El frio se sentía incluso al usar una chamarra, quizá, pensó Shun, ya era tiempo de empezar a usar guantes de lana y su bufanda verde que tanto le gustaba. Camino fuera del edificio, pudo ver como Hyoga y Afrodita platicaban y reían mientras que el último terminaba un cigarro, e igual pudo ver que su hermano parecía esperar a alguien en medio de mucha gente. Shun se acercaba a él titilando de frio cuando de pronto vio que de espaldas de Ikki, Shaka llegaba con una sonrisa y su semblante tranquilo. Al parecer ni su hermano lo veía, ni veía al rubio acercarse a él. Fue entonces cuando Shun rápidamente fue jalado atrás de unos arbustos que estaban al lado del camino de piedras que habían hecho para embellecer ahí.
— ¿Qué demonios? —dijo pero rápidamente vio quién era. — ¿Junet? Que bien que nos vemos, quería…
—Guarda silencio, Shun. —le interrumpió con una dulce voz, al parecer no estaba enojada. —Shaka e Ikki están por haya.
El joven sonrió al verla de nuevo pero fijo la vista hacía donde estaba su hermano mayor.
—Te extrañe. —dijo antes de guardar más silencio.
Junet decidió no contestar.
Shaka se acercaba a Ikki y tocaba su hombro para que esté volteara. Ikki no se veía molesto, sonreía, pero igualmente parecía que le decía unas cuantas cosas. Entonces Shun percató que Shaka tenía algo en sus manos, algo que escondía en su espalda.
—No puede ser, Junet. Te dije que no era buena idea eso de las flores.
— ¿De qué hablas? Yo no le dije nada a Shaka.
— ¿No le diste esa idea?
—No, tú bien me dijiste que tu hermano no las aceptaría. Además, Shaka ya no quiso hablar más de eso. —suspiró. —Hace unos días encontró una caja en su oficina, al parecer eran recortes y… ¿sabías que se escribían cartas de amor cuando empezaron a salir?
— ¿Mi hermano y Shaka? —Shun no pudo contener su risa. —Debes de estar bromeando. Mi hermano no hace esas cosas.
—Pues sí, al parecer las hace. Créeme.
Shun recordó entonces que quizá esos detalles podrían salvar su relación.
—Te creo. —sonrió. —Entonces ¿qué pasó?
—Él las empezó a leer y dijo que no necesitábamos ayudarle más, que tenía todo arreglado. Después de eso, ya no supe más. Pero, ya guarda silencio. Mira.
Al parecer Shaka e Ikki hablaban. El último no dejaba de tener una pose orgullosa, brazos cruzados y no miraba a los ojos a Shaka, normalmente hacía eso con la gente que no respetaba o no soportaba, pero fue entonces cuando él mostró unas flores hermosas a Ikki. Eran naranjas, algunas amarillas, se veían parecidas a las orquídeas pero no eran ellas, no que Shun supiera. Shaka sonrió al presentarlas e incluso se atrevió a acercarse más a Ikki, mientras que él solo las miraba y las tomaba suavemente.
— ¿No las acepta? —dijo Junet curiosa. — ¿Qué hace ahora?
—No tengo la menor idea, no sabía que mi hermano les gustara las flores.
Ikki se veía serio, miraba las flores mientras que Shaka decía unas cuantas cosas. De pronto, sin que Shun lo esperara, su hermano mayor empezaba a llorar y sonreír.
— ¿Qué? ¿Es esto una broma? —dijo Shun un poco confuso. — ¿Flores?
—Bueno, ¿qué te dije? Las flores dicen más que las palabras… y te puedo apostar que Shaka supo utilizar algunas palabras para endulzar mejor el momento.
