Consejo 6: "Cuidarse de la familia política (a.k.a los agregados culturales)"
Watanuki sintió un escalofrío al escuchar al hombre. Viéndolo bien, si se parece al señor Clow, pero se veía mas… viejo… y un poco mas pasado de peso. Además de tener una cara un poco mas… tétrica. Mientras Clow inspiraba confianza y calidez, esta persona daba un aire de maldad. Watanuki no sabe bien como catalogar esto, pues nadie puede decir como se ve la maldad, pero él, que ha estado rodeado siempre de mala vibra (atrayendo lo peor de las personas) puede decir con seguridad que siente la crueldad.
Pero como Watanuki no puede decirle a nadie que este hombre es malo solo porque él lo dice, el chico trata de recuperarse y pasa al señor Wong a la sala. Por primera vez agradece que Doumeki esté pegado a él como sombra. En otras circunstancias Watanuki lo amenazaría con sacar una orden de restricción, pero en este momento solo suspira, resignado. Doumeki para atraer buenas cosas, si lo tiene al lado y este hombre resulta ser un psicópata, con suerte si los ataca no le dará en algún lugar vital.
- Espere un momento, por favor – trata de sonreír Watanuki.
- No es necesario que me busques, Watanuki – Clow entra a la sala, poniendo una mano en el hombro del chico con gentileza – aquí estoy.
Sin saber exactamente que hacer, Watanuki se queda de pie, con Doumeki casi pegado a su espalda. Detrás de Clow, Watanuki observa a Yuuko, con su pipa. Oh, oh… cuando la mujer se pone a fumar, nada bueno resulta.
- Watanuki, ¿No es hora de que tu y Doumeki se vayan a dormir?
- Son las ocho de la noche – Watanuki frunce el entrecejo.
- Watanuki… - Yuuko lo ve con intensidad.
- Si, si, dormir… - Watanuki se aleja de la sala, seguido aun por Doumeki. Cuando se aproxima a las escaleras, puede ver a Fye y Kurogane desapareciendo pasillo abajo. De seguro la mujer mandó a todos a sus respectivas habitaciones. Eso lo ponía mas aprehensivo.
Kurogane no entendía porque la bruja les ordenó irse a sus habitaciones y no salir aunque escucharan cosas raras. No quería ni imaginarse lo que eso significaba.
- ¿Crees que Yuuko-san y mi papá nos vayan a dar un hermanito? – sonríe Fye.
Claro que con el rubio, era difícil dejar de imaginarlo si hacía esos comentarios tan grotescos.
- ¡Cállate! Ten un poco de decencia – regaña Kurogane.
- Oh, no seas tan puritano, Kuropon. Que tu no planees hacer bebés no significa que no vayas a… dar tu pureza alguna vez. Si es que no la has dado ya.
- Estás muy obsesionado con ese tema, ¿No te parece? – Kurogane sabe que si sigue tratando de desviar el tema, el rubio solo seguirá insistiendo en la perturbadora idea de la bruja y su esposo juntos.
- Yo no diría que obsesionado… mas bien lo veo más natural que tu.
- ¿Y exactamente porque lo ves tan 'natural'?
- Es una historia aburrida, Kurowanwan. Te la contaré algún día.
Kurogane sabe el significado de eso: Nunca lo sabrás.
Sakura estaba un poco nerviosa. Su papá se veía demasiado serio cuando les pidió a todos retirarse a sus habitaciones sin decir nada más. Le trajo recuerdos de momentos en su niñez que no fueron muy agradables. Al escuchar un suave golpeteo en su puerta, la chica se levantó a abrir, extrañada.
Shaoran estaba al otro lado de la puerta, viéndola tímidamente.
- Kinomoto-san, ¿Puedo pasar?
- Claro, Shaoran-kun, pero ya te he dicho que me llames Sakura – la chica sonríe.
