Consejo 7: "Cuidado con las malas compañías"

Una vez dentro, Watanuki decidió que si quería escabullirse del idiota de Doumeki, tendría que hacerlo de manera discreta para que sus hermanos no sospecharan nada. Nunca le han gustado los lugares con grandes multitudes, generalmente la gente es agresiva con él y es peor cuando son muchos. Si se queda escondido en una parte remota de la feria, nada pasará. O al menos eso espera.

Claro que sería mas fácil realizar su plan si el idiota de Doumeki no estuviera respirando atrás de él. En serio que se pone como si estuvieran pegados a la cadera, y Watanuki ignora el pequeño dejo de emoción que eso causa porque no es una chica y odia a Doumeki. Así que no debe emocionarle. NO DEBE.

- ¿Que te pasa? – Doumeki pregunta arqueando una ceja.

- Que te importa – contesta él de mala gana.

- Watanuki-kun, ¿Estás bien? – Himawari-chan pregunta con preocupación. Watanuki sonríe bobamente. Himawari siempre preocupándose por él… es tan linda… como le gustaría que fuera su novia, y que el tonto de Doumeki se esfumara.

- No te preocupes, Himawari-chan – sonríe Watanuki – es solo que… tanta gente me marea.

- Eso me pasa a mi también – Shaoran dice en voz baja – no estoy acostumbrado a tantas personas.

- Entonces vámonos – gruñe Kurogane – yo ni quería venir para empezar.

- Hyyyu, no seas amargado, Kurotan – dice Fye alegremente - ¡Te la pasarás muy bien!

- Además le dijimos a Yukito que lo veríamos aquí – Sakura agrega – pero si te sientes mal, Shaoran-kun, podemos irnos…

Watanuki nota como su hermano se sonroja, y niega con la cabeza.

- N-no te preocupes, nos quedamos…

Oh, Shaoran. Watanuki sonríe, sabiendo que así como él se derrite por Himawari, Shaoran bajaría la Luna por Sakura. Es romántico, pero también un poco irreal. Aunque en él caso de su hermano, Sakura se muestra un poco interesada, y Himawari solo le da a Watanuki por su lado. Quizás ella busque a alguien mas perfecto. Alguien como el idiota de Doumeki, con ese cuerpo atlético, y esa sonrisa de ganador, y esa actitud positiva. Doumeki y su perfección enervaban a Watanuki. Argh, ese siempre arruina su vida.

Observando a sus hermanos, Watanuki se da cuenta que todos sufrieron un cambio cuando Yuuko-san decidió casarse y olvidarse de siquiera avisarles. Pero al menos Kurogane parecía disfrutar las discusiones entre él y Fye-san, y Shaoran y Sakura eran tan dulces que causaban dolor de dientes solo de verlos. Era él quien estaba atrapado con un idiota presumido que cree que es mejor que los demás. Y Watanuki ya tiene demasiados problemas como para dejar que este le cause mas. Debe dejar de pensar en Doumeki y ponerse en acción de acuerdo a su plan.

Muy bien, plan: Alejar al estúpido de Doumeki porque es un tarado que no sabe apreciar la buena cocina y además le huele la boca por las mañanas… bueno, no es exactamente así, pero podría ser… entra en acción.

- Himawari-chan, ¿No te gustaría un muñeco de peluche? – pregunta Watanuki, sonriendo.

- Pues… si no es molestia… - la chica lo ve con esos ojos tan tiernos… ¡Demonios!

- Perfecto. Doumeki, ve a ganar algo para Himawari-chan.

- Tu le ofreciste el premio – Doumeki dice lentamente.

- Tu eres el arquero. Ve a ganar algo para Himawari-chan.

- Ve tu – Doumeki ni se inmuta. Bastardo.

- ¿Qué no tienes modales? – Watanuki espata – ¡Ella es una dama, y merece que le ganen un premio! Ahora ve y hazlo.

- Si quieres puedo acompañarte, Doumeki-kun – Himawari sonríe.

Watanuki siente que su corazón se rompe lentamente. Claro era de esperarse que Himawari prefiriera a Doumeki, ¿En que estaba pensando?

