Debidas explicaciones


Capítulo 11: De nuevo


Cómo sería el yanomeimportaismo de Kano, que cuando Kido pasó a quejarse de que no había ido a cenar, preguntando sus motivos y acerca de la ausencia repentina de Konoha, le soltó la verdad.

Y nada menos que la verdad.

En menos de cien palabras.

—Llevó a nuestros bebés a otra dimensión para que puedan nacer en dos décadas. Dijo que volvería para comer pero ya sabes cómo es, Comandante.

Dos preguntas con respuestas más o menos monosilábicas, sin que Kano alzara la cabeza de la almohada ni abriera los ojos. Kido salió del cuarto con la cara roja, pasmada.

—La próxima usa preservativos. —le advirtió Momo.

—Si, le pediré a tu novia uno de los que usa contigo. —contestó Kano, riendo.

—¡No te golpeo, Kano, porque eres…una madre! Sobre todo después de que Konoha resultara ser un…machista. "Machista" es el término, ¿verdad, Comandante? ¡Espere, Comandante!

Kano abrió los ojos para observar a Momo, que llamaba a Kido y la seguía. Hibiya aún sin habla, asomado a la puerta.

—No puedes decirle a tu padre que no aprendiste nada durante este verano, ¿eh? —lo señaló Kano, riendo y volviendo a esconderse de la luz. —Especialmente biología de mí parte.

—¡Asqueroso!

—Oh, sí. Yo que tú dormiría con cuidado. Mis hormonas siguen inquietas. ¡Tal vez vaya a embarazarte!

—¡No te acerques, pervertido!

Quedarse solo de nuevo fue más fácil y rápido de lo esperado. Salvo por…

—¿Me hablas luego de tanto tiempo?

—No te he estado evitando más que tú a mí.

—Seguro.

Seto se sentó a su lado. 99 problems and a bitch ain't one sonaba a todo volumen en los auriculares de Kano.

—¿Es cierto que te dejó?

Kano ni siquiera se saca el brazo de encima de los ojos. Habla con pereza, intentando disimular que su corazón late deprisa. Como si fuera la primera vez en la que habla con Seto.

—No pudo resistirse al encanto virginal de Shintaro Kisaragi, qué puedo decir.

La risa de Kousuke suena al jadeo de un cachorro. Kano siempre ha pensado que es lindo y eso que las mascotas no son lo suyo.

—¿Y…estás bien con eso?

—No me hagas elegir entre dos meses de noviazgo abierto y tres años en el clóset.

Seto suspiró pero Kano se dio cuenta de que había ganado la partida. Sin embargo, ¿qué mérito tenía? Con lo simple que era Seto.

—Tal vez no sea el mejor momento para decirlo pero…

—¿Si?

Seto le acaricia el rostro, instándolo a bajar los brazos a lados de su cara.

—…quiero volver contigo. He hablado con los demás, de hecho.

De arritmia a infarto. Kano se sobresalta tanto que empuja a Seto.

—¿Estás de broma? ¿Por qué harías eso? ¿Te das cuenta de que te engañé y te dejé casi sin una palabra…?

—Kano…

—¿…Te excitó lo de los huevos de serpiente dentro de mí o qué?

Seto se ríe pero Kano mantiene las cejas alzadas. La cabeza le da vueltas.

—Estaba esperando a que rompieras con él, a decir verdad.

Kano deja escapar una carcajada irónica.

Konoha me pateó a mí. Konoha.

—Lo sé. Pero no cambia nada. Dentro de mi cabeza, tú y yo seguíamos juntos. Sólo tenía que esperar y esforzarme...¿no fue así para ti?

En parte…

—No.

—…mentiroso.

—¿Entiendes que no podemos empezar de nuevo sin más?

—Lo sé.

—…y que rompí hace nada con…

—…ni lo menciones, Kano. Sólo quiero pensar en nosotros.

—Y que dentro de veinte años, habrá unos niñitos de los que tendré que hacerme cargo, me dé la gana o no…

—Sobre eso…

El día no había sido ya lo bastante retorcido y extravagante para Kano: Seto se sacó del bolsillo del overol una caja negra de terciopelo que se evidenciaba desde antes de abrirse, cortándole el aliento.

—Kousuke, estás aprendiendo a mentir mejor que yo.