- Lo siento, son viejos hábitos. Me recuerdas a una princesa de un cuento que Yuuko-san nos decía cuando éramos mas pequeños.
- ¿Yuuko-san les leía cuentos? – Sakura no imaginaba a la mujer siendo tan maternal. Aun cuando Sakura sabía que Yuuko-san era muy buena y amable, no parecía muy atenta a sus hijos. La chica pensaba que era porque solo eran varones, y en cierta forma tener solo chicos en una casa hacía todo mas… insensible.
- Cuando recién llegamos a su casa, Watanuki y yo teníamos pesadillas. Kurogane-san, aunque no lo admitía, también tenía miedo. Entonces ella nos contaba esta historia de una princesa que iba en busca de su identidad al lado de un mago, un ninja y un niño estudioso de la arqueología. Tu eres la imagen que tengo de la princesa.
- Eso es muy amable – sonríe Sakura, tratando de no sonrojarse mucho.
- Dime, Sakura-hime, ¿Acaso hay algún problema con Clow-san? Te pusiste un poco nerviosa cuando nos enviaron a nuestras habitaciones.
Sakura levanta la mirada, sorprendida de escuchar a Shaoran llamándola 'princesa', pero pensando que no le molesta en lo mas mínimo. Shaoran-kun era el chico mas amable que ella ha conocido.
- No es nada malo… en ocasiones mi papá nos pedía ir a nuestras habitaciones cuando llegaba alguien. Nunca vi quienes eran las visitas, pero había algo… no, olvídalo – Sakura sacude la cabeza – vas a pensar que estoy loca.
- Jamás pensaría eso – Shaoran trata de transmitir toda la seguridad que siente.
- Lo sé, es solo… no lo he dicho a nadie. Creo que Touya lo sabe, pero nunca lo hemos hablado. Desde que tengo memoria… yo… siento cosas.
Shaoran arquea una ceja, con duda.
- Ya sabes… como espíritus y esas cosas.
- Oh…
- Lo sabía, piensas que estoy loca.
- No, claro que no – Shaoran dice con rapidez – Yuuko-san tiene ciertas habilidades, aunque ella diga que no. ¿Y sientes que esto se debe a algún espíritu o algo así?
- No, creo que mas bien… es algo que puede destruir a mi papá.
Sakura trata de no temblar, ya que siempre ha sentido algo raro cuando su papá recibe a esas visitas. Siente que llegará el momento es que su papá se irá y no regresará jamás.
Shaoran, al notar su tristeza, se acerca a abrazarla fuertemente para reconfortarla. No saben cuanto tiempo se quedan así, hasta que escuchan un ruido extraño.
- ¿Qué fue eso? – Shaoran busca a su alrededor.
- ¡Los cachamos!
Moko-chan y Moko-kun salen de debajo de la cama, con una cámara fotográfica.
- ¡Tenemos evidencias de que Shaoran estaba aprovechándose de Sakura-chan! – canta Moko-kun.
- Solo estábamos conversando – defiende Sakura – no hacíamos nada malo.
- Será mejor que me vaya – dice Shaoran calmadamente, entendiendo la indirecta de las Mokonas. Por alguna razón escogieron este momento para interrumpir, y Shaoran no iba a cuestionar eso.
- Gracias, Shaoran-kun – Sakura sonríe tímidamente.
- Siempre estaré a tu disposición, Sakura-hime – Shaoran sonríe también, saliendo con Moko-kun en su cabeza.
Una vez fuera de la habitación de la chica, Shaoran se recarga en la puerta, suspirando. Si que le dio fuerte lo del amor. Jamás le había tocado sentir todo eso que dicen, las mariposas, los nervios, tu cara casi hirviendo… es nuevo para él, y aun así siente que vale la pena.
Sakura vale la pena.
Mientras Watanuki alista su cama, observa que Doumeki sigue paradote en la puerta, observándolo como si el chico tuviera algo raro.