Lo peor, Doumeki la ve como si estuviera loca. ¿Cómo se atrevía este imbécil? Muy bien, si quiere realizar su plan tiene que olvidarse de su amor incondicional a Himawari y aguantarse.

- Que buena idea, Himawari-chan – dice Watanuki dulcemente, lo cual hace que por dentro se imagine clavándole muchos alfileres a un muñeco vudú de Doumeki – vayan, aquí los esperamos…

Doumeki se encoge de hombros, pero se va con Himawari. Watanuki trata de no dejar que su amargura le nuble mas el juicio. Él lo provocó, no debe quejarse ahora.

- Kurowan, vamos a la rueda de la fortuna – Fye jala a Kurogane, el cual se deja arrastrar con resignación.

- ¡Ay Sakura, te verás divina en la casa de los espejos! – Tomoyo sonríe ampliamente.

Shaoran, Sakura y Tomoyo se encaminan a la casa de los espejos, pero Watanuki se queda de pie.

- Watanuki-kun, ¿No vienes? – pregunta Sakura.

- No, ustedes vayan. Voy a esperar a Himawari-chan…

- Bueno – Shaoran lo ve con duda. Que lo conozca tan bien a veces no es bueno – pero vendrás después, ¿Verdad?

- Claro… vayan y diviértanse.

Watanuki los ve alejarse, y deja salir el aire que contenía. Shaoran sospechaba algo, lo sabía, pero no puede decirle lo que pasa por su mente. Shaoran y Kurogane nunca entenderán la soledad como la siente Watanuki. Sacudiendo su cabeza, comienza a caminar, tratando de perderse entre la gente, sin notar que está siendo seguido por alguien.


Kurogane sabe que es muy mala idea estar en un lugar encerrado con el rubio, pero no pudo contenerse cuando lo jaloneo. Es un arma de doble filo, pero quería saber mas sobre Fye, y para eso tiene que acorralarlo. Aunque sabe que lo que debe preocuparle es el hecho de que quiera conocer algo sobre Fye considerando que sabe que serán mas problemas. Pero aun así… hay algo en él que le intriga.

- ¡Puedo ver la casa de Yuuko-san desde aquí! – dice Fye alegre, tomando del brazo a Kurogane.

- Se supone que ya es tu casa también – dice Kurogane con calma – y suéltame.

- No eres divertido – Fye hace un puchero, soltando a Kurogane. Él inmediatamente siente la ausencia, lo cual lo perturba mas.

- ¿Y cuál es tu lio? – Kurogane pregunta.

- ¿Lio? – Fye lo ve y en realidad parece dudoso.

- Tu problema, tu preocupación… ¿Quién era el hombre con el que te topaste? ¿Por qué lo viste con miedo?

- Hyuuu, Kurotan anda preguntón el día de hoy. Haré un trato contigo. Yo te responderé una pregunta, pero tu también harás lo mismo.

- ¿Y como sabré que me estás diciendo la verdad? – Kurogane frunce el entrecejo.

- Supongo que tendrás que confiar en mi – sonríe Fye - ¿Estás dispuesto?

Kurogane siente como si esto fuera una prueba. Que cualquier cosa que conteste, será determinante para la relación que tiene con el rubio. Ni siquiera tiene idea de que tipo de relación es, pero de igual manera sabe que su respuesta marcará todo.

- Si prometes decir la verdad, confiaré en que lo harás – dice finalmente el chico.

Fye parece meditarlo detenidamente, viendo a Kurogane con un dejo de tristeza. Finalmente sonríe con cierta resignación.

- No puedo hacer eso – dice Fye – porque no lo voy a cumplir.

- ¿Prefieres vivir en una mentira, que enfrentar tu realidad? – Kurogane lo ve con dureza.

- En ocasiones las mentiras son mejores que la realidad. Como un sueño…

- Siempre despiertas de los sueños.

- No siempre. Yo sé que hay sueños de los que nunca despiertas… quien sabe, tal vez este es uno de ellos…

Y sin decir nada mas, Fye pellizca fuertemente a Kurogane.