Seto no deja de sonreír como si todo fuera de acuerdo a las reglas de un elaborado plan suave y azucarado.

—¿Y si lo hiciéramos…juntos?

Kano no pudo resistirlo ya. La sinceridad de Seto era aplastante. Su carcajada se escapó de manera rotunda. Comenzó a reír, frente a Seto, que sostenía la caja abierta, con gotitas de sudor dibujándose en su frente preocupada. Kano sacudía los puños y golpeaba el colchón, incapaz de mirarlo directamente. Cada vez que estaba a punto de recobrar la cordura y de retomar la conversación, volvía a estallar en risas.

—¡No…puedes, Seto! Simplemente no…

—¿Por qué…? Shuuya, deja de reír. No sé si lo notas pero es cruel.

Por una mezcla de consideración hacia Seto y por mera autopreservación, ya que los puntos de su estómago amenazaban con abrirse, Kano sofocó sus risas.

—¡Un anillo de chica!

Kousuke se quedó de piedra y en tanto Kano tomaba entre sus dedos el delicado objeto, le tembló el mentón.

—Es que…hablé con la dependienta. Lo conseguí hace meses, antes de que tú y Konoha se liaran. No pude decirle que era para un chico. Y luego olvidé que…no eras una chica.

"Me convenció de que el tamaño y la piedra…

Kano ya no pudo resistirlo. Volvió a explotar en risa, golpeando el cubrecamas, mientras que Seto trataba de mantener la compostura.

—…todavía no termino de pagarlo y no puedo devolverlo, además de que lo compré para ti y sé que te queda…

Kano se mordió el labio hasta sangrar para no continuar. Era como si el tiempo no hubiera pasado ni un ápice.

—Si quieres puedo buscar la manera de…

—¡No, ni hablar! Si me lo dejas, es mío y voy a usarlo, aunque no sé si siempre en mi dedo porque es muy gay, hasta para mí. —se sorprendió diciendo, con espontaneidad. El semblante de Seto se relajó mucho, soltó un suspiro y le sonrió, acariciándole el brazo. —Sin embargo…—continuó resueltamente Kano. —No puedo volver contigo, Kousuke. Al menos no así, ni tan pronto. Tengo que pensar y de por sí, no es el mejor momento. Por si no lo sabes.

Kano lo observó con dureza, repentinamente más grave. Seto asintió, sin preguntar más, sombrío.

—Si me esperas…si yo vuelvo con alguien, si esto se me pasa y dejo de pensar que vivo en una caricatura bizarra…me encantaría estar contigo, Kousuke. Usaría el anillo todo el tiempo. Y no me importaría que fuera de chica.

Le guiñó un ojo a su ex, abriéndose una larga cadena de plata que enlazaba unas placas de identificación en metal, colocando el anillo entre ellas. A penas y se distinguía bajo la ropa pero Seto pareció encantado. Ambos se sentaron en la cama por dos o tres pistas del celular de Kano, con las rodillas que se rozaban y las manos que dudaban si sostenerse.

—Sería mejor que fueras a ayudar a Kido a lavar. Me encantaría pero yo no podré hacer nada por un rato. —Se excusó Kano. Seto asintió, como si hubiera sido una orden y se puso de pie, avanzando hacia la puerta. Luego se volteó.

—¿Somos…algo de nuevo?

Kano supo que la mera pregunta era graciosa pero ya no le quedaba energía para reírse más.

—Seremos…si tú quieres y el tiempo no nos es arrebatado. Algún día. Tal vez comencemos en breve pero…no hoy. Ni mañana.

La respuesta pareció ser suficiente.

—Bien…te veo más tarde. Descansa, ¿si?

Al saludarlo distraídamente con su mano, antes de acomodarse de nuevo para dormir, Kano pensó que era curioso. Meses antes, había tenido que explicar con muchas falencias, su relación con Kousuke y ahora parecía necesitar que se la explicaran.

Por no hablar de Konoha y sus huevos, ugh.


N/A: No, no sé porque Konoha tiene la Daga sutil de His dark materials. Perdónenme si ofendí vuestra lógica en mi fic malepreg.

Extra: Este trabajo no resguarda ninguna idea pro vida. Si alguien ha puesto serpientes o cualquier otra cosa que no quieras tener adentro de tu vientre, ten libertad al proceder.

Gracias a los lectores por la compañía.