Mi primera impresión de la fiesta fue que verdaderamente era asuntos para mayores. Estaba todo con luces de colores, neones y grandes parlantes para reproducir la música. El aroma a alcohol se percibía al instante. Había muchas parejas "bailando" si así se les podía llamar y no follar con ropa. Apostaría mi piggmy puff que el 80% de estas personas estaban embriagadas. La vestimenta de las mujeres era para decirlo de buena manera "vulgar" pero si lo decimos con la verdad apenas y se notaba que traían algo encima; casi se les estaban entregando en bandeja de plata a los hombres… La música resonaba fuerte por todo el lugar. Los chicos y chicas casi se tragaban a besos y si no, buscaban a alguien con quien follar en un par de horas ¿Quién me manda a meterme aquí?
Harry tomo mi mano con más firmeza y caminamos hacia algún lugar menos…plagado.
Frente a nosotros teníamos a una pareja que casi se estaban follando, a lo que ellos llamarían "Bailar". Esto me estaba espantando.
- Ginny, entenderé si quieres regresar a casa -me dijo Harry, tal vez preocupado por mis expresiones de horror al entorno. Suspiró- Sabia que no era conveniente que vinieras a esta fiesta; te expones demasiado al peligro. No es un lugar bueno para que estés.
Este lugar me aterrorizaba, quería estar en mi habitación leyendo algún libro de encantamientos. Pero ya le había cagado la noche a Harry, no podía dejar que ahora se perdiera la fiesta por mí.
- No, tranquilo -asentí, tratando de parecer segura-Estoy bien.
- ¿Quieres bailar? -me guiño un ojo seductoramente.
- Okay -acepte, pues, era Harry.
Nos acercamos más a la pista y comencé a mover mis caderas al compás de la música mientras Harry tomaba mi cintura y seguía mi ritmo. Comenzaba a disfrutar la fiesta.
- ¿Quieres cerveza? - dijo Harry después de un considerable tiempo bailando- Oh, lo siento, ya, no bebes; ¿Soda?
- Si, soda, por favor- asentí.
El bar de bebestibles estaba a solo 4 metros de donde nos encontrábamos.
- ¿Me esperas aquí? -dijo y asentí como afirmación- No te muevas. -me advirtió y se dirigió hacia el bar de bebestibles. Pude notar como una considerable cantidad de chicas observaron a Harry, casi comiéndoselo con la mirada. Mi sangre hirvió de celos.
Se me acerco un chico alto, relativamente moreno, con ojos cafés oscuros y cabello negro. Me puse nerviosa.
- Hola, muñeca -me agarro de la cintura- No te gustaría bailar y no sé, luego ir a pasear -el tipo aunque apestaba a alcohol, estaba lo suficientemente sobrio para saber cada paso que daba. Estaba a una cercanía peligrosa.
- Aléjate, por favor-intente empujarlo lejos de mí, pero fue una idiotez pues el tipo tenía cierta similitud con el gorila-guardia de hace un rato. Un brillo de venganza cruzo sus ojos.