- ¡OUCH! ¡ÓYEME! ¡ESO DOLIÓ!

- Oh, lo siento Kuropuppy, quería cerciorarme de que no estuviera soñando – Fye sonríe, pero Kurogane ya sabe que es una de sus falsas sonrisas para aparentar que está bien.

- ¡Te tienes que pellizcar a ti mismo, idiota! – Kurogane masajea el área done Fye lo lastimó, suspirando. Sabía que no lograría nada tratando de obtener la verdad con Fye.

- Mi error – Fye suspira – pero tu eres fuerte, lo superarás…

Y por alguna razón, Kurogane siente que esas palabras significan mas que lo que él cree.


En la casa de los espejos, Tomoyo iba filmando emocionada a Sakura, la cual solo se sonrojaba al escuchar sus comentarios. Shaoran las siguen en silencio, porque honestamente cuando está con Sakura siempre se queda sin voz. Ella tiene que preguntarle las cosas para que él pueda decir algo. Es la primera vez que le pasa algo así, y se pregunta si esto es su primer amor.

Cuando eran niños, Yuuko-san siempre les contaba la historia de una princesa. Ella vendría a traer un equilibrio a un mundo de caos y perdición. Pero ella necesitaba valientes guerreros a su lado, y Shaoran, en su mente infantil, pensaba que él podría ser uno de esos guerreros. Por eso le pidió a Kurogane le enseñara a manejar la espada, y lo entrenara en como pelear de manera adecuada. Shaoran no sabía como era que su hermano llegó con Yuuko-san, y como es que también sabía defenderse y pelear tan bien. Ninguno hablaba de su pasado, porque Yuuko dijo que en el momento que llegaron a su casa, lo de atrás no contaba. Solo el futuro.

Shaoran en ocasiones se preguntaba que había atrás… porque siente que es importante.

Pero estando con Sakura, podría enfocarse al futuro como Yuuko-san decía. Cursimente Shaoran se imaginaba casado, con hijos, siendo muy feliz. Le daría todo a Sakura, y buscaría siempre hacerla muy feliz. Que siempre mantuviera esa hermosa sonrisa en su rostro. No dejaría que nada ni nadie la entristecieran. Esa sería su misión. Él daría todo por su princesa.

- Shaoran-kun, estas muy callado, ¿Estás bien? – Sakura lo ve con duda.

- S-si, solo veía los reflejos.

- ¿Saben? Ese hombre lleva siguiéndonos desde que entramos aquí – dice Tomoyo, señalando un espejo a su derecha.

Shaoran se acerca mas a Sakura, y voltea a ver el reflejo. Un hombre con unos lentes oscuros los ve con detenimiento. Saben que no es exactamente a ellos, ya que los reflejos son engañosos, pero pareciera que está con la mirada fija en ellos.

- Tal vez lo mejor sea salir y alcanzar a los demás – sugiere Shaoran, al sentir que es mejor estar en un área mas abierta.

Sakura asiente, y comienzan a buscar la salida. Para su sorpresa, Sakura lo toma de la mano, lo que hace que él voltee totalmente sonrojado.

- ¿S-sakura-chan?

- De esta manera no nos perderemos – sonríe ella – vamos Tomoyo-chan.

Shaoran nota que la chica toma a Tomoyo de la mano también, y suspira. Era demasiado bueno para ser verdad.


Watanuki tiene su camisa manchada de soda, y siente que va a vomitar en cualquier momento. Ya sabía que estar ahí significaba mucha gente explotando en su contra, como esta chica que se enojó solo porque Watanuki pasó a su lado y 'accidentalmente' le tiró su refresco encima. En serio que la gente puede ser bastante grosera y petulante. Pero aquí al menos podría estar a salvo. Esta casi alejado de todos, en una banca atrás de uno de los puestos. Podrá estar tranquilo hasta que sea hora de partir. Aunque ahora que lo piensa, no sabe bien a que hora será eso… tal vez debió pensarlo mejor.

- Hola, ¿Puedo sentarme?

Watanuki observa al chico con detenimiento. Está sonriendo, así que al menos no se ve amenazador o molesto, y no parece causar daño. Watanuki le sonríe también, y asiente.