- ¿Tu que? – Watanuki lo fulmina con la mirada.
- ¿Ya dejaste de ser idiota? – pregunta Doumeki con naturalidad.
Por toda respuesta, Watanuki lanza un almohadazo a Doumeki con la esperanza de que eso lo mate. No hubo tanta suerte.
- ¿Cuál es el problema de tu tío? – pregunta Watanuki, mas que nada para cambiar el tema. La mirada de Doumeki era demasiado intensa.
- No es mi tío.
- Bueno, el primo de tu papá.
- No es mi papá.
- ARGH – si Watanuki tuviera un objeto punzocortante a la mano, ya se lo hubiera lanzado a este idiota – bien, no me digas, ni quiero saber de cualquier modo.
Después de unos minutos en silencio en los que Watanuki seguía alistándose para dormir, Doumeki finalmente habla.
- Papá y ese hombre no se llevan bien. Siempre hay problemas cuando el aparece en nuestras vidas.
Watanuki se detiene en seco. Sabía que había algo extraño con ese hombre, solo que no identificaba bien que era.
- Si es así, ¿Por qué Clow-san sigue aceptando su presencia?
- Porque es su primo. No le das la espalda a la familia.
Sabe que Doumeki no lo hizo con intención de herirlo (después de todo es demasiado estúpido para eso), pero Watanuki siente casi como si Doumeki lo hubiera abofeteado. ¿Cómo puede Watanuki saber lo que es la lealtad familiar, cuando él nunca tuvo una?
Claro que ahora que tiene 'hermanos', siente que si uno está en problemas, Watanuki los ayudará. Pero si ellos le causan daño, ¿Sería capaz de seguirlos aceptando? Watanuki no es bueno para eso. Sabe que siempre pone el bienestar de los demás antes que el suyo, y que aun cuando las personas lo hieran, Watanuki los justifica. Yuuko le dice que ese sentimiento de auto sacrificio lo meterá en problemas algún día. Watanuki daría un brazo y una pierna por sus hermanos. Jamás dejaría que ellos hicieran lo mismo por él.
En el fondo se resume a que Watanuki siente que no vale la pena seguir viviendo, si siempre se ha sentido como un huérfano sin un lugar al cual pertenecer. Es hijo de nadie, es hermano de nadie. Quiere a Kurogane-san y a Shaoran, e incluso le tiene afecto a Yuuko-san. Pero no pertenece aquí. No es su lugar, no es su hogar.
Y quizás si muere, encuentre finalmente ese lugar al cual poder llamar hogar.
- Oi – Doumeki lanza la almohada de regreso a la cabeza de Watanuki.
- ¡MI NOMBRE NO ES OI! – grita Watanuki, feliz de que se le distraiga de su mórbido pensamiento - ¿Qué quieres?
- Quiero la cama.
- ¿QUÉ? ¡Es mi cama! ¡Compra tu propia cama si tanto quieres!
Doumeki trata de seguir tan estoico como siempre al escuchar el discurso de Watanuki. El chico se había tornado serio de repente, casi sombrío. No le gustaba para nada cuando Watanuki se ponía así. Doumeki sabe que todo esta ligado al destino. Desde que era pequeño supo que todo estaba escrito.
En el momento que vio a Watanuki por los pasillos de la escuela, supo que era su destino. Que el chico no lo quisiera era irrelevante.
En la sala, Yuuko fumaba su pipa tranquilamente, haciendo pequeños aros de humo. La tensión podía cortarse con un cuchillo, eso era seguro.
- Veo que aun no me presentaras a la adorable Sakura – empieza la charla Fei.
- Veo que no te quedó claro que tu tiempo ya pasó – Clow responde naturalmente.
- No es así, aun tengo una oportunidad. ¿Crees que porque te llevaste a Fye, ya ganaste?
- Ya veo. Así que tu fuiste el que le dijiste a Ashura sobre la ubicación de Fye – interviene Yuuko.
