Capítulo tres: Estudio y teoría – Primer pueblo

Las ponies se levantaron bastante descansadas, desayunaron y se dirigieron a ver a la princesa Celestia. Ésta estaba revisando unos papeles, como es habitual en ella.

- Buenos días, mis pequeñas ponies, espero que hayáis descansado, porque tengo una misión para vosotras que os servirá para vuestra formación – Celestia sacó un mapa – Deberéis dirigiros a Unicornia – señaló en el mapa, estaba – necesitan vuestra ayuda para controlar un problema que hay con el tiempo, por lo visto, no para de surgir aire que está arrasando con lo poco que intentan construir.

- Entiendo, ¿y quiere que despejemos las nubes dado que los unicornios no pueden solos? – Preguntó Freeze pensando en sus "problemas aéreos".

- En efecto, desearía que los distintas razas conviviesen juntas, pero de momento eso es imposible – Celestia miro a otro lado y volvió a mirar a las ponies – De momento seréis vosotras quienes se ocuparan de ayudarlos a desarrollar sus tierras, y como dije antes, eso os ayudará en vuestra formación, cada vez que terminéis, deberéis traerme un informe de como os ha ido, ¿de acuerdo?

- No se preocupe, lo haremos tal y como nos ha dicho, Celestia – Flowie hizo una reverencia-

- Bien, mis pegasos os llevarán allí, os están esperando fuera del castillo, id, y tened cuidado – Celestia hizo un gesto para que se fuesen, Flowie, Leaf y Summer partieron.

- ¡No se preocupe, princesa, lo tendremos! – Dijo Freeze para después partir junto a sus hermanas.

Las ponies al llegar a la entrada del castillo, se subieron al carro y partieron hacia Unicornia, por el camino empezaron a hablar.

- Siempre me he preguntado por qué las tres razas de ponies se llevan tan mal, nosotras somos cada una de una raza y nos llevamos genial… - Decía Leaf preocupada y temerosa por lo que podrían encontrarse allí.

- Por lo visto y por lo que sé, cada raza tiene una cualidad, pero tiene también una actitud, aunque hay ponies y ponies. Por ejemplo, los unicornios por lo general tienden a ser altamente refinados, y eso los ponies de tierra no lo aguantan. En cuanto a los pegasos, ellos tienden a ser muy presumidos y muy suyos – Explicó Flowie – Y es por eso por lo que no pueden convivir juntos.

Las tres fillies se miraron entre ellas perplejas.

- Entonces…cuando lleguemos allí, tanto a mí como a Summer no nos van a tratar igual que a Leaf, que ella sí es unicornio – Freeze deduzcó.

- No os preocupéis, de ese problema me ocupo yo – Flowie guiñó un ojo.

Tras un largo rato, llegaron a las puertas de Unicornia, donde unos guardias unicornio les esperaba a la entrada, se bajaron del carro e intentaron entrar.

- ¡Alto, se prohíbe el acceso a todo aquel que no sea unicornio! – Los guardias se pusieron delante de las fillies.

- Empezamos bien… - Pensó Summer para sus adentros.

- Venimos por orden de las princesas Luna y Celestia – Flowie se puso delante de las fillies – Nos han comunicado que teníais un problema con el clima, ¿verdad? – Los guardias se inclinaron.

- Ah…eh…si, su majestad, no para de surgir aire, el cual nos impide construir y vivir nuestra vida normal – explicó el guarda, miró a Summer y a Freeze – ¿Vienen con vos?

- En efecto, ahora déjenos entrar – Ordenó Flowie.

Los guardias dejaron pasar al grupo. El pueblo no era muy grande, había algunas casas derrumbadas a causa del viento y otras casas hechas de material algo más resistente, que esas sí que estaban bien.

- Pero ahora no hay viento, ¿no? – Observó Freeze al chuparse un casco para comprobar.

- Eso parece – Dijo Leaf.

De pronto, apareció una unicornio con prendas de alta costura y una corona en la cabeza, era la reina de Unicornia, era una unicornio azul fuerte estilizada alta con el cuerno curvado hacia arriba, con crin y cola largos y repeinados de color morados.

- El viento viene y va en ocasiones, no hay manera de predecirlo – Dijo la reina – Mis saludos, soy la reina de Unicornia, venís todas por orden de Celestia, ¿verdad?