- Pensé que era al único al que le molestaban estas cosas – el chico dice en un tono amigable – buscaba donde esconderme, pero no esperé encontrar a alguien aquí.

- No me gustan las multitudes – Watanuki se siente cómodo con él, es como si fuera la excepción a una regla que Watanuki siempre ha tenido: No acercarse a extraños.

- Soy Ascot – el chico extiende su mano.

- Watanuki – al estrechar la mano ofrecida, Watanuki escucha la voz de Yuuko en su cabeza no confíes tanto. Bah, ¿Qué sabe ella? Se casó con el primer tipo que le halagó sus pechos, no es la mas experta en esto.

- ¿Qué le pasó a tu camisa, Watanuki? – Ascot lo ve con duda.

- Oh… un accidente – él sabe que no fue así, pero no puede decir que provoca a la gente para que sean malos con él. ¿Quién creería semejante cosa?

- Pues a mi me parece que alguien te tiró encima algo – Ascot frunce el entrecejo – hay gente tan maleducada en estos lugares.

Muy bien, eso era raro. Watanuki acababa de pensar eso, y ahora este extraño coincide con él. Era como si el destino le dijera 'mira, aquí tienes un amigo, deja de ser tan raro'.

- Y dime Watanuki, ¿A qué escuela vas?

Sabe que no debe contestar. La primera lección de Yuuko fue: nunca hablar con extraños aunque los sobornen con cosas buenas. Cuando le dices mucho a un extraño, tiene poder sobre ti.

Y sin embargo, Watanuki siente que en esta ocasión tal vez ya puede tener un buen amigo, alguien a quien contarle todo y no se exaspere como Kurogane, o no lo entienda con Shaoran. Alguien en quien confiar… Watanuki no puede perder esa oportunidad.


Una vez fuera de la casa de los espejos, Shaoran nota que el hombre sigue cerca de ellos, y recuerda todo lo que Yuuko les enseñó sobre seguridad personal. Comienza a llevar a Sakura y a Tomoyo entre los puestos, y trata de cambiar de rumbo de manera imprevista para evitar que el tipo siga siguiéndoles.

- Shaoran-kun, ¿Qué pasa? – Sakura lo ve con duda.

Shaoran no quería preocuparla, pero a la vez sabe que no puede mentirle.

- Es solo por seguridad – dice el tratando de sonar tranquilo.

- ¿Por el hombre que nos está siguiendo? – cuestiona Tomoyo.

- ¿Hay un hombre siguiéndonos? – Sakura pregunta con ingenuidad, y Shaoran no puede evitar sonreír. En ocasiones Sakura es muy despistada.

- Estaremos bien, solo debe ser alguien buscando a otra persona y hemos coincidido – Shaoran dice sonriendo, y eso provoca que Sakura sonría también. Lo que daría porque la chica se mantenga así siempre.

A pesar de estar evadiendo a toda costa al hombre, Shaoran nota que es persistente y que si está siguiéndolos a ellos. Se pregunta porque, ya que no se le hace conocido, ni mucho menos lo ha visto en la tienda de Yuuko. Es cierto que ha habido clientes molestos porque Yuuko les vende las antigüedades a precios demasiado altos, pero eso no tiene que ver con ellos… ¿Podrá ser algún familiar de un cliente, que busque venganza?

Tal vez lo mejor sea confrontarlo. Shaoran da la media vuelta, y esta a punto de encaminarse con él cuando choca con un enorme conejo.

- ¡Shaoran-kun! – Sakura corre a su lado - ¿Estás bien?

- S-si… me dolió un poco- admite él, frotando su nariz.

Al levantar su mirada, Shaoran ve que el conejo se está quitando la parte de arriba.

- ¡Hermano! – Sakura sonríe, al ver quien es la persona bajo el disfraz.

- Deberías tener mas cuidado por donde corres – Touya dice secamente sin ver a Shaoran.

Shaoran se sonroja. En serio que no puede hacer nada para que su 'cuñado' lo acepte aunque sea un poco.

