Consejo 3: "Una cena familiar para irse conociendo"
Watanuki se hace a un lado, para dejar llegar a los recién llegados.
- Que bueno que vinieron a visitarnos – Sakura se ve feliz.
- Touya quería saber como se encontraban todos – Yukito sonríe.
- Touya-san, mi nombre es Watanuki Kimihiro, y esperamos que tu visita sea agradable. Pero debemos irnos a la escuela, ya es un poco tarde – Watanuki hace una reverencia.
- ¿Verdad que mi nena es encantadora? – sonríe Yuuko ampliamente.
Antes de que Watanuki pueda responder, Yukito y Touya intercambian miradas de extrañeza.
- Oh, lo siento… pensé que eras un chico… - Yukito sonríe amablemente.
- Lo soy – suspira Watanuki – ignoren por favor a Yuuko-san. Siempre dice cosas para avergonzarme.
- Tu lo tomas muy personal, Watanuki – Yuuko suspira.
- Pero ni siquiera hemos platicado – se lamenta Sakura – yo tenía ganas de verlos.
- No te preocupes, Sakura-chan, nos quedaremos a comer… eso claro si no hay inconveniente por parte de la familia de Ichihara-san.
- Oh, no, claro que no – Yuuko contesta rápidamente – hace mucho que no tenemos una comida familiar.
- Porque no cocinas nada comestible – se queja Kurogane.
- Y en teoría no somos una familia – agrega Watanuki.
- Pero que ingratos son todos mis hijos.
- Hyuuu, Yukito-san, recuerda hacer camarones fritos. A Sakura-chan le gustan mucho.
- Claro que si.
Aunque estaba en absoluto silencio, Touya observaba a toda la familia con el entrecejo fruncido. Especialmente a un mocoso que era de la edad aproximada de Sakura. Eso solo puede indicar problemas. No quiere a ningún pervertido cerca de su dulce y tierna hermanita. Y ese chico se ve como un pervertido.
- Entonces regresando haremos las presentaciones. Ahora váyanse, que es tarde – dice Clow sonriendo.
Una vez que todos salen, Clow presenta a su recién adquirida esposa, y mientras ella y Yukito van a la cocina, Clow y Touya se quedan en la sala.
- ¿Qué pasa Touya? ¿Algo te preocupa?
- Papá… sabes que la gente cuando va de viaje, normalmente trae llaveros de recuerdo ¿Verdad? No una esposa.
- Sé que fue una sorpresa para todos, pero Yuuko y yo estamos destinados a estar juntos… aun si el matrimonio fuera la opción mas extrema que escogimos.
- ¿A que te refieres con eso? Porque no te veo muy enamorado de esa mujer.
- Yuuko y yo tenemos un lazo especial. Mucho mas fuerte que el amor incluso. Pero no creo que vinieras solo a dudar si me case por amor o por los obvios atributos de tu nueva madrastra ¿Verdad?
Touya se sonroja levemente. Si bien no se avergonzaba fácilmente, que su papá mencionara con tanta naturalidad ciertas cosas que resaltan de la anatomía de su esposa no era algo que quería tratar.
- No. Me preocupa Sakura.
- ¿Por qué?
- ¿Qué tan bueno es para ella estar aquí, papá? ¿Con toda esta gente? Ella puede vivir conmigo y con Yukito. Si tu insistes en tener este matrimonio por razones místicas o lo que sea, Sakura no tiene porque pagar también.
- Créeme, Touya, jamás haría algo para herir a tu hermana. Si están todos aquí, es porque así esta destinado.
- No creo que el destino de Sakura sea estar en una casa de chiflados. Con un pervertido como hermano.
- Shaoran-kun es un excelente muchacho, y ha sido un caballero con tu hermana.
- ¿Cómo supiste a quien me refería? – se extraña Touya.
- Siempre has celado mucho a Sakura. Shaoran-kun es de edad aproximada. Piensas que puede querer a Sakura. Y eso lo hace un pervertido. Descarté a Watanuki-kun cuando Yuuko les dijo que era su nena. Ya no puedes verlo como amenaza para tu hermana.