- En efecto, señora – Confirmó Flowie – Nos quedaremos aquí por ahora y cuando vuelva la tempestad, buscaremos el foco de la tempestad y lo extinguiremos.

Las ponies se quedaron por el pueblo mirando cosas y ayudando en lo que podían aparte de hablar con los habitantes para descubrir si habían venido a intentar solucionar el problema anteriormente.

Hubo varios unicornios que dijeron que también desearían tener amistad con las otras especies de pony, pero la reina del territorio lo decidió así y ellos no podían hacer nada.

Las ponies se reunieron en el punto central del pueblo para comentar si habían averiguado algo.

- Chicas, ¿habéis descubierto algo? – Preguntó Flowie.

- No…la verdad es que no… - Respondió Leaf, preocupada.

De pronto, empezaron a moverse las cabelleras de las ponies y más tarde el viento se volvió tan fuerte que las ponies tuvieron que ponerse detrás de una casa sólida para poder mantenerse en pie.

- ¡Ya vuelve otra vez! – Avisó un unicornio, rápidamente los unicornios del pueblo se metieron en sus casas.

Las ponies se asomaron y se sorprendieron por lo que vieron. Un tornado de dimensiones descomunales que se estaba llevando todo a su paso, por suerte aún estaba "algo" lejos.

- ¿Qué podemos hacer? – Se alarmó Freeze intentando pensar un plan – ¡No hemos estudiado nada sobre tornados!

- Yo…algo estudié hace unos días… - Pensó en voz alta Leaf – Por lo visto, un tornado se forma cuando aire caliente asciende, y el aire frío baja y se juntan…Pero no puede ser, aquí no hay clima para que se forme un tornado…

De pronto, Summer divisó algo brillante en el interior del mismo tornado que la llamó la atención y se volvió hacia las ponies.

- ¡Chicas! Me ha parecido ver algo dentro del tornado, tal vez si lo sacamos de ahí… ¡éste se extinga! – Sugirió Summer.

- ¡Dejádmelo a mí! Soy pegaso, se supone que puedo lidiar con el tiempo – Freeze se ofreció y rápidamente salió corriendo medio volando al tornado.

Las ponies miraron preocupadas como Freeze corría al tornado agitando las alas tratando de volar, pero no la hizo falta volar puesto que la absorbió el tornado.

- ¡Aaaaah! – Gritó Freeze mientras el tornado la absorbía.

- ¡Freeze! – Leaf intentó salir corriendo, pero Flowie y Summer la agarraron con fuerza.

- ¡No, Leaf! – La dijo Summer – Vamos a ver qué pasa y ya veremos que hace…

A Summer no la dio tiempo acabar de hablar cuando de pronto Freeze cayó al lado de ellas dándose un fuerte golpe contra el suelo.

- ¡Agh! – Freeze trató de levantarse con esfuerzo – Ese algo brillante de dentro del tornado me repele por alguna razón…creo que era como una piedra mágica… - Freeze volvió con las demás.

- Chicas…debemos buscar una solución rápido, las casas están empezando a desmoronarse – Flowie estaba mirando alrededor y efectivamente los ponies estaban empezando a huir del lugar y las casas empezaban a temblar.

De pronto el cuerno de Leaf empezó a brillar de un color blanco anaranjado. A esto que Leaf dio un paso hacia delante decidida.

- Chicas…dejádmelo a mí…siento que debo intentar…no...¡debo acabar con esto! – Leaf corrió hacia el tornado decidida. Pensó para sus adentros – Si me pasara algo…perdonadme, chicas, por favor… - Leaf fue absorbida por el tornado.

- ¡No! ¡Leaf! – Gritó Freeze mientras estiraba una pata hacia el tornado, Summer y Flowie de mientras la auxiliaban – Esa piedra tenía una magia extraña…

De mientras, dentro del tornado, Leaf intentaba mantenerse estable como podía y evitando los diversos objetos que ya había absorbido el tornado con anterioridad.

De pronto, el cuerno de Leaf empezó a brillar de nuevo y salió un rayo amarillo anaranjado hacia la piedra oculta en el centro del tornado, como si se enlazaran, poco a poco a medida que el tornado iba desapareciendo, la piedra se iba acercando al cuerno de Leaf hasta que finalmente se veía que se fusionaba con su cuerno.

Las demás ponies se acercaron corriendo para ver si su hermana estaba bien.