- Es que Shaoran buscaba protegernos – lo apoya Tomoyo – había un tipo siguiéndonos.

Eso acapara la atención de Touya, que instintivamente voltea a todos lados, sin ver nada fuera de lo común.

- ¿Quién es? Señálamelo – ordena Touya.

Shaoran se pone de pie y busca a su alrededor, pero la persona ha desaparecido. ¿Cómo pudo hacerlo? Cuando cayó, él aun estaba de pie cerca de ellos.

- Ya no está…

- ¿Cómo era?

- Alto, como de unos cuarenta años… traía gafas oscuras, y cabello negro.

Touya frunce el entrecejo sin decir nada mas. Sakura y Shaoran intercambian miradas de duda, pero no dicen nada.

- Vayan al puesto de helados, y esperen a Yukito ahí – dice Touya finalmente.

- Está bien – dice Shaoran sabiendo que no va a discutir con Touya sobre la seguridad de Sakura. Si les dijo ir ahí fue por algo.

- Pero no hemos recorrido la feria – Sakura se queja – y yo quería mostrarle a Shaoran-kun el puesto para hacer manzanas de caramelo.

Para Shaoran no pasa desapercibido el pequeño tic que le da a Touya cada vez que Sakura dice su nombre o interviene para defenderlo. En este caso él esta de acuerdo con Touya, así que lo mas prudente será intervenir para evitar que Sakura se enfrente a su hermano.

- Creo que es buena idea esperar a Yukito-san – dice Shaoran, sonriendo.

Sakura se sorprende al escucharlo, pero asiente levemente, siendo notado por Touya,

- Comeré un enorme helado entonces – Sakura afirma – y tu lo vas a pagar, hermano.

- Siempre pago por tu comida, monstruo - Touya suspira.

- ¡NO SOY UN MONSTRUO!

- Eso es lo que un monstruo diría – sonríe Touya, burlón.

- Que malo eres, hermano – Sakura hace un puchero.

Detrás de uno de los puestos, un hombre con gafas oscuras observa toda la escena, suspirando. Touya, piensa el hombre con resignación siempre te entrometes.


Watanuki se sentía como pez en el agua, conversando con su nuevo amigo. Tenían mucho en común, a los dos les gustaba cocinar y las actividades del hogar… era bastante bueno para ser realidad.

No es la primera vez que Watanuki se cuestiona si lo que vive es un sueño. En ocasiones le da la sensación de que esto no es algo real, que es una ilusión en la que vive. Una vez vio un programa donde un hombre vivía feliz con una gran familia, sonriendo siempre. Y al final el hombre estaba en coma, y eso era parte de su inconsciente. ¿Qué tal si Watanuki quedó en coma cuando sus papas murieron, y él esta viviendo aquí? Aunque si es así, su inconsciente tiene ideas muy raras. Alguien como Yuuko no podía ser creada… y cuando le comentó a la mujer sus miedos, ella rió abiertamente y le dijo que estaba siendo ridículo y paranoico, y que además si estuviera en un coma no sentiría dolor.

- Yo digo que es una bruja – bufa Watanuki.

- Por lo que dices, ella se ve muy buena persona… te adoptó y a los otros también, y ve por ti… muchas veces las personas no expresan afecto como uno espera, pero eso no significa que no quieran a los demás – Ascot sonríe.

- Supongo que tienes razón – Watanuki suspira – pero igual siempre se aprovecha de nosotros.

- Oh, Watanuki, tienes una rama en tu hombro – Ascot se acerca a Watanuki, levantando su mano.

Watanuki siente una extraña punzada en su estomago al sentir la proximidad de Ascot, pero no le da importancia. No va a espantar a un potencial amigo solo porque quizás esta dejando que su lado paranoico gane.

- No lo toques – dice una voz detrás de ellos.

Ascot se queda con la mano en el aire, y cuando ambos voltean, Doumeki está de pie observándolos con enojo.


NdA: FELIZ NAVIDAD A TODOS. Mis mejores deseos para ustedes y sus seres queridos. No sé que demonios le pasa a ff net, pero como ya me cansé de pelear con el sitio, fue lo mejor que pude hacer con el formato.