Consejo 8: "En ocasiones hay que hacer sacrificios por el bienestar de otros"
En el puesto de helados, Sakura y Tomoyo comentan acerca de lo que pasó, con el tipo siguiéndoles. Shaoran las escucha, pero a la vez voltea constantemente a su alrededor para ver si logra identificar a la persona que estaba acosándolos. Yuuko siempre ha dicho que cuando una persona tiene una fijación, pocas veces desiste y termina por consumirla.
- ¡Ahí viene Yukito-san! – Sakura se emociona.
- Hola – saluda Yukito alegre cuando se acerca a la mesa – pensé que estarían en algún juego. Touya me dijo que los alcanzara aquí.
- Había un señor siguiéndonos – explica Tomoyo – Touya-san pensó mas conveniente esperarlo aquí, Yukito-san.
- Ah… entiendo – Yukito pone una mano bajo su mentón – bueno, entonces vamos a divertirnos. Y no es necesario que me hables de usted, Tomoyo. Las amigas de Sakura son también mis amigas. Lo mismo va para ti, Shaoran-kun.
Shaoran se sonroja, siendo notado por Sakura y Tomoyo.
- Y como las señoritas necesitan quien las escolte, que tal si las dejamos a ellas adelante, y nosotros caminamos detrás, Shaoran-kun.
Shaoran asintió, aun totalmente sonrojado. No sabía que pasaba con él, Yukito-san era tan amable y atento… pero no sentía las mariposas que volaban en su estomago cuando Sakura le hablaba o le sonreía. Era algo diferente… como si hubiera una atracción diferente, no necesariamente romántica. No, no, y mejor que no sea romántica, si Touya se entera de esto hará puré a Shaoran… no que el chico no se pudiera defender, Kurogane-san le ha enseñado muy bien a pelear y está seguro de que al menos daría buena batalla. Pero no, es algo más…
- ¿Pasa algo malo, Shaoran-kun? – Yukito lo ve con duda.
- N-no – Shaoran sacude su cabeza rápidamente.
Yukito sonríe también, mientras Shaoran suspira. Será un día largo.
Watanuki se queda de piedra. El baboso de Doumeki acaba de insultar a su nuevo amigo, el cual aun sigue con su mano en el aire, con el ceño fruncido.
- ¡Eres un maleducado! – se queja Watanuki - ¡Mira que gritarle a Ascot-kun!
- Oh, no me ofendí – Ascot sonríe, bajando su mano – es solo que me sorprendió.
Doumeki no dice nada, solo se acerca a ellos y se sienta al lado de Watanuki como si fuera su propiedad. ¿Pero qué demonios estaba mal con el cerebro de este tipo? Oh, si, Watanuki ya sabía lo que estaba mal, NO TENÍA CEREBRO EN PRIMER LUGAR, argh, estaba que echaba fuego por los orificios de su cuerpo, Doumeki siempre tiene que quitarle todo lo bueno en su vida, primero la dulce Himawari y ahora…
Momento, Himawari-chan estaba con Doumeki, y ahora este conchudo estaba ahí solo…
- ¿DÓNDE ESTA HIMAWARI-CHAN? – Watanuki se levanta molesto de la banca.
- Se fue a su casa porque recordó que había acordado acompañar a su mamá – Doumeki contesta con la misma voz calmada de siempre.
- ¿Y LA DEJASTE IR SOLA? ¡PERO QUE DEMONIOS TE PASA! – Watanuki comienza a mover sus brazos con furia.
- ¿Estás bailando? – Doumeki levanta una ceja.
- ¡Eres un idiota! – Watanuki lo toma del cuello de la camisa - ¡Debes siempre acompañar a una dama! ¿Es que acaso creciste en un granero, sin modales?
- Ya me habías dicho eso – Doumeki sigue sin inmutarse – Kunogi quiso irse sola.
- Kunogi quiso irse sola – se burla Watanuki - ¡Estaba siendo amable! ¡Himawari-chan siempre ha sido considerada con los demás! En serio que tu eres un…
- Uhm… Watanuki-kun…
Watanuki y Doumeki voltean a ver a Ascot, el cual sonríe nerviosamente. Dándose cuenta de que él también está actuando como el grosero estúpido cara de perro de Doumeki, Watanuki suelta al susodicho perro y sonríe a Ascot.
- Lo siento, Ascot-kun, es solo que a veces este tipo me hace perder el control.
- No te preocupes… pero ya debo irme.
- Oh – Watanuki trata de no sonar tan decepcionado. Apenas que estaba teniendo un amigo. A veces es solitario cuando todos te odian.