- ¡Leaf! – Gritó Summer preocupada - ¡¿Dónde estás?!

- A-aquí… ¡Estoy aquí! – Leaf levantó el casco.

- ¡Leaf! – Todas las ponies la abrazaron emocionadas de ver a su hermana en perfectas condiciones.

- ¡Lo has conseguido! ¿Pero cómo? – Freeze preguntaba extrañada mirando a todas partes.

- Mm…No lo sé…simplemente la piedra que mencionaste la vi e hice magia sobre ella… - Leaf intentaba recordar todo el caos anterior.

De pronto Flowie señalo a los cuartos traseros de la unicornio sorprendida, no se creía lo que estaba viendo.

- ¡Chicas! ¡Mirad! – Exclamó Flowie – Su…su… ¡su cutiemark!

Leaf se miró los cuartos traseros y no se lo creía tampoco, había conseguido por fin su cutie mark.

La cutie mark de Leaf era una hoja otoñal naranja con varias líneas atravesándola a modo de viento.

- Es preciosa… ¡me gusta mucho! Espero conseguir la mía pronto – Summer se emocionó.

- Jaja…si, eso seguro, Summer… Esto… - Flowie miró hacia varios lados y levantó el vuelo con sus alas - voy a buscar a la reina de Unicornia para informarla, esperaos aquí – Flowie se fue volando.

De mientras Flowie volaba buscando a la reina, empezó a pensar en cómo conseguir su cutie mark, y si la acabaría consiguiendo de alguna manera porque ella había partido al Castillo de las Hermanas para intentar conseguirla, pero lo único que había conseguido hasta ahora era cuidar de tres ponies y que para colmo, una de ellas consiguiera su cutie mark antes que ella, que era alicornio, pero no princesa aún, al menos hasta que tuviera su marca. Y eso es algo que estaba empezando a incomodarla quizás demasiado.

Más tarde, y como era de esperar, Flowie volvió con la reina de Unicornia y tras contarle lo sucedido y como lo habían solucionado, la reina les dio las gracias y las cuatro ponies volvieron al Castillo, donde tuvieron que informar también a las dos princesas de lo sucedido en Unicornia.

Una vez era ya de noche, las fillies se fueron a su habitación.

- ¡Uf! Hoy sí que ha sido un día bastante completo, ¿verdad, Leaf? – Summer se tumbó estirada en su cojín.

- Si…y además he conseguido mi marca – Leaf miraba su marca feliz.

Para que luego digas que eres la peor estudiando de todas nosotras – Le pinchó Freeze a Leaf con el casco chinchándola - ¿tú qué opinas, Flowie?

Pero Flowie estaba tumbada de espalda al trío enfrascada en sus pensamientos.

Se habrá dormido seguramente… – murmuró Leaf.

- No sé…no ha dicho casi ninguna palabra desde que regresamos de Unicornia – Freeze se preocupó mirando de reojo a una Flowie aparentemente dormida.

- Estaría cansada – Summer ya se colocaba en posición para dormir – tened en cuenta que hoy nos hemos enfrentado a un tornado gigante, eso no se hace todos los días.

- Eso nunca lo hemos hecho Summer – le corrigió Freeze ladeando la cabeza con los cascos cruzados sentada en el cojín.

- Tú me has entendido, "azulada". Y bueno, yo voy a dormir, que como venga la Princesa Luna, es posible que nos diga de bajar nosotras la Luna, pero con los cascos, ¡así que hasta mañana! – tras decir eso, Summer cerró los ojos y se durmió.

- No sé, Leaf, Flowie ha estado muy rara y callada desde que has conseguido la marca, ¿no lo has notado? – Freeze ya se tumbó para dormir.

- Freeze, no le des demasiadas vueltas, no creo que esté molesta porque haya conseguido yo la marca, además, ella tiene bastantes más posibilidades de conseguir una puesto que es princesa…o eso creo…en cualquier caso, como ha dicho Summer, lo mejor será dormir ya y mañana será otro día – Leaf sonrió a Freeze y le tocó la cabeza con el casco – Hasta mañana…

- Hasta mañana, Leaf, descansa… - Freeze cerró los ojos y se durmió.

De nuevo en el bosque Everfree, en el claro donde estaba la misteriosa flor, ésta estaba abriendo otro de sus pétalos negros y estaba empezando a irradiar energía negativa en dicho bosque.