Shun volvió su vista a su hermano y Shaka, que ahora se abrazaban como si hubieran durado meses sin verse jamás, se besaban tranquilamente sin parar por unos instantes hasta que recordaban que estaban en público y se separaron un poco sin dejar de estar abrazos, pero ambos sin dejar de sonreír. Shun sonreía ahora, al parecer el plan de Shaka, cual haya sido, había solucionado un gran problema. Miró a su lado y pudo ver a Junet. La luz de una farola le llegaba justo a los ojos y estos brillaban hermosamente, sus labios parecían muy bien definidos y su cabello olía perfectamente. De pronto sintió ganas inmensas de acercarse a ella pero sabía que sería rechazado, hasta que de pronto sintió que alguien tocaba su hombro. Volteó suavemente para no asustar a Junet y vio a nada más que a Afrodita quien sonreía. Shun estaba a punto de hablar cuando Afrodita colocó su dedo sobre los labios de él y le guiñó. La rosa blanca que adornaba su cabello ahora estaba en su mano y él se la entregaba a Shun para después irse de ahí donde Hyoga estaba. Shun sonrió y vio que los demás se acercaban a Hyoga y Afrodita.
— ¿Junet? —dijo sin esperar respuesta. —Creo que tienes razón… soy un estúpido.
— ¿Ahora de qué hablas? —ella volteó para entonces ver a Shun arrodillado a su lado sosteniendo una rosa.
—Jamás me había enamorado tan fuertemente de una chica, quizá fue porque jamás había visto a alguien tan inteligente, bella y además que quisiera ayudar a las personas sin nada a cambio. —sonreía mientras sus manos tomaban la de Junet, quien guardaba silencio, y le daban la flor. —Quisiera que me disculparas y, si es posible, darme una oportunidad más.
Junet dirigió su vista a la flor, luego regresó su mirada a Shaka e Ikki y vio como este último olía las flores mientras abrazaba con un brazo a Shaka. Ambos se veían felices y se dirigían a donde estaban ellos. Sus ojos se posaron en esos hermosos ojos verdes que ella adoraba con gran amor y sonrió.
— ¿No volverás a pensar mal ni a dudar de mí?
—Sé que eres honesta y que jamás lastimarías a nadie. Mucho menos me lastimarías.
—En eso tienes razón. —ahora ella se arrodillaba a frente a él. — ¿Cómo podría lastimar a alguien cómo tú? Eres perfecto…
Shun sentía que ahora tenía el permiso de acercarse levemente a ella, quería sentir esos labios de esa hermosa mujer que había robado su corazón desde el primer momento en que sus ojos se posaron en ella pero…
— ¿Qué hacen ustedes dos ahí? —se oía la voz de Seiya. —Ya es hora de ir a comer, Shiryu y Dohko saldrán pronto.
Shun y Junet lo miraron y rápidamente se levantaron del suelo. Los dos estaban un poco sonrojados, Afrodita ahora tomaba a Seiya del cuello gritándole lo estúpido que era y que no era posible que le importara su estómago más que una bella historia de amor. Lo más gracioso era que con la voz masculina, ahora las personas lo veían de manera curiosa. Hyoga y Shaina rápidamente se acercaron para separarlos y tratar de no llamar mucho la atención.
— ¿Qué demonios pasa aquí? —preguntó Ikki quien llegaba abrazando a Shaka con un brazo y en la otra mano las flores.
— ¿Oh? —Hyoga ahora sonreía. — ¿Qué demonios fue lo que pasó haya? ¿Son esas flores? ¿Ikki tiene flores en la mano?
— ¿Algún problema? —sonrojaba un poco.
Shaka rio un poco y le plantó un beso en la mejilla a Ikki.
—Son sus favoritas. No sé exactamente cómo se les dice aquí, pero yo les llamo "Flores de Fénix". Nombre perfecto para ser de él, ¿no creen?
— ¿Pero que si no es un bello nombre? Verdaderamente esas flores son perfectas para vuestro chico, Shaka. —reía Shura.
Nadie más que Shaka le había entendido, así que sólo él se reía. Los demás aun no entendían cómo es que esas flores habían ayudado, por lo mismo no les importó eso.
—Hermano, —sonrió Shun al acercarse un poco a ellos, —por favor dime que esto significa lo que yo creo y que ya no habrá más problemas entre ustedes dos.