- Pero quizás nos volvamos a encontrar – sonríe Ascot, acercándose a Watanuki – el mundo es un pañuelo.
Doumeki se pone de pie también, colocándose detrás de Watanuki en forma protectora.
- ¿Lo crees? – Watanuki sabe que es poco probable que se vuelvan a ver, pero no negará que sintió un poco de esperanza al escuchar que Ascot mencionaba esa posibilidad.
- Claro Watanuki-kun – Ascot levantó su mano, como si fuera a acariciar la mejilla de Watanuki, pero se detiene al observar a Doumeki – ahora mas que nunca estoy seguro que nos encontraremos, déjalo en mis manos.
Watanuki siente que esas palabras son un poco extremistas, pero bueno, Ascot se ve buena persona, y le habló, cuando generalmente todos buscan evitarlo; es la primera vez que alguien busca su compañía, y se siente bien, para variar. Tan feliz estaba Watanuki, que no notó el duelo de miradas entre Ascot y Doumeki. El mensaje del arquero era muy claro: 'eso lo veremos', y por supuesto que Ascot inclinó su cabeza, aceptando el reto.
Fye saltaba por todos lados como conejo con sobredosis de ritalín. Kurogane tenía problemas para seguirle el paso, el rubio era escurridizo; por supuesto, el pelinegro sabe que Fye volteaba de reojo a ver si seguía en una distancia prudente. Incluso en una ocasión Kurogane tenía ganas de esconderse a ver que hacia Fye, pero por alguna razón se detuvo. Algo en su interior le decía que lo último que necesitaba este tipo era ser abandonado de nuevo.
Y Kurogane sabe lo que es sentirse totalmente solo; al menos podría decir que eso tiene en común con Fye, ambos fueron dejados a su suerte. Kurogane perdió a sus padres, Fye… el moreno no sabe que perdió, pero debe ser muy importante como para siempre traer esa sonrisa falsa y pretender que se siente bien y no le preocupa nada.
- Kuropi – Fye se le cuelga a Kurogane del brazo - ¿Podrías ganar ese muñeco de peluche por mi?
- No – Kurogane sigue caminando, tratando de ignorar la presencia cercana de Fye.
- ¿Pero por quéeeee? – Fye hace un puchero - ¡Eres un perro malo!
- ¡Ya te dije que no me llames así! – Kurogane lo ve con furia.
- ¡Pero es divertido! ¡Kurowanwan es un perrote malhumorado pero educado!
- Tsk, es mas de lo que podemos decir de ti. Ya deja de saltar como idiota.
Fye se pone frente a Kurogane, acercándose peligrosamente a su oreja. Kurogane traga saliva, tratando de calmar su corazón. ¿Por qué demonios late tan rápido ante la cercanía de Fye? Debe ser porque el rubio lo exaspera demasiado.
- ¿Ya notaste que nos siguen? – Fye susurra al oído de Kurogane mientras pretende abrazarlo.
Kurogane cierra sus ojos. Si, ya lo había notado. Un tipo de edad aproximada a la del hermano gay de Sakura los ha estado siguiendo desde que bajaron de la rueda de la fortuna. El moreno asiente levemente, apenas perceptible para Fye que estaba de pie tan cerca.
- ¿Qué sugieres que hagamos? – Fye sigue susurrando, prendido del cuello de Kurogane.
La pregunta mas importante era ¿Por qué ese tipejo estaba siguiéndolos? Kurogane dudaba que fuera alguno de los clientes de Yuuko, generalmente se arreglaban con ella, y Fye no parecía conocerlo como al tal Ashura.
Y solo de pensar en Ashura hizo que Kurogane se molestara. ¿Quién será ese idiota? Aun quiere saber cual es su lío con Fye.
- Mejor no acercarnos a los mocosos en caso de que quiera ajustar cuentas – Kurogane dice con calma, dejando que Fye se acomode en su brazo derecho al haberse desprendido de su cuello.
- ¿Lo conoces entonces? – Fye lo ve con duda.
- No, pero no sabemos si quiere pelear o que intenciones tenga. Sea lo que sea que quiera, solo es con nosotros.
- Hay que proteger a los niños, ¿Verdad, Kuropapi?
- ¡NO ME LLAMES ASÍ! – Kurogane lo ve echando lumbre por los ojos.
- HYUUUU – Fye salta rápidamente, separándose de Kurogane en caso de que decida golpearlo (aunque el rubio sabe que Kurogane jamás lo golpearía) - ¡Kuropapi se ofende!
