Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la trama a Tany Cullen y la adaptación a mi.
CHAPTER 3: EL REENCUENTRO
STEFAN POV.
Al fin el "gran" día llegó y la verdad no entiendo por qué tanto alboroto, digo, simplemente son los Gilbert los que vendrán a comer y no los reyes de España.
Pearl está más que histérica, se ha pasado toda la mañana corriendo de un lado a otro vigilando que todo esté impecable, justo en este momento está ayudando a Mar con la comida pues quiere que todo quede a la perfección. Y Giuseppe, bueno él es algo aparte, su única preocupación somos nosotros y nos ha dicho al menos un centenar de veces que nos comportemos como personas "maduras".
—Stefan, ¿a qué esperas para bañarte? —Pearl entró en mi habitación sin tomarse la molestia de llamar.
—Mamá, respira y tranquilízate, estaré presentable a la hora acordada. Palabra de boy-scout —le dije rodando los ojos.
—Eso espero —murmuró viéndome con los ojos entrecerrados y sin más salió de la habitación.
Suspiré y lancé una vez más la pequeña pelota, que tenía en mi mano, contra la pared como lo había estado haciendo durante la última media hora, es el colmo que ni mi propia madre respete mi privacidad.
—La histeria de Pearl terminará por volvernos locos a todos —comentó Anna entrando a mi habitación y se sentó junto a mí en mi cama.
—Adelante Anna, te agradezco que pidieras permiso antes de invadir mi habitación —gruñí de mala manera y coloqué las manos detrás de mi cabeza.
—No seas gruñón Stefan, además, solamente vengo a darte mi humilde opinión acerca de la ropa que usarás.
—Gracias Anna, no tienes idea de cuánto valoro tu opinión —respondí con evidente sarcasmo y rodando los ojos.
—Pues gracias a tu sarcasmo, Stefy, usarás lo que yo elija y sin derecho a réplica —como si no fuera así a diario, se levantó y comenzó a rebuscar en mi armario.
—Tremendo revuelo el que está causando la visita de los Gilbert, ¿eh? - Damon me tiró al piso y se acostó en mi cama.
—¡Genial! Todos en esta casa entran a mi habitación como si fuera área comunitaria, ¿es qué nadie sabe el significado de la palabra privacidad? —los dos me ignoraron olímpicamente y suspiré frustrado.
—Vamos hermano, te estás volviendo todo un amargado.
—¡Por fin encontré algo decente en tu armario! Tú y yo vamos a ir de compras lo más pronto posible —Anna dejó la ropa sobre el sofá que estaba junto a la ventana, ya que la cama era invadida por Damon.
—Anna, si recuerdas que fuimos de compras hace dos días ¿verdad?
—Sí, pero déjame decirte hermanito que casi toda la ropa que tienes en tu armario ya pasó a mejor vida —Anna está loca, cómo puede decir eso si mi ropa está prácticamente nueva.
—Damon, la ropa que elegí para ti está sobre tu cama —posó su vista en su reloj y sus ojos se abrieron desmesuradamente— ¡Por dios! ¡Sólo tengo dos horas y media para arreglarme! —chilló y salió volando de la habitación, negando me levanté del piso y me encontré con un Damon que miraba hacia la nada con el ceño fruncido.
—No deberías esforzar tanto tus neuronas, no vaya a ser que se quemen las pocas que te quedan —parpadeó un par de veces y me miro seriamente—. ¿Qué estabas pensando Damon?
—Si inscribimos a Anna en una maratón, y le decimos que tiene que ganar o si no el sentido de la moda se perdería definitivamente, ¿crees que rompa algún récord? —solo él puede hablar con tanta seriedad de una tontería como ésa, pero bueno, después de todo es Damon de quién hablamos.
—No tengo la menor duda, hermano —los dos comenzamos a reír, y es que la obsesión de mi hermana por la moda sobrepasa los limites.
Faltaba aproximadamente media hora para que los Gilbert llegaran, traté de acomodar mi cabello pero después de tres intentos me rendí, era simplemente indomable y no tenía caso que siguiera perdiendo mi tiempo. Unos minutos después decidí bajar a la sala donde estaban todos,
Anna estaba sentada en un sofá, Damon estaba acostado cuan largo era en otro, Giuseppe y Pearl estaban juntos, y yo me senté junto a mi hermana.
Pearl sujetaba con fuerza la mano de Giuseppe lo cual mostraba su nerviosismo.
—Damon Salvatore, ¿no puedes sentarte como es debido? —le prendió y él se encogió de hombros.
—Mamá, te prometo que cuando lleguen nuestros invitados estrella no tendrás queja de mí ¿de acuerdo? —dijo poniendo cara de niño bueno, Pearl suspiró sonoramente y Giuseppe puso los ojos en blanco. Anna y yo reímos por lo bajo.
— ¿Creen que los hijos de los Gilbert hayan cambiado mucho?
—¿Qué quieres decir exactamente con eso Anna? —Pearl la veía con los ojos entrecerrados esperando su respuesta.
—Bueno... pues veras... no sé cómo explicarlo —balbuceó tratando de encontrar las palabras adecuadas—. Ellos eran muy poco... ¿agraciados? Sip, muy poco agraciados —Damon comenzó a reír sin control y tanto Giuseppe como Pearl lo veían con una chispa de furia, Anna trataba de contener la risa al igual que yo.
—Damon deja de reírte —el tono de Giuseppe era duro y sin lugar a replicas.
—Lo siento. Y Anna, ¿poco agraciados? ¡Por Dios! Seamos sinceros hermanita parecían espantapájaros —las palabras de mi hermano fueron el detonante para que los tres comenzáramos a reír como desquiciados.
—¡Ya basta! —el grito de Giuseppe resonó por toda la sala y nos hizo parar de reír al momento—. Espero, por su propio bien, que no hagan ningún comentario al respecto ¿entendieron? —siseó y si mirada dejaba en claro que no bromeaba.
—Bueno, yo haré todo lo posible por comportarme. Sólo espero que estén bien vestidos sino tendré…
—¡Basta Anna!, no harás ningún comentario estén como estén vestidos —Anna se cruzó de brazos toda enfurruñada.
—¡Tú ganas! Pueden estar tranquilos que no haré ningún comentario, es más, desde ahora me he vuelto muda —Anna parecía una niña pequeña a la cual no le compraron el dulce que quería.
—Por mi parte pueden estar tranquilos —les dije, y era totalmente verdad, no quería tener problemas con Giuseppe por los Gilbert.
—Yo no prometo nada, si los Gilbert siguen pareciendo espantapájaros no sé si podré contenerme —yo sabía que las palabras de mi hermano eran sinceras, de los tres él era el más... ¿cómo decirlo? ¿Infantil?
—Espero que logres contenerte, si no atente a las consecuencias —le advirtió Giuseppe.
Pasaban los minutos y nosotros nos manteníamos en un incomodo silencio, de pronto, se escuchó un coche que paraba en la entrada de la casa. Tanto Giuseppe como Pearl se levantaron rápidamente y comenzaron a caminar hacia la puerta, mis hermanos y yo los seguimos con desgano, Giuseppe abrió la puerta y todos salimos a recibir a nuestros invitados.
Un hombre más o menos de la edad de Giuseppe ayudaba a bajar del coche a una mujer, ellos deben de ser Alaric y Jenna.
—¡Alaric! Que gusto volver a verte —él y Giuseppe se dieron un apretón de manos.
—Lo mismo digo yo amigo.
—¡Jenna! Mírate, sigues igual de guapa que hace diez años —Pearl y Jenna se abrazaron.
—Si tú lo dices, pero los años pasan Pearl —se separó de Pearl y saludó a Giuseppe con un beso en la mejilla, al igual que Alaric a Pearl.
—¿Dónde están sus hijos? —la pregunta de Pearl me hizo darme cuenta de que, efectivamente, ellos no estaban por ninguna parte.
—Bueno... hum... ellos vendrán después —Alaric veía a su esposa significativamente, ¿será que no quieren ni volvernos a ver? No, lo más seguro es que no han cambiado nada y siguen siendo poco agraciados como dijo Anna.
—Oh ya veo, recuerdan a los chicos ¿cierto? —cambió de tema rápidamente Giuseppe.
—Giuseppe, hace diez años que no los vemos pero los identifico perfectamente —Jenna caminó hacia nosotros con una sonrisa—. Anna, estás hermosa cariño —le dijo abrasándola.
—Gracias señora Gilbert —Anna correspondió al abraso de Jenna.
—Nada de señora Gilbert, simplemente llámame Jenna —se apartó de ella y se acercó a mí—. Stefan, ya eres todo un hombre y muy apuesto debo añadir —me dijo abrasándome como lo hizo con Anna.
—Gracias Jenna, aunque creo que exageras —le dije "humildemente" y sólo escuché las risas mal disimiladas de mis hermanos.
—Damon, tú también eres muy apuesto —hizo lo mismo que con mi hermana y conmigo—. Estoy segura de que ustedes dos tienen a todas las chicas de Nueva York detrás de ustedes.
—En realidad, Jenna, yo tengo más admiradoras que Stefy —todos rieron por el comentario de mi hermano, y solamente por que le prometí a mis padres que me comportaría es que no le arranco la cabeza.
—¡No me llames Stefy! Sabes que lo detesto —le dije con voz afilada, ganándome una mirada de reproche por parte de mis progenitores.
Después de el incomodo momento, Damon y yo saludamos a Alaric con un apretón de manos y Anna con un beso en la mejilla.
—Pues, vayamos adentro, esperaremos a que lleguen sus hijos para comer.
—No es necesario esperarlos Pearl, además, pueden ser que se tarden —comentó Alaric sin dejar de ver a su esposa que soltó un sonoro suspiro.
Comenzamos a caminar hacia el interior de la casa pero el ruido de un coche llegando nos detuvo, esos deben de ser los hijos de los Gilbert, el coche se estacionó pero nadie bajaba de el y todos estábamos impacientes porque se abrieran las puertas.
De pronto tres puertas fueron abiertas y tres personas bajaron del vehículo, el chico era alto, de cabello castaño y bien parecido, casi tanto como yo pero sólo casi; una de las chicas era castaña con reflejos rojos y con un cuerpo digno de modelo de pasarela; la otra chica también era castaña, un poco más bajita que la castaña-rojiza y debo admitir que era hermosa. Mis hermanos tenían los ojos abiertos como si hubieran visto a un fantasma y yo no estaba mejor que ellos, y es que éstos no podían ser los hijos de los Gilbert ¿o si?
Comenzaron a caminar y se detuvieron frente a nosotros.
—Lamentamos la tardanza pero no encontrábamos la dirección.
¡Por todos los demonios de infierno! Ellos eran los hijos de Alaric y Jenna, mis hermanos y yo nos mirábamos sorprendidos y en un estado de shock, Giuseppe y Pearl no estaban mejor que nosotros, pero es que esto es antinatural, ellos no pueden ser aquellos chicos que conocimos hace años.
Pearl se aclaró la garganta y sonrió.
—No hay problema chicos, por Dios como han crecido —Pearl y Giuseppe saludaban a los recién llegados mientras mis hermanos y yo nos mantuvimos sin movernos, aún no podíamos creer que fueran ellos los mismos que conocimos cuando éramos niños.
Minutos después, la voz de Pearl me sacó del trance.
—Chicos vengan —nos acercamos lentamente—. Ellos son Jeremy, Katherine y Elena, los recuerdan ¿cierto? —dijo Pearl señalando a cada uno.
—Sí —respondimos los tres al unísono con voz ahogada.
—Ellos son mis hijos: Damon, Stefan y Anna ¿los recuerdan?
—Claro, cómo podríamos olvidarnos de ellos —le respondió Katherine con un tono de voz que me causo escalofríos, y sus hermanos rieron por lo bajo.
Oh genial, tal parece que no han olvidado nuestras bromas.
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ELENA POV.
Me desperté temprano, con los nervios por la dichosa comida en casa de los Gilbert casi no había podido dormir, así que mejor me levanté y tomé una larga y relajante ducha. Terminé de vestirme y recogí mi cabello en una coleta, guardé la llave de la puerta en el bolsillo de mis jeans y me dispuse a bajar para desayunar con mi familia.
Salí de mi habitación rumbo al restaurante y en el lobby me encontré con mis hermanos.
—Buenos días —les dije como saludo.
—Buenos días Elena —contestó Jeremy besando mi mejilla.
—No sé qué jodidos tengan de buenos —gruñó Katherine.
—Kat, el que tú no estés de buen humor, no es culpa ni de Jeremy ni mía —suspiró y me dio una mirada de disculpa.
—Lo siento, sé que no es escusa, pero no dormí bien.
—Vamos que Alaric y Jenna nos esperan para desayunar —nos dijo Jeremy tomándonos de la mano y casi arrastrándonos.
Entramos al restaurante y mi hermano ubicó a nuestros padres, llegamos hasta la mesa y nos sentamos, Alaric y Jenna ya habían ordenado nuestro desayuno, Katherine murmuró un: "ni siquiera podemos elegir que comer" que solamente Jer y yo escuchamos.
—Buenos días chicos —saludaron nuestros padres al unísono.
—Buenos días —contestamos de la misma manera.
—¿Qué pasa mis niños? Se ven tensos.
—Nada mamá, es sólo que... no dormimos bien —le respondí.
Comenzamos a comer en silencio, un silencio demasiado incómodo y el cual era rotó por el ruido de los cubiertos contra los platos, Alaric de vez en cuando nos veía al igual que Jenna.
—Su madre y yo iremos a rentar un coche —nos avisó rompiendo la tensión que nos rodeaba.
—Sería mejor que rentaras dos papá —comentó Kat sin levantar la mirada de su plato.
—No veo por qué tenga que hacerlo, iremos juntos a casa de los Salvatore.
—Bien, sólo te advierto que si me siento incomoda no voy a quedarme allí, pero igual puedo tomar un taxi —Katherine se encogió de hombros y Alaric suspiró.
—No tienes por qué sentirte incomoda —oh no, Alaric no debió decir eso.
—Mejor los espero aquí —mi hermana no estaba enojada, estaba completamente furiosa.
—Katherine, no te comportes como una chiquilla —genial, Alaric en lugar de calmar el incendio la avivó más.
—No debí aceptar venir a éste estúpido viaje —dijo aventando los cubiertos sobre el plato.
—Deben aprender a dejar todo en el pasado, comprendan que todo fue un juego de niños.
—Dejen de discutir, siempre es lo mismo en cuanto al tema de los Salvatore se refiere —intervino Jenna un tanto exasperada.
—Tienes razón mamá —Kat se levantó.
—¿A dónde vas?
—A mi habitación, ya no tengo hambre —dijo y sin más se marchó.
Continuamos desayunando en un muy, pero muy tenso silencio, Alaric y Jenna terminaron y se fueron a rentar el coche, Jeremy y yo fuimos a buscar a Kat a su habitación, llamamos a la puerta un par de veces y no obtuvimos respuesta.
—Kat abre la puerta —le insistí para que abriera.
—¡Déjenme en paz! —fue la respuesta que nos dio.
—Por favor Kat, abre la puerta —esta vez fue Jer quien trató, se escucharon sus pasos acercarse a la puerta y segundos después nos abrió.
—No le hagas caso a Alaric, si no te sientes cómoda en casa de los Salvatore nosotros nos regresamos contigo al hotel —a Kat fue a la que más le afectó la última broma de los Salvatore, así que asumo por eso es que está tan nerviosa.
—Jeremy tiene razón, además, eres una chica de carácter fuerte ¿no? —Kat sonrió tristemente y suspiró.
Estuvimos en la habitación de Kat hasta que faltaba una hora para la dichosa comida, Jeremy se fue a su habitación para cambiarse y Kat se fue conmigo a la mía para arreglarnos allí.
—¿Qué usarás? —me preguntó saliendo del baño envuelta en una toalla y con otra secaba su cabello.
—No lo sé, ¿algún consejo?
—¡Claro que sí! —chilló comenzando a rebuscar entre mis cosas.
Estábamos terminando con los últimos detalles de nuestro cabello, Kat se veía simplemente divina, llevaba unos jeans tubo blancos que se ajustaban de maravilla a su cuerpo, una blusa roja tipo halter con escote pronunciado pero sin llegar a ser vulgar y unos zapatos de tacón a juego con su blusa, su maquillaje era ligero y su cabello lo llevaba totalmente lacio.
Yo usaba unos jeans también tubo en color negro que se ajustaban a mi cuerpo, una blusa azul de mangas cortas con un cinturón ancho de color plata al igual que los zapatos de tacón, mi maquillaje no era muy cargado y mi cabello era lacio con unas ligeras ondas en las puntas, llamaron a la puerta y Kat abrió.
—Se ven hermosas chicas —alabó mi hermano y ambas sonreímos.
—Tú no te ves nada mal —le dijo Kat y era verdad. No por que sea mi hermano, pero lucia bastante guapo, llevaba un pantalón gris oscuro y una camisa blanca con los primeros botones abiertos.
Se escucharon unos ligeros golpes en la puerta y Jeremy abrió.
—No los vamos a obligar a que vayan a casa de los Salvatore, nosotros nos adelantaremos y si quieren ir esta es la dirección y estas las llaves del coche —Alaric le entregó las llaves y el papel con la dirección de los Salvatore a Jeremy.
—Esperamos que se decidan a dejar el pasado atrás y vayan —nos dijo Jenna antes de salir de la habitación detrás de Alaric.
—Ustedes decidan chicas ¿quieren que vayamos? —tanto Jeremy como yo esperábamos una respuesta de Katherine.
—Sólo vamos por nuestras bolsas, ¿verdad Elena? —le sonreí y asentí.
Salimos del hotel y encontramos el coche que Alaric rentó para nosotros, entramos en el y nos pusimos en marcha, Katherine tenía un mapa en las manos para indicarle a Jeremy por dónde ir.
—Creo que nos perdimos —les dije a mis hermanos.
—¡Claro que no Elena! Si ya casi llegamos —me dijo Kat volteando el mapa para todas partes.
—Oh sí Kat —el sarcasmo en la voz de Jeremy era más que evidente—. Hemos pasado por aquí dos veces, por si no te has dado cuenta —¡genial! Jeremy comenzaba a desesperarse, algo muy poco común en él.
—Lo mejor es que pidamos indicaciones —sugerí ganándome una furiosa mirada por parte de mi hermana.
—¡Es por aquí! Da vuelta a la derecha —dijo Katherine muy segura de sí misma y Jeremy hizo lo que le dijo.
Después de todo tuvimos que pedir indicaciones, aún en contra de la voluntad de Kat, y diez minutos después llegamos a la casa de los Salvatore.
La casa era de dos plantas, color blanco, grande y muy bonita, mi hermano estacionó el coche detrás del de nuestros padres y pudimos ver que todos estaban afuera esperando a que bajáramos del coche.
—Bien, que comience la función —comentó Jeremy y los tres reímos.
Nos bajamos del coche y las miradas de todos se posaron en nosotros, Alaric y Jenna nos veían con una sonrisa y los demás con incredulidad, caminamos hacia ellos y fue cuando pude ver a los hijos de los Salvatore.
Anna era un poco más bajita que yo, su cabello corto estaba peinado con las puntas en diferentes direcciones y sus facciones eran finas, tanto que se asemejaban a las de un duende o hada; el que si no me equivoco recuerdo como Damon, era alto y musculoso, con aspecto intimidante, pero una mirada que le daba un aire de niño, su cabello negro y ojos azules como los de Giussepe; por último Stefan era alto aunque unos centímetros menos que Damon, su cabello era color cobrizo y desordenado lo que le daba un toque sexy, sus ojos color verde claro y realmente era apuesto... un momento ¿yo he pensado eso?
—Lamentamos la tardanza pero no encontrábamos la dirección —se disculpó Jeremy viendo de reojo a Katherine que bufó por lo bajo.
—No hay problema chicos, por Dios como han crecido —Pearl y Giuseppe nos saludaron después de salir de su letargo, sus hijos parecían pegados al piso, aún en shock supongo.
—Chicos vengan —los llamó Pearl y ellos se acercaron lentamente, ¡ja! Ni que los fuéramos a morder—. Ellos son Jeremy, Katherine y Elena los recuerdan ¿cierto?
—Sí —respondieron en perfecta sincronía.
—Ellos son Damon, Stefan y Anna ¿los recuerdan? —los señalo uno por uno al nombrarlos.
—Claro, cómo podríamos olvidarnos de ellos —le respondió Katherine, Jeremy y yo nos reímos por lo bajo.
—Vamos adentro, la comida está lista —nos dijo Pearl.
Giuseppe y Pearl nos dirigieron al comedor y nos sentamos en absoluto silencio, en cuanto la comida fue servida Pearl y Jenna se sumergieron en una animada charla al igual que Giuseppe y Alaric. Por su parte Damon, Stefan y Anna nos veían como si fuéramos unos fantasmas y debo admitir que era muy gracioso verlos en ése estado.
Pero minutos después, la charla entre los mayores tomó un rumbo que no esperábamos y no creo que nos vaya a gustar la decisión final.
—No veo por qué sigan en el hotel —comento Pearl, atrayendo con esas palabras la atención de todos los presentes.
—No queremos causar molestias —dijo Jenna un tanto nerviosa.
—Pearl tiene razón, nuestra casa es grande y hay espacio para ustedes —mis hermanos y yo intercambiamos miradas llenas de pánico.
—No creo que sea buena idea —tienes todo mi apoyo Alaric y estoy segura que el de mis hermanos también.
—Sería bueno para que los chicos comenzarán a llevarse mejor, claro, si queremos que nuestros planes se lleven acabo —dijo Pearl y mierda Alaric sonrió.
—Nosotros estamos de acuerdo con nuestros padres —habló por primera vez Stefan y sus hermanos le dieron una mirada que claramente decía: "te has vuelto loco" él frunció el ceño unos segundos después, como si se hubiera arrepentido de sus palabras.
—Lo ven, entonces, ¿qué dicen? —preguntó Pearl con una sonrisa.
Feliz Navidad...