—Bueno, sí, creo que sí. —sonreía Ikki mientras abrazaba un poco más a Shaka y le daba un beso en la mejilla. —Decidimos que sería buena idea regresar.
— ¿Podemos irnos ya a comer? —se quejaba Seiya.
— ¡¿No puedes ver que esto es demasiado romántico?! —Shaina rápidamente lo golpeaba. —Si no dejas de quejarte, haré que te comas mi zapato.
Shaina prefirió tomarlo lejos de ahí y darle un buen sermón mientras que los demás se alegraban de que la pareja había vuelto.
—Oh, estoy tan feliz de ustedes dos. —Afrodita abrazaba Shaka ahora. —Tú eres un hombre tan guapo y fiel, vaya que Ikki tiene suerte.
—Muchísimas gracias. —sonreía Shaka un poco nervioso.
—Pero… sigo sin entender. —decía Hyoga. — ¿Qué demonios tienen esas flores para que Ikki ahora sea de nuevo tu novio?
— ¿Y cómo es que sabías que Ikki estaría aquí? —preguntaba ahora Junet.
—Oigan, chicos. —se oía una voz familiar. Shiryu se acercaba a ellos con una sonrisa. —Oh, parece que Shaka e Ikki volvieron… ¿y esas flores?
—Vamos, está bien que Ikki sea un poco rudo, pero, —sonrió Shaka, —no tiene nada de malo que a mi corazón le agraden las flores. —eso hacía que Ikki se sonrojara y mostrara nuevamente su cara de siempre.
—Cuando me dijiste que le darías algo, no pensé que fuera eso. —comentó Shiryu.
— ¿Sabías de esto? —preguntó Shun.
— ¿Ustedes no? —dijo Deathmask para después reírse. —Ustedes dos comenzaron todo y no sabían nada.
—Bueno, yo tampoco. —dijo Ikki mirando a Shaka. — ¿Me podrías explicar?
—Lo haré, amor, pero primero tenemos que ir al restaurant. ¿Cierto, Shiryu?
—Sí, así es. Dohko espera atrás del edificio. Esta guardando los instrumentos y agradeciendo una última vez a la orquesta. Después de eso podemos ir a comer.
— ¡Muy bien! —gritaba Seiya. —Me muero de hambre. ¡Vamos, vamos!
— ¡Ya cálmate de una vez! —Shaina lo volvió a golpear para la risa de los demás.
Shura y Deathmask se iban al lado de Shaka, quien explicaba que su primo había ido por el coche en donde podrían ir ellos dos, Ikki y él. Hyoga, por su parte, le pedía a Afrodita las llaves de su automóvil, alegando que ella no tenía por qué manejar ya que ahora un caballero estaba ahí, Afrodita escondió una risa y se las dio pero Seiya no pensó dos veces antes de tomar esas llaves y correr al coche para ganar tiempo, su estómago ya estaba cometiendo suicidio y Shaina no podía creer que su novio fuera algo inmaduro. Mientras tanto, Shun y Junet iban detrás de ellos.
—En verdad que son una pareja muy rara. —sonrió Shun.
De pronto sintió que Junet tomaba de su mano y se acercaba un poco a él. Ambos se detuvieron frente al edificio y una farola que iluminaba perfectamente a Junet, esos ojos y labios se veían perfectos nuevamente. Shun se acercó un poco más y tomó la flor para colocarla en su cabello que había sido arreglado finamente, apenas ahora se daba cuenta del hermoso vestido que llevaba, del abrigo que tenía y como su cabello había sido tomado de una manera exquisita.
—Afrodita me ayudó. —sonrió Junet al leer los ojos de Shun. —En verdad que es un chico muy bueno.
—Sí, lo es. En verdad te dejó hermosa.