Fye sigue dando saltos por todo el lugar, siendo seguido de cerca por Kurogane. Hay que pretender que no se han dado cuenta de que son observados, pero Kurogane sabe que el tipo que los sigue no tiene intenciones muy buenas. Y no dejará que le ponga una mano encima a Fye.
Momento… ¿No dejará que le ponga una mano encima a Fye? ¿Por qué de repente sentía la necesidad de proteger al rubio? Y a lo que ha visto, no es como si Fye necesitara mucha ayuda, el solo podía hacer mucho daño si se lo propusiera… y entonces Kurogane siente que piezas del rompecabezas comienzan a caer. Fye podría ser como la pólvora, letal si se usa el catalizador correcto.
Y a estas alturas, Kurogane no tiene idea si él es el catalizador o el neutralizador.
- ¡Kurowan! – Fye le aprieta las mejillas - ¡Estás distraído!
- ¡Morirás!
Kurogane comienza a perseguir a Fye por todo el lugar, notando como el idiota de lentes oscuros los sigue con facilidad. ¿Quién es este tipo, que puede esquivar tan hábilmente todo lo que se pone a su paso?
- ¡Y aparte hacerle la grosería de ignorarlo! ¡De verdad que tu te superas en ser un asno!
Doumeki sigue a Watanuki en total silencio. El chico sigue gritando y manoteando porque Doumeki interrumpió su cita o lo que sea que fuera lo que hacía con el tipejo ese que casi lo toca. Doumeki no tiene problemas con los gays, Touya y Yukito eran la muestra de que las almas gemelas existen, pero el chico ese que estaba con Watanuki no era el indicado. Doumeki lo sintió en cuanto lo vio; había algo raro en ese castaño de ojos verdes… algo casi maligno. Y no dejará que lastime a Watanuki, el idiota es bastante divertido como para dejar que otro lo dañe irreparablemente. Doumeki suspira, tratando de no interrumpir los gritos de Watanuki; siempre le toca estar cuidando locos.
- ¡Watanuki-kun!
Doumeki y Watanuki voltean, viendo a Sakura acercándose con Shaoran y Tomoyo. Yukito está detrás de ellos, sonriendo.
- ¡Sakura-chan! – Doumeki arquea una ceja al notar el tono dulce y amable que usa ahora el idiota. Si que era bipolar.
- ¿Se están divirtiendo, Doumeki-kun? – Sakura ve a Doumeki con duda.
- Hm… - Doumeki se encoge de hombros.
- ¡Que bien! – Sakura sigue sonriendo, aparentemente entendiendo su sonido. Eso siempre le había agradado de Sakura, podía comprender su lenguaje a pesar de que muchos dicen que Doumeki esta a dos pasos de convertirse en autista. Es solo que para él, comunicarse es precisión y control, no decir cualquier tontería que se te ocurre como Watanuki lo hace.
Eso hace sonreír a Doumeki. Cada vez que lo analiza, Watanuki y él son opuestos en todo. Él es calmado y racional, Watanuki es impetuoso y emocional; él es popular, Watanuki es casi odiado por toda la escuela. Lo mas importante, Doumeki siempre ha sido llamado alguien que ofrece luz a otros… y por lo visto, Watanuki siempre aparece entre sombras.
La mujer con la que se casó su padre ha estado hablando de equilibrio, de hitsuzen como ella llama al destino. Quizás Doumeki finalmente encontró la persona que lo necesita tanto como él necesitaba esa emoción en su vida.
Quizás Watanuki lo necesita tanto como al parecer Doumeki lo quiere en su vida.
- ¿Ya terminaste de mirarme como un pervertido? – Watanuki le dice con molestia - ¡Te han preguntado que si ya comiste, estúpido!
Una de las ventajas que Doumeki siempre ha tenido es que puede dejar de escuchar todo a su alrededor cuando quiere. Y los últimos cinco minutos había puesto en 'modo silencio' a Watanuki, solo viendo como se movían sus labios.
- Kunogi y yo comimos un algodón de azúcar – Doumeki contesta.
- ¿QUÉ? ¿HICISTE QUE HIMAWARI-CHAN COMIERA ESO? ¡Que falta de educación! – Watanuki se escandaliza.
- B-bueno, a mi me gustan los algodones de azúcar – añade Sakura con temor.
- Oh, claro, son deliciosos – Watanuki regresa a su tono dulce. Eso confirma lo que Doumeki ha pensado desde que lo conoce: bipolar.
- ¿Y que les ha parecido la feria? – Yukito pregunta amablemente.