- Mira papá, lo que tu hagas con tu vida, es asunto tuyo. Pero no mezcles ni a Fye, ni a Shizuka, y especialmente a Sakura, ¿Está bien?
- Prometo que lo que haga con MI vida, no los afectará. Lo que ellos hagan con la suya…
- Te casaste y los hiciste vivir con extraños. Ya estas afectándolos con tus decisiones.
- En todo caso, tu hiciste lo mismo cuando te fuiste a vivir con Yukito.
- ¿Qué? ¡Claro que no! ¡No es lo mismo!
- Claro que si. Sakura creció contigo. Fye y Shizuka te adoptaron y quisieron como un hermano. Y tu los abandonaste por irte con Yukito. Y ellos lo aceptaron ¿No? Debes entender, Touya, que nuestras decisiones afectan a los demás, aun de manera mínima, y no hay nada de malo con ello.
Odiaba hablar con su padre, porque siempre ganaba. Sacaba argumentos que no esperaba, y siempre terminaba admitiendo que el hombre tenía la razón.
En la cocina, Yuuko señalaba a Yukito sobre los recipientes que el chico necesitaba.
- Que cocina tan ordenada tienes, Ichihara-san – se admira el chico.
- Oh, no, Watanuki es quien se encarga de la cocina, por eso esta todo en excelente estado. Es un chico muy peculiar. Siempre le ha gustado el orden. Y no me llames tan formal, Yukito-san, usa mi nombre… no me importa que tu lo uses – la mujer le guiña un ojo al chico.
Normalmente a Yukito todo intento de coqueteo por parte de los demás le pasan de noche, como amabilidad o como algo que no tiene importancia. Pero la forma en que Yuuko le dijo esas palabras lo hizo sonrojar levemente. Como si la mujer supiera mas de él que incluso el mismo.
- G-gracias… - es todo lo que atina a contestar.
- A Mokona también puedes llamarla por su nombre.
Yukito voltea sorprendido, viendo a dos pequeñas bolas de arroz, con orejas largas… y una es negra. Que peculiar.
- ¿Qué son ustedes? – pregunta el chico, curioso.
- Mokona es Mokona – sonríe Moko-chan - ¡Seamos amigos!
Yukito siente esa pequeña bola de arroz en la cabeza, y sonríe también. Touya no bromeaba: Esta era una casa de locos.
En la escuela, Sakura le contaba emocionada a Tomoyo sobre la visita de su hermano.
- ¿Y vive con su novio? – Tomoyo suspira - ¡Pero que romántico debe ser!
- Touya-san y Yukito-san se ven buenas personas – admite Watanuki.
Los chicos habían decidido sentarse juntos a comer el almuerzo cada vez que pudieran.
- Mira Watanuki-kun, tu familia se sigue haciendo mas grande – se admira Himawari.
Shaoran estaba callado, prefiriendo no opinar. A él fue al único que Touya le dirigió miradas de enojo, como si ya lo conociera de antes. O como si le desagradara. Aun cuando no se conocen. Eso le da un mal presentimiento.
Watanuki también pensaba en toda esta situación. De hacer almuerzo para tres, ahora hace para seis. De tener su propio cuarto, ahora comparte con su archienemigo. Y de tener una rutina mas o menos estable, ahora tenía que adaptarse a todas estas nuevas cosas. Algo le decía que había mas razones para esto, pero no podía preguntarle a Yuuko, sin ganarse una lección en las formas en como funciona el destino.
Recogiendo las cosas, Sakura, Shaoran y Tomoyo tuvieron que adelantarse, y Himawari tenía que entregar unos reportes, por lo que solo quedaron Watanuki y Doumeki. Algunas veces el chico pensaba que Yuuko estaba detrás de todo eso, solo por molestarlo.
Aun cuando estaban en silencio, Watanuki sentía la mirada de Doumeki. ¿Qué le veía? ¿Tenia monos en la cara o que? Justo se levantaba a gritarle, cuando tropezó con un chico que pasaba.
- ¡Lo siento! No me fijé que estabas ahí – se disculpa Watanuki.
- Pues para la otra fíjate, imbécil – el chico lo empuja levemente.