Shun ahora se acercaba un poco más, esperaba que nadie le interrumpiera ya que su instinto había tomado el control. Sintió cosquilleos en sus labios, sintió que su corazón no dejaba de latir y que sus manos ahora estaban tibias al contacto de las manos de Junet. Ese primer beso con la mujer más hermosa del mundo era perfecto desde principio a fin, incluso si había sido pequeño. Junet se sonrojaba al igual que él, pero decidieron que un segundo beso no sería problema, sin saber que eran observados desde lejos, cerca del coche, por el hermano mayor.
— ¿Corazón? —le interrumpió Shaka tapándole los ojos con su mano. — ¿Recuerdas que odiabas que Shun estuviera ahí cuando nos besábamos?
—Pero ahora es diferente. —decía un poco molesto quitando la mano. —Es la primera vez que sé que besa a alguien, quiero que sepa qué hace.
—Ah, sí, claro. —reía Shaka. —No creo que te escuche desde aquí.
Mu ya había llegado con el automóvil, Deathmask y Shura ya estaban dentro de él charlando, mientras tanto el carro de Afrodita ya empezaba su camino ya que uno de ellos continuaba quejándose del hambre perpetua que sentía.
—Bueno, no, no me puede escuchar, pero…permíteme saber que mi hermano es feliz.
—Ya lo sabes, ya déjalos de una vez. —Shaka lo tomó de la cintura para darle vuelta y tenerlo frente a frente. —Mejor, dame todo el tiempo que no me diste estos meses. ¿Podrías? —Ikki le dio un beso en la mejilla y le dijo algo en el oído para después dirigirse a donde su hermano estaba. —No sé qué le hace creer que solo una noche pagará todo ese tiempo. —sonreía para sí mismo sin saber que Mu y los otros lo habían escuchado.
—Ni creas que dejaré que me hables de eso. —decía molesto. —Metete de inmediato al automóvil, primo.
Shun terminaba de darle su cuarto o quinto beso a Junet cuando sintió la mano de su hermano en el hombro. Venía a separarlos pero con una sonrisa.
—Ok, creo que entendimos que ahora comienza una lindísima relación, pero ¿podríamos irnos a comer ya?— sonrió Ikki y ofreció su brazo a Junet. —Dohko y Shiryu le esperan a la princesa en su carruaje.
— ¿Princesa? —sonreía Junet a su cuñado al tomar su brazo.
—Bueno, Shun siempre fue el príncipe de la casa, eso te hace una princesa.
—Hermano, no digas eso. —Shun se sentía un poco avergonzado recordando los primeros disfraces de Halloween que usó que hizo que ganara ese apodo. Pero Junet no tenía por qué saberlo.
—Vamos, vamos, tú te puedes llevar bien con Shaka, ¿pero yo no puedo con Junet?
—Pero…bueno…creo que es justo.
—Lo es. Ahora, por favor. —sin decir más se fue acompañando a Junet al automóvil donde Shiryu y Dohko esperaban.
Al parecer, el gran músico Dohko no le preocupaba el hecho de ir a comer mejor con ellos que con las personas encargadas de organizar el concierto, decía él que era mucho mejor estar con gente sencilla que pudiera reír sin miedo al que pensaran. Por eso mismo, pidió una gran sala en un restaurant para poder sentarse con los amigos de Shiryu.
El restaurante chino era de los padres de Dohko, "Los Cinco Picos", conocido por tener comida originaría de aquel país y con gran calidad en sus ingredientes. Ikki lo conocía bien, le agradaba el menú y no dejaba de comentar sobre la comida con el mismo Dohko.
—Parece que sabes del tema. —sonrió. —Quizá, si es que tú quieres, podrías venir y yo le diré a mi padre que te enseñe una que otra cosa.
— ¿En verdad? —decía Ikki asombrado.
—Claro, claro. Puedo confiar en ti, ¿no es así, Shiryu?
Shiryu asintió y permitió que ellos dos eligieran la comida de esa noche.