- ¡Hice un amigo! – Watanuki dice con alegría.
Todos lo ven con cierta extrañeza, lo que hace que Watanuki se sonroje.
- Lo siento, no sé ni por qué dije eso. Solo… me salió… - Watanuki trata de explicar su extraño comportamiento. Buena suerte con eso.
- No te preocupes, Watanuki-kun – Yukito sigue con su sonrisa – un nuevo amigo siempre es bueno.
- O un primer amigo – susurra Watanuki para si mismo, sin contar con que Doumeki lo escuchó perfectamente.
- ¿Y como se llama? – pregunta Sakura, entusiasmada.
- Ascot… no me dijo su apellido… ¿O será Ascot su apellido? – Watanuki pone una mano en su mentón; Doumeki no debería encontrar ese gesto tan adorable.
- Ojala y lo conozcamos pronto – Shaoran dice con calma. Doumeki nota un cierto dejo de curiosidad en el chico.
- Eso espero yo también – Watanuki suspira; por alguna razón Doumeki siente que lo que sigue será un reclamo para él - ¡Ya que este idiota lo espanto! – si, definitivamente podría ser psíquico.
- Oh, estoy segura de que Doumeki-kun no lo hizo con intención – Sakura defiende a Doumeki, como si el arquero de verdad necesitara protección de Watanuki. Pensándolo bien, quizás si necesita un mediador, Watanuki parece culpar a Doumeki de todo desastre que pasa en su vida.
Doumeki puede con eso, pero en ocasiones sus tímpanos necesitan un descanso.
Watanuki no puede creer lo que escucha. Hasta Sakura-chan defiende al baboso insípido de Doumeki; ¿Qué tiene este tipo? ¿Qué es tan grandioso que todos aman y adoran? Para él solo era un fanfarrón sin ninguna educación. Deberían odiarlo, pero no, todos lo aman. Todos tienen en un altar al maravilloso y perfecto Doumeki; esto solo hace que los asuntos de autoimagen que Watanuki arrastra desde pequeño se intensifiquen. Ya era suficiente con que todos te juzguen raro, no necesitas el modelo de perfección viviendo contigo todos los días mostrándote que tan anómalo eres.
¿Qué tenía Doumeki que todos lo amaban? Y la pregunta que más le interesaba a Watanuki, ¿Qué tenía él, que hace que todos lo odien?
- ¿Esperaremos a Kinomoto-san? – Shaoran pregunta, rompiendo el silencio tan pesado que se ha hecho.
Watanuki le dirige una mirada de agradecimiento a Shaoran. Siempre sabe intervenir cuando Watanuki mas lo necesita, a veces es un poco extraño, pero Watanuki no se queja. Lo saca de apuros constantemente, aun cuando el chico no sabe ni como se mete en dichos apuros en primer lugar.
- Touya aun estará ocupado por otra hora – Yukito dice – tal vez podemos recorrer la feria un poco mas.
- ¿Qué tal jugar a ganar un oso de peluche? – sugiere Tomoyo, que hasta ese entonces había estado muy callada.
- ¡Si! – Sakura se emociona – ¡Mi hermano prometió darme uno!
- No creo que a Touya le moleste si alguien mas lo gana para ti, Sakura-chan – Yukito dice con picardía, guiñando un ojo a Shaoran.
Shaoran se sonroja hasta la punta del cabello, no solo por la implicación del comentario, sino por el hecho de que sea Yukito-san el que diga eso. Aun siente esas cosas raras cada vez que los ojos de Yukito-san se dirigen a los suyos, era como si viera su alma. Eso si que suena raro, pero era cierto. Yukito tenía un aura extraña, Yuuko-san siempre le ha dicho que es capaz de detectar cosas aun cuando no las comprenda.
Y Shaoran detecta algo en Yukito, aun si no comprende exactamente que es.
- ¿Y quien ganaría el osito para mi? – pregunta Sakura con inocencia - ¿Tu lo haría, Doumeki-kun?
- Shaoran parece una mejor opción – Doumeki dice con calma.
Shaoran ve con extrañeza a Doumeki; no lo conocía mucho (de hecho nada, era tan reservado, y Watanuki le gritaba tanto, que el chico no sabe que pensar sobre él), pero el hecho de que ayudara a la causa de Shaoran le ganó puntos a su favor. Shaoran estaba un poco reacio a tratarlo ya que Watanuki parece tener problemas con él. Desde que eran niños Shaoran tuvo que lidiar con gente siendo mala con Watanuki por ninguna razón. Una vez un chico golpeó a su hermano solo por levantar su pluma cuando se le cayó. Eso lo enfureció, pero era pequeño y débil, por lo que no pudo hacer mucho.