Watanuki se debate entre seguirse disculpando, o solo seguir con lo suyo. Siempre ha sido así. La gente tiende mucho a responder de manera agresiva con él, como si él fuera un catalizador para su mal humor. Como si atrajera lo peor de ellos. A veces sentía que era un imán para lo malo.
- Lo haré, de verdad lo siento – el chico hace una reverencia.
- Eres un torpe, no te vuelvas a cruzar por mi camino o…
- Ya se disculpó. Fue un accidente.
Watanuki ni siquiera había notado que Doumeki se había puesto a su lado.
- ¡Pues que se fije!
- Tu eres el que debe fijarse. Él se estaba levantando. Tu venías distraído.
Watanuki sintió que todo esto era ridículo. No necesitaba a Doumeki interviniendo a su favor. Y lo último que necesitaba era enfurecer mas al chico. Había aprendido a evitar los golpes, probablemente desde que Kurogane había dejado claro que si lo llegaban a lastimar, tendrían que rendirle cuentas a él. Pero también descubrió que podía evitar problemas solo disculpándose en voz baja, intentando desaparecer.
- ¡Nadie te mete a ti! Y tu – el chico toma a Watanuki del cuello de su uniforme – mas te vale que no te cruces en mi camino de nuevo, o si no…
Watanuki no pudo saber que pasaría en caso de que se encontrara con el chico de nuevo, ya que Doumeki lo empujó, haciendo que lo suelte rápidamente. Y ahora el que considera su archienemigo esta frente a él, protegiéndolo. Si Yuuko se entera de esto, ahora si es su fin. Habrá burlas para siempre.
Eso fue suficiente para que su atacante se levantara y huyera rápidamente. No era desconocido para Watanuki que Doumeki tenía cierta reputación. En general era perfecto (en opinión de las chicas). Inteligente, atractivo (Watanuki siempre pensó que ellas estaban ciegas), capitán del equipo de arquería, amable y educado, y con cierto aire de misterio. Pero también respetado por todos. Nadie le buscaba problemas, ni mucho menos lo confrontaban. Aun si querían hacerlo. Doumeki era envidiado por algunos chicos, pero jamás le decían algo directamente. Incluso muchos de ellos eran compañeros de equipo.
No era de extrañarse entonces que este chico huyera ante la perspectiva de enfrentarse al él. Así como Watanuki atrae problemas y malas vibras, Doumeki parece repelerlos. 'Yin, yang', como dice Yuuko.
Doumeki sigue viendo al frente, hacia donde el chico desapareció ya hace unos minutos, frunciendo el entrecejo. Watanuki sabe que debe agradecerle. Quien sabe que hubiera pasado si el chico no interviene. Pero no puede. ¿Por qué tiene que agradecerle a este arrogante idiota? Además Watanuki nunca pidió su ayuda. Hubiera estado bien solo. Se las ha arreglado antes.
'Solo dilo', se fuerza a si mismo, para mostrar algo de educación. 'No es gratitud, son buenos modales'.
- ¿Qué te pasa? – Doumeki parece notar el dilema de Watanuki.
- Yo… quería… yo…
- Estas rojo. ¿Tienes fiebre?
- ¡NO, NO TENGO FIEBRE! – Watanuki grita lo mas fuerte que puede – yo quería… es que…
Solo hay que decirlo. Son solo palabras.
Pero lo único que Watanuki pudo hacer es mostrar su lengua indignado, y dirigirse a su salón de clases sin mirar atrás. No podía agradecerle a Doumeki. Lo odiaba. Y eso solo ayudaría a que su arrogancia fuera mayor. No iba a darle ese gusto.
Doumeki sigue a Watanuki con la mirada, riendo sarcásticamente. El chico era divertido. Idiota, pero divertido. Lo que no le gustó fue todo este incidente. ¿Era común acaso que Watanuki tuviera enfrentamientos con los compañeros? Doumeki ya lo había observado antes incluso de que su padre se casara con esa mujer. Y siempre parecía amable y educado. Claro que hacía movimientos raros, y sus compañeros siempre decían que era muy extraño, y mejor se alejaban. Pero nunca le había tocado ver esta clase de confrontación. Y solo por un accidente. Tendría que cuidar más al muchacho, aun si él no quisiera. Porque la verdad es muy entretenido tener a Watanuki en su vida. No tenía idea de cómo había estado sin el chico antes.