La comida era perfecta para todos, la plática mejoraba todo e igualmente la mano de Junet sobre la de Shun hacía que él estuviera feliz. Shaka, por su parte, no dejaba de sonreír y besar en la mejilla a Ikki de tiempo en tiempo, solo paró cuando Ikki tuvo que levantarse ya que Dohko le quería presentar al chef de la cocina y podría incluso ver cómo cocinaba los postres que serviría en algunos momentos. En el momento en que ambos salieron de la gran sala con decoraciones hermosas, Hyoga le preguntó a Shaka qué era lo que había pasado.
— ¿A qué te refieres? —preguntó.
—Vamos, Shaka, yo también quiero saberlo. —dijo Junet con una sonrisa. —Shun y yo queríamos que regresarán, pero no esperábamos nada de eso.
—Cierto, —comentaba Shura. —ustedes dos no lo sabían.
—Invite a ambos para que hablaran, pero después Hyoga y Shaka decidieron que era mejor que ninguno de los dos se viera hasta el final. —comentaba Shiryu. —Para que no hubiera problemas de ningún tipo, claro.
—Entonces, al momento de salir, nosotros nos quedaríamos adentro esperando a Shiryu, —proseguí Hyoga. —que en realidad le mandaría un mensaje a Ikki para que le ayudara a unas cosas de los instrumentos. Él salió, Shaka y Mu salieron igualmente y… ya no sé qué pasó que Ikki reapareció a tu lado con unas flores. —Miraba a Shaka un poco curioso.
—Si, las cilvias miniatas. —decía Mu con un gesto denotando inteligencia. —Mejor conocidas como cilvias.
—O, como les digo yo, "flores del Fénix" —sonreía Shaka.
—Pero, a mi hermano no le gustan las flores. —señalaba Shun.
—No, solo esas. —Shaka respondió. —Cuando nos fuimos a vivir a la India y compramos nuestra casa, a las afueras de ahí estas flores crecían. Ikki quería deshacerse de ellas, pero le dije que yo si las quería ahí, porque me recordaban los colores que él tiene en su tatuaje. Él entonces, no sé cómo decirlo, se encariñó con ellas. —emanó una pequeña risa. —No creo que puedan imaginar a Ikki siendo jardinero y cuidando de plantas, ni yo…y creo que tampoco él, por eso no vivieron mucho después de que él intentará cultivarlas.
—Esa es una historia triste. —decía Seiya que no paraba de comer aún. —No encuentro nada romántico en que las flores mueran.
—Es porque después de que vi que Ikki se veía molesto por eso… decidí traerle una flor cada día cuando salía del trabajo y regresaba a casa. Exactamente ese tipo de flor.
—Así que esa es la razón…—Deathmask sonreía un poco burlón. —Ustedes los enamorados son tan cursis. Solo mira a su hermano. —señalaba Shun. —No ha dejado de tomar la mano de su nueva novia.
—Ah… —sonrojó un poco al soltarla y sonreír. —Bueno, lo siento, yo…
—Que no pidas disculpas, Shun. —Deathmask le molestaba eso. —Solo quería molestar. Por mí no hay problema con eso.
—Ni por mí. —sonreía Ikki al entrar. —Espero que quieran algo dulce, el postre estará listo en algunos minutos…pero parece que Deathmask no querrá.
—Tú me conoces, Ikki. —rio. —Puedes envenenarme con cualquier cosa dulce.
—Gracias, estaba pensando cómo hacerlo. —comentaba Shura, que al parecer había pasado bastante tiempo con Deathmask.
El de procedencia italiana solo necesito golpear un poco a su amigo español para que los demás tuvieran el permiso de reír. Mientras tanto, Shun sonreía y tomaba nuevamente la mano de Junet. Ciertamente ahora todo era perfecto.
Días después, Shun y Junet habían quedado de acuerdo con Shaka e Ikki para ayudar al primero a cambiarse nuevamente a su departamento. Los dos rubios estaban alistando unas cuantas cosas del departamento de Shun, mientras que él y su hermano acomodaban las cajas en el automóvil.
—Me alegra que tú y Shaka están bien ahora. —sonreía el hermano que descansaba recargando su cuerpo cobre el automóvil. —Además, sé que Hyoga y Shiryu decidieron empezar con la banda, ¿no es así?
—Así es, hermanito. —Ikki terminaba de cerrar la puerta trasera del coche y se acercó a él. —Quiero agradecerte por todo, Shun, sin ti ni Junet, creo que yo seguiría bajo las cobijas en el departamento llorando por Shaka. —rio un poco. —Bueno, creo que ya lo sabías.
—No te preocupes, Ikki. Solo tenía que estar a tu lado.
—Y ayudar a Shaka a conquistarme nuevamente, ¿no es así? —sonrió.
— ¿De qué hablas?
— ¿Crees que no me di cuenta? Tú y Junet eran aliados para que yo regresara con Shaka, ¿no es así? Ustedes le dieron la idea de ir a comer algo, del cine, le dieron la idea de mandarme chocolates todos los fines de semana. Ni siquiera me digas de la idea de escribirme cartas de amor nuevamente y esas flores, ¿Quién de ustedes creía que me podría convencer con eso?
—Oh, espera. —Shun sonreía de felicidad. —Nosotros solo ayudamos las dos primeras ideas. Nunca le dijimos de mandar chocolates, escribir cartas y mucho menos las flores.
— ¿No? —Ikki se veía confuso pero no podía esconder su rostro sonrojado. —Eso quiere decir que… Shaka…
—Creo que encontraste al indicado, Ikki.
—Y espero que tú también hayas encontrado a la indicada. —de pronto su celular sonó. —oh, disculpa. Es el pajarraco.
Junet y Shaka bajaban con las últimas cajas mientras que Ikki hablaba por teléfono a su buen amigo y, por su sonrisa, al parecer era algo que lo hacía feliz. Shun veía cómo los dos, Junet y Shaka, se llevaban bastante bien, sonrió al entender que quizá él y su hermano habían elegido muy bien.
— ¿Listo, amor? —dijo Shaka al ver que Ikki terminaba con su llamada.
—Era Hyoga, quiere que empecemos a ensayar en unas semanas. —miró a Junet y se despidió de ella con un abrazo. —No quiero nada de accidentes, ¿entendido? Es mejor que se protejan ante todo.
— ¿De qué hablas? —preguntó curioso Shun pero Junet se molestó un poco al entender de qué hablaba.
—Amor, no molestes a tu hermano. —Shaka lo tomó por los hombros. —Después te explico, Shun. Ahora nos tenemos que ir, ¿no es así, Ikki?
—Está bien, está bien.
Shaka y Junet se alejaban de ahí ya que Shaka tenía que darle unos últimos papeles del trabajo a la nueva novia de Shun.
—Nos vemos pronto, hermano, recuerda que…— pero Shun fue interrumpido.
Ikki lo abrazó grandemente por unos cuantos segundos para separarse y mostrar una cara de felicidad grandísima.
—Recuerda que estoy orgulloso por lo que eres, Shun.
—Y yo estoy orgulloso de poder llamarte hermano, Ikki.
Shaka e Ikki subían al automóvil mientras que Junet tomaba la mano de Shun. Los dos sonreían y se despedían de ellos, no porque no los volvieran a ver, sino al saber que todo entre ellos estaba arreglado. Shun entonces miró a Junet de reojo y sonrió a si mismo. Todo por lo que pasó desde que su hermano había llegado de la India parecía ya una historia lejana, pero jamás olvidaría el día que vio a esa chica hermosa con el vestido azul en el metro, la que ahora podía llamar su novia.
Feliz final para todos! Espero les haya gustado este pequeño fanfic orz a los pocos (al menos de los que sé) fans de Shun x Junet.
Esto aun tiene una segunda parte, quizá, pero no será ya siguiendo a Shun y Junet si no a Hyoga con su banda y los demás personajes que aquí estan, agregando igualmente a otros; entre ellos Sorrento, Rada e incluso Orfeo...y Pandora.
Muchas gracias y los reviews son totalmente agradecidos :D