Generalmente era Kurogane el que los defendía, ya que eran ellos tres contra el mundo. Los huérfanos que Yuuko-san adoptó como parte de su acto de caridad anual. Shaoran y Watanuki intercambiaron miradas también, y podía percibir la sorpresa de su hermano ante la intervención de Doumeki, lo que quizás lo detuvo de gritarle.
Estaba ayudando a Shaoran, y Watanuki respetaba eso.
- Entonces vamos – Yukito dice alegremente – es hora de ganar un oso de peluche.
Todos se encaminan al lugar donde está el juego para ganar los muñecos de peluche, sin imaginarse lo que pasaría dentro de poco.
Fye seguía saltando por todos lados, cansándose de aun tener al tipo muy cerca de ellos. ¿Es que acaso este señor no se enfadaba?
- ¿Qué opinas? – Kurogane dice con calma - ¿Buscará problemas?
- No lo sé, está lo suficientemente lejos como para no escucharnos, pero suficientemente cerca para vigilarnos. Pensé que lo perderíamos cuando entramos a la casa de los espejos.
- Yo también, imaginé que por eso entraste ahí, y a la casa de terror, y a la cueva del amor.
- Oh, no, Kuropipi, la cueva del amor fue solo extra para nuestra cita candente – Fye guiña un ojo al moreno - ¿Qué? ¿No te gustó?
- Bastardo – Kurogane dice sin realmente tener un tono molesto. Muy dentro de él (pero MUY dentro) admite que fue agradable ese paseo.
- ¿Y? ¿Qué haremos?
- No lo sé, tal vez…
Kurogane iba a decir que quizás sería conveniente ir y partirle la cara de una buena vez, cuando siente un escalofrío. Era raro, cuando sus hermanos estaban en peligro, siempre sentía eso… y entonces vio que Fye palidecía también.
- Watanuki – Kurogane dice con rapidez.
- Sakura-chan – Fye también suena preocupado.
Antes de que los dos puedan correr a auxiliar a sus hermanos, el hombre que tanto los ha seguido finalmente se pone frente a ellos.
- No tan rápido – dice con voz calmada – tenemos que ajustar cuentas.
- ¿Y tu quien demonios eres? – a Kurogane ya no le importa llamar la atención de todos; este tipo lo estaba haciendo enfadar muy rápido.
- Fuuma, a tu servicio, Kurogane.
- ¿Cómo sabes mi nombre?
- Oh, sé más que eso, joven ninja. Dime algo… ¿Qué pasaría si de nuevo pierdes algo que juraste proteger?
Watanuki observaba como Shaoran trataba de golpear con fuerza para ganar ese oso de peluche. Sakura-chan y Tomoyo-chan lo animaban fuertemente mientras el bastardo de Doumeki estaba a su lado, vigilándolo. De seguro sabe que Watanuki quería escapar lo más silenciosamente posible, como cuando llegaron. Este plan de 'alejar al estúpido de Doumeki porque es un tarado que no sabe apreciar la buena cocina y además le huele la boca por las mañanas… bueno, no es exactamente así, pero podría ser' no está funcionando como Watanuki espera.
El chico estaba a punto de buscar un pretexto para irse, cuando nota a un hombre con lentes oscuros observándolos. Había algo en él que le daba a Watanuki mala espina; algo fuera de lugar, como si ese hombre no perteneciera aquí.
Ve más allá de tus ojos. La voz de Yuuko-san resuena en la cabeza de Watanuki. Y entonces todo pasa muy rápido… el hombre levanta su mano, y Watanuki sabe inmediatamente que alguien esta en peligro: Sakura-chan.
Al mismo tiempo, Shaoran ve a Watanuki con comprensión. Él también escuchó la voz de Yuuko, y él también sabe que Sakura está en peligro. Sin ponerse de acuerdo, pero sabiendo que tienen que actuar, Shaoran toma a Sakura fuertemente, atrayéndola a él para protegerla; Watanuki salta rápidamente para ponerse en el lugar en el que estaba Sakura-chan para recibir lo que sea que la ponía en peligro.
- ¡Watanuki! – Doumeki trata de detenerlo sin éxito.
- ¡Sakura-chan! – Yukito a la vez trata de comprender lo que esta pasando.
Un poste cae pesadamente, levantando polvo y obstruyendo la visión de la escena frente a ellos. Lo único que se escucha después de unos minutos es un grito desgarrador de Tomoyo.