- Silencio, bruja – espata Fei.
- No le hables así a mi esposa – amenaza Clow, en voz baja.
- Tu esposa se mete en asuntos que no le competen.
- Ella está aquí – dice Yuuko con calma – y puede escucharte. ¿Qué quieres, Wong? Arruinaste a Yuui, no vamos a dejar que hagas lo mismo con Fye.
- No vamos a dejar – repite con burla Fei - ¿Y tu quien te crees que eres para afirmar eso? Pudiste tener mucho éxito, Yuuko, y escogiste aliarte a Clow.
- ¿Qué puedo decir? El amor es ciego – sonríe ella burlonamente.
- Vine a decirte que no voy a renunciar a mi derecho, Clow. Yo los vi primero.
- Y sin embargo te gané la custodia.
- ¡Hiciste trampa!
- Yo nunca hago trampa – dice Clow solemnemente.
Yuuko y Fei se ríen abiertamente. Claramente ninguno de los dos puede creer eso. Aunque lo esperaba de Fei, es una sorpresa para Clow ver a Yuuko burlándose también.
- Lo siento, Clow – Yuuko trata de calmarse – pero esa si que ni tu la creíste.
Bueno, si, quizás fue muy exagerado decir eso. Aun así es el principio de las cosas. Clow puede fingir tener principios morales de vez en cuando.
- Como sea – Fei frunce el entrecejo – vine a darte una amigable advertencia, primito. Déjame solo a Fye, y quédate con Sakura y Shizuka.
- No.
- ¡Esto es la guerra! – amenaza Fei.
- Si, lo sabemos – Clow respira – estamos listos para ello.
- Pues lo veremos. Te vas a arrepentir de haberte puesto en mi camino, Clow.
- ¿No sabes otra cosa aparte de amenazar? ¿Aun resientes que Kaho me haya aceptado a mi?
- ¡Yo me fije en ella primero!
- Y me escogió a mi al final – sonríe Clow burlón – si te hace sentir mejor, besaba terriblemente.
Al ver a Fei rojo de furia, Yuuko sabe que se viene otro berrinche por parte del hombre. Clow y Fei eran como niños en ocasiones. Competían por ver quien tenía el mejor juguete, la mejor novia, el mejor cabello… Eso explica la cola de caballo que Clow posee y el extraño look copeteado de Fei. Hombres… no puedes vivir con ellos… no puedes matarlos sin ser buscada por homicidio.
Yuuko se resignó a esta suerte desde hace mucho. Teniendo solo hijos varones (bueno, Watanuki podría ser una niña muy masculina), se había hecho a la idea de soportar toda esta testosterona. Pero ahora, viendo a Fei y a Clow jugando vencidas, se pregunta si es muy tarde para escaparse a alguna isla desierta. Probablemente si.
Una vez que Fei es humillado de nuevo, sale dando un portazo, dejando a Clow con una pequeña sonrisa.
- ¿Se acabó la regresión a los 5 años? – pregunta Yuuko calmadamente.
- Lo siento, sabes como es Fei. Cuando se le pone algo en la cabeza…
- No eres tan distinto Clow. ¿Qué vamos a hacer?
- Seguir como hasta ahora. Tenemos grandes oportunidades de ganar.
- ¿Kurogane?
- Así es.
Yuuko sonrío. El pelinegro ni siquiera sabría lo que le espera.
Domingo por la mañana siempre ha sido tranquilo en casa. Eso era antes de que Yuuko decidiera casarse con Clow. Ahora eran ruidosos y molestos. Watanuki suspiró, alistando los almuerzos de todos. Aunque le encantaba cocinar, ahora que tenía que hacer el doble se cansaba bastante. Fye y Sakura se ofrecían a ayudarle, pero honestamente Watanuki es un poco neurótico. No confía en nadie mas que en él mismo para preparar las cosas bien hechas.
