Me encontraba con mi amiga, Sara Kulleman, en mi habitación, comentando la noche anterior.

-Me dices que vino un chico sexy, rebelde, problemático y varonil a tu casa y solo cruzaste dos palabras con el –asentí sonrojada mientras ella se golpeaba la frente con la mano- Debes presentármelo.

-Claro, si vuelve a venir –le sonreí, esta chica era loca por los chicos.

-¿Tienes alguna referencia de cómo era? ¿A quién se parecía?

-Hum… -pensé y note que tenía un gran parecido indudable con un personaje- Se parece mucho al príncipe de la sirenita.

-Dios, esto va mejorando, ese príncipe es mi favorito –sonrió y me miro de reojo aún sonriente con forma misteriosa- Yo siempre he dicho que te pareces a la sirenita.

-¿Qué insinúas? –la mire divertida, la conocía demasiado.

-Tal vez es el destino –hizo movimientos "místicos" con las manos mientras yo estallaba en carcajadas.

-Deja ya de payasear –le lance una almohada-

-Okay, Okay. Yo solo decía –rio esquivando la almohada- ¿Y tiene novia?

-No lo sé, no se lo pregunte –la mire alarmada.

-No le preguntaste nada Ginevra –se burlo mi querida amiga Sara.

-Tú tampoco lo hubieras hecho si lo hubieras visto –la acusé.- Sus ojos como que te encandilan.

-Vaya que el amor te golpeo fuerte

-No estoy enamorada –la mire.

-Pero te gusta mucho. Lo sabes

-Ya cállate Sara.

OooOooOoOooOOOo

Horas más tarde; 22 pm de la noche.

Sara ya se había ido y estaba en la sala principal de mi hogar; aburrida. Entro Ron bastante aseado con unos jeans cafés y una camisa verde.

-¡Mamá! –grito y mi madre apareció en la sala con su delantal de cocina. – Saldré en unos minutos.

-¿Sí? ¿A dónde?

-A una fiesta, con Harry.

-Oh, genial ¿Cómo se irán?

-Harry conduce una motocicleta, el me lleva –asintió Ron.

-¿Por qué no llevan a Ginny? –mi madre me observo, tendida en el sofá un viernes por la noche. Yo le hice gestos de "No, claro que no, ni lo pienses"- Esta aquí toda aburrida.

-No es buena idea mamá –contesto Ron- Yo no podre estar con ella, estaré con mi novia.

-Pero estará Harry, el puede quedarse con Ginny –santísima mierda, mi madre quiere que Harry me haga de niñera.

-No lo creo, mamá. Veras Harry estará preocupado de…otras cosas-trato de desviar Ron.

-Vamos, se que él no tendrá problemas en estar con Ginny solo una fiesta –aventuro mi madre.

-De todas formas mamá, no es una fiesta para Ginny. Ya sabes, estará lleno de personas borrachas, drogadas –siguió Ron y especulaba que tenía razón, fiestas con Harry se me daba la idea de alcohol y peligros.- Yo no puedo estar con ella.

-Pero Harry puede cuidarla. Así que Ginny ve a cambiarte. –me advirtió con una de esas miradas de "Ve o ya verás" fui a mi habitación y me vestí, no muy llamativa pero igualmente arreglada.

Baje luego de 15 minutos incomoda, acababa de arruinarle la noche de diversión a mi hermano. Se suponía que era su noche de chicos, con su mejor amigo, en una fiesta a todo dar para mayores de edad. Mierda, Harry me detestaría, tendrá que hacer de niñera toda la noche en vez de estar con chicas y quién sabe, follar con alguna y luego dejarla a la mañana siguiente; no; ahora tendría que cuidar a la hermanita de su mejor amigo. En la sala ya estaba solo Ron que me miro entre furioso y alarmado.

-Mierda me va a asesinar –susurraba para el mismo.

-¿Sucede algo, Ron? –le sonreí inocentemente, haciéndome la desentendida.

-Claro que sucede, Harry me va a matar. Tendrá que pasar la noche cuidándote como guardaespaldas en vez de hacer…ya sabes…de las suyas. –me susurraba con dejo abrumado.

-Si, sobre eso, lo siento, yo no quería…

Me interrumpieron, sonó la puerta.