Kurogane ya se había acostumbrado a tener al rubio molesto a su lado siempre. Y eso que solo han pasado tres días de su llegada. Pero no lo ha dejado en paz, y encontró mas soportable el solo quedarse callado, a estar siguiéndole el juego.
- ¿Y que opinas de nuestro hermano Touya, eh Kurosama?
- ¿Qué opino de qué? Ni siquiera hablé con ellos. Ustedes si que son una familia grande.
- Era muy divertido cuando estábamos todos. Me alegra que me tocara llegar a casa cuando Touya-kun aún vivía ahí.
- ¿Hace cuanto llegaste a vivir con ese hombre?
- No sé… creo que hace 6 años mas o menos.
- El mismo tiempo en el que el mocoso, Watanuki y yo llegamos a vivir con la bruja.
- Mira, que coincidencia – Fye sonríe ampliamente.
- No hay coincidencias…
Kurogane se detiene a media frase. La bruja siempre les decía eso. Y luego sacaba esa palabra rara que siempre exasperaba al muchacho. ¿Cómo era? Algo de Hit… so… un... nunca lograba recordarla.
- Oye Kurosama, nunca me dijiste que…
Antes de que Fye siguiera preguntando, un chico de edad aproximada a la de ellos se acerca, poniéndose frente a Kurogane.
- Oye, tu hermano de nuevo esta molestando al mío.
Kurogane frunce el entrecejo. ¿De quien hablaba? ¿De Shaoran o de Watanuki?
- ¿De que demonios hablas?
- Tu hermano, el que siempre se atraviesa en el camino de Kyrose. Si ya sabe que lo molesta, entonces que lo evite.
Oh. Watanuki entonces. Siempre había tenido problemas con ese niño. Por alguna razón parecía molestarle su sola existencia. Como si Watanuki le quitará algo importante con el simple hecho de respirar el mismo aire.
- Watanuki es libre de andar por donde quiere. ¿Tienes algún problema con eso? – Kurogane trata de mantenerse tranquilo.
- Solo te digo que no te metas si mi hermano decide darle una lección.
- Si tu hermano se atreve a tocar a Watanuki, entonces ya es mi problema. Creo que dejé en claro que cualquiera que lo moleste, tiene que ajustar cuentas conmigo.
Fye observaba en silencio todo. ¿Cómo era posible que un chico tan dulce y amable como Watanuki-kun atrajera tantos problemas? En cierta forma, en eso se parecía a él. Fye también es un imán para los conflictos.
- ¿No crees que ya esta grandecito como para que lo sigas defendiendo? Y con el matón ese que mandaste a representarte ya es suficiente ¿No?
- ¿Qué?
- El tal Doumeki. Mi hermano no quiere problemas con él. Así que dile que no se entrometa.
Kurogane y Fye intercambian miradas. ¿Doumeki? ¿Defendiendo a Watanuki?
- Si Doumeki-kun intervino es porque vio una situación injusta – finalmente habla Fye.
- ¿Y tu quien demonios eres? – el chico ahora ve a Fye con furia.
- Oh, lo siento, no me he presentado. Mi nombre es Fye…
- No me importa. Esto tampoco te incumbe a ti, así que cállate.
Lo dicho. Fye suspira, presintiendo lo que se vendrá. Es un imán para problemas, como Watanuki-kun parece ser.
Kurogane se levanta furioso. ¿Pero quien se cree este imbécil para hablarle a Fye de esa manera? No que le importe, pero él solo estaba tratando de calmar las cosas.
- Es de cobardes molestar a alguien solo porque crees que puedes ganarle – dice finalmente Fye.
- ¿Me estas retando, acaso?
Kurogane se queda sorprendido también. Fye no parecía tener idea de que estaba provocando a alguien que podría fácilmente dejarlo como estampilla en la pared.
- Solo digo que si subestimas a las personas, y por eso las molestas, es cobarde. No digo que seas tu, pero si tu hermano te mandó a hablar con Kurosama para que lo defiendas, es probable que sean los dos iguales.
- ¡Te vas a arrepentir de decir eso!
Kurogane se acerca rápidamente. Por lo visto ahora ya tendría a otro a quien defender.
Pero el rubio solo esquiva el golpe, poniéndose detrás de quien ahora ya esta lanzando golpes al aire. Y aun cuando el chico sigue intentando golpear a Fye, el solo lo esquiva, hasta que le mete una zancadilla que lo hace caer pesadamente.
Al parecer se equivoco entonces. Fye es capaz de cuidarse solo. ¿Entonces por qué se la pasaba fingiendo debilidad? Eso tendría que averiguarlo.
- Tengo hambre Kurowanwan, vamos a almorzar.
Y como si nada, Fye se aleja saltando lentamente. Kurogane lo sigue, sin atinar a decir algo, viendo como el ya derrotado oponente se levanta con dificultad. El rubio podría ser peligroso entonces. Será mejor observarlo de cerca.
Touya jamás imagino ver semejante espectáculo frente a él. Sakura y ese muchacho… Watanuki, en la cocina con Yukito. Parecían congeniar muy bien. Su novio tenía esa cualidad. Siempre encontraba una forma de agradar a los demás, y se adaptaba a las personas sin importar que tan raras o extrañas fueran. Fye molestaba al que semejaba ser el mayor de los hijos de esa mujer. El de cabello negro y mirada desafiante. Y el mocoso pervertido estaba con Shizuka. A ese especialmente lo tendría mas vigilado.
Cuando su padre informó que adoptaría dos hijos, Touya tenía 14 años. Sakura tenía 8. No entendía para que adoptar hijos, si con ellos era suficiente. Entonces llegaron Fye y Shizuka. Lo cual fue aun mas extraño. ¿Quién adopta a dos chicos ya mayores? Shizuka es de la edad de Sakura. Y Fye apenas si era tres años menor que él.
Pero su padre, críptico como siempre, había respondido solo con "era necesario, requieren un hogar. Y nosotros tenemos espacio de sobra". Al principio pensó que sería bastante incomodo. Sakura estaba feliz. Claro, ella siempre ve lo bueno en las personas. Por eso Touya la cuidaba con recelo. No quería que fuera lastimada. Extrañamente, poco a poco les tomo cariño a los nuevos miembros. Fye parecía muy solitario, y siempre sonreía, aun cuando sus ojos decía otra cosa. Shizuka era callado y reservado, pero atento. Y la dinámica familiar se volvió mas agradable con ellos dos.
Claro que hay un gran salto de eso, a lo que ahora parece un circo. Su padre platicaba con su recién adquirida esposa como si fueran viejos amigos. Touya es observador. Siempre se ha percatado de cosas que los demás no ven, o no quieren ver. Y siempre ha sido analítico también. Y no veía amor entre ellos dos. Cariño, claro. Y complicidad, hasta cierto punto. Pero amor no.
- Touya-kun, Yukito me dice que irán a la feria el domingo – Fye entra alegremente a la sala.
- Así es, estaré trabajando durante la mañana. Por la tarde ya estaré libre.
- Tal vez podríamos ir todos. Para que Sakura conviva contigo y no sienta que la abandonas.
Touya frunce el entrecejo. ¿Ir todos? ¿Significa que toda la bola de lunáticos que habita esa casa también se autoinvitará? ¿Incluyendo al mocoso degenerado?
- ¡Que buena idea, Fye-san! – Sakura se acerca a ellos.
Al parecer la cena estaba lista, ya que Yukito y Watanuki vienen detrás de Sakura, entrando a la sala también.
- Será divertido – apoya Clow.
Perfecto. Todos se ven entusiasmados con ese paseo, como si él no contará para decidir si quiere o no que vayan.
- Estaremos encantados de que vayan con nosotros – Yukito sonríe, tomando la mano de Touya.
Y solo con ese gesto, las dudas de Touya desaparecen. De momento. Habría que ver si sobrevive a la cena, para no cambiar de opinión.