Sakura y Shaoran platicaban animadamente con Tomoyo-chan, que se anexó al plan. Kurogane y Fye discutían, y como siempre Doumeki estaba pegado a su espalda como si no tuvieran espacio para que al menos no luciera como un acosador. Watanuki había decidido sacar a Doumeki de su vida, lo cual este idiota lo hacía difícil.
- Hay demasiado espacio, no tienes que estar aquí pegado – dice Watanuki tratando de no escucharse tan fastidiado como se siente.
Doumeki solo se encoge de hombros. Como odiaba que el tipo hiciera eso. Resignándose a que tendrá que pasar todo el día así, Watanuki suspira. Quizás con suerte pueda perder a Doumeki en la feria.
- Esto va a ser muy divertido – dice Sakura.
- Que adorable te ves, Sakura-chan – Tomoyo-chan filmaba emocionada todo.
Kurogane bufaba de enfado, además no recordaba que Tomoyo filmara cada detalle como ahora.
- Es porque tu me hiciste este atuendo – sonríe Sakura tímidamente.
- Ay, pero si tu eres adorable en lo que sea – se emociona Tomoyo – Shaoran, no te alejes tanto, tu y Sakura se verán geniales en esta toma.
Watanuki le da un codazo a Shaoran para que se anime a acercarse a Sakura un poco mas. Shaoran, sonrojado, lo hace tímidamente mientras todos los ven con picardía.
- Que bonita pareja hacen, ¿No estás de acuerdo, Kuropon?
- Uno, no me llames así, dos, eso no es asunto nuestro – dice secamente Kurogane.
- Esta de acuerdo aun cuando no lo diga – sonríe Fye.
- ¡Watanuki-kun!
Finalmente, lo que Watanuki esperaba. Había invitado a Himawari-chan, y aun cuando él quería que esto fuera un plan romántico, con Doumeki ahí no se podría hacer nada. Así que confiando en que Himawari-chan no tendrá tan mal gusto, dejaría que ella lidiara con Doumeki en lo que él se escabullía y se escapa del tipo.
- Himawari-chan – Watanuki la saluda cálidamente - ¿Lista?
- Gracias por invitarme, me dio mucho gusto poder acompañarlos.
- Y a nosotros que pudieras venir. Será un día muy divertido.
- Te apoyo, Watanuki-kun. ¿Quién es ella? ¿Tu novia?
Watanuki se sonroja hasta las orejas, y además siente como Doumeki se acerca aun mas a él, casi pegándose a su espalda. ¿Y ahora que mosca le pico a este?
- Watanuki-kun y yo solo somos amigos – sonríe Himawari-chan, y Watanuki trata de esconder el dejo de decepción que esto le causa.
- Oh… bueno, igual espero todos podamos divertirnos – guiña un ojo Fye.
Himawari sigue sonriendo, y todos se deciden a entrar, pensando en que van a hacer para divertirse cada uno. Watanuki sabe que lo primero que hará en cuanto entren es correr y esconderse de Doumeki todo el tiempo. No será difícil, el lugar es enorme, no es como si Doumeki tuviera un radar para localizarlo. Solo tiene que escabullirse y listo.
Sin que se dieran cuenta, a lo lejos un grupo de personas los observaban detenidamente.
- No podemos dejar que Clow gane.
- Estoy de acuerdo, todo iba muy bien.
- Nos dividiremos. Escojo al chico de lentes.
- Excelente elección, yo me quedo con Fye.
- Olvídalo, Fye es mío, te quedas con Sakura.
- Ni lo pienses, Sakura tiene a Touya cuidándola.
- Solo mantén tu distancia y Touya no se dará cuenta de tu presencia. ¿Tu que harás?
- Yo me encargaré de hacer esta visita, inolvidable…
Todos sonríe, sabiendo lo que estás palabras significan. Lo peor que pudo hacer Clow fue meterse con Fei Wong. Y ahora se arrepentirá de eso.
