Debidas explicaciones


Capítulo 10: Entrando a la friendzone


—¿Konoha?

Estaba en el cuarto de Kano, en apariencia, juntando sus pertenencias y guardándolas en un bolso rojo que Shuuya juraba, debía pertenecer a Shintaro Kisaragi, ya que nunca lo había visto hasta entonces.

—Kano…—los ojos de Konoha bajaron hacia las camisetas que estaba a punto de empacar. Kano suspiró, resignado, sacando del cajón las bolsas que había tomado del laboratorio de su padre/la serpiente un día antes.

—No murieron. Sobrevivieron casi todos. Ya sabes…los bebés. —añadió a regañadientes, evitando contacto visual directo.

—Oh.

Algo se encendió en Konoha. Fue como si pudiera volver a ver a Kano con estima. Y Kano se alivió al contemplar esto.

—¿Así que…?

—Me encargaré de ellos.

Konoha cruzó a grandes zancadas el cuarto, tomó las bolsas de residuos médicos en los que se perfilaban las formas de huevos y los acomodó en uno de sus largos brazos, mientras que se sacaba del cinturón un instrumento extraño. Parecía una daga de metal pero su material era tan leve que bien podía ser vidrio.

—¿Y nosotros? —le salió a Kano de la boca, en donde debiera haber pronunciado, ¿qué vas a hacer?

—Podemos ser amigos.

La frase golpeó a Kano como un puñetazo al estómago. Y entre tanto, Konoha usó la daga para abrir un tajo en el aire, que se partió como materia sólida: igual que una cortina de tela rajada. Konoha tiró de una punta hacia una realidad que brillaba con rojo furioso, como el interior de un volcán. Kano parpadeó varias veces.

—No pueden nacer aquí. En dieciocho años serán como niños humanos.

—Oh.

Kano estaba a punto de desmayarse.

—Nos vemos. Dile a Shintaro que volveré para cenar.

Y sin más, Konoha atravesó el portal y tomando una punta del otro lado, lo cerró.

Kano se quedó en el medio de su cuarto como si hubiera estado ahí solo desde un principio.

Parpadeó varias veces, intentando obligarse a entender.

—Así que me friendzoneó. Después de todo lo que hice.

Se largó a reír y se echó en su cama a dormir, merecidamente. La cicatriz le dolía.