Dedicado a Lyrae Dust.


Debidas explicaciones


Capítulo 6: Otro beso de Konoha


Un día perdido. Casi dos. Kano, que se ha quejado antes de cuánta gente suele haber en la casa, se alivia de que Kido no haya tenido tiempo de revisar si Kano es Kano o una almohada hecha bulto. Mary, Momo, Shintaro, Ene, incluso Konoha, al que Kano ha pedido que lo deje dormir, la distrajeron lo suficiente.

Seto nunca hubiera hecho una estupidez como la de embarazarme, murmura para sí, resentido, desacomodando las sábanas para subirse a su cama, tras entrar sigilosamente por la ventana.

Como si cambiara algo.

La puerta está entreabierta aunque dentro de su cuarto reine la oscuridad. Se escuchan las voces animadas. Pero a Kano le duele demasiado la cabeza, el estómago y más abajo, además de que tiene recesos de fármacos encima y sólo quiere dormir sin soñar.

No hay culpa alguna. Tal vez por guardar otro de tantísimos secretos que tiene. Pero fue la mejor decisión, ¿no es cierto? Como si él pudiera lidiar con once fenómenos ahora mismo.

Tendría que encontrar una manera de convencer a los chicos de mudarse. A otra ciudad, al campo o incluso, a otro país. Una cosa a la vez.

Casi no prestó atención a la conversación en la sala. Era ruido de fondo. Captó algo cuando por fin apoyó la cabeza en el algodón suave y cerró los ojos exhaustos.

—Vamos, tengo que practicar para esta película.

—¿Sobre qué es?

—Bueno, me puse exigente con el estudio y dijeron que podía elegir el guión que quisiera, con tal de hacer algo…

—¡Una película de lesbianas!

—Es amor entre chicas…Caigo a primera vista de un hermoso Comandante de la armada que pasa por mi ciudad. Como no puedo vivir sin él, me disfrazo de hombre y lo sigo pero su ejército cae preso de un rey persa. El Comandante es despojado de sus ropas en una ceremonia de humillación pública y se descubre que es una princesa. El rey planea obligarla a unirse a su harem, entonces yo aparezco y lo reto a un duelo.

"Lo mejor es que no me importa si mi Comandante es hombre o mujer, ya que yo la amo. ¿No es una fantástica historia para niños?

—…es una película de lesbianas.

—…respeto.

Un golpe seco parece indicar que han zurrado a Hibiya, por cumplir el rol de Kano en su ausencia. Por fin. Shuuya hace esfuerzos por dormir: dejar de prestarle atención a Momo es más complicado de lo que parece.

—He practicado lo más importante con nuestra Comandante, pero el resto necesita pulirse. Sé que a la productora no le importa demasiado mientras que yo esté y que eso asegura las ventas pero…me da mucha pena ser mala actriz. Además, me encanta el guión, por eso quise hacerlo.

…Kido no dice nada, debe estar roja como un tomate y temblando en un rincón, con la vista clavada en el suelo.

Con un poco de suerte, Kano soñará con la película de las chicas y por ende, con nada de lo que le ha sucedido a su cuerpo en la víspera.

—Hay una escena que me preocupa especialmente. Es que…yo nunca besé a un chico, a decir verdad. Salvo que cuente a mi hermano en la mejilla, cuando éramos pequeños. Se supone que él es mi mejor amigo de la infancia y mi verdadero prometido. Yo le explico que quiero casarme con la princesa aunque eso signifique vestirme de hombre para siempre. Él acepta mi decisión pero me pide un beso porque…le gusto más disfrazada.

…eso es tan Seto, piensa Kano con una sonrisa.

—Konoha, ¿te importaría? Es algo breve pero me pone nerviosa. Creo que encajas bien con el personaje.

Un vacío se hizo en el estómago de Kano, que volvió a tratar de dormirse de una vez. No era de su incumbencia, tampoco le interesaba. Pero…

—¿Y yo qué hago?

—Cuando termina mi línea, me besas y repites esta parte de aquí. No es nada pero como nunca lo he hecho…ni creo que lo haga fuera de aquí…

—Ya veo.

Kido probablemente se está revolcando por el piso con estrellas en los ojos y tan roja como una salsa de pizza.

Momo comenzó con su apasionado y denso monólogo. Kano dio por supuesto que este venía acompañado de un vestido despampanante y de movimientos audaces, con gesticulaciones a tono. En caso contrario, sería un arrullo efectivo. Y esos fueron casi sus últimos pensamientos…lo que le llegaba de esa escena comenzaba a fundirse con el sueño.

—Ven, Konoha…

Cierta vacilación. Todos deben estar mirando al gigante.

—¿No deberíamos…preguntarle a Kano si está bien?

Exclamaciones de ternura, sobre todo por parte de las chicas. Kano sale de su adormecimiento parcialmente. Konoha es dulce, piensa, mordiéndose los labios. Es la primera vez en varios días que tiene una idea positiva de su aún compañero.

—Oh, Konoha, es sólo un beso. Ven, él no se va a enojar por algo tan inocente.

—¿Alguna vez has besado a una chica?

—No. Y ahora yo…sólo beso a Kano.

Aún le gustaba Konoha, claro que sí. Por esa clase de cosas. ¿Alguna vez Seto había sido tan atento?

—Entonces pretende que soy Kano por un instante. Te prometo que él no te echará ninguna bronca por ayudarme. Es sólo un beso, además.

—…bueno…

Kano ya estaba durmiéndose. Konoha sin duda caminaba hacia Momo. Y entonces cayó en la cuenta…

—¡DIOS MÍO, QUÉ MIERDA HACES!

—¡…Violación!

Las voces de Kido y Hibiya. Escandalizadas. Movimientos bruscos. Los chillidos de Momo ahogados, probablemente, por los labios de Konoha, mientras que sus manos hacían cosas inclasificables de manera apta para todo público.

Kano saltó de la cama simultáneamente a esto pero ya era tarde.

Al final nunca le expliqué qué carajo es un beso de verdad…