Consejo 9: Escuchar siempre a los padres.
Watanuki siente que está flotando. Es como si el mundo se hubiese detenido, y solo está ahí, suspendido en el aire, viendo el cielo azul. Es curioso, nunca había notado el cielo antes, es como si ahora tuviera todo el tiempo del mundo para apreciar el paisaje, aun cuando no tiene idea de donde está o porque está flotando como si pudiera volar. Vivir con Yuuko te da una cierta adaptación a cosas raras.
- ¿Estaré muerto? – se pregunta Watanuki en voz alta, cuando nota que no puede moverse y solo está ahí.
Naturalmente nadie le contesta, aunque muy en el fondo Watanuki esperaba escuchar la voz de ultratumba de Yuuko con algún comentario sobre su alcoholismo o su estomago sin fondo (esa mujer puede comer como nadie). Siempre pensó que si iba a morir, sus padres iban a estar esperándolo para guiarlo al más allá. Eso era lo único que lo animaba de morir, demonios. Ver a sus padres, al fin conocerlos, al fin poder poner un rostro a esos recuerdos que se ha inventado sobre ellos. Por fin abrazarlos como siempre ha sido su deseo.
Es patético que ni siquiera después de morir, pueda tener su más profundo deseo.
- Esa fue la voz de Tomoyo-chan – Fye dice tratando de sonar tranquilo.
Kurogane aprieta los puños con fuerza. No sabe que ha pasado, pero ve mucho movimiento hacia donde estaban los demás. El tipejo frente a ellos no parece querer moverse, y por alguna razón Kurogane no quiere iniciar una pelea aquí; no es que le tema a este idiota, porque es claro que puede darle una lección rápidamente, pero antes de lanzarse a golpearlo escuchó a la bruja en su cabeza. No respondas a la agresión, perderás más de lo que estás dispuesto a arriesgar. Yuuko será una alcohólica, loca, oportunista y quizás ninfómana, pero siempre tiene razón en sus advertencias.
Y Kurogane no va a desafiarla en estos momentos, cuando no tiene ni idea de lo que está pasando.
El estúpido que les impide pasar solo hace una mueca sarcástica. Eso enfurece más a Kurogane, ¿Qué diablos le pasa a este imbécil?
- Tal vez deberías asegurarte de que los demás se encuentran bien – Fye sigue hablando. Este rubio idiota, ¿Acaso piensa que Kurogane lo va a dejar solo? Al menos va a proteger a Fye. No va a dejar que nada le pase, aun cuando una parte de él se niega a admitir que de darle a escoger, Kurogane elegiría mantener al rubio a salvo aun antes que sus hermanos. Se encargará de lidiar con su sentimiento de culpa sobre esta situación después, por ahora tiene que hacer entenderle a Fye que la única forma de que se quede solo con este extraño, es si entre los dos lo noquean.
- Si, claro – contesta sarcásticamente el moreno.
- ¿Crees que no puedo manejar a un apuesto y misterioso hombre, Kuropipi? – Fye dice, parpadeando repetidamente. Como odiaba que el rubio siempre saliera con sus comentarios estúpidos.
- La pregunta es si Kurogane quiere dejar a su más preciada posesión conmigo – el desconocido dice en un tono calmado.
- Si piensas que Kurowanwan me considera una preciada posesión, creo que te equivocaste de víctima – Fye habla sonando totalmente calmado, pero Kurogane nota el dejo de desolación en su voz, y no puede evitar sentir tristeza ante esto. Es como si el rubio pensara que no vale nada ante los ojos de los demás – pareces demasiado familiar con Kurodoggy, aun cuando él no parece conocerte.
- ¿Por qué demonios estás entablando conversación con este idiota? – Kurogane reclama. Ya sabe que Fye no está muy cuerdo que digamos, pero esto es el colmo.
- Kurosan, tu eres más fuerte, pueden necesitarte. Yo atenderé a este caballero; ve con los demás.
- En tus sueños – Kurogane se cruza de brazos.
- Oh, créeme, en mis sueños haces más cosas – Fye le guiña un ojo, haciendo que se sonroje. Demonios, este rubio sí que sabe cómo sacarlo de sus casillas.
Kurogane está a punto de negarse de nuevo, cuando escucha un grito de 'ayuda, por favor', de Sakura-chan. Fye asiente lentamente, y Kurogane comienza a alejarse de ellos. Si antes el extraño no quería dejarlo acercarse a los otros, ahora parece que le da igual si el moreno lo deja solo con el rubio. Esto le da muy mala espina, pero al escuchar de nuevo la voz de Sakura-chan, Kurogane sigue corriendo sin voltear atrás. Si se atreve a mirar una vez mas a Fye con ese imbécil, no querrá irse nunca.
Fye suspira, viendo a Kurogane desaparecer. El extraño sigue sonriendo de manera irónica, y aunque le perturba que no tiene idea de quién es esta persona, sabe que Kurogane debe estar con sus hermanos. Sakura tiene a Touya, y Doumeki a Watanuki. El único que está solo, es él.
Y siempre ha sido así, por lo que ya debería estar acostumbrado.
- Supongo que esto es muy familiar para ti, ¿No? – el extraño le dice con calma.
- Oh, entonces me conoces a mi también – Fye lo ve con detenimiento - ¿Acaso trabajas con Ashura?
- Me considero más un trabajador independiente. Aun no me han pedido recuperarte, Fye, pero no dudo que en el futuro Ashura decida que ya fue suficiente de juegos y quiera regresarte a donde perteneces.
- Ah, entonces eres uno de los cazadores de ese hombre, ¿No? – Fye niega con la cabeza. Fue demasiado ingenuo de Clow pensar que se iban a deshacer de esa persona solo con casarse con Yuuko-san – entonces, Fuuma-san, ¿A que debemos el honor de tu visita? Dejaste ir a Kurowanwan por una razón, ¿No?
- Haces demasiadas preguntas – el extraño sacude su cabeza – dime algo, ¿Es verdad que mataste a Yuui?
Fye siente como si alguien lo hubieran abofeteado. Pocos sabían de esa historia, y si este extraño tenía conocimiento, es porque tiene mucha cercanía a Ashura y ese hombre.
- No veo como eso es su asunto – Fye contesta fríamente, dispuesto a huir de ser necesario.
- ¿O acaso será que… tu eres Yuui?
Fye se congela totalmente. De repente todo a su alrededor se desvanece, y solo ve oscuridad.
Este idiota. Doumeki no puede creer que Watanuki haya sido tan estúpido como para lanzarse justo cuando un poste iba cayendo, ¿A qué clase de tonto se le ocurre eso? Debería preocuparle que ese poste estuviera a punto de matar a Sakura, pero afortunadamente Shaoran la jaló a tiempo. Y ahora Watanuki está malherido, y respirando tan lento, que Doumeki teme que en cualquier momento deje de hacerlo.
- ¡Kurogane-san! – Sakura dice con alivio.
En cuanto Doumeki ve a Kurogane, sabe que cabezas rodaran. Cuando el pelinegro dirige su mirada a Watanuki y lo ve inconsciente, sangrando y con parte de su cuerpo aun atrapado debajo del poste, su semblante cambia a una furia total, que hasta a Doumeki le causa cierta aprehensión.
- ¿Qué demonios pasó aquí? – Kurogane ve a Shaoran con furia.
- El poste se desplomó de la nada – Shaoran explica rápidamente, tratando de contener su miedo – Watanuki-kun empujó a Sakura-chan fuera del camino para evitar que se lastimara.
- Este idiota – Kurogane murmura, acercándose a donde está Doumeki sosteniendo la mano de Watanuki – siempre importándole más la vida de otros que la suya. Él y el rubio podrían hacer un club.
Doumeki no podría estar más de acuerdo. Watanuki hizo un sacrificio inútil, Shaoran ya había quitado a Sakura del peligro, no tenía porque lanzarse al peligro sin importarle su seguridad.
- Ya hemos llamado a una ambulancia, y pronto vendrá la ayuda – Yukito trata de animar a Sakura, que aun tiene lágrimas en los ojos.
- No hay tiempo. Tu, ayúdame – Kurogane señala a Doumeki, el cual suelta la mano de Watanuki para hacer cualquier cosa que el moreno necesite – vamos a levantar el poste nosotros. Te he visto, y tienes más fuerza que Shaoran, así que serás de ayuda.
- No podrán con eso, es muy pesado – Touya señala, sin moverse de su lugar al lado de Sakura.
- Se nota que no has tenido que vivir con una alcohólica – Kurogane se burla – esto es nada a comparación de lo que hemos tenido que mover para ayudar a esa bruja. Tú levanta ese extremo, y yo lo haré con este.
Doumeki duda si esto va a ayudar a Watanuki; Touya tiene razón, es muy pesado, pero Kurogane parece tan seguro, que decide intentarlo de cualquier modo. Cuando Kurogane le indica, Doumeki comienza a mover el poste, y para su sorpresa, inician a levantarlo con dificultad. Kurogane entonces da un fuerte empujón, haciendo que el poste caiga pesadamente al lado de Watanuki, liberándolo. Es extraño, Doumeki sabe que no hay forma en la cual Kurogane y él hubiesen podido levantar esta estructura solo ellos. Y sin embargo, lo hicieron. Kurogane se dirige a Watanuki, mientras Doumeki se queda detrás de ellos, viendo si se necesita algo.
- No está respirando – Kurogane dice, escuchándose calmado a pesar de las circunstancias - ¿En cuánto tiempo dijo la ambulancia que estaría aquí?
- Diez minutos – Yukito dice en tono sorprendido. Doumeki nota como son observados por todos, unos con rostros de azoro y otros con admiración.
- No va a resistir diez minutos – Kurogane frunce el entrecejo – pero si le trato de dar reanimación, quizás lo lastime mas.
Doumeki se sienta al lado de Watanuki, tomando su mano de nuevo. Su abuelo siempre decía que en ocasiones eso ayudaba más a las personas a regresar, que la medicina. El sentir que hay alguien aquí, que te tomara de la mano para que veas que aun en los peores momentos, siempre tendrás a una persona a la que le importas. Y a Doumeki le importa Watanuki, No tiene derecho a morirse ahora que apenas están empezando a conocerse.
No tiene derecho a abandonar a Doumeki, cuando quizás apenas este encontrando lo que su abuelo dijo que estaba destinado a descubrir en su vida.
Watanuki comenzaba a aburrirse. Flotar aquí sin hacer nada es bastante monótono. Nunca pensó que morir fuera tan aburrido. Esperaba una luz blanca, brillante, sus padres esperándolo con los brazos abiertos, y quizás un castillo o algo así. No esperaba estar flotando bajo un cielo despejado, y si así se la va a pasar toda la eternidad, quizás debió pensarlo dos veces antes de saltar frente al peligro. Esto ya era instintivo para él, en cuanto veía a otros en riesgo, saltaba para recibirlo. Yuuko constantemente le decía que eso no era bueno, pero Watanuki no sabía otra cosa.
Aunque no los recuerda, sabe que sus padres debieron dar la vida por él. Ahora le tocaba a él corresponder con lo mismo a quien lo necesite.
- Watanuki… Watanukiiiiii…
Que extraño. Dios se escucha igual a Yuuko-san.
- Quizás porque soy Yuuko – Watanuki mueve sus brazos agitadamente, pero ni eso logra hacer que pierda el equilibrio en esto de flotar eternamente - ¿Qué hiciste ahora, Watanuki, niña traviesa?
- ¡Deja de llamarme así! – Watanuki exige, y se siente bastante tonto al hablarle a… nada, de hecho. No puede ver a Yuuko, pero la escucha claramente en su cabeza.
- ¿De nuevo decidiste sacrificarte, eh? – Yuuko usa su tono burlesco – debes dejar de hacer eso. No podremos ayudarte siempre.
- Nadie te pidió ayuda – Watanuki resopla, ofendido – hice lo que tenía que hacer.
- Claro, claro… no es tu tiempo, Watanuki. Tienes que despertar.
- No me digas, ¿Esto es un sueño?
- No. Digamos que es una parada intermedia. Si sigues flotando lejos de tu cuerpo, desaparecerás. Tienes que regresar.
- No puedo. No tengo control de hacia dónde floto.
- Entonces siente… concéntrate, y siente…
Watanuki cierra sus ojos, tratando de hacer lo que Yuuko le indica. Siente… no siente nada, es como si estuviera anestesiado. Decide apretar sus ojos una vez más, a ver si eso ayuda, y entonces siente algo ligero en su mano derecha. Una presión ligera… como si alguien lo estuviera tomando de la mano.
No tiene idea de si es real, o si es producto de su imaginación que desea contacto, pero hace un esfuerzo en ver si puede sentir algo más. Si, siente como una mano, y decide apretar también a ver si hay algún cambio. De repente un fuerte viento lo hace perder el balance, y de repente ya no está flotando. Está cayendo… a una velocidad muy grande… Watanuki grita, tratando de ver si se puede sostener aunque sea de una nube o algo así. ¿Qué no se supone que en estos lugares tu puedes imaginar cualquier cosa y aparece de inmediato? Por más que imagina cuerdas, ramas o algo para tomar y dejar de caer, no aparece nada, y sigue cayendo al vacío que parece infinito. Oh, no… ¿Será que va al infierno? ¡Demonios! ¡Todo por hacerle caso a la loca, histérica, alcohólica y nin –!
- ...fómana! – Watanuki grita, molesto.
- ¡Ya despertó! – escucha la voz de Sakura.
- Iré a avisarle a Kurogane – Shaoran-kun se oye preocupado.
Watanuki parpadea, notando que todo a su alrededor es blanco. Y hay alguien sujetando su mano. Al voltear, nota como Doumeki está sentado a su lado, observándolo.
- ¡GAH! – Watanuki se suelta rápido del engreído este - ¿Qué demonios haces, pervertido?
- Tu me tomaste de la mano – Doumeki dice con calma.
- ¡Estaba inconsciente! ¡No pude hacer eso! – Watanuki se defiende.
- Pues lo hiciste – Doumeki sigue con su cara de idiota.
- ¿Qué pasó? – Watanuki decide que es hora de cambiar el tema, antes de que asesine a Doumeki por ser un pervertido.
- Decidiste jugar al héroe – escucha a Kurogane decir, mientras entra a la habitación.
- Saltaste frente a un poste para salvarme – Sakura-chan le sonríe, y sin previo aviso salta a él, abrazándolo - ¡Muchas gracias!
- Ah, no fue nada – Watanuki se sonroja. Bueno, al menos espera que esto le de puntos con Himawari-chan; ser un héroe lo amerita.
- ¿Te duele algo? – Shaoran pregunta, preocupado – te golpeaste fuerte la cabeza.
- Esta actuando como idiota – Doumeki agrega – está bien.
- ¿A QUIEN LLAMAS IDIOTA? – Watanuki levanta sus puños con furia.
- Y sigue igual de ruidoso – Doumeki se tapa los oídos con resignación.
- Vaya que son muy buenos amigos – Sakura sigue sonriendo.
¡No! ¡No ella también! ¿Acaso no había alguien en este mundo que coincidiera con él y viera que Doumeki es un arrogante bastardo?
- Me alegra que te encuentres bien – Yukito dice desde la puerta.
- ¿Cómo es que ese poste cayó de repente? – Touya lo ve con ojos dudosos. No era como si Watanuki tuviera la respuesta, apenas si recordaba lo que pasó.
- ¿Tendría que ver con ese tipo que nos seguía? – Shaoran dice.
Watanuki no tiene idea de que están hablando. ¿Tipo que los seguía? ¿Quién? Ve más allá de tus ojos; Watanuki entonces recuerda la voz de Yuuko. ¿Qué significa todo esto?
Y entonces Watanuki siente como su mente se llena de imágenes de lo que pasó.
- El hombre de lentes oscuros – Watanuki susurra.
- ¿Qué? – Kurogane pregunta rápidamente - ¿Qué dijiste?
- Había un hombre, y nos observaba… sentí algo cuando cruce miradas con él y entonces…
- ¡Watanuki-kun!
Todos voltean a la puerta, donde Watanuki se percata de que Ascot lo ve con preocupación.
- ¿Ascot-kun? – Watanuki frunce el entrecejo. ¿Cómo es que Ascot supo donde estaba?
- Escuche a la gente diciendo de tu valiente acción – Ascot entra a la habitación sin siquiera hacer caso del resto de los presentes – tenía que asegurarme de que estabas bien.
Watanuki siente como alguien se sienta a su lado, y al voltear, ve a Doumeki faltando a todas las reglas de etiqueta y educación y sentándose con él, casi como si quisiera marcar territorio. ¿Pero qué le pasa a este idiota?
- ¿Te molesta? – Watanuki lo ve de manera sarcástica – estoy encamado y quisiera descansar - ¡DE TI!, agrega mentalmente Watanuki.
- No me molesta – Doumeki contesta en su tono impasivo – puedes dormir si quieres. Lo curioso es que el idiota no lo está viendo a él, sino que su mirada esta fija en Ascot.
- Oh, claro – Ascot parece captar el mensaje implícito en la mirada de Doumeki – no quiero importunar.
- ¡Claro que no importunas! – Watanuki se apresura a decir. Es su primer amigo, y no va a alejarlo solo porque Doumeki tiene una crisis de identidad o algo así – me alegra que me visitaras.
- ¿Y cuando exactamente conociste a Watanuki? – Kurogane pregunta con cautela. Cielos, lo último que necesitaba, que Kurogane-san se pusiera en su papel de hermano mayor.
- Si, no te vimos en la feria – Shaoran agrega, poniéndose del lado de Kurogane en el interrogatorio. Tal vez Yuuko tenga razón y si es una niña, ya que todos tratan de protegerlo.
- Nos encontramos por ahí – Ascot guiña un ojo a Watanuki, lo que hace que el chico se sonroje. A la vez escucha como un gruñido a su lado. Bah, debió ser su imaginación, a menos que Doumeki se esté convirtiendo en perro.
- Mmm – Kurogane no luce convencido. Watanuki debe desviar su atención.
- ¿Y donde esta Fye-san? – Watanuki sabe que si pregunta por el rubio, Kurogane se concentrará en él.
- Buena pregunta- Shaoran frunce el ceño – no lo vi en la ambulancia.
- Ni vino con nosotros – Sakura agrega.
Kurogane palidece, como si recordara algo importante.
- Tengo que salir un momento – Kurogane ve a Watanuki – vas a obedecer lo que el médico diga, y no te muevas de aquí hasta que venga por ti.
- Pero Kurogane-san… - al ver la mirada dura de Kurogane, Watanuki sabe que no ganará – si, señor.
- Bien. Mocoso, lleva a Sakura-chan y a Doumeki a casa, nos veremos allá.
- Esperaré a que vengas por Watanuki – Doumeki dice, aun sin moverse de la cama – es tan tonto, que se volverá a lastimar.
- ¿A QUIEN LE DICES TONTO? ¡ERES UN GROSERO! – Watanuki lo ve con furia. El atrevimiento de este tipo.
Kurogane solo asiente, como si diera permiso a semejante aberración. Y al escuchar como Shaoran y Sakura se despiden de él, deseándole su pronta recuperación, y como el hermano de Sakura y su novio ya han desaparecido también, Watanuki sabe que ha pérdido la batalla. Tendrá que esperar a Kurogane.
Viendo como Doumeki esta aun observando a Ascot-kun y el chico solo le regresa la mirada de forma calmada, Watanuki tiene el presentimiento de que será una espera larga.
NdA: Wow! Si que me he tomado mi tiempo, ¿Verdad? Espero me tengan mucha paciencia, quizás tarde algunos meses (coff-años-coff), pero terminaré este fic. Si aun hay alguien leyendo, agradezco mucho los comentarios a esta humilde historia, y ya que estamos en la temporada, les deseo lo mejor para este 2013. Que todo lo que se propongan, se haga realidad